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lunes, 25 de febrero de 2019

Capitulo 936: Un pedacito del barrio.


Llegué de la escuela antes de que el reloj marcara la una, eso de tener que volver al colegio por la tarde no nos acongojaba y la media hora larga no había quien no la quitara en el camino.
Los días iban siendo mas largos y la primavera iba asomando. Mi madre era feliz en su patio con sus flores y plantas, hoy muchos años después sigue con su afición. Pipo mi perro, movía el rabo al verme llegar, sabía que con un poco de suerte le tocaba salir un rato mientras la comida terminaba de cocer en el fuego.

_Me voy un rato con los amigos a las traseras, me llevo al perro, le dije a mi madre.
_No tardes que a las dos en punto comemos, que luego da la hora rápidamente de volver al colegio.
_ Vale, hasta luego.

En las traseras estaban ya Vito, Alberto, Isidro, Jorge y Angel Luis. Ese rato siempre le aprovechábamos para planear lo que íbamos hacer por la tarde después de terminar el colegio.
Decía Isidro a los demás que las urracas ya tenían que estar poniendo y que había que ir pronto a dar una batida por la dehesilla para ver los nidos; los hermanos Muñoz seguían dando un duro o un cartucho por cada huevo que les lleváramos. Quedamos todos de acuerdo en acercarnos esa tarde, siempre y cuando doña Cati o doña Elena no nos pusieran muchas tareas, cosa mas que presumible que sucediera. Si era así habría que acelerar el paso camino de casa, sentarse rápidamente en la mesa y hacer todos los ejercicios, para que las horas que quedaban de sol nos diera tiempo de ir hasta la dehesilla.
Mi madre me decía que si no merendaba y yo que no podía perder tiempo, la decía que luego cuando terminara, me llevaba el pedazo de chusco de pan con un par de pastillas de chocolate, las cuales uno intentaba condurar hasta que quedaba poco pan, eso si tenías hambre, si no te comías el chocolate y el pan salía zumbando para la boca de alguno de nuestros perros. Aunque a Pipo el pan decía que te le comieras tú.

Las dos menos cuarto y tocaba acercarse al barrio, seguro que mi madre me mandaba a casa de Vizcaíno a llamar a mi padre, que a esas horas andaba por allí bebiéndose algún "botellin" de mirinda que Ignacio llenaba de vino. Había vino blanco, vino tinto y envuelto con una poca de casera, este ultimo era el que bebía mi padre. Encima de la botella de mirinda un vasito pequeño dado la vuelta y cuatro aceitunas en un plato pequeño de acero inoxidable. De la barra a la mesa donde le esperaban ya sentados el "Padre Pan", Manolo Pesicolo y Tío Juan Pulga, que acababa de cerrar la carpintería para ir a tomarse un "frasquete".

_"Siéntate aquí fonta", le dijo Antonio el Berza, que vamos a hablar del gobierno.
En la barra Demetrio apuraba su frasquete pues el siempre paraba a la una y a la hora que el bar se ponía mas lleno de gente, él se iba.
_Ahí os quedáis contando mentiras, así vamos a levantar el país.
_ Adiós maestro, le contesta mi padre, esta tarde me paso por la obra para marcarte las rozas.
_ No te descuides que estamos sin corte.
Manolo les cuenta una de sus muchas aventuras conduciendo alguno de los autobuses de Auto-res, de los cuales es conductor desde hace muchos años. Antonio le suelta algún taco cuando Manolo le dice que ha estado apunto de atropellar con algún vehículo viniendo de Madrid. Cago en Dios, dice tío Antonio, si cojo yo un autobús de esos no me para nadie, acostumbrado a su 4L que le tenia lleno de bollos y roces.

Tio Juan Pulga se levanta a por otro frasquete y cuando yo entro en el bar mi padre se apura a pedir otro, antes de que yo le diga que le estamos esperando para comer. Me gusta quedarme allí escuchando aquellas conversaciones, cuando Tio Juan me dice que quedan pocos meses para sacar los cabezudos a mi no me cabe la sonrisa en la cara. Que ganas, le contesto. Tío Antonio me da un trozo de melocotón que tiene encima de la mesa y que el mete dentro del vaso de vino, esas costumbres de antiguamente que ahora no vemos.
Manolo Pesicolo me arrima el plato de aceitunas y a mi me saben a gloria las cuatro que quedan. Pronto Tía Petra se asoma por la puerta de la cocina donde se pasa horas y horas para poder sacar el bar "palante". Me llama y yo voy hasta la cocina puesto que sé que alguna presa de algo que tiene en el fuego voy a probar. Que tal el colegio, me pregunta Tía Petra, a lo que yo levanto los hombros como diciendo que como siempre. Ese trozo de pan con una presa de carne encima me acaba de quitar la poca hambre que tengo, encima he visto que había lentejas para comer en casa.
Tío Ignacio me da en el hombro para que le deje paso y a la vez me dice que si quiero una poca de agua no me vaya a "añurgar". Los refrescos solo tocan los domingos y no todos.

Cuando dan las dos, la mitad del bar se levanta y se acerca a la barra a pagar los frasquetes consumidos. Algunos porfían con Ignacio por la cantidad. !Que me bebio dos!, ! que no, que son tres! Y entre risas de algunos y tacos de otros vamos saliendo de la taberna cada uno para su casa, donde les esperan sus mujeres para comer y a tío Ignacio y Tía Petra les queda menos rato para cerrar y hacer lo mismo, aunque luego a media tarde toque abrir otro vez para los frasquetes de la noche y las partidas de cartas a la subasta o la cuatrola, donde algunos se juegan las consumiciones y donde mas de dos veces hubo alguna trifulca a cuenta de las trampas que algunos aventajados solían hacer.

Camino de casa con el brazo de mi padre por encima pienso en lo que me gusta vivir en los barrios de arriba y lo bien que toda la gente se lo pasa con apenas nada.

Hoy al despedir a Ignacio he suspirado pues he visto pasar delante mía fugazmente, una cantidad de recuerdos que jamas podré olvidar mientras viva y aquí lo reflejo hoy.

Descanse en Paz Ignacio, que la tierra te se leve.







domingo, 9 de septiembre de 2018

Capitulo 923: Cuando la víbora se inyecta su propio veneno.


Seguramente que si me pilla en otra época ni siquiera le hubiera echado cuenta al asunto, porque otra cosa no, pero las espaldas las va teniendo uno llenas de todo tipo de improperios a la misma vez que vas cumpliendo años. Pero hay cosas que uno no puede dejar pasar por alto cuando de grandes mentiras te rodean. Aunque se perfectamente que quien me conoce de verdad no dudaría de mi verdad.

El hecho es que estos días atrás saliendo del consultorio médico al cual acudí a curarme el dedo que me reventé currando, después de escuchar los consejos de nuestra  ATS Graciela, (la cual aprovecho desde aquí para revindicar una calle con su nombre en Huertas de Ánimas,) salí en busca del coche. Al montarme en el mismo y arrancar, justo a la altura de la farmacia emparejé con una vecina la cual me comentó algo sobre una obra que tenía pendiente de hacer de un amigo suyo, sus palabras fueron que ya tenía elegido el  suelo que había de colocar en su casa. A la misma vez que hablaba con esta vecina salía de la farmacia mi suegra, que venía de hacer alguna compra de la farmacia. Al verme se acercó hasta el coche para preguntarme como había quedado de la cura, a la vez que saludó a la vecina que había allí conmigo hablando. Como por suerte uno últimamente anda bastante liado con el trabajo, una tercera vecina se acercó a preguntarme como andaba una obra que estaba haciendo en un local de Trujillo el cual tiene que limpiar ella, por lo que la conversación se alargó unos minutos.

Si esta tercera vecina no me llega a contar el otro día la historia que ha creado la víbora que desde un balcón próximo a donde se produjo nuestro encuentro engendró, ni me hubiera acordado de aquella conversación.
No es normal que personas tan mayores que andan intentando superar enfermedades graves se dediquen a otras cosas que no sean vivir en paz con ellos mismos, por si tuvieran la mala suerte de no superar dichos dolores y dejaran de existir, siempre pensé que esto sería al revés y quien una vez hubiera visto los pies a San Pedro, la forma de vida hubiera de cambiarles. Parece ser que por lo menos esta vecina a decidido todo lo contrario y da la sensación que desea que su mal se extienda sobre el pueblo.

La historia que se ha inventado es de ser tan mala persona que me parecen igual de mala gente las personas que se lo han creído, puesto que su veneno lo extendió rápidamente por los lugares donde este ser se mueve.

Ese día fallecía en Huertas Don Paco Bravo, un huerteño que no dejó indiferente a nadie del pueblo, unos defendían sus ideales y otros estaban totalmente en contra de ellos. Entre estos últimos me he encontrado siempre, pero lo mejor es que siempre que pude se lo debatí en vida por lo que ya sabía Paco que nuestras ideologías eran totalmente contrarias. Esto no quiere decir que compartiera con él que Huertas se mereciera un trato mejor por parte de todos los gobernantes que hemos tenido. Desde su postura siempre defendió eso y hay que reconocérselo.

Pues la historia inventada desde un balcón fue que las tres personas que había alrededor de mi coche y yo, nos burlábamos y reíamos de la muerte de Paco, así como si festejáramos ese hecho. De verdad que cuando esta vecina me contó el bulo que había movido por el pueblo esta víbora, no podía dar crédito a lo que escuchaban mis oídos. Tuve que volver a decir a esta mujer que me repitiera lo que me había contado.

Estoy un poco triste puesto que jamás pensé que se pudiera caer tan bajo e inventar este tipo de historias y sobre todo que las inventen personas que lo estén pasando supuestamente mal, puesto que ya no sé si será verdad.

Así que prefiero contar estos bulos por aquí y dejar las cosas claras desde un primer momento.

Hay "víboras" que cuando se inyectan su propio veneno son letales. !Que pena!.




miércoles, 1 de noviembre de 2017

Capitulo 868: La calle Violeta.



La calle violeta ha cambiado mas veces de nombre que de aspecto y es que la verdad que mas que pena, lo que da a los habitantes de dicha calle es una gran vergüenza que se los ningunee todos los años prometiendo el arreglo y no cumpliendo dicha promesa.

La calle violeta se quedó a las puertas de su reparación cuando se arregló la plazoleta del colegio; es mas se dice que las pesetas que había para llegar hasta el final de dicha calle desaparecieron por arte de magia. Y es que son cuarenta y un pasos de calle que no se exactamente el dinero que puede suponer su arreglo, siempre dependerá quien realice la obra, no creo que haga falta escribir aquí las consecuencias en tiempo perdido que supondría dicha obra si fuera acometida por trabajadores municipales visto lo visto. Estuvo a punto de ser reparada cuando se realizó la obra de su aledaña calle de Arriba, anteriormente calle Petunia, pero volvió a quedarse en humo aquellas promesas que daba igual quien mandara y al partido que representara.

Lo curioso fue cuando hace pocos años se arreglaron las traseras donde toda la vida habíamos jugado en tierra. Allí fue donde todos los muchachos que vivíamos por la zona aprendimos a montar en bicicleta, dado que los porrazos dolían menos al caer sobre tierra que no sobre los rollos. Esto acabó de cabrear a los habitantes de la calle violeta que no comprendían como su calle volvía a ser ninguneada y puesta en cuarentena hasta nueva orden.
Esta orden no llega nunca y los propios vecinos son los que han tomado la iniciativa de quejarse ante las autoridades.

Así, Sergio, vecino de la calle que vive a caballo entre Bilbao y Huertas de Ánimas invitó al actual alcalde a tomar café en su casa y así poder enseñarle el estado de la calle, puesto que no creen los vecinos que el alcalde haya pasado por ella en los últimos años, lástima que no sea recorrido de la procesión, piensan los vecinos, así por lo menos algún tropezón haría cambiar las prioridades. Parece ser que el señor alcalde no aceptó la invitación y decidió borrar de las redes sociales a este vecino. Eso es mucho mas fácil que afrontar el problema cara a cara, donde va a parar.
 Otros alcaldes mandaban las cuadrillas de obreros que con dos sacos cementos y cepillos, barrían los cuarenta y un paso de calle lavando su aspecto hasta el día que llovía, que aquello se convertía de nuevo en un barbecho.

Tía Josefa la vecina mas mayor del barrio, juega todos los días a esquivar los baches para no caerse. Es un verdadero calvario el que debe de soportar con sus mas de ochenta primaveras a sus espaldas, cada vez que sale a comprar. Me da mucha pena verla hacer esta operación y pienso que el día que se caiga se hará mucho daño y la conciencia de alguno no estará tranquila.
Mané otro de los vecinos mas activos de la calle, entra y sale mas de veinte veces al día de su casa sabiendo que en cualquier momento alguno de los baches le pueden hacer aterrizar.

"Solita", la vecina que cierra la calle tiene hecho un montón con los cascotes que los coches van levantando a su paso por dicha calle, la cual tiene mucho mas tránsito que cualquiera de las principales.
Mis padres que también son vecinos de la calle tienen la suerte de tener la puerta principal en la calle de arriba la cual es sin duda la que mejor arreglada quedó de todas las que existen alrededor. Ellos solo usan esta puerta para dar los buenos días a los vecinos y comprobar que nadie a aterrizado en la olvidada calle.

Curiosamente y a pesar del abandono de muchas de las casas del pueblo por la falta de habitantes, esta calle no tiene ni una sola casa por ocupar, dado que la casa en donde vivió muchos años tía Antonia la "aleja", fue comprada y restaurada por una pareja joven que ha decidido a pesar del estado de la calle, vivir en este tranquilo barrio.

Los vecinos esperaban como agua de mayo que en el arreglo de la calle Garcia de Trujillo no hubiera bastantes rollos y así no les quedara mas remedio que venir a arrancar los cuarenta y un pasos de rollos que hay en esta calle para terminar la famosa calle trujillana, que seguramente daría para otro capitulo, pero parece ser que tendrán bastantes con los que hay y no habrá necesidad de exportar rollos como se ha hecho en varias ocasiones.

Si tuviera oportunidad de hacer llegar este articulo a la presidenta de la diputación, se que ella lo leería encantada puesto que la alcaldesa de Romangordo tiene su pueblo mas limpio y arreglado que la patena, ademas de saber que donde viven personas mayores es obligatorio de tener las calles mas lisas que en cualquier otro lado. Aquí sin embargo parece ser que un año mas, esta discriminada calle se vuelve a quedar fuera de los presupuestos que existen para la reparación de calles por parte del consistorio.

Espero que esta queja formal llegue hasta quien pueda poner algo de su parte para dar prioridad al arreglo de la calle violeta por la cual han transitado tantos y tantos huerteños a lo largo de su historia sin apenas haber sufrido ningún cambio.



domingo, 18 de junio de 2017

Capitulo 840 : La señorita Custodia.


La señorita Custodia eligió quedarse de estado soltera y no fue precisamente por falta de pretendientes. Hoy me lo recuerda entre risas y algo de pena en el fondo. Los años no pasan en balde y la soledad en casas tan grandes viene cada día antes. No paro, si no barro, friego, sino limpio el polvo eso si, siempre con mi aparato de radio conmigo. Me entretengo con las tertulias aunque de política no entiendo nada, pero en el fondo no hace falta entender mucho. Aquí en Trujillo hace algunos años nos vendieron al señor Casero como el salvador de la ciudad. Iba a acabar con los contratos vitalicios que existen en el ayuntamiento. Iba a acabar con el enchufismo en la ciudad. Los ciudadanos nos emocionamos incluida yo con este señor. Fuimos a votar sin ninguna duda, ni miedo a decir que queríamos que nos gobernara este señor, dándonos igual al partido que perteneciera.

Pero me dice Custodia mientras la arreglo una avería en el cuarto de baño, que por cierto, tiene mas años que Mérida, que a ella le han decepcionado. De ser un equipo amable y siempre abiertos a todos, han pasado a dar largas a todos los ciudadanos que no les caen bien o no son votantes suyos. Se la ve triste y defraudada mientras e su cabeza intenta hacer números para decirme lo que ha pagado de IBI. Con la pensión que tengo hago verdaderos quiebros para poder cumplir con mis obligaciones fiscales, pero cada año me cuesta mas. No dejan de subir impuestos y de bajar las pensiones y así aunque queramos, no podemos.
Todo lo hago por mis sobrinos, que serán quienes hereden esta casa, luego que se las apañen ellos; aunque estoy segura que lo primero que harán sera venderla. Eso si no tienen que renunciar a la herencia, decía la radio ayer que mas de la mitad de las herencias se quedan sin efecto por falta de liquido de los usufructos.

Volviendo a la ciudad de Trujillo me pregunta tía Custodia que si yo veo futuro dentro de la ciudad, y es que según ella cada día trabaja menos gente. Los negocios duran muy poco abiertos y los que sobreviven apenas sacan para los gastos. Los alquileres están por las nubes y son estos propietarios los que mejor viven en la ciudad.
¿Y que me dices de la juventud? los que salen a estudiar ya no vuelven porque aquí no tienen donde trabajar. Esto está lleno de viejos y parados, que se han acostumbrado a vivir con las subvenciones y de vez en cuando trabajar dentro del ayuntamiento.
Y las peleas que hay porque siempre entran los mismos se escuchan por todos los rincones de la ciudad.
Recuerdo la moto que nos vendió este muchacho sobre este tema cuando se presentó para alcalde y que ilusos de nosotros por creerle. Hoy puedo decir bien alto que echo de menos a Jose Antonio y eso que no era de mi devoción, me dice la señorita Custodia.

Y rematando la obra me despido de tía Custodia pensando en nuestra conversación que es la misma que últimamente tengo con todos los paisanos. Trujillo se muere y no será fácil resucitarle, porque no habrá nadie dispuesto a comerse el marrón que los que ahora mandan van a dejar. Una deuda terrible y lo que es peor, una sensación de dejadez y pasotismo por parte de los ciudadanos que parece que nos la trae al pairo lo que hagan con nosotros nuestros gobernantes.


martes, 13 de diciembre de 2016

Capitulo 789: Dios da pan, a quien no tiene dientes.



En el camino de regreso ni siquiera hemos hablado. Esto duele mucho, cada vez mas; las esperanzas se van perdiendo a pasos agigantados y nos cuesta horrores volver a decidir una fecha para volver a pasar por el mismo trance. ¿Y si vuelve a ser negativo...??
Los cincuenta kilómetros que nos separan de la clínica se hacen eternos, tanto en la ida, por no saber la respuesta, como en la vuelta, trayéndonos encima el peso de la solución. Ni siquiera la radio del coche logra distraernos a los dos. La miro de reojo y veo en su rostro la tristeza de una madre frustrada, con lo felices que seriamos si lográramos conseguirlo. No me la imagino amamantando a su bebé.
Se que ella de vez en cuando tan bien me mira. Quiere decir algo pero a ultima hora desiste. Prefiere continuar callada y tragando saliva, como si eso la hiciera olvidar la respuesta del doctor. La quedan por pasar días muy duros, puesto que desde que vamos a consulta, hasta que nos dan el resultado, siempre nos hacemos a la idea de que esta vez es la buena. Que por fin vamos a tener suerte y no pasa el día, que soñemos con ello. Dice nuestro médico que es mejor eso que ser negativos, pero visto el resultado, creo que da igual.

Ella no quiere adoptar. Mira que se lo he propuesto un montón de veces, que podíamos ir a informarnos y depende de lo que nos digan, seguir con ello o desistir. Pero se niega a acompañarme. Yo estuve un par de veces para exponer nuestra historia, pero al ir solo, no me hicieron mucho caso, así que lo dejé y cerré esa puerta a cal y canto, sin saber quizás que es la única salida que nos queda.

Llegas a casa y te la encuentras vacía. Sin ningún solo ruido te adentras en ella y pones la televisión mientras comemos. Seguimos sin apenas dirigirnos la palabra y en lugar de comer, damos vueltas a los platos sin meternos nada en la boca. La pregunto si quiere algo de postre aun sabiendo su respuesta, pero necesito que me hable para poder empezar lo antes posible a olvidar.

Las noticias de la televisión nos ayudan poco. Siempre te das de bruces con alguna historia con niños de por medio y los dos nos quedamos ensimismados como si esos niños, fueran familia nuestra.
Suena el timbre, bajo a abrir y es la vecina, que nos hace el favor de quedarse con nuestro gato mientras no estamos. Es muy peligroso dejarle solo en casa porque es un enredoso y jugando, siempre nos lía alguna.

La hago pasar para de ese modo distraiga un poco a mi mujer. Ella sabe por lo que estamos pasando y solo con ver nuestras caras sabe que otra vez no ha habido suerte. Pero a pesar de ello siempre nos anima y logra sacarnos una sonrisa. A la próxima seguro que si!!
Se sienta un rato con nosotros a tomar café y nos cuenta los últimos acontecimientos del pueblo. No se como se las apaña pero se entera de todo siempre, mucho antes que nosotros.

"La que se ha marchado de casa es fulanita!!! y ha dejado al marido y a los hijos atrás. Ha conocido a no se quien y con él se ha ido. Hay que tener bemoles para dejar atrás a tus hijos..."
Miro a mi mujer y veo como las lagrimas asoman por sus preciosos ojos. Piensa lo mismo que yo en esos momentos y la vecina se disculpa al darse cuenta que nos ha herido al contarnos ese chascarrillo.
No te preocupes, la dice mi mujer, es que estoy muy sensible ahora mismo y me ha emocionado la historia. Fíjate lo que seriamos capaces de dar nosotros por ser los padres de esos pobres niños y ella... Ella no tiene nombre.

Esta claro cariño que Dios da pan a quien no tiene dientes...






lunes, 31 de octubre de 2016

Capitulo 776: Juntos de nuevo.


Intenté seguir tus pasos aun a sabiendas que haría daño a mucha gente. Pero no vi ningún sentido a la vida desde que tú caíste enferma.
Todo se me hizo de pronto oscuro y las ganas mías de que te pusieras pronto buena, no fueron suficientes para que cambiara tu salud.

El dolor que sentía cada uno de los días en los que tu te alejabas un poco mas de entre nosotros, no se lo recomiendo a nadie. Mis visitas al medico no servían para nada, tan solo la palabra "demencia" me alegraba un poco. Yo quería estar loco para el resto de la gente, pero cuerdo para estar a tu lado en tu dolor. Te ibas y yo no podia hacer nada y tus quejidos y lamentos fruto de la maldita enfermedad, se metían todas las mañanas en mi cabeza. Me veía en la obligación de salir a pasear con las primeras luces del alba. el encontrarme con los vecinos me distraía un poco, aunque sus palabras eran para preguntarme por tu estado. Mis contestaciones les dejaban tranquilos a ellos y a mi me dejaban una incertidumbre en el cuerpo, al no saber si hacia bien o mal, a la hora de decirles que estabas un poco mejor.

Para mi tu mejoría era que dejaras pronto de sufrir. No te merecías ni un segundo mas ese dolor. Nadie se merece un final así, ni siquiera el peor de nuestros enemigos y mientras pensaba en ello me venía a la memoria todos y cada uno de los momentos que vivimos juntos.
Entre penas y tristezas, siempre hubo sitio para alegrías y buenos momentos. Nos quisimos tanto que jamás tuve ojos para nadie mas. Tu eras mi luz y mi guía. Tu eras la vela que alumbraba mi camino. Tu eras quien ponía la pausa a los momentos duros que nos tocaron vivir.

Y aquel día que dejaste de sufrir, la mitad de mi vida se fue contigo. La otra mitad era cuestión de tiempo que se reuniera junto a ti. De aquí para allá también sufrí dolores, no quise que tu fueras la única que padeciera y poco mas de un mes después, he decidido que ya no podía aguantar mas a este lado de la vida.

Ya estamos de nuevo juntos. Lo poco que hemos estado separados, me ha parecido una vida entera.
Juro que jamás volveré a dejarte sola, porque sin ti la vida no tiene sentido....

A mis vecinos Paca y Manolo. Descansen en Paz.

martes, 6 de septiembre de 2016

Capitulo 758: Desde mi andamio.



Y uno tiene la suerte de trabajar en lo que me gusta, aunque en este tiempo tan caluroso, tantos días seguidos, mas de una vez maldecimos la suerte que nos ha tocado vivir. Pero sabemos que hay gente en peores situaciones y pronto se nos pasa.

Cuando toca montar el andamio en un lugar conocido la obra pasa a ser mucho mas amena. Si la obra es en tu barrio de siempre, prefiero dejar mi vieja radio en el coche y escuchar los sonidos que tantos años he podido escuchar, desde que vine al mundo. Los primeros en dar los buenos días son los cientos de vencejos y golondrinas que pronto emigraran. Sus cantos me hacen recordar muchas mañanas que estando de fiesta se nos hacia de día, era cuando mas nos fijábamos en estos preciosos pájaros y también mas nos molestaban para poder conciliar el sueño después de tanta fiesta.

Los primeros vecinos empiezan a dejarse ver, algunos aprovechan el poco fresco de la mañana para ir andando hasta los corrales donde el que mas y el que menos tiene alguna gallina la cual le proporciona los huevos para el posterior consumo. Aunque todo el mundo se queja que con estas calores los huevos escasean. Otros salen a pasear un rato aunque sea poco, puesto que saben que les es necesario el hacer ejercicio para sus pertrechados y cansados huesos.

Es el caso de tío Joaquin y tío Ignacio, vecinos desde hace ni se sabe y que todas las mañanas comienzan con el mismo ritual. Se dan los buenos días justo cuando Ignacio abre la verja del bar que tantos años regentó y que ahora lleva su hijo. Al mismo tiempo tío Joaquin entre algún que otro lamento, comienza a dar su paseo de todas las mañanas, el cual según él, cada día que pasa le cuesta mas hacer. Me da los buenos días al pasar junto al andamio y me aconseja que aproveche la sombra, antes de que el sol me empiece a calentar. Voy a la tarea diaria, antes de que la calor me quite las pocas ganas que tengo de andar. Que pena me da hacerme mayor y no poder caminar lo que antes, no hace tanto tiempo, hacia a diario.

Por la otra calle de al lado pasea Ignacio, que ya no logra separarse de su bastón, a paso mas lento que su vecino comienza el mismo ritual del paseo. De aquí para allá hasta que al pasar por el andamio, me da los buenos días. Su afán es el mismo que el de tío Joaquin, date prisa que hoy viene el sol bueno otra vez. Y así, esta buena gente, logra andar el máximo que pueden antes de sentarse a tomar el poco fresco de la mañana. Su próxima misión, será salir a la furgoneta del pan, la cual conduce Ángel y suele dar un buen bocinazo para que todos se enteren. Creo que al verme en el andamio el pitido es aun mas fuerte...

Las vecinas salen a la compra del pan y alguna aprovecha para acercarse hasta el comercio de Ismael, y comprar lo que les hace falta para pasar el día. Ismael otro aventurero autónomo con ganas de comerse el mundo, ojala y tenga suerte y le vaya bien. Somos varios los que aprovechando el precio de las cervecitas, de vez en cuando nos pasamos a por alguna.

La alegría en el barrio la pone tía Petra, ella a pesar de los años no pierde el humor y aunque tiene muchos achaques a causa de los años, siempre tiene una palabra graciosa acompañada de su contagiosa sonrisa. Tía Josefa la "Mochuela" pasa a hacer la compra y me saluda como siempre, me he criado entre ellos y eso no se olvida. "Soli"la "Cascarilla" vine de dar alguna peonada, en este mundo hay que ganarse la vida como buenamente se pueda. Sigue igual de graciosa que siempre y es raro que no nos riamos juntos de algún cotilleo o alguna historia de la que nos hayamos enterados los dos. Mari, la madre de Isma pasa también de las primeras y se acerca a preguntar a sus padres, para ver que tal han pasado la noche, justo cuando su hermana Juli viene a echar una mano con la limpieza.

Mi vecina Fermina pasa antes de que yo me suba al andamio y nos damos los buenos días las veces que haga falta. Bromeamos sobre ello y decimos los dos que es gratis el dar los buenos días o decir un adiós y cada vez la gente joven, los da menos. Me enfada cuando alguna de estas jóvenes pasa y me ignora, como si no me conociera y estoy a punto de decirla a voces que es una estúpida, pero a ultima hora me arrepiento y no la digo nada, rezo por dentro...

Y así vamos trabajando con alegría y muchos recuerdos, alegría que es doble cuando uno de los pocos niños del barrio, Guillermo, sale a la calle. Se nota que a nuestros mayores les hace falta ver mas niños por el barrio, puesto que al verlos se les quitan a todos los dolores y las penas. Por eso Guille es el mas mimado de todos los vecinos, todos tienen que ver con el y siempre les alegra el alma emparejar cuando el vecino mas joven les dice algo. Se sabe el nombre de todos y algunas veces los hace de rabiar al no quererles dar el beso que todos le piden.

Tío Manolo pasa andando con paso lento, tiene a su muer enferma y todas las mañanas al pasar me lo recuerda. La pena le rompe el alma y tan solo acierta a levantar su garrote para saludar a tío Joaquin y tío Ignacio, que están a punto de recogerse dentro de casa, al llegar el sol hasta sus sillas...

Desde mi andamio me encanta trabajar en mi barrio y volver a recordar a todos mis vecinos, aunque cada vez van faltando mas. Ley de vida.




miércoles, 10 de abril de 2013

Capitulo 465: Mereció la pena esperar.



Fueron muchos los días en que después de dar un buen paseo, acababan los dos sentados en aquel banco, el cual fue víctima con el paso de los años de los vándalos. Ya no queda de aquel banco, pero a ella no se le olvida jamás donde estuvo siempre.

Allí sentados, ambos se prometían la luna. Eran años muy felices, años de amor sincero que ellos pensaban que nada ni nadie, podría destruirlo. Después de planear su futuro en varios paseos, a él, le toco ir a servir a la patria. Habían hablado de que a su regreso se unirían en matrimonio para siempre y entonces serian todo lo felices que tenían pensado ser.

 Pero una vez que el mozo ocupó su destino, todo fueron despropósitos. Tuvo mala suerte en su cuartel, muchas guardias, mucho puteo entre compañeros y él no fue capaz de llevar aquello muy bien.
Así lo único que se le pasó por la cabeza fue pedir un cambio de destino. Y en lugar de estar a poco más de cuatro horas de su amada, le mandaron a la otra punta de la península, con lo que sabía que hasta que no lograra licenciarse, no volvería a estar al lado de su amor.

Los meses fueron pasando poco a poco. Las cartas se cruzaban en el camino casi todas las semanas y así fueron llevando aquel alejamiento lo mejor que pudieron. Al cabo de dos años le tocó licenciarse, pero por entonces él había conseguido un buen trabajo en la zona donde había hecho el servicio militar. Se lo comunicó a ella antes de la licenciatura y como no podía ser de otra manera, no se lo tomó muy bien. Esperar dos años para volver a reunirse con su amor y que aquello no se produjera, fue un golpe muy duro para ella.

Los años fueron pasando y las cartas dejaron de cruzarse por el camino. Ella, aunque nunca se lo dijo a él, le siguió esperando toda su vida y a pesar de tener múltiples pretendientes, jamás quiso unirse a ningún hombre que no fuera su querido y amado novio de toda la vida.
El, también tuvo alguna aventurilla, pero nada en serio. Nunca compartió lecho ni casa con ninguna mujer y muchas veces se preguntaba que habría sido de aquella muchacha que le cautivó el corazón cuando solo tenía dieciocho años.

A los sesenta años le llegó la jubilación y pensó que era buen momento para volver a su pueblo y asentarse en el. Vendió todo lo que tenía en la capital y compró una casita pequeña en aquel pueblo. Los primeros días casi nadie le conocía o pocos se acordaban de él. Luego, con el paso de los meses, volvió a reencontrarse con los amigos de juventud y poco a poco fue integrándose en un pueblo, que no se distinguía por ser muy abierto con sus nuevos visitantes.

Un día tomando un café en el único bar que existía, salió la conversación de aquellos noviazgos de juventud. El no tardó en preguntar por el paradero de aquella novia suya, con la que fue tan feliz aquellos años. Su sorpresa fue mayúscula al saber que seguía en el pueblo. Soltera y sin nadie que la cortejase. Se armó de valor y se propuso aquella tarde hacerle una visita. Ella no le reconoció al pronto, pero una vez que le escuchó hablar, un cosquilleo le recorrió todo su cuerpo. El mismo cosquilleo que cuarenta años antes, le recorría a diario su cuerpo cuando estaba con él.

Ahora es raro el día en el que no se les ve pasear juntos de nuevo. Tienen tantas cosas que contarse, que se les hacen pequeños los días y piensan que deberían de tener más de cincuenta horas cada uno.
Hoy han quedado en un banco próximo al que existía por aquellos años. Los dos traen las cartas que por entonces se escribieron y hoy piensan leer de nuevo juntos los dos. Ya nada les volverá a separar y aunque no tienen pensado unirse en matrimonio por ahora, nadie del pueblo lo descarta en futuro próximo.

Hoy la vi barriendo su puerta y al verme, me dijo muy bajito: la verdad que mereció la pena esperar tantos años… Se la ve tan feliz que siento una envidia sana por sus sentimientos, que a pesar de los años, siguen intactos hacia su amor de toda la vida.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Capitulo 446: Malditas monedas.




Todo iba rodado, nunca hasta ese entonces nos habíamos puesto a pensar que la vida que llevábamos podía irnos peor, ni tampoco mejor; no nos hacía falta. Todos hasta la fecha éramos felices.

Según llegué a casa de hacer mis labores en el campo, me esperaba allí Tío Pérez, gran cazador. Había estado de aguardo esperando a que alguna perdiz despistada, se pusiera a tiro de su escopeta. Como sabía que me gustaban mucho, me las había acercado a casa. Yo se las cambié por un puñado de cardillos, alguna” criailla” y unas cuantas de cebollas, que con el buen año de lluvia que estábamos teniendo, salían cada pocos días.

Tío Pérez me dijo que la otra mitad de las perdices cazadas, eran para Saturnino, el que le fabricó la escopeta, era el acuerdo que tenían. Saturnino cambió la mitad de las perdices por un conejo y una liebre, que había logrado cazar Juanito, que tenía unos perros muy buenos, los cuales había logrado conseguir al cambiárselos a Federico por un borrego. Dicho borrego era la excusa que Ángel, el pastor, le daba a cambio de la cerca que le tenía dejada para pastar su rebaño. Nacho el ganadero, también hacia lo mismo con sus terneros, un par de ellos iban para Federico, de esa forma quedaban en paz por el aprovechamiento de sus tierras.

Estaba pensando en acercarme a casa de tía Justa, la cual había hecho unas patateras riquísimas. Me dijo que cuando tuviera “arromazas” y achicorias, se las acercara a casa. Que embutidos más ricos prepara siempre esta mujer. Allí me encontré a Sixto, que venía a traerle unos cuantos de kilos de patatas, los cuales había arrancado hacía poco tiempo. Su huerto era de los más cotizados en el pueblo. Me comento que tenía que acercarse a casa de Tía Manuela la modista, a la cual había encargado unos pantalones, los que tenía para la faena en el huerto, habían estallado por una de las pateras. Las lechugas que la dio a cambio de los pantalones, Tía Manuela las cambió por una onza de chocolate, el cual había preparado magistralmente tía Agapita. Junto a ella se encontraba tío Vicente, que era el encargado de que los tratos que se hicieran en el pueblo, fueran lo más justo posible. Es cierto que alguna que otra vez tenía que intervenir, pero quizás menos veces de las que se podía pensar. No existía ansia por tener más que nadie, ni tampoco egoísmo. No había morosos, porque de una u otra manera, podías llegar a canjear lo que te hiciera falta en cualquier momento.
Al joven Benigno, lo tenía recogiendo heno Zacarías en su finca, puesto que el padre de este había hecho algún cambio de mala manera y la forma de pagar que había impuesto tío Vicente era esa. Un mes trabajando para paliar la deuda y todos contentos.

La verdad que aquel invento que trajo aquel día, Elías el herrero, fue el detonante de todo lo que vino después. Había logrado tallar en cobre, una cara muy parecida a la suya. Aquello levantó mucha expectación en el pueblo y de mano en mano, fue pasando dicha talla por casi todas las casas.
 Tío Vicente estaba desconcertado al escuchar los cambios que se habían hecho en algunos casos, tan solo por conseguir hacerse con aquellas tallas, que hábilmente Elías el herrero, seguía fabricando. Aquello empezó a escapársele de las manos y los canjes, se hacían casi todos a cambio de aquellas tallas, a las cuales algunos empezaron a llamarlo monedas.

Ya no eran equitativos dichos cambios, y cuando anteriormente un vaso de vino en casa de Tío Bernardo podía consistir en alguna cebolla, alguna patatera, algún cardillo o alguna achicoria, ahora eran siempre monedas lo que pedía a cambio.

El que mejor hasta la fecha iba escapando, era Elías, que al son de lo tonto se había adueñado de medio pueblo, a cambio de aquellas malditas monedas. Con el paso de los días, fue dejando su oficio y solo se dedicaba a producir más y más monedas. Empezó a prestarlas a la gente a cambio de unos intereses altísimos. La gente empezó a dejar de ser feliz, solo trabajaban para pagar sus altas rentas y empezaron a existir las clases en el pueblo. Los que tenían algunas monedas, los que tenían muchas y los que rara vez tenían algunas.

Tío Vicente dejó de ejercer como juez de paz y era Elías el que hábilmente se había hecho con los servicios de alguno de sus amigos, a los cuales los empezó a mandar por las casas a cobrar sus rentas. Algunos lo perdieron todo a cuenta de aquellas malditas monedas que a día de hoy, todavía seguimos maldiciendo los que menos poseemos y que por otro lado, siguen adorando los que más tienen. Si aquel día hubiéramos retorcido el pescuezo a Elías el herrero, otro gallo hubiera cantado en el pueblo…

martes, 5 de marzo de 2013

Capitulo 445: Tenemos lo que nos merecemos.







Después de la implantación de las nuevas señales de tráfico en Huertas de Ánimas, no hay otro tema de conversación por las calles, comercios y bares. Gente que aunque cueste trabajo de creer, no se habían llegado a enterar que se preparaba dicho cambio. A pesar de las nuevas tecnologías, periódicos y televisiones locales, que lo habían anunciado a bombo y platillo.

Sin duda alguna dicho cambio supone un trastorno para todos los ciudadanos y en especial, para los transportistas, que acostumbrados a su ruta de reparto, no les queda más remedio que dar un giro radical a su forma de repartir, puesto que la dirección impuesta en la actualidad, es totalmente opuesta a la que estaba anteriormente.

Los vecinos echan peste por sus bocas. Unos se preguntan porque dicho cambio, a la mayoría no les parece que sea necesario, cuando toda la vida la calle Nicolás Parejo, ha sido de doble dirección. Prácticamente sin ningún accidente a lo largo de los años y aunque era un fastidio tener que dar marcha atrás al encontrarte con algún vehículo, el que más y el que menos estaba acostumbrado a hacerlo.

Las últimas conversaciones que se pueden escuchar por el pueblo, cargan duramente contra la asociación de vecinos, a la cual tildan de actuar en el total de los silencios posibles. Ser muy conformistas y sobre todo conservadores. Dando igual quien nos esté gobernando. Además de estar totalmente anticuados, dada la cantidad de mecanismos cibernéticos que existen, para informar al pueblo de todo lo que se traen entre manos.

Ellos seguramente que no estén de acuerdo con estas acusaciones, y seguro que se agarraran a que son muy pocos los vecinos implicados en dicha asociación, cosa en la que seguramente tengan razón, pero también deberían de mirar y estudiar por qué ocurre eso. Quizás en dicha asociación debiera de entrar gente más joven, gente nueva con novedosas ideas y ser menos conformistas de lo que son ahora. No podemos estar toda la vida conformándonos con las migajas, aunque seguramente no haya otra probabilidad. Pero siendo un poco más rebeldes, seguro que no se lo pondrían tan fácil a nuestros políticos y en vez de venir a Huertas a por los votos, se actuaría de una forma más consensuada por todos.

El caso es que la implantación de dichas señales, lejos de dividir al pueblo, unos a favor y otros en contra, ha hecho rebelarse a la mayoría y nadie de los que he consultado hasta la fecha, está de acuerdo con dicha actuación.

A mí la verdad que me molesta mucho la actuación de los que solo critican cuando las cosas están ya hechas. Cuando ya no hay marcha atrás y sobre todo, cuando menos hacen falta dichas críticas. A lo mejor si la asociación de vecinos tuviera su página en Facebook y colgara todo lo referente a la actualidad que ocurre en el pueblo, tendría más colaboradores, aunque solo fuera para opinar, criticar o lo que fuere. En los años que vivimos no podemos quedarnos encajonados en épocas primitivas.

A los vecinos de Huertas les diría lo que se dice en estos casos, “Ajo y agua”, a joderse y aguantarse y sobre todo tener memoria, que luego cuando vienen a por nuestros votos, estos detalles se nos escapan de la memoria a todos. No me gusta el conformismo que existe en el pueblo, el cual hace años se caracterizaba por ser un poco rebelde. No sé qué nos ha hecho cambiar, pero me preocupan mucho estos detalles. No hace falta nada más que darse una vuelta por el pueblo, andar si eras capaz, por la mayoría de sus calles llenas de baches. Pasearse por el antiguo cuartel, convertido en el museo del ladrillo, sin saber hasta cuándo. Ver la suciedad que hay por todas las calles, cordeles y callejas y luego, seria cuando podríamos empezar a hablar, no solo al ver cuatro señales de tráfico puestas. Hay cosas más importantes por las que quejarse y rebelarse, aunque esta última palabra en Huertas, últimamente suene a chino.

Sin duda alguna, “tenemos lo que nos merecemos”.

viernes, 18 de enero de 2013

Capitulo 421: Hay gente sin corazòn.






Días atrás escuchaba como un abuelo, algo entrado en años, contaba una historia que le había sucedido hacia algún tiempo atrás, a otro vecino que hablaba con él. Dicha historia es tan dura, que ni yo mismo me aguanté las ganas de preguntarle si aquello había ocurrido de verdad o era una invención de este abuelo, cosa que yo dudaba. Como puede haber gente con tan poco corazón, nos preguntábamos los tres una vez acabada de contar aquella historia.

En los pueblos pequeños no existe la indiferencia, o te llevas bien con tu vecino, o te llevas a muerte con él. No existe el término medio que hay en las ciudades grandes, ese término que es la indiferencia, la cual en los pueblos pequeños, es difícil de compatibilizar.

Aquel día ese abuelo, estaba citado en la residencia de Cáceres bien temprano. Lo cual le obligaba a madrugar para llegar a la hora fijada. Su coche dormía en la cochera, por la que este hombre pagaba un vado religiosamente todos los años. Era raro el día que su vecino no le aparcaba su coche en la puerta de la cochera, a lo que este abuelo, no haciéndole falta el coche, no ponía mucho impedimento. _No se puede ser bueno_ decía con toda la razón del mundo. _Si cada vez que hubiera aparcado en mi puerta, hubiera llamado a la policía, no hubiéramos llegado a lo que pasó al final_.

El caso que esa mañana tuvo que porracear la puerta de su vecino, para que tuviera a bien, de quitarle el coche. _ No me quedó más remedio_ encima se sentía culpable de llamar.
El vecino esa noche había trasnochado y se había acostado algo mas tarde de lo normal, así que en lugar de salir y quitar el coche, cosa que tenía que hacer obligatoriamente, se dedicó a insultar y dar voces contra el abuelo, el cual con la hora justa, decidió llamar a la policía ante la negativa de su vecino de salir a quitar el coche.

La policía llegó rápido y cursó denuncia contra el coche que interrumpía sacar otro de una cochera, _ no sé si fueron por aquel entonces cinco o diez mil pesetas, no lo recuerdo bien_. El caso que con la policía allí delante y la multa en la mano, se la juró al abuelo. Sin cortarse un pelo, le amenazó como si aquello que le había pasado no hubiera tenido otra solución mejor, si él hubiera puesto de su parte. _Ya tendrás noticias mías_, me dijo mientras se volvía  a meter en casa con su madre, la cual apoyaba a su hijo en una historia que no tenia apoyo ninguno por ningún lado.

Me fui aquel día a Cáceres, sabiendo que mi vecino, me prepararía alguna. No sé porque, pero me temía lo peor. Mi mujer por el contrario, me tranquilizaba diciéndome que no me preocupara, que seguramente sería un farol. El caso que en ningún momento estuve a gusto en Cáceres, y deseaba con todas mis ansias, el regresar pronto a casa.

No lo hicimos hasta la hora de comer, así que hasta por la tarde, que no llegó mi nieto para acompañarme a la cerca, en la cual teníamos unas ovejas y algún perro, no Salí de casa.
Jamás olvidaré aquella escena, de ver a mi nieto llorando de rodillas, delante de su perro, el cual yacía muerto en mitad de la cerca. Que puñalada trapera me acababan de dar con aquello, tenía claro quien había sido el culpable, pero no tenía prueba ninguna.

Cuando llegamos a casa y contamos el episodio que nos habíamos encontrado en la cerca, mi mujer y mis hijas no me dejaron ir a casa del vecino a decirle solo un par de frases. Yo sabía que otra cosa no podía hacer ante mi vejez y su juventud. Llevaba siempre yo las de perder. Pero por lo menos decirle que había sido un cobarde y que ojala y le hicieran a él lo mismo, que le habían hecho a nuestro perro.

Todavía algunos años después de que aquello hubiera ocurrido, aquel hombre se seguía emocionando contando aquel episodio, que por otro lado, me puso de muy mala leche a mi. Tanto que seguramente el día que me cruce con el autor de los hechos, le diga lo que aquel hombre se quedó con ganas de decirle. ¡Que menos se puede hacer!
Hay gente, que no tiene corazón.

domingo, 31 de julio de 2011

Capitulo 189: La importancia de los vecinos.

                                  
Estos días atrás estuve hablando con un amigo del tema de las vecindades, de lo importante que es para nuestra calidad de vida el estar rodeado de gente con la que te puedas llevar bien y si no bien, por lo menos que te dejen vivir.

Este amigo me decía que estaba haciendo obras en su casa, puesto que desde hace un par de años o así, había llegado a su barrio una nueva vecina que los estaba haciendo la vida imposible, que era raro el día que no discutían e incluso me dijo que más de un día le habían dado ganas de cometer una locura; esto último se lo quite de la cabeza rápidamente, es verdad que no puedo ser objetivo ante una cosa de estas, menos aun al ser amigo de una de las partes, me es imposible no posicionarme de un lado.

El caso es que desde que se casaron, han estado viviendo en el mismo sitio, una casa que se fueron haciendo poco a poco y con mucho esfuerzo, como el que más y el que menos, con una ilusión tremenda y cuidando todo tipo de detalles, para sobre todo no molestar e intentar llevarse lo mejor que se pueda con los vecinos que allí había ya viviendo.

Las obras que se ha visto obligado a hacer mi amigo en su casa, ha sido la construcción de un muro enorme para no ver lo mas mínimo a la “nueva” vecina, que encima de ser la última en llegar al barrio, ha ido haciendo “amigos” poco a poco y ya ha conseguido no hablarse con ninguno de los habitantes de la zona; mi amigo no hace mucho se encontró con una persona que vivió al lado de su vecina en su anterior casa, este le daba el pésame por la mala suerte que le había tocado al tener a ese personaje por vecina, le dijo que ellos ahora era cuando habían llegado a ser felices por completo, que aunque muy tarde por lo menos lo habían conseguido, le dijo también que allí había sido igual de vecina, que tardó menos de un año en no tener a nadie con quien hablar y que era especialista en montar espectáculos con todos los vecinos.

La verdad que mi amigo ya sabía qué clase de personaje les iba a tocar tener de por vecina, pues es muy conocida en todo el pueblo, pero nunca se podía imaginar que una persona pudiera ser tan mala y arrastrada, que fuera feliz haciendo daño y que cuanto peor se llevara con los vecinos, más feliz se la veía.

Ahora más de un día piensa la mala suerte que han tenido, piensa en vender la casa e irse de allí, pero luego mas fríamente lo vuelve a pensar y se pregunta el solo, ¿Por qué me tengo que ir yo de mi casa? ¿Por qué no se va ella que es la última en venir y a la única que no habla todo el vecindario? ¿Por qué es feliz haciendo daño a las personas? ¿Cómo pueden existir seres humanos tan malos y ruines?

Yo si digo la verdad, estoy preocupado por mi amigo, sé que no es de los que puede hacer daño a nadie, pero esta señora le está castigando moralmente día sí y día también, y eso me preocupa mucho.

 La última vez que hablé con él, no quise ponerle los dientes largos ni mucho menos, pero le dije que en nuestro barrio a pesar de que seguramente más de un día, puede haber alguna discusión, nos llevamos muy bien todos, este fin de semana hemos celebrado por cuarto año consecutivo la “fiesta” del barrio, la cual consiste en hacer una gran barbacoa y cenar todos juntos en la calle, la cual para la tranquilidad de todos, padres e hijos, la cortamos al tráfico, así todos los pequeños pueden jugar tranquilamente. Como siempre nos sobraba algo, el día siguiente lo asumimos como fiesta también y así celebramos el fin de semana completo.

La verdad que nosotros tuvimos mucha suerte con los vecinos, algunos de ellos son amigos de la infancia y todos los demás son gente “cojonuda” y muy sana, como tenía que ser toda la gente, pero todos sabemos que no es así, en algún barrio siempre hay algún vecino que suele destacar por sus historias con los demás, suelen ser personas muy poco sociables y que no son felices jamás en la vida, una pena, para cuatro días que vivimos y que nos llevemos tan mal unos con otros.

Con estas cuatro líneas escritas, quiero dar las gracias a todos mis vecinos por ser como son y por dejarnos vivir felices a los demás, sin meterse en historias raras los unos con los otros y guardarnos siempre respeto mutuo.

Al año que viene más y mejor y que no faltemos ninguno a nuestra cita, gracias.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...