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jueves, 25 de julio de 2013

Capitulo 504: La mano del hombre.

    
                                                
De nuevo la desgracia y el terror se ceba con el país. Unos se apresuran en buscar culpables para de inmediato, darlos a conocer. El ciudadano de a pie espera nervioso a que les digan quiénes son esos culpables. Como si de esa manera el dolor, fuera menos dolor.

Lo que está claro es que la mano del hombre siempre está detrás de cualquier catástrofe. Es muy raro que sea una cosa fortuita, deben de compaginar muchas cosas para que el hombre sea declarado inocente ante cualquier desgracia.

En el caso del accidente del tren, unos echaran la culpa al conductor, otros al sistema de frenado que por lo visto no entró en funcionamiento, otros a los que hicieron dicha obra, el caso que sean unos o sean otros, está claro que la mano del hombre ha tenido algo que ver en dicho accidente.

A partir de ese momento la mano del hombre sigue en funcionamiento. Por suerte han sido muchas manos las que han estado ayudando en todo lo que han podido. Desde los vecinos donde se ha producido la tragedia, que han sido los primeros en llegar al fatídico lugar, hasta los médicos, bomberos, guardias civiles, policías, camilleros, enfermeros…etc. Todas esas manos humanas se han afanado en recuperar el máximo de vidas posibles. Muchos de esos voluntarios, ni si quiera estaban ejerciendo. Unos por encontrarse de descanso, otros por estar de vacaciones, los más desgraciados, por haber sido despedidos víctimas de los malditos recortes. A todos por igual les ha dado lo mismo en esta situación y gracias a ellos seguramente que más de una vida logrará salvarse.

También estaban las manos de los periodistas, locutores, cámaras y todas esas profesiones relacionadas con el mundo de la comunicación. Yo me ponía en la piel de cualquier periodista enviado al lugar de la noticia, seguramente que vecino de Santiago y pensaba lo mal que lo debía de estar pasando, intentando informar sin saber si en ese tren, iría algún conocido suyo. Pero su profesión incluye estas cosas, porque mucho morboso esperaba al otro lado del cristal, alguna imagen que contuviera sangre, cuanta más sangre mejor. Así esta gente disfruta viendo estas cosas. Otros sin embargo, optamos por leer las redes sociales, de esta manera evitábamos ver el mayor número de escenas posibles. No tenemos necesidad alguna de sentirnos mal viendo estas escenas… o a lo mejor sí. La mano del hombre aguanta todo lo que le echen, incluso escenas obscenas y morbosas.

El negocio viene el día después de un accidente tan terrible como este. Mientras los familiares se mueren en vida esperando alguna información sobre el paradero de sus seres queridos, otros venden más periódicos que nunca. Las televisiones hacen su particular agosto y cualquier contertulio vale para opinar sobre la catástrofe, aunque no haya visto un tren, ni una vía en toda su vida.

 Qué más da, para salir y decir que la culpa es del maquinista porque en su facebook le han encontrado una foto, donde marca un cuenta-kilómetros la velocidad de doscientos kilómetros por hora es suficiente.

Ahora abrirán una investigación, que seguramente durarà más de un año, lo justo para que dicho tema se nos haya olvidado a los de a pie. Para decirnos que no está muy claro exactamente quien tuvo la culpa. Mientras los políticos de turno además de la casa real, van a hacerse la foto al lado de los familiares y las victimas, sin tener huevos a reconocer que algo de culpa tendrán ellos también en dicha tragedia.

Lo peor sin duda serán las familias rotas y destrozadas, que una víspera de Santiago, se vieron involucradas en esta tragedia, que como todas, se podía haber evitado y que los que mandan, trataran de engañarnos a todos diciéndonos que ha sido una fatalidad, como quien desoja una margarita y en el ultimo pétalo, le sale la frase “no me quiere”.


Descansen en paz, todas y cada una de las víctimas de esta gran tragedia, que por desgracia, hemos tenido que volver a presenciar en pleno siglo veintiuno.

lunes, 7 de enero de 2013

Capitulo 414: Otra sobre la sanidad.





Por suerte para mí y para los míos, no había vuelto a acudir a las urgencias de Trujillo desde hacía varios meses. Hoy después de llamar para pedir cita, para que el día de mañana atendieran a mi hija de una posible luxación en un dedo de la mano y ver que no quedaban horas libres en la consulta de su pediatra, hemos decidido ir a urgencias.

Antes de nada quiero decir que es un lugar al que no voy de buen agrado, puesto que las veces que he tenido que ir, he esperado demasiado tiempo para ser atendido, cosa que llevo muy mal. Por eso si no es muy necesario, paso de ir.

Allí habría esta mañana como unas cinco personas delante nuestra, algunas de ellas conocidas por lo que la espera ha sido más a mena que si no conoces a nadie. Un par de pequeños con síntomas de catarros, normal para estas fechas, otra señora que salía en silla de ruedas con un pie escayolado. Una señora más con un dolor en el cuello y no recuerdo quien más había.

El caso es que en el mostrador de la entrada he entregado la tarjeta sanitaria de mi peque, diciendo a la señora que allí se encargaba de coger los datos y abrir informes, el daño que traía mi hija y por lo que queríamos que fuera atendida. No estoy muy seguro, pero creo que ha dicho unas palabras las cuales no he podido escuchar y ante ese hecho la he pedido que me repitiera dichas palabras, a lo cual la señora, no ha accedido. Así que hemos tomado asiento en las sillas de la desesperación, que allí hay ubicadas.
Los allí presentes iban entrando al escuchar su nombre. Unos al box uno, otros al dos, incluso en el tres también atendían. Cuando los que habían llegado antes que nosotros estaban todos atendidos, nos hemos llevado la primera sorpresa al ver como llamaban a otra señora que había llegado detrás nuestra y con solo síntomas de constipado. Mucha tos, demasiada diría yo después de haber estado aguantando allí sus toses más de media hora.

Por eso tampoco me ha resultado extraño que la atendieran a ella antes que a nosotros. Pero al igual que a esta señora, han llamado a otras tres más, las cuales habían llegado detrás nuestra y con los mismos síntomas, es decir, constipadas. Cuando después de más de hora y media allí sentados y no recibir ninguna llamada con el nombre de mi hija, he optado por levantarme y preguntar a la funcionaria que allí había, la cual en lugar de pedir disculpas por el retraso que solamente ella había causado, se ha excusado señalando a los médicos como únicos culpables de la tardanza en atendernos.

_ Usted sabe que son los médicos los que van llamando a los pacientes.

A lo que yo he contestado demasiado pacifico diría yo, aunque no me arrepiento, que no era normal que habiendo venido después que nosotros más de cinco pacientes, todos ellos hubieran entrado antes que mi peque.

Voy a ver que ha podido pasar, me dice. A lo que yo la apunto, que lo más seguro, es que ella no había pasado los datos de mi hija a los doctores. Cosa que ella ha vuelto a negar volviendo a echar la culpa a los compañeros médicos.

Una vez dentro de la consulta en la que había una doctora, la cual he de decir que nos ha atendido con un trato exquisito y mucha educación, nos ha preguntado que le pasaba a la niña. Ella dejándome hablar a mi ha puesto su dedo delante de la doctora mientras yo le iba explicando los dolores que tenia y como se lo había producido. Todo esto con la enfermera allí presente, la cual junto con la médica, se miraban extrañadas ante tales palabras, como si fuera lo primero que oían de dicho caso.

Yo me he dado cuenta y he preguntado si todo estaba bien. Ellas me han contestado que era lo primero que oían de lo que yo les iba explicando, que la funcionaria de la puerta no les había dicho nada antes.
Miren ustedes, yo no sé quien tiene la culpa, lo único que se, es que llevo una hora y media ahí fuera esperando. Totalmente en silencio y aguantándome las ganas de protestar y pedir explicaciones. Lo único que me ha dicho vuestra compañera que está en el mostrador de la puerta, es que son ustedes quien llaman a los pacientes, por lo que la culpa era de ustedes.

Ya, me ha dicho la enfermera que acompañaba a la médica. Si la compañera de la puerta no nos pasa los datos, como vamos a llamar a nadie.

El caso que lo importante es que mi hija no tenía nada roto, tan solo el golpe. Así que después de darme el informe, hemos abandonado urgencias, pasando por delante del mostrador, donde se encontraba nuestra “amiga” celadora, la cual en lugar de pedir disculpas, ha bajado la cabeza como refugiándose de mi mirada. Después me ha contestado con un “buenos días” a lo que yo me he negado a responder. Lo siento, no soy nunca así, pero me ha enfadado mucho su desplante y su reacción, porque está claro que todos somos humanos y nos podemos equivocar, pero no cuesta nada de trabajo pedir perdón y disculparse.

Hoy si hubiera sido otra persona, seguro que monto un escándalo del copón, pero estoy contento con no haberlo hecho así, aunque me ha dolido el no recibir tan siquiera una simple disculpa de la celadora, la cual no parece que haya empezado con muy buen pie el año.
 Con lo que daríamos alguno por estar sentados en dicho puesto….

lunes, 18 de julio de 2011

Capitulo 177: El chaval del pañuelo.







La verdad que hoy es uno de los días que no sé por dónde meter mano a lo que quiero contar, a pesar de contar con el beneplácito del protagonista del capítulo de hoy.

El titulo de hoy, le he copiado de una canción de los Ecos del Rocío, ya, algunos de los lectores habituales no tendréis ni puta idea de quien son esos que digo, otros en cambio, los conocéis de sobra. Tienen más de 30 discos en el mercado y sus letras se caracterizan siempre, por ser desgarradoras, pero a la vez, totalmente actuales; tuve la suerte de conocerles en persona un año que vinieron a cantar a la plaza de Almaraz, a pesar de estar aquel día de despedida de soltero, nos controlamos para poder asistir al concierto y luego venirnos a continuar con la despedida.



Pero bueno, eso no es el tema que hoy quería contar, este fin de semana ha sido muy enriquecedor a la hora de captar ideas para poder escribir de ellas luego aquí en el blog, muchos vecinos de Huertas que siguen mi blog, saben que a la mas mínima que me están contando algo, mi cabeza empieza a funcionar y es fácil que luego la historia salga aquí, por eso otros muchos antes de seguir hablando conmigo, se paran y dicen, “No se te ocurra ponerlo en tu blog” !!!!!! que no!!!, no te preocupes, que no escribo nada de eso.

Pero lo de hoy, a pesar que al estar de fiesta y no recordar la mitad de las cosas que hablamos, (que tendrá el alcohol que me hace perder memoria,grrrrr) estaba consensuado.

Y._¿Te importa que te pregunte de lo tuyo?

R._No, no me importa.
 
Y._ Te parece mal que lo ponga en mi blog??

R._Que va, haz lo que quieras, tienes mi permiso para ello.

Y._¿ Como recuerdas el día que te dijeron que tenias un cáncer?

R._ Pues la verdad que no me puse muy nervioso ni nada por el estilo.

Y._ Pero no sé, algo sentirías por dentro distinto a lo que puede sentir una persona que la dicen “tiene usted amigdalitis aguda”, por ejemplo, no?

R._ Hombre, si te soy sincero, al principio no te lo crees, luego según vas viendo que es verdad, sobre la marcha puedes sentir algo de miedo, pero solo los primeros días, luego sabes que contra más valiente seas, más oportunidades tienes de vencerle.

Y._ Esta entrevista es en plan amigos, tú lo sabes, por eso no quiero que sea una entrevista cualquiera, tampoco me interesa hacerte recordar aquellos días chungos que pasastes, pero hay una cosa que me impresiona solo al oír la palabra, ¿Me puedes decir que se siente cuando te dan la quimioterapia??

R._ Pues es una sensación rara y difícil de explicar para el que no se la ha dado nunca, al principio sientes un alivio grande, pero según pasando el día te vas poniendo como diría yo, como si estuvieras revuelto, no siempre te pasa eso, pero hay sesiones que te caen mejor que otras.

Y._ ¿Qué tal llevaste la historia del pelo?

R._ Me lo tomé a cachondeo, el de la cabeza no me importaba, lo malo era el del cuerpo, me jodia mucho el estar quitándome pelos de encima todo el día, pero bien.

Y._ Una de las cosas que más me impresionan cuando vas a ver un enfermo de cáncer, es que tienes que ver a más gente con lo mismo por allí cerca, ¿Tu como llevabas él convivir con enfermos que a lo mejor estaban más graves que tu y que por lo tanto, te podían restar tu animo a la hora de luchar?.

R._ Pues al principio si te podía impresionar algo, pero luego la verdad que he sido uno de los enfermos que más ánimos iba dando por toda la planta a los demás, lo decían todas las enfermeras.

Y._ Es cierto, se que una de las cosas buenas que te ha servido a la hora de vencer la batalla fue tu estado de ánimo y el estar siempre de cachondeo, pero, seguramente más de una vez estarías con los ánimos por los suelos, ¿Cómo eras capaz de disimularlo?

R._ Bueno, es cierto que hay días que ves que te hacen falta más fuerzas que otros días, y el cuerpo no te responde a la hora de pedirle que siga luchando, yo para que nadie me viera venirme abajo, intentaba siempre estar con buen talante delante de la gente, cuando estaba solo, pues alguna que otra vez me he venido abajo, pero fueron pocas veces.

Y._ Lloraste alguna vez?

R._ Si. No muchas, pero si.

Y._ ¿Qué importancia tiene la familia en estos casos?

R._ Pues que quieres que te diga, la familia es el 90% de tu seguro de vida, apoyándote en ellos es todo mucho más fácil de sobrellevar, además, tu conoces a mis hermanos, ellos siempre me decían que era un quejica, que tenía mucho cuento, etc. Seguramente que lo decían para animarme más todavía.

Y._ Pues sí, ten por seguro que te lo decían para eso, aquí cuando les preguntábamos, nos decían que las estabas pasando muy putas, pero que nunca lo demostrabas delante de ellos, por cierto, también nos contaban que nunca llegaste a perder el apetito, ¿era cierto?

R._ Bueno (risas), algo de apetito pierdes, tu sabes lo que yo como y aquella comida pues dejaba mucho que desear, pero es verdad que cuando desperté de la operación, lo primero que dije antes de que tenia sed, como le pasa casi a todo el mundo, fue que tenía mucha hambre (risas)

Y._ Ahora ya, vas a tus revisiones cada equis tiempo y todo va como siempre, ¿No te has planteado el ayudar a enfermos de cáncer con alguna charla, algún coloquio, alguna visita a hospital, etc.?

R._ La verdad que los médicos y enfermeras me decían lo mismo, al ver las ganas de vivir que tuve desde que empecé y lo bien que lo llevaba y la suerte que he tenido de que no estaba mi día entonces, puede ser que algún día, ojala que las charlas no tengan que ser a enfermos del pueblo.

Y._ ¿Crees en Dios?

R._ ………….

Y._ Vale, entiendo que no quieres responder, no pasa nada, no te voy a obligar en ninguna de las preguntas.
Ya estamos acabando, pero antes de tomarnos otro cubata para celebrarlo, ¿Qué has aprendido de lo que te ha pasado?

R._ Me gusta esta pregunta, creía que no me la ibas a hacer nunca (risas), pues mira, he aprendido a apreciar las cosas insignificantes que antes ni si quiera mirabas, he aprendido que lo que vivimos es un regalo, que cualquier día te puede tocar la china y salir de aquí “zumbando”, he aprendido que el dinero no lo es todo, que no pienso ahorrar nunca y quedarme sin poder tener ese capricho que antes de pasarme esto, no lo tenía por el mero hecho de tener que ahorrar por “cojones”, me he dado cuenta de los buenos amigos que tengo y de los que decían que eran mis amigos y que a raíz de esto, me he dado cuenta que cada vez me sobran mas dedos de la mano para contarlos……. Me he dado cuenta que la familia es una cosa importantísima en nuestras vidas, que pena me da la gente que son familia cercana y por cualquier tontería dejan de hablarse, no lo entenderé nunca.

Y._ Bueno, pues hasta aquí hemos llegado, por cierto, una cosa que te tengo que decir a parte de darte las gracias por ser tan cercano y dejarte entrevistar, ¿Qué cojones haces fumando?

R._ Bahhhhh, si no fumo casi nada!!!!, venga vamos a tomarnos otro calambuco !!!!!!!!!!!!!!!!

Y._ Muchas gracias otra vez, Raúl. Dale un beso al "pieza" de tu hijo Daniel.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...