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miércoles, 3 de septiembre de 2025

Capítulo 1025: Viaje a Jaca y Lourdes.


 

Nos volvimos a poner en carretera tan solo dos meses después de nuestra ultima aventura por Orense. El lugar escogido estaba casi a la otra punta del mapa dentro de la comunidad autónoma de Aragón. Allí en Jaca nos esperaba una de las rutas que más ganas había de hacer dentro del grupo de los habituales senderistas, dada su fama. La senda de los cazadores pasando por la famosa "Cola de caballo" que tantas y tantas veces habíamos visto en fotos y videos, por fin la tuvimos delante de nuestros ojos.








Pero para llegar allí son muchas horas de autobús por eso esta vez el viaje fue de tres días y en lugar de salir como hacemos habitualmente los viernes, lo hicimos el jueves.

Como siempre el viaje empieza justo cuando nos encontramos todos en la "rotondina" esperando al autobús, allí se ven las ganas que tenemos todos de enfrentar un nuevo viaje, una nueva aventura.









Una vez todos acoplados en nuestros asientos comienza la aventura, vienen algunos viajeros nuevos y los demás los incondicionales, los que llevamos mas kilómetros en la mochila que un fugitivo comenzamos a recordar viajes anteriores y entre eso, la música, el cante y alguna que otra chuchería, vamos descontando kilómetros.

Lo acordado es llegar a Torla y desde allí coger los autobuses lanzaderas que te suben a Ordesa, para comenzar la ruta de la senda de los cazadores. Los que no hacen la ruta se van a otro pueblo a pasar el día para que la espera se les haga mas corta.





Los que hacemos la ruta escuchamos las indicaciones de nuestro guía y sobre las nueve y media comenzamos a subir. Son cuatro kilómetros los primeros que quitan las ganas de seguir andando, pero como estábamos avisados no nos coge de susto y haciendo varios descansos para coger aire vamos subiendo paso a paso.

Cuando coronamos la primera dificultad es buena hora para comernos el muerdino y allí en un mirador de lujo, sacamos nuestras viandas para asombro de nuestro guía que aunque al principio dice que no, acaba probando todo.

De ahí en adelante el camino se hace más llevadero y es cuando empezamos a quedarnos maravillados de las vistas que tenemos. El paisaje es precioso y uno no sabe para donde mirar a pesar de que la senda es estrecha y no puede uno relajarse mucho, no vaya a ser que tengamos algún accidente.



Al llegar al valle aquello parece una feria y eso que para llegar hasta allí hay que andar un peazo que si no sería imposible no pisar a nadie. Aunque dice nuestro guía que lo tienen limitado a cierta cantidad de personas y que cuando se alcanza ese tope, ya no dejan acceder a nadie más. Y me parece correcto aunque es cierto que sin duda ha sido la ruta más limpia que hemos hecho sin encontrarnos ni un solo papel o plástico y la verdad que eso alegra viendo la cantidad de gente que realiza dicha ruta a diario.






Allí delante de la famosa cola de caballo es un magnifico lugar para comer, son las tres y nos quedan desde allí otras dos horas para llegar a meta por lo que hay que volver a deleitar con nuestras viandas a quienes se arriman a nosotros a la vez que la bota va de mano en mano para que nadie se "añurgue".

Sin duda alguna, es uno de los paisajes que he podido contemplar y mira que llevo pateados unos pocos de sitios y provincias, pero como este valle creo que no he visto ninguno hasta la fecha.

Después de comer y descansar un ratín toca ponerse de nuevo en camino y acometer el ultimo trozo de la ruta. Es espectacular caminar por el valle y lejos de tener ganas de acabar la ruta, camino con pena de irme de aquel paraje que sin duda tardaré en volver a ver, dado su lejanía aunque dicen que si lo deseas mucho, siempre hay una segunda vez.



Llegamos al final que es justo donde empezamos y allí nos sentamos a esperar a los demás saboreando unas ricas cervezas. Pronto estamos todos y nos volvemos a montar en las lanzaderas que nos devuelven a Torla para reunirnos con todo el grupo que nos espera para continuar hasta Jaca donde tenemos el hotel.

Al día siguiente el grupo pone rumbo a Lourdes, menos dos compañeros y yo que decidimos estando en Jaca, aprovechar para hacer otra ruta de senderismo, la subida a la peña Oroel la cual nos queda a unos ocho kilómetros desde el hotel, por lo que optamos por pillar un taxi que nos lleva al comienzo de la ruta. Allí comenzamos a subir y la verdad que se hace duro los tres kilómetros mas o menos, puesto que subes un desnivel de mas de quinientos metros, pero hay mucha sombra y poco a poco llegamos hasta la cima para contemplar las vistas de Jaca y pueblos de alrededor. También nos damos cuenta de la limpieza de la zona y da gusto andar por territorios así de limpios.



La vuelta es cuesta abajo y decidimos comernos el muerdino en el merendero que hay antes de empezar a subir, justo en el llamado parador de Oroel que se encuentra cerrado en la actualidad.

La vuelta la hacemos andando por un camino que nos indicó el taxista y que separa Jaca del parador por unos siete kilometros mas o menos, por lo que al final hacemos catorce y medio antes de meternos entre pecho y espalda una buena comilona en un asador de Jaca. A los de Lourdes los esperaremos echando una buena siesta...

El domingo y ultimo día han planeado visitar la estación de Canfranc, donde hay que montarse en un tren decorado como los antiguos ( no tan antiguos si hablamos de Extremadura) y en media hora llegar a la preciosa estación de Canfranc, la cual es un hotel de cinco estrellas, una autentica preciosidad.




Tenemos una hora para visitar lo que se ve por fuera y los pocos bares que hay en el pueblo para refrescarnos antes de volver a montarnos en el tren que nos devuelve a Jaca, allí toca comer y darse un poco de prisa puesto que la hora de partida la tenemos a las tres y media, nos quedan un montón de kilómetros por delante pero no nos dan ningún miedo, es más, en el viaje creo que es donde mejor lo pasamos y si no puedes preguntar a cualquiera de los que han tenido la suerte de acompañarnos y digo suerte porque las plazas vuelan cada viaje que prepara nuestra jefa (Paqui).





Nos vemos en Gibraltar.







miércoles, 15 de junio de 2022

Capitulo 996: Fin de semana en Alquezar y Huesca.



 Pues una vez más nos volvimos a poner en carretera y como siempre que lo hacemos, los días previos son de nervios y preguntas entre los habituales que la verdad sea dicha, hemos formado un grupo muy unido que hacemos lo posible para que todos lo pasemos lo mejor posible, puesto que de eso se tratan estas excursiones tan cortas. Debemos aprovechar desde el primer minuto en que nos sentamos en el autobús, hasta que nos volvemos a bajar una vez que el domingo toca a su fin.





Esta excursión la cambiamos por otra que supuestamente íbamos a hacer por Valencia y que dado lo avanzado del año, supusimos que nos iba a hacer mucha calor por aquellas tierras y decidimos irnos mas para el norte buscando algo de fresco.... Que ilusos!!! Viendo el calor que dejábamos en Extremadura pensamos que algo mejor se estaría y la verdad que hay que decir que si, pero un par de grados como mucho mas frescos.






Así que en el bus nuestro aliado es el aire acondicionado, aunque llega un momento en que siempre hay alguien que tiene frío y toca calentar a todos un poco para seguidamente volver a refrescar al personal cuando las voces maldiciendo al calor que hace, se multiplican dentro del habitáculo.














Vamos descontando kilómetros entre algún que otro chiste, la música de J F, que tendrá que cambiar de altavoz si quiere molestar un poco más a su amigo Antolín, que dice que la música no se oye en los asientos de atrás. De comer "guarrerías" también nos apañamos durante todo el viaje, aunque algunas nos hagan creer que están caducadas, nuestros estómagos están hechos a prueba de bomba.











Cuando llevamos casi cuatro horas de viaje, a los fumadores les empieza a cambiar el carácter y lo que antes eran todo risas, ahora son rezos. Urge parar de inmediato porque los muy tunos, disimulan diciendo que se mea fulanito o menganito, pero el final que buscan ellos es encender el cigarro antes de que se abran las puertas del autobús.





La primera parada en un pueblo de Guadalajara donde nos damos cuenta del calor que hace y para combatirlo, nada mejor que unas cervezas, aunque nos asusta pasarnos con ellas puesto que corres el peligro de querer volver a parar, esta vez si a evacuar líquidos.

Otra vez dentro del bús aunque ya nos queda la mitad del trayecto o quizás menos y si horas atrás no habíamos pegado ojo, los nervios de quedar poco para llegar espabilan a la gente, en especial a un tal "Marchena" que bien podía ser locutor de radio en un programa de ocho horas, tiene saliva para ello....



Y antes de la hora que teníamos fijada, nos bajamos en Alquezar. Recién amanecido el pueblo si ya de por si es precioso, sin ningún turista por sus calles lo es aun más. Así que sin haber desayunado esperamos a que abran alguno de los muchos bares que hay en el pueblo que por las mañanas no madrugan mucho.

Una vez que todos hemos comido algo, vamos en busca del guía contratado para comenzar la ruta, que la verdad sea dicha, está también indicada que no te hace falta nadie para realizarla, aunque es verdad que con guía uno se entera de todos los recovecos de la ruta además de conocer la flora y fauna del lugar.








La ruta es muy corta pero hay que tener en cuenta que no andas por sitios llanos todo el rato, por lo que la gente que la haga tiene que estar un poco preparada, mas aún si hace calor, el ultimo tramo es muy exigente y con calor se puede hacer duro. Las pasarelas son muy cómodas y puedes disfrutar de unas vistas espectaculares. 




Cuando terminamos la ruta lo que apetecía eran unas cervezas para recuperar los líquidos perdidos, antes de poner rumbo a Huesca. mientras todos los integrantes del grupo terminaban de realizar la ruta.



Al llegar a Huesca lo que uno necesita es pillar la habitación para darnos una ducha y esperar a que amaine un poco el calor para conocer la ciudad, así que quedamos un poco antes de la hora de la cena para recorrer algunas de las calles de la ultima provincia aragonesa que me quedaba por traer al blog y que sin duda es la que menos me ha ilusionado conocer de las tres.




Volvemos al hotel a cenar y reencontrarnos con todo el grupo y siempre es buen momento para comentar unos y otros lo que merece la pena conocer de la ciudad y lo que no podemos dejar pasar antes de irnos.




Después de cenar es ya habitual intentar conocer el ambiente nocturno de la ciudad elegida, pero los años no pasan en balde y nos conformamos con sentarnos en alguna terraza y zumbarnos unos calambucos.



El desayuno nos espera el domingo por la mañana antes de recoger los trastes y llevarlos al bus, para cuando las tres y media de la tarde, hora fijada para la vuelta, emprender la marcha.



Nos queda un rato para disfrutar de Huesca y conocer su catedral, además de sus parques y plazas, mezcladas con alguna que otra cerveza que el cuerpo agradece para combatir el calor. Y antes de regresar buscamos lugares donde comer para que el viaje sea completo.

Y la vuelta siempre la usamos para recordar los momentos del finde y echarnos unas buenas risas acordándonos de unas y otras anécdotas vividas en tierras aragonesas. Pensando ya en la próxima que será a últimos de octubre y que volveremos por tierras portuguesas, donde Paqui volverá a organizar un estupendo viaje para sus chicos, porque nosotros somos ya los chicos de Paqui, después de tantos kilómetros en las nalgas tenemos bien ganado el apodo.


Nos vemos en el bus. 













Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...