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martes, 30 de junio de 2015

Capitulo 664: Ley mordaza...Y una mierda!!!




Hoy quiero confesar:


Antes de que entre en vigor la ley mordaza, quiero decir que estoy hasta los huevos de todos los políticos que roban a diestro y siniestro. Desde un simple concejal a un ministro. De sus familiares que le siguen el juego y callan como putas aunque saben perfectamente lo que hay.

Estoy hasta los huevos del pastizal que nos cuesta a los españoles mantener a los zánganos de la casa real. De sus historias de puteríos y robos, de sus cornamentas y de sus jornadas de caza, todo a costa de nuestro bolsillo.

Estoy hasta los huevos de que los putos autónomos seamos los mas desgraciados a pesar de ser quienes mueven el país.
Estoy harto de que nuestros votos no valgan para nada, tan solo por votar a fuerzas minoritarias.

Estoy hasta los huevos de ver otra vez tiempos pasados con "porras" en mano, por la gracia de Dios.

Estoy hasta los huevos de saber que el Papa dice unas historias y sus secuaces no las llevan a cabo, tan solo por no perder el poder que tienen hasta ahora.

Estoy hasta los huevos de ver como muchos españoles se conforman con los 426 euros que cobran y viven mejor que los que curramos diez horas al día, seis días a la semana y sin derecho a nada, tan solo currar y currar (cuando hay algo)

Estoy hasta los huevos del Barsa y del Madrid. (Esto se podrá seguir diciendo con la nueva ley, pero me apetece decirlo aquí también).

Ya me he quedado a gusto. Solo espero que esta puta ley acabe en el mes de diciembre, cuando entre todos echemos a la puta calle a quien nos mal gobierna desde hace treinta años.

Que estoy hasta los huevos de todos, he dicho.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capitulo 477: Paciencia.




Esta es la nueva palabra que todos los días nos da en los morros al levantarnos. Ahora los que nos mal gobiernan, se empeñan en que les hagamos caso, después de que ellos mismos, se han dado cuenta de su fracaso.

Ya me dirán ustedes como se puede pedir paciencia a los españolitos que por desgracia, lo están pasando tan mal. Seguramente que ellos de paciencia estén sobrados, si no fuera así, otro gallo les hubiera cantado a nuestros políticos. Que a la más mínima que han sentido miedo con la historia de los escraches, se inventaron rápidamente una ley para actuar contra ellos. Es curioso pero para esa ley, no ha hecho falta burocracia ninguna. Rápidamente se han puesto de acuerdo todos los partidos políticos, independientemente de las siglas de cada uno.

Está claro que si quieres conseguir algo tiene que ser por el método baturro, que no es otro que el acojonamiento total a la clase política. De ese modo sus neuronas dormidas anteriormente, de la noche a la mañana despiertan y empiezan a actuar medianamente bien, o quizás no, pero por lo menos actúan.
Hoy cuando me han llamado los del banco diciéndome no sé qué de un recibo, les he dicho la palabra mágica: _Paciencia_. El trabajador del banco no se lo ha tomado muy bien por lo visto, a lo mejor no ha escuchado a nuestro presidente pidiéndonos a TODOS dicha palabra. Yo le he refrescado la memoria y seguía tomándoselo mal. Tanto que sin tener excusas que darme, pasan rápidamente a las amenazas. _Así mal vamos, les he contestado_ con lo bonito que es tener paciencia y saber emplearla.

Pacientemente me he encaminado hasta el súper para hacer mi compra semanal. Justo antes de que me tocara pagar en la caja, le he comentado a la empleada si ella conocía la palabra mágica que andaba en boca de todos últimamente, a lo que ella un poco agobiada por toda la gente que andaba esperando para pagar me ha contestado que no, que no estaba ella para magia y que hiciera el favor de abonar la cuenta. Por lo visto tampoco ha funcionado dicha palabra con ella.

Como me pillaba cerca de allí, me he pasado por el ayuntamiento para comentarles lo del “rodaje” del coche. Les he dicho que debían de tener un poco de paciencia a la hora de cobrarlo. La misma que tenemos todos los ciudadanos con el estado de nuestras calles.

Qué casualidad que volviendo para mi casa, me han parado los guardias civiles. Casi sin paciencia ninguna me han pedido todos los papeles del coche. La ITV, el seguro y el “rodaje”. Gentilmente les he pedido un poco de paciencia a la hora de enseñárselo. Por lo visto ellos tampoco habían escuchado la palabra mágica. Ante la falta de tenerlos al día, me han comentado que me tenían que denunciar, a lo que yo me he opuesto totalmente, diciéndoles, que debían de tener paciencia y dejarme preparar los papeles tranquilamente. Tampoco ha funcionado con ellos, al contrario, me han hecho soplar y todo. Como si el pronunciar la palabra mágica: PACIENCIA, a todos se les apagaran las neuronas.

Al final he llegado a casa andando, el coche me le han inmovilizado. La mitad de la compra estropeada por la tardanza y justo al entrar por la puerta me topo con mi mujer que histérica me monta el pollo preguntándome que donde ando. Yo, lo primero que le he replicado es que no tiene paciencia ninguna, así no se puede vivir, tienes que usar más a menudo la palabra mágica.

Cuando nos hemos sentado a la mesa a comer, hemos puesto la televisión y lo primero que ha salido ha sido un tal Mariano, con gesto serio diciendo la palabra mágica. Por lo visto a él, es al único que le funciona. Yo asintiendo con la cabeza le hablaba al televisor: Si, si muy bonita la palabra mágica, pero hay que explicársela a todo el mundo, que algunos no saben lo que significa.

Por suerte soy de los pocos que entiende su significado.....

lunes, 11 de febrero de 2013

Capitulo 434: Tragedia en el salto de Torrejón.




El otoño de 1965 fue lluvioso en Monfragüe, especialmente a mediados de octubre. Faltaban pocos meses para finalizar los trabajos en las presas sobre el Tiétar y el Tajo, y una concatenación de circunstancias provocó el más grave y trágico accidente laboral de la España contemporánea, cuyas causas nunca se conocieron. Una tragedia condenada a un olvido extraño, injusto e interesado, sobre la que cayó un silencio despiadado. Una historia que dejó a sus espaldas una obra rentable y un drama colosal, un drama del que nunca más se supo.



 Así comienza el documental que a través del programa de canal Extremadura televisión, “El lince con botas”, nos muestra una de las mayores tragedias de la España contemporánea, que gracias a la manipulación de los interesados en el suceso, cayó en el olvido.
El veintidós de octubre de mil novecientos sesenta y cinco, por la mañana temprano, sucedió lo que muchos de los trabajadores preveían con anterioridad. El exceso de presión era tan grande, que muchos sabían que la presa no aguantaría. Pero “alguien” ordenó que la presa siguiera llenándose hasta los aliviaderos, para probar si estaba bien hecha.  Ese alguien cuarenta y cinco años después, no tiene nombre todavía.

Una cuadrilla de cincuenta hombres, trabajaba en ese momento dentro del túnel construido. Su misión era desencofrar dicho túnel que acababa de construirse. Otros muchos trabajadores, se afanaban por limpiar el cauce por donde, una vez abrieran las compuertas, correría el agua. Mi abuelo Matías, trabajó en dicha obra, junto a algún Huerteño más. Ese día le tocó limpiar el cauce, que a la postre, fue su salvación. Puesto que le dio tiempo a gatear montaña arriba y ponerse a salvo. Muchos de sus compañeros no corrieron la misma suerte y muchos meses después de la tragedia, mi abuelo era incapaz de pegar ojo.
 Nos contaba mi abuela siempre como se despertaba dando voces, reviviendo dicha tragedia. Contaba que algún compañero se agarró a su pierna, intentando gatear detrás de él, pero no corrió la misma suerte y fue arrastrado por la fuerza del agua, que salía desbocada rio abajo. Por aquellos años no hacía falta psicólogos ni nada, es más, los mismos supervivientes de dicha tragedia, fueron los encargados de buscar a los fallecidos, que meses después en algunos de los casos, fueron apareciendo.
 Podéis imaginaros dichas escenas de compañeros hasta el día antes trabajando juntos, recogiendo los cadáveres y enterrándolos, aquello fue brutal.
Los trabajadores si sabían quién fue el responsable de aquello, pero el miedo a perder el trabajo, que por aquellos años, estaba muy bien pagado comparado con lo que se ganaba en Extremadura. Eso y las compensaciones económicas a los familiares de los fallecidos, ocultaron dicha catástrofe que incluso hasta en los periódicos del país, pasó desapercibido.
Ya por aquellos años las compañías eléctricas, propietarias de dicha obra, untaban al generalísimo, que por lo visto iba a venir a inaugurar la presa y una vez conocida dicha desgracia, dejó plantados a todos los que le esperaban y no se presentó.
Las indemnizaciones fueron ridículas, sin duda se aprovecharon vilmente de la pobreza de las familias. Y con poco más de veinte mil pesetas por desaparecido o fallecido, lo consiguieron apaliar.

Las familias de los trabajadores vivían en un poblado construido justo detrás de donde se estaba haciendo aquella inmensa obra. Casi cinco mil obreros hicieron falta para dicha obra y muchos de ellos, vivieron allí mismo junto a sus familiares, que por suerte, lograron escapar a la tragedia, gracias a la rápida intervención de maestros y mujeres, que desalojaron el poblado en tiempo récord  conduciendo a los más pequeños hasta la montaña para ponerles a salvo. Contaban los supervivientes que fueron horas muy duras.

 Los obreros que lograron salvar la vida, iban llegando hasta donde se encontraban sus mujeres e hijos. Estas aguardaban impacientes la llegada de sus familiares, que en muchos de los casos no se produjeron. Todo el día aguantaron allí sin comida ni bebida. Incluso contaban que estaban mojadas debido al rocío, que tenía la jara que había en el monte. Y que ellas en su huida, habían ido rozando con la poca ropa que les había dado tiempo a ponerse. Muchas contaban que días después, la gente solo se quitaba para dormir los zapatos, previendo que ocurriera otra vez otra desgracia parecida y tuvieran que actuar del mismo modo.

Lo que más me ha dolido es saber que la placa que recordaba a los desaparecidos, ha sido quitada no se sabe por quién, como si aquello en vez de realidad, hubiera sido un mal sueño de todas las personas que lo sufrieron en sus carnes. Una pena que tantos años después, no se sepa exactamente ni el número de víctimas, ni quien fue el culpable de aquella tragedia. Que sin duda se produjo por alguna negligencia humana.
Memoria histórica en todos y cada uno de los casos.

Aquí podéis ver dicho documental, el cual agradezco su realización a Canal Extremadura.

El Lince 3.0: La tragedia del salto de Torrejón (10/02/13) | Canal Extremadura

domingo, 15 de julio de 2012

Capitulo 314: Milana bonita.




Vivir en Extremadura o ser extremeño en épocas de vacas flacas no es tarea fácil, nunca hemos sido gente de ideas boyantes por lo general, aunque es cierto que cabezas pensantes siempre las ha habido por doquier, a pesar de que el típico señorito de toda la vida, hacia todo lo posible para que de aquellas cabezas nunca saliera una idea buena que hiciera peligrar la convivencia entre sirvientes y señores.
Hoy en día cuando muchos extremeños alcanzan la edad de jubilación y echan mano a su vida laboral para saber el salario que les pertenece, se dan cuentan que los años que pasaron trabajando con el marqués de donde sea o con el conde de su puta madre, no están reflejados en parte ninguna. Muchos años de su vida tirados a la basura por culpa de estos hijos de mala madre, que no tuvieron bastante con sacarlos la pringue en el campo, que encima nunca declararon una peseta por ellos, a pesar de estar más de media vida adorándoles y haciéndoles reverencias cada dos por tres, cada vez que pienso en la saliva que tenían que tragar día sí y día también para no revelarse ante ellos y perder su puesto de trabajo, me dan ganas de vomitar.

 Todavía no entiendo como no podemos pedir que se siga investigando nuestra memoria histórica, es parte de nuestras vidas, de nuestros antepasados que lucharon y se dejaron sus vidas para que nosotros pudiéramos vivir bastante mejor que ellos, con todo eso, por lo visto no es suficiente para que te reconozcan el trabajo que hicieron aquellos hombres. Es peor aún, ahora los que empiezan a jubilarse, les toca enfrentarse a la dura realidad de saber que a pesar de llevar trabajando desde los ocho años algunos, en tu vida laboral faltan gran parte de tus años trabajados y ahora ¿qué?, ¿Dónde se quedaron aquellos años de penurias? ¿Cómo pueden ser tan injustas las leyes con estos valientes? Desaparecida la teta de donde han mamado muchos, toca rebuscar donde sea para asegurarte una jubilación digna, para que con tu sueldo puedas dar de comer a tus hijos y nietos, es triste pero ahora es así, el día que toquen las pensiones que seguro que no tardaran mucho, ese día si será el fin para muchas personas.

Los descendientes de aquellos señoritos sin embargo, siguen haciendo cálculos para saber por encima la fortuna que poseen, siguen explotando a sus siervos y seguramente que a muchos los pasará lo que a nuestros abuelos, que cuando lleguen al  final de su vida laboral, se encontraran con más de una sorpresa, y donde tenían pensado cobrar tres, solo tendrán derecho a cobrar una.

Eso lo sabe bien quien nos gobierna, puesto que la mayoría de ellos son estos descendientes de aquellos señoritos, a los cuales educaron para que ningún sirviente se subiera en su chepa. A día de hoy no sé quien fue el culpable de que la servidumbre, cansada ya de aquellos abusos, diera un puñetazo encima de la mesa y tomara cartas en el asunto, y aunque más de uno de aquellos valientes murió en el empeño, gracias a ellos los que sobrevivieron pasaron a tener una vida más justa entre comillas, puesto que como mucho lo que consiguieron fue tener papeles donde rezara que esos años trabajados habían sido con los ricachones esos.

Echando la vista atrás te das cuenta que de aquellos días a estos han pasado bastantes años, que hay muchas vidas perdidas por medio y que ojala nunca volviéramos a tener que vivir aquello que nuestros abuelos tuvieron que vivir, pero veo que no, que poco a poco, nos vamos acercando peligrosamente a aquellos años, y aunque ahora los veamos lejos aun, si te paras a pensar en los derechos que hemos perdido en la última década, asusta la situación. Por eso en estos días no puedo dejar de acordarme de la película de los Santos Inocentes y en especial en uno de sus protagonistas, quizás el que más me gustó de todos, porque a pesar de estar un poco zumbado, fue el único que tuvo huevos a colgar al señorito de la primera encina que se cruzó delante de él.

Quizás esa vuelva a ser la solución, porque las encinas siempre estarán ahí, aunque algunos no se paren a observarlas…

miércoles, 11 de julio de 2012

Capitulo 313: Por encima de mis posibilidades.




Esta frase tan manida últimamente resuena en mis tímpanos cada vez que aplican algún recorte nuevo. Hoy después de los últimos recortes publicados me he vuelto a encontrar con dicha frase en una emisora de radio de boca de cualquier contertulio, no recuerdo el nombre, da igual, me resultan todos iguales, no conozco a ninguno que de soluciones, solo están ahí para criticar o aplaudir, es para lo que les pagan (ahora menos, que se jodan).

Al momento de escuchar dicha frase me he puesto a pensar sobre mi vida, dando marcha atrás en el tiempo he ido buscando un momento en el cual dicha frase pudiera ser aplicada en algún momento de mi vida; desde los catorce años trabajando, no sé lo que es coger un mes entero de vacaciones jamás, por mucho que rebusque en mi pasado me es imposible llegar a ese momento de mi vida, no le conozco.

Con esto quiero decir que por lo menos en vacaciones jamás viví por encima de mis posibilidades, es más, sigo teniendo mi hipoteca como casi todo hijo de vecino, y lo que me queda por pagar. Los coches que he poseído en mi vida, siempre fueron financiados por algún banco estafador que me hizo pagar dos coches por uno, eran y son las ofertas bancarias. No poseo ningún terreno ni ningún piso en ningún lugar con los cuales pueda hacer negocio.

Desde que empecé a currar no he juntado nunca más de un kilo en ningún banco, quizás por ser torpe o quizás porque preferí siempre vivir al día. Yo más bien creo que fue porque con lo que he ganado siempre había poco que ahorrar, no lo sé.

El caso que ahora nos bombardean con la frase esta y a mí me comen los demonios, ¿por encima de mis posibilidades? Tener una casa con hipoteca, un coche para poder moverte por aquí (nada de BMW), beberte un calambuco el fin de semana y para de contar es vivir por encima de nuestras posibilidades por lo visto.

No me gusta donde nos están llevando, cada día hay mas trifulcas entre nosotros, los ciudadanos de a pie y mientras ellos, los que nos gobiernan, siguen sin dar muestras de que esto se puede arreglar, al contrario, cada vez vamos a peor, pronto se establecerá la ley de la supervivencia y lo siguiente será una guerra, y todo por vivir por encima de mis posibilidades, tiene huevos la cosa.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...