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domingo, 12 de julio de 2026

Capítulo 1035: Mas bien que pa la hostia.




 Una voz a lo lejos suena en mi cabeza, en realidad no suena tan lejos, está ahí, a la vuelta de la esquina. 

¿Eres tú Kiko? Te viene bien quedar hoy para tomar un café y contarnos nuestras penurias?

Pues claro, dame diez minutos y nos vemos. Este ritual le teníamos al principio muy a menudo, luego el puto trabajo nos iba absorbiendo todo nuestro tiempo y nuestros cafés se hacían esperar, pero creo que incluso nos venía mejor a los dos distanciarlos en el tiempo puesto que así teníamos más cosas que contarnos, aunque eso si, había que hacerlo en media hora que somos autónomos y nadie nos va a sacar nuestro trabajo...

Y en esos ratos nuestras conversaciones e intentos de cambiar el mundo por otro mejor y que cada día veíamos mucho más difícil. ¿Has escuchado a este?¿Has oído a este otro? ¿Has visto los resultados electorales en tal país? y así nos poníamos al día de nuestras cosas y nuestras ideas y es cierto que cada vez nos dolía un poco más en lo que se está convirtiendo el mundo.

Pero tú siempre intentabas poner un poco de esperanza a mi negrura. porque a positivo no te ganaba nadie y mira que en el camino han existido personas que te han echado la zancadilla y en lugar de guardarles rencor, si hubiera hecho falta, les hubieras encima pedido perdón tú mismo, cuando el daño tanto psíquico como económico te lo habían hecho a tí.

Tu vicio de taller le has mantenido hasta el ultimo día y es que con la ilusión que compraste la nave, montaste el taller y le llenaste de herramienta solo tú y tu familia sabe lo que tuviste que currar, con el metro en una mano y la calculadora en otro. Los principios son difíciles para todo el mundo y en eso te di la razón cuando empecé yo y muchos días me tocaba pasear las escaleras en la vaca del coche y frecuentar bares para que alguna persona requiriera mis manos para trabajar. Hay que insistir y persistir me decías, en cuanto te conozcan cuatro o cinco, las voces se correrán y ya no te faltará el curro. Mira yo, antes apenas había nadie en el taller y ahora no falta alguien toda la semana que venga a encargar algo. Hacer bien nuestro trabajo, cobrar lo justo y lo demás vendrá rodado...


Ahora que tu voz se va alejando me sale la mala ostia que llevo dentro cuando veo que la vida no es justa y nos priva de la presencia de gente buena como tú que tanta falta hacen en este mundo de mierda que nos está quedando. Aunque sé que siempre estarás ahí para guiarnos por el camino correcto y echarnos la bronca cuando nos veas tristes y cabreados, será entonces cuando vendrán a mi cabeza muchas de nuestras conversaciones, nuestras inquietudes y nuestros miedos y ante eso cuando me pregunten ¿Cómo andas?

siempre contestaré tu frase favorita que incluso en tus últimos momentos seguias diciendo;

!Mas bien que pa la hostia!

Hasta siempre amigo Kiko, como bien dijo el gran Robe Iniesta en su canción Nana cruel 

Yo, que estudié al ser humano, te digo

que no, que ya nada espero.

Yo, que intenté comprender sus motivos

Que no, que ya nada espero.

Yo que quisiera encontrarme contigo....


Descanse en paz. Un abrazo a familiares y amigos que hoy estamos jodidos porque es una putada que gente tan querida como tú, tenga que marchar.


lunes, 7 de septiembre de 2020

Capitulo 976: Las grandes olvidadas.



 Con la espalda dolorida de soportar el peso de su familia además de su trabajo recibe a un nuevo día. Sentada en la cama pone en movimiento el ordenador de abordo y pronto pasan por su mente cientos de cosas que hay que hacer en casa. El maldito virus ha cambiado su forma de actuar y sin duda que la ha hecho mucho mas desconfiada. Los besos y abrazos los ha ido cambiado por saludos secos de los que ya existían en su lugar de trabajo, donde como en otros sitios, a las limpiadoras se las trata como despojos y muchos creen tener potestad para mandar en ellas como si estuvieran a su cargo.


Si ya era difícil antes la convivencia con los compañeros que ayudaban poco a que el trabajo fuera mas ameno, con la nueva normalidad se vuelve insoportable. Recuerda aún los primeros días del confinamiento donde con mas miedo que vergüenza debía de salir a trabajar sin saber lo que podía encontrarse fuera de casa y con el miedo de traerlo encima. Las medidas de seguridad debía costearlas ella misma ante la pasividad de su empresa que como muchas otras, dejaron a sus empleados a su libre albedrío.



Desayuno relajado donde se planifica el día, si hoy toca lavadora mañana plancho y pasado me pongo con los dormitorios, aunque los baños no los puedo descuidar. En casa abundan hoy las mascarillas, aquellas que por el mes de marzo fueron imposible de conseguir, ni siquiera quienes las fabricaban en el pueblo le brindaron alguna, pero ella supo arreglárselas para tener de quita y pon, cosa que con los guantes fue mucho mas difícil.


Si antes los trabajadores de la empresa exigían, con el miedo al contagio lo hacen el doble y quieren que por el mismo sueldo, nuestras limpiadoras dupliquen sus trabajos como si hasta la fecha se estuvieran tocando el moño. Y cualquiera se cree en su derecho de exigirlas como si ellas tuvieran que acatar cualquier orden desde el primer empleado hasta el ultimo, que si viene con ganas de jugar al baloncesto, deja la mitad de los días las hojas arrugadas alrededor de la papelera, sin duda no me extraña que no se haya dedicado profesionalmente a este deporte, le deberían de dejar el cepillo, la escoba y la fregona un par de meses para ver si le volvían a entrar ganas de jugar en la oficina a encestar en la papelera. 


Y en televisión ni siquiera una mención para ellas, muchos trabajos esenciales pero ellas siguen ninguneadas como si estuvieran ahí para pasar el rato y su trabajo fuera totalmente prescindible, que ojalá y lo hubiera sido en época de confinamiento donde se las podía ver trabajando angustiadas y con ganas de llorar por no saber a lo que se estaban enfrentando, con el acojono y responsabilidad de que el bicho no entrara en su empresa, puesto que seguro que las primeras acusadas serían ellas, como ha pasado en mas de algún lugar de trabajo.


Por eso desde aquí, quiero daros las gracias a las-os que os dedicáis a la limpieza, porque sin vosotros esto hubiera sido mucho peor, y aunque la subida de sueldo ni siquiera la han contemplado en ninguna empresa, os merecéis mas que nadie ese aumento que en lugar de llevároslo en los bolsillos os lo lleváis en las espaldas, esas que cualquier día dirán basta mientras el que juega a encestar folios arrugados, seguirá creyendo que vosotras estáis a su merced.


Me quito el sombrero por vosotras-os, gracias.

martes, 5 de marzo de 2019

Capitulo 937: Otro día más en la oficina.



El olor a estaño fundido te recuerda que el fontanero ya tiene resuelta la avería. Tía Isabel y tío Manuel esperan sentados al brasero la llegada del albañil que vuelva a dejar la casa como estaba. Cada año que vamos cumpliendo da mas pereza y nos agobiamos más cuando tenemos que realizar alguna obra, y mira que lo soléis dejar medio limpio todo, pero no puedo evitar el agobio de ver todo patas arriba.Que pena de lotería para cambiar todas las instalaciones, tanto de agua como de luz y dejar la casa en perfecto estado por si alguno de nuestros hijos quisiera quedarse con ella... pero me temo mucho que estando los tres viviendo fuera, pasarán de tener otra casa abierta en el pueblo. Aunque a Merche, la pequeña, el pueblo la tira mucho y en cuanto tiene dos o tres días de vacaciones no duda en montarse en el coche y venirse.

Llamo al timbre y al otro lado se oyen los pasos renqueantes de tío Manuel, el ictus que le dio hace poco le afectó tanto a una de sus piernas, como al habla. Su cara de alegría al verme al otro lado de la puerta lo dice todo. Por fin!! trato de entender que dice el buen hombre. He venido lo antes que he podido, respondo aun sabiendo que dicha respuesta ya no sirve de nada.
Nos encaminamos hasta el lugar de trabajo y allí pronto veo la obra que tengo que hacer, no es mucho pero será entretenido, hay trabajos que aparentan poco tiempo y cuando te dedicas a hacerlos el tiempo vuela.

Tía Isabel se levanta del sillón y se acerca a saludarme. Con una sonrisa me pregunta que tal y la siguiente pregunta es que si acabo pronto.Uno que ya está curtido en mil batallas tiene la respuesta preparada para estos casos y a respondo que antes de las doce de la noche. Ella ríe a carcajadas y vuelve hasta el salón donde la voz de alguna actriz sudamericana me indica que hay una telenovela en la televisión.

Tío Manuel después de preguntarme por lo que me va a hacer falta y traérmelo también se vuelve al salón, el rato de después de la comida es sagrado y ni siquiera un inoportuno albañil lo va a estropear.
Mientras coloco los azulejos correspondientes oigo al otro lado de la pared a Tía Isabel explicándole a Tío Manuel quien es el asesino de Carlos Alfredo, a lo que tío Manuel menea la cabeza sin entender nada. Como levante los hombros en plan desafiante hacia su mujer seguro que se relame la bronca... Y no me da tiempo de poner otro azulejo cuando la conversación sube de tono como me temía, tío Juan no se entera de que María del Perpetuo es la asesina. Tú que vas a saber si cada vez que te miro tienes los ojos cerrados, que duermes más que las mantas, le dice la mujer. Yo me lo paso bien escuchando al matrimonio y hay ratos en que me imagino con su misma edad, sentado en el sillón y rezando para que termine pronto la telenovela y si puede ser, que termine antes el albañil...

Limpio todo y recojo los bártulos que hacen falta para tan poca cosa, pero es que este oficio es así, cada obra una herramienta distinta y un producto diferente.
Cuando estoy barriendo los últimos restos de cascote se oye la música que anuncia el final de la telenovela y tío Manuel suspira aliviado y no puede evitar decir a duras penas, "Menos mal".
Nos despedimos dándonos la mano y le guiño un ojo a la vez que le digo, la asesina es Luisa Fernanda....

Otro día más en mi oficina donde puedo decir que soy feliz.




jueves, 27 de octubre de 2016

Capitulo 774: Metido en mi cabeza.


Volver al mismo lugar donde pasamos tantas horas trabajando juntos fue duro. Casi sin darme cuenta donde estaba, los recuerdos vinieron a mi mente de forma rápida uno tras otro y detrás de ellos, siempre venia tu cara, tu voz, tus risas y tus cabreos. Porque tú eras una persona normal y corriente como casi todos pero con la excepción de ser un magnifico compañero, esa virtud la he encontrado en muy pocas personas y mira que me he cruzado con bastantes en este oficio nuestro.

Para ti primero estaba el resultado del trabajo y luego en un lugar muy recóndito estaba quien lo había realizado. Nunca te gustó ponerte medallas y mucho menos si a ti no te pertenecían. Fueron muchas las veces que diste la cara por alguno de los torpes peones que siempre nos asignaban a los dos y que sin duda tú dominabas mejor que yo. Tu paciencia con ellos a mi me asombraba, porque cada día nos daban mas motivos para pasar de ellos y dejarles que hicieran lo que ellos quisieran, pero en ese momento llegabas tú y con tus suaves palabras, acababan por hacerte caso. ¿Aprender?...eso ya era imposible.

Miro hacia un lado de la habitación y te veo por momentos subido en el andamio luciendo el techo de la misma. Miro hacia el patio y te vuelvo a ver preparando el emboquillado. Estoy apunto de asomarme a la calle para ver si está allí tu coche, al darme cuenta de que son ilusiones mías me vengo abajo y me aborda la nostalgia y la pena.

Y es que aun me sigo preguntando el por qué de aquella decision tuya. Aquel nueve de enero que quisiste dejarnos para siempre. Y no, hoy no es aniversario de nada, pero yo me acuerdo de la gente cuando quiero, sin esperar a ninguna fecha en concreto.

Termino mi trabajo en aquel lugar y me voy triste, me voy apenado y sin ganas de sonreírle a nadie. Solo tú tienes la culpa de mi estado de ánimo y lo sabes. Incluso parece que hayas estado allí a mi lado todo el rato que duraba la pequeña reforma que he hecho. ¿Como quieres que esté concentrado en lo que estoy haciendo?...

Si a la gente buena no se la olvida nunca, tu, amigo, eras de clase superior, aunque sabes que nunca te podré perdonar que te fueras sin despedirte y de aquella manera, la cual cinco años después, me sigue quitando el sueño de vez en cuando...
por qué??

martes, 17 de mayo de 2016

Capitulo 736: El soldado y su trompeta.



Entró en el campo de batalla como elefante en una cacharreria. Contra mas aligeraba la marcha, mas deprisa tocaba su trompeta. Miró hacia ambos lados para ver a sus compañeros y pronto se dio cuenta de que estaba solo. Sus camaradas habían ido cayendo uno a uno en acto de servicio, sirviendo a su bandera.

El enemigo al ver solo al de la trompeta, dejó de disparar y ante el asombro de todos, pronto comenzaron a escucharse una carcajada detrás de otra. Aquella imagen de un único soldado sin su arma con tan solo una trompeta era sin duda para reírse y bien del asunto.

Él, al ver que los disparos habían cesado no dejó de tocar su trompeta puesto que sabia que su hora final había llegado. Pensó que lo mejor que podía hacer antes de su muerte, era tocar su instrumento favorito.

Las carcajadas fueron cesando a la vez que aquel soldado iba tocando una tras otra las mejores canciones que sabia. Lo que antes eran risas en los rostros del enemigo, ahora comenzaban a ser lagrimas. Todo el frente andaba emocionado y por un momento aquel soldado pensó que podía salvar su vida. Cuando el soldado que mandaba al frente del pelotón se dispuso a ordenar que arrestaran al único enemigo que quedaba para salvarle la vida, uno de los soldados enemigos se puso en pie, cargo su arma y disparó a quemarropa al chaval de la trompeta, el cual cayó arrodillado mientras un hilo de sonido de su trompeta se escuchó por ultima vez.



Todos miraron con cara de mal humor hacia la dirección desde donde había salido el disparo y agarrándose la cabeza exclamaron a la vez, !!!la que ha liado el puto sordo!!! ....






martes, 9 de febrero de 2016

Capitulo 717: La fuerza se va junto a la belleza.



Delante de aquella pared en construcción se postulaban dos piedras bastante grandes, que bien es verdad que hace poco tiempo (no se cuanto exactamente) no me parecerían que lo fueran tanto. Estoy seguro que sin pensarlo mucho, me hubiera agachado de mala manera delante de ellas, sin flexionar bien las rodillas como dicen ahora que hay que coger las cosas que pesan, y soltando alguno de mis característicos tacos que salen solos, pero mas si cabe cuando uno coge mas peso de lo que normalmente suelo hacer, la hubiera puesto encima de la pared. Incluso estoy seguro, que algo mas alta de lo que debía de poner a estas dos de las que hablo.

Me dice mi amigo Tomas cuando voy a visitarle, que cuando coja peso que cierre la boca, apoye bien las dos plantas de los pies al suelo y luego no se resistirá ninguna piedra "pesona" de las que suelen salir cada vez que restauro alguna pared. Pero bien sabe Tomas que yo no reparo en esas cosas y que con lo bruto que soy, me lanzo hacia ellas hablándolas como si lo que fuera a coger me fueran a contestar, y cagándome en todos los Santos el primer intento lo declaran nulo. Si antes se escuchaban palabras mal sonantes en aquella obra, después del primer nulo no te quiero ni contar.

Me retiro hacia atrás un par de metros y estudio la situación y me vienen a mi mente muchos recuerdos, sobre todo, recuerdos de cuando uno trabajaba igual que un arado y nada se nos resistía por mucho que pesara. Aquellos sacos de cemento de cincuenta kilos que alguna que otra vez vacilando a los compañeros o amigos, los cogía de dos en dos y que hoy siendo de treinta y cinco, algunas veces para levantarlos del suelo, deben de ir acompañados de alguna que otra palabra mal sonante. Cuando se acordaban de un servidor para levantar peso cuando eramos mas jóvenes, en lugar de cabrearme me hacia especial ilusión que por lo menos apreciaran la fuerza que uno manejaba. Hoy el que se acuerda de mi para coger peso, ya sabe la respuesta...

Volviendo a dar los dos pasos hacia delante, los que anteriormente había dado para atrás, me topo de nuevo con las piedras que según las vuelvo a mirar, las pongo cara y parece que se están descojonando de mi poca fuerza. Ahora voy a flexionar las rodillas como dicen los de las mutuas, voy a cerrar la boca como dice Tomas y no pienso decir ni un solo taco, aunque esto ultimo se que será difícil.
Allá voy, no tengo ningún espejo delante, pero por la temperatura que me sube por la cara, me imagino que estoy igual que un tomate de rojo. Sufro, flexiono y vuelvo a flexionar y cuando veo que no soy capaz de colocarla en la pared, suelto de nuevo la piedra, a la vez que otra cagada sale de mi boca viperina acompañada de una procesión de tacos de todas las maneras y tamaños.
Segundo intento nulo y pienso que lo de flexionar las rodillas no va con mi cuerpo. Lo de los tacos.... casi lo consigo. Dos pasos de nuevo hacia atrás y vuelvo a soportar las carcajadas de las piedras, que ahora parece que han ido en busca de mas para que las risas se escuchen mas lejos.

Antes del tercer y ultimo intento que tengo pensado de ejecutar antes de que me acaben de abandonar las pocas fuerzas que me quedan a ultima hora de la tarde, pienso en mi interior, que a lo mejor bebiéndome una espumosa, me vuelven a aparecer las fuerzas. !Quieto!, alcohol en el trabajo ni se te ocurra, ¿estas loco? ¿quieres que te empapelen? Pues nada, pensándolo mejor me acerco a la tienda a por una sin plomo, aunque camino de la obra se de sobra que no me va a ayudar tanto como su prima hermana. Quito la anilla de la espumosa y me quedo mirando de nuevo la piedra, ya no escucho risas por ningún sitio y estoy deseando de escurrir la sin plomo para enfrentarme al tercer y ultimo intento que me queda, antes de que el arbitro nos mande a la ducha.
Tres pasos antes de llegar al lugar que había abandonado poco tiempo atrás, algo en mi cabeza me decía que tampoco iba a conseguir levantar la piedra. Si por lo menos el liquido que había metido en el cuerpo llevara algo de alcohol, el cuerpo se hubiera envalentonado mas, pero con lo consumido no daba mi cabeza un euro por mi.

Ahora ni flexiono , ni cierro la boca, ni me estoy callado. Blasfemo, me vuelvo a poner rojo como si fuera a "poner" y la piedra se vuelve a resistir, aunque antes de soltarla de una parte de mi cerebro me viene aire fresco y nuevo, y pienso que yo tengo mucha fuerza y que esa piedra no se ríe de mi, por lo que ayudándome de las rodillas y la barriga, (para algo viene bien) y acordándome de todo el santoral y del padre de todos, la piedra acaba encima de la pared. Y yo, mas contento que unas castañuelas y con algo mas de joroba que a las ocho de la mañana.

Pero ya solo me quedan veinticuatro años para jubilarme y dejar tranquilas las piedras. Y me voy caminando hacia mi casa pensando que en mi oficio hay que ser un sùper hombre para llegar a los sesenta y siete años trabajando y rindiendo al mismo nivel.
Pensando en ello me imagino con esa edad delante de la piedra de hoy y me descojono yo solo al imaginarme con los pantalones de pana por las rodillas y con menos dientes que una rana, siguiendo con mi liturgia de tacos y cagadas, pero con menos fuerza que un colibrí....


A lo mejor hasta me reengancho como el director del banco que se siente útil para desempeñar su trabajo. O como el guardia civil que se le hace poco los treinta años de servicios y pasa de incorporarse a la reserva. Quien sabe.

















jueves, 5 de noviembre de 2015

Capitulo 692: Que le den todas las medallas.!!!!



Que le den ya la medalla al merito, a ese vestido de traje.

Que le den ya la medalla de la Ciudad de Trujillo.

Que le den ya la medalla al trabajador mas cualificado.

Que le den ya la cruz laureada de San Fernando.

Que le den ya una paga vitalicia.

Que le den todas las palmadas en la espalda, que nadie le dio en su infancia.

Que le den...culo ya y deje vivir a la gente.

Gracias por hacer las cosas mas difíciles, por si no lo están ellas ya. Dios te lo pagará seguramente en otra vida, porque en esta no tienes nada mas que enemigos. Eso ahora que ejerces, que el día que entregues los "achiperres" a lo mejor alguien tiene memoria histórica todavía y te lo recuerda de alguna forma no grata.

No se como tenemos tanta paciencia, de verdad, no lo se, ni me lo llego a explicar.

Podía ser una canción de la polla récord tranquilamente, basada en hechos reales. Y seguro que a ti,  a quien va dirigida esta carta, sabes de sobra porque la escribo. También se de sobra que te la pasaras por el forro y seguirás con tu inquina hacia todos los habitantes de la muy noble y leal que no bailen a tu son.

Que triste tiene que ser esa forma de vida. Aunque te cuelguen medallas por todas las costuras de tu chaqueta.

En el fondo me das pena.

Un saludo.

Firmado: Ciudadano hasta las pelotas.

martes, 28 de julio de 2015

Capitulo 670: Las piedras, el martillo y una canción de amor.




El amanecer, bendito amanecer veraniego que te despoja de tu cama, justo en el momento de mayor gloria. Sin apenas descansar lo suficiente se presenta otro nuevo día y el trabajo le espera. No lo maldice, ni mucho menos. Recuerda los tiempos vividos no hace mucho y se siente afortunado de poder decir a la gente, que tiene algo que hacer.

El martillo, la paleta y poco mas. Herramientas mas que necesarias para enfrentarse de nuevo a las piedras. Piedras de todo tipo, de todos los tamaños y de diferentes pesajes. Reniega de su cuerpo cuando se enfrenta a una de las mas "gordas". Si hace cuatro días te cogía con una mano y te ponía en la pared, piensa mientras con mucho esfuerzo y maldiciendo todo lo que le viene a la cabeza, intenta subir dicha piedra.
Una lagartija se cuela entre las piedras. Ahora piensa en todos los animalitos que viven dentro de una de esas paredes. El mas peligroso y que le tiene siempre alerta es sin duda el alacrán, a pesar que a día de hoy por suerte, no conoce una picada suya. Alguna que otra culebra bastarda suele asustarle, aunque él últimamente no suele inmutarse con estos bichos.

Otra vez le ha vuelto a machar otra piedra en una de sus uñas. El dolor es corto pero intenso. No es capaz de estar quieto en un sitio y anda de aquí para allá, como si esa fuera la mejor medicina.Al poco rato está de nuevo con otra piedra entre sus manos.
"Todas valen", le vienen a la mente las palabras de su maestro. Ese es el truco del buen oficial pedrero. Piedra que coges, piedra que tienes que poner. No vale ir escogiendo o darle mas vueltas a las piedras que las peonzas, así nunca aprenderás...

Y le iba haciendo caso, entre bronca y bronca, cosa esencial para aprender un oficio, de vez en cuando alguna que otra broma. Pocos halagos, es cierto, pero de vez en cuando alguno, lo justo para ponerse mas ancho que alto. Fardar ante sus amigos de aquellos músculos que le iban saliendo en los bíceps, gracias a las malditas piedras. Las uñas machadas y las postillas de algún que otro accidente ocurrido en las paredes, esos no los enseñaba.

El día se va desperezando y la calor sofocante hace que uno tenga que beber mucho liquido. es lo que nos tiene en pie. El verano se va haciendo largo aunque él siempre presume de que es la mejor época en la que le gusta trabajar.
Un muerdino de pan y un "cacho" de patatera de vez en cuando, que con la vejez uno pierde la linea de momento y para este trabajo la barriga estorba demasiado. Y vuelta al tajo. La pared avanza y uno se va animando solo al ver el buen ritmo que lleva. Un vistazo a los wasap de los amigos de vez en cuando, es su cigarro. Si el maestro levantara su cabeza y le viera enredando con aquel trasto...

El sol reina en lo mas alto y de nuevo la cantimplora de agua es su mejor aliada. Cinco o seis litros diarios de agua, hay veces que pierde la cuenta de los que se ha bebido. Antiguamente el maestro bebía mas vino que agua, al recordarlo, una sonrisa aparece en su boca. Daba igual que hiciera calor o frío, el vino era lo único que aparecía por aquellas paredes.

 Y la hora de comer se va echando encima. Suspira por que haya un buen gazpacho de tomate bien frío que llevarse a la boca. Aunque sabe que si se pasa ingiriendo mucha cantidad, la tarde será larga y muy penosa. Donde los ardores se apoderaran de su estómago y solo con un pipo de cereza en la boca, será capaz de aliviarlo.

Y la tarde se pasa deprisa y el trabajo está hecho. Un paso atrás para ver mejor la obra realizada y una sonrisa de nuevo en su caluroso y sudoroso rostro. Solo queda lavar y recoger los trastes, labor que hace tarareando una canción de amor que en ese momento suena en la radio. y que, por otra parte le hace recordar a quien le espera en casa, de la cual sigue enamorado como el primer día...







martes, 11 de noviembre de 2014

Capitulo 611: El espejo donde mirarse.



... Y allí estaba él. Pantalones viejos, camisa de cuadros de las que se llevaban y que casualidad, casi veinticinco años después, se siguen llevando. Que curioso esto de las modas, si aguantas la ropa unos cuantos años y no pierdes la figura, ten por seguro que esa ropa te la vuelves a poner.

Debajo de la camisa con las mangas remangadas, una camiseta un poco descolorida por culpa de unos cuantos de lavados. Ya hay ganas de empezar a hacer algo. No puedo defraudar a mis padres, los cuales tenían puestas muchas esperanzas en mi y en mis estudios. Me duele no haberles hecho caso, seguramente tengan razón como siempre y haya sido una dejadez por mi parte el haberme precipitado en esta decisión.



Pero, a mi me gusta trabajar, me quedo embobado mirando a la gente que trabaja cuando voy andando por la calle. Albañiles, mecánicos, barrenderos, pintores...que mas da el oficio, todos me parecen interesantes. Yo quiero ser uno de ellos y tengo que empezar ya. Quiero ser útil a esta nuestra sociedad. No quiero que hablen de mi como un chico poco trabajador que vive de sus padres, porque sin duda que es mentira.
Los fines de semana apenas manejo dinero, mientras mis amigos, casi todos trabajadores, ya tienen dinero para sus primeros vicios.



Nadie dice que esta experiencia vaya a ser fácil. Los fines de semana cuando me junto con mis amigos trabajadores, las primeras horas son para hablar de sus peripecias en sus respectivos trabajos. Broncas, accidentes y malas caras son ahora sus destinos. Todo esto se cuenta mejor con una cerveza en una mano y un cigarro en la otra. !Que pronto han empezado todos a fumar!, con eso de que ya trabajan el tener un cigarro en la boca parece ser que les hace a todos parecer mas hombres, cosa que sin duda no es así.
No me asustan sus batallas, tengo tantas ganas de que me pasen a mí, que no reparo en la mala leche que se me pondrá la mayoría de los días de trabajo.



Hoy ha sido el primer día que escucho el despertador, aunque creo que he visto todas las horas del reloj, estos nervios apenas me han dejado dormir y seguramente que lleve los ojos con mas ojeras que cuando salimos de fiesta. Da igual, cuando llegue a casa me acuesto y asunto arreglado.
Ya suena la puerta de su casa, ahí viene con el cigarro en la boca. Parece serio aunque al verme me dedica una tímida sonrisa. Al darme los buenos días la ceniza del cigarro cae sobre su ropa. Se sacude la camisa y abre la puerta del coche. Lo siguiente es abrir la del copiloto y la de los asientos traseros, donde torpemente soy casi incapaz de montarme. Al poco rato viene otro compañero de trabajo, el cual se monta en el asiento de delante. El jefe en lugar de darle los buenos días, le dedica una charla en tono despectivo para decirle que se había quedado dormido.



Poco después de un cuarto de hora llegamos a la obra. Un montón de piedras y una pared a medias de hacer nos esperan. Me mandan de allá para acá. Me piden piedras y la verdad es que con muchas de ellas no puedo. Me cabreo por mi torpeza. También se cabrean conmigo y creo que en ese momento me gano la primera de las mil broncas que me pertenecen en pocos días.
Intento aprender a mezclar el cemento. Aunque me parecía fácil ahora compruebo que no lo es tanto. O me paso con el agua o la quedo dura. Me pongo nervioso porque sé que otra nueva bronca está en camino. Me salvo esta vez y en lugar de la bronca me dan un consejo.!Como se agradecen estas enseñanzas!



Cansado a mas no poder nos montamos en el coche y regresamos a casa. Que ganas de contarles todo a mis padres, aunque lo que en realidad me apetece es ducharme y tumbarme en el sillón. Antes de meterme en la ducha me miro al espejo y me noto los bíceps mas grandes que el día anterior. Sin duda que han sido las piedras.
Cenando no dejo hablar a nadie, quiero contar todo lo que me ha pasado y aunque cansado, estoy súper contento y deseoso de que llegue un nuevo día...


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No sé quien inventó esta modalidad de estudios ni quien dijo a la edad que había que empezar a trabajar. Lo que tengo claro es que ni toda la gente vale para estudiar, ni todos los trabajadores serán buenos en sus trabajos. Los oficios cuanto antes se aprendan mejor. Doblar la "chepa" con muchos años encima cuesta mucho más que hacerlo de jóvenes y aunque los tiempos han cambiado mucho y las formas de enseñar también, creo que existen oficios que necesitan que los aprendices de los mismos, empiecen a edades tempranas por mucho que se empeñen en retrasar las edades para hacerlo.
Igual de importante es en esta sociedad el estudiar, que el trabajar.

Gracias a la fundación "La Coria" por dejar mirarme en este espejo, donde yo alguna vez, me vi reflejado.

Documentación gráfica de la Jornada de construcción de muros de Piedra Seca celebrada el 5 de noviembre en el marco del III Encuentro En Sintonía con el Berrocal Trujillano 2014. ¡Gracias a Domingo Holgado y Marcos Suero!, a l@s alumn@s y profesores de 1º de FPB (Agrojardinería) del IES Francisco de Orellana, a Estrella Pulido y l@s alumn@s del Programa de Formación Profesional Dual @prendicext "RENACER II", a los miembros de ADENEX, y a Luis Calvo por sus fotos. ¡En total 30 personas y 5 metros de muro levantado!










jueves, 28 de noviembre de 2013

Capitulo 540: Ni frío, ni leches.




Hacia tiempo que me había fijado en él. Su forma de resolver los auto definidos y algún que otro sudoku, no me habían dejado indiferente. Apenas veía bien y con sus gafas irrompibles, que veinte años atrás había comprado, seguía apañándose para leer y también, ver un poco la televisión.

Tío Manolo me decía al verme trabajar con este frío y quejarme de ello, que se acordaba mucho de cuando fue pequeño. Su padre antes de tiempo, le quitó de estudiar, aunque a él se le daban fenomenal las matemáticas de por aquellos años, es decir, sumar, restar y multiplicar. Dividir era para gente mas super dotada. La necesidad hizo que tuviera que ayudar a su padre en las tareas que este, tenia asignadas. Durante esta época, el trabajo era hacer picón, entre otras cosas. Por eso cuando daban las siete de la mañana, tio Manolo y su padre, salían rumbo a una de las fincas donde los amos, les habían dado permiso para cortar o podar, como prefieran llamarlo. El permiso era muy relativo, puesto que el acuerdo era que la leña quedaba en la finca y ellos, podían hacer el picón con las "taramas". De dicho picón, un porcentaje también era requisado por los dueños de dichas fincas, por lo que a tío Manolo y su padre, les quedaba poco que agenciar al acabar el día.
Tirando de las riendas de un par de burros que tenían, se desplazaban hasta el lugar. Tío Manolo prefería hacer el camino andando. Decía que montado en la bestia hacia mas frío todavía si cabe.
Su padre sin embargo, era un hombre recio y fuerte y según su hijo, aguantaba el frío como nadie ha llegado a conocer jamas en la vida. Salia de casa montado en el burro y llegaba a la finca montado en el. No le asustaban las heladas caídas ni el aire que mas de una mañana se levantaba de forma desagradable y les acompañaba casi todo el día.

Lo peor de aquel trabajo sin duda, eran las grietas que nos salían en las manos, me contaba tío Manolo. Era imposible lavártelas con aquel agua hecha carámbano, y si lo intentabas hacer algún día, el dolor era insoportable durante el viaje de vuelta. Menos mal que mi padre se apenó de mi y me dejó llevarme una especie de cazuela, donde en una de las piconeras, me atrevía a calentar una poca de agua para poder lavarme antes de venirnos a casa.
Mi padre sin embargo tenia otro remedio mas eficaz. En la primera meada del día, ponía las manos y se las mojaba con la orina. Sin duda para él, aquello era mano de santo y pocas veces le vi quejarse de alguna grieta en sus manos. A mi no me quedó mas remedio que con el paso de los días, imitarle y hacer lo mismo que el hacia, por lo menos conseguí entre esa acción y el calentar algo de agua, que mis jóvenes manos no envejecieran antes que yo.

Para comer aprovechábamos que alguna de las piconeras estuviera apunto de ser apagada. De esa forma la lumbre no era molesta y ese rato estábamos calientes al lado de ella. El cuscurro de pan con el trozo de tocino añejo de la matanza del año pasado, me sabia a gloria. Mi padre siempre me partía el trozo mas grande que el suyo. Decía que yo estaba en edad de crecer y que a el no le hacia falta comer tanto.
Poco rato después de habernos sentado a comer, estábamos de nuevo en pie para apagar la piconera antes de que se nos pasaran las brasas. Creo que ni siquiera parábamos media hora, la noche en este tiempo se echaba pronto encima y teníamos que tener cargados los burros con el picón, antes de que dejara de verse.

Si por la mañana habíamos pasado frío camino de la finca, por la tarde una vez que caía el sol, no te quiero ni contar como se quedaba el cuerpo. El camino de vuelta se hacia interminable y se juntaba el cansancio de todo el día trabajando, con el cansancio de ir andando y tirando de los burros que mas de una vez, tozuda mente se paraban sin querer seguir andando.
Al llegar a casa la cena estaba preparada. Con mis manos llenas de grietas apenas era capaz de coger la cuchara para comerme aquel caldo que llamaban sopas y que sabían a gloria a pesar, de tener agua caliente y poco mas.
No tardaba mucho en acostarme, puesto que al día siguiente había que repetir la misma operación. Lo único que pedía a Dios, era que no hiciera tanto frío como el que ese día había hecho. Pero al día siguiente cuando mi padre me llamaba para levantarme y recién vestido me asomaba a la puerta de casa, me volvía a dar cuenta que el día amanecía igual de frío que el anterior. Con lo que toda la penuria pasada el día anterior, volvía a ser la misma en el nuevo día. Y así un día tras otro, en aquellos inviernos largos como ya no existen.

Al acabar dicha conversación, me di cuenta de que tío Manolo tenia los ojos brillantes y a mi, por arte de magia, se me había quitado el frío que todo el día me había acompañado. Sin duda alguna que me sentí avergonzado de quejarme de frío, ante una persona que tiene la piel curtida por los duros años que le tocó vivir, como si fuéramos nosotros los únicos que hemos pasado algo de frío trabajando...













miércoles, 30 de octubre de 2013

Capitulo 534: Seguir rezando.



Me encaminé hacia la plaza a pesar de que lo mas seguro, era que tuviera que volver sobre mis pasos como casi siempre todas las mañanas ocurría. Los cuatro “señoritos” del pueblo cada vez venían en busca de menos obreros. A los que se llevaban un día, les hacían trabajar por cuatro y cobrar por menos de uno, pero al fin y al cabo era lo que había, nos gustara o no.
Lo mejor que me podía pasar era que nadie me reclamara y volviera a casa a ocuparme del pequeño, que toda la noche había estado con fiebre. Su madre, la pobre, casi no había pegado ojo. Las medicinas necesarias no estaban a nuestro alcance y a todas las madres, de nuestra clase, no les había quedado mas remedio que volver a los métodos tradicionales de cura. La cebolla partida debajo de la cama, el paño de agua caliente en la frente y sobre todo el rezo. De nuevas a primeras aprendimos a rezar. No es que antes algunos no lo hicieran, que seguro que si, pero ahora toda la pobreza que existía, parecía menos pobreza si se rezaba. Por supuesto que los domingos había que ir a misa. Era un punto ganado a la hora de que te reclamara alguno de los terratenientes que pasaban por la plaza, a por los obreros que allí esperábamos muertos de asco.

Los antiguos sermones rápidos que daban los curas, habían quedado en el olvido y de misas de media hora, pasamos a misas eternas. Aunque la verdad, daba igual estar allí metidos que estar metidos en casa.

Cuando ya me iba de la plaza, acudió uno de los cuatro ricachones dueños del pueblo, por lo visto le hacían falta cuatro hombres para varias faenas en una de sus fincas. El trato estaba claro, tú ibas y no sabias cuando volvías ni cuanto dinero traerías. Lo único claro era que el pellejo te le quedabas en aquella finca.
El “señorito” parece que se fijó el domingo en mi en la iglesia y fui el segundo en subir al maletero de su todo terreno. Durante el viaje no se podía hablar nada, lo único que se oía era al conductor, tararear las canciones que la radio del coche emitía. Este señor años atrás, era uno más de nosotros. Pobre hasta la médula y pasándolas canutas como todos. Lo que cambió su vida fue tener una mujer guapa y fácil. Puesto que de todos era sabido en el pueblo su relación con el jefe. Por eso quizás le teníamos todos mas atravesado aun. Porque él, tonto no estaba y si había llegado a ser lo que era, sin duda que había sido por ese motivo.


Al llegar a la finca, con los huesos doloridos de la postura en la que habíamos viajados, el dueño mandó llamar al capataz, otro “vendido” del pueblo. Este no tenía mujer, pero la mala baba que siempre le había acompañado, era lo que el terrateniente iba buscando. Así que era normal que te tratara peor que al último perro mastín que había en todo el cortijo.

Cuando ya no se veía, el capataz mandó llamarnos para regresar a casa. Con hambre y cansados de la faena nos volvimos a montar en el coche, donde nos esperaba el chofer con una sonrisa propia de no haber hecho nada en todo el día, pero también con la cara de cornudo que el solo podía tener en aquel coche. Su frase primera que nos dirigió a todos, mejor no la cuento, porque todavía se me revuelven las tripas al acordarme de ella.

Cuando uno de los que íbamos, preguntó por el dinero que se nos adeudaba, este con una sonora carcajada nos contestó que las reclamaciones al maestro armero. Y lo malo que lo remató con la misma carcajada asquerosa con la que nos había recibido.
Mañana tenéis que volver, nos contestó casi llegando a casa, así que sin prisas para cobrar.

El niño seguía igual de enfermo cuando entré por la puerta, daba lástima solo mirarle y ver su cara. Yo, que tenía pensado gastarme el jornal en medicinas para él, tendremos que seguir rezando hasta que tengan a bien de pagarme. Esta noche volverá a ser larga y fría y con apenas un plato de sopa metido entre pecho y espalda, será mas duro conciliar el sueño.

Recemos, me dice mi mujer al pie de la cama, es lo único gratis que nos queda…

jueves, 7 de marzo de 2013

Capitulo 447: El día de la mujer....




Como siempre he dicho, estoy en contra de que  todo lo celebrable se pueda encasquetar en un día señalado. Al llegar el día de mañana, ocho de marzo, dicen que es el día de la mujer trabajadora, como si los demás días no lo fuera o como si la mujer que no trabajara fuera de su hogar, no tuviera derecho a celebrarlo. El caso es que se hacen excursiones, (cosa que me parece estupendo), visitas a otros lugares, asambleas o lo que tengan a bien de hacer.

Desde hace  muchos años, la mujer viene luchando por unos derechos que jamás tuvo. Lógico que pasara en una sociedad tan machista como la que todos hemos mamado. Por suerte, algo va cambiando en nuestra mentalidad y el que la mujer trabaje fuera de casa, lo vemos cada vez más normal. Queda mucho por hacer, sigue habiendo mucho machismo en muchas casas, aunque algunos no se den cuenta de ello y como siempre lo han visto así, les parezca lo más normal del mundo. Todos los hombres, bueno, diré casi todos mejor, tenemos en nuestras neuronas todavía algún retazo machista del que muchos intentamos desprendernos y otros muchos ni lo intentan y siguen viviendo enfrascados en esa cultura tan peculiar, que por otro lado les ha ido bien con ella.

Desde la época de nuestros abuelos, los cuales trataban a nuestras abuelas como verdaderas esclavas, hasta nuestros días, se ha notado una mejora sustancial en el trato hacia la mujer. Cuando te cuentan historias antiguas de como vivían aquellas abuelas o bisabuelas, te echas las manos a la cabeza. Muchas de ellas son verdaderas heroínas, que sacaron a sus hijos adelante en mitad de cualquier campo, sin ninguna ayuda por parte de sus maridos; los cuales cuando no estaban trabajando, estaban celebrando dicho trabajo. Por supuesto que no eran todos iguales, pero se veía normal el hacer eso y desprestigiar así a las mujeres, que recogidas en sus chozos y rodeadas de niños, les enseñaban bajo la luz del carburo a leer o escribir. Eso la que podía hacerlo, otras muchas no tuvieron ocasión ni siquiera de aprender esos conocimientos básicos.

El otro día en la emisora de radio de Canal Extremadura, tuve la suerte de escuchar hablar a una de estas mujeres a las cuales me refiero. Se trata de una de las abuelas contertulias que cada martes en el programa de “el sol sale por el oeste” realizan un pequeño debate muy entretenido del cual soy adicto. He de decir que son tres las abuelas que lo realizan. Una con acento argentino, nos habla desde Plasencia y las otras dos abuelas, desde Badajoz.

Una de estas últimas (Teresa) en el último programa que hicieron, se atrevió en un escrito que ella misma había realizado, a criticar la situación real que todos vivimos. Esto no tendría ningún significado si no fuera porque esta gran mujer aprendió a leer y escribir a los sesenta años. Todo un logro para ella. Con un poco de vergüenza por si se atascaba leyendo, cogió el texto y para disfrute de todos lo leyó en antena. Como no podía de ser de otra manera, nos emocionó a todos los que escuchábamos las ondas.
 A mí me venían a la mente estas mujeres que anteriormente he nombrado, las cuales solo tuvieron ocasión de ser “esclavas” de sus familias. Encerradas en sus chozos o casas solo tuvieron oportunidad de criar a sus hijos. Lavar, fregar, cocinar y poco más, que por otro lado era mucho. Lo que molesta es que aquello era normal para ellas y solo conocían aquella forma de vivir en la cual, claro que eran felices, no conocían ninguna otra manera de subsistir.

Escuchando a esta gran mujer me sentí feliz, aparte de emocionado como he dicho antes. Pero pude comprobar como la edad no es ningún muro para llegar a hacer lo que uno quiera. Seguramente que Teresa desde que sabe leer, tiene más ganas que nunca de vivir, porque cuando uno aprende algo nuevo, está deseoso de ponerlo en práctica. Y lo digo con conocimiento de causa, puesto que mi hijo Daniel, con seis años, no hay cartel que se le resista cuando vamos paseando. Todo lo lee, da igual lo que sea. Por eso me imagino a mi “abuela Teresa” haciendo lo mismo todos los días y si encima la gusta escribir cosas como la que nos leyó el otro día, ni te cuento como se puede sentir de orgullosa.

Sabiendo de estas cosas, a uno le sigue molestando la idea de que organicen, el “día” de la mujer trabajadora. No existe un solo día en que esas mujeres dejen de estar trabajando, ya sea de una manera u otra. Porque, ¿No es un magnífico trabajo el aprender a leer y escribir con sesenta años?
Ya lo creo que si.


Lo podéis escuchar a partir del minuto 19 mas o menos:

miércoles, 20 de febrero de 2013

Capitulo 438: El saber no ocupa lugar.

Aunque algunos se empeñan en hacer sentirnos mal a las personas que perdimos el trabajo hace algún tiempo atrás, (no todos por suerte) nosotros seguimos luchando por intentar reinsertarnos en dicho mercado laboral. Aunque para ello debas de abandonar el trabajo que toda tu vida has ido realizando desde muy jovencito. No es fácil, es cierto. Pero quizás en el oficio de la construcción no haya sitio para todos y así lo podemos comprobar todos y cada uno de los que por desgracia, nos hemos quedado fuera del gremio.

 Estos días atrás asistía a un curso para obtener la tarjeta de la construcción, la cual no poseía, dado que jamás anteriormente, me la habían pedido en ningún lugar para poder trabajar. Como todo, las leyes han cambiado y para poder trabajar en cualquier obra, por muy pequeña que sea esta, tienes que acreditar dicha tarjeta que obtienes después de realizar un curso. Hay varios de distintas horas de duración y por supuesto, de distintos precios. Por desgracia es muy raro que se realice alguno gratuito y que sea cerca de tu lugar de residencia. Aunque parezca una tontería es así. Si quieres dicho curso tienes que pagar. Pues bien, en este que hemos realizado, los 25 alumnos estábamos parados. Unos cobrando alguna prestación y otros muchos, sin ningún tipo de ingreso, con lo que el dinero que hacía falta para pagar el curso, se han tenido que buscar la vida para conseguirlo.

 No me voy a parar en esto, pero si me gustaría decir que si estos cursos son obligatorios y necesarios para acceder a un puesto de trabajo, deberían de estar subvencionados en su totalidad, cosa que hasta hace algunos años atrás existía. Qué casualidad que cuando es obligatoria dicha tarjeta, el curso deja de estar subvencionado… Nuestro profesor ha sido un “tío” muy enrollado, y digo esto porque con su actitud no has hecho mucho más amena la asistencia a dicho curso. Aparte de “enseñarnos” (poco o nada nos van a enseñar en temas de obras y prevenciones en el trabajo, a obreros con más de veinte años en dicho sector) alguna técnica nueva en prevención y riesgos laborales, ha hecho mucho hincapié en que debemos de abrir nuestro mercado. No podemos quedarnos en casa de brazos cruzados, siempre es mejor para todos (incluida la familia), que tengamos siempre algo que hacer. Aunque sea solo el hecho de ir a un aula y que un profesor te vuelva a instruir en temas que con el paso del tiempo, has olvidado. Seguro que durante el tiempo que dure dicho curso, tu salud lo va agradecer. Y es verdad, entre los asistentes hablamos y contestábamos a preguntas del profesor, y en la mayoría todos coincidíamos en las respuestas.

 Debemos de averiguar todos y cada uno de los cursos que se realicen a nuestro alrededor. Comprobar si nuestro perfil es el adecuado para alguno de dichos cursos y si es así, apuntarnos y esperar a tener suerte de que nos llamen. Si es gratis mucho mejor y si cuesta algo de dinero, intentar sacar el dinero de donde sea para apuntarnos, siempre y cuando no nos suponga mucho trastorno, que eso a día de hoy puede ser difícil, pero por lo menos luchar por aprender. Es cierto que se deberían de organizar más cursos para enseñar a parados hacia donde debemos de tirar. Que pasos seguir y en qué sector formarnos. Somos muchos los que andamos perdidos a la hora de formarnos y no estaría demás que nos ayudaran a ello. Siempre y cuando no se molesten mucho los que dicen ser tus “amigos”, que en vez de compadecerte, te dicen que te estas pegando una vida de puta madre tirado todo el día en el sillón. Como decía nuestro profesor de este curso y yo le doy toda la razón, apártate de ese amigo que te diga eso, aunque lo diga de cachondeo. No sabe lo que puede llegar a doler que te digan esa frase que ya de por sí, siempre ha sido típica a la hora de echar por tierra a alguien que por desgracia, no puede seguir currando.

 Y a mis compañeros de situación, ánimo y apuntaros e informaros de todos los cursos e historias que se organicen. Ir al ayuntamiento cada pocos días. Ser constantes en vuestra búsqueda. Ir al SEXPE cada semana, por lo visto hay mogollón de cursos de los que nadie somos informados como deberíamos de serlo. Como si mandarnos un correo les supusiera un trastorno grandísimo. Tened cuidado también a la hora de arreglar papeles. Ellos, siempre intentaran darte a escoger la opción que mejor le venga al gobierno. Cosa que todavía después de haberlo comentado en dicho curso varias veces, no me cabe en la cabeza. Funcionarios puteados por recortes y bajadas de sueldo y siguen fieles a los autores de dicha fechoría, pero eso es otra historia que quizás yo no esté preparado para opinar ni en situación de hacerlo, aunque quien sabe, si después de hacer varios cursos más, no pueda hacer una tesis sobre ello.

jueves, 14 de febrero de 2013

Capitulo 436: Reinsercciòn laboral.





Esta frase que a muchos le suena a chino, a otros por desgracia, cada día que pasa, la tenemos más presente en nuestro diccionario. Hoy ha sido el último día en que he tenido la suerte o desgracia de volverla a escuchar. ¿El lugar?, un teatro. Concretamente el teatro de Trujillo, donde esta mañana nos han dado una charla informativa, dándonos dicha información sobre los cursos que la Mancomunidad integral comarca de Trujillo pondrá en funcionamiento los próximos meses.

Allí podríamos estar reunidas unas cien personas. La mayoría más jóvenes que yo. Algunos de mi edad o parecida y alguna otra persona algo mas mayor, Pero esos eran los menos. La procedencia de los allí presentes, pues de toda la mancomunidad. Pero de Trujillo había bastantes personas. Los cursos que se van a impartir son tres.

 El primero que empezará será el de: “Operaciones Básicas de restaurante y bar”, que será impartido en la localidad de Garciaz y tendrá una duración de 355 horas. Comenzará el mes de mayo y su horario será de lunes a viernes de 9:00 a 14:00.

El segundo será el de “Atención especializada a personas dependientes en instituciones sociales”. Y será impartido en la pedanía de Belén (Trujillo). Comenzará en junio y durara 515 horas, en el horario de 9:00 a 14:00.

El tercero será el de “Atención especializada para enfermos de alzhéimer”. Este se realizara en la localidad de Madroñera. Comenzará en mayo y tendrá una duración de 435 horas. Con el mismo horario que los anteriores de 9:00 a 14:00. 

Bien, pues después de exponer dichos cursos a los allí presentes, nos han empezado a explicar un poco por encima, los papeles necesarios para poder optar a dichos cursos. He de decir que las que impartían dichas explicaciones han sido unas profesionales en todo momento y han atendido gustosas (eran tres mujeres), todas y cada una de las preguntas que los allí presentes, han formulado. Que en alguna de las ocasiones, no han sido formuladas con mucho respeto. Creo que aquí todos estamos confundidos. Lo mejor cuando se convocan dichos cursos es empezar por explicar y poner bien clarito, que dichos cursos no son remunerados. Puesto que mucha gente iba con la creencia de que podía obtener unos ingresos para subsistir de ellos y esto no es así. Además de poner eso bien claro, hay que decir que los papeles o requisitos, como queramos llamarlos que te piden, son excesivos, incluso abusivos diría yo. Puesto que de esta forma muchos de los que están algo interesados en hacer algunos de los tres cursos, se acobardan ante tal petición. Aunque creo que la finalidad de pedir tanto papel sin duda es esa, recortar interesados.

Por lo visto puedes optar a una beca si tus ganancias no superan los trescientos euros (más o menos). Muchos de los allí presentes según iban escuchando todo esto, se han ido levantando y abandonando el teatro. Estaba claro que sus expectativas eran otras, sobre todo los que decían allí que no tenían ningún tipo de ingresos. Estos preguntaban cómo podían ir ellos a realizar dicho curso a una localidad que dista de su lugar de residencia en más de cuarenta kilómetros, sin tener dinero ninguno para costearse dichos viajes. Aquí las que daban la charla no sabían muy bien que explicar, puesto que estaba fuera de su alcance dichas explicaciones, en especial porque no existe ninguna explicación convincente a estas personas.

 La subvención seria de unos 13 euros al día (una millonada), pero empezarías a cobrarla quien sabe si dos meses después de empezar el curso, con lo que esos dos meses anteriores a cobrar, tendrías que buscarte la vida (palabras textuales de las que daban la charla). La gente se iba levantando, unos, de dos en dos, otros, de cuatro en cuatro y de los cien o más que hemos empezado la charla, hemos quedado como mucho quince. Yo sin duda que he aguantado por respeto a las trabajadoras que nos daban la charla, puesto que ninguno de los tres cursos, ni sus formas de realizarse me pueden interesar.

Viendo el agobio que mucha gente tiene por no generar ganancias ninguna, ni mucho menos trabajo, creo que habría que replantearse estos cursos y su finalidad. Yo, según mi forma de ver, gastaría el dinero en dos o tres personas, para las que diera dicho dinero que se va a gastar en los cursos, y los emplearía en lo que fuera. Pero de ese modo, tres personas, con sus respectivas familias, saldrían durante seis meses de la crítica situación que están viviendo. Allí, en el teatro, había esta mañana verdaderos dramas que muchos de los que estáis leyendo este blog no conocéis. Muchas personas se habían hecho unas ilusiones falsas y se pensaban que hoy encontrarían un trabajo para seis meses más o menos, que les iba a “resolver” de alguna manera temporal, su drama. Por eso estas cosas hay que explicarlas bien claritas y no dejar que llegue la gente a formarse en sus cabezas, estas falsas ilusiones. Porque daba verdaderamente pena, verles salir del teatro con las lágrimas a punto de florecer de sus ojos.

Para quien le interese alguno de los cursos, hay de plazo, desde el día 15 de febrero hasta el 25 de dicho mes para entregar todo lo que piden. Dicha solicitud se puede recoger en los ayuntamientos de la Mancomunidad o en su sede que está en Trujillo. Allí os explicaran bien explicado lo que os hace falta y los que podéis optar a dichos cursos.

 Los demás, seguiremos esperando a reinsertarnos laboralmente de otra manera, si es que existe otra manera y aguantando de nuevo los mismos dramas, de cada vez más personas de nuestro alrededor. Y mientras, los que nos gobiernan nos enseñan lo que cobran, como si eso nos bastara a los que seguimos desesperadamente buscando un trabajo, que ya le sobra hasta la palabra “digno” al lado. Una pena.

P.D: Espero que a alguno de mis lectores, esta información les sea útil.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...