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jueves, 19 de octubre de 2023

Capitulo 1.010: Y por fin volvió a llover.

 


Y no como lo ha hecho estos tiempos atrás, hoy ha sido de esos días que uno recuerda tiempo atrás donde los albañiles se tenían que quedar en casa porque era imposible trabajar a la intemperie. Cuando en los campos se atollaban los tractores, cuando a las ovejas les entraba la cojera y sobre todo, cuando las fuentes, charcas y manantiales rebosaban por todos lados.






Por eso hoy en una tregua, he salido a ver como andaba la dehesilla y he realizado la ruta de las tres fuentes, que ya bauticé hace tiempo y que pasa por El charco de Tía Rentera, La Fuente de los Borrachos y El Caño, pasando también por la Fuentecilla pero por falta de luz no he podido hacer fotos.






Es un lujo caminar pisando charcos después de tantos meses de sequia, aunque cada vez quedan menos sitios por donde caminar. Uno recuerda de niño la dehesilla y la ves ahora y no parece la misma. Todo ha cambiado menos los canchos y las fuentes que siguen en su sitio aunque cada vez con menos agua.




Así que hoy, día de San Dulcidio de Agen, merece la pena quedar para el recuerdo el agua caída.



miércoles, 12 de octubre de 2016

Capitulo 769: Saldremos a la lluvia.



Que ya va siendo hora de volver a pisar charcos. Que ya va siendo hora de mojarse los pies.
Que el campo quiere cambiar de color, que uno se aburre del dorado tantos meses seguidos.
Que nos encanta ver bañarse a los gurriatos, nos encanta ver correr a los corderos y terneros, todos ellos contentos con esta agua.

Que el olor a pasto mojado inunde todos nuestros sentidos, que el agua resbale por nuestras mejillas. Que un paraguas no sea un escudo frente a la deseada lluvia.
Que el agua nos entre por arriba y nos salga por abajo, que los primeros mocos asomen por nuestras narices.

 Que mi perro se sacuda y me mire tiritando, que corra mas deprisa que nunca.
Que no me encuentre con nadie en mi camino, que el campo sea solamente mio. Que con una goma de borrar ficticia pueda borrar de la dehesilla todo el asfalto impuesto a base de bien.

Que un conejo le haga un caño a un cazador mojado. Que sus perros se vuelvan locos corriendo de cancho en cancho tras el.

Que alguien mire algún día por nuestros monumentos y se vuelque en su restauración, sin importarle el coste y si la satisfacción de hacer el bien.
Que las tarjetas black se usen en limpiar nuestras callejas y llenar nuestras dehesas de encinas. Que las bellotas nos caigan en nuestras cabezas y se las coman nuestros "guarros" de pata negra.

Que el agua que llevamos encima no nos cueste un resfriado, aunque tengamos puesta la vacuna de autónomo.
Que no esperemos tanto para bailar la danza de la lluvia y los albañiles tengan trabajo....

martes, 13 de septiembre de 2016

Capitulo 760: Y volvió a llover.


Dicen que cien días después unos, otros que algunos días menos, el caso es que desde bien temprano esta mañana se respiraba otro ambiente. Las nubes ganaban la batalla a los claros y pronto se empezaron a adueñar de la inmensidad del cielo.

Los pájaros se les notaba alborotados, sus trinos se oían mas fuerte, como si esperaran a la lluvia entre estrofa y estrofa. Tres buitres negros posaban como buenos modelos encima de una peña, ni me molesté en fotografiarlos, era todo tan extraño que preferí formar parte del paisaje y ser uno mas de los que, cantando, esperábamos a la lluvia.

Una pequeña coguta parecía decirle a otra el baño que se iba a dar en el primer charco que el agua caída formara. La compañera parecía querer contestarla riéndose, justo antes de que las primeras gotas de agua, hicieran acto de aparición.
Y a pesar de estar esperando el momento, corro a recoger el cemento para que no se moje y fragüe antes de tiempo. La temperatura desciende de forma fulminante y uno que no baja del coche la ropa de manga larga de un invierno para otro, busca algo que ponerse por encima. Lo encuentro y busco refugio. Desde una ventana aprovecho el instante donde mas agua cae, para desconectar de todo y ver llover. Que sensación mas indescriptible, que placer ver caer el agua canales abajo. Ni un solo pájaro vuela por el cielo en ese momento, todos esperan en sus refugios que el agua cese de caer.

Las ultimas gotas dan paso a un ruidoso y molesto aire que se lleva consigo la gran nube. Uno desearía que se quedara el tiempo justo que tardaran en llenarse todas las charcas y norias de todos los campos y fincas, pero no es así y de la misma manera que vino, el agua se fue.

Nos queda aprovechar el magnifico olor a pasto mojado, quizás el olor que mas me gusta oler cuando estoy en el campo. Esperemos que la madre naturaleza se apiade de nosotros y no nos tenga otros cien días sin ver llover en nuestra tierra....

Por lo menos comenzaremos a dormir bien por las noches, que falta nos hacía.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Capítulo 609: Granizada histórica.



Todo estaba transcurriendo como otro domingo cualquiera. La fecha hacía indicar que los vivos, rendían pleito a sus muertos y muchos de los vecinos de Huertas, habían optado por volver otro día mas al cementerio, aunque la mayoría, lo había hecho el día anterior, fecha señalada en el calendario como el día de todos los Santos.

A nosotros, y digo nosotros incluyendo a mi familia y alguno de los amigos, nos sorprendió dicha granizada estando de campo. Las sobras del día anterior optamos por consumirlas el día de los difuntos, aunque algunos no repitieron visita campestre.

Amaneció el nuevo día de otra guisa que el anterior. Mucho mas fresco y algo lluvioso, aunque el agua en algunos teléfonos móviles, se esperaba para bien entrada la tarde. El sábado tuvimos un día estupendo para estar en el campo y disfrutar de nuestro entorno, pero el domingo no pintaba de la misma manera.

La mañana avanzaba en el tiempo y entre tragos de vino y alguna cerveza que otra, asistíamos a ver pasar el día. Los niños se divertían jugando al fútbol y sin dejar de mirar al cielo, daban patadas al balón con la incertidumbre de tener que salir corriendo, en busca de refugio.
Me animé a jugar con ellos y echamos un rato bueno entre risas, algún que otro resbalón y su correspondiente caída. Cuando mas entretenida estaba la "pachanga", comenzó a chispear.
Las madres rápidamente comenzaron a llamar a sus hijos, estos parecían omitir dicha llamada y continuamos jugando algún que otro minuto mas, bajo las primeras gotas de agua.
En cuestión de pocos minutos, el agua empezó a engordar y no nos quedó mas remedio que salir corriendo a doscientos por hora, camino de la casa.
Una vez refugiados, logramos secarnos un poco la lluvia que nos había caído encima y puestos a buen recaudo, observábamos como la lluvia cada vez era mas fuerte.
Con los teléfonos móviles  nos divertíamos intentando fotografiar el momento y la verdad que la nube que se aproximaba al pueblo, acojonaba un poco en su tamaño y forma. El aire comenzó su baile al mismo compás que el agua y el refugio del porche de la casa, dejó de ser seguro por lo que tuvimos que adentrarnos en la misma.
Una voz nos alertó de que comenzaban a caer granizos y como pocas veces caen del cielo por estas zonas, nos divertíamos viendo como rebotaban en el suelo. El tamaño de los primeros granizos no nos llamó la atención, pero a menudo que la tormenta seguía empeñada en asustarnos, un ruido ensordecedor nos hacía mirarnos unos a otros para ver si alguien lograba tranquilizar al resto, contándonos la proveniencia de dicho sonido. Cada vez caían mas fuertes y el tejado de la casa pasó a convertirse en una cueva sin estalactitas, pero goteando como si las hubiera. Entre risas, cada vez menos frecuentes, buscábamos cacharros para poner debajo de las cien goteras que teníamos allí dentro.

 Cuando uno de los presentes logró capturar uno de los granizos mas grandes que estaban cayendo y le enseñó al personal, las risas se fulminaron de repente. Ver un granizo como una pelota de pin pon, no alegra nadie y lo primero que se viene a la cabeza, son los cristales de los coches.
El ruido seguía siendo ensordecedor y los granizos iban cubriendo de blanco el verde de la dehesilla.
Agobiados de tanta gotera y pensando en nuestras casas del pueblo, suspirábamos porque dejara pronto de llover para poder acercarnos a ver los daños acumulados.
Los móviles echaban humo y las llamadas de familiares para alertar a los allí presentes no se hicieron esperar. Fue difícil arrancar con los coches sobre la capa blanca de granizos, la cual se parecía mas a una nevada que a lo que en realidad había caído del cielo.
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Unos nos íbamos y otros se quedaban acabando de hacer la comida, que por cierto, no habíamos hecho todavía a esas horas.
La llegada al pueblo me hizo recordar las escenas de varias películas. Era totalmente indescriptible presenciar los ríos de agua mezclados con granizos que corrían por todo el pueblo. Vecinos asomados a sus puertas, muchos de ellos cepillos en mano conduciendo al agua que tenían dentro de casa hacia la puerta de fuera. Otros tan solo eran meros espectadores y la mayoría de ellos se acercaban a los lugares donde mas falta hacia su presencia. A eso lo llaman solidaridad y una vez mas en Huertas se volvió a demostrar que de eso, andamos sobrados. Gracias a todos los que de una manera u otra, os implicasteis para que la normalidad volviera a nuestro pueblo












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https://www.facebook.com/video.php?v=894763060534088&set=vb.100000012085079&type=2&theaterhttps://www.facebook.com/video.php?v=594116950716683&set=vb.100003551518136&type=2&theater
Con esto último me voy a quedar. El domingo pasado presenciamos todos un hecho histórico que faltó poco para convertirse en tragedia. Por suerte no fue así y casi una semana después de lo ocurrido, quiero plasmar en mi blog dicho acontecimiento acompañado de todas las fotos que he podido recapitular por redes sociales y telefonía móvil.




Gracias a los autores de las mismas.

jueves, 18 de abril de 2013

Capitulo 471: Buen tiempo.





Ya va siendo hora de que alguien le diga a estos meteorólogos que dan el tiempo en casi todas las cadenas de televisión, que el buen tiempo no es que esté el sol en la calle. A lo mejor el buen tiempo para muchos es que este lloviendo. Incluso en su época que este nevando.
Yo creo que el buen tiempo es el que tiene que hacer en la fecha indicada. Es decir, que si en invierno tiene que llover a la fuerza y lo hace, eso es buen tiempo. Y si en verano tiene que calentar para que la gente pueda bañarse o tomar el sol y lo hace, pues eso será buen tiempo también.
No puede ser buen tiempo el que en verano se tire lloviendo una semana o en el invierno, que haga una semana cuarenta grados, o a lo mejor sí. El buen tiempo es el que hace cada vez que uno quiere que lo haga. Si mañana tiene que llover para mis cebollinos recién sembrados y lo hace, eso sería buen tiempo. O si por el contrario tiene que salir el sol para que podamos pintar por ejemplo la fachada y lo hace, pues eso es buen tiempo.

El único meteorólogo, volviendo a ellos, que nunca le escuchareis decir nunca buen tiempo, es al de Canal Extremadura, Carlos Benito. Que siempre me tiene dicho que el buen tiempo es el que cada uno quiere que haga. Y estoy totalmente de acuerdo con él.

Ahora, ves otros telediarios y sale el mapa lleno de soles y lo primero que te espeta el tío o la tía que lo presenta es que va a hacer buen tiempo en toda la península. Siempre ha sido así, desde los tiempos de Mariano Medina hasta ahora. El espacio más visto por todo el mundo. Ahora con las nuevas tecnologías quizás menos. Pero hace algunos años atrás, siempre seguíamos atentamente lo que el hombre del tiempo decía. Luego siempre había alguien que te preguntaba: ¿Qué ha dicho el hombre del tiempo? A lo que tú contestabas: “Na”, que va a llover mañana. Y fíjate lo raso que está.

Si fallaban en su predicción o incluso si lo hacen todavía en los tiempos que vivimos, siempre se acuerdan de él y algunas veces de su familia también. Como si fuera obligatorio que acertaran todos los días y a todas horas. Aunque es cierto que la culpa es solo suya. Antiguamente te decían el tiempo a diario, pocas veces decían lo del día siguiente, puesto que era raro que acertaran lo de un solo día, contra más, para meterse en más berenjenales. Hoy en día te dicen toda la semana y si entras en internet, hay páginas que te lo dicen con quince días de antelación. Aunque bien es cierto que no aciertan siempre, cosa que me alegro. Puesto que cargarse con las nuevas tecnologías el que vivamos con la incertidumbre de lo que va a hacer el tiempo en quince días, es muy triste.

Seguiremos los más antiguos preguntándonos por el tiempo, esa conversación maravillosa que siempre sale entre dos personas que no tienen nada que decirse. No falla el encontrarte con alguien y decirle: ¡Buen día hoy! Y que este te conteste: “Depende de para qué”.

Y para ti, ¿Qué es el buen tiempo?

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...