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sábado, 24 de junio de 2023

Capítulo 1008: Fin de semana en San Juan de Gaztelugatxe y Bilbao.

 


Una vez más nos volvimos a poner en carretera tres meses después del anterior viaje que hicimos a Burgos. La ruta escogida esta vez era una de las más deseadas por parte mía y por alguno más del grupo habitual que no fallamos nunca a ninguna de las rutas organizadas.

San Juan es uno de los lugares más bonitos que he tenido la suerte de visitar y creo que el resto de viajeros puede decir lo mismo una vez terminada la excursión.



Pero antes de llegar a nuestro destino tenemos por delante un montón de horas de viaje que si lo piensas y no te has montado nunca en nuestro autobús, se te pueden hacer eternas, pero a los ya habituales se nos pasan volando, puesto que el fin de semana comienza siempre esperando al autobús en la "rotondina".






Allí lo primero que se comenta es lo rápido que se nos han pasado los tres meses mas o menos que transcurren entre una excursión y otra. Luego las preguntas por la salud a los compañeros y por ultimo se hace un repaso rápido a los equipajes por si se nos queda algo atrás.






Esta vez la hora de salida era mas temprano, el destino estaba un poco más lejos y al saber también que teníamos hora de entrada a la ruta, pues mejor andar sobrados que no llegar tarde. Menos mal....

El primer contratiempo fue un manguito del Bús, que a la altura de Guijuelo quiso acarrear para si todo su protagonismo y dejarnos tirado una hora mas o menos en la cuneta, en manos de nuestros conductores que tuvieron que enfrentarse a su arreglo con pocas herramientas y en un lugar complicado.

Una vez "arreglado" continuamos la marcha aunque con las orejas tiesas, uno no se fía ya de nada ni de nadie.






La noche sigue su curso y los afortunados que son capaz de dormir algo lo hacen., otros sin embargo entre canción y canción van diciendo lo que les viene a la cabeza o recordando viejas batallas o anteriores viajes que ya son unos cuantos los que llevamos en las nalgas.







Un par de horas antes de llegar decidimos parar para desayunar antes de llegar a nuestro destino y la verdad que el lugar no es de los mejores que te puedes encontrar en la carretera. Pero es lo que hay después de la pandemia se han reducido muchísimo los lugares donde parar y los que hay cuentan con poco personal y muchas veces son novatos, por lo que si les entran cincuenta personas de golpe pues hora larga te toca esperar hasta que te atiendan...






Cuando amanece el viaje cambia de un plumazo, el paisaje te hace emocionarte y ya vamos estando inquietos en los asientos deseando de que el bús pare en nuestro destino.

La temperatura es inmejorable y las ganas de caminar aumentan a pesar de que sabemos que hay varios cientos de escaleras que subir y bajar, además de una gran cuesta que a primera hora bajamos alegremente.

Todos juntos y en la hora concretada entramos dentro del recinto de la ruta, el paisaje es espectacular y el olor a mar pronto nos embadurna a todos.

Las primeras vistas son espectaculares y uno se "jarta" de hacer fotografías desde cualquier lugar de la ruta. La subida de las famosas escaleras no se hace mal, cada uno a su paso y descansando las veces que sean necesarias vamos descontando peldaños hasta llegar a la ermita.

Allí la gente va de un lado al otro haciendo fotos y guardando recuerdos para la eternidad. Mejor lugar que ese para abrir las mochilas y sacar los productos extremeños no hay en toda la ruta. Un par de tragos de la famosa bota de Roberto que es fiel compañera nuestra de viajes y un cacho de chorizo y queso además de jamón y lomo nos calman el hambre y nos da fuerzas para la vuelta.

Y si, las escaleras uno las baja rápido, pero al llegar a la cuesta uno suda todo lo ingerido un poco antes. Hay que parar varias veces y nos da tiempo a bromear con los visitantes que van en dirección contraria y con caras alegres, nada que ver con la cara que se te pone a la vuelta.


Una cervecita fresca en el primer restaurante hace que uno deje de sudar, el bochorno se apodera del clima y lo que antes era una temperatura ideal para caminar, ahora le sobra algún grado.

Camino del autobús nos reunimos en el restaurante que hay nada mas llegar al lugar y allí comentamos la ruta entre cerveza y cerveza. Nos ponemos en camino de Bilbao para llegar al hotel donde tenemos las habitaciones.

El olvidar la cartera en el bús me hace andar otros pocos de kilómetros hasta llegar al mismo y en el camino nos sorprende el famoso chirimiri que la verdad se agradece para dejar de sudar un rato. La gente opta por irse de pichos y así comer algo antes de irnos a las habitaciones para una ducha relajante y echar un piconcino antes de recorrer la ciudad que tan buenos recuerdos me trae siempre que vuelvo.



El primer recuerdo que me viene es del primer viaje que hice en compañía de otros cuatro amigos que montados en una "renault express" nos plantamos en Bilbao para conocer por primera vez "la Catedral" este recuerdo hace que me olvide de todos los que tengo alrededor en ese momento y solo voy caminando y recordando detalles de aquel fin de semana inolvidable que siempre vendrá conmigo a pesar de que la tristeza me envuelve a recordar a mi amigo Carlos, uno de los acompañantes de aquel primer viaje que hicimos al Botxo.




La ciudad está preciosa y aquel Bilbao que conocí treinta años atrás a este, casi no tiene nada que ver. El museo es una pasada, los alrededores y por su puesto sus gentes que siempre me han querido y acogido en sus brazos como si fuera uno mas de aquella hermosa ciudad.

Recorrer la calle Pozas hasta San Mames me vuelve a traer recuerdos y los pelos se me ponen siempre de punta cuando me acerco al campo. Demasiados recuerdos se agolpan en mi mente y me da miedo recordarlos todos a la vez, puesto que me vuelvo a quedar aislado en mi mundo sin atender a nadie de los que vamos caminando.

En una excursión tan corta es muy difícil atender a todo lo que te hubiese gustado, pero así y todo pude tomarme unos tragos con viejos amigos que siempre es un placer volver a ver y abrazar, además de volver a recordar alguna de las batallitas vividas juntos alrededor de nuestro querido Athletic que tanto me ha dado en esta vida.



El cansancio se apodera de nosotros y lo mejor es volver al hotel, con el chirimiri en pleno apogeo uno camina de manera alegre a pesar de tener los pies doloridos debido a la tupa de andar que llevo encima.

El domingo toca desayunar consistente para volver a recorrer la ciudad y acercarnos al casco viejo para tomar unos tragos y enseñar esta parte de la ciudad a los nuevos turistas que es la primera vez que se dejan caer por Bilbao.

Y la vuelta la tenemos a las cuatro, por lo que en el mercado nos comemos unos pinchos y vamos lentamente acercándonos hasta el hotel, donde nos espera el bús y la maleta. A eso de las tres asistimos al diluvio universal y una tormenta de granizos y agua nos hace tener que buscar refugio antes de llegar al sitio acordado. Muchos llegan igual que sopas y no les queda mas remedio que abrir maletas y cambiarse de ropa antes de montarnos de nuevo en el autobús y poner rumbo a casa.

La pena siempre me invade cuando dejo Bilbao pero una sonrisa asoma pronto al pensar que si todo va bien, volveremos pronto a disfrutar o sufrir con nuestro querido Athletic.



La vuelta como siempre es un cachondeo recordando el intenso finde y todas las anécdotas que hemos vivido en tan pocas horas, incluyendo el ya habitual "Baile de los pajaritos" con música en directo...

Una parada para evacuar y tomar algún refresco y volver a nuestros asientos que nos queda otro rato de carretera para llegar al pueblo donde justo el bús dijo que ya no andaba más, teniendo que volver algunos en sus coches hasta sus casas. Una suerte y otra anécdota mas para nuestro curriculun de viajeros el cual le tenemos lleno de miles de kilómetros desde que embarcamos la primera vez camino de Málaga y que unos cuantos años después seguimos paseando la maleta con este grupo de gente cojonuda el cual es un verdadero placer compartir tantas horas de autobús, siempre comandados por nuestra Paqui que está empeñada en que no se nos escape ninguna provincia española sin patear.

Próxima estación: Cuenca.

Nos vemos por los caminos.









jueves, 12 de mayo de 2016

Capitulo 734: La eterna sonrisa del capitán.



Y aunque seguramente esté ya todo escrito sobre él, no puedo dejar de dedicarle este capitulo al jugador del Athletic Club, Carlos Gurpegui, del cual solo puedo escribir cosas buenas cada vez que hemos coincidido en alguno de los partidos que tuve la suerte de ver, en la Catedral del fútbol.

Aunque parezca cosa normal el trato familiar que un hincha del Athletic pueda tener con los jugadores de su equipo, me sorprendió gratamente aquella pequeña charla que tuve con Carlos después de uno de aquellos partidos. Y es que yo lo único que tenia pensado era hacerme una fotografía con él para tenerla de recuerdo, cosa que al final después de tanto hablar, se me olvidó hacer. Aunque bien es cierto que no me importa, puesto que tengo aquellas palabras que cruzamos, muy frescas en mi memoria como si hubiera sido ayer.

Aquella charla fue después de que el bueno de Carlos hubiera cumplido aquella injusta sanción. Eran días duros para él, puesto que todavía no jugaba mucho. Era normal después del calvario vivido que no estuviera al cien por cien, pero según he podido leer en letras de sus entrenadores, nunca se dio por vencido y cada día que amanecía era un reto para él.
Comenzamos dándonos la mano y comentando el resultado del partido que acababan de jugar. No recuerdo el tanteo final. pero Carlos jugó en la segunda parte y tenia todavía algún punto en su maltrecha nariz, victima de los lances del juego, como Gurpegui me dijo entre risas. Es mejor que no me saques en la foto, pues cuando pasen unos años, no vas a saber quien era este jugador, me dijo entre risas.
Le pregunté que si no le molestaba para jugar y Carlos me contestó con otra pregunta: ¿A ti te molestaría? con lo que rápidamente le dije que no, ademas de rematar la frase diciéndole que yo no podía jugar en el Athletic.

Muy pronto me dijo que por el acento mi casa tenia que estar lejos de San Mames. Cierto, le contesté. Justo a setecientos kilómetros. Que grandes!! fue su respuesta. Al ver que por allí andábamos mas con el acento raro.
¿Todos sois del mismo pueblo?
Claro, tenemos una peña del Athletic en Huertas De Ánimas, al lado de Trujillo.
¿ Y sois muchos?
Bueno, por aquellos años eramos cerca de treinta, ademas de los que se arrimaban a nosotros y venían a pasar un día estupendo por Bilbao.

Al ver a mas de uno bastante animado por no decir que mas bien perjudicado, me dijo que si lo habíamos pasado bien, a lo que yo le contesté que entrando por la puerta de la Catedral, siempre era un placer.
Lo que pasa, le contaba yo a Carlos, que salimos la noche anterior de madrugada, y que casi veinticuatro horas después la gente andaba ya un poco cansada y con algo mas de alcohol en el cuerpo de lo debido.

Entre risas, su enorme carcajada habitual, me dijo que había sido un placer hablar conmigo, todo lo contrario de lo que uno se podía esperar. Pero si era yo el que tenia que pronunciar esas palabras y sin embargo Gurpe se me adelantó.
Cuando le fui a dar la mano para despedirnos se adelantó y me dio un abrazo, a la vez que me decía que disfrutáramos a tope el rato que nos quedaba por Bilbao, antes de emprender el viaje de vuelta.
Yo no se si me estaba soñando o fruto del alcohol en vena, uno estaba delirando. El caso es que según se marchaba se giró para decirme, no tardéis en volver, que sin vosotros, nosotros los jugadores no somos nadie.

Y así acabó aquella charla con el bueno de Carlos, el cual hizo que las lagrimas asomaran en mis ojos al contarlo luego en el autobús a todos mis compañeros. Y aunque yo no tenia duda ninguna de lo buena persona que es, desde aquella conversación me ganó para siempre.

Por eso nunca he dudado en defender a esta bella persona, incluso llevándome demasiados caldeos con personas que hablaban sin saber deque iba el tema, tan solo de oídas e intentando hacer daño. Pero Carlos me enseño aquella noche que la sonrisa lo puede todo y por eso cuando alguien sacaba el tema aquí en mi pueblo, le contestaba de la misma forma que Gurpe, riéndome ante todo.

Gracias capitán, siempre tendrás un trozo de mi corazón y no dudes que cuando sea mayor, a los pequeños le contaré lo buena persona que fuiste y el buen jugador y capitán que has sido en este nuestro querido Club.

Un abrazo, tu amigo Marcos.

P.D: La fotografía de la portada es de mi padre, el cual también vino impresionado al comprobar lo buena gente que eres.









martes, 18 de agosto de 2015

Capitulo 673: El último romántico.( Athletic Club)



Pellizcándome todavía para no creer que lo estoy soñado, me pongo a escribir uno de los artículos que mas ganas tenia de publicar en mi blog, para que os voy a engañar. Después de treinta y un año de sequía de títulos, anoche volvimos a ganar. Y la verdad que ha sido uno de los títulos que quizás menos nos podíamos esperar, la Supercopa de España, jugado a doble partido y con el factor campo en contra, no hacía presagiar nada bueno para con nuestro equipo.
Demostrando que a las grandes selecciones que son estos equipos, que dominan todos los torneos los últimos años, se les gana desde la humildad, el trabajo y la solidaridad.

Me viene a la mente el ultimo título conseguido, en el cual yo tenia once años. Recuerdo fugazmente una radio de pilas, donde pudimos escuchar los últimos lances del partido.¿ La celebración? recuerdo ir por la calle mas ancho que Pancho y poco mas.
Anoche miraba la cara de mi hijo y me veía reflejado en él. Sin duda que las generaciones de seguidores del Athletic que no habían conocido un título lo merecían mas que nadie.
Pero lo importante de este equipo es que sin ganar nada, seguía y de hecho sigue, teniendo seguidores por toda la península y parte del extranjero. Una gran familia que como tal, acoge a familiares de cualquier lugar. La cantidad de amigos que he tenido la suerte de hacer gracias a este Club no lo sabe nadie. Y nada de amigos de un cruce de manos y un triste abrazo no, amigos que puedes contar con ellos para cualquier cosa. Amigos que pasamos de hablar de nuestro equipo a contarnos nuestras intimidades y eso no creo que pase en ningún Club salvo este.

Recuerdo a todos los jugadores que han pasado estos años por el Club y que no han tenido la suerte de levantar ningún trofeo. Unos mejores que otros eso está claro, pero este equipo prefirió ser fiel a su idiosincrasia  y seguir con esta filosofía que algunos defendemos a pesar de que sabemos que nuestros hijos jamas jugaran en el Athletic. Somos un caso único en el mundo y hay quien te lo reconoce, otros, creo que por envidia, prefieren decir improperios y tacharnos de cosas que paso de escribir aquí.
 Hemos aguantado todos estos años tantos insultos e incluso jugandonos alguna que otra hostia, por muchos campos de fútbol tan solo por ser de este equipo. Una veces llamándonos etarras, otras Vascos de mierda, siendo mas extremeños que las bellotas y el jamón de pata negra. El caso es que nada de estas cosas nos hicieron cambiar nuestro amor por esta camiseta y esta forma de ser.
 Me encanta mirar en Lezama y ver los jugadores que allí se foguean. Este año pudimos ver al Bilbao Ath, en Villanueva de la Serena y como siempre el trato para con nosotros por parte de los jugadores y toda la expedición fue brutal. Debemos ser de los pocos privilegiados que pueden tener una conversación de varios minutos con los jugadores de tu equipo y eso la verdad es que se agradece mucho. Pedirles fotos y que amablemente acedan a ello no tiene precio, viendo las actitudes de otros jugadores de varios equipos.

Así de esta manera y prácticamente en familia, uno sigue creyendo en el fútbol romántico. Aquel que todos conocimos por los años setenta y ochenta, donde lo que abundaban eran jugadores que amaban a sus equipos, entre otras cosas porque lo habían mamado desde chicos. De aquellos equipos solo quedamos nosotros y con buena salud. Aquellos años de sufrimiento los dejamos atrás entre todos. Algunos se bajaron del barco por entonces, pidiendo a viva voz que se abriera el mercado, como si con eso te aseguraras algún titulo.
Como me cuenta mi padre muchas veces, todo el mundo era del Athletic por aquellos años, era rara la temporada que no conseguíamos algún título; fue dejar de ganar asidua mente y desaparecer los falsos seguidores del Athletic Club como por arte de magia. Solo quedamos los auténticos, los que sin ganar nada seguíamos queriendo a este equipo. Hoy le agradezco la mejor herencia que un padre puede dejar a su hijo. Yo intentaré seguir con la herencia y dejársela al mio. Sin duda que este titulo ayudará mucho en este fin.

Hoy no quiero olvidarme de los que ya no están entre nosotros. Fieles seguidores que desde sus estrellas, anoche brillaron como nunca antes lo habían hecho. Paco detrás de la barra de su bar, Manolo, arreglando algún grifo por allí. Tío Juan Pulga en su carpintería. Juan y Medio cantando por la calle el himno...
 Lo que me hubiera gustado hablar contigo Guille. Sin duda fue del primero que me acordé al ganar anoche la copa. Acordándome de tus lágrimas en la final de copa de Valencia donde te dije, abrazados los dos, que tarde o temprano ganaríamos un título. Estoy seguro que no tendré que esperar otros treinta años para ver otro, ya veras como es así. Tu sigue alumbrándonos desde allí y anima como tú solo sabias hacer en el campo.


¿Que con que me quedo? esa frase que me dijo mi hijo de ocho años en el primer gol de San Jose el viernes; "Papa, tengo ganas de llorar porque sé que vamos a ganar".

Aúpa Athletic siempre. Con títulos y sin ellos. En primera o en Regional Preferente. Pero siempre con amigos y siendo una gran familia, la cual hoy ha dado la bienvenida a un nuevo miembro, la Super Copa de España.

Un abrazo desde aquí a todos mis amigos Athletizales en especial para aquellos de Argentina, Venezuela, México, Inglaterra, Italia y Estados Unidos, los cuales sin duda son mucho mas Athletizales que todos nosotros juntos. Este triunfo va por vosotros.

Himno.
Fotografías: Athletic Club.









sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo 580: A esos que llamas etarras. (Viaje a Vallecas)







Por tercer año consecutivo me volví a desplazar para ver a mi equipo de fútbol. El lugar elegido, el de los últimos tres, el barrio madrileño de Vallecas, donde por desgracia, es el único lugar de todo Madrid donde uno puede ir con la camiseta del Athletic sin sufrir ningún insulto. Es verdad que aquella primera vez en Vallecas los que fuimos no íbamos sabiendo donde nos metíamos, puesto que aunque nos habían hablado bien de este desplazamiento, hasta que no lo vives en tus carnes no te puedes hacer una idea lo que es este humilde barrio.


Han sido tanta las veces que he tenido que soportar insultos de todo tipo en los otros campos de Madrid, que decidí hace tiempo no pisar ninguno de ellos. Algunos de esos insultos podían ser: desde "etarra", pasando por Vasco cabrón, (siendo uno mas extremeño que el mismo Pizarro), y acabando con un "terroristas".
Vallecas es un lugar donde los aficionados del Rayo, se sientan a tomar algo con los seguidores del Athletic. Es un lugar donde das mas abrazos a seguidores rivales, que a los tuyos propios. Es un lugar donde los camareros se acuerdan de ti de un año para otro, incluso te preguntan como te va la vida. Vallecas es un lugar donde se respira fútbol del bueno, ese fútbol que por desgracia se ve en muy pocas ciudades y que estoy seguro que si siempre fuera así, seria una fiesta total, anteponiendo a todo el saber que es un juego, en el cual puedes ganar o perder.



A esos que llamas etarras se volvieron a desplazar en masa hasta este barrio, miles de seguidores zurigorris volvimos a tomar las calles de alrededor del estadio. Volvimos a llenar hoteles y volvimos a hacer que hosteleros con negocios renqueantes, volvieran a sonreír aunque a lo mejor esa sonrisa no les dure mucho tiempo.
Volvimos a terminar con las existencias que con mucho esfuerzo, dichos hosteleros pudieron almacenar, sabiendo que esto podía volver a pasar, como años atrás.
A esos que llamas etarras se les podía ver como iban viniendo de tierras vascas, otros de tierras extremeñas, de alrededores de Madrid, de tierras salmantinas, de partes de Toledo. Andaluces, incluso de tierras levantinas. Aunque sin duda el desplazamiento mas lejano fue el de mi amigo Cesar, que haciendo un gran esfuerzo, logró desplazarse desde tierras venezolanas para cumplir el sueño de ver en directo a su equipo de siempre, !que grande!
 Desde cualquier lugar del estado un coche se ponía en marcha dirección a Madrid, donde es verdad que este año nos jugábamos mucho, pero es que los dos últimos años atrás, donde no había casi nada en juego, los "etarras" volvían a tomar Vallecas.


Este desplazamiento sin duda que es de obligatorio cumplimiento sabiendo lo que nos encontramos en dicha ciudad. Seguramente que si se tratara igual a los aficionados en otras ciudades, los desplazamientos serian mayores y los negocios en dicho lugar, podrían remontar algo el vuelo.
Anoche cuando pedías una cerveza cerca de la zona donde habíamos estado antes del partido, y la respuesta con cara apenada de dichos camareros, era que no les quedaba nada, sentías una sensación agridulce, por un lado te sentías cabreado y por otra orgulloso de saber que ese negocio podrá respirar algo tranquilo este mes.

De lo vivido dentro del campo entre las dos aficiones que decir, que entre alguna lagrima que otra, a estas horas no tengo voz. Fue emocionante como piropeamos a los dos equipos. Ver abrazos entre las dos aficiones "debía de ser normal", pero todos sabemos que eso a día de hoy es imposible de verlo normal en el mundo del fútbol.
A pesar de que "los de siempre" intentaron buscar mal rollo donde era imposible y al darse cuenta de ello abandonaron sus propósitos. Otra lección de saber estar por ambos lados.

La despedida como siempre, un hasta el año que viene y mucha suerte para tu equipo. Esas palabras emocionan y animan a volver a dicho lugar. Y claro que volveremos, como no volver a un lugar donde te tratan mejor que en casa.

Que suerte tengo de ser del Athletic...








jueves, 6 de marzo de 2014

Capitulo 567: ¿Novedad o rutina?.



Hay momentos en la vida en que los días se vuelven pura rutina. Todo te parece lo mismo y nada nuevo te sorprende. Sin embargo otros muchos son casi imposible de describir en su totalidad aunque te pares a pensar un rato en ellos.
 Hoy sin ir mas lejos, ha sido uno de esos días.

Si ya el simple hecho de tener que madrugar por tener una obligación que cumplir es un regalo que te da la vida, lo es mucho mas grande cuando llegas a casa mas tarde que de costumbre, por culpa de alguna que otra obligación o imprevisto que te ha surgido.

El trabajo previsto para hoy me gustaba, a pesar de sus complicaciones, dichas las cuales es cierto que solucionarlas te hacen mas profesional y te hacen mejorar en tu trabajo. Como se pasan los dias de deprisa cuando no te da tiempo ni a mirar ese cacharro que todos llaman reloj y sin el cual estoy convencido, que la vida seria mucho mas interesante y completa. ¿ Te imaginas un mundo sin relojes y sin calendarios?

Llega la hora del café y te gusta tomarle en algún lugar conocido, donde poder charlar e intercambiar opiniones acerca del mundo que nos rodea. Creo que si los que nos gobiernan se reunieran en bares, otro gallo nos cantaría. Es el lugar sin ninguna duda, donde mas cosas se arreglan y a la vez, también se estropean.
Vuelta al tajo y metido en tu papel de profesional sigues sacando el corte. El móvil suena y el numero no es conocido. Descuelgas deseando que sean mas clientes que solicitan tus servicios. No, una voz conocida al otro lado que no soy capaz de recordar en ese momento. !Soy Alfon!__ hombre_!!!!!! cuanto tiempo sin saber de mi amigo Deustarra. Que buena persona y que trato tan exquisito cada vez que le he visitado.
Que vais a venir? todos los colegas?? que pedazo de noticia. Estoy deseando devolver mis visitas y hacer de anfitrión por una vez. Enseñar la ciudad y charlar sobre nuestro equipo, el que nos hizo conocernos algunos años atrás.
Cuelgo y mi cabeza empieza a funcionar. Tengo que enseñarles, esto y aquello, no, mejor lo otro... será el puente de mayo, feria del queso en Trujillo. Todo a pedir de boca. Ganas de que lleguen y poder abrazarles. Que suerte tengo de poder contar con tantos amigos, por cualquier lugar de España.

La hora de comer esta reflejada en mi reloj, me monto en el coche rápido y veloz, es lo que tiene ser albañil, que tenemos que comer como escopetas. Al llegar a casa malas noticias, el perro se ha escapado y aun no ha vuelto. La hora de la comida ha estado dedicada en exclusiva a el. Otros días este rato es el de las confesiones y planes, pero hoy no. Mientras acabo de comer suena el teléfono. Un buen amigo que conoce al perro y me llama para preguntar si es el, el que se le acaba de cruzar. _Si_ lleva toda la mañana perdido. Tiempo primaveral y juventud se unen en su cabeza para no hacer caso a nadie.
Cojo el coche y salgo en su busca, me acompañan mis pequeños que andan preocupados por su mascota. Yo también lo estoy. Parece mentira el cariño que se les llega a coger.

Cuando parece que nos va  a costar Dios y ayuda encontrarle, un solo silbido sirve para que a lo lejos, venga corriendo como una bala. Ver la cara de felicidad de los pequeños es suficiente para irte contento para casa de nuevo. Sin tiempo que perder vuelves al trabajo y recapitulas en tu cabeza todo lo acontecido hasta el momento.

No puedo olvidar la reunión prevista para después del trabajo, donde charlaremos con algunos amigos de alguna que otra cuestión impactante. Después de un rato agradable de charla y recuerdos, me acerco a ver algo mas de trabajo. Cuando llego a casa me doy cuenta de lo cansado que voy y lo urgente que necesito una ducha. Sin pensarlo lo hago y el mejor rato llega ahora, justo cuando sentado delante del ordenador, abro una lata de cerveza de no importa que marca, estando fría están todas buenas, y según escribo esto la voy saboreando. Es en este momento cuando me doy cuenta de la tal cantidad de cosas que me han pasado en el día de hoy.

¿Quien dijo que la vida es pura rutina cuando llegas a cumplir ciertos años?








domingo, 28 de abril de 2013

Capitulo 476: Crónica de un viaje anunciado. (Bilbao, 27-4-2.013)


Casi tres años después de nuestro último viaje a la Catedral como peña, este fin de semana volvíamos a visitar nuestro templo futbolístico, el templo de cualquier seguidor Athletizale.

Sin duda uno de los motivos de dicho viaje no era otro que despedirnos de nuestro vetusto estadio en el que tantas y tantas tardes, los aficionados bilbaínos, han disfrutado con su equipo. Por este motivo el viaje tenía algo de sentimental y eso que todos estamos de acuerdo en que la jubilación de dicho estadio es necesaria. Pero eso no quita que a todos se nos muera un trocito de Athletic en nuestro interior.

A las cinco de la mañana todos los integrantes de la peña, esperábamos la llegada del autobús que nos pusiera rumbo a Bilbao. Con la temperatura más baja que los días anteriores, las bufandas rojiblancas se apetecían en los cuellos. Los primeros comentarios chistosos iban saliendo de las bocas de los peñistas, sabían de sobra que viajes tan largos si no se empiezan con actitudes de este calibre, son difíciles de hacer. Una vez dentro del autobús, cada uno ocupaba su lugar, lugar en el que debíamos de pasar varias horas seguidas hasta alcanzar nuestro destino. Por el camino volvíamos a recordar viajes anteriores, cientos de anécdotas que con el paso de los años, hemos ido acumulando desde aquella primera vez en que acudimos a la Catedral.

 Dos horas y media después de haber arrancado, hacíamos la primera parada para desayunar. Algún café unos, otros cola-caos y los más atrevidos, un bocadillo y una cerveza. Sin duda la ocasión lo merecía. De vuelta al autobús los más afortunados dormían, los que no éramos capaces de hacerlo seguíamos recordando batallitas y hablando del partido que íbamos a presenciar en el que tanto nos jugábamos. Venía a nuestra mente aquel primer viaje organizado como peña, el cual tres días antes de realizar, tuvimos que suspender por cambiarse el partido de día, precisamente contra el Barcelona y a petición de estos.

A eso de las diez de la mañana, volvíamos a hacer otra parada en la que ya casi todos nos agarramos a las cervezas con sus correspondientes bocadillos. Estos días tan largos es conveniente meter en el estómago materia grasa. Para de ese modo poder aguantar todo lo que te echen. Una vez todos los integrantes del viaje habíamos vuelto a ocupar nuestros asientos, emprendíamos de nuevo la marcha, con la alegría de que cada vez nos iba quedando menos camino que andar.

Sobre la una del mediodía realizábamos la última parada antes de alcanzar nuestro destino. En este lugar ya nos conocen de anteriores viajes y da gusto el poder volver a hablar con gente tan sana, las cuales se alegran más que nosotros de volver a vernos.

Los nervios cada vez se iban notando más. Cuando empiezas a ver carteles con la distancia que queda para tu destino y el paisaje va cambiando su color, sabes que queda poco para llegar. Los peñistas se les ve alegres y contentos y sufren para contenerse quietos en sus asientos.

Casi diez horas después, nos bajábamos del autobús justo delante de la Catedral. Más de un suspiro se dejaba notar y la primera visita obligada era para ver las obras de lo que será nuestra futura casa. Allí todos juntos soñábamos con no tardar mucho en venir a conocerla una vez acabada dicha obra.

El siguiente objetivo era empezar a telefonear amigos para echar un rato con ellos. Gracias a este equipo somos unos privilegiados en poder contar con tal cantidad de buenas personas, que demuestran su cariño por nosotros cada vez que subimos a Bilbao. Ya en Pozas entre trago y trago, los amigos iban acudiendo y los abrazos con todos ellos nos recordaban lo bonito que es el poder tener amigos en cualquier rincón del planeta.

Como curiosidad este año, hemos podido hablar con aficionados de otros lugares de Europa, como por ejemplo un joven alemán que buscaba entrada para poder ver el partido. El cual se quejaba de los precios abusivos que hay en el futbol español. La verdad que razón al chaval, no le falta. En otro bar estuvimos hablando con aficionados ingleses, los cuales mostraban su admiración por la filosofía de nuestro club, a la vez que recordaban los dos enfrentamientos del año pasado entre el Athletic y el Mánchester. Además resaltaban el comportamiento ejemplar de la afición bilbaína que hasta allí acudió a ver a su equipo. Está claro que el futbol a pesar de lo que muchos quieren que sea, es también una fuente de hacer nuevas amistades y de adquirir cultura.


Pues la hora del comienzo del partido se acercaba y la verdad que había ganas de volver a entrar en la Catedral y respirar ese olor inconfundible a futbol que la rodea por toda su extensión. Los pelos se erizaban al escuchar nuestro himno y ver como estaba el campo de gente, hacía que dicho partido fuera sin duda una joya el poder verle en directo.

Los jugadores de ambos equipos no quisieron ser menos y con su juego se unieron a la fiesta. En un primer tiempo vibrante el Athletic fue mejor que su rival, el cual parecía seguir tocado después de lo de Múnich. Así celebrar un gol de tu equipo en la Catedral es una cosa difícil de explicar con palabras, sin duda que lo mejor es contemplarlo insitu.

En el segundo tiempo el partido cambió por completo y la entrada de uno de los mejores jugadores del mundo hizo que nuestro equipo reculara quizás más de la cuenta. Un lujo el poder decir que hemos visto jugar en directo a Messi, además de aunque joda, presenciar el golazo que marcó ayer. Menos mal que el mal trago que fue ponernos por debajo en el marcador, pudimos desquitarlo en el descuento con el gol del empate, el cual celebramos todos los miembros de la peña con mucha efusividad. Y es que la ocasión lo merecía y la clasificación en liga daba pie a ello.

Una vez pitado el final del partido, nos daba pena abandonar la catedral. Queríamos hacernos cientos de fotos para el recuerdo. Recuerdo que tuve para los que no pudieron acompañarnos en este viaje. Sin duda del que más me acorde ayer fue de mi padre, con el cual me hubiera gustado sacarme una foto en el mejor lugar del mundo para ver futbol, como es San Mames.

Después del partido lo que ya viene siendo habitual en otros desplazamientos. Fiesta con todos los amigos y celebraciones hasta la hora de regreso, la cual teníamos dispuesta para las doce de la noche. Así después de una dura noche de resaca y autobús, y con la sonrisa aun en la boca al recordar los momentos vividos, llegábamos de nuevo a casa, con la sensación del deber cumplido que no era otro que despedir la Catedral como ella sola se merece.

Desde aquí quiero hacer una mención especial a Iñigo Cabacas, del cual no nos olvidaremos nunca y mucho menos después de haber podido ver en el camino de regreso, ese gran documental que pudimos adquirir para ayudar a que ese asesinato se aclare de una vez por todas y su asesino, ingrese donde tiene que estar que no es otro lugar que la cárcel.

Gracias de nuevo a todos los que hacéis que nuestros viajes merezcan la pena de verdad. Y sobre todo y ante todo, ¡AUPA ATHLETIC!

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...