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lunes, 3 de julio de 2017
Capitulo 844: Un paseo por el Jerte.
Llegadas estas fechas es de obligado cumplimiento visitar el tan querido por nosotros, Valle del Jerte. Y es que es un lugar que no deja indiferente a nadie vayas en la época que vayas. Como todos sabéis el Valle gira alrededor de su oro rojo que es la cereza y justo en esta época los vecinos se afanan en recoger todas y cada una de las cerezas que tiñen de rojo en estos momentos el valle.
Después de la enorme ruta que hicimos el pasado domingo, este tocaba una ruta mas suave y que nos permitiera además darnos un buen baño en nuestro querido río Jerte, para comprobar el frescor de sus aguas. Para ello volvimos a elegir la ruta que parte desde Navaconcejo y que nos lleva hasta Cabezuela, para de nuevo volver a Navaconcejo, donde a las ocho y poco, estábamos aparcando el coche.
Para ello quedamos a las siete en la plaza de Huertas, donde nos dimos cita tres senderistas con ganas de vivir un domingo entretenido y diferente al que puedas vivir, si te quedas en tu casa.
Con la parada obligatoria para comprar pan en la panadería del motor, ya teníamos todos los ingredientes necesarios para pasar un buen domingo.
Hacía buena mañana para conducir aunque pronto el sol empezó a molestar un poco a la altura del Parque de Monfrague, donde siempre hay gente pases el día que pases a lo largo de todo el año.
Al llegar a Navaconcejo nos topamos con mas senderistas que han hecho noche en sus furgonetas y que aprovechan los bancos del parque para desayunar todos juntos,antes de iniciar alguna de las numerosas rutas que el Valle ofrece a los senderistas.
Nosotros nos colgamos las mochilas y comenzamos a caminar. Esta ruta nos gusta porque muy pronto te pone las orejas tiesas ante la gran cuesta que nos espera, pero como es a primera hora, uno la va subiendo sin prisa pero sin pausa, disfrutando de las maravillosas vistas que el Valle nos regala.
Los coches van y vienen bien temprano llenos de cerezas en su interior,la cosecha está en pleno apogeo y los dueños de los cerezos, se dan prisa para acarrear todas las cerezas que pueden antes de que se pasen. Los precios nos cuentan algunos de los trabajadores que nos encontramos no han sido como en años anteriores, y la excesiva producción que ha habido por lo visto les ha perjudicado. Con muestras de dolor en sus ojos según hablan nos dicen que las primeras cerezas se las llegaron a pagar a menos de un euro el kilo, a lo que nosotros contestamos diciendo que en centros comerciales están a mas de tres euros. Eso no les indigna porque ya lo saben, lo que les molesta es que no tienen tiempo material para coger toda la fruta, puesto que este año es espectacular la cosecha y al pagar a tan bajo precio el kilo, mucha gente pasa de venir a trabajar en la cosecha, puesto que el dinero que sacan no es el esperado.
Estamos un rato con ellos viendo este entretenido trabajo y poco después decidimos comernos el muerdino, justo en la mitad de la ruta cuando las cuestas se acaban.
El lugar es espectacular para este momento. Con el ruido de los pájaros cantando y con las voces de los trabajadores de fondo, entonando alguna que otra canción nosotros le damos a la patatera y al chorizo,todo regado con el vino que mejor podemos beber de nuestro pueblo como es el Habla del Silencio, que bien podía patrocinar alguna de las rutas que hacemos dada la publicidad gratuita que le hacemos....
Y levantamos el campamento y los siguientes tres kilómetros son los mas bonitos y cómodos. Todos ellos casi por la sombra y sin que nadie te moleste.
Cuando vemos Cabezuela empezamos a celebrar el baño que nos pegaremos en su preciosa piscina natural.
Y allí nos plantamos sobre las doce del mediodía y tranquilamente nos quitamos los trastes y lentamente probamos el agua. Al principio algo fresca pero un par de anchos y pronto estamos a temperatura ambiente.
Da pereza salirse después de haber conseguido olvidar el agua fría, pero tenemos que continuar la ruta hasta Navaconcejo donde poco después nos estábamos refrescando en el bar de nuestro amigo, el cual nos conoce bastante gracias a varias visitas que hemos hecho.
Y toca volver despacito ates de que nos de mas pereza y el camio de vuelta sirve para recordar todo lo vivido y reírnos del magnifico día que hemos pasado. Volveremos pronto puesto que en verano hay que buscar sitios con abundante agua para que las rutas no sean duras.
Nos vemos por las callejas.
lunes, 27 de marzo de 2017
Capitulo 820: El valle en blanco.
Una de las visitas obligadas que hay que hacer en Extremadura seas de donde seas, es ir a ver a la comarca del Jerte, los cerezos en flor. Y digo que es obligada porque nunca te vienes con la sensación de haber vivido ese momento antes, incluso yendo todos los años no dejan de sorprendernos esta belleza de la naturaleza.
Por eso y a pesar de que sabíamos que nos podía acompañar la lluvia, el día de ayer quedamos a las siete de la mañana en la Plaza de Huertas, para desde allí seguir la bendita rutina de pasar por la tahona del motor, comprar el pan para el posterior y famoso muerdino.
Una vez puesto a buen recaudo, iniciamos el viaje que de momento no nos mostraba apenas ningún chubasco. Fue a la altura de la ciudad de Plasencia, donde nos empezó a caer algo de agua. No era constante por lo que pensamos que serian nubes y con un poco de suerte, nos dejarían andar sin los trajes.
Pero fue llegar a la localidad archiconocida por nosotros de Navaconcejo, donde la lluvia parecía querer quedarse con nosotros durante toda la mañana.
No importa, uno va preparado para caminar bajo cualquier clima y lo único que hay que hacer, es cambiar el chip y saber disfrutar del camino y de la lluvia.
La ruta que decidimos hacer fue una que hicimos este verano pasado, desde Navaconcejo, pasando por Cabezuela y volver a Navaconcejo, haciendo la ruta circular.
Es cierto que este verano pasado la hicimos justo al revés, por eso por cambiar un poco, decidimos cambiar el sentido.
Las rampas que existen en la ruta creo que tienen la misma pendiente por un lado u otro. Así que los cuatro senderistas que nos dimos cita, comenzamos pronto a entrar en calor. Mención especial para nuestras compañeras Mara y Pai que son unas valientes.
El agua no era fuerte y se caminaba bien, las fotografías costaba un poco mas hacerlas bien.
Pero el paisaje lo eclipsaba todo, los miles de cerezos con sus flores nos daban fuerzas para seguir caminando bajo la lluvia y cada paso que dábamos nos ofrecía el valle, una estampa nueva.
El que haya estado alguna vez a presenciar este fenómeno sabe de lo que escribo. Donde quiera que fijes tu vista, es un regalo de la madre naturaleza.
Y lo mas importante que nos quedaba hacer ademas de seguir caminando, era buscar un lugar a cubierto para el muerdino. No es fácil hacerlo, pero tuvimos la suerte de toparnos con una casa medio derruida, la cual mantenía en pie, una parte de su tejado. Lo justo para montar allí el campamento durante unos minutos, para quitarnos los trajes de agua y tranquilamente disfrutar de este momento.
Lo bonito de estas rutas pasadas por agua, es que son donde mas nos reímos. Y ayer no iba a ser menos. Pasamos un buen rato allí metidos, observando las decenas de goteras que había y rezando para que aguantara en pie el cortijo.
Daba pereza salir de nuevo a la calle pero había que hacerlo, ya nos quedaban unos cinco kilómetros escasos para llegar al coche y había que disfrutarlos. Y el agua seguía con nosotros, unos ratos mas fuerte y otros ratos podíamos cerrar los paraguas.
Y así entre cerezo y cerezo fuimos llegando de nuevo a Navaconcejo, donde antes de volver, decidimos tomarnos un refrigerio en el bar mas cercano a nuestro coche, mientras veíamos pasar a mas senderistas que bajaban de las Nogaledas, las cuales debían de ir a tope de agua.
Sin duda que pasmos una jornada dominical plena y diferente de nuestras ultimas visitas al espectacular y querido Valle del Jerte.
Nos vemos por las callejas.
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