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lunes, 21 de enero de 2019

Capitulo 934: Piornal nos volvió a enamorar. ( Jarramplas 2.019)

Un año hemos tenido la suerte de volver a disfrutar de esta fiesta tan peculiar y única en la península.





Y como dice la letra de las alboradas, "A lo vente de enero cuando mas hiela..." el frío nos acompañó todo el día, aunque por lo menos tuvimos mas suerte que el sábado, donde la lluvia hizo acto de aparición, desluciendo un poco la fiesta, por lo que la mayoría de visitantes optamos por el ir el domingo.




Si vas temprano puedes disfrutar de uno de los momentos mas bonitos como es el ver salir al Jarramplas de su casa, e incluso puedes charlar con él. En un pueblo tan acogedor esto no es ningún problema.





La procesión es otro acto que no te dejará indiferente cuando ves cantar a las mujeres piornalegas.





Y como siempre si quieres fotografías algo regulares tienes que arriesgar, aunque bien es cierto que hay tiempo para todo, para tirar nabos y para hacer fotos.
Da gusto ver que cada vez somos más los huerteños y trujillanos que nos animamos a ir a conocer esta fiesta y disfrutar de ella.




Por eso cada vez que pueda, no dejaré de acercarme hasta Piornal e integrarme con los habitantes del pueblo y disfrutar de su fiesta que cada vez, me gusta y la disfruto mas.

Volveremos, viva Jarramplas y los piornalegos.

domingo, 21 de enero de 2018

Capitulo 888: Volver a Piornal. (Jarramplas 2.018)



Hay cosas en esta vida que uno va perfilando según va cumpliendo años. Cuando conoces lugares y fiestas con encanto uno siempre procura volver mas pronto que tarde, aunque no siempre se puedan cumplir los planes y expectativas que uno planea.
Este año después de cuatro sin ir, se cumplieron todos los planes y se alinearon los astros para que cuatro de los cinco integrantes que cuatro años atrás conocimos esta fiesta, volviéramos a repetir.


Nada que ver el viaje que hicimos ayer comparado con el anterior, aquel año la nieve fue la protagonista y sin duda que fue la primera vez que un servidor pasaba miedo conduciendo por aquella estrecha y nevada carretera. Ayer fue un día de recuerdos profundos, puesto que no hicimos otra cosa que recordar cada una de las anécdotas que sufrimos aquel año.

Ayer sin duda que de aquella fiesta que conocimos cuatro años atrás no quedaba casi nada. El buen tiempo, malo para los lugareños, fue sin duda uno de los causantes de que Piornal estuviera de gente hasta arriba. Eso y la declaración de fiesta de interés turístico nacional hacen que una fiesta de pueblo pase a ser una fiesta mayoritaria con lo que ello conlleva. A los lugareños se les veía divididos en sus opiniones, unos protestaban por la cantidad de gente que había por todas las calles del pueblo y otros sin embargo, estaban contentos de enseñar su fiesta y su pueblo a todos los forasteros que ayer nos dábamos cita en la localidad piornalega.


El caso es que ayer nos fuimos un poco mas tarde y no llegamos con hora de ver salir al "Jarramplas" desde su casa a la iglesia, que sin duda es el mejor para poder disfrutar de él, puesto que hay menos gente, aunque ayer ni ese se salvó de la muchedumbre. Como hasta las doce y media no salia el siguiente nos dio tiempo a tomar algo caliente mientras esperábamos. Para nuestra sorpresa comenzamos a ver a paisanos de Huertas y Trujillo que habían decidido acercarse también a conocer esta singular fiesta, allí todos comentábamos las batallitas que habíamos disfrutado y las que nos quedaban por disfrutar. Ante tanto personal hay que tener cuidado con los nabos, puesto que la gente mucha no sabe como es esta fiesta y coge y tira nabos sin saber a que ni a donde, por lo que es fácil recibir algún impacto.


Como esperando a la salida de las vacas en un encierro de las Huertas, allí estábamos a las puertas de la iglesia donde al sonido del tercer cohete y con las piernas temblandonos, hacía acto de presencia Jarramplas, que lo primero que hizo después de recibir una lluvia de nabos en la misma puerta, fue venirse hacia donde estábamos nosotros, por lo que nos costó correr sin querer o queriendo, quien sabe, puesto que era la muchedumbre quien te llevaba de un lado a otro. Como son pocos minutos los que va a estar fuera, hay que arrimarse a él para poder darle con alguno de los treinta mil kilos de nabos repartidos por todas las calles del pueblo, sabiendo que ello te puede costar algún impacto que venga desde la otra parte de la calle, o como he dicho antes, desde detrás tuya si quien lanza es alguien con mas miedo que vergüenza y decide no arrimarse.



Jarramplas 2.018
El ruido de los impactos de los nabos en la careta del Jarramplas es brutal y este año los nabos eran de tamaño impresionante. Corre de una calle a otra y acaba en la plaza donde la gente se atropella unos a otros, escalones que no se ven y gente que cae por los suelos es el resultado de una fiesta con mas gente que nunca y desbordada en todos los aspectos. El siguiente en salir será por la tarde sobre las cuatro y media y para entonces nosotros decidimos el regreso y que sean otros quienes conozcan esta singular fiesta que como dicen algunos de los piornalegos, hasta que no vuelva a caer en día de diario no será nuestra fiesta de siempre.



Volveremos.






domingo, 19 de enero de 2014

Capitulo 555: Mi primer Jarramplas.


En la mañana de hoy y seguramente que bastante tarde en el tiempo, fuimos a conocer la fiesta del Jarramplas, la cual se desarrolla en el pueblo mas alto de Extremadura, Piornal.
La verdad es que aunque tenia pensado ir este año, el mal tiempo estuvo a punto de quitarme la idea de la cabeza. La nieve caída en días anteriores, hacia peligrar nuestro viaje hasta dicho lugar.



Una vez que conseguí llenar el coche de buenos amigos, decidimos arriesgarnos y partir hasta Piornal.
La mañana amanecía bastante fría y el agua caída la noche anterior, llenaba los campos y carreteras de agua abundante.
En el programa de festejos Piornalego venia anunciado la salida del primer Jarramplas sobre las once de la mañana, por eso decidimos salir temprano y estar antes de esa hora en Piornal. La verdad que hasta la localidad de Pasaron de la Vera el tiempo nos venia respetando. Muchas nubes pero ni gota de agua. Quien podía imaginar lo que nos tenia preparado el destino, algunos kilómetros mas adelante.




Un servidor nunca había conducido sobre nieve y como todas las cosas, siempre hay una primera vez y esa, ha sido hoy. Como a unos ocho kilómetros antes de llegar a Piornal, las cunetas se iban tiñendo de blanco. La carretera estaba desierta y pocos coches  nos hemos encontrado durante el trayecto. Según seguíamos avanzando, la nieve iba apareciendo en mayor cantidad y lo único que nos tranquilizaba un poco, era ver algunas rodadas de coche marcadas en la nieve.





Cuando quedaban unos tres kilómetros mas o menos para llegar a Piornal y con la carretera totalmente cubierta de nieve, el miedo nos ha acompañado un rato al ver un coche que se había salido de la carretera. Según el dueño de dicho vehículo, al cruzarse con otro coche se había tenido que orillar y el coche no le ha respondido. El otro vehículo con el que se había cruzado por lo visto era el del médico del pueblo, que según él, no le ha podido ayudar al estar de guardia y llevar prisa. Así que como buenos samaritanos, nos ha tocado empujar el coche y ponerle de nuevo en la carretera.
 Este conductor nos ha metido el miedo en el cuerpo al decirnos que el se había dado la vuelta algo mas arriba, al ver como estaba la carretera de nieve. Por eso desde ese punto de la carretera, hasta que hemos visto las primeras casas del pueblo, la tensión conduciendo ha sido muy grande y la verdad, que estaba deseando de llegar y bajarme del coche.





El pueblo estaba precioso todo nevado, la gente iba llegando y acercándose hasta la plaza mayor, donde un Jarramplas ya estaba en la calle. La lluvia de nabos es una sensación muy difícil de explicar, el ruido que provocan los nabos al chocar contra el Jarramplas, es un ruido impresionante. Los nabos silbando a nuestro alrededor, nos hacia retirarnos para no ser alcanzados por alguno de ellos. Para uno de los que íbamos tal recomendación ha llegado tarde, y un nabo estampado en su cara, le ha quitado el frío de la cara.





Es muy bonito ver a los niños pequeños, ir vestidos con los colores del Jarramplas, a la vez que desde lejos, empiezan a practicar sus lanzamientos para estar entrenados al hacerse mayor. La tradición de un pueblo siempre estará viva si los niños se implican de lleno y estoy seguro que en Piornal dicha tradición, perdurara en el tiempo.
Los antiguamente llamados "quintos", son los encargados de repartir los casi veinte mil kilos de nabos por todo el pueblo, así de esa manera, por cualquier calle del pueblo que se desplace el Jarramplas, encontrará la gente nabos para tirarle.






En definitiva, un gran día el pasado hoy ademas de ser una gran experiencia lo vivido en nuestras carnes. Estoy seguro que algún día volveré y recordaré el día de hoy.











Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...