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jueves, 7 de septiembre de 2017

Capitulo 854: Mens sana in corpore sano.


Como verdaderos privilegiados según miramos años atrás, hemos podido de nuevo disfrutar de unos días de asueto que bien creo yo que tenemos merecidos.


Familia en primer lugar y por delante de todas las cosas. Que suerte tenemos.



Descanso, relax, ordenar nuestro futuro....


Amaneceres espectaculares, atardeceres diferentes y reconfortantes.




Lugares nuevos, gente nueva, cultura y viajes.....





Reencuentros con los de siempre que reconfortan y ayudan a seguir tu día a día.




Respeto por el medio ambiente, disfrute del mismo. Olores a muchos kilómetros de casa que no podemos percibir y que queremos llevarnos en nuestras maletas.


Libertad, unión y de nuevo la palabra familia por delante de todo.

Volver a nuestro día a día con las pilas cargadas y recargadas sabiendo que estas oportunidades son difíciles de repetir.

Seguiremos respetando nuestro destino y deseando que nos de mas oportunidades como esta que hemos tenido la suerte de volver a vivir.

Gracias familia por todo.
Nos vemos por playas y callejas.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Capitulo 759: Reencuentro de viejos amigos.



Justo antes de verte ya se que estas ahí. Nos vemos poco pero ese olor nunca se me olvida. Jamas perdimos nuestra amistad a pesar de la distancia.
Hoy al tenerte en frente quise hacer memoria y recordar los años que llevamos de amistad, pero no fui capaz de recordarlo, el día que nos presentaron yo era demasiado pequeño.

Me viene a la memoria lo bien que lo pasábamos de pequeños. Tu, unos días alborotados y otros con una calma pasmosa, que nos hacías ir a buscarte demasiado lejos. Siempre nos regalabas algo. Una piedra bonita, una concha rara, que se yo, todo me venia bien para cuando volvía a mi pueblo, poder vacilar a mis amigos y enseñarles los regalos que tu me hacías. Ellos no imaginaban como alguien podía regalar tanto sin apenas conocernos. No les gustaba que yo intentara explicarles como eras tu. Sus preguntas siempre iban encaminadas en intentar comparar tu extensión con la de algún charco cercano. Yo me reía y ellos se enfadaban cuando yo, les explicaba que tu eras cien veces mas grande que la charca de Casillas. Mil veces mas grande que el Arroyo Caballo y infinitamente mas grande que la pesquera del Marrinejo, donde nos íbamos todos a bañar de pequeños.

Eso es imposible, eran sus respuestas. No hay tanta agua junta en ningún sitio. Tu nos quieres mentir decían todos mis amigos. Fui un afortunado al ser el primero en conocerte de todos ellos y rezaba para que cada año mis padres pudieran volver a traerme hasta tu regazo. Luego conseguí traerte a mi novia para presentártela. Ya se que te gustó, la trataste también que decidimos volver varios años juntos los dos. Disfrutábamos los tres como verdaderos amigos y los días a tu lado se nos pasaban volando. Las despedidas eran demasiado tristes, eran ratos de verdadera angustia al saber que tardaríamos mas de un año en volver a vernos en el mejor de los casos. Un ultimo baño, una ultima piedra sobre tus lomos, un ultimo regalo por tu parte, un ultimo paseo por tu entrañable arena. Entre lagrimas me volvía para darte un ultimo adiós...

Hace algunos años decidí traerte a mis hijos para que los conocieras. Yo sabia de sobra que te iban a caer bien, son una copia de sus padres y si a nosotros tu nos encantas, a ellos no ibas a ser menos.
Hoy delante tuya los cuatro, hemos vuelto a emocionarnos, hemos vuelto a recordar vivencias pasadas y aunque estaremos pocos días a tu vera, serán los necesarios para apagar la morriña que acumulamos durante todo el año.

Que bonito es volver a encontrarte con un buen y viejo amigo...El mar, la mar.







miércoles, 9 de septiembre de 2015

Capitulo 677: Hay que decirlo mas veces.



Tranquilidad, paz, armonía, buen ambiente, prácticamente solos. Olor a mar. Conchas y piedras en la arena. Arena blanca y limpia. Pescadores a la luz del alba pasando el rato. Pasear dejando la mente a su libre albedrío. Curar el estrés, volver a ver familiares algún tiempo después. Reír y volver a reír. Tomar el sol sin estar trabajando. Recordar tiempos pasados. Volver por un momento a mi niñez al cerrar por un momento los ojos. Disfrutar de mis hijos y estar con ellos mas tiempo de lo que uno le gustaría estar a diario. Escucharlos, reír con ellos. Dejar el reloj en casa, intentar hacer lo mismo con el móvil (que difícil).

Observar a la gente, (vale, observar el cuerpo de la gente, según estudios alarga la vida, entre otras cosas), escuchar conversaciones de la gente pero muy de lejos y sin opinar.
Beberse una cerveza sin prisa pero sin pausa. Ir por otra que la anterior ha sabido a poco. Contestar algún "Washat" de vez en cuando, pero sin interrumpir lo que uno esta haciendo, es decir, absolutamente nada.

Desperezarse según te levantas del taburete. Decidir entre todos la hora de comer. Baño tras baño las manos se encallan. Reñir a los niños para que se salgan del agua. Dejarles darse otro baño, por no tener, no tengo ni ganas de discutir.



Pasear de nuevo y volver a dejar la mente en blanco. Ahora lo veo todo mejor. Las dudas que tenia las he esclarecido y no volverán mas, al menos de momento. Mirar las olas romper en la orilla. Borrar de mi mente de inmediato la estampa de días atrás al ver aquel niño ahogado flotando en la orilla. Mirar rápidamente a los míos y verles reír y disfrutar en el agua. Suspirar y pensar en la suerte que tenemos. Ir en su busca y jugar con ellos. Abrazarlos y hacerlos de rabiar. Buscar a mi mujer y abrazarla mientras la susurras a la oreja lo mucho que la quieres. Seguir disfrutando mientras podemos hacerlo.


Volver a nuestra casa con las pilas cargadas, con la sonrisa nueva y con aire reciclado en los pulmones.


Claro que hay que decirlo mas veces, cada vez que te pregunten como andas, hay que contestar sin ningún tapujo y visto lo visto. DE PUTA MADRE....

Gracias tíos y primos por hacernos disfrutar este puente, os queremos. Un beso para todos.

jueves, 5 de marzo de 2015

Capitulo 636: Ruta en Rota.



Aprovechando mi estancia en esta tan cambiada ciudad, decidí hacer una pequeña ruta antes de que me reclamaran para irnos a la ceremonia a la cual habíamos venido mi familia y un servidor.
A pesar de que la noche anterior decidimos empezar la fiesta antes de tiempo, opté por hacer un esfuerzo y levantarme, algo resacoso, eso si.




La ruta estaba claro por donde sería, teniendo la playa a escasos cincuenta metros de mi cama no podía elegir un mejor lugar para empezar a caminar.




Los moradores de tierra a dentro somos verdaderos ineptos al lado del mar y cada simple piedra con la que nos tropezamos en la playa, llama nuestra atención. Casi toda la ruta fui cogiendo y soltando piedras raras, conchas, incluso trozos de cristales redondeados por las olas de forma espectacular. Un pescador llamó mi atención y es que la verdad que me encanta la simpatía que existe por tierras sureñas. Con cualquiera que te pares a charlar seguro que lo haces mas de dos minutos sin conocerle de nada. Según vas subiendo península hacia arriba, los habitantes van cambiando el carácter y en alguna comunidad señalada, no te dan ni los buenos días aunque vayas solo en el ascensor con él. Pero en el sur no se da el caso y este amable pescador me estuvo comentando la clase de cebo usado para la pesca que él pretendía capturar.
La cosa había cambiado mucho según el amigo pescador, el cual se quejaba a viva voz de las pocas capturas y de la cantidad de basura que se acumula año tras año en el fondo del mar y que de vez en cuando, sale a la superficie, dejando una estampa muy triste en playas declaradas bandera azul.




Después de aquella conversación opté por seguir caminando a buen ritmo, puesto que una brisa bastante fresca me daba de cara y empezaba a ser un poco molesta. Las gaviotas sobrevolaban la orilla aprovechando la subida de la marea, para intentar pescar algo. Pendiente de las piruetas de sus vuelos, continué algo mas de dos kilómetros antes de que una especie de pequeño acantilado, unido a la marea que empezaba a chocar contra el, me cortaran el paso. La verdad que no fue un problema, puesto que anteriormente me había fijado que en la parte superior de la playa, una pasarela de madera me venía acompañando todo el rato, apareciendo y desapareciendo según iba habiendo curvas o rectas.



Opté por volver sobre mis pasos hasta que pude acceder a dicha pasarela construida en madera, la cual me iba impresionando a lo largo de su largo recorrido. Es una verdadera pasada el caminar por ella. El ruido de tus pasos sobre la madera, y los continuos sube y baja, hacen de ella un rompe piernas ideal para hacer rutas divertidas y a su vez fáciles de realizar. La hermosura del pinar por la cual transcurre dicha ruta, a la vez que las vistas a la playa por el otro costado, son espectaculares. Tan solo el ruido ensordecedor de algún que otro avión americano, consigue despertarme de mi letargo.




Antes de regresar al punto de partida y como la ruta la hice en ayunas, decidí salirme en una de las escapatorias que tiene dicha pasarela, para ir a dar con mis huesos en un coqueto bar, justo al lado de un picadero de caballos, donde después de un buen café, con su correspondiente tostada de jamón ibérico con tomate y aceite, e intentar enterarme de alguna que otra conversación de varios paisanos que apuraban sus copas de coñac, decidí seguir mi camino y llegar hasta el punto de partida, donde pude comprobar que había recorrido unos siete kilómetros, en una ruta que merece mucho la pena realizar y que incluso, puedes hacerla bastante mas larga si lo prefieres.







Así que ya sabéis, si andáis por Rota alguna vez y os gusta caminar, no podéis perderos esta bonita ruta.









Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...