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miércoles, 8 de agosto de 2012

Capitulo 331: El del próximo carro puedes ser tu.





Mientras se discute si se encarcela a Sánchez Gordillo o no, los parados de larga duración que cobraban 400 euros a día de hoy no han recibido un euro todavía. Según el gobierno este mes no entraba en vigor dicha ley, pero de momento algunos ya se han quedado sin su “peazo” de sueldo. Ese por el que te dicen que no se te ocurra hacer ninguna chapuza en ningún sitio, que si te pillan te crujen; es más, han reforzado las cuadrillas de funcionarios dedicados a apresar a dichos parados. Debe ser más fácil coger a estos pobres que no a todos los políticos de cualquier lugar de España que han robado todo lo que han querido y mas, y que han salido impunes de sus fechorías. A día de hoy me falta conocer a un político encarcelado que haya devuelto hasta la última peseta que robó. Eso es un caso digno de que lo estudie Iker Jiménez, no se a que espera.

Probablemente las formas que han tenido los del “súper” no hayan sido las correctas, pero en la era de la supervivencia, ¿Quién pone las leyes de la corrección? Me pongo en el pellejo de ese padre de familia que de golpe y porrazo ha sido desprotegido de sus cuatrocientos euros con los cuales daba de comer a su familia, pagaba agua y luz, pagaba hipoteca, le compraba los libros a sus hijos y todavía le quedaba algo para arreglar los pinchazos de la bicicleta, porque el coche y la motocicleta en su familia, pasaron a la historia. ¿Alguien se cree que un parado con ese sueldo pueda hacer el milagro de los panes y los peces? Aquí no hay milagro que valga y seguramente más de uno esté trabajando camuflado, (que remedio, si no le cogen de otra manera) También los habrá que vivan con sus padres, otros con los suegros, otros muchos de la caridad social que no siempre está mal empleada y llega a estas familias tan necesitadas.

Lo que más me ha molestado es saber que en muchos súper mercados de grandes cadenas, los obligan a los empleados a rociar los restos de comida que tiran con disolvente para que nadie pueda cogerlos y llevárselos para su consumo. Y digo yo, ¿Hace falta llegar a esos extremos? ¿Por qué no hacer una ley contra el despilfarro de alimentos que se tiran a ningún lado y con lo que varias familias podían comer?

Pensar estas cosas me acojona, hace dos años ni se me pasaba por la cabeza el tener que verme en la obligación de ir a pedir de comer a ningún lado. A día de hoy no veo tan lejos que me pueda llegar. Igual que a mi puede pasarte a ti que estás leyendo esto y lo ves muy lejano. Creo que aquí no está nadie salvado de esta lacra que cada vez va a más sin que nadie le ponga remedio. Cada día hay más pobres que no tienen ni para comer, por eso quien sabe si un día no muy lejano el que vaya en busca del carro a cualquier súper de por aquí, sea yo. ¿Y tú que harías? Me denunciarías, me detendrías, me apalearías, yo lo tendría claro, lo primero la comida para mis hijos y luego llevarme donde sea.

Que Alá nos coja confesados y con la comida cerca.

Foto: Revista el jueves.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Capitulo 238: Concursos que es mejor no ganarlos.





Había sido un día muy movido en su trabajo y todavía le quedaba lo peor, ir de compras; a pesar de que no le molestaba mucho el ir, estaba agotada y estuvo a  punto de dejarlo para otro día, pero al llegar a casa y ver como estaba la despensa y la nevera le dio lastima y decidió acercarse a hacer la compra.

Al llegar al parquin del súper estuvo a punto de dar un golpe a otro coche, encima de no tener ella la culpa tuvo que escuchar la bronca de aquel viejo, “inútil, mujer tenias que ser”, ella acostumbrada a escucharlo bastante a menudo, solo le contestó levantándole el dedo del medio de la mano, estaba comprobado que esa acción era mucho mejor que gastar saliva, el viejo entro en cólera, a punto de sufrir un infarto del berrinche que se pilló.

Continuó hacia el súper y nada más cruzar la puerta comprobó que estaba todo a tope, la carne, el pescado, la fruta……… en ese momento se dio la vuelta para volver a encaminarse al coche e irse para casa, no estaba dispuesta a perder tanto rato en la compra, tenía todavía que ir a recoger a los peques y era muy tarde. En ese momento escuchó su nombre a lo lejos, era su vecina que estaba comprando también, Encarna!!! Ven que te cuelo. Cuanto maldeciría luego el haberse encontrado con ella, porque la tuvo que ver y nombrarla??, porque no la dejó que se diera la vuelta y se montara en su coche??
El caso que ya estaba allí puesta a la cola de la carne, a continuación compró la fruta y el pescado, una hora más tarde estaba haciendo cola en la caja para pagar, estaba muy agobiada y estaba como loca por entrar en el servicio, llevaba un rato que la daban retorcijones en el estomago, y para eso la mejor solución era expulsar los gases fuera de su cuerpo, no sabía si las verduras que había comido a medio día le estaban haciendo daño o era el mismo agobio de estar en aquel súper lleno de gente por todos sitios y de niños corriendo por aquellos pasillos lo que le había sentado mal.

Después de pagar se acercó a toda prisa al servicio y para más “inri” había una persona dentro y otra esperando, creía que no era capaz de aguantar, como la vería la señora que había esperando que amablemente la cedió su turno, “pase usted que esta mas apurada”, muchas gracias, no sabe como se lo agradezco, la contestó. Echó el pestillo, se bajó los pantalones a toda prisa, no la dio tiempo a poner unos trozos de papel en la tapadera como siempre tenía costumbre de hacer cada vez que usaba un wáter que no fuera el suyo, al sentarse soltó tal ventosidad que sintió vergüenza ajena y pensó que la mujer que había allí esperando fuera la habría escuchado. Cuál sería su sorpresa al abrir el pestillo y salir por aquella puerta y ver a un grupo de diez personas más o menos, todas vestidas iguales, trabajadores de alguna empresa, una cámara de televisión, un par de micrófonos que la atosigaban con preguntas que ella no adivinaba a escuchar.
¿Se ha quedado usted a gusto?? ¿Qué va a hacer usted con el dinero del premio?? Ella seguía igual de despistada, estaba totalmente ruborizada, la cara le ardía y pensaba que le iba a explotar de un momento a otro. Pero que quieren ustedes les preguntó bastante cabreada ya, me quieren dejar en paz?? Al fin un señor vestido de corbata se acercó a ella y la dio la enhorabuena y un cartón grande en el cual ponía pagarse al portador la cantidad de tres mil euros. Ella seguía en otro mundo, pero qué coño es ese premio, que he hecho yo para que me toque, es alguna promoción de algún producto que he comprado?? Seguía haciendo preguntas sin obtener respuesta alguna, Una mujer muy bien vestida se acercó a ella y la sacó de todo tipo de dudas. Ha ganado usted el primer premio a la ventosidad más ruidosa que se ha escuchado en todo el año en el wáter de  nuestro súper, tenemos unos sensores que durante todo el año han ido midiendo la intensidad de cada ventosidad y nos lo hacían llegar a las cabinas donde tenemos las cámaras de seguridad. ¿Pero me quiere decir que me han visto dentro del servicio??
No, solo escuchamos, mediante los sensores, no vemos nada ni nadie dentro del servicio, cuando ha batido usted el record salta una alarma que nos avisa de los decibelios más grandes y usted se ha llevado el premio gordo. Pero, ¿ Y si no quiero participar?? Quien me obliga a ello?, Lo siento señora, todos los usuarios del servicio del Súper, entran obligatoriamente en el sorteo, en la puerta hay una hoja con las bases del concurso, no las ha visto???
Pues no, si las llego a ver entra en el servicio su tía la del ojo tabla!!!!!
Entonces, no quiere usted el premio??? Su amiga le decía que no fuera tonta que la vergüenza estaba ya pasada y que cogiera los tres mil euros.
Hoy mientras se lo contaba a su marido han puesto el telediario mientras comían y allí ha salido el premio del concurso, quería morirse de nuevo al verse en la tele todo despistada mientras su marido se partía de risa, Encarna la campeona de ventosidades!!!! No suena mal cariño!!! Ella con la tristeza en su cara solo pensaba, para qué coño habré ganado el concurso, prefiero estar sin los tres mil euros que pasando esta vergüenza por donde quiera que vaya……

Así que ya sabéis todos y todas, cuidado con las ventosidades en sitios públicos que cualquiera puede ganar los tres mil euros de premio a pesar de no querer concursar.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...