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lunes, 29 de mayo de 2017
Capitulo 836: La negra flor.
Quien podía asegurar que de pequeña su sino iba a ser el de una negra flor. Justo la mas bonita y bella del jardín que tanto costó a sus padres de regar.
Sin despilfarro pronto supo que la única manera de ayudar en casa para no pasar calamidades, era ponerse a trabajar. Nunca se le cayeron los anillos y prefirió ser ella la sacrificada antes de sus hermanas de jardín a las cuales mientras ella pudiera, no les iba a faltar de nada.
Cansada, agotada, exhausta y todos los sinónimos que esta palabra pueda tener. Ni ganas de ir al baile la quedaban cuando regresaba a casa bien entrada la tarde. No salgo madre, mañana tengo que madrugar y la plancha me cansa mucho. Tienes que salir, conocer a alguien que te haga feliz y concebir una familia, que el tiempo vuela y te puedes quedar para vestir santos. Las palabras de su madre golpeaban la cabeza de la bendita Flor que con el paso del tiempo, comenzó a hacer caso a su madre.
Y creyendo que había elegido un gladiolo que la haría feliz, lo suyo fue tan solo mala hierba la que vino a estercolar su jardín bendito e impoluto de malas hierbas hasta entonces.
Con el paso del tiempo aprendió a convivir con la mala hierba la cual se fue encargando poco a poco de que nuestra preciosa Flor cambiara poco a poco de color. La vergüenza de contar a sus jardineros dicha experiencia la hizo tragárselas como puños sin saber como ni cuando le habían implantado esta penitencia. ¿Por boba, por tonta o por ser demasiado buena?
En su cabeza el único pensamiento que existía era regar a sus capullos que poco a poco iban creciendo. Ni un triste vestido por delante de la comida de sus descendientes. Ni un colorete, ni una barra de labios, todo para ellos siempre.
La mala hierba se apoderó de todo el jardín y nuestra Flor se hizo negra. Pero la mala hierba también se seca y fue entonces cuando la Flor renació por encima de todo el jardín. Su color iba cambiando e incluso algunos la vieron reír y por momentos ser feliz en medio de aquel jardín.
Pero el destino caprichoso se enamoró de su olor y belleza y quiso apoderarse de ella cortando a nuestro Flor una tarde de primavera.
Sin apenas avisar a nadie nuestro jardín se quedó triste y solitario porque la Flor mas bonita que poseíamos fue apartada de entre nosotros.
Ninguna flor merece un final así y mucho menos esta.
En tu jardín siempre te recordaran por ser la mas bonita y bella de todas las flores que un día por aquellos años, sembraron tus padres.
martes, 28 de febrero de 2017
Capitulo 813: El secreto de la eterna juventud.
Te has ido como viniste al mundo, con la sonrisa siempre en la boca. Otros llegamos llorando y parte de nuestras vidas seguimos haciendo lo mismo, pero tú siempre dijiste a todos, que para vivir bien y mucho, no podías perder nunca el buen humor. Queda la muestra de que este dicho tuyo es cierto, y lo has demostrado dejándonos poco antes de alcanzar los noventa y seis años, y hasta ultima hora con buena calidad de vida.
Con tu sordera selectiva (según tú) que poseías, hacías caso a la persona que te venia bien, a los otros los ignorabas de la mejor manera posible que existe, es decir, no prestandolos atención. Eras un maestro en este arte.
Con tu caminar lento pero firme, no pasaba ni un solo día que no atendieras tus gallinas. Ponen poco las jodías, me comentabas cuando yo te preguntaba si cogías huevos. El cariño que ponías en su atención, no era recompensada por su parte en forma de huevos, que le vamos a hacer, ya vendrán tiempos mejores, decías por no maldecirlas.
Si hubiéramos contado los kilómetros que has hecho en esa avenida, seguro que salían unos cientos. Primero en compañía de tu mujer, la cual nos abandonó antes; y luego en solitario, no dejaste la sana costumbre de caminar.
Ahora al lado de Julia volverás a ser feliz, mas aun al ver la despedida que tu familia te hizo. Tus nietos cargando contigo porque te lo merecías y porque siempre fuiste para ellos, el espejo donde mirarse.
Yo intento seguir tu receta para la eterna juventud, aunque cada vez sea mas difícil sonreír. Pero lo sigo intentando tal y como tú nos has enseñado.
Que la tierra te sea leve, "Tío Vito". Descanse en Paz.
martes, 7 de febrero de 2017
Capitulo 809: Puto San Valentin.
Llegó a casa mas triste de lo normal, sin duda que algo le pasaba, él era un niño muy alegre y con su sonrisa contagiaba a los demás. Sentado delante de un plato de macarrones, su comida favorita, apenas los degustó y tan solo se dedicó a dar vueltas con el tenedor, alrededor del plato.
No era capaz de quitarse a Clara de la cabeza, todo lo que pasaba a su alrededor, le recordaba a su compañera de pupitre.
Habían congeniado también en este curso, que la profesora no los había llegado a cambiar, al contrario de otros compañeros que cada poco, iban rotando y cambiando de acompañante.
Las matemáticas eran menos duras al lado de su amiga, la cual siempre estaba dispuesta a ayudarle. Ciencias naturales eran muy divertidas a su lado y sobre todo en este curso, que tocaba estudiar los órganos reproductores. Las risas estaban aseguradas a la hora en que la profesora, comenzara a explicar dicho tema. ¿Que niño de cualquier generación no lo hizo antes?
La semana pasada su amiga Clara le comentó que a su padre le habían ofrecido un trabajo lejos del pueblo y que a lo mejor, se iban a vivir a otra ciudad. Aunque la noticia le causó tristeza en un principio, no la dio mayor importancia, puesto que era la hora del recreo donde los juegos estaban por encima de todas las noticias que a un niño de nueve años, pudieran darle.
Clara también estaba triste, no había sido una semana buena para ella. Aunque por dentro le picara el gusanillo de conocer un nuevo lugar, eso le costaría dejar a todos sus amigos atrás y sobre todo, dejaría solo, sentado en su pupitre, a su amigo del alma.
Dice mi padre que el colegio nuevo será mas grande. Que tiene hasta piscina climatizada y podré apuntarme a clases de natación sincronizada. Tiene un gimnasio enorme donde podré apuntarme a gimnasia artística. También hay cine en esa ciudad y podré ir a ver todas las películas que estrenen. Y lo que mas me gusta es que hay un burger, donde podré cenar con is padres cada vez que quiera.
La niña sabía que todo lo que le contaba a su amigo no serviría para devolverle su sonrisa. Esta cada vez aparecía menos en su cara, pero contando todo esto a ella le ayudaría a sentir menos dolor a la hora de marcharse.
Y a tenido que ser precisamente hoy, día de San Valentín pensaba Bartolo. Mientras su padre sacaba de una bolsa un regalo que entregaba a su madre. Esta muy contenta le reñía por gastarse el dinero en estas cosas, sabiendo que no estaban para tirar cohetes. Si no es nada tonta, ábrelo y verás como te gusta. Mientras su madre abría el regalo, Bartolo se acordó de un dibujo que estaba haciendo para su amiga Clara y que se le daría en el colegio al día siguiente, aunque ya no podría hacerle entrega del mismo, puesto que mañana viajaban a su nuevo hogar bien temprano.
El padre al ver tan triste a su hijo se preocupó por él y poco a poco fue sonsacándole el dolor que le atormentaba. !Vaya! que pena que se tengan que ir, pero no te preocupes, vendrán de vez en cuando y podrás jugar con ella.
Yo no quiero que se vaya, si ella es feliz aquí porque se tiene que ir, preguntaba Bartolo a su padre sorbiendo los primeros mocos que acompañaban a sus lagrimas.
Veras hijo, la vida tiene estas cosas, unos vienen y otros se van. Unas veces conoces a gente que te gusta mucho estar con ellas y otras no las prestas la misma atención. Según vas cumpliendo años es todo mas complicado hijo, ya lo verás.
_Pero yo quería hacer como tú con mamá. Darle un regalo como todos los que se quieren, hacen con sus parejas.
_Otro día se lo das, no tiene porque ser hoy. Si la quieres da igual la fecha del calendario.
_ Tiene que ser hoy, que es cuando te enamoras. Lo he escuchado en la tele.
_ Que no hace falta hijo, que da igual el día, de verdad...
Bartolo se ha levantado de la mesa y corriendo ha subido las escaleras hasta llegar a su cuarto. Ha cerrado de un portazo y encima de su cama pegando puñetazos al colchón, ha gritado a viva voz:!Puto San Valentín!!!
lunes, 16 de noviembre de 2015
Capitulo 695: Treinta preguntas sin respuesta alguna.
Y cada vez mas gente se sube al carro del "ojo por ojo", incluso aquellos que siempre estuvieron a favor de la paz; siempre y cuando, claro está, no tocara a sus familiares y amigos.
Cuando esto pasa el ser humano desprende odio y ganas de venganza por los cuatro costados y ya quedan pocos que sepan o quieran perdonar a sus asesinos.
!Que difícil es aplicar la palabra perdón cuando a uno le han destrozado la vida!
Y otros mientras, muestran su apoyo en redes sociales o en minutos de silencio organizados a toda carrera, para que nadie nos pueda tachar de no ser solidarios....
¿Que adelantamos con estos minutos de silencio? ¿estar en paz con nuestras conciencias? ¿Pasa algo si no te presentas en alguno de ellos? ¿Podemos solidarizarnos también con las victimas inocentes que seguro que hay, en los ataques aéreos producidos en suelo teóricamente "Yihadista"? ¿Somos distintos y raros si organizamos un minuto de silencio por ellos y nos sumamos a el? Y el que no lo haga, ¿se le puede tachar de querer guerra inminente? Y si los próximos somos nosotros o nuestros familiares, ¿nos apetecerá ver tales imágenes una y otra vez en todas las televisiones estatales? ¿Nos gustará ver los lugares de las masacres llenos de flores y velas? ¿Nos gustará ver minutos de silencio incluso en la pedanìa mas pequeña del país? ¿Nos gustará que venguen a nuestros muertos o por el contrario trataremos de perdonar a los asesinos?
¿Seguiremos confiando en los políticos que nos han metido en esto? ¿Existirán nuevos políticos que sepan sacarnos de esto? ¿Habrá gente preparada para el dialogo por encima de las armas? ¿Podrá el odio instaurarse en nuestras conciencias y seremos capaces de distinguir a quien queremos mas o menos? ¿Volverá el racismo (si es que se ha ido alguna vez) a nuestra sociedad? ¿Seremos capaces de ver abrazarse a un moro y a un cristiano? ¿Las fiestas de moros y cristianos las celebraremos este año con fuego real? ¿Seguiremos vendiendo armas a quienes nos asesinan con ellas? ¿seguiremos dependiendo del petroleo toda nuestra vida y cobrando por usar el sol?
¿Podremos seguir viviendo como hasta ahora, como si nada hubiera pasado? ¿Tendremos que construir bunkers y refugiarnos en ellos? ¿Nos importara un pimiento el no tener trabajo y daremos mas importancia a la guerra? ¿Veremos a los buitres de siempre aprovecharse de esta situación? ¿Nos durará mucho el recuerdo de los últimos atentados?
¿Podrán conocer generaciones venideras un mundo en paz? ¿Seremos capaces de perder nosotros para que ganen nuestros herederos? ¿Vendrá el Mesías a morir por nosotros en la cruz, antes de que siga muriendo gente en nombre de su padre?
¿Nos dejaran ser felices o intentarlo por lo menos? ¿Dejaremos de jugar a ser guerreros y nos vestiremos todos iguales? ¿Dejaremos de creer en Dios, Alà, Yhavè y Jehovà y aprenderemos a vivir sin religiones ni fanatismos?
¿Alguien será capaz de contestarme estas preguntas, dándome respuestas creíbles y convincentes, que hagan en mi cabeza una persona normal?...
lunes, 19 de octubre de 2015
Capitulo 687: Un pasito màs, mujer valiente.
Que ya queda poco. Que ya queda nada.
Que la vida te vuelve a sonreír, a ti y a los tuyos.
Que lección has dado a todos, sin haber ido a clase.
Que magnifica interpretación de mujer valiente.
Te quedas sin nada por darlo todo
y ahora que te hace falta, sigues regalando cariño.
Que muestra de fuerza, de orgullo de sinceridad,
nunca un mal gesto, una sola mueca, un solo quejido
delante de nadie. Fuerza y mas fuerza.
Orgullo y mucho cariño a los tuyos.
Tu puedes con ello y con todo lo demás.
Otros quizás no, pero tu, si.
Siembras tu casa de esperanza y el que pisa en ella se contagia.
Haces de tripa corazón ante decenas de visitas,
no siempre son agradables. No tengo el cuerpo para ellas.
Pero callas. Ante el dolor, una sonrisa. Ante la adversidad, una luz de esperanza.
Intentas seguir guapa, mas guapa, mucho mas guapa. No estas sola, aunque a veces creas estarlo.
Tu familia está a tu lado. La ves, la sientes, aunque a veces necesitas tu espacio.
Te le dan, no te agobian, te comprenden, te quieren, te aman.
Eres su ejemplo a seguir. Su espejo donde mirarse. Sus zapatos que ponerse.
No bajas la guardia, no dejas de pensar en ello.
¿Porque yo? ¿Por que a mi? rezo poco, o rezo nada.
Claro que se puede. A mi no me vence sin haber luchado.
Mi vida ha cambiado. Tengo otras prioridades e intento inculcarles.
¿Acaso hay algo sin tener salud?
Me vuelvo a levantar nada mas tener fuerza para ello.
Me calzo, me peino. Mi pelo, que pena de mi pelo.
Mi pañuelo, no entiendo la vida sin mi pañuelo.
¿Me queda bien? dime que si, aunque sea por cumplir.
Otra semana que pasó y sigo igual de fuerte.
Se que tendré días malos, mas de los que quisiera.
Pero seguiré luchando, no se hacer otra cosa.
Mi familia me necesita. Mis amigos, que falta hacen los amigos...
Venceré y me pondrán como ejemplo.
Aprovecharé todos los días que me levante de la cama
como si no hubieran otros.
Venga, un pasito mas, que si se puede.
Claro que se puede.
Para todas las mujeres que están sumergidas en la lucha contra cualquier tipo de cáncer.
Sois un ejemplo para la sociedad. Orgullosos de todas vosotras.
jueves, 15 de octubre de 2015
Capitulo 685: Balada de octubre.
Te conocí en octubre, cuando a la oveja se le baja la ubre.
Cuando las primeras aguas, dejaban paso a las primeras lumbres.
Para que por la Virgen del Pilar,
el tiempo comenzara a cambiar.
No estoy bien pero estás tu.
la que pone la pausa en mis malos momentos
la que siempre pone el punto sobre la "i",
la que me aconseja por que camino seguir.
Cada día me encuentro mas encrucijadas
y mi poder de decisión se ve alterado.
Siempre elijo mal y me asusta este hecho
no me imagino este camino sin que estés al acecho.
Te conocí en octubre, cuando a la oveja se le baja la ubre.
Cuando las primeras aguas, dejaban paso a las primeras lumbres.
Para que por la Virgen del Pilar,
el tiempo comenzara a cambiar.
Intento reponerme cada día que pasa
pero mi cabeza siempre dice basta
no tengo ganas de luchar por nada
el dolor es intenso dentro de mi alma.
Pensaba que esto seria pasajero
y que podría controlarlo antes del mes de enero.
Pero el calendario sigue su ritmo
y yo sin fuerzas me quedo, mustio y deprimido.
Cansado de escuchar y servir de ejemplo
para que compararme con nadie
si mi cabeza está revuelta como un trastero.
Sin que nadie pueda colocarlo, antes de que llegue febrero.
Te conocí en octubre, cuando a las ovejas se le baja la ubre.
Cuando las primeras aguas, dejaban paso a las primeras lumbres.
Para que por la Virgen del Pilar,
el tiempo comenzara a cambiar.
Lucharé por lo menos hasta que en la tele salga el turrón.
Y cuando muchos vuelvan a sus casas por esas fechas
me tendrán que mirar de frente y no volver la cabeza.
Hasta entonces seguiré viviendo mi particular octubre
envolviéndonos los dos en sus tonos marrones y ocres.
Donde iremos sobre viviendo, cogidos de la mano y eligiendo.
Ese camino que nos saque del atolladero, pero siempre juntos.
Jamas me arrepentiré de haberte conocido
aunque esa palabra hoy en día resulte maldita
seguiré escuchando Scorpions mientras bebo birras.
Si, te conocí en octubre, después de quince días
en los que no conocí ningún tipo de problemas
ni un triste cruce de caminos,
tan solo hormigas sementeras.
Te conocí en octubre, cuando a las ovejas se le baja la ubre.
Cuando las primeras aguas, dejaban paso a las primeras lumbres.
Para que por la Virgen del Pilar,
el tiempo comenzara a cambiar...
miércoles, 29 de enero de 2014
Capitulo 558: Romance de las golondrinas.
Entre el poco frío y principio de calor, todos los años emprenden el vuelo. Aquí todo sigue igual, quizás alguna de sus casas se ha visto afectada por culpa de algún derrumbe y ha dado con el barro en el suelo. Aunque bien es cierto que por lo normal sea que dichas casas estén en pie de un año para otro.
Ellos, los machos, se vienen antes de su peregrinaje y comienza la rutina de cada año que no es otra que poner la casa a punto, para cuando vengan las chicas que este todo en perfectas condiciones. Si la casa sigue en pie, lo único que hay que hacer de obra es apuntalarla un poco con algo mas de barro, ademas de buscar una cama cómoda para cuando venga la "churri", pueda disfrutar de ella en su puesta. Este trabajo hay que hacerle ne menos de quince días, que mas o menos, es lo que tardaran todas las hembras en llegar.
Mientras, los machos se afanan en el trabajo dispuesto y nada los entretiene, tan solo a la hora de buscar algo de comer, que con el frío que hace todavía, es la tarea mas ardua que tienen.
Uno de los machos trabaja con mas interés que los demás, lógico si pensamos que su compañera de los dos últimos años este no vendrá. Un maldito chicle acabó con su vida un domingo cualquiera. Fue un duro golpe para la pareja que ya contaba en sus filas con mas de diez descendientes en su corta relación. Confundir el chicle tirado en el suelo, con una miga de pan fue la causa de aquel terrible desenlace.
Por eso este macho confía este año en que alguna de las chicas que vengan de África, decida parar ante su casa y quedarse en ella para vivir juntos una nueva relación. Tiene puestas muchas esperanzas en que esto ocurra, no se imagina un año entero solo y sin nada que engorar.
Sabe que para que eso ocurra, debe de engalanar su casa mas, que los demás machos, que tienen la suerte de tener pareja y esperan su vuelta. Aunque nadie les garantiza ese hecho, mas de una vez en plena travesía, han tenido la desgracia de perecer.
Ya suenan, por allí se las ve venir. Con sus plumas descolocadas debido a tan largo viaje, vienen muy cansadas. Los machos esperan en postura firme a sus hembras delante de sus casas. Las cuales por otro lado, lucen en perfecto estado de revista, incluso hasta ultima hora han estado retocándolas. También a ultima hora han tenido que ayudar a un compañero el cual se quedó sin casa por culpa del palo de un cepillo, agarrado en el otro extremo por la mano de un hombre, el cual se ha empeñado este año en no compartir parcela con nuestro amigo. Todo a quedado en un susto y un par de parcelas mas arriba, hemos encontrado otra casa que seguro que habían sido desahuciados sus miembros, y hemos aprovechado retocándola un poco, para que nuestro amigo haga de "ocupa" por un tiempo, hasta que salga otra oportunidad.
El amigo viudo tiembla como un pájaro pequeño. No las tiene todas consigo de que vaya a quedarse alguna de las viajeras dentro de su casa. La alegría en cada encuentro es tremenda. Los cánticos se oyen en toda la ciudad y los horrorosos cables que la inundan, se ven llenos de machos y hembras dándose la bienvenida.
Cuando parecía que la suerte no se iba a decantar de su lado, una joven golondrina de no mas de un año se ha fijado en el. Aterrizando justo al otro lado del nido le ha puesto cara de enamorada y el rápidamente, le ha contestado de la misma forma. Ahora no dejan de mirarse y de hacerse cariños.
El, le enseña su casa, ella se deja querer y así los dos seguramente que este año lograran hacer una cría juntos.
Que bonita y sabia es la madre naturaleza y cuanto nos queda que aprender.
lunes, 21 de octubre de 2013
Capitulo 529: Dos extraños.
Tarde, esto me llega tarde pensaba Sonia mientras hacia su
cama. Esa cama que jamás había recibido hasta la fecha, a ningún extraño. Desde
que Martín ha vuelto, ella no tiene ojos para nadie. Un gusanillo le recorre el
estomago cada vez que se cruza con el. Ha perdido el apetito y la barra de
labios se consume más deprisa que años atrás. Los coloretes también son
habituales en su rostro a diario y pasa más rato delante del espejo. La peluquería
la frecuenta cada vez mas a menudo y aunque no quiere que nadie se de cuenta de
que está enamorada de Martín, son varias las voces que recorren el pueblo
pregonando que a Sonia le pasa algo.
Martín enviudó bastante joven y ahora recién jubilado, ha
optado por vender lo poco que tenía en la ciudad y venirse al pueblo de donde
no le quedó más remedio que salir, cuando apenas había cumplido dieciséis años.
Toda una vida lejos de sus raíces no le impidió dejar de acordarse de ella. Nunca
renegó de su tierra y fueron varios los enfrentamientos que tuvo, tan solo por
defenderla.
Sus hijos nacieron en tierra extraña y allí seguían
viviendo. Ellos no echaron raíces en el pueblo y era difícil el verlos por el
mismo. Tenían asumido que su padre, volvería algún día a su casa y no pusieron
mucho reparo el día que con la maleta ya echa, se lo comunicó. ¡Me marcho! Espero
que no se os olvide donde esta el pueblo y vayáis a visitarme alguna que otra
vez. Esa fue su ultima frase antes de montarse en el tren que ponía rumbo a
donde, hacia sesenta y muchos años, que una mañana fría y lluviosa vio por
primera vez la luz.
Sonia intentaba provocar el verse mas a menudo con él, así
ella creía que algún día Martín, se fijaría en ella. Todavía recordaba
perfectamente aquel beso que el le dio en la mejilla, la noche antes de partir
hacia la ciudad. A pesar de sus intentos de convicción, no logró que el se
quedara y allí quedó truncado para siempre, aquel amor juvenil.
Ella siempre le siguió esperando, a pesar de los muchos
pretendientes que a lo largo de su vida, había tenido. Pero a ninguno hizo el
suficiente caso, como para quitarse de la cabeza a su querido Martín.
Martín empezaba a darse cuenta, de que Sonia seguía igual de
guapa que años atrás, donde él una tarde en el baile, fue capaz de declararla
su amor. Aunque aquello duró poco tiempo por culpa de la emigración.
¿Y si la invito a
cenar y recordamos viejos tiempos? Pensaba aquel hombre esbelto y corpulento,
con no demasiado cabello en la cabeza.
Comprando el pan se dirigió
a ella y con la voz entrecortada, fruto de la vergüenza, logró invitarla a
cenar en el único restaurante que existía en el pueblo. Ella sonrojada y
extasiada ante aquel ofrecimiento, estuvo a punto de contestar que no. Pero no
porque no quisiera, sino que la vergüenza casi logra hablar por medio de ella.
Hoy es el día, y mientras él se arregla poniéndose su mejor
camisa y su mejor corbata, ella ha desempolvado uno de los vestidos más bonitos
que tiene en su armario. La verdad que está preciosa y ver su sonrisa,
contamina al mas serio que pueda pasar a su lado.
Son felices y lo merecen, el tiempo no puede ser un obstáculo
en el amor. Ahora les toca vivir mas deprisa si cabe, tienen tanto que contarse
que piensan que los días deberían de tener treinta y ocho horas como poco. Y
aunque algunos comentan por el pueblo la palabra boda, ellos no piensan si
quiera en ello. Siguen viviendo a tope intentando abarcar todo lo que estos años
no pudieron.
¿Quién dijo que el amor tiene edad y fecha en el calendario?
viernes, 6 de septiembre de 2013
Capitulo 519: Ley de vida.
Noto
oscuridad en mi habitación, además tengo un poco de frio. ¿Dolor?, que va, no
siento dolor ninguno, más bien siento pena. Es verdad que sé que esto es el
final, pero me da pena irme. Me da pena a la vez que alegría, poder ver y
sentir a mis hijos, nietos y biznietos jugar en la calle. Pobre de ellos que no
saben nada de muertes. Ojala y no lo sepan hasta que sean bastante mayores.
Se
vuelve a nublar en la calle y el frio se apodera de mí. Intento agarrar las
manos de mis hijos y les miro entre la oscuridad de la habitación. Que años
aquellos, duros como nadie sabe, que trabajo nos costó sacarles adelante. Si no
hubiera sido por mis vecinas, me hubiera sido imposible criarlos. Me voy
sabiendo que les tengo a todos aquí. Eso para una madre, es lo más grande que
le puede pasar.
Tengo
ganas de reunirme con mi marido, hace tanto tiempo que no le veo, que le hecho
mucho de menos. ¿Seguirá fumando? A lo mejor lo ha dejado, aunque me cuesta
trabajo creerme eso. Ahora en cuanto llegue, buscare a mis vecinas y amigas y
rezaré con ellas el rosario, cuanto las echo de menos también. Aunque si siguen
estos nublados, a lo mejor lo que tendremos que hacer será rezar por las
tormentas, como lo hacíamos aquellos años atrás en casa de alguna vecina, que
era la excusa que buscábamos para no estar solas en mitad de una tormenta de
aquellas.
El frio
de momento se está convirtiendo en calor, pero un calor cómodo y soportable. Me
siento bien, no me duele nada, soy feliz. En la calle suenan las campanas,
seguro que por mi alma. Que alegría me dio ver a Don José en mi cabecera, que
gran cura para un gran pueblo, espero que tarde mucho en reunirse con nosotros,
hace mucha falta todavía en la tierra, más que nosotros.
Me
tengo que ir, lloro y no es de dolor, me da pena quedaros atrás, pero es ley de
vida mi marcha. A lo lejos veo a mi marido Agustín, allí esta con el cigarro en
la boca, sabía yo que no lo dejaría.
Adiós
hijos míos, rezar mucho por mí, yo desde donde vaya, también lo haré por
vosotros. Gracias por estar todos aquí despidiéndome, ha sido muy bonito…
Hasta
siempre abuela Magdalena, una gran mujer que sin duda deja huella en su familia
y en el pueblo.
miércoles, 10 de abril de 2013
Capitulo 465: Mereció la pena esperar.
Fueron muchos los días en que después de dar un buen paseo,
acababan los dos sentados en aquel banco, el cual fue víctima con el paso de
los años de los vándalos. Ya no queda de aquel banco, pero a ella no se le
olvida jamás donde estuvo siempre.
Allí sentados, ambos se prometían la luna. Eran años muy
felices, años de amor sincero que ellos pensaban que nada ni nadie, podría destruirlo.
Después de planear su futuro en varios paseos, a él, le toco ir a servir a la
patria. Habían hablado de que a su regreso se unirían en matrimonio para
siempre y entonces serian todo lo felices que tenían pensado ser.
Pero una vez que el
mozo ocupó su destino, todo fueron despropósitos. Tuvo mala suerte en su
cuartel, muchas guardias, mucho puteo entre compañeros y él no fue capaz de
llevar aquello muy bien.
Así lo único que se le pasó por la cabeza fue pedir un
cambio de destino. Y en lugar de estar a poco más de cuatro horas de su amada,
le mandaron a la otra punta de la península, con lo que sabía que hasta que no
lograra licenciarse, no volvería a estar al lado de su amor.
Los meses fueron pasando poco a poco. Las cartas se cruzaban
en el camino casi todas las semanas y así fueron llevando aquel alejamiento lo
mejor que pudieron. Al cabo de dos años le tocó licenciarse, pero por entonces él
había conseguido un buen trabajo en la zona donde había hecho el servicio
militar. Se lo comunicó a ella antes de la licenciatura y como no podía ser de
otra manera, no se lo tomó muy bien. Esperar dos años para volver a reunirse
con su amor y que aquello no se produjera, fue un golpe muy duro para ella.
Los años fueron pasando y las cartas dejaron de cruzarse por
el camino. Ella, aunque nunca se lo dijo a él, le siguió esperando toda su vida
y a pesar de tener múltiples pretendientes, jamás quiso unirse a ningún hombre
que no fuera su querido y amado novio de toda la vida.
El, también tuvo alguna aventurilla, pero nada en serio.
Nunca compartió lecho ni casa con ninguna mujer y muchas veces se preguntaba
que habría sido de aquella muchacha que le cautivó el corazón cuando solo tenía
dieciocho años.
A los sesenta años le llegó la jubilación y pensó que era
buen momento para volver a su pueblo y asentarse en el. Vendió todo lo que tenía
en la capital y compró una casita pequeña en aquel pueblo. Los primeros días casi
nadie le conocía o pocos se acordaban de él. Luego, con el paso de los meses, volvió
a reencontrarse con los amigos de juventud y poco a poco fue integrándose en un
pueblo, que no se distinguía por ser muy abierto con sus nuevos visitantes.
Un día tomando un café en el único bar que existía, salió la
conversación de aquellos noviazgos de juventud. El no tardó en preguntar por el
paradero de aquella novia suya, con la que fue tan feliz aquellos años. Su
sorpresa fue mayúscula al saber que seguía en el pueblo. Soltera y sin nadie
que la cortejase. Se armó de valor y se propuso aquella tarde hacerle una
visita. Ella no le reconoció al pronto, pero una vez que le escuchó hablar, un
cosquilleo le recorrió todo su cuerpo. El mismo cosquilleo que cuarenta años
antes, le recorría a diario su cuerpo cuando estaba con él.
Ahora es raro el día en el que no se les ve pasear juntos de
nuevo. Tienen tantas cosas que contarse, que se les hacen pequeños los días y
piensan que deberían de tener más de cincuenta horas cada uno.
Hoy han quedado en un banco próximo al que existía por
aquellos años. Los dos traen las cartas que por entonces se escribieron y hoy
piensan leer de nuevo juntos los dos. Ya nada les volverá a separar y aunque no
tienen pensado unirse en matrimonio por ahora, nadie del pueblo lo descarta en
futuro próximo.
Hoy la vi barriendo su puerta y al verme, me dijo muy
bajito: la verdad que mereció la pena esperar tantos años… Se la ve tan feliz
que siento una envidia sana por sus sentimientos, que a pesar de los años, siguen
intactos hacia su amor de toda la vida.
lunes, 18 de marzo de 2013
Capitulo 453:Feliz aniversario.
Quizás doce años con papeles no son nada,
Lo nuestro viene de mas atrás…
Para mi es media vida
a tu lado.
Vida que no tendría sentido fuera de tu seno.
Vida que no me importaría tirar por la borda
si en este barco no viajas tú.
Porque no me atrevo a dar un solo pasó sin ti
No he inventado esa posibilidad todavía
Y como comprenderás, ya es tarde para ni si quiera pensarlo.
Solo te pido que me dejes seguir siendo la sombra de tu ser
Con eso me conformo, no me atrevo a pedirte más
Porque me da miedo pedir más de lo que doy, eso no es bueno.
Si me dejas seguiré siempre contigo, si me dejas caminaré a
tu lado
Si me dejas seré la sombra que no te abandonará ni en días nublados
Si me dejas…..mi vida y mi camino los doy por finalizados.
No hay un solo día que no piense en ti, que tonto de no
saber mostrarlo
Quién sabe si por vergüenza, quien sabe si por pudor, o será
puro conformismo
Como si dicha flor no hubiera que regarla jamás, que iluso.
¿Cuántas flores murieron en manos de jardineros inútiles?
¿Cuántas no fueron capaces de sobrevivir a unos brazos
llenos de espinas?
Te prometo regarte todos los días del año y si algún día no
consigo agua para ti
Lloraré a mares para que no te falte nunca ese liquido tan
necesario para vivir
Y si tú quieres, seguiremos viendo pasar la vida, ¿se te
ocurre otra cosa mejor?
Esto va demasiado deprisa como para andarnos por las ramas
A nosotros no nos molestará ningún perro flauta, ni mucho
menos los putos banqueros
Que luchan día tras día, para amargarnos nuestra existencia,
Como si uno no tuviera las espaldas curtidas de tanta hostia
recibida.
Aquí les esperaremos, brindando al sol con las copas llena
de amor
Este manjar no se acabará nunca, dicho manantial jamás le
veremos seco
Y si por desgracia algún día es así, espero ser elegante y
agradecido, eternamente agradecido…
lunes, 28 de enero de 2013
Capitulo 427: En aquel instante.
Había una vez un hombre, el cual estaba tan enamorado de
aquella mujer, que se pasaba las horas muertas pensando en ella. Un día sentado
delante de una charca de agua, al escuchar caer la misma por encima del muro
que la contenía, pensó que era hora de declararse ante ella. Su miedo al
fracaso era tan grande, que no sabía como decírselo. Una piedra tras otra iba
cayendo al fondo de aquella charca, como si ellas fueran las que tenían aquella
respuesta que ese hombre necesitaba tanto.
En una pausa que hubo entre el ruido que hacían las piedras
al chocar contra el agua, pudo ver saltar a una rana, desde una piedra a otra,
justo en la orilla de enfrente a donde él se encontraba. La miró con tristeza,
al verla tan pequeña y frágil. La rana que sabía que estaba siendo observada
por aquel hombre, no le quitaba ojo. Temía que alguna de las piedras que aquel
humano estaba lanzando al gua, fueran a impactar contra ella.
De nuevo la imagen de aquella mujer querida, volvió a la
mente de aquel hombre, que se había quedado sin piedras alrededor, para seguir
lanzándolas al agua. Se volvió a fijar en aquella insignificante rana, la cual
aguardaba con mucha paciencia a que alguna mosca despistada, se posara cerca de
su lengua. Cosa que no tardó en suceder. Así aquel hombre presenció como
aquella rana insignificante, se decidía en un instante a actuar, le iba la
supervivencia en ello, un solo segundo de descuido y ese día quizás no sería
capaz de cazar nada más, con las consecuencias que ello le acarrearían.
Está claro, pensó aquel hombre, las cosas hay que hacerlas
según te vienen a la mente, dejarlo para más tarde, puede ser tu perdición.
Ahora mismo me pongo en pie y me encamino hasta la casa de mi amor platónico,
no puedo dejar ni un solo minuto, que alguien se me adelante y me la quite,
cosa que no soportaría, si me pasara.
Una vez puesto en pie y
sacudiéndose los pantalones, listo para partir, una voz le sacó de su
letargo, asustado miró hacia el lugar de donde procedía dicha voz. De allí,
salía una gran columna de humo blanco, seguramente producida por el contacto
del agua con las llamas. De pronto recordó lo que hacía allí delante de aquella
charca, miró a su alrededor y allí seguían los dos cubos de plástico, vacios y
que esperaban justo al lado de él, a ser llenados.
Niño!!! Dijo aquella voz. Tráete
el agua deprisa que se nos pasa la piconera!!
Al introducir los cubos en el
agua para ser llenados, la rana que seguía de cacería en la misma piedra, se
asustó y lanzándole una mirada desafiante a nuestro hombre enamorado, se pudo
escuchar como con su croar le decía: Cobarde.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Capitulo 409: Un cuento de Navidad.......
… O, de
cualquier otra fecha.
La sembró su
abuelo hacia ya casi sesenta años. Había resistido a los temporales de aire, a
las bocas hambrientas de muchos animales y lo más difícil aun, a la mano del
hombre.
Su abuelo la
tuvo como una fiel compañera. El pastoreo día a día alrededor de ella, le había
hecho sin duda cogerle un cariño muy especial. La protegió de pequeña con una
especie de cercado a su alrededor, de esa manera, además de protegerla de las
bocas de sus ovejas y cabras, la iba guiando todo lo derecha que se podía.
Al quinto
año ya levantaba casi setenta centímetros del suelo. Aquel pastor sabía
perfectamente que no iba a llegar a conocer a dicho árbol en su plenitud, por
eso era necesario implicar en su cuidado a más personas de su familia. Lo tenía
claro, su hijo debía de ser el primero en implicarse, puesto que era fácil que
acabara ejerciendo el mismo oficio que su padre, por lo que pasaría muchas
horas y muchos días, alrededor de dicho árbol.
Para
convencerle de que había que cuidar aquella encina, las primeras navidades en
las que el árbol iba cogiendo altura, le adornaron con cintas y bolas de
navidad, de ese modo aquel niño empezaba a querer a aquel árbol, que poco a
poco iba destacando en aquel llano, en el que la única sombra que se podía tomar
en pleno verano, era la de nuestra encina.
En el lecho
de muerte aquel hombre no se olvidó de nuestro árbol y sabiendo que su vida se
agotaba, se dirigió a su hijo diciéndole que cuidara de la encina. Que
implicara también a su nieto en su cuidado y que por nada del mundo se la
dejaran morir. Su hijo con lágrimas en los ojos, le prometió que nada ni nadie destruirían
aquella encina.
Con treinta
años encima aquel árbol empezaba a dar sus frutos, bellotas. Que cabras y
ovejas devoraban cada día al pasar por él. Un día aquel pastor se dio cuenta de
que debían de podar aquella encina para que siguiera creciendo como era debido,
así que cogió a su hijo una mañana y se lo llevó con él al campo. El hijo
extrañado con el comportamiento de su padre, le dijo:
_Padre tengo
que ir al colegio, no puedo ir con usted al campo.
_ Es igual
hijo, hoy no hace falta que vayas al colegio, la lección de hoy te la doy yo en
el campo.
El hijo
haciendo caso a su padre, salió detrás de él con aquel rebaño de cabras y
ovejas, que todas las mañanas a la misma hora partían dirección norte, en busca
de los pastos y hierbas que había por los cordeles y cañadas.
Al llegar
delante de aquella encina, el padre sacó de su zurrón un hacha, con la que después
de subirse en la encina, comenzó a cortar algunas de sus ramas.
_ Padre, gritó
el hijo, ¿para qué me ha traído usted aquí?
El padre le ignoró
y siguió con su faena. Unos minutos después la encina no parecía la misma. Había
perdido frondosidad y ahora parecía más joven que antes de la poda. Por su
puesto que su sombra era ridícula y apenas cobijaba en ella a un par de
personas.
_ ¿Te has
fijado en lo que acabo de hacer?, preguntó el padre al hijo.
_ Si padre,
ha cortado usted las ramas de esa encina y las ha dejado en el suelo.
_ Esta
encina _ siguió el padre hablando_ la sembró
tu abuelo hace ya bastantes años. El me encomendó su cuidado y su preparación.
Por eso acabo de podarla, para que siga creciendo. Como puedes ver es la única encina
que hay en el entorno y por eso la queremos como si fuera familia nuestra. Algún
día no muy lejano, tú serás el encargado de su cuidado. Tendrás que podarla
cuando sea necesario e interesarte por su salud. En verano tendrás que limpiar
los alrededores para que cualquier posible incendio, no acabe con su vida. Si
esto ocurriera, sería como si muriera algún familiar cercano nuestro. ¿Sabes ya
lo que te quiero decir?
_ Si padre,
pero si algún día acabo mis estudios y me voy fuera del pueblo a trabajar, no podré
cuidar a nuestra encina.
_ Eso está
en tu conciencia, por muy lejos que te encuentres, siempre podrás encontrar un
hueco para venir en época de poda a hacérsela y de vez en cuando, pasarte para
ver que nadie ha maltratado a nuestro árbol.
Así fue como
lo hizo durante varios años, una vez que su padre se fue de este mundo, víctima
de una enfermedad que no dudó en quitarle del medio, quizás demasiado joven. La
encina era ya un árbol impresionante, tanto que cuando tocaba podarla, aquel
hombre tenía que pedir una escalera en el pueblo y hacer equilibrismo por sus
ramas para no caer, mientras realizaba la poda. Allí, en el pueblo, decían que
estaba loco, puesto que solo cogía las vacaciones en su trabajo, en la época de
poda y al principio del verano, antes de todo el mundo. Él, lo sacrificaba todo
tan solo por venir ante su “hermana”. La podaba y más adelante en el tiempo, limpiaba
su alrededor de pastos, para que si por alguna casualidad se declaraba un fuego,
no le hiciera ningún daño a su encina.
Un día recibió
una llamada del dueño del bar del pueblo, advirtiéndole de que los políticos de
su pueblo, habían decidido trazar una carretera paralela a la que ya existía y
la encina estaba justo en las lindes de aquel trazado. Alarmado por aquella
llamada de teléfono, habló con su jefe y le pidió unos días libres. Tuvo que
mentirle diciendo que un familiar cercano estaba enfermo y peligraba su vida.
No se atrevió a decirle que aquel familiar era la encina, temía que le negara
aquellas mini vacaciones forzosas.
Esa noche partió
hacia el pueblo, no quería perder ni un solo instante, asustado por las consecuencias
que podía tener aquella dichosa carretera. Al llegar, ya había amanecido y lo
primero que hizo fue acercarse hasta la encina. Las obras ya habían comenzado y
tan solo el perímetro de la encina, se había salvado de las maquinas excavadoras.
Se conoce que estaban intentando buscar una solución para aquel enorme árbol.
Nada más
bajarse del coche, las lágrimas empezaron a desfilar por sus mejillas. Corrió
hasta la encina y se abrazo a ella. Como si de un familiar se tratara empezó a
hablar con ella. ¿Qué te han hecho? ¿Cómo se han atrevido a tocarte?
Volvió al
coche y sacó del maletero unas cadenas y un macuto donde traía comida para
varios días, fue lo único que le dio tiempo a coger antes de partir. Se puso
las cadenas alrededor de su cuerpo y se ató al árbol con ellas.
Al poco rato
de estar allí sentado, empezaron a acudir los obreros de dicha carretera, los
cuales extrañados por su presencia, hablaban entre ellos.
_ Tendremos
que avisar al encargado, decía uno de ellos. Hay un loco atado a la encina y no
tiene pinta de querer irse de ella.
_ Si, decía otro
de los obreros. O le avisamos o le damos un susto con la máquina, veras como
sale corriendo de ahí.
Pero ellos
no sabían la historia que unía a aquel hombre con aquella encina. El jamás la dejaría
sola y mucho menos permitiría que la hicieran ningún daño.
Los obreros
intentaron asustarle, pero él ni se inmutó. Siguió en la misma postura que tenía
ante la mirada del maquinista y sus compañeros, que no tuvieron más remedio que
avisar al encargado. Horas después allí estaban todos los jefes de la obra, explicándole
a nuestro hombre que habían decidido trasplantar el ejemplar de encina, como si
eso no supusiera la muerte de la encina.
_ No, yo de aquí
no me muevo, esta encina es mi vida y la de mis antepasados y de aquí no se
mueve. Les dijo.
Los obreros
empezaron a contar en el pueblo que un loco se había atado a una encina para
que ellos no la trasplantaran. Al correrse las voces por el pueblo la gente se
acercaba hasta donde nuestro hombre seguía atado para ver con sus propios ojos
que aquella noticia era cierta. El tabernero que fue quien le avisó, decidió unirse
a él y por la tarde llego al lugar con más comida y unas cadenas, las cuales unió
a las de nuestro hombre. Al día
siguiente eran ya más de diez personas las que se habían atado a nuestra
encina. Por la tarde llegaron los medios de comunicación y los periodistas, que
rápidamente comenzaron a difundir aquella noticia. Los encargados de realizar
aquella obra no daban crédito a aquello y maldecían a aquel hombre por haber
iniciado aquella revuelta, que les iba a suponer un enorme retraso en las
obras, con la consiguiente pérdida de dinero.
Las dos
primeras noches hacia tiempo bueno, pero la tercera comenzaron a bajar las
temperaturas y la gente empezó a notarlo. Muchos de los que allí estaban atados
prefirieron irse a sus casas y para la cuarta noche que llegó la nieve, tan
solo quedaban el tabernero y otros dos hombres, los cuales habían conocido al
padre de nuestro hombre y sentían de verdad aquel mismo cariño por su entorno y
por la naturaleza.
Los
encargados ordenaron a sus obreros que montaran guardias alrededor de la
encina, así, nada más que abandonara el último de los allí atados, empezarían con
el trasplante de la misma.
Por suerte
la historia llegó a todas las televisiones nacionales y aquel cuadro de
aquellos hombres allí atados con la nieve a su alrededor, dio la vuelta al
mundo. Empezaron a llegar gentes de toda España, desde ecologistas a gente que
estaba en el paro y quería ayudar a la supervivencia de aquella encina. Que por
otra parte, ya la habían bautizado en las televisiones como la “encina nevada”.
Los políticos de alto nivel se hicieron eco de la noticia y para no quedar peor
de lo que ya estaban quedando, decidieron personarse en el lugar y entre todos
meditar la mejor solución.
Casi un mes después
de estar allí atados, obtuvieron una respuesta por parte de la empresa. Con su
aptitud habían logrado modificar los planos de dicha carretera y se había optado
por hacer una rotonda justo alrededor de nuestra encina. De ese modo todo seguiría
igual, la carretera continuaría y la encina seguiría en su sitio.
Cuando
recibieron la noticia los allí atados lo celebraron por todo lo alto, corrió el
champán y los abrazos entre todos fueron múltiples. Nuestro hombre duramente
atacado por su estancia en aquel lugar, lo celebró como buenamente pudo y ante
la visita de su familia, se derrumbó entre lágrimas y suspiros. Los
acompañantes decidieron llamar a la ambulancia y esta, se le llevó al hospital,
donde casi un mes después, salía totalmente curado y repuesto.
Su primera
visita estaba clara cuál iba a ser, la encina. Allí se presentó con su mujer y
sus tres hijas, las cuales estaban orgullosas de cómo su padre habían actuado.
Agarrados todos de las manos, abrazaron a la encina, en memoria de todos sus
familiares que tanto habían peleado por que ella existiera. Pero seguro que
ninguno peleó tanto como nuestro hombre, que cada año por la fecha de la poda,
sigue acudiendo junto a su encina para pasar con ella una semana. Está enorme y
junto a ella hay un cartel en donde puede leerse: “Encina de las nieves”
Moraleja: No
tienes por qué dar tu amor tan solo a personas, existen más elementos en la
naturaleza que poder amar, los arboles entre otros muchos. El cariño y amor no
se da solo en Navidad, debiéramos de mostrarle siempre y así todos juntos, salvaríamos
millones de árboles o lo que es lo mismo, millones de vidas.
Feliz
Navidad y Feliz año. O como lo prefieran ustedes.
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