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jueves, 16 de mayo de 2013

Capitulo 483: Comunidad segura...




Estos días atrás, salía en todos los medios informativos de nuestra comunidad, el último estudio que se había hecho en cuestión de comunidades seguras, donde menos delitos de cualquier tipo se cometían. Todos nuestros mandatarios se felicitaban por ser la comunidad número uno, (por lo menos en eso) por segundo año consecutivo, en donde se habían producido menos denuncias delictivas.

Sabiendo el número de habitantes que hay en Extremadura, pues no es tan raro obtener dicho título honorífico. Pero lo que no recoge dicho estudio, son los delitos menores que se producen y no se denuncian. Quizás porque lo substraído no merezca la pena si quiera el denunciarlo. Menos aun, sabiendo cómo se han puesto los costes en temas judiciales, que como todas las cosas que hace este gobierno, poco a poco lo van haciendo para que solo puedan hacer uso de ellas, quien maneja dinero.

Así en temas de robos de poca monta, nadie denuncia y esos robos no son contados en dicho título. Por ejemplo el que tiene un huerto y le roban tres cebollas y cuatro lechugas, no se molesta en denunciarlo. Lo único que puede hacer es acordarse de los muertos de quien le ha robado. Otros dueños de cercas y corrales en las afueras de los pueblos, sufren numerosos robos pequeños entre comillas, puesto que a nadie le gusta que le quiten nada. Puedo poner numerosos ejemplos y todos seguramente que conoceréis a alguien que le haya pasado esto que hablo. Desde quitarles cualquier hierro que pueda valer para chatarra, hasta cualquier herramienta que tuvieran en dicho corral. Estos días atrás me comentaba un vecino que le habían quitado de un corral que posee dentro del pueblo, al lado de su casa, todo lo que tenia relacionado con el preciado metal, es decir, el hierro. La venta de chatarra se ha convertido en una fuente de numerosos delitos, sobre todo estos de poco eco. Es mucha la gente que se dedica a ello y no voy a culpar a todos, pero muchos de los que venden la chatarra en los desguaces, se puede decir que ha sido substraída.

La ultima que puedo contar en mis carnes, ha sido la substracción de la rueda de una carretilla que teníamos en el curro. De un día para otro, han llegado con una llave y han aflojado el tornillo para llevarse la rueda, así, sin más. Te quedas sin rueda y con una cara de gilipollas que no puedes con ella. Pero te acuerdas de que vives en la comunidad más segura de toda España y de pronto vuelve la felicidad a ti, aunque eso sí, la rueda de momento, no ha vuelto.

Manda huevos la cosa, comunidad más segura, los cojones!!!

martes, 28 de agosto de 2012

Capitulo 342: Bandoleros.





Después de leer una y otra vez el artículo publicado por el amigo José Antonio Ramos (cronista de Trujillo) en el periódico “La opinión”, en el cual comparto sección, que trata sobre los bandoleros que hubo en Trujillo, no dejo de preguntarme si andamos lejos de llegar pronto otra vez a lo mismo.

La historia nos habla de tres paisanos que se refugiaban por la zona y operaban en el camino de Badajoz a Madrid a su paso por Trujillo o en el camino de Mérida a Trujillo, también operaban en el camino que llevaba desde Trujillo a Navalmoral a su paso por Jaraicejo, el puente de Almaraz o el Puerto de Miravete.

Estos bandidos sabían moverse perfectamente por esos terrenos abruptos y era misión imposible para las autoridades el apresarles. Mucha culpa de ello tenían posaderos y vecinos de pueblos en los que actuaban, que no dejaban de ayudarles a la hora de conseguir lo que les hiciera falta, monturas o incluso caballos para perpetrar sus fechorías.

Estos tres bandoleros se llamaban según el cronista: Kiko Quesada, Melchor y Merino.
Hoy en día en Trujillo se siguen perpetrando actos vandálicos que están cerca de los que perpetraban estos tres paisanos, puesto que el último que me ha llegado ha sido el robo de unas pocas de monturas de caballos y sus “achiperres” correspondientes, por valor de unos 10.000 euros. Parece mentira que muchos de los robos que se perpetran en la ciudad nos pasen desapercibidos a casi todos los vecinos, cuando debiera de ser al revés.

Estoy seguro que estos bandoleros actuales están igual de localizados que estos tres que cuenta la historia. Sin duda los actuales lo tienen mejor puesto que no tienen que esconderse en las cuevas de “Valhondo” ni en ninguna otra. Se pasean como Pedro por su casa por toda la Ciudad, planeando el siguiente robo que puede ser un estanco, un bar o cualquier tienda de la ciudad. El caso es conseguir dinero para sus vicios que son muchos. Hace algunos años fui asaltado por uno de estos bandidos que hay ahora por la ciudad, con el fin de que le comprara una “Radial” que acababa de robar en una obra cercana, debía de quedarme con ella si o si y no le importaba el dinero que le diera. Como pude fui capaz de darle largas diciendo que no llevaba ni un euro en el bolsillo, mas tarde me personé en la inspección a denunciar tal hecho, dándome con la puerta en las narices para no variar, así que omití el presentar dicha denuncia. Me lo pensé mejor según iba de camino a mi casa, total, seguro que saben perfectamente quienes eran los que la noche anterior, habían estado obra por obra en todo Trujillo robando todo lo que pudieron en maquinarias para luego venderlo por el pueblo, fíjate tu que profesionales son los bandidos de hoy en día.

No se los años que tardaron en atrapar a estos tres bandoleros de la historia, pero estoy seguro que bastantes menos que a los que hay deambulando por Trujillo y que año tras año incrementan su curriculum a base de robos. Que yo sepa con pocas denuncias en su contra y con pocas detenciones, será que les viene en la sangre y quién sabe si quizás no serian familiares de estos tres grandes bandoleros como fueron Kiko Quesada, Melchor y Merino.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...