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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Capítulo 1032: Aquella maldita Nochebuena.



 Aquella Nochebuena enterraron en vida a Tía Isabel, desde entonces las Navidades en su casa han sido un suplicio más que una celebración. Cada año que se acercaban a Tía Isabel se le ponía un nudo en el estomago y hasta bien entrado enero, no era capaz de comer apenas bocado.

No soporta ir a comprar el pan y empezar a ver los turrones, mazapanes o polvorones en las estanterías de la tienda, eso es síntoma de que están a punto de llegar y la pena que intenta soportar a lo largo del año, por esa fecha se apodera de ella igual que se apoderan las nieblas de los paisajes en los meses de invierno.

La televisión no se volvió a encender en su casa y pasó a ser un mueble más, donde Tía Isabel pega la hoja donde va apuntando las cosas que tiene que comprar cuando baja al comercio, la cabeza dice ella para sus adentros, no le funciona igual cada año que va pasando, aunque lo que no es capaz de olvidar es aquel veinticuatro de diciembre cuando recibió aquella llamada informándola de la triste y trágica noticia.

Diego tenía recién cumplidos los dieciocho y jamás quiso ir a cumplir con la patria, él decía que había cosas mucho más importantes que hacer por su país que ir a pegar tiros a no se sabe quién y donde. Hubiera preferido seguir siendo útil en la fragua al lado de su padre, el cual le había enseñado todo lo necesario para ganarse la vida con ese oficio. Pero Ángel, su padre, siempre tuvo en la cabeza que un hombre no acaba de serlo nunca si no cumple el servicio militar y fue el primero en quitar de la cabeza a su hijo el objetar no se qué cojones de conciencia ni ostias. Déjate de historias y mira a ver donde te ha tocado en el sorteo fueron sus ultimas palabras hacia su hijo, pues aquel día después de venir de la fragua, mientras se estaba lavando en la pila que tenían en el patio, a Tío Ángel le dio un dolor fuerte en el pecho y allí mismo quedó para siempre.

Aquel suceso hizo que Diego pudiera salvarse del servicio militar si hubiera querido, pero las ultimas palabras de su padre seguían retumbando en su cabeza y lejos de arreglar los papeles para poder librarse, optó por irse a Cerro Muriano en Córdoba, para cumplir con la patria y terminar de hacerse un hombre, como le dijo su padre el día que falleció.


A Tía Isabel no le hizo mucha gracia ver como en una semana se había quedado sin marido y también sin hijo, puesto que había marchado a hacer la mili a cuatrocientos kilómetros de su casa.

Los días se le hacían eternos y deseaba que llegara la hora en que la cartera pasara con el correo para ver si su hijo la había escrito. En el calendario de la pared con rotulador negro iba tachando los días para descontar lo que le quedaba de mili a su hijo. Cuando llegaba el treinta de cada mes, sus ojos se llenaban de lágrimas al ver que un mes menos le separaban de su criatura, el cual en cada carta que mandaba al pueblo intentaba no disgustar a su madre mucho y como podía disimulaba su mal estancia en aquel maldito cuartel.



Ni si quiera las palabras de su padre retumbando en su cabeza fueron capaz que Diego no se viera envuelto en más de una pelea con los compañeros, los cuales le hicieron la vida imposible desde el primer día que llegó al cuartel. Empezaron a reírse de su acento, luego de su aspecto físico, por culpa de aquella delgadez que siempre acompañó al bueno de Diego que nunca fue capaz de ser mala persona con nadie a pesar de que le dieron motivos para serlo. 

Empezaron a putearle con las imaginarias, luego con las guardias y cuando le tocaba el polvorín, en lugar de dos horas de garita le colocaban seis, eso si se acordaban de ir en busca de él, puesto que siempre le tocaba de forma intencionada, la garita mas alejada del puesto de mando.

Aquel globo se fue inflando tanto que estaba claro que algún día iba a explotar y todo sucedió aquella mañana de Nochebuena cuando Diego en lugar de hacer el petate y poner rumbo a su casa como tenía previsto, le cambiaron las guardias los listos de sus compañeros y tuvo que coger los trastes y desfilar para el polvorín donde le esperaba aquella desgraciada garita a la que tanta manía llegó a coger.

En su cabeza las palabras de su padre se amontonaban con la idea de quitarse del medio, era tal la depresión que entre todos hicieron pillar al bueno de Diego, que cuando se subió a la maldita garita una luz se iluminó en su cara y fue entonces cuando tuvo claro que no podía seguir con aquello. Apretó el gatillo de aquel viejo cetme y Diego descansó para siempre el día de Nochebuena, mientras sus compañeros disfrutaban en sus casas con sus familias...

Hoy, cuando Tía Isabel escucha en su vieja radio que es probable que vuelva el servicio militar obligatorio, por dentro de sus entrañas algo se le revuelve y desea con todas sus fuerzas que a quien lo propone, tenga la misma mala suerte que tuvo ella con su hijo aquella maldita Nochebuena, dónde las palabras Feliz Navidad se le empezaron a atragantar de por vida.











martes, 16 de septiembre de 2025

Capitulo 1027 : El año que el charpazo ganó la champions. (Articulo del libro de las fiestas 2025)

 


        

  

  EL  AÑO QUE EL CHARPAZO GANÓ LA CHAMPIONS

Y sé que poniendo un titulo futbolero, me aseguro lectores de varias edades, que la verdad falta hace.

Fue a mediados de los noventa cuando el último sábado de aquellas fiestas del Rosario, era el turno de uno de los concursos con más participantes de todas las fiestas y que hoy en día ha caído a los últimos puestos en participación.

En la peña de El Charpazo este concurso estaba marcado en rojo en el calendario de las fiestas, quizás porque era lo único que se nos daba bien a todos los miembros de la peña, dado que en los deportes hemos puesto siempre mucho empeño pero poca efectividad, que le vamos a hacer, no se puede ser buenos en todo.

El año anterior en el concurso del tirón de soga, logramos llegar a la final y perderla contra los grandes favoritos, que año tras año se hacían con el jamón del premio, además de vacilarnos a los finalistas y decirnos que todavía nos quedaban muchos años para poder ganarlos. Esta peña no era otra que la famosa “Bulla”, que viendo a los miembros de su equipo, era muy normal que se alzaran con la victoria.

Esa mañana en nuestra peña se respiraba aire de concurso y lejos de tomárnoslo a broma como todo, estábamos cada uno concentrados esperando a que terminaran las capeas de por la mañana, para a continuación, dieran paso al famoso concurso.



Durante las capeas nos dedicamos a confeccionar el once, colocar a los participantes en la mejor posición que pudiera ayudar al equipo y lo más doloroso, dejar a alguno de los componentes fuera del equipo, aunque bien es cierto que a quien le tocaba quedarse fuera no le sorprendía en absoluto, puesto que éramos casi siempre los mismos que tirábamos.

En el sorteo nos tocó por la parte contraria a los favoritos, así nos asegurábamos si lográbamos ir pasando de ronda, enfrentarnos a ellos solo en la final.

La primera ronda nos tocó contra “los rebeldes” a los cuales ganamos sin sufrir mucho, hay que decir que son los concursantes más cercanos a nuestra edad y eso significa que las fuerzas podían estar más o menos parejas. En semifinales nos tocó la peña “El taponazo” a los cuales vencimos con algún que otro apuro. La otra semifinal enfrentó a “La Bulla” contra un grupo que se juntaba y que eran de diferentes peñas, con el único requisito de pesar más de cien kilos o estar más fuerte que el vinagre. Esa semifinal estuvo muy reñida y los contrarios de los favoritos, llamados “La comisión”, los pusieron contra las cuerdas. Se tiraron varios minutos con la cuerda más tensa que la de un violín. Nosotros seguíamos con mucha expectación dicha tirada pues de ella saldría nuestro rival. La verdad que nosotros pensábamos que contra más rato estuvieran así era mejor para nuestras posibilidades de ganar. Y casi cinco minutos después “la Bulla” ganaba su semifinal.



Sin tiempo casi para que descansaran, nosotros nos encarrilamos hasta la soga y comenzamos a tomar posición. Ellos protestaron un rato con razón, puesto que el cansancio acumulado jugaba a nuestro favor. Pero había prisa por terminar el concurso y nuestro once estaba ya posicionado en el terreno, con toda la intención del mundo nos colocamos en el que tiene un poco de pendiente a favor, que en tiradas igualadas siempre te da un plus.



Nuestro once estaba compuesto por: Maleta, Fonta, Chicho, Cavila, Pino, Alberto y Vito (Mané), Yupi, Socio, Milindre y Alberto Cartero. En frente teníamos a los famosos: Zarito, Mauro, Javi (DEP) y Miguel Beato, su hermano Elías, Javi Higuera, Vale Porrito, Domingo, Jose Chicho, Isidro y Pepe Canalejas.

Que relatando con la boca pequeña, tomaron posesión de su lado de la soga. La final era a dos tiradas ganadas, por lo que teníamos alguna posibilidad de por lo menos ganarles una de ellas.

Al lado nuestro, haciendo de director, estaba nuestro amigo Kuko que a la voz suya de “ahora” teníamos todos que tirar a la vez. Y eso hicimos, tirar con todas nuestras fuerzas intentando no caernos ninguno al suelo, porque eso sería sinónimo de perder.

Al estar el segundo en la fila podía ver el pañuelo que marcaba el medio de la soga en todo momento y la verdad es que estaba más cerca de nuestra línea del suelo por momentos, pero no éramos capaces de acabarles de ganar, hasta que en otro arreón conseguimos vencerles. El publico nos aplaudía al vernos que habíamos logrado ganar a los favoritos, pero todavía quedaba otra tirada y la verdad que las fuerzas estaban escasas.

Cambiamos de terreno de juego y ahí sabíamos que sería más complicado ganarles, más aun con las pocas fuerzas que nos quedaban. Pero comenzamos a tirar como si no hubiera un mañana todos a una y la verdad que los tuvimos a centímetros de ganarles, pero se rehicieron y al final nos tumbaron.

La final se ponía empatada y quien ganara el último tirón, se haría con el titulo de campeón del tirón de soga.

Hubo que sortear el campo pues los dos equipos sabíamos que el de la izquierda tenía un plus de ventaja, así que se tiró una moneda y ganamos el sorteo. No sé si el triunfo de poder elegir campo nos dio alas o qué, pero el caso es que una vez todos en nuestro lugar correspondiente y a la voz de nuestro amigo Kuko, empezamos a tirar como no habíamos hecho antes. El pañuelo venía demasiado deprisa hasta nuestro campo y no podíamos creer que lo estuviéramos logrando. Ellos al ver que se les iba el triunfo intentaron reaccionar, pero les habíamos ganado demasiado trozo de cuerda para dejarnos ir el triunfo.

Y así fue, aquel año logramos vencer a los campeones y lejos de alegrarnos por ganar el jamón del premio, nuestra mayor victoria fue ganar a nuestros amigos de “la bulla”, a los que nunca antes habíamos logrado vencer.

Felices fiestas.

Fonta.











sábado, 13 de septiembre de 2025

Capitulo 1026 : Mi amigo el de las "Huertas".



Mi amigo el de las Huertas me tenía mareado con que le acompañara en las fiestas de su pueblo, pero no ir un día suelto, o un fin de semana como le había prometido que alguna vez haría, sino que estuviera las fiestas completas. Así que esta vez que todo me cuadraba tanto laboral como económicamente decidí llamarle para concretar donde quedarme y que me explicara un poco por cima que me haría falta llevar.

Mi amigo "Huerteño" se puso muy contento con mi llamada y a pesar de que este año decía que estaba mas liado que años anteriores por que su hija era Dama o no se que, me dio las directrices para cuando llegara al pueblo todo estuviera en orden.
Me dijo que en lugar de esperar al viernes, que intentara ir el jueves, que le hacían faltas manos para preparar no se qué de Tuna. A mi me daba igual, puesto que era la primera vez en mi vida que tenía las vacaciones del 1 al 15 de octubre, por lo que di mi respuesta afirmativa a su propuesta.


A eso de las once de la mañana estaba haciendo una parada en el camino para tomar un café y echar un cigarro, que en el coche no me gusta fumar; todavía me huele a los cigarrillos que se fumaba mi ex y me sigo poniendo de mala leche.
Me quedan unas tres horas para llegar al pueblo de nombre no pronunciable para no dar miedo, por eso siempre que hablo con mi amigo y si le pregunto por su pueblo, solo le digo "¿ Que tal por Huertas? el apellido de Ánimas se lo dejo a ellos...
Por el camino voy pensando que fiestas me encontraré, si serán las cuatro verbenas de todos los pueblos y alguna suelta de vaquillas como se suele hacer en los lugares con pocos habitantes, y mas sabiendo que mi amigo siempre me recalca cuando saca el tema fiestas aquí cuando viene a verme, que las suyas se las pagan en un 90% ellos solos. Así que la verdad no se lo que me voy a encontrar.

Tampoco me ha dicho donde me quedaré hospedado, solo que será en el pueblo y que no tendré que tocar el coche en todas las fiestas. Espero que sea en su casa y no me haga ir a casa de ningún extraño, aunque en ese pueblo nadie es extraño y menos en fiestas. Cuando he estado en verano siempre me han tratado como uno mas y varios amigos me han ofrecido siempre cobijo si alguna vez me hiciera falta.

Le voy a llamar para decir que estoy llegando para ver donde me espera. Que tire para su casa,( dice) que comemos allí. Nada más llegar saludo a su mujer, que gran mujer siempre al lado de mi amigo, los conozco siempre juntos y mira que hace años. Entra que la mesa está puesta, los muchachos están en el instituto y comen mas tarde y tu amigo se está duchando que acaba de soltar los trastos del trabajo hasta después de las fiestas o más, dice que este año es especial y que no tiene prisa por volver. ( es lo que tiene ser el jefe del curro). Rosario, la mujer de mi amigo, me ofrece una cerveza la cual acepto gustosamente pues hace calor. Precisamente del tiempo andamos hablando cuando mi amigo sale de la ducha, el abrazo que nos damos siempre cuando nos volvemos a ver me reconforta,!estas mas gordo! me dice siempre, yo le contesto que peso igual que la ultima vez que nos vimos. Sin duda que él siempre está igual, ni engorda ni adelgaza, y el cabrito se conserva bien con apenas arrugas por el paso del tiempo, su cabello no opina igual y cada vez le queda menos en la cabeza...

Y así comienzan las fiestas en casa de muchos huerteños y huerteñas, recibiendo siempre a gente que gustosamente vienen a visitarnos en estas fechas.

Fotografía: Ruben Mateos.








viernes, 11 de octubre de 2024

Capitulo 1018: Hasta siempre Chiqui.



Iniciábamos los años noventa cuando un Renault 6 verde se para junto a mí, se baja la ventanilla, con la manivela por supuesto, y una bocanada de humo sale del interior del coche. Fuma ducado y lleva una gorra blanca puesta. 
Tío Kiko me pregunta: ¿Estás trabajando?
Yo le respondo que no, que he terminado la escuela taller y que ando a lo que sale.
¿Te quieres venir a trabajar con nosotros?
En mi cara se ilumina una sonrisa y no tardo en contestar que si.
Pues mañana te vas pa mi casa a las siete de la mañana, que desde allí nos vamos a Santa Marta....
A la semana de estar en Santa Marta les salió una obra en Almaraz, un vecino del pueblo constructor les había llamado para levantar varias viviendas en Almaraz y algún pueblo de alrededor.

Ese día me monté en la Renault exprés y ya no me bajé de ella hasta diez años después.
Trabajar al lado de Chiqui era muy reconfortante, porque a pesar de las palizas que nos metíamos trabajando, era un tío que sabía llevar bien a sus compañeros. Conmigo tuvo más paciencia que con cualquiera, quizás porque andaba saliendo con sus sobrina y eso era un grado entre los peones de la empresa que por entonces había.
Yo sabía que cumpliendo en el curro Chiqui no dejaría que me reclamara su padre y me llevara a Santa Marta con él y con Juli, así que fueron varios años yendo y viniendo desde Almaraz a casa, lloviese, helase y nos asáramos de calor, siempre con él al volante y teniéndole que llamar en muchas ocasiones porque la cama y él se llevaban demasiado bien.


En Almaraz no llevábamos dos meses y ya conocía a todo el pueblo, esa facilidad para caer bien a la gente solo la tenía él. Si alguien se le escapaba no dudaba en preguntar a Juanito (Alicia) y este a regañadientes le explicaba de que familia era y que parentesco tenía.

Aquel veintiocho de marzo del noventa y dos tocó inaugurar una discoteca que habíamos construido en Almaraz. Que noche más buena hasta que llegamos a casa y comprobé que allí no había nadie, puesto que mi hermana se había puesto de parto y se fueron todos a Cáceres, la bronca fue menos bronca cuando apareciste tú a mi lado, tenías el don de minimizar cualquier cabreo del que tenías enfrente, y después siempre terminabas riéndote con él.

Fueron años muy buenos de muchos recuerdos y muchas vivencias a la vez que yo iba aprendiendo el oficio que hoy ejerzo y que tú te empeñaste en que yo aprendiera.

De vez en cuando me tocó volver a Santa Marta y era entonces cuando echaba de menos tu compañía a la hora de currar. Porque Tío Kiko aprovechaba para ponerme en mi sitio y hacerme creer que todavía no sabía nada del oficio, cosa que tantos años después le seguiré agradeciendo, puesto que me enseñó a ser puntual, limpio y ordenado y llevar siempre la cabeza alta al terminar una obra.

Aún recuerdo aquellas celebraciones de cumpleaños en la cerca donde siempre terminábamos cantando. Tía Antonia empezaba a cantar y yo con el cuenco de machar los ajos la acompañaba. Tío Kiko nos miraba con seriedad pero al final terminaba cantando con nosotros, no sin antes recordarme que al día siguiente había que montar vigas y bovedillas y que me iba a enterar de lo que valía un peine...


Fueron diez años en los que me considerasteis de familia y yo pensaba lo mismo, luego la vida da vueltas y cogimos caminos distintos pero tuve la suerte de seguir con tu sobrina y casarme con ella, además de que te vinieras a vivir al llano de Tío Porras, concretamente a la que fue su casa.
Y el barrio ganó en presencia porque tú eras así. De todo pendiente y de los problemas de la gente los cuales querías hacer tuyos a pesar de no conocer a todo el mundo por igual.

Estos días hemos podido comprobar todas las amistades que has ido sembrando a lo largo de tu vida y hemos visto pasar a despedirte gente de muchos pueblos de alrededor, La cumbre, Santa Marta, Almaraz, Ibahernando, Santa Ana, Alcollarín, Jaraicejo, Robledillo de Trujillo, Navalmoral, Madroñera, Logrosán, etc. y todos los dueños o trabajadores de todas las fincas que hay en cien kilómetros a la redonda.

Desde tu accidente algo cambió en el barrio y por su puesto en el pueblo. Las fiestas en ningún momento han sido iguales sin tu presencia porque tú acaparabas muchos frentes, si eras protagonista en la peña de los cabezudos, lo eras cuando había alguna dama en la familia y también en el Rosario. Ahí es donde vas a dejar un vacío enorme porque tu socio "el Fonta", todavía no se cree que le toque estar acarreando escobas y dando con la manguera a la hoguera para que no se queme nadie. (Este año hemos hecho caso a mi madre y la hemos preparado más pequeña) hasta en ese momento dijimos que tú no aprobarías el cambio de tamaño.

El recuento de velas necesarias para poner en la fachada de Tía Isabel para el año que viene, le vamos a comenzar contigo, aunque todavía sigo mirando a los lados para ver si vienes con esas pedazo de manos que daban miedo, diciéndome que me quitara de aquí o de allí o que acercara algún cubo de agua por si acaso.

El pueblo está dolido y consternado, precisamente dejarnos en fiestas es lo mas doloroso que ha podido pasar, aunque sabiendo como tú eras, no dejaremos que decaigan las fiestas. El agua ha querido hacer un parón mientras la gente te despedía y no se recuerda un duelo con más gente que el tuyo.

Ahora queda lo más difícil, estar pendientes de tu mujer, hija y yerno, acompañar a tus hermanos y hermanas en la difícil papeleta de seguir viviendo y es que no será nada fácil hacernos a la idea de que no estarás ahí para meternos debajo de tu paraguas que todo tapaba y abarcaba.
Gracias por todo tío Chiqui, jamás te olvidaremos.












jueves, 29 de septiembre de 2022

Capitulo 1.000: Treinta años atrás.

 


                                            TREINTA AÑOS ATRÁS

Corría el año mil novecientos noventa y dos cuando en las radios de nuestro país sonaban entre otras canciones, el ritmo del mar de celtas cortos, otro día más de Jon Secada que fueron números unos junto a los Nirvana, Genesis o Paulina Rubio que ya venía deslumbrando.  Eso en las radios, que en los radio casette de nuestros coches o mejor dicho, en el coche de nuestros padres, seguían sonando los chunguitos, los chichos, Bordón Cuatro, Casta, Los Calis, Junco, Tijeritas y si hacía falta, nos cantábamos el torito guapo de el Fary.

Con diecinueve años recién cumplidos, el carnet de conducir recién aprobado, con novia y currando de peón de albañil uno parecía tener el futuro bien encarrilado, aspiraba a seguir currando y poder sacar un préstamo para comprarme mi coche y no tener que andar rogando a mi padre que me dejara el suyo, cosa que por entonces a los padres no los hacía mucha gracia.

Pero el 92 fue el año aparte de las olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla en que sorteé para irme a servir a la patria, como se decía por entonces y a pesar de que ya iban saliendo los primeros objetores de conciencia, a mi me daba un poco de miedo andar moviendo papeles para eso, mas aun cuando era raro el día que no veías en la tele algún objetor juzgado y condenado a trabajos sociales y con alguna multa gorda que pagar. Así que esperé la llamada del ejercito que para últimos de mayo me reclamaba para rendir cuentas con el ejercito los siguiente nueve meses de mi joven vida, lo que me hizo de un plumazo perder mi puesto de trabajo y con ello posponer la ilusión de comprarme el coche que tanto deseaba.

Al ser los primeros que nos aprovechábamos del rebaje del servicio militar en tres meses creíamos que aquello iba a ser la pera, sin saber que al cuartel donde íbamos había remplazos del año anterior que seguían haciendo un año de mili. Eso como podéis imaginar no les hizo mucha gracia y nos tuvieron puteados los tres o cuatro meses que les quedaban para licenciarse, menos mal que a los del último remplazo les quitaron un mes y solo hicieron once meses…

Cuando estos marcharon ya éramos casi los veteranos y con ello uno iba viendo que el permiso de quince días que me pertenecía había que apartarle para octubre, aunque eso me supusiera no pillar ningún día en verano, cosa que tampoco me importaba mucho.

Cuando llegó el mes de septiembre y con el los famosos torneos de peñas, ese fin de semana vine al pueblo con dos colegas del cuartel, uno que jugaba muy bien al futbol para ayudar a mi peña en el campo de las nieves y otro que bebía como nosotros o más, para ayudarnos en Viñeros a ganar cualquier concurso que se organizara de quien aguantaba bebiendo mas y tal.  Fue un fin de semana estupendo, nos lo pasamos genial y mis colegas prometieron volver conmigo al siguiente cuando la tuna anduviera por las calles de Huertas rondando a mis amigas, que por aquel año eran damas y reina de las fiestas.

Todo iba de maravilla en el cuartel durante la semana, hasta que el jueves antes de la tuna me confirmaron que me tocaba guardia de polvorín y un par de imaginarias, sin poder cambiarlo con nadie puesto que las cosas no andaban muy bien entre mandos y soldados, por lo que no me quedaron mas huevos que quedarme allí el primer fin de semana de las fiestas, con unas ganas de llorar bárbaras al ser el primer año que me iba a perder las fiestas de mi pueblo.

En la garita el viernes me canté todas las canciones de la tuna a pesar de que debíamos de estar en silencio según los mandos, pero a mí me importó tres narices y sobre las cinco de la mañana la estudiantina salía de mi garganta a duras penas, mientras tragaba saliva para evitar llorar, cosa que fue imposible al pensar en mi pueblo y mis fiestas…

Quedaba la bala del segundo fin de semana, el cual me estaba saboreando desde el lunes a las siete de la mañana cuando tocaron diana.

En mi cabeza solo estaba el portarme bien, que no me arrestaran y hacer todo lo que me mandaran hasta que llegara el viernes a medio día, cuando me soltaran el fin de semana. Pronto se estropeó el plan puesto que el martes nos formaron a todos para comunicarnos que el viernes marchábamos de maniobras a San Gregorio ( Zaragoza), la noticia me sentó como una patada en el bajo vientre, no podía ser lo que me estaban diciendo y a pesar que me presenté en la oficina del capitán para rogarle que me dejara ir a mi pueblo, me dio igual y el viernes en lugar de ir camino de Huertas, estaba montado en un tren con destino a Zaragoza…

La semana siguiente al terminar las fiestas y nuestras maniobras, nos dieron tres días de permiso y jamás olvidaré lo que es llegar a tu pueblo cuatro días después de terminar las fiestas. Estaba todo cerrado, ese olor a vacas y meados al cruzar la plaza me hizo sumirme en una depresión y si quince días antes estaba llorando en la garita cantando canciones de la tuna, cruzar aquella plaza donde una semana antes había disfrutado todo el pueblo y ahora un militar con su petate al hombro la cruzaba esquivando algún que otro vaso de plástico y bote de cerveza.

 

Aquel día me juré para mis adentros que en la medida en que pudiera, nunca más me perdería las fiestas de mi pueblo y si eso pasara, no volvería a ir al pueblo hasta por lo menos un mes después de que terminaran….

Pero nadie contaba con la maldita pandemia que nos ha sacudido estos dos años y que nos han hecho perdernos las fiestas a todos los huerteños y acompañantes. Muchos nos han abandonado por el camino y solo quedan ya en nuestras memorias, seguro que este año les recordaremos en algún momento durante las fiestas e intentaremos despejar nuestras cabezas de tantas amarguras y disfrutar en la medida que cada uno pueda de nuestras fiestas, esas que todos hemos comprobado en nuestras carnes  lo que duele perdérselas.

Felices Fiestas.

Fonta.

 

domingo, 3 de octubre de 2021

Capitulo 990: Sí, pero no.



 Luchando contra el insomnio que desde hace un tiempo me acompaña como a tanta gente, me dispongo a expresar en voz alta mis sentimientos, que en mi cabeza incluso, son contradictorios.

Fuera se escuchan las ultimas voces de los mas rezagados que buscan los coches unos y otros, caminan tambaleantes hasta sus casas para intentar dormir la juerga de la noche anterior. No hace tanto tiempo que yo era uno de esos, de los que deseaba ver la hoja del mes de octubre en el calendario y olvidarme de todo para en esos diez días, reponer fuerzas, acaparar besos y abrazos de amigos y paisanos que solo por entonces podíamos darnos. Son tan necesarias en esta vida las relaciones humanas que ha tenido que venir una pandemia para que nos diéramos cuenta de la falta que nos hace para seguir viviendo.



La verdad que el mes de octubre en Huertas de Ánimas es el culmen a todo un año de preparos. Siempre se ha presumido en el pueblo de que las fiestas, para ser mas nuestras, debe de estar la mayoría de vecinos implicados en ellas. Unos colocando hierros, otros decorando escenarios, los que cobran los bonos mes a mes para saber del dinero que disponemos y un largo etcétera que no tendría papel para escribir. A la cabeza los cuatro o cinco cabezas visibles que sobre sus espaldas se cargan de una responsabilidad que si no has mamado en Huertas, no sabrás de lo que te hablo. 

Y el año pasado fue el primero que todo se fue al traste por el famoso virus que nos metió a todos en casa, como aquella madre que ante el peligro cogía a sus crías y las ponía a buen recaudo. Tiene que ser así pensaban todos los habitantes del pueblo y poníamos los ojos ante la imposibilidad de celebrarlo en el dos mil veinte, en el siguiente año donde hasta los mas negativos decían que ya todo habría pasado.

La gente intentaba quedarse con la parte positiva de no haber tenido fiestas, eso si, siempre con la boca chica. Podías escuchar a la gente decir que habíamos ahorrado dinero, que los cuerpos estaban bien descansados sin tener que haber soportado varios días de atracones de comida y bebida que hasta el mas cuidadoso alguno de los días descuidaba.

Para el huerteño trabajador sabe que como mínimo un fin de semana hay que guardar de vacaciones para visitar el pueblo en sus fiestas y a pesar de no haber fiestas, se pudo ver varios forasteros que habían guardado esos días por el pueblo deambular por sus calles como extraños que no conocían el pueblo sin sus fiestas.

Había cambiado tanto la película que incluso muchos autóctonos para el veintiuno dejaron de subrayar octubre en sus vacaciones y cambiaron esa semana por otra del verano, no se confiaba viendo los datos y el devenir de la pandemia, que se pudieran celebrar las fiestas y por lo menos en verano las playas estarían deseando de recibir a todos los huerteños que en época normal, sacrifican la arena de la playa, por la arena de la plaza, que por segundo año consecutivo, no cubre el suelo.



Pero este virus es tan hijo puta que cuando te crees que lo tienes controlado te vuelve a sacudir y a llevarse con el a personas conocidas, familiares y amigos que no pudieron defenderse de sus garras. Y eso ha puesto en alerta a mucha gente, a las cuales ha conseguido hacer desconfiadas, poco sociables e incluso solitarias, puesto que es la manera de intentar saber si lo has pillado tú o te lo han pegado, esa puta y asquerosa duda que nos acompaña este año y medio largo, eterno diría yo.


Y después de meses en los que unas veces te permiten hacer de todo y al siguiente te lo vuelven a prohibir, se levantan todas las restricciones y nos abren las puertas por donde todos deberíamos de haber salido tapándonos los ojos, como quien sale de una cueva después de haber estado año y pico metido en ella...

No, hay gente que ante el temor prefiere quedarse en la cueva porque ahí se ve protegida, porque fuera teme que cuando mejor esté y mas cerca vea lo que fue su anterior vida, vuelvan a venir los de siempre a empujarnos de nuevo hacia la cueva.

 Desde ella, se asoman para ver que tal les va a los de fuera, con el temor en sus rostros y con la angustia que está presente a diario y le oprime su pecho, ojala y no vuelvan a venir todos hacía nosotros piensan, mientras ni siquiera se han planteado ellos, el ir saliendo poco a poco de su escondite.


Se va a tardar en recuperar la normalidad, unas lo harán antes y otros les costará un mundo hacerlo. Debemos de ser pacientes con estos últimos e intentar ayudar yendo hasta cada una de esas cuevas y tender nuestras manos para que los mas desconfiados se agarren a ellas y vuelvan a caminar a nuestro lado, pero sin prisa, cada uno tomándose el tiempo que haga falta.





Por eso veo bien por un lado, que ante el levantamiento de restricciones la gente quiera volver a recuperar el tiempo perdido. Pero por otro lado, mis pies caminan derechos a la cueva desde donde estoy mucho mas cómodo a día de hoy. Quien sabe, quizás mañana sea el día en que me agarre a una mano amiga y decida salir de ella. Mientras tanto, vamos a respetarnos los de dentro y los de fuera, que esto sirva de aprendizaje y sin atreverme a poner fecha, podamos volver a disfrutar nuestras fiestas como eran siempre, sin experimentos ni prohibiciones, donde algunos cargábamos las pilas para todo el largo año que teníamos por delante.


Un saludo a todos y feliz vida, tanto dentro como fuera de las cuevas.



















jueves, 3 de octubre de 2019

Capitulo 955: De niña a mujer.


Nacer en Huertas de Ánimas es todo un lujo y si encima naces mujer la alegría y la suerte es doble.

Hace unos cuantos años que ya saboreé las mieles de niña huerteña cuando mis padres decidieron y aceptaron que yo fuera dama infantil de las fiestas. Mi padre que se considera de los autóctonos del pueblo, siempre dice que las fiestas serán lo que los huerteños queramos que sean y por eso desde pequeño siempre siguió la señas de identidad que sus padres le enseñaron a él. Desde chicos se volcaron en las fiestas y cuando tuvo la oportunidad de organizarlas, también se embarcó en esa aventura que sin duda te marcan para el resto de tu vida.

Ser elegida dama en las fiestas de Huertas supone un montón de cosas, desde que te lo comunican allá por el mes de marzo es toda una odisea. Hay que pensarlo en casa y exponer los pros y los contras antes de tomar la decisión. Mis padres se miran y se preguntan el uno a la otra que decimos. Yo, sin duda, después de haberlo sido de pequeña estoy como loca por serlo de mayor, pero comprendo que los gastos no tienen nada que ver de niña a mujer y me limito a decir a mis padres que acataré la decisión que ellos tomen, puesto que se de sobra que la economía no anda boyante en casa, pero la frase de mi padre siempre es que nuestra casa es como un almacén de ajos, no somos capaces de guardar el dinero de un año para otro sin que se pudra.

Cuando la decisión está tomada los nervios me afloran, ahora si que no hay marcha atrás y nos esperan unos meses moviditos de pruebas y compras ademas de todas las enhorabuenas de familia y amigos. Siempre están ahí cuando los necesitas. Mi madre fue dama de las fiestas y mi tía también. Mi prima fue otra dama y en mi familia todas saben bien los prolegómenos que nos esperan. Sin duda que es un punto a mi favor, puesto que los preparativos cambian poco de unos años para otros.

Por la calle la gente que se va enterando de la nominación me van saludando, vecinas de mis abuelas que me han visto crecer se ponen contentas puesto que muchas de ellas han tenido algún familiar que ha pasado por lo mismo que a nosotros nos espera y eso me emociona y a la vez me pone algo nerviosa.

Los estudios me obligan a dejar de pensar en la presentación del verano y me esfuerzo por devolver a mis padres en forma de buenas notas, su esfuerzo por llegar a cubrir todos los numerosos gastos que esperan a la familia. Cuesta de manera especial concentrarse y la presión extra no me viene bien y no saco las notas que espero. Me queda otra bala que en el verano me esforzaré para aprovechar.

Los preparativos ya están en marcha y las pruebas de vestidos son cansadas y un poco aburridas. Me veo un poco rara así vestida y me cuesta acostumbrarme, pero mi madre siempre conmigo me va aconsejando esto y lo otro y al final se que estaré guapa con ellos puestos. Mi padre prefiere verme el mismo día y se que los nervios le rondan su cuerpo. Le toca subir a su hija y eso le emociona y le llena de orgullo ver lo deprisa que han pasado los años. Sin duda que estará emocionado y contento cuando la tuna venga a vernos y el fin de semana cuando en la plaza del pueblo, este año nosotras seremos las protagonistas. Estos años donde  las mujeres nos vamos quitando las vendas de nuestros ojos y luchamos por nuestros derechos es donde te das cuenta de lo que fuimos y a donde queremos ir. He oído de todo con respecto al machismo y feminismo y ser dama de nuestras fiestas es un orgullo que nada tiene que ver con lo que muchas y muchos quieren ver.

Este año encima seremos las protagonistas en el cincuenta aniversario de la tuna de Huertas, todo un orgullo que podremos contar a nuestros descendientes cuando sean ellas las que sean rondadas por nuestros paisanos.
De pequeña tengo el recuerdo de aquella noche mágica que se me pasó volando y que sin duda me hubiera gustado que aquel rato hubiera sido eterno; cuando te das cuenta que eres solo tú la protagonista te sientes igual que una reina y empiezas a entender todos los consejos que toda tú familia y amigas te dan.

Por los que me alegraré mucho más si cabe es por mis abuelos y abuelas, tengo mucha suerte de tenerlos a los cuatro a mi lado y sin duda será emocionante mirarles a los ojos cuando me vean subir al escenario y el domingo cuando me vean al lado de la Virgen a la que ellos tanto han rezado y pedido, son junto a mis padres los que mas van a presumir de nieta.

Tengo mucha suerte de pertenecer a la peña de mis padres (el Charpazo) aunque ya tengamos nuestra propia peña cada vez que nos juntamos los hijos del "Charpazo" solemos hacernos fotografías para ponerlas en su grupo de wasap donde ellos se ponen contentos cuando nos ven a todos juntos a pesar de que cada uno tenemos nuestros propios amigos y amigas, pero fueron todos ellos los que nos enseñaron a llevarnos bien y saludarnos donde quiera que nos vemos, al igual que a todos los mayores que sera un verdadero placer tenerlos a mi lado estas fiestas.

Sin duda que serán las mejores fiestas de mi vida gracias a mis padres y al apoyo de mi hermano que está feliz de verme emocionada y nerviosa cada minuto que pasa antes de que llegue todo.
Solo puedo deciros a todas que disfrutéis todo lo posible junto a todas las damas y reinas y que pasemos unas fiestas inolvidables que podamos contar cuando vayamos cumpliendo años a los que vienen por detrás. Respetad todas las instalaciones y eventos, cantad y bailad todo lo que el cuerpo aguante.

Felices fiestas!!!!






lunes, 21 de enero de 2019

Capitulo 934: Piornal nos volvió a enamorar. ( Jarramplas 2.019)

Un año hemos tenido la suerte de volver a disfrutar de esta fiesta tan peculiar y única en la península.





Y como dice la letra de las alboradas, "A lo vente de enero cuando mas hiela..." el frío nos acompañó todo el día, aunque por lo menos tuvimos mas suerte que el sábado, donde la lluvia hizo acto de aparición, desluciendo un poco la fiesta, por lo que la mayoría de visitantes optamos por el ir el domingo.




Si vas temprano puedes disfrutar de uno de los momentos mas bonitos como es el ver salir al Jarramplas de su casa, e incluso puedes charlar con él. En un pueblo tan acogedor esto no es ningún problema.





La procesión es otro acto que no te dejará indiferente cuando ves cantar a las mujeres piornalegas.





Y como siempre si quieres fotografías algo regulares tienes que arriesgar, aunque bien es cierto que hay tiempo para todo, para tirar nabos y para hacer fotos.
Da gusto ver que cada vez somos más los huerteños y trujillanos que nos animamos a ir a conocer esta fiesta y disfrutar de ella.




Por eso cada vez que pueda, no dejaré de acercarme hasta Piornal e integrarme con los habitantes del pueblo y disfrutar de su fiesta que cada vez, me gusta y la disfruto mas.

Volveremos, viva Jarramplas y los piornalegos.

jueves, 4 de octubre de 2018

Capitulo 925: Ninguna son iguales.




Y quieres en lo mas hondo de tu alma que sí lo fueran, y recuerdas fiestas pasadas llenas de momentos entrañables con miembros en la familia nuevos que venían por primera vez a conocer lo que tantas veces habían oído de sus mayores y parecían esos días los mas semejantes a vivir en el paraíso. Aunque en el fondo dijeras que las fiestas son sin duda para los mas jóvenes de la casa que vienen a mesa puesta y mesa quitada, sin apenas pisar la casa nada mas que para acostarse un rato antes de que cualquier cohete o petardo le despierte de su débil sueño. No te importa nada tener que irte un rato antes que ellos para prepararlo todo. Tú hace años que pasaste por lo mismo y fuiste aquel joven que solo acudía por casa en busca de "perras" y un rato te reconciliabas con la almohada.

Este año no será igual para muchos, siempre falta alguien importante en muchas de las familias y quedan pocas ganas de fiesta cuando te toca pasar por ello, a pesar de que seguro quienes falten desde su zona elevada desde donde nos contemplan, intentaran hacer a sus familias salir un rato a cualquiera de las decenas de actos que hay en estas fiestas, sabiendo que quedarse en casa no va a solucionar tu pena. Pero que difícil es reponerse a estas perdidas y vuelves a recordar años anteriores cuando alguna de tus hijas o nietas fue dama de las fiestas. Y dejas a tu mente recorrer cada paso que ese año la familia dio en cada uno de los actos y te vuelves a acordar de aquel amigo que no sabes cual de tus hijos trajo a casa y que falto de entrenamiento el segundo día pedía clemencia para que nadie le molestase y le hiciese volver a salir. Una sonrisa recorre tu rostro pero el dolor es mas fuerte y tu mente vuelve a recordar a quien este año no estará con nosotros. Vuelves a maldecir a quien te le arrebató y reniegas de todos los santos a los cuales años atrás rezabas y dabas gracias. Hoy perdiste la fe y cualquiera en tu lugar hubiera hecho lo mismo. Si hay Dios jamás se podría haber portado tan mal con una familia buena que jamás hizo daño a nadie y que nunca tuvo nada suyo y cuando lo tuvo no dudó nunca a la hora de compartirlo.

Mis años de celebraciones pasaron a la historia a pesar de que mi parte nadie se la bebió. Fui feliz con los míos, con mis amigos y siempre fui un buen embajador de nuestras fiestas, las cuales viví siempre a tope. Hoy veo los primeros hierros y mi cabeza vuelve a llenarse de dolor. No tiene nadie culpa y envidio a quien vuelve a celebrar un año más las fiestas como si tal cosa, sin echar de menos a quienes faltan, yo no puedo ni tampoco lo intento.

Ninguna de las fiestas son iguales por mucho que quieras que se parezcan, por eso cuando puedas salir a disfrutarlas no te lo pienses, vívelas a tope sin mirar para los lados y piensa que a lo mejor las del año que viene pueden ser diferentes.

Mi recuerdo para todos los que este año faltaran en nuestras fiestas.

Fotografía: José Manuel Andrade.



jueves, 25 de enero de 2018

Capitulo 889: Mis primeras "Carantoñas"



Si una cosa tengo por costumbre últimamente cada vez que tengo oportunidad es el acercarme a conocer fiestas de interés turístico en nuestra comunidad extremeña. Después de un sábado ajetreado por tierras piornalegas, el domingo le tenía reservado en mi agenda para conocer el pueblo de Acehúche y en el sus fiestas mas famosas como son las Carantoñas. Hacía un año que tenía previsto este viaje junto a mi hijo Daniel, el cual por enfermedad no pudo estar en Piornal el día antes y no quería que le pasara lo mismo el día siguiente.


Así sobre las diez y media pusimos rumbo hasta la localidad de Acehúche, la cual está a una hora y cuarto de nuestra casa, eso si no das algún rodeo como siempre tengo por costumbre...
La mañana no parecía ser del mes de enero y durante el camino hubo ratos en los que tuvimos que poner el aire acondicionado del coche ante el bochorno que hacia dentro de el mismo.

Cuando llegamos al pueblo la procesión había comenzado. A pesar de ello da tiempo de sobra de ver un buen rato al santo y a las fieras puesto que el recorrido es muy largo el que hacen por todo el pueblo.
Esta fiesta mezcla la tradición cristiana con elementos paganos. La fiesta tiene su origen en la leyenda de San Sebastián, un soldado romano que fue juzgado y condenado a muerte por no renegar de su fe cristiana. Tras ser torturado fue arrojado a las fieras (representadas por las carantoñas) pero estas se mantuvieron a su alrededor sin atacarle, mostrando así su respeto al santo.

Y la verdad que la fiesta es eso, un respeto y devoción increíble de los habitantes de Acehúche y de muchos visitantes de fuera. Que este pueblo ese fin de semana seguro que dobla y triplica su población.
video video.
En dicha procesión participa todo el pueblo, desde las carantoñas que este año eran unas cincuenta, pasando por los "tiraores" y acompañando al santo las "regaoras" que son mujeres vestidas con el traje regional portando cestas llenas de confetis que van arrojando al santo a la vez que le vitorean.
Es muy emocionante ver las reverencias que las fieras le hacen al santo, estas se colocan en pareja y delante de San Sebastián le hacen  la reverencia portando una rama de acehúche cada uno, la cual rozan en el suelo. Las pieles de las carantoñas huelen a distancia, entre eso y lo feas que son de cerca, los pequeños que conocen la fiesta por primera vez tiran de los brazos de sus padres para atrás para salir huyendo de dicho acto.

Y así recorren las calles del pueblo hasta llegar de nuevo a la iglesia, donde se celebra la misa sin las fieras presentes, estas aprovechan para tomar un piscolabis y quitarse un rato las caretas que dada la calor que hace, este año no apetece llevarla puesta.


Las fieras vuelven a la puerta de la iglesia y una vez que sale el santo una carantoña ataviada con cuernos a la que llaman la Vaca Tora, se dedica a espantar a todas las fieras, de este modo da por terminada la fiesta.

Una fiesta singular y muy vistosa que si tenéis la oportunidad de visitar, seguro que no os dejará indiferente.



Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...