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domingo, 8 de agosto de 2021

Capitulo 988: Forasteros en su propio pueblo.



 Era llegar agosto y llenarse los pueblos de coches raros que usurpaban los aparcamientos a los cuatro coches que pululaban por el pueblo. Los cuatro latas que se cruzaban con los seat y que veían venir los flamantes renault 9, 11, 14, 18 y los primeros 19 que eran dignos de admirar por todos los muchachos que nos sacaban de mirar un Sinca 1200 y un renault 6 y todos nos parecían unos verdaderos cochazos.

Dentro de alguno de estos que venían en agosto estaban algunas de nuestras amigas de verano que ansiábamos ver para ya por aquellos años, intentar ligar con ellas. No era fácil los primeros días de vacaciones congeniar con los nuevos inquilinos que poblaban las calles, pero en cuestión de una semana o poco más, éramos todos amigos.



El pueblo se llenaba de olor a humedad de casas recién abiertas después de todo el año cerradas, aunque muchas de esas casas eran revisadas por familiares y vecinos por lo menos una vez al mes, pero no era suficiente para que desapareciera ese olor. Ir a llamar a los amigos forasteros a sus casas era pasar un examen por parte de sus padres antes de dejarlos salir. Que si donde íbamos a ir, que tuviéramos cuidado con los coches a lo que nosotros los del pueblo, nos mirábamos perplejos pensando que los coches que había en el pueblo los teníamos todos controlados y pocos andaban por las calles una vez que las bombillas que quedaban vivas en las calles, se encendían.

Cuando los venidos de fuera se juntaban entre ellos y comenzaban a contar sus vacaciones en las playas, los del pueblo pasábamos a un segundo plano, la mayoría de nosotros solo conocíamos la playa cuando en el telediario de la primera salían llenas de gente y para contrarrestar sus batallas, los invitábamos a venirse a bañar con nosotros en alguna de las charcas que por agosto le quedara algo de agua, que no eran muchas, pero siempre había alguna aunque estuvieran llenas de cieno y de alguna que otra sanguijuela.



Cómo íbamos a pensar nosotros que a ellos y ellas les iba a dar asco bañarse en esas aguas, donde nosotros éramos felices, ellos se limitaban a vernos salir llenos de lodo con los gayumbos mas negros que el picón de encina que casi siempre terminaban en el zarzal mas cercano a las charcas.

Esos zarzales eran testigos de nuestros concursos que en agosto realizábamos, cuando estos estaban repletos de moras. El concurso era fácil, ponerse al lado del zarzal y comenzar a coger moras y meterlas en la boca, el que mas lograra meterse era el ganador. Yo no se como mas de uno no terminaba atorado de moras y si es cierto que una vez hubo un percance que derivó en posterior operación de apéndice.



Estas cosas nuestras eran admiradas por nuestros amigos foráneos como si de extraterrestres nos tratásemos, aunque a la segunda semana pudiéramos ver sus bocas repletas también de moras y sus gayumbos llenos de cieno, al bañarse en nuestras "playas"......



Hoy cuando llega agosto el pueblo sigue igual de vacío, lo único que cambia es el ver coches raros con matriculas que los autóctonos no conocemos y que por los nombres de los concesionarios, sabemos averiguar de donde provienen. Este puto virus ha cambiado nuestros hábitos y en lugar de dar besos y abrazos a quienes vienen por época estival, son mirados con caras de pocos amigos por muchos, pensando que de donde ellos vienen hay mas virus que por los pueblos, aunque todos sabemos que esta afirmación es falsa. Los que se criaron en el pueblo y tuvieron que abandonarlo no merecen que nadie les mire mal, ni que se le niegue el saludo, aunque sea guardando las distancias. Muchos de los que nunca faltaban en agosto han preferido ni venir, renunciando a su relajada y merecida estancia en su pueblo de siempre, donde nacieron, crecieron y sin duda que pasaron los años mas felices de sus vidas y que hoy no pueden volver a recrear aquella felicidad por culpa de lo que nos ha cambiado la vida a todos. Esa desconfianza que se ve en los ojos de la gente tardará años en desaparecer y de aquellos años de felicidad, solo nos quedaran estos recuerdos que hay que escribirlos para que, los que vienen detrás sepan, que hubo uno vez donde nadie fue forastero viniera de donde viniera y mucho menos en su pueblo.







domingo, 26 de abril de 2020

Capitulo 965: Cuarenta y cuatro días después.


Cuarenta y cuatro días han tenido que pasar para que los peques hayan podido volver a salir a la calle. Y los que tenemos alguno a nuestro alrededor  ha sido una buena noticia para ellos y para sus familias.

Como si de la noche de reyes se tratara así se han levantado esta mañana. En sus rostros la ilusión y el nerviosismo convivían juntos; después de tanto tiempo sin tener prisas para hacer prácticamente nada, hoy si la había y el desayuno ha sido devorado en un tris, para seguidamente vestirse sin saber muy bien que ropa ponerse. Parece mentira que una vez que se rompe la rutina diaria, los cuerpos salen de su monotonía y olvidan pronto sus quehaceres.

La ruta elegida la tenía clara, subir a por el pan y pasar por las casas de sus abuelos. Es muy duro saber que los tienes prácticamente al lado tuya y no puedes abrazarlos. Esta pandemia es dura en todos los aspectos y no entiende ni de parentescos ni de cariños. A pesar de ello Daniel quería verlos fuera de las benditas tecnologías, que por lo menos, nos mantienen a todos en contacto.
No tiene nada que ver, me dice, ver a la gente cara a cara es mucho mejor que verlos por una pantalla.
Comprendo que no se pueda pero son cuarenta y cuatro días sin poder dar un beso y un abrazo a mis abuelos y abuelas, que por suerte puedo presumir de tener a mi lado y en mi pueblo, y eso duele mucho. Ya sabemos que hay niños mas cariñosos en su forma de ser que otros y este sin duda, siempre ha sido de los que le sobran besos y abrazos para dar a diario.

El aire apenas se mueve, con su mascarilla puesta y sus guantes pronto le nota en su rostro . Va caminando nervioso y pronto se da cuenta que por las calles apenas hay nadie. Ni un coche ha pasado, tenemos toda la calle para ir caminado tranquilamente y me dice en tono jocoso que no voy a tener que reñirle para que se arrime a la pared.

El color de su cara es pálido y con su mascarilla de color verde resalta mas sin duda. Con el primer paisano que nos cruzamos tiene palabras para él. !Que bien que os dejen salir ya!, le dice. Una sonrisa es la respuesta, aunque con la mascarilla, el paisano se queda sin verla.
Andamos ligero como si su tiempo tuviera fecha de caducidad en plena calle y suspira por llegar pronto a la puerta de sus primeros abuelos, los cuales ya están avisados de que su nieto les hará hoy una visita, corta, pero menos es nada.

No para de hablar, de preguntar y sigue flipando de la soledad que reina por todas las calles del pueblo. Llegamos y su abuelo le recibe tras el cristal, se le nota también nervioso y lucha contra sus ganas de salir y abrazarle hasta que este le diga que le está haciendo daño.

Su abuela le piropea y ambos coincide en que tiene un color de cara que parece mas de los Países Bajos que de Extremadura. Yo sigo todo los acontecimientos sin pestañear sin perder detalle de este emocionante encuentro. Cuando apenas llevamos cinco minutos de conversación es Él mismo el que dice que tenemos que irnos. Lleva en su cabeza el cronometro y sabe que quiere repartir su tiempo por partes iguales con sus abuelos.

Con sus otros abuelos la conversación es la misma, el color de cara, que le ven mas alto y que si se pudiera estos también se le comerían a besos y abrazos. Es emocionante pensar donde hemos llegado por culpa del bicho y lo bien que los mas pequeños saben como tratar. Sin duda que gracias a ellos saldremos antes de esto porque ponen mucho mas interés que los adultos a la hora de cumplir ordenes y recomendaciones.

Media hora mas tarde andábamos por el resbaladero, donde tenía puesta su hoja de ruta y era allí donde había que hacerse la primera foto. Si nos dejaran jugar, esto estaría lleno y sería peligroso para todos, me dice. Se que tardaremos muchos días en poder disfrutar de ello, pero ahora lo importante es que esto pase y que se cure toda la gente.

Al llegar a casa su cara era otra, tenía tantas ganas de contar a su madre todo lo acaecido, que los nervios apenas le dejaban hablar.

Cuarenta y cuatro días en casa, seguro que jamás olvidará el día de hoy.

Todos juntos saldremos de esto y un día lo recordaremos como una anécdota mas.

Respetad las leyes por favor, es la única manera de acabar con el bicho.


























lunes, 10 de julio de 2017

Capitulo 846: Los niños de la jornada completa.



Con sus mochilas a hombros quien las tenía
salían de sus casas casi de amanecía.
Otros con los libros debajo del brazo
intentaban llegar al colegio con pocas ganas y poco garbo.

Con la rutina de llamar el que vivía mas lejos a los demás
comenzaba de nuevo una jornada laboral.
Planeando las trastadas que se harían ese día
iban caminando sin pensar en realidad a donde iban.

Ni se acordaban de la asignatura que ese día darían
solo recordaban que a las once al recreo salían.
Entre el credo y las fracciones, los años fueron pasando
también algún mamporro y algún capón se iban llevando.

Eran mas de treinta en cada clase y ducharse todos los días
en ninguna casa a diario ocurría.
Por eso se podrían haber realizado campeonatos de pies mas olorosos
todos sabían de sobra quien hubiera ganado, sin despeinarse si quiera un poco.

Aunque existían siempre rencillas entre unos y otros
el rencor jamás fue el aliado de estos mozos.
Unas veces cobrabas y otras repartías
sin meterte con el mas grande las cosas mejor te iban.

Después del recreo la jornada estaba chupada
pues a las doce y media sonaba la campana.
Sin hacer falta recoger nada, salíamos zumbando
cada uno hacía su casa.

A las tres y medía volvíamos a entrar
y en época veraniega la siesta la llevábamos fatal.
Mas de dos y mas de tres alguna vez se dormían,
si el maestro era Don Fernando les hacía compañía.

Las matemáticas por la tarde eran insoportables
Pero Doña Cati nos las metía a base de capones.
Aunque lo suyo a decir verdad era recolgarse de las orejas
Y sacudir con la mano libre fuerte y de verdad.

Doña Elena era igual de mañana o de tarde
y siempre se quejaba que la colonia nadie la usaba
todos nos preguntábamos para qué,
si con la que ella se echaba olían todas las aulas.

Don Luis era el más fino de todos y en sus clases poníamos atención
que aunque no solía pegar lo arreglaba todo con su potente voz.
Como te dirigiera una de ellas podías prepararte
porque lo siguiente que tocaba era algún que otro cate.

Y así fue como pasamos nuestra niñez
con turnos de mañana y tarde
para que nadie engordara ni sufriera obesidad
y los zapatos se gastaran aunque no tuvieras mas.

Si hubiéramos pillado los adelantos de hoy en día
seríamos iguales que ellos
y los que mas contentos se hubieran puesto
hubieran sido los dueños de los huertos.

No les hubieran faltado en sus arboles
los membrillos, las granadas ni las peras
y las lechugas y cebollas
hubieran crecido por encima de las tomateras.

Aunque casi nunca escribo en verso
hoy quiero demostrar a aquellos nuestros maestros
que a pesar de prestarles poca atención
no hemos salido tan ceporros como nunca fue su intención.

Gracias a todos ellos por enseñarnos a respetar a nuestros mayores
porque viendo a los niños de ahora la educación les hace mas falta
que todas las tabletas, móviles y ordenadores
que tienen por cientos en todas las casas.










sábado, 4 de marzo de 2017

Capitulo 814: Cuando salimos de la caverna.



Por hacer un favor, simplemente eso, esta mañana dejé de ejercer mi profesión antes de lo que tenía pensado. Corriendo tuve que realizar alguna de las tareas previstas y a las once y media estaba en la puerta del pabellón polideportivo de Huertas de Ánimas. El cual necesita una reforma urgente, pero eso da para otro capitulo.
Se median el equipo local, Atlético San José, contra el Zurbaran. En el partido de la primera vuelta me comenta mi hijo, que juega en el San José, el resultado fue de 3-3, me cuenta emocionado que empataron en el ultimo segundo.

Por lo visto no había arbitro y el partido estaba condenado a suspenderse. Me fastidia mucho que la gente se desplace tan lejos de sus pueblos para tener que regresar sin jugar. Solo por eso me ofrecí rápidamente para arbitrar el encuentro. La federación por lo visto no podía mandar a ningún arbitro que ejerciera su oficio.

Los niños que se enfrentaban tienen entre nueve y diez años y no es difícil arbitrarles, siempre y cuando los familiares no estén muy cerca de ellos.
Hoy no fue el caso y desde el pueblo de Zurbarán, vinieron con los chavales un buen numero de padres, madres y abuelos.
Después de conversar amigablemente con el entrenador visitante y comentarle que yo no era arbitro profesional, me comentó que mejor jugar con un arbitro voluntario que viajar para no jugar.
Es cierto que ya me ha tocado arbitrar alguna que otra vez mas y que no me disgusta hacerlo, soy un amante del deporte y sobre todo del fútbol sala el cual he practicado muchísimos años, jugando sobre todo de portero.

El partido comenzó muy bonito, de poder a poder y demostrando los dos equipos que saben jugar a este deporte. Pronto me di cuenta que el entrenador visitante era de los típicos entrenadores que últimamente me encuentro en varios pueblos que voy a ver a mi pequeño (pocas veces voy), que vive el fútbol demasiado apasionado, para mi gusto dando demasiadas voces a los niños y no acatando las decisiones arbitrales, cosa que parece ser normal dentro de cualquier deporte. Yo soy el primero que mas de una vez no estoy de acuerdo en algún partido con las decisiones arbitrales e insulto alegremente al colegiado. Intento hacerlo cada vez menos, eso si.
 Después de reprocharme alguna decisión en algún que otro saque de banda, he tenido un roce con él en una decisión de un mal saque de portero de puerta, al hacerlo con el pie sin poder ser así. Me ha dicho que no tenia ni idea del reglamento y se ha quedado tan a gusto.

Al pitar el final del primer tiempo al cual se ha llegado con empate a cero en el marcador, me he ido derecho hacia él para decirle que si seguía con esa aptitud, dejaría de arbitrar, que yo lo único que estaba haciendo era perder tiempo en mi trabajo. Desde la grada alguna madre y padre me han dedicado piropos mientras discutía con el entrenador rival, que seguía sin venirse a razones. De nuevo me reprochaba el saque de puerta y le he vuelto a decir que lo mirara esta semana en el reglamento.
Otros dos adultos acompañaban a este señor en el banquillo, cosa que no se puede hacer y que yo he pasado de reprocharles. Uno de estos dos me daba la razón al comentarle yo, que a los niños no se les podía enseñar estas cosas y que había que animarles a divertirse y punto. Ninguno de ellos sacaran de pobres a sus acalorados padres, ni mucho menos a sus abuelos.

El segundo tiempo ha estado mas fácil de arbitrar, el entrenador no ha vuelto a decirme nada y solo un par de faltas pitadas en contra del equipo visitante, han desatado de nuevo la furia del respetable...Respetable???? juassss, me descojono de la palabra.

Un par de abuelos se han encarado conmigo pidiéndome que pitara el final, cuando todavía quedaban tres minutos, al haber estado detenido el tiempo para atender al portero visitante (porterazo) que se había hecho daño en una magnifica intervención.
No he podido callarme y les he plantado cara, seguro que mal hecho por mi parte, pero es que no es justo que por hacer un favor a estas mismas personas, encima puedan venir a desahogarse y ponerte a caldo tan alegremente, como si uno se ganara la vida arbitrando.

Al pitar el final (1-1), el entrenador visitante me ha saludado y punto. Los abuelos, padres y madres aplauden a sus familiares y como si se hubieran quitado un peso de encima, vuelven caminando a sus coches para volver a su pueblo, con el deber cumplido de haber puesto a caldo al arbitro que en todo momento ha intentado hacer disfrutar a sus nietos e hijos, enseñándoles lo que se puede hacer y lo que no, dialogando siempre e intentando enseñar a disfrutar, que es de lo que se trata a los pequeños.

Ya en el coche mi pequeño me ha preguntado que me había pasado con el entrenador visitante, él sin duda que no ha disfrutado del partido escuchando como cualquier personaje puede poner a parir a su padre, sin conocerle de nada y sabiendo que yo lo único que estaba haciendo, era un favor.

Cuando estos partidos se celebren sin publico, luego, os acordaréis de cuando salíais de vuestras cuevas, a desahogaros de vuestras historias cotidianas....

Firmado: El arbitro de hoy, un orgulloso albañil que no cambia su profesión por esta, ni por todo el oro del mundo.

Fotografías: María Luisa Vega.







martes, 7 de febrero de 2017

Capitulo 809: Puto San Valentin.



Llegó a casa mas triste de lo normal, sin duda que algo le pasaba, él era un niño muy alegre y con su sonrisa contagiaba a los demás. Sentado delante de un plato de macarrones, su comida favorita, apenas los degustó y tan solo se dedicó a dar vueltas con el tenedor, alrededor del plato.
No era capaz de quitarse a Clara de la cabeza, todo lo que pasaba a su alrededor, le recordaba a su compañera de pupitre.

Habían congeniado también en este curso, que la profesora no los había llegado a cambiar, al contrario de otros compañeros que cada poco, iban rotando y cambiando de acompañante.
Las matemáticas eran menos duras al lado de su amiga, la cual siempre estaba dispuesta a ayudarle. Ciencias naturales eran muy divertidas a su lado y sobre todo en este curso, que tocaba estudiar los órganos reproductores. Las risas estaban aseguradas a la hora en que la profesora, comenzara a explicar dicho tema. ¿Que niño de cualquier generación no lo hizo antes?

La semana pasada su amiga Clara le comentó que a su padre le habían ofrecido un trabajo lejos del pueblo y que a lo mejor, se iban a vivir a otra ciudad. Aunque la noticia le causó tristeza en un principio, no la dio mayor importancia, puesto que era la hora del recreo donde los juegos estaban por encima de todas las noticias que a un niño de nueve años, pudieran darle.

Clara también estaba triste, no había sido una semana buena para ella. Aunque por dentro le picara el gusanillo de conocer un nuevo lugar, eso le costaría dejar a todos sus amigos atrás y sobre todo, dejaría solo, sentado en su pupitre, a su amigo del alma.

Dice mi padre que el colegio nuevo será mas grande. Que tiene hasta piscina climatizada y podré apuntarme a clases de natación sincronizada. Tiene un gimnasio enorme donde podré apuntarme a gimnasia artística. También hay cine en esa ciudad y podré ir a ver todas las películas que estrenen. Y lo que mas me gusta es que hay un burger, donde podré cenar con is padres cada vez que quiera.

La niña sabía que todo lo que le contaba a su amigo no serviría para devolverle su sonrisa. Esta cada vez aparecía menos en su cara, pero contando todo esto a ella le ayudaría a sentir menos dolor a la hora de marcharse.

Y a tenido que ser precisamente hoy, día de San Valentín pensaba Bartolo. Mientras su padre sacaba de una bolsa un regalo que entregaba a su madre. Esta muy contenta le reñía por gastarse el dinero en estas cosas, sabiendo que no estaban para tirar cohetes. Si no es nada tonta, ábrelo y verás como te gusta. Mientras su madre abría el regalo, Bartolo se acordó de un dibujo que estaba haciendo para su amiga Clara y que se le daría en el colegio al día siguiente, aunque ya no podría hacerle entrega del mismo, puesto que mañana viajaban a su nuevo hogar bien temprano.

El padre al ver tan triste a su hijo se preocupó por él y poco a poco fue sonsacándole el dolor que le atormentaba. !Vaya! que pena que se tengan que ir, pero no te preocupes, vendrán de vez en cuando y podrás jugar con ella.
Yo no quiero que se vaya, si ella es feliz aquí porque se tiene que ir, preguntaba Bartolo a su padre sorbiendo los primeros mocos que acompañaban a sus lagrimas.
Veras hijo, la vida tiene estas cosas, unos vienen y otros se van. Unas veces conoces a gente que te gusta mucho estar con ellas y otras no las prestas la misma atención. Según vas cumpliendo años es todo mas complicado hijo, ya lo verás.

_Pero yo quería hacer como tú con mamá. Darle un regalo como todos los que se quieren, hacen con sus parejas.
_Otro día se lo das, no tiene porque ser hoy. Si la quieres da igual la fecha del calendario.
_ Tiene que ser hoy, que es cuando te enamoras. Lo he escuchado en la tele.
_ Que no hace falta hijo, que da igual el día, de verdad...
 Bartolo se ha levantado de la mesa y corriendo ha subido las escaleras hasta llegar a su cuarto. Ha cerrado de un portazo y encima de su cama pegando puñetazos al colchón, ha gritado a viva voz:!Puto San Valentín!!!




martes, 13 de diciembre de 2016

Capitulo 789: Dios da pan, a quien no tiene dientes.



En el camino de regreso ni siquiera hemos hablado. Esto duele mucho, cada vez mas; las esperanzas se van perdiendo a pasos agigantados y nos cuesta horrores volver a decidir una fecha para volver a pasar por el mismo trance. ¿Y si vuelve a ser negativo...??
Los cincuenta kilómetros que nos separan de la clínica se hacen eternos, tanto en la ida, por no saber la respuesta, como en la vuelta, trayéndonos encima el peso de la solución. Ni siquiera la radio del coche logra distraernos a los dos. La miro de reojo y veo en su rostro la tristeza de una madre frustrada, con lo felices que seriamos si lográramos conseguirlo. No me la imagino amamantando a su bebé.
Se que ella de vez en cuando tan bien me mira. Quiere decir algo pero a ultima hora desiste. Prefiere continuar callada y tragando saliva, como si eso la hiciera olvidar la respuesta del doctor. La quedan por pasar días muy duros, puesto que desde que vamos a consulta, hasta que nos dan el resultado, siempre nos hacemos a la idea de que esta vez es la buena. Que por fin vamos a tener suerte y no pasa el día, que soñemos con ello. Dice nuestro médico que es mejor eso que ser negativos, pero visto el resultado, creo que da igual.

Ella no quiere adoptar. Mira que se lo he propuesto un montón de veces, que podíamos ir a informarnos y depende de lo que nos digan, seguir con ello o desistir. Pero se niega a acompañarme. Yo estuve un par de veces para exponer nuestra historia, pero al ir solo, no me hicieron mucho caso, así que lo dejé y cerré esa puerta a cal y canto, sin saber quizás que es la única salida que nos queda.

Llegas a casa y te la encuentras vacía. Sin ningún solo ruido te adentras en ella y pones la televisión mientras comemos. Seguimos sin apenas dirigirnos la palabra y en lugar de comer, damos vueltas a los platos sin meternos nada en la boca. La pregunto si quiere algo de postre aun sabiendo su respuesta, pero necesito que me hable para poder empezar lo antes posible a olvidar.

Las noticias de la televisión nos ayudan poco. Siempre te das de bruces con alguna historia con niños de por medio y los dos nos quedamos ensimismados como si esos niños, fueran familia nuestra.
Suena el timbre, bajo a abrir y es la vecina, que nos hace el favor de quedarse con nuestro gato mientras no estamos. Es muy peligroso dejarle solo en casa porque es un enredoso y jugando, siempre nos lía alguna.

La hago pasar para de ese modo distraiga un poco a mi mujer. Ella sabe por lo que estamos pasando y solo con ver nuestras caras sabe que otra vez no ha habido suerte. Pero a pesar de ello siempre nos anima y logra sacarnos una sonrisa. A la próxima seguro que si!!
Se sienta un rato con nosotros a tomar café y nos cuenta los últimos acontecimientos del pueblo. No se como se las apaña pero se entera de todo siempre, mucho antes que nosotros.

"La que se ha marchado de casa es fulanita!!! y ha dejado al marido y a los hijos atrás. Ha conocido a no se quien y con él se ha ido. Hay que tener bemoles para dejar atrás a tus hijos..."
Miro a mi mujer y veo como las lagrimas asoman por sus preciosos ojos. Piensa lo mismo que yo en esos momentos y la vecina se disculpa al darse cuenta que nos ha herido al contarnos ese chascarrillo.
No te preocupes, la dice mi mujer, es que estoy muy sensible ahora mismo y me ha emocionado la historia. Fíjate lo que seriamos capaces de dar nosotros por ser los padres de esos pobres niños y ella... Ella no tiene nombre.

Esta claro cariño que Dios da pan a quien no tiene dientes...






sábado, 15 de octubre de 2016

Capitulo 771: La tercera capea.


Probablemente muchos de los que no estáis en edad de estar criando, no sabéis que una vez se escucha el cohete que da por recogido el ganado toreado por la tarde, comienza en el ruedo de la plaza la tercera capea. Los peques que deben de esperar al ruido del cohete para bajarse (no todos lo hacen), llaman a los padres para que los bajen de la grada, esto el que no sabe, que muchos de ellos tienen una especial agilidad adquirida con el breve paso de los años y se deslizan por los barrotes como verdaderos profesionales.

Es en este momento donde se reparten los puestos que hay que ocupar. Unos son los que sueltan las vacas, otros hacen de recortadores y normalmente los peques que no son del pueblo, les toca hacer de vacas o de toros. Otros se dedican a jugar con la abundante arena de la plaza y el agua del pilar, estos suelen ser "los pequeños anti taurinos"...

Una de estas capeas, sentado en una de las farolas esperando a que mi peque se cansara de jugar, puede asistir a una conversación muy emocionante entre dos niños. Uno de ellos es del pueblo y el otro había venido a pasar el fin de semana y disfrutar de las fiestas junto a sus padres. El niño local le explicaba al de fuera que debía de ser vaca y meterse dentro de los "cuasiles", para que los del pueblo torearan. El niño de fuera se negaba a aceptar el puesto que le ofrecían dentro de dicha capea y a voces decía que el era recortador. El niño nativo de Huertas le explicaba de la mejor manera posible a su amigo que el puesto de recortador se iba ganando con la cantidad de veces que uno asistía a estas capeas y que si al día siguiente volvía, seria ya otro recortador mas en la plaza, pero ese día tenia que ser vaca.

A regañadientes el niño forastero se metió dentro de los chiqueros, no sin antes decir que mas que vaca, el sería uno de los toros que ese día habían subido a la plaza....
En eso quedaron justo antes de que el encargado de abrir la puerta, diera un par de golpes en la chapa para que los recortadores estuvieran al loro para cuando saliera el toro de los cuasiles.

Yo, encima de la farola asistía entretenido a esta capea y la verdad que el tiempo se me pasó volando cuando mi peque de forma voluntaria, vino a decirme que nos íbamos para la carpa.
Cuando me disponía a bajar de mi asiento para alcanzar el ruedo, los niños que anteriormente me habían entretenido con su conversación, habían vuelto a entablar otra. Yo frené en seco mi huida y volví a prestar atención a lo que estos hablaban de nuevo.

El niño local le estaba prometiendo al visitante que al día siguiente, este seria otro de los recortadores en el ruedo. Contento con la noticia nuestro pequeño amigo alzó la voz para preguntar al niño autóctono, que a cuantas capeas debía de asistir para ser uno de los que abrían las puertas de los cuasiles. Para eso debes de quedarte las fiestas enteras, le contestaba el niño local.
Buff, le diré a mis padres, que al año que viene quiero estar en las fiestas desde el primer día hasta el ultimo, para de esta manera ser un Huerteño más. No creo que me dejen, ni quieran, y eso que los he escuchado decir que quieren arreglar la casa de los abuelos, que está muy vieja y no podemos quedarnos en ella.
Les diré que cuando rompa mi hucha, el dinero no lo querré para ningún capricho y si para arreglar mi habitación y de esta manera, poder venir toda la semana.

Con un emotivo abrazo estos dos amigos se despedían hasta el día siguiente, donde el niño de fuera sería un poco mas huerteño que el día anterior, gracias a la experiencia del primer día.
Y yo, agarrando fuerte la mano de mi pequeño, me fui caminando despacio a la vez que me vinieron a la memoria recuerdos exquisitos de cuando el niño que toreaba, repartía los puestos o abría los cuasiles, era yo...

Pequeños detalles que a uno le emocionan el doble cuando los protagonistas, son los niños.


Fotografias: Miguel Villa.
Todas las fotos de las fiestas aqui.






domingo, 31 de julio de 2016

Capitulo 751 : Victorianos & Rosarinos.



Cuando estalló el conflicto entre estas dos religiones a nadie le cogió de sorpresa. Habían sido varios años jugando al despiste y escondiendo las miserias de cada religión. Las muertes en ambos bandos habían sido camufladas para no levantar sospechas y que esos actos, acabaran en lo que al final terminó ocurriendo. Los aliados de los Victorianos comenzaron a mandar armas a casco porro, justo al igual que los que apoyaban a los Rosarinos. La guerra estaba servida y los ganadores como siempre serian los aliados, que lograrían arrasar la ciudad sin movilizar a ninguno de sus soldados.

Lo mas doloroso fue empezar a ver enfrentamientos entre los propios familiares, que tenían diferentes creencias. Lejos de ser capaces de anteponer los vínculos de sangre, a los vínculos religiosos. Y así fuimos conociendo una muerte tras otra, dejándo de sorprendernos a medida del grosor de los casos. A nuestras mentes comenzó a venir la idea de salir corriendo de la ciudad, de momento eramos unos privilegiados al no haber perdido aun a ninguno de nuestros familiares, aunque mas de uno ya andaba decantándose por uno de los dos bandos, demasiadas promesas en épocas de vacas flacas que convencían a cualquiera.
Los chivatazos en los dos bandos estaban a la luz del día y muchos fueron apresados tan solo por haber estado en alguna procesión, a pesar de no creer en ningún Dios. Venían a sus casas y los sacaban a la fuerza y al que se revelaba, lo quitaban del medio sin ningún tipo de escrúpulo.

Era lunes el día que con lo puesto y una sola muda mas, fui capaz de llenar el deposito del coche y poner a la familia en camino. Claro que nos costó dejarlo todo atrás. Una vida entera, una historia, muchos recuerdos se quedaban en aquella ciudad. Ademas de varios familiares que se negaron a acompañarnos.
El lugar al que nos dirigíamos era incierto, las ciudades colindantes habían empezado a negarse a recibir a mas exiliados y habían pasado de mostrar indiferencia ante tanto refugiado, a ir contra ellos. Al grito de que los quitábamos el trabajo y todas las subvenciones, comenzaron a perseguirnos. Quemaban las casas de acogida donde estábamos hospedados mientras conseguíamos un trabajo, y a los niños no los dejaron en ningún momento integrarse y relacionarse con los del pueblo.
Era imposible seguir mal viviendo allí y decidimos seguir hasta el siguiente pueblo o ciudad. Todos menos los que fueron capaces de acostumbrarse a vivir en esas condiciones.

Otro pueblo y las mismas condiciones, nadie nos quería, parecíamos apestados de alguna enfermedad rara y todos nos esquivaban. Todos los robos y demás incidentes que ocurrían en los pueblos a donde íbamos, nos eran echados en cima de nuestros curriculuns, sin haberlos consumado. Ver pasar hambre a tus hijos es lo mas duro que unos padres pueden llegar a ver. La paciencia se te va agotando y aunque siempre íbamos dando con gente que nos ayudaba de manera oculta, esta forma de vida era demasiado dura para habitantes de cualquier pueblo donde nunca antes había pasado esto. Varia mucho de verlo en televisión a pasarlo en tus propias carnes y uno solo pensaba en que la maldita guerra de religiones que estalló en nuestra ciudad, acabara cuanto antes. Pero las noticias que nos llegaban eran contrarias y cada día había montones de muertos. Al ver imágenes de bombardeos pensabas en los vecinos que vivían en aquellas casas, ahora derrumbadas.

En la ciudad de Miajadas pude encontrar un trabajo. Allí una asociación se dedicaba a buscar trabajo y morada a refugiados, siempre y cuando pasáramos por un periodo de prueba. Los niños pudieron ir al colegio y de momento parecía que la vida volvía a tener sentido. Iba todo demasiado bien para la suerte que nos pertenecía por culpa de las malditas religiones y muy pronto comenzaron a odiarnos en el pueblo que nos había acogido, los que no tragaban a nadie de su etnia comenzaron a hacernos la vida imposible, a buscarnos las cosquillas y a meterse con nuestros hijos. Hasta ese día tuve paciencia, a partir de aquello no aguanté mas y me hice igual que ellos. Ante agresiones comencé a defenderme y pronto di con mis huesos en la cárcel.

El día que pude salir me enteré de que mis hijos habían sido dados en acogida y mi mujer fue obligada a volver a nuestra ciudad, a pesar de seguir en guerra.
Vinieron a visitarme los aliados a los Rosarinos y me convencieron de que creyendo en su religión, comenzaría a vivir mejor. Fue fácil convencerme, el odio que había ido acumulando se hizo una bola muy grande y fue en mi propia ciudad y contra muchos de mis anteriores amigos, donde lo descargué.

Sin darme cuenta me había vuelto igual que ellos. A los que siempre había criticado ahora eran mis redentores y pronto pasé a ser un Rosarino mas. Hice la guerra como nadie sin apenas tener nunca un rasguño. Vi morir a muchos amigos y sin embargo nunca tuve dolor por ellos. Toda la sangre derramada tenia un porque, Rosario es grande!! ese era nuestro lema y por el que estábamos dispuestos a morir. Sin saber nada de mis hijos y con mi mujer desaparecida no tuve otra opción. El odio formaba parte de mi y el ultimo atentado que sufrimos en el pueblo donde murieron mas niños y mujeres que hombres, fue lo que me hizo despertar de mi pesadilla....

Ha sido un sueño, otros muchos no pueden decir lo mismo por desgracia.
Putas guerras y putos quienes las provocan.
















miércoles, 20 de abril de 2016

Capitulo 730: Papà, lo dejo.




Hacia varios días que su conducta no era la misma en casa. Empezaba con su mal humor cada vez mas temprano y ni si quiera el oír hablar de su deporte favorito, el fútbol, le alegraba la cara.
Estaba apuntado desde hace algunos años al equipo de fútbol sala de su pueblo, donde estaban también sus compañeros de colegio. A simple vista, parecía que disfrutaban con este deporte y deseaban que llegara el miércoles para ir a entrenar. Si a sus padres se le olvidaba el entrenamiento, ya estaba él para recordarlo un par de horas antes. También sin que nadie le mandara, hacia los deberes mas rápido que los demás días.

Pero los últimos miércoles le daba igual ir a su entrenamiento. Dejaba los deberes para un rato antes de la hora de entrenar, para ver si sus padres le castigaban sin dejarle ir. No era normal esta situación y su padre comenzó a sospechar de que algo no iba bien. Por eso decidió acercarse un día a verles jugar, para comprobar si durante el partido, algo no funcionaba bien.
 Pronto se dio cuenta de lo que le pasaba a su hijo. En un equipo con once o doce jugadores, dos de ellos no fueron cambiados en todo lo que duro el choque y a consecuencia de ello, los demás jugadores y amigos, pues intervinieron tres o cuatro minutos cada uno.

Sè que es un marrón hacerse cargo de un equipo, no lo voy a criticar. Pero en un grupo de niños de los que ninguno va a ser un profesional de este deporte, hay que tratar de eso, hacer equipo y que todos se diviertan. Seguramente que se ganaran menos partidos jugando todos el mismo tiempo, pero si ganan tan solo un partido se perfectamente que les sabrá a todos como si hubieran ganando un mundial.

Y uno que ha jugado al fútbol desde que tiene uso de razón, sabe perfectamente lo que escribe, pues fui de aquellos niños suplentes que se aburría sentado siempre en el banquillo y no por jugar mal, sino porque siempre los había mejores. Hasta que se nos cruzò un buen entrenador por el camino y cambiò la competitividad por el divertimiento. Y claro, dejamos de ganar partidos, pero todos los que íbamos a jugar cada fin de semana jugábamos por igual. No había titulares ni suplentes, ninguna mala cara y todos deseábamos que llegara el día de entrenar para hacer grupo y estar todos los amigos juntos.

Podéis imaginaros la alegría de todos el día que ganamos nuestro primer partido, íbamos tan anchos por la calle andando que cualquiera que sin preguntarnos nos saludaba, nuestra respuesta era la misma, hemos ganado.

No había ninguna estrella dentro del grupo y no porque no hubieran podido brillar, sino que eligieron jugar menos para que sus amigos pudieran jugar igual.
Y así fuimos haciéndonos mayores y el que mas y el que menos fue dejando el deporte, pero los que optamos por seguir, una de las veces tuvimos la ocasión de demostrar que no eramos tan malos y eso se vio reflejado el día que jugando de portero, fui campeón de liga en Trujillo. Jamas olvidare aquel partido el cual ganamos en la tanda de penaltis, siendo uno el protagonista al parar dos  de ellos.
Enseguida me vinieron a la cabeza todos aquellos años de fútbol con mis amigos, en los que elegimos ganar menos, para divertirnos mas.

No obliguéis a los chavales a hacer un deporte que a lo mejor no les gusta y si van a jugar, los entrenadores deben de intentar hacer piña y un buen grupo donde no existan titulares ni suplentes y solo haya amigos y diversión. Que con estas edades solo puedes aspirar a esto. Y de esta manera los miércoles y los día de partido nuestros pequeños serán los mas felices sobre la faz de la tierra y sus padres verán reflejados en sus rostros, la alegría de sus hijos.











sábado, 20 de febrero de 2016

Capitulo 719: Araña, Pichi y Cortés; y el del policía también.


Una de las frases que mas nos repetían de pequeños a la cuadrilla de amigos que nos juntábamos en los barrios de arriba era la de Araña, Pichi y Cortes; a lo que alguno de nuestros padres también añadían un trozo mas a este dicho para no quedar fuera de él a mi gran amigo Ángel Luis.
Pensando en estos nombres estos días atrás me entró la curiosidad de saber algo mas de ellos y buscando en internet me encontré con que el dicho en realidad era: Araña, Pincha y Cortés. 
Por lo visto según he leído Araña era un famoso capitán marinero, que reclutaba gente para su barco y luego él, se quedaba en tierra. Estos tres nombres eran inseparables y creo yo que por eso nos llamaban así de pequeño a nosotros, mas aun si cabe, cuando liábamos alguna de las nuestras y se corrían las voces por el barrio de quien podía haber sido, solía escucharse de boca de alguno de nuestros mayores: "Seguro que han sido Araña, Pichi y Cortés, y el del policía también.

Según hemos ido creciendo aquellos amigos inseparables seguimos siempre en contacto. Unos casados aquí en el pueblo, otro viviendo fuera de el y el "del policía", sin duda que desde pequeño nos demostró a todos los amigos del grupo que siempre fue el mas valiente de todos.

Hoy tengo que hablar de él porque seria injusto no hacerlo. Porque desde aquí quiero contar a la gente que mi amigo Ángel, fue, es y será el mas valiente de todos aquellos amigos que nos juntábamos desde que nos salieran los primeros dientes.

Aun recuerdo aquellos concursos nuestros que consistían en pleno mes de agosto, en ver quien se metía mas moras en la boca, sin caer en la cuenta que no debería de ser bueno para nuestros estómagos, unos enfrente de otros comenzábamos a contar a la vez que nos íbamos metiendo en la boca una mora tras otra. Calientes, llenas de polvo, daba igual, había que meter mas que nuestros amigos. Quien creéis que ganó aquel concurso. Si, mi amigo Ángel, que horas después iba camino de la residencia de Cáceres para operarse urgentemente de la famosa "pendi".

Una vez restablecido recuerdo cuando nos enseñaba el "tatuaje" que los médicos le habían hecho, muy orgullosos de el se levantaba la camisa y decía aquí fue la operación. Todos nosotros ensimismados pensábamos que aquello debió de doler mucho, creyendo como niños que éramos, que se hacia a pleno dolor, sin anestesia ni nada.

Otro de las historias mas famosas que vivimos juntos fue aquel baño en la pesquera del río Merlinejo, que descubrimos sin querer, sin apenas saber nadar y sin saber la profundidad del charco. Tu, Ángel, haciendo uso de tu valentía, hiciste negocio con nosotros, tus amigos que allí delante del charco, no éramos capaces de meternos dentro de el. Pidiéndonos una peseta a cada uno, sin pensártelo dos veces y sin saber si las ibas a cobrar, (que yo creo que aun te debemos Cuatro pesetas. ) te diste aquel baño delante de todos nosotros, a los que animaste a seguirte dentro del agua.



Entre trastadas y alguna que otra ostia por parte de nuestros padres cuando se enteraban de ellas fuimos creciendo. Las primeras amigas, luego novias y muy pronto nos dijiste que te casabas. Una alegría inmensa por parte de todos, como no. Pero en nuestro interior sabíamos que nos íbamos a ver menos. Sobre todo cuando nos contaste que tenias que irte a vivir a Badajoz, volviendo a demostrarnos a todos que tu valentía no la igualábamos ninguno de nosotros.
Y allí te fuiste siempre junto a tu mujer Puri, que siempre ha estado detrás tuya, por si desfallecías en tus ganas de luchar por una vida digna.

El nacimiento de nuestros hijos nos iba avisando que los años pasan muy deprisa y por eso a las mas minina oportunidad que teníamos de volver a juntarnos para estar de fiesta, siempre lo hemos hecho.
Fue otro gran día cuando nos comunicaste que te volvías para el pueblo, de nuevo íbamos a vernos mas, a aprovecharnos de tus manos para cocinar que tanto saben y que tu ni siquiera presumes de ello.
Ahora los días de campo son otros. Ángel enfría cerveza para todos, compra los guisos y esta allí el primero. Con la lumbre echa y con alguna botella de vino bueno preparada para cuando nos comemos las once.
Seguiremos haciéndolo porque de eso se trata. Amigos desde la cuna hasta la cama.

Estos días atrás sin hacerte falta llevar máscara ni nada, nos diste un buen susto a todos, y es que no queremos creer que nos vamos haciendo mayores y debemos de cuidarnos mas. Desde ese día la consulta del medico de Huertas ha subido en numero de pacientes, algunos ni conocían a su medico, pero tu aviso ha puesto en alerta a mucha mas gente. No hay mal que por bien no venga podíamos decir que viene que ni pintado.

Esta semana estaremos muy atentos a tu operación, como no estarlo si eres como de la familia.
Tenemos a nuestro favor que sabemos que eres el paciente mas valiente que habrá en Badajoz, que curioso, el lugar donde años atrás emigraste de entre nosotros ahora te vuelve a recibir para ponerte una tirita y decirte que vuelvas a tu pueblo y te dejes de asustar a tus seres queridos. Que para el próximo carnaval yo mismo te compro una careta.

Ahora Araña, Pichi y Cortés, desean que se recupere pronto para estar entre ellos el del policía también.

Ya sabes, fuerza y paciencia, todo saldrá bien y estas pascuas lo celebraremos como se merece, aunque sea brindando con actimel.



















jueves, 27 de marzo de 2014

Capitulo 573: Cuatro pesetas.






Aguardando a que nuestras madres acabaran de recoger toda la cocina y se sentaran delante del televisor y al poco rato cerraran el ojo, esperábamos pacientemente como si de leones cazando se trataran. No hacerlo sigilosamente podía estropearte el salir en plena siesta con tus amigos, en busca del refrescante baño que por aquellos días nos solíamos pegar en uno de los sitios mas bonitos y a la vez lejanos, que en estas fechas conservaban algo de agua.

Para ello debíamos cruzar toda la dehesilla, poner rumbo hacia la finca de Don Diego, cruzarla entera y bajar por aquel ribero hasta el río Merlinejo, donde escondido entre multitud de encinas, se encontraba la pesquera que en años de bastantes lluvias, conservaba un bonito charco de agua donde nosotros íbamos a refrescarnos.

Todo esto debíamos hacerlo en tiempo récord, puesto que las siestas de nuestras madres no eran demasiado largas. Así ellas, lo primero que solían hacer al levantarse del sillón, era asomarse a la puerta y poner el oído tieso para ver si se nos escuchaba cerca. Si no escuchaban nada, rápidamente sospechaban que muy cerca no andábamos y los nervios aparecían en sus rostros.

Mientras nosotros, levantábamos con nuestros pasos a los langostos, que por aquellos años plagaban nuestros campos. Por eso creo que había más cantidad de todo, empezando por las aves y acabando por los lagartos.
Si nos daba la tontería, solíamos parar en el palacio de Don Diego el cual a día de hoy, da mucha pena de verle en el suelo. En sus hornillas anidaban los cernícalos (micales  para nosotros), los cuales más de alguna vez, osamos de criar en nuestras casas a base de recortes de las carnicerías, además de buenas tupas de langostos, que podías coger nada más salir del pueblo.
Siguiendo en busca del río y con un sol sofocante que nos acompañaba todo el camino, seguíamos a paso ligero para llegar cuanto antes a nuestro objetivo, aunque bien es verdad que en épocas de nidos solíamos entretenernos más de la cuenta.

Casi llegando a nuestro objetivo los nervios iban apareciendo, seguramente por culpa del miedo que en definitiva todos o casi todos teníamos al agua. No comprendo ese vicio de ir a bañarnos tan lejos, para una vez llegar delante del charco, no ser capaz de meternos.

Pero aquel día allí estaba mi amigo Ángel Luis, el cual he de reconocer que siempre fue más valiente que la mayoría de nosotros en los temas relacionados con los baños. Despojados de las camisetas y los pantalones cortos que todos llevábamos, no nos atrevíamos a bañarnos sin nada de ropa. Las historias que todos habíamos oído alguna vez con respecto al tema de las sanguijuelas, hacia que nos diera miedo quitarnos los gayumbos. Eso y la vergüenza de ver que tu amigo la tenía un poco más grande o al menos, ya se le notaban los pelos, los cuales a algunos todavía no le habían hecho acto de presencia.


Muy astuto mi amigo Ángel, aquel día hizo un buen negocio a costa de los otros cuatro amigos que allí estábamos sentados, delante de la tabla de agua que nos invitaba a bañarnos. Empezó su negocio diciendo que el se metía el primero, pero a cambio quería que cada uno de nosotros le diera una peseta por ese acto. He de decir que al principio fuimos un poco reticentes, las pagas de aquellos años no alcanzaban mas allá del duro, y tener que quitarte de la misma una peseta, era un gran dilema. Pero bien es verdad que pensando lo lejos que estábamos y el charco tan bonito que teníamos delante, accedimos al soborno y dando nuestra palabra de “hombres”, le prometimos las pesetas el domingo siguiente al baño.


Todavía, un puñado de años después, allí sentado delante de aquel charco, recuerdo perfectamente aquel día de baño, en el que mi amigo recaudó cuatro pesetas, las cuales no tengo muy claro que llegáramos a pagar. Porque aquella palabra de “hombre” que dimos aquel día, nos quedaba todavía muy lejos a chavales de poco más de once años.
Si es verdad que aquel día nos bañamos por cuatro pesetas.
 Como pasan los años…

martes, 31 de diciembre de 2013

Capitulo 549: Las Huertas 2, Belén 1.




Cada vez que paso por el cruce de la carretera de los Perales, la cual un año mas, se queda sin arreglar, y veo las señales que allí existen. No dejo de acordarme de mi niñez, en la cual muchos sábados, bien por la mañana o bien por la tarde, estaban destinados a jugar al fútbol. El lugar para dichos partidos era el llano de las eras, cuando actuábamos como locales, donde con dos buenas piedras, se marcaban las porterías. El medio del campo era inventado al igual que las lineas de banda. No existía ninguna linea que las delimitara, y era el instinto de cada jugador, el que debía de saber si el balón salia o no. Los árbitros solo los veíamos en la televisión y la verdad, que tampoco nos iba tan mal sin ellos. Alguna que otra discusión siempre había a la hora de alguna falta conflictiva y si era cerca de la portería, al no tener las áreas delimitadas, siempre acabábamos discutiendo si era penalti o no.

Los rivales que nos visitaban en dicho campo, eran nuestros amigos de Belén, a los cuales, al siguiente sábado, nos tocaba visitar a nosotros. Su campo se situaba donde ahora se asienta la fabrica de Navidul. Al principio tampoco tenían porterías y también se usaban las piedras para delimitar las mismas.

Los chavales de Belén he de decir años después, que eran buenísimos jugando al fútbol y la verdad que aquellos partidos estaban siempre muy igualados. Los trofeos que nos jugábamos por aquellos entonces en aquellos partidos, era una caja de cerveza "El Gavilán", la cual era comprada por todos los miembros del equipo. Cada equipo compraba la suya y el ganador del partido, se bebía las dos cajas, aunque bien es verdad que nunca pasaba eso y dependiendo del resultado, siempre acabábamos los dos equipos bebiendo cerveza.

Pese a mi juventud, la estatura que tenia de pequeño me ayudaba a ir convocado en aquellos partidos con niños mas mayores que yo. Y digo convocado porque de jugar no puedo hablar mucho, dado que al ser mas pequeño, siempre me tocaba chupar banquillo y dar sombra a la caja de cerveza, que esperaba paciente al resultado para ver ,de que lado era abierta.

El calentamiento si me tocaba, mientras acudían nuestros adversarios, me dejaban jugar e ir en busca del balón cada vez que se encajaba en alguna de las cercas colindantes al campo, que aprovechando la primavera, estaba mas verde que el césped del Santiago Bernabeu. Nuestras madres eran expertas en lavar ese verde que se quedaba perenne en nuestras cal zonas o pantalones cortos, los cuales servían para todo. Es decir, para jugar al fútbol, para ir al colegio y para salir los domingos.

Cuando veíamos al final del cordel venir unas bicicletas, los nervios empezaban a hacer acto de presencia. Allí venían los jugadores de aquel "equipazo", encabezados por un tal Yino, que jugaba de maravillas. Diego, era otro portento y luego había mas chavales que no recuerdo sus nombres, que corrían como motos las bandas. "Vienen todos", pensábamos mientras aparcaban sus bicicletas y ponían su caja de cervezas a la sombra. Menos mal que casi nunca tenían cambios y el partido si llegaba igualado al final, se decantaba a nuestro favor, dado que eramos siempre mas chavales aunque también es verdad, que eramos peores jugando al fútbol.

Nosotros nos habíamos reforzado con dos mellizos, venidos de Madrid. King y Yong, que ya solo con esos nombres, daban miedo. Jugaban muy bien al fútbol y a nuestro equipo les vino muy bien su incorporación.
Los demás eramos del montón jugando al fútbol y casi no destacaba ninguno en especial en el equipo.
Yo jugaba algún partido el día que no había gente o el día que algún compañero en alguna caída, se hacia daño y dejaba de jugar. Si no, era un recoge pelotas mas como todos los suplentes de mi edad. Luego es cierto que con el paso de los años, uno iba cogiendo galones y pasé a ser titular indiscutible. No por mi juego, sino que uno era titular por los años que tenia. Eso sin duda era mas importante que cualquier otro requisito, a no ser que fueras una figura y despuntaras mas que los mayores. Entonces adelantabas a todos los suplentes de quintas superiores y jugabas todos los días.

Lo mejor sin duda de aquellos partidos era cuando se terminaban. El tiempo le mediamos en alguno de los pocos relojes que alguno de los jugadores tenían. Entonces como ya he dicho, se juntaban las dos cajas de cervezas y el ganador del partido en un principio, se las bebía. Pero era tal la cara de pena de los perdedores, que preferíamos los que habíamos salido victoriosos, compartir dichos "botellines".

Es cierto que algún que otro sábado hubo discusiones, incluso alguna que otra vez, el partido no llegó a terminar y montados de nuevo en las bicicletas, el equipo visitante, abandonaba el campo de fútbol con la caja de cerveza en alguno de los portaequipajes de dichas bicicletas.
Era entonces cuando cabreados con nuestros amigos de Belén, les echábamos en cara lo que ponía en el cruce que antes mencionaba. Mirar el marcador, les decíamos. Las Huertas 2, Belén 1.

Un saludo a todos mis amigos de Belén, los cuales todavía conservo desde aquellos años.

 Feliz año para todos los lectores












jueves, 24 de octubre de 2013

Capitulo 531: Aferrarse a la vida.



Articulo publicado en el libro de las fiestas del Rosario 2.013.





Nacieron en el mismo barrio, uno de los más conocidos del pueblo de Huertas. Sus familias por aquellos entonces, en lugar de vecinos, eran como todas las del pueblo. Aquellos tipos de vecinos que se han ido perdiendo con el paso del tiempo. Donde lo que había en una casa, era compartido por todas las demás y mira que por aquellos entonces había poco, seguramente que esa era una de las causas por las que los vecinos se trataban como hermanos.

La niñez la compartieron juntos, jugando a los mismos juegos y armando las mismas trastadas que por aquellos años se podían armar. Aunque bien es verdad que si se robaba algo de comer, era sin duda por necesidad. Por ese motivo los robos eran más difíciles de realizar, puesto que los dueños de sandiales y melonares por poner un ejemplo, eran más precavidos de lo que pueden llegar a ser hoy en día, cualquier agricultor de la zona. Incluso muchos de ellos requerían los servicios de nuestros personajes, unas veces para espantar pájaros y otras veces para espantar a sus mismos amigos de aquellos sandiales. Así cualquier muchacho de Huertas, una vez que cumplía los siete años, era fácil verle por estos sembrados, silbando y tirando piedras, sobre aquellos bandos de pájaros hambrientos, que desafiaban los arboles repletos de frutos. Su sueldo consistía en alguna de las sandias o melones que por la noche había salvado la vida, en alguno de los atracos realizados por la cuadrilla.

Si desde aquellas edades, hubieran empezado a contar los años cotizados por estos muchachos, en lugar de jubilarse a los sesenta y cinco años como lo hicieron nuestros personajes, lo hubieran hecho con poco más de cuarenta y cinco años. Porque quien se atreve a negar, que espantar pájaros no era un trabajo difícil y sufrido. En el que más de una vez en lugar de cobrar en especias, solían cobrar el otro tipo de dinero que se llevaba por aquella época, que no era otro que algún que otro guantazo de aquellas manos curtidas por el paso del tiempo, las cuales parecían doler más que las manos de sus madres, que también estaban acostumbrados a probar alguna que otra vez. Y como todas las vecinas se trataban como familia, podía sacudir cualquiera de ellas a cualquier muchacho del barrio, nadie le iba a decir nada. No como ahora que si riñes al niño del vecino, o bien viene el padre, o bien la madre a decirte cuatro cosas, antes de averiguar si su hijo está bien reñido o no.

A día de hoy nuestros protagonistas todavía recuerdan el día de su comunión, mas de sesenta años después no logran olvidar como entre todos los niños que la hicieron, resaltaban ellos dos más que nadie. Y no por ser los que más guapos y mejor vestidos iban, sino todo lo contrario, resaltaban sus caras fruto de la pelea que justo el día antes tuvieron los dos, en la cual se arañaron, tiraron de los pelos y por supuesto que se señalaron de arriba a abajo. Piernas incluidas, dado que al revolcarse por el suelo dando vueltas, uno encima del otro y viendo las “calzonas” que se usaban para invierno y verano por aquellos años, era fácil salir como decían antiguamente, “tienes las rodillas como los burros viejos”.

Nuestros dos amigos además de la paliza que se dieron, tuvieron que aguantar también la que se llevó cada uno en su casa cuando apareció con esas señales de guerra, producto de aquella pelea.
Los años siguieron pasando y uno de los protagonistas, junto a su familia, tuvo que emigrar a la capital. Fue duro dejar atrás a todas las vecinas-hermanas y más duro fue para “el Fonta” dejar atrás a su amigo “Rubinche”. A pesar de que normalmente en las fiestas, no solían faltar. Siempre le guardaron el sitio en la peña a la hora de tirar de la soga. Aquellos jamones ganados a base de fuerza, eran degustados por todos, en la taberna de “tío Bidón”, donde entre trago y trago, solían recordar los años pasados, donde unos y otros jugaron siempre juntos. Tampoco se quedaban sin recordar la famosa paliza que ambos amigos se dieron el día anterior a su comunión.

Hoy los dos amigos están compitiendo tirando de la misma soga, como tantos años lo hicieron juntos. Lo único que cambia es el adversario que tienen en frente, que en lugar de ser los que frecuentaban otras tabernas del pueblo, es una enfermedad por desgracia bastante extendida por todos lados y a la que solo vencen los que se aferran fuertemente a dicha cuerda. Lo bueno es que esta enfermedad no sabe, que se enfrenta a dos buenos tiradores de soga, los cuales entrenaron duro durante muchos años, para llegado el caso, poder tener opciones de vencer y ganar el jamón. Jamón que volverá a ser degustado por los amigos que siguen viniendo a sus fiestas, para ellos sin duda, las mejores fiestas del mundo y en las que nadie se quedara atrás nunca, sin haber intentado ganar dicho trofeo.
¡Si se puede!, y ambos amigos lo saben…


Felices fiestas.
Marcos Pandereta.







lunes, 8 de julio de 2013

Capitulo 500: Cagados de miedo.




Desde hace unos días que es rara la vez,  que no emparejas en alguna conversación y sale el tema de la maldita droga. Y es que a pesar de vivir en una ciudad pequeña y con pocos habitantes, de todos es sabido el subidòn que ha pegado el tema este entre muchos de los ciudadanos trujillanos.
Antiguamente todo o casi todo quedaba reducido a unos simples porros o canutos, como queramos llamarlo. Quien no ha visto o ha probado los mismos, poca gente ha podido mantenerse al margen de ellos.

Muchos de aquellos chavales fueron o fuimos mas inteligentes y aquello lo dejamos como una anécdota para contar cuando nos hagamos viejos. Otros sin embargo no fueron capaces de escapar de sus redes y todavía a día de hoy, siguen enganchados a ella. De esos muchos que siguen enganchados, la mitad no tiene un duro para costearse dicho vicio, por eso salta a la vista de todos como pueden funcionar esa gente, mejor que los que estamos trabajando. A pesar de no trabajar, no dejan el vicio y de una manera u otra, logran ir pillando de aquí y de allá para calmar su vicio.

Trujillo es una ciudad infectada de droga y el que no quiera verlo así, allá el. Pero los que nos movemos por todos los sitios donde nos dejan movernos, sabemos de que va el tema este. Duele mucho el tener hijos y saber que tarde o temprano pueden verse involucrados en esta mierda, porque no seria el primero que ha caído. Últimamente se han dado casos de chavales demasiado jóvenes, que escondiéndose de sus familias, se han visto enganchados hasta las cejas. Menos mal que por suerte sus familias han actuado a tiempo para sacarles de ese pozo, del cual cada vez es mas difícil salir.
Y es que de aquellos porros, hemos pasado a drogas de diseño las cuales se pueden pillar en el lugar que menos te esperes, a manos de la persona que menos te esperas. Esto es así y no se si las autoridades de la ciudad estarán al tanto de ello. Por lo que se oye por los mentideros parece ser que no les interesa pescar a peces pequeños, los cuales son los encargados de mover esta mierda por toda la ciudad, mientras los peces gordos se forran sin mover un solo dedo.

A mi como a la mayoría de padres que andamos criando y que sabemos a que nos exponemos, nos gustaría que en lugar de multas por correr, multas por aparcamientos indebidos u otro tipos de multas recaudatorias. Se fijaran un poco mas en este tema y limpiar la ciudad de escoria y de basuras. Porque para ser patrimonio de la humanidad, deberíamos empezar por este tema, el cual cada vez preocupa a mas gente. Se habló mucho del tema de la puerta de los institutos y colegios, pero solo fue aquel empujón que se dio cuando se hablo tanto de aquello, después, han campado a sus anchas por todas las puertas que han querido.

No vendrían mal unas charlas dirigidas a estos chavales a punto de entrar en la pubertad, edad en la que es mas fácil que alguien les lave el cerebro y les ayude a llegar hasta el brocal del pozo, donde sin apenas darte cuenta, se pueden caer.
También vendría bien que los padres que se han visto implicados en este tema, no lo escondieran y lo pregonaran entre los amigos de sus hijos. Los que estén limpios claro està.
 Ahora esta de moda el decir que están trabajando en Alemania, cuando donde en realidad están es en "Caceres 2", cumpliendo algunos meses de condena por traficar con esta basura. Pero hay padres que se avergüenzan de sus hijos y creen que mintiendo a vecinos y familiares, ayudan a sus hijos, cuando la realidad es bien distinta.

Por eso nos gustaría saber que pasos se podrían dar, porque con las nuevas tecnologías las autoridades lo tienen a huevo para saber por donde se mueve el tema, (aunque seguramente que lo sepan). Algún correo electrónico, algún "twitter", algún "facebook" donde dirigirte a ellos sin levantar sospechas, que esa es otra. Este articulo seguro que escuece a mas de uno, pero me siento en la obligación de padre y no puedo dejar pasar esta oportunidad de recordar a nuestras autoridades, como el tema de las drogas se les esta escapando de las manos y a lo mejor cuando quieran actuar, es tarde. Y tarde me refiero a que solo un chaval de quince años se enganche para toda su vida y deje marcada a su familia también. Para mi ese solo hecho, ya es un fracaso.

Así que prefiero que en lugar de preocuparse por organizar fiestas trayendo a unos o a otros, estaría mejor unirse todos los partidos, ademas de las autoridades pertinentes y darle un barrido a la ciudad en este tema y así a muchos padres nos dejaría de perseguir el miedo que a día de hoy, tenemos metido en nuestros cuerpos.

!!!Que estaremos criando...!!!!

viernes, 26 de abril de 2013

Capitulo 475: Como un niño chico.




Que va a realizar su primera salida del nido de sus padres. Su primera excursión con sus compañeros del colegio, en el que lleva tan solo un par de años. Así me siento hoy, de aquí para allá, presintiendo que me quedo algo atrás.

Anuncian frio, mucho frio pero no importa. Quizás nos llueva algo también, qué más da, esta excursión con mis compañeros de colegio no me la pierdo por nada del mundo. Mi madre me ha preparado algún bocadillo, que seguramente en casa, ni le probaría, pero saliendo de excursión uno se come todo lo que tu madre te haya echado en la mochila.

Buf, protesto, ¡como pesa!, cuantas cosas me habrá echado mi madre, que ganas tengo de que los profesores nos ordenen comer, entonces abriré mi mochila, sacare uno de los tres o cuatro zumos que mi madre me metió dentro de ella. Después sacaré uno de los bocadillos que son más grandes que yo. Envueltos en papel de plata parecen autenticas pistolas. Me comeré lo que pueda de él, lo que sobre le vuelvo a envolver y le meto dentro otra vez. Según lo hago veo unos dulces de chocolate que mi madre creyendo que me iba a quedar con hambre, me ha metido también.

Ya esta, hemos acabado de comer, ahora a jugar un rato para hacer la digestión. De siempre se ha dicho que corriendo y moviéndote un poco, es como mejor se hace.

El día va muy rápido, ya nos queda poco para volvernos al autobús. Me ha tocado sentarme con una amiga, la cual dicen mis compañeros de curso que es mi novia. Yo no sé qué es eso; lo único que sé es que los novios se dan besos y yo se lo dije a mi amiga el otro día en el recreo y me dio un guantazo. Ahora entiendo a mi padre cuando la dice a mi madre muchas veces la frase:”Quien te entienda, que te compre”. Según me dio el tortazo se lo dije a mi amiga, esta estuvo a punto de darme otro, menos mal que uno de mis amigos vino en mi ayuda y poniéndola los dientes largos a mi amiga, empezó a decir por todo el recreo que nos habíamos dejado. Jolines, que poco ha durado mi noviazgo y encima ahora la tengo que aguantar sentada a mi lado. No me fio, prefiero no decirla nada, no vaya a ser que me lleve otro como el del otro día, que me dejo la cara calentita.

Cuando llegamos al pueblo me doy cuenta de que en uno de mis bolsillos llevo una moneda. Ni me he acordado si quiera de gastármela. Otros niños han traído algo a sus hermanos, quien los tiene, y otros a sus padres. Yo le volveré a dar la moneda a mi madre y la diré que no había nada que la pudiera gustar. Por lo menos se pondrá contenta, no me la he gastado en chucherías, como suelo hacer siempre que en mis manos, cae una moneda.

Míralos, allí están, han venido todos. Mis padres y mis hermanos, desde el bus les doy con la mano. Los profesores nos riñen por levantarnos de los asientos, pero es que no somos capaces de estarnos quietos, tenemos tantas cosas que contarles.

Venimos algo quemados del sol, y eso que mi madre me puso una gorra esta mañana temprano, además de darme la cara de crema; esa crema que nos echamos cuando vamos a la piscina, por eso yo la he preguntado cuando me la puso en la cara, que si la excursión era a bañarnos en alguna piscina. Luego me he dado cuenta de que no.

Me monto en el coche de mi padre y me doy cuenta de que voy muy cansado. Seguramente que cuando llegue me duche mi madre y me acueste. No tengo ganas de cenar nada, aunque me da pena de los dulces que me han sobrado en la mochila, caigan en las manos de mis hermanos. Los cuales andan haciendo el vuelo del buitre alrededor de ella.

Que a gusto me he quedado con la ducha. Los ojos empiezan a picarme mucho y mi madre opta por acostarme. Una vez arropado hasta la cabeza, repaso como ha ido el dia de excursión. Vuelvo a recordar lo bien que me lo he pasado con mis amigos y seguramente que mañana en el recreo, volvamos a acordarnos de lo que hoy hemos hecho.

Y es que a pesar de que los años pasan, nunca se nos olvidaran aquellas excursiones que de pequeños alguna vez hicimos. Ahora, a punto de montarnos en el autobús para emprender otra, me vienen a mi cabeza estos recuerdos, los cuales son de los mejores que uno tiene de aquellos años.

Me voy cantando aquella mítica canción, que decía que las hermanas “Carmelitas” eran muy buenas porque nos llevaban de excursión.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...