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domingo, 6 de abril de 2014

Capitulo 576: Ruta al pico de Santa Cruz.


En la mañana de hoy nos volviamos a poner en ruta y esta vez el lugar elegido era el pico con mas altura que tenemos alrededor nuestra. El pico de San Gregorio, mas conocido por todos como el pico de Santa Cruz dista de nuestra localidad en poco mas de 14 kilometros.   A pesar de haber realizado varias veces dicha ruta, nos gusta todos los años subir a la cumbre de dicho pico. Dicho lugar tiene la peculiaridad de poder acceder al mismo por dos sitios, es decir, existe una ruta por la localidad de Santa Cruz de la Sierra, y otra opción es subir por la localidad vecina del Puerto de Santa Cruz. Por esta ultima localidad hemos optado por subir hoy.

Asi a las ocho de la mañana quedábamos en el lugar de costumbre para montarnos en los coches y llegar hasta el Puerto. Catorce senderistas nos atreviamos a realizar dicha ruta, entre ellos habia varios que era la primera vez que la hacian,  por eso a pesar de que les habiamos puesto en alerta sobre lo duro de dicha ruta, hasta que no lo compruebas con tus propias piernas, no sabes en realidad lo dura que es.
Sobre las ocho y media nos colgabamos las mochilas y comenzabamos la subida. Una espesa niebla nos acompañaba en los primeros metros de dicha ruta y esto nos ponia un poco tristes, puesto que con niebla las magnificas vistas que se pueden apreciar en dicho lugar, pasan a segundo plano. Segun íbamos ascendiendo el camino se ponia mas peligroso, la espesa niebla mojaba todos los canchos y , los resbalones entre los senderistas iban siendo cada vez mas frecuentes. Cada uno iba subiendo a la velocidad que iba pudiendo, otros aprovechaban para fotografiar la niebla que iba quedando debajo nuestra y nos regalaba un paisaje espectacular. Cuando llevas la mitad de la ascensión el terreno se vuelve mas cómodo y el mismo te deja respirar con algun que otro falso llano. Contra mas alto vas subiendo el aire es mas intenso y la verdad que hoy se apetecía,  puesto que la subida nos ha hecho sudar de lo lindo. Unos dos kilometros y medio despues, lograbamos coronar la cima y  como por arte de magia, la niebla comenzaba a desaparecer y tan solo quedaba algo debajo, alrededor de los dos pueblos.

El bocata nos le comiamos hoy donde solemos hacerlo siempre, en el poblado del saliente donde hoy se estaba estupendamente puesto que el aire no nos sacudia por ningun lado.

La niebla levantaba muy deprisa y las vistas en el descenso eran espectaculares, aunque es verdad que la bajada se volvía mas peligrosa que la subida, puesto que los canchos mojados y llenos de musgo se volvian pistas de aterrizaje y mas de un senderista lo ha comprobado con sus propias carnes. Aprovechando las numerosas fuentes que te encuentras en el descenso, nos refrescabamos con un agua riquisima y fresca.
Alcanzando la localidad de Santa Cruz preguntábamos a sus habitantes por alguna calleja que nos llevara hasta la localidad del Puerto. Amablemente nos indicaban como llegar hasta ella y de ese modo la ruta la haciamos algo mas corta que en anteriores ocasiones, en las que optamos por llegar por la carretera.
Unos ocho kilometros y medio despues, llegabamos a nuestros coches los cuales los habiamos dejado aparcados junto a la iglesia del pueblo, por lo que al llegar a ellos emparejabamos con los feligreses abandonando la misma. Apurando los ultimos tragos de nuestras cantimploras nos sentabamos un rato a la sombra antes xe montarnos en los coches y volver al pueblo, con los pies doloridos y las piernas cansadas, pero contentos por haber vuelto a subir a uno de los lugares mas bonitos que existen en nuestro alrededor.
Nos vemos por las callejas.

POr problemas técnicos,  no tengo fotos de hoy.

miércoles, 17 de julio de 2013

Capitulo 502: A San Fermin pedimos.




Una vez terminados los San fermines dos mil trece, son varios los debates que se han abierto antes, durante y posteriormente sobre los mismos festejos. Ya no solo se enfrentan los taurinos contra los anti taurinos. Este año aparte de esos enfrentamientos ya habituales, ha habido también enfrentamientos entre los nacionalistas y los que están en contra de ello. Quizás alguno dirá que ese enfrentamiento también se da todos los años. Puede que así sea y yo no soy quien para discutirlo.
 Pero lejos de esos enfrentamientos, yo me quedo con el que ha recorrido toda España como la pólvora, que incluso por mi pueblo ha pasado enfrentando a unos contra otros. Ese debate no es otro que el tema de los tocamientos o abusos como otros han escrito, incluso algo más serio como violaciones, que según parece, es raro el año que no ocurre alguna también.
En ese debate abierto en todos los pueblos, uno de los días de dichas fiestas, tuve la sana costumbre de irme a tomar algo fresco a un bar de aquí. En dicho bar soy cliente habitual y todos me conocen. Allí justo cuando entré, se estaba debatiendo sobre este tema de los tocamientos. Los encargados de dicho debate eran cinco clientes y el camarero. Uno de los clientes defendía el que no se debía de tocar a nadie por mucho que te provocaran. Los otros cuatro, mas el camarero, estaban totalmente en contra de esa idea y ellos defendían el que era normal que a las mujeres que iban enseñando las tetas, pues se las tocaran. Incluso en mitad de una calle, como ha pasado y hemos visto en Pamplona.

El tertuliano que defendía su postura en solitario, cada vez le era más difícil que los demás le escucharan. Les parecía tan tonta a los demás su postura, que todos, incluido el camarero, se mofaban de él a risa limpia. A mí la verdad que me parecía normal su postura y su defensa del tema, pero al preguntarme el camarero mi opinión, preferí no postularme en ningún bando y continué  escuchando las dos ponencias. Mientras los escuchaba, pude cerciorarme de que tres de los defensores de los tocamientos, estaban solteros. Eso a lo mejor no quiere decir nada, pero viendo como defendían los manoseos, sostuve que algo si tenía que ver. Lo que me molestó mas aun, fueron los otros dos tertulianos, casados y con hijas mayores. Yo no podía entender como defendían esa postura, sabiendo que a lo mejor algún día a quien manoseaban estos salidos, podían ser las tetas de sus hijas, o por qué no, las tetas de sus mujeres. Porque ¿a que llamamos provocación? A estar de fiesta y pasárselo bien y ya por eso un sobón se tira a unas tetas porque la dueña de ellas, las está enseñando o a lo peor, las ha enseñado sin querer. ¿Y la que dentro de dicha fiesta ni las ha mostrado, ni se siente feliz cuando se las han tocado, también es una provocadora?
El contertulio que defendía solo su ponencia salió del bar cabreado, los demás compañeros de tertulia acabaron insultándole, llamándole tonto. Tan solo por opinar, como luego más tarde he opinado yo. Lo malo que a mí me pasó con mi grupo de amigos. Una vez les conté esta historia, lejos de creer que opinarían como el solitario tertuliano del bar y en definitiva como yo, me di cuenta de que volvían a defender lo que los demás contertulios del bar defendían a capa y espada. Que si una tía muestra sus tetas, cualquiera de los allí presentes, tiene permiso para tirarse a ellas e incluso ordeñarlas si hiciera falta.

 Ahora era yo el que se quedaba solo ante el peligro, defendiendo la postura más democrática que puede haber, que no es otra que saber y entender, que tú, ni yo, ni nadie, puede tocar a nadie si este alguien, no te da su permiso. Por muy bonitas que sean las tetas y por muy buena que este dicha mujer. Porque si pensamos así todos, a lo mejor en el próximo canto de la Salve en la plaza de Trujillo, cuando alguna mujer de buen ver y escote agradecido este descuidada cantando a su patrona, alguno de estos defensores de los tocamientos se lance a por sus tetas, mientras dicha mujer siga cantando:” en los muros del viejo castillo…” Seguro que si es la mujer o hija de otro contertulio defensor de los manoseos, su pensamiento cambiará de forma fulminante y a lo mejor hasta se pone de mi parte y todo, cosa que la verdad yo pensé que no haría falta ni debatirla jamás, pero ya he visto y comprobado, como el que abandonó el bar y yo, estábamos confundidos totalmente y visto lo visto enseñar una teta es sinónimo de lanzarse a ella, sea de quien sea y diga lo que diga su dueña.

Madre mía el día que los suelten en la playa a todos, no quedará teta sin ser tocada, porque enseñarlas en la playa o en las fiestas de cualquier pueblo, para mí, es lo mismo, ¿o no?
Respeto señores, respeto ante todo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Capitulo 397: La nutria.






Cuando crees que por estar todo el día en el campo, nada te puede llegar a sorprender mas, de todo lo hasta ahora conocido, casi sin quererlo te topas con ella.

Un sitio tranquilo, el cual prefiero no revelar por si le puede venir mal a ella. Allí estaba, la miro un par de veces y la confundo con un pato silvestre, el cual entraba y sacaba la cabeza muy deprisa como si de una danza se tratara. Dejo de mirarla un momento por culpa de un enorme cardillo que llamaba mi atención por lo grande que era. Abro el saco y le introduzco dentro de él. Ya va pesando bastante, la jornada se esta dando bien y en poco mas de una hora, tenemos el saco lleno.

Sin olvidarme de lo que yo creía que era un pato, ando sigilosamente por la orilla del rio para ver si me puedo acercar un poco más y verle mejor. Sé que lo que el tarde en verme, saldrá volando del agua rápidamente, por lo que voy sin prisas ninguna a su encuentro. Antes de quedarme solo delante de el sin que ningún junco, ni ningún zarzal pueda camuflarme, me topo con otro inmenso cardillo, el cual hace que me vuelva a despistar de mi avistamiento, aunque no me preocupa dejar escapar al pato sin poder verle mas cerca.

 Una vez puesto a buen recaudo el cardillo arrancado al campo, levanto mi vista de nuevo dirección al rio. Me quedo inmóvil de pronto, no soy capaz de hacer ningún movimiento al descubrir que lo que yo daba como un pato, se había convertido en una joven nutria. Me restriego los ojos extrañados y vuelvo a mirar al rio, si, allí estaba ella disfrutando de un buen baño en un lugar tranquilo y único a la vez. Solos los dos, frente a frente sin poder decirnos nada. A ella no le estorbaba mi presencia, quizás por que nunca había logrado hacer de estatua tanto rato. Inmóvil, casi sin pestañear seguía disfrutando de aquella danza que mi amiga la nutria interpretaba solo para mí. De repente me acuerdo del móvil. Me toco el bolsillo derecho en un acto que casi me cuesta el no volver a ver a mi amiga y me reprendo yo solo por haber intentado eso. Esta claro que esa danza es solo para mí. La nutria me vuelve a mirar y en un gesto casi de persona me hace la señal de que si saco el móvil o cualquier otro objeto, el baile se acaba.

Con un movimiento sutil de cabeza, asiento diciendo que estoy de acuerdo y que no pare de danzar. Ella entra y sale del agua como buena nadadora, viene y va de una orilla a la otra y yo allí, quieto como un mimo y sin ser capaz de quitarme la idea de fotografiar ese momento. En un reflejo propio del ser humano vuelvo en busca del móvil en mi bolsillo derecho. La nutria se percata de ello y haciendo uso del trato que habíamos firmado los dos, solo con los gestos. Suspende el baile y se refugia dentro del agua. Torpe de mi no atino a buscar la cámara del móvil, tardo una eternidad en hacerlo y cuando lo consigo, mi compañera y ya enemiga nutria, ha desaparecido.

Ahora tardo en volver a reaccionar, me culpo y me insulto yo mismo, como he podido romper el pacto que habíamos firmado solo por tener una foto de recuerdo, cuando el mejor recuerdo que podía tener, era aquel impresionante baile que mi amiga la nutria, me ofrecía solo para mi.

Con el saco al hombro lleno de cardillos abandono la pista de baile, no sin antes volver a mirar hacia donde minutos antes, aquella artista estaba actuando. No está, solo queda el recuerdo de las ondas en el agua que poco a poco dejan de moverse para volver a la calma que reinaba allí antes de aparecer aquel precioso animal.

Varias horas después de haber presenciado aquello lo reflejo en este articulo, y puedo jurar que cierro los ojos y veo perfectamente aquel animal, el cual y gracias al respeto, me ha enseñado lo que nos pueden llegar a ofrecer a los seres humanos, que por otro lado y como siempre somos los primeros en romper los pactos.
Una pena, yo que me consideraba diferente a los demás, hoy me ha enseñado la nutria que soy uno más de los seres humanos que rompen pactos y amistades, solo por querer presumir de algo que no nos pertenece. Solo espero que lo de hoy me haga recapacitar y si me vuelvo a encontrar con dicha escena, prometo coger un buen sitio y disfrutar yo solo de ella.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...