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viernes, 27 de julio de 2018

Capitulo 918: Subida al Morezón (Gredos)



La verdad que cuando a uno le proponen ir de ruta a la sierra de Gredos, desde ese momento y hasta que llega el día, un cosquilleo te recorre por el estomago hasta que suena el despertador. Y a pesar de ser domingo, no cuesta nada hacer el esfuerzo de levantarse a las cuatro de la mañana, sabiendo en casas de buenos amigos a esa hora también hay luces encendidas.



Y no se si lo habré contado mas veces, pero lo primordial que existe para subir a la montaña sin duda es la compañía. El compañerismo que hay sobre pasando los dos mil metros no puede ser el mismo que existe a pie de calle, por eso cada vez que me ofrecen esta ruta los amigos de la Trocha de Belén, no puedo negarme a acompañarles, porque cuando termino la ruta siempre me doy cuenta que aparte de haber disfrutado un montón, acabo siendo mejor persona.





Como ya he contado antes el horario fijado para ponernos en marcha son las cinco de la mañana, a estas rutas hay que ir temprano para disfrutar el día completo una vez llegues a la Plataforma, donde aparcamos los coches y nos colgamos las mochilas. Entre los valientes que nos atrevemos a realizar la ruta se encuentran dos pedazos de mujeres que sin duda son las mas valientes de todos. Si encima te atreves a venir desde Madrid para hacer la ruta con el grupo ya ni te cuento lo que te puede gustar la montaña. Entre risas y algo precavidos para ver que nos puede deparar el día, comenzamos a subir. Aquello está de vote en vote porque aparte de ser verano, se ha celebrado el famoso festival en Hoyos del Espino y muchos de los asistentes al mismo aprovechan el fin de semana para conocer el entorno, así que lo mas seguro es que se tenga que cerrar el paso a la plataforma, donde hay que abonar tres euros para poder subir y esta medida me parece cojonuda, y siempre hecho de menos que en Extremadura en muchos de sus lugares no se haga para por lo menos conseguir uno o dos puestos de trabajo que tanta falta hacen.




Después de haber hecho el intento en un par de ocasiones de subir a otra de las cumbres mas altas de Gredos, sin éxito las dos veces, íbamos con la mosca detrás de la oreja ante otro posible fracaso, puesto que el clima en la montaña es totalmente imprevisible. Aunque la temperatura que teníamos al llegar era de unos diez grados y alguno optó por ponerse otra manga por si la moscas. Yo sin duda que prefiero ir entrando en calor en la medida que vamos subiendo.


Las primeras fotografías son obligatorias dirigiéndolas hacia los piornos que colman toda la pradera, el color amarillo lo posee todo y la estampa mezclándose con el verde es espectacular.
Son decenas los senderistas que nos vamos cruzando, unos suben otros bajan después de haber hecho noche en el refugio de la laguna grande. Los mas atrevidos han acampado fuera y nos cuentan que sobre las tres de la mañana estaba lloviendo en la sierra y que tuvieron que taparse hasta las orejas.
En el refugio del Rey teníamos como objetivo comernos el muerdino que sin duda el que haya subido a estas alturas sabe que en ningún lugar está mejor dicho muerdo y eso que tuvimos la mala suerte que una de las botellas que llevábamos para no "añurgarnos" estaba mas picada que una lombriz en la charca de San Lázaro. Tuvimos que conformarnos con un vino espectacular de Salvatierra que nos supo a poco y que tuvimos que compensar echando un trago de agua de la fuente del rey.



Una vez recuperadas la fuerzas nos queda la ascensión hasta el Morezón, el cual tiene una altura de dos mil trescientos ochenta y nueve metros y desde allí arriba podéis imaginar las vistas que existen, aunque lo que mas satisfacción da es mirar por donde has subido y pensar que lo hemos conseguido.








Y da mucha pena emprender el regreso puesto que en la cumbre de esta montaña el tiempo pasa a segundo plano y uno solo quiere respirar este aire el rato que haga falta.
Después de inmortalizar el momento emprendemos el descenso en el que hay que tener un poco mas de cuidado por si algún resbalón termina con nuestro trasero dando encima de alguna de las miles de piedras que existen. Y así entre risas y algún que otro trago de agua que nos vamos encontrando en la bajada alcanzamos uno de los neveros que aun se conservan en esta falda de la montaña y que nos permite echar unas risas con las bolas de nieve que nos lanzamos unos a otros.









Cuando alcanzas de nuevo la plataforma y a pesar de llegar un poco cansados es tal el nivel de satisfacción que llevas que uno se siente un privilegiado de haber podido vivir en sus carnes una jornada preciosa de montaña, rodeado de buenos amigos en un paisaje único que está al alcance de todos siempre y cuando la tratemos de forma civilizada.













Volveremos porque a la montaña siempre hay que volver por lo menos una vez al año.
Nos vemos por las callejas.


lunes, 24 de abril de 2017

Capitulo 825: Un domingo por Gredos.



Si te gusta la naturaleza como me gusta a mi, seguro que uno de los lugares donde mas puedes disfrutar, es en la sierra de Gredos, donde a decir verdad, hacia tiempo que no iba. Por eso había que organizar una ruta por estas tierras, antes del mes tan ajetreado que nos espera.




Si te gusta el senderismo da igual el lugar que escojas para hacerlo, lo que por lo menos para mi es mas importante, es rodearte de gente que tenga las mismas inquietudes que tu y el mismo cariño a la naturaleza. He salido a caminar con muchas personas a lo largo de estos años que llevo haciéndolo y he de decir que me adapto a cualquier grupo rápido, sobre todo cuando ves que cada ruta que haces con ellos, me lo paso mejor que la anterior.




Desde hace bastante tiempo el grupo tan numeroso que fuimos aquí en Huertas se ha ido diluyendo poco a poco. Unos por temas de trabajo ( los menos por desgracia), otros porque no les apetece y algunos mas porque la naturaleza no les atraía tanto como parecía los primeros años.





El caso es que de los ocho o nueve habituales los últimos domingos hemos pasado a ir muchas rutas dos o tres miembros nada mas. Ante esta situación decidimos "abrir fronteras" y buscar nuevos compañeros de ruta, con la intención de salir mas gente junta y de esta manera, abaratar los viajes.
La verdad que hemos tenido suerte, porque desde que salimos con el grupo senderista de Belén "La trocha", nuestras rutas han vuelto a ser mucho mas divertidas.





Ayer no iba a ser menos y a pesar del madrugón que tocó pegarnos a eso de las cinco de la mañana, cuando otros muchos iban a acostarse, nosotros nos montábamos en los coches y poníamos rumbo al Pueblo de Ramacastaña, donde se uniría a nosotros una valiente compañera que venía desde Madrid.
Allí después de tomar café, continuamos viaje y un poco antes de las ocho de la mañana, estábamos aparcando los coches en la plataforma, la cual a esas horas  ya soportaba varios coches de senderistas que habrían hecho noche en los refugios de la montaña.




Nuestra intención era subir hasta la famosa cumbre de la "mina", donde hay unas vistas espectaculares. Siempre y cuando la nieve nos dejara realizar dicha ruta, cosa que una vez cerca de la cima, comprobamos que nos iba a ser muy complicado seguir adelante. Y como en la montaña ates de valientes hay que ser precavidos, decidimos no continuar puesto que la nieve estaba congelada y no llevábamos herramientas imprescindibles para caminar por ella. Ante un par de resbalones lo mejor fue cambiar el recorrido.

El muerdino nos le comimos a una altura considerable, donde las vistas no dejaban de ser preciosas y junto a nosotros las cabras montesas que nos alegraban la jornada. Daba pereza bajar de aquel sitio puesto que la temperatura también acompañaba y muchos de nosotros nos sobró ropa durante la ruta.

Como al bajar íbamos bien de tiempo, decidimos ir hasta la laguna, la cual hay que decir que parecía una procesión de gentes yendo y viniendo. Muchos amantes del senderismo con sus ropas correspondientes,, pero también mucho dominguero que seguramente no tenían ni idea a donde venían, no tenias nada mas que comparar las ropas de unos y otros para darte cuenta de ello.
Incluso algunos padres con niños demasiado pequeños para llevarlos tan lejos. Ellos sabrán lo que hacen...





El tramo mas cercano al mirador estaba cuajado de nieve pero ya era blanda y no resbalaba tanto, por lo que fue si duda donde mejor lo pasamos. No pudimos dejar de hacer alguna que otro bola e intercambiar tiros con ellas.
Numerosas fotografías y el sol que apretaba un poco, por lo que los que no nos dimos crema en la cara sufrimos alguna que otra leve quemadura. Mas o menos igual que las que sufre un albañil trabajando encima de un tejado...




Tocaba bajar hasta los coches, sin duda que es lo mas aburrido y a la vez peligroso, puesto que tienes que ir con las orejas tiesas para no pegarte algún susto. Y poco a poco fuimos descontando pasos hasta llegar de nuevo a la plataforma, donde la mayoría optó por meter un rato los pies en agua "fresca" para aliviarlos.



Volvimos a parar en Ramacastaña para refrescarnos y despedir a nuestra amiga Xandra, la cual volvía para Madrid.
Nosotros la vuelta la hicimos recordando lo bien que lo habíamos pasado y a la vez nos vinimos con la pena de no haber hecho cima en La Mina, pero esto nos hará volver mas pronto que tarde para conquistarla. Aunque ayer no nos hizo falta para pasar una impresionante jornada dominical, donde los ocho amigos lo pasamos en grande. Así da gusto madrugar los domingos.

Nos vemos por las callejas, aunque estén cubiertas de nieve.






Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...