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domingo, 12 de julio de 2026

Capítulo 1035: Mas bien que pa la hostia.




 Una voz a lo lejos suena en mi cabeza, en realidad no suena tan lejos, está ahí, a la vuelta de la esquina. 

¿Eres tú Kiko? Te viene bien quedar hoy para tomar un café y contarnos nuestras penurias?

Pues claro, dame diez minutos y nos vemos. Este ritual le teníamos al principio muy a menudo, luego el puto trabajo nos iba absorbiendo todo nuestro tiempo y nuestros cafés se hacían esperar, pero creo que incluso nos venía mejor a los dos distanciarlos en el tiempo puesto que así teníamos más cosas que contarnos, aunque eso si, había que hacerlo en media hora que somos autónomos y nadie nos va a sacar nuestro trabajo...

Y en esos ratos nuestras conversaciones e intentos de cambiar el mundo por otro mejor y que cada día veíamos mucho más difícil. ¿Has escuchado a este?¿Has oído a este otro? ¿Has visto los resultados electorales en tal país? y así nos poníamos al día de nuestras cosas y nuestras ideas y es cierto que cada vez nos dolía un poco más en lo que se está convirtiendo el mundo.

Pero tú siempre intentabas poner un poco de esperanza a mi negrura. porque a positivo no te ganaba nadie y mira que en el camino han existido personas que te han echado la zancadilla y en lugar de guardarles rencor, si hubiera hecho falta, les hubieras encima pedido perdón tú mismo, cuando el daño tanto psíquico como económico te lo habían hecho a tí.

Tu vicio de taller le has mantenido hasta el ultimo día y es que con la ilusión que compraste la nave, montaste el taller y le llenaste de herramienta solo tú y tu familia sabe lo que tuviste que currar, con el metro en una mano y la calculadora en otro. Los principios son difíciles para todo el mundo y en eso te di la razón cuando empecé yo y muchos días me tocaba pasear las escaleras en la vaca del coche y frecuentar bares para que alguna persona requiriera mis manos para trabajar. Hay que insistir y persistir me decías, en cuanto te conozcan cuatro o cinco, las voces se correrán y ya no te faltará el curro. Mira yo, antes apenas había nadie en el taller y ahora no falta alguien toda la semana que venga a encargar algo. Hacer bien nuestro trabajo, cobrar lo justo y lo demás vendrá rodado...


Ahora que tu voz se va alejando me sale la mala ostia que llevo dentro cuando veo que la vida no es justa y nos priva de la presencia de gente buena como tú que tanta falta hacen en este mundo de mierda que nos está quedando. Aunque sé que siempre estarás ahí para guiarnos por el camino correcto y echarnos la bronca cuando nos veas tristes y cabreados, será entonces cuando vendrán a mi cabeza muchas de nuestras conversaciones, nuestras inquietudes y nuestros miedos y ante eso cuando me pregunten ¿Cómo andas?

siempre contestaré tu frase favorita que incluso en tus últimos momentos seguias diciendo;

!Mas bien que pa la hostia!

Hasta siempre amigo Kiko, como bien dijo el gran Robe Iniesta en su canción Nana cruel 

Yo, que estudié al ser humano, te digo

que no, que ya nada espero.

Yo, que intenté comprender sus motivos

Que no, que ya nada espero.

Yo que quisiera encontrarme contigo....


Descanse en paz. Un abrazo a familiares y amigos que hoy estamos jodidos porque es una putada que gente tan querida como tú, tenga que marchar.


miércoles, 24 de junio de 2026

Capitulo 1.034; Fin de semana en Soria, Laguna Negra.

 



Como viene siendo habitual entre los seguidores de estos viajes organizados por nuestro Ángel de la guarda ( Paqui), cuando se va aproximando la fecha uno empieza con los cosquilleos en el estómago, y no es porque no estemos acostumbrados, pero mientras uno siga disfrutando y sintiendo eso es porque merece la pena seguir descubriendo lugares y ciudades.








La ruta escogida esta vez fue conocer la "Laguna negra" y subir hasta el Urbión, todo esto guiados por uno de los mejores profesionales que nos hemos encontrado a lo largo de la península. Y no es que los otros fueran malos, pero Ismael demostró que disfrutaba haciendo su trabajo y que encima seguía formándose para poder enseñar más a sus clientes. Además de enseñarte el paisaje, nos enseñó la leyenda de la laguna e incluso nos recitó obras de Machado con una maestría que cualquiera diría que ese era su trabajo.



En el viaje nos faltaron varios miembros habituales y eso se notó, a parte de la perdida reciente de un familiar que aunque uno sabe que hay que seguir viviendo, no deja de ser doloroso el intentarlo y aplicarlo. Sin duda que el tiempo lo cura todo y los amigos ayudan mucho a que nos sintamos cómodos en todo momento. Muchas gracias a todos por consolarnos y preocuparse por nosotros. 








Un par de paradas y pronto, antes casi de amanecer, estamos recogiendo al guía para seguir hasta el comienzo de la ruta. La cual en su comienzo apenas separan dos kilómetros hasta la laguna, por lo que casi todos los miembros de la expedición, deciden hacerla para luego volver tranquilamente mientras los demás seguimos caminando hasta el Urbión. La ruta completa son unos catorce kilómetros y aunque no es muy dura, no deja de ser alta montaña y hay que estar un poco preparado para realizarla, aunque siempre hay quienes se preocupan de que todos los que vamos caminando, lleguemos de la mejor manera hasta el final. Siempre, desde la primera ruta que hicimos nueve años atrás, el buen rollo siempre reina entre nosotros.






La ruta para mi la meto dentro de las top de las que hemos realizado. Un paisaje precioso entre pinos, chopos y varias especies más, regado con las precisas explicaciones de Ismael, siempre pendiente de todos nosotros.

Coronar el Urbión no es sencillo para todos, pero quien lo intenta lo consigue con la ayuda de unos y otros, es una gran experiencia subir y poder contemplar las vistas que desde allí se ven.






Y que mejor momento para comernos el muerdino que en una bonita llanura, rodeada de neveros y por supuesto un rebaño de cabras controladas por los mastines.

Toca emprender la bajada, la cual se pone por momentos complicada pues hay mucha arenilla suelta y muchas piedras. Aunque hay alguna que otra caída, nada importante que no deje seguir caminado al grupo, soportando una temperatura algo mas alta pero bastante soportable visto lo que nos contaban que había por nuestro pueblo.







Y poco a poco nos vamos acercando hasta el lugar de recogida pero antes tenemos que disfrutar de un impresionante mirador en el lugar conocido como el castro viejo y donde todo el grupo disfruta de unas maravillosas vistas.


Ponemos rumbo hasta Soria donde tenemos el hotel, un precioso monasterio restaurado y convertido en hotel. Un lugar muy céntrico desde donde podemos desplazarnos por toda la ciudad, la cual no es muy grande y se la puede patear de cabo a rabo. Pero eso lo haremos después de ducharnos y descansar un rato, que los días son mas largos y da tiempo a todo.

Nos sorprendió gratamente ver la cantidad de gente que había por las calles y terrazas, disfrutando del fresquillo que reinaba en mitad de la noche. Una cena ligera y a descansar que el domingo toca seguir haciendo turismo.







Y eso hicimos, la ermita de San Saturio nos sorprendió muy gratamente, una cueva cavada en la roca y aprovechada desde siglos atrás para vivir en ella. Pudimos pasear por las orillas del Duero el cual el día anterior vimos donde nacía y el domingo nos sorprendía el caudal que posee varios kilómetros después.

Toca buscar el lugar donde comer antes de poner rumbo a nuestro lugar de origen. Tuvimos suerte de encontrar un buen restaurante, aunque una vez que hablas con todos los integrantes de la excursión, Soria es una ciudad donde se come bueno y barato y donde el trato con los turistas es exquisito, nosotros lo hemos podido comprobar este fin de semana.






Otra ruta en los gemelos con gente que merece mucho la pena caminar.

Nos vemos por las callejas de la península.

P.D: Las fotografías son algunas mías y las demás de todos los participantes en el grupo, capturadas en el grupo de wasap. Gracias a todos por hacer los viajes amenos.

 





sábado, 19 de octubre de 2024

Capitulo 1020: Cuando damos la vuelta al jamón.

 


Y fue un catorce de marzo, miércoles, a las doce y poco del mediodía cuando vine al mundo, según informaciones maternales, porque los padres de esas cosas no memorizamos nada.

Nací en el seno de una familia obrera, mi padre fontanero después de haber probado sin éxito el paso por la policía municipal, donde a parte de poner pocas multas por aquellos años, había que consultar con los jefes mas altos si a fulanito se le podía denunciar o no y eso para los principios de mi padre fue suficiente para soltar el casco y la porra e irse a Madrid a buscarse el cuscurro que en el pueblo tan difícil era por aquellos años.

A la vuelta de los "madriles" y con un oficio aprendido, tocó currar con los del pueblo, que pronto se rindieron a las manos del "Brujo del Plomo".... A día de hoy todavía encuentro en alguna obra algún trabajo realizado por mi padre cincuenta años después.

Vivir en Huertas de Ánimas ha sido todo un lujo durante los años que llevo vividos. Sin tenerlo todo a nuestro alcance, nunca hemos echado de menos nada. Para mí eso lo es todo en la vida. Aunque es cierto que cada vez que algún amigo o conocido marchaban del pueblo, un dolor fino nos asaltaba el estómago y pronto dejábamos de echarlos de menos puesto que los autóctonos que nos quedábamos, debíamos de seguir viviendo. Cuando volvían por el pueblo, éramos los primeros en recibirlos y escuchar todas las aventuras que tenían preparadas en sus cabezas para contar a los del pueblo, para ver si enganchaban a alguien más y se los llevaban para Madrid.

No fue fácil pasar por alto varias oportunidades que se presentaron, pero el arraigo con el pueblo siempre fue mayor que cualquier cifra mareante que los amigos de fuera te contaban cuando venían. Nosotros nos aferrábamos a nuestros bares y discotecas además de rozar más todavía con la familia, que sin duda fue la parte más importante para todos los que nos quedamos en el pueblo por aquellos años.

Y la vida fue pasando, el paso por el servicio militar me hizo todavía ser más Huerteño, y si antes tenía claro que jamás me movería del pueblo sino era por causa mayor, cuando me licencié, juré que sería un "Huertovi" ( Huerteño de toda la Vida) todo los años que pudiera y estuviera en mi mano.



Los primeros amigos con novia se fueron casando y los primeros niños llegaron a la peña "el Charpazo". Hoy seguimos comprobando como hicimos bien el trabajo de padres y amigos para hacer que entre ellos siempre se lleven bien y se ayuden siempre que le haga falta ayuda a uno de ellos. Me encanta verles juntos y ver fotografías que mandan al grupo de la peña para mostrarnos que han estado junto en cualquier fiesta de los pueblos de alrededor. En eso salen la mayoría a los padres que siempre que podíamos y el bolsillo lo permitía, nos dejábamos ver por cualquier fiesta, eso si, sabiendo que el lunes tocaba volver a currar, porque la peña está llena de trabajadores prematuros y pocos estudiantes y no por eso hemos dejado de ser gente inteligente, a los escritos me remito.

Y vamos viendo crecer a todos a la vez que a nosotros nos crece la chepa, que se va llenando de problemas resueltos y alguno aun por resolver que hace que jamás podamos bajar la guardia.

Los nietos van llegando a la peña y ya toca quedarse con ellos para que los padres puedan disfrutar de ellas lo mismo que hicimos nosotros cuando se los dejábamos a los nuestros. La vida es un rio que lo mejor es que siga su curso sin salirse de el, aunque siempre se presentará algún problema extra que toca resolver.

Ahora, cuando das la vuelta al jamón, por el otro lado está mejor. Cada loncha hay que saborearla porque es el jamón que queda si miras el hueso que se ve por la parte de abajo. Minimizar problemas, pisar el freno y dejar el acelerador a un lado que no hay prisa por seguir viviendo y seguir rozando con la gente que te importa y te quiere y ayudar al prójimo cada vez que te lo pidan. El pueblo es nuestro y solo nosotros podemos conservarle, no debemos conformarnos con lo poco que nos ofrecen y hay que exigir lo que nos pertenece porque el gran enemigo de los pueblos es la despoblación que crece a pasos agigantados y solo nosotros podemos frenarla poniendo algo de nuestra parte mientras saboreamos las ultimas lonchas que nos quedan por partir.




martes, 15 de octubre de 2024

Capitulo 1019: Quedamos en el siete. (Articulo del libro de las fiestas 2.024)


 

Dónde nos llevó la imaginación

Dónde con los ojos cerrados....

Como escribió el gran Antonio Vega, así era para nosotros el rincón de la plaza, donde siempre quedábamos todos los amigos del Charpazo, cuando los móviles eran parte del futuro lejano.

Era este el lugar de quedar puesto que estaba en la plaza, pero a la vez, estaba más recogido que cualquier lugar de esta. Si aparcaba algún coche de los pocos que había por entonces cerca del rincón, ya estábamos casi camuflados de todas las miradas o casi todas, de la gente que pasaba por la plaza, ya sea andando o en coche. Así en el “siete”, aprovechamos para fumarnos nuestros primeros cigarros, para darnos nuestros primeros besos de novios con los primeros rolletes de la pubertad, incluso era el lugar desde donde arrancábamos para ir a cualquier lado que tuviéramos que ir a liarla.

Era típico entre los miembros de la peña el oír decir que a tal hora en el siete y si no habías visto a nadie en todo el día para que te dijera los planes que había para ese día, lo mejor era acercarte hasta el “siete” y seguramente que alguno de la peña había por allí sentado o muy cerca.



La cabina de teléfono que había al lado fue nuestro refugio en días de lluvia, cuando el balcón de encima del siete no era suficiente para taparnos del agua que caía, siempre había que meternos en tan estrecho lugar más de cinco o seis personas, con el agobio que aquello nos producía, más aún, después de haber visto la película de “la cabina”, del gran Mercero, que tanto agobiaba ver. Pero para nosotros era un cachondeo el ver como a

pesar de tan pequeño lugar, empujando siempre lograba entrar más gente de la que uno podía imaginar.

En aquella cabina nos enseñaron nuestros amigos madrileños a cómo “ordeñarla” y sacar dinero, cosa que sólo quedó en nuestros sueños puesto que el intentar sacar dinero de la cabina, siempre acababa con algún que otro chinchón en la cabeza, y es que lo malo no fue que nos enseñaran a eso, lo malo fue que nosotros fuimos mucho más burros que nuestros maestros.

El truco era sencillo, buscar un palo de cualquier polo que alguien se hubiera comido, (nosotros pocas veces), a continuación, te metías con tu amigo madrileño que supuestamente para nosotros los del pueblo eran mucho más aventajados, y te decía que cerraras la puerta, una vez allí los dos solos, él te pedía el palo y se ponía a manipular el aparato telefónico un momento mientras te iba diciendo que por lo que sonaba, dentro había por lo menos quinientas o seiscientas pesetas en monedas, así que nosotros habríamos los ojos como el “Tío Gilito” y empezábamos a imaginar en que nos gastaríamos las monedas que nos corresponderían una vez perpetrado el atraco a la cabina. Pero todo se iba al garete cuando tu amigo madrileño dejaba caer el palo del polo al suelo y te rogaba que te agacharas para dársele de nuevo, era ese el momento cuando sabías lo duro que era el teléfono cuando te arreaba con el en la cabeza....



Toda tu alegría se iba a la mierda y el cabreo que pillabas era enorme, pero te quedaba la recompensa de pillar algún amigo o conocido para vengar el dolor de cabeza que todavía te duraba y que milagrosamente se te quitaba, cuando eras tú el que mandaba buscar el palo de un polo para ordeñar la cabina. Si a ti

te habían zurrado bien con el teléfono en la cabeza, la venganza era terrible y el porrazo de uno del pueblo era el doble de doloroso de lo que los madrileños nos hicieron a nosotros.



Y así pasábamos los días de verano, esperando a que octubre nos alcanzara, mientras en el siete unos iban y otros venían. Los que ya curraban por entonces aguantaban un rato más que los estudiantes, que siempre debían de irse antes para repasar, mientras los que ya trabajábamos y manejábamos alguna que otra peseta, nos acercábamos a casa de tía Julia a comprar algún cigarro suelto mientras ella nos preguntaba que para quien era, a lo que rápidamente contestábamos que, para nuestro padre, como si ella se lo fuera a tragar, pero Tía Julia cogía los dos duros si te vendía un ducados y tres duros si era un fortuna y todos tan contentos.

La reunión se terminaba en el siete cuando Anita Flor se iba a la cama, era ahí cuando abría el postigo nos daba una voz a la vez que nos ponía de sinvergüenzas para arriba y remataba diciendo que iba a llamar a la policía y eso por entonces eran palabras mayores, así que no nos quedaba más remedio que levantar el campamento hasta el día siguiente donde otra vez nos veríamos todos en el “Siete”.

FELICES FIESTAS

FONTA.

viernes, 11 de octubre de 2024

Capitulo 1018: Hasta siempre Chiqui.



Iniciábamos los años noventa cuando un Renault 6 verde se para junto a mí, se baja la ventanilla, con la manivela por supuesto, y una bocanada de humo sale del interior del coche. Fuma ducado y lleva una gorra blanca puesta. 
Tío Kiko me pregunta: ¿Estás trabajando?
Yo le respondo que no, que he terminado la escuela taller y que ando a lo que sale.
¿Te quieres venir a trabajar con nosotros?
En mi cara se ilumina una sonrisa y no tardo en contestar que si.
Pues mañana te vas pa mi casa a las siete de la mañana, que desde allí nos vamos a Santa Marta....
A la semana de estar en Santa Marta les salió una obra en Almaraz, un vecino del pueblo constructor les había llamado para levantar varias viviendas en Almaraz y algún pueblo de alrededor.

Ese día me monté en la Renault exprés y ya no me bajé de ella hasta diez años después.
Trabajar al lado de Chiqui era muy reconfortante, porque a pesar de las palizas que nos metíamos trabajando, era un tío que sabía llevar bien a sus compañeros. Conmigo tuvo más paciencia que con cualquiera, quizás porque andaba saliendo con sus sobrina y eso era un grado entre los peones de la empresa que por entonces había.
Yo sabía que cumpliendo en el curro Chiqui no dejaría que me reclamara su padre y me llevara a Santa Marta con él y con Juli, así que fueron varios años yendo y viniendo desde Almaraz a casa, lloviese, helase y nos asáramos de calor, siempre con él al volante y teniéndole que llamar en muchas ocasiones porque la cama y él se llevaban demasiado bien.


En Almaraz no llevábamos dos meses y ya conocía a todo el pueblo, esa facilidad para caer bien a la gente solo la tenía él. Si alguien se le escapaba no dudaba en preguntar a Juanito (Alicia) y este a regañadientes le explicaba de que familia era y que parentesco tenía.

Aquel veintiocho de marzo del noventa y dos tocó inaugurar una discoteca que habíamos construido en Almaraz. Que noche más buena hasta que llegamos a casa y comprobé que allí no había nadie, puesto que mi hermana se había puesto de parto y se fueron todos a Cáceres, la bronca fue menos bronca cuando apareciste tú a mi lado, tenías el don de minimizar cualquier cabreo del que tenías enfrente, y después siempre terminabas riéndote con él.

Fueron años muy buenos de muchos recuerdos y muchas vivencias a la vez que yo iba aprendiendo el oficio que hoy ejerzo y que tú te empeñaste en que yo aprendiera.

De vez en cuando me tocó volver a Santa Marta y era entonces cuando echaba de menos tu compañía a la hora de currar. Porque Tío Kiko aprovechaba para ponerme en mi sitio y hacerme creer que todavía no sabía nada del oficio, cosa que tantos años después le seguiré agradeciendo, puesto que me enseñó a ser puntual, limpio y ordenado y llevar siempre la cabeza alta al terminar una obra.

Aún recuerdo aquellas celebraciones de cumpleaños en la cerca donde siempre terminábamos cantando. Tía Antonia empezaba a cantar y yo con el cuenco de machar los ajos la acompañaba. Tío Kiko nos miraba con seriedad pero al final terminaba cantando con nosotros, no sin antes recordarme que al día siguiente había que montar vigas y bovedillas y que me iba a enterar de lo que valía un peine...


Fueron diez años en los que me considerasteis de familia y yo pensaba lo mismo, luego la vida da vueltas y cogimos caminos distintos pero tuve la suerte de seguir con tu sobrina y casarme con ella, además de que te vinieras a vivir al llano de Tío Porras, concretamente a la que fue su casa.
Y el barrio ganó en presencia porque tú eras así. De todo pendiente y de los problemas de la gente los cuales querías hacer tuyos a pesar de no conocer a todo el mundo por igual.

Estos días hemos podido comprobar todas las amistades que has ido sembrando a lo largo de tu vida y hemos visto pasar a despedirte gente de muchos pueblos de alrededor, La cumbre, Santa Marta, Almaraz, Ibahernando, Santa Ana, Alcollarín, Jaraicejo, Robledillo de Trujillo, Navalmoral, Madroñera, Logrosán, etc. y todos los dueños o trabajadores de todas las fincas que hay en cien kilómetros a la redonda.

Desde tu accidente algo cambió en el barrio y por su puesto en el pueblo. Las fiestas en ningún momento han sido iguales sin tu presencia porque tú acaparabas muchos frentes, si eras protagonista en la peña de los cabezudos, lo eras cuando había alguna dama en la familia y también en el Rosario. Ahí es donde vas a dejar un vacío enorme porque tu socio "el Fonta", todavía no se cree que le toque estar acarreando escobas y dando con la manguera a la hoguera para que no se queme nadie. (Este año hemos hecho caso a mi madre y la hemos preparado más pequeña) hasta en ese momento dijimos que tú no aprobarías el cambio de tamaño.

El recuento de velas necesarias para poner en la fachada de Tía Isabel para el año que viene, le vamos a comenzar contigo, aunque todavía sigo mirando a los lados para ver si vienes con esas pedazo de manos que daban miedo, diciéndome que me quitara de aquí o de allí o que acercara algún cubo de agua por si acaso.

El pueblo está dolido y consternado, precisamente dejarnos en fiestas es lo mas doloroso que ha podido pasar, aunque sabiendo como tú eras, no dejaremos que decaigan las fiestas. El agua ha querido hacer un parón mientras la gente te despedía y no se recuerda un duelo con más gente que el tuyo.

Ahora queda lo más difícil, estar pendientes de tu mujer, hija y yerno, acompañar a tus hermanos y hermanas en la difícil papeleta de seguir viviendo y es que no será nada fácil hacernos a la idea de que no estarás ahí para meternos debajo de tu paraguas que todo tapaba y abarcaba.
Gracias por todo tío Chiqui, jamás te olvidaremos.












martes, 31 de octubre de 2023

Capítulo 1011: Fin de semana en Cuenca.

 





Pues una vez más y van unas cuantas, volvimos a ponernos en la carretera. La verdad que entre viaje y viaje a pesar de ser cada cuatro meses mas o menos, pasa el tiempo volando y te das cuenta de ello cuando te encuentras a compañeros que siempre te dicen lo poco que queda para irnos a conocer lugares nuevos y uno empieza a ponerse nervioso, como si fuera el primer viaje que hacemos juntos.




El lugar escogido por nuestra organizadora fue el nacimiento del río Cuervo, lugar que está a una hora más o menos de Cuenca.

A eso de la una de la madrugada quedamos para salir, aunque ya sabemos que a nosotros nos suelen recoger unos veinte minutos después en la "rotondina." Allí vamos comentando lo que tenemos por delante durante todo el fin de semana, si te has preparado para la ruta, si nos lloverá, si llevas alguna chuche para el camino etc.





Llega el bus que conduce nuestro amigo Chencho y toca jugar al Tetris con las maletas y mochilas. Poco a poco nos vamos acoplando en el bus que una vez más llevamos completo. Somos muchos los que repetimos en todas las rutas y bastante gente que se queda sin poder venir. Otra vez será les decimos cuando nos preguntan por las plazas y es que quien se monta con nosotros suele repetir.

Nosotros nos lo montamos de lujo en los viajes, nuestra música con DJ Jota Efe, que el único requisito que pone es que el que cante tiene que estar de oreja o poco le falta para entregar la pellica. Nuestras "jeterias" tampoco faltan y es que en los viajes ante el aburrimiento, lo único que te entra es hambre....y sed.





La parada necesaria para evacuar y que la gente estire las piernas, los fumadores maten el vicio y algún café al que no le afecte para dormir, ( los que duermen).

Ya nos va quedando poco y el cuerpo lo sabe. El pueblo de Tragacete nos recibe de noche aún y nos da tiempo para desayunar algo antes de comenzar a caminar, aunque el lugar del desayuno hay un poco de descontrol con las camareras...





El guía nos dice que no podemos irnos sin ver una catarata que existe cerca del pueblo y que el bus nos puede dejar justo donde empieza la vereda, así que la mayoría decide bajarse a ver esta maravilla de la naturaleza.

Son unos veinte minutos entre ir, hacerse fotos y volver, luego los que vamos a realizar la ruta continuamos subiendo por la carretera hasta llegar a la senda que debemos coger. Vamos veinte y el guía, el cual nos trató estupendamente, explicando cada una de nuestras dudas y siempre pendientes de todos nosotros.





La ruta comienza con dos o tres subidas pronunciadas, puesto que debemos alcanzar algo más de mil seiscientos metros, pero con paciencia y contemplando el bosque de pinos, el cual pertenece al ayuntamiento de Cuenca el cual según nuestro guía, explota y comercializa la madera llegando a cortar unos seiscientos mil pinos al año. Así el bosque está perfectamente cuidado aunque todavía se ven pinos en el suelo, los que tumbó la nevada de 2.018 en la cual se alcanzó por aquella zona una altura de nieve de un metro ochenta centímetros.







Cuando llegamos a la mitad de la ruta, cuando lo que nos queda ya es solo bajar relativamente, decidimos comernos el muerdino. Pero el agua se niega a darnos tregua y debemos levantar el campamento antes de lo que nos hubiera gustado. Había ratos que apretaba un poco más, pero en general no fue una lluvia molesta para caminar.

Llegamos hasta el nacimiento del río Cuervo donde finalizaba la ruta y donde nos esperaba el bús junto a la gente que no había realizado la ruta. Nos dio el tiempo justo de llegar hasta las cascadas, hacernos la foto y volver rápido al bus para poner rumbo a Cuenca, donde teníamos el hotel concertado.






La ciudad de Cuenca está en un cerro, cosa que yo no sabía, así que nos dimos buenas tupas de subir cuestas el sábado y el domingo, para ver todo lo mas importante y bonito de la ciudad. Muchos incluso tuvieron tiempo de tirarse por una alucinante tirolina que te hacía ver unas vistas de la ciudad impresionantes. Las casas colgadas parecen otra cosa cuando las ves en directo, te las esperas con salientes más pronunciados y luego allí es otra cosa. Pero con todo es un lugar precioso y desde el puente las vistas son preciosas y de noche más aun.






La catedral es chula y tomarte una cerveza en la plaza mirando hacía ella, te reconforta.

Quedamos para comer en uno de los bares que están justo al salir de la plaza dirección hacía el puente, donde comimos bastante bien y de precio asequible. Es difícil ir quince personas juntas para comer, sentarte en alguna terraza o cualquier otra cosa, pero nosotros siempre conseguimos estar todos juntos puesto que de eso se trata.










A las cinco hay que estar en el hotel para recoger las maletas y volver a montarnos en el bús para volver a nuestras casas. Allí comentamos lo que ha hecho cada grupo de amigos con los que llevamos ya una veintena de rutas y de ciudades, con los que da gusto compartir estas excursiones.

La vuelta como siempre, nuestra música y nuestras tonterías de la "cofradía", que suelen hacer gracia a todo el bus, aunque siempre hay ovejas negras como en todos los rebaños.





Y después de ver llover durante parte del camino, llegamos durante una tregua para que no nos mojemos hasta llegar a casa.

Un viaje de diez, con un guía cojonudo, un hotel guapo y cena y desayuno de lujo, todo sobre la responsabilidad de nuestra Paqui, que hace nuestros sueños realidades.

Nos vemos en la próxima, por tierras malagueñas donde seguiremos disfrutando de este vicio que es el senderismo y el turismo.

P D:

Corría el año 2016 cuando al grupo de senderismo al cual pertenecía decidió que ya iba siendo hora de salir fuera de nuestro entorno a realizar alguna ruta de prestigio nacional.

El grupo se fijó en la ya famosa del Caminito del Rey, la cual estaba en pleno auge y era difícil comprar entrada para realizarle. Por eso lo mejor era ponernos en contacto con alguna agencia y preguntar la posibilidad y el precio de aquella famosa excursión. Pronto nos pusimos de acuerdo con Paqui quien además de organizar nuestro viaje, logró llenar el autobús con gente a la cual le gustaba también el senderismo de Trujillo y alrededores.

Lo que para nosotros fue un deseo, aquel dos de julio del año dos mil dieciséis se hizo realidad y logramos completar aquella maravillosa ruta. Fue tal el éxito de aquella excursión que empezamos a organizar varias rutas más. La mayoría de los que fueron a Málaga se apuntaron a la siguiente en la que ya decidimos que debía ser un fin de semana entero, donde nos diera tiempo a conocer el lugar donde realizáramos dicha ruta.

Así, poco a poco fuimos haciendo un grupo de senderismo el cual nos fuimos conociendo en cada viaje un poco mejor, sabiendo de que pie cojeaba cada uno y disfrutando de cada minuto en el que estábamos juntos. A parte de algún que otro encontronazo lógico por otra parte al ser cada uno de su padre y de su madre, hemos ido conociendo decenas de rincones por toda la geografía española y portuguesa caminando por decenas de rutas unas mas bonitas que otras y algunas mas duras que otras pero hemos sido capaz de completarlas todas las que nos hemos ido proponiendo.

De algún viaje hacia acá hemos ido comprobando como a estas excursiones que se preparaban con la intención de hacer senderismo, se ha ido apuntando gente que su intención es hacer turismo por la ciudad en la cual nos quedamos a dormir y que no desean caminar ni hacer estas rutas, bien por una cosa o bien por otra. El caso es que los senderistas entre los que me incluyo nos sentimos presionados a la hora de hacer las rutas, poniéndonos hora de finalización con lo que puede dar de si una de estas rutas, en las que pueden pasar decenas de percances los cuales nadie tiene previsto y que no se camina igual teniendo que ir pendiente del reloj para terminar cada ruta. Si una ruta se alarga más de la cuenta ya es culpa de quienes la hemos hecho y sobre nuestras espaldas recae el peso de hacer esperar a quienes no vienen a caminar y nos esperan donde empareja, cuando desde siempre la prioridad debe ser para los senderistas y si se tarda más en la ruta, pues quien tiene que aguantar es quien no quiere caminar y no lo contrario, puesto que estas excursiones son para hacer SENDERISMO. Haber si poniéndolo en mayúsculas se me entiende mejor.

El comportamiento dentro del autobús por la parte que me toca con los que voy, ha sido el mismo desde dos mil dieciséis, disfrutar desde el minuto uno que nos montamos en cada autobús y si no se duerme pues ya lo haremos a la vuelta, que tenemos cuatro meses hasta la siguiente ruta y la verdad que quienes nos han acompañado siempre, saben que somos así con nuestras virtudes y nuestros defectos, con nuestra música y nuestros cantes, con nuestros chistes y con nuestros cuentos, respetando a los acompañantes e intentando hacer cada viaje mas corto y ameno.

El grupo en el que me incluyo seguirá yendo de excursión si se le respeta como es o como somos mejor dicho y espero y deseo que en las siguientes excursiones se de prioridad a los senderistas y si una ruta termina mas tarde y hay que comerse un bocadillo por no llegar con hora a ningún restaurante, pues es lo que toca. No nos parece bien que se nos mire y trate mal por querer bebernos una cerveza al terminar las rutas, cosa a la que tenemos derecho sea la hora que sea.









Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...