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martes, 21 de febrero de 2017
Capitulo 811: Putas migrañas.
Cuando un día normal y corriente como otro cualquiera de duro trabajo, puede cambiar a ser una mierda de día. Es en un momento, como el que pasa a la siguiente hoja del libro que estudia o lee. Como el que al dar a vuelta a una esquina, se encuentra en peor estado de salud que antes de girar.
Es tal la impotencia que uno siente que lo único que nos queda es aprender a vivir con ellas. Pero que mal se vive así.
Todo comienza en mi caso con un hormigueo en la vista, la cual pierdo en un treinta por ciento por lo menos y de lejos veo mas bien poco. Hay veces que es peligroso hasta hacer algún ejercicio como el conducir, o si te pilla encima de un tejado, o mejor es bajarse del mismo antes de que la vista vaya a menos.
El hormigueo se apodera de casi toda la vista y lo único que deseas es estar a oscuras, pero hay veces que es imposible hacer este ejercicio, por lo que uno va aguantando las envestidas como puede y desea que la vista vuelva en su totalidad. No se puede controlar lo que tarda dicho fenómeno, hay gente que le dura minutos y a otros les dura horas, yo en este caso no tengo mala suerte, puesto que se me pasa pronto.
Lo peor viene después, cuando un dolor intenso de cabeza se apodera en la parte de las sienes y cuesta hasta agacharse a hacer cualquier cosa, ante los pinchazos que me dan.
El trabajo que tengo no ayuda mucho a que se pase pronto el mal estar y ya me acostumbro a convivir con este fino dolor de cabeza que logro combatir en poca medida, con alguna pastilla que me tomo. He probado tantas que ninguna te quita del todo el dolor, por lo que tienes que saber que ese día estarás todo el día con mal cuerpo.
Hay gente que incluso se le agarra al estomago y le hace vomitar o te suelta el vientre, a mi antes no me pasaba esto, pero las ultimas veces que me han visitado las malditas migrañas, parecen querer venir acompañadas de males mayores. Tengo mal cuerpo y el estomago me duele.
He leído tanto sobre ellas en Internet, que es un mundo fascinante el poder estudiarlas. Con todo lo que hay inventado en medicina, contra las migrañas queda mucho por averiguar. Estaría bien que alguien cogiera el toro por los cuernos y diera un paso al frente para conseguir un fármaco que nos aliviara estos malditos días en los que en apenas cinco minutos, dejan de ser días buenos o normales, para convertirse en días insoportables en lo que mejor que podemos hacer los que sufrimos este fenómeno, es acostarnos pronto. Por lo menos dormidos estamos a salvo de dolores, aunque mañana todavía la cabeza, nos recordará que el día anterior vino a visitarnos las malditas migrañas.
Os acompaño en el sentimiento a los que sufrís esta maldita enfermedad que según estudios, sufrimos entre el doce y dieciséis por ciento de los españolitos.
lunes, 31 de octubre de 2016
Capitulo 776: Juntos de nuevo.
Intenté seguir tus pasos aun a sabiendas que haría daño a mucha gente. Pero no vi ningún sentido a la vida desde que tú caíste enferma.
Todo se me hizo de pronto oscuro y las ganas mías de que te pusieras pronto buena, no fueron suficientes para que cambiara tu salud.
El dolor que sentía cada uno de los días en los que tu te alejabas un poco mas de entre nosotros, no se lo recomiendo a nadie. Mis visitas al medico no servían para nada, tan solo la palabra "demencia" me alegraba un poco. Yo quería estar loco para el resto de la gente, pero cuerdo para estar a tu lado en tu dolor. Te ibas y yo no podia hacer nada y tus quejidos y lamentos fruto de la maldita enfermedad, se metían todas las mañanas en mi cabeza. Me veía en la obligación de salir a pasear con las primeras luces del alba. el encontrarme con los vecinos me distraía un poco, aunque sus palabras eran para preguntarme por tu estado. Mis contestaciones les dejaban tranquilos a ellos y a mi me dejaban una incertidumbre en el cuerpo, al no saber si hacia bien o mal, a la hora de decirles que estabas un poco mejor.
Para mi tu mejoría era que dejaras pronto de sufrir. No te merecías ni un segundo mas ese dolor. Nadie se merece un final así, ni siquiera el peor de nuestros enemigos y mientras pensaba en ello me venía a la memoria todos y cada uno de los momentos que vivimos juntos.
Entre penas y tristezas, siempre hubo sitio para alegrías y buenos momentos. Nos quisimos tanto que jamás tuve ojos para nadie mas. Tu eras mi luz y mi guía. Tu eras la vela que alumbraba mi camino. Tu eras quien ponía la pausa a los momentos duros que nos tocaron vivir.
Y aquel día que dejaste de sufrir, la mitad de mi vida se fue contigo. La otra mitad era cuestión de tiempo que se reuniera junto a ti. De aquí para allá también sufrí dolores, no quise que tu fueras la única que padeciera y poco mas de un mes después, he decidido que ya no podía aguantar mas a este lado de la vida.
Ya estamos de nuevo juntos. Lo poco que hemos estado separados, me ha parecido una vida entera.
Juro que jamás volveré a dejarte sola, porque sin ti la vida no tiene sentido....
A mis vecinos Paca y Manolo. Descansen en Paz.
martes, 12 de enero de 2016
Capitulo 710: Tan valientes y a la vez tan cobardes.
Enfados, gente incrédula, muchos porqués últimamente en la ciudad de Trujillo. Y es que en menos de un mes, tres personas se han quitado la vida de forma brusca e inesperada. No es fácil escribir sobre el tema sin que nadie se sienta molesto, puesto que la cuestión es totalmente inexplicable. Nunca podremos llegar a entender el porque una persona puede llegar a tomar esta decisión, por muchos problemas que puedan tener. La vida siempre debe estar por encima de todo, aunque es cierto que muchas veces, los problemas nos agobien, no deben de ser mas que piedras que todos debemos de sortear en cada uno de nuestros caminos.
Pero creo que no es justo el acabar con nuestra propia vida, sabiendo lo que quedas en el mundo. Familia, amigos, compañeros de trabajo, conocidos etc. Y sobre todo lo que mas duele es quedar esa frustrante pregunta del porqué, a cada una de las personas que te conocía.
Últimamente he leído mucho sobre las depresiones y la manera de actuar de la gente cuando las tiene. Y la verdad que si el paciente no la reconoce, poco podemos hacer los que estamos a su lado para ayudarles. Y es aquí cuando volvemos a dar vueltas a nuestras cabezas y volvemos a preguntarnos porqué.
Duele tanto una noticia de esta índole, que no todas las personas logran recuperarse de ellas. Y es que siempre vivirás con la impronta de saber si podías haberte dado cuenta de lo que estaban planeando, aunque es cierto que esto es casi imposible de ver y mucho menos de imaginar.
Y si el bueno de Antonio ha dejado muchas preguntas en el aire y mucho dolor entre sus familiares, que podemos escribir del bueno de Villa que no se haya escrito ya. Gente rota por el dolor. Amigos destrozados por no creerse que esto pudiera pasar. Él, que siempre repartía consejos entre sus amigos, se ha ido sin pedir a nadie ninguno antes de haber llegado a este extremo.
Tienes a mucha gente enfadada, que lo sepas. Gente que a día de hoy sigue diciendo: que eso no se les hace a los amigos. Que no puede ser que tu acabes de esta manera, precisamente tu. El protector de todos y todas. El consejero de la ciudad. El amigo para todo, siempre tan valiente y a ultima hora, acabar de forma tan cobarde.
Descansen todos en paz y espero no volver a tener que escribir de este tema que tanto me duele y a la vez me acojona, porque ya no se quien será el próximo, y seguro que tampoco encontraremos el porqué.
Vaya mi pésame desde aquí, a todas las familias. Un abrazo,
martes, 10 de noviembre de 2015
Capitulo 694: Una mujer en toda regla.
Se llama Encarna, aunque bien es verdad que el nombre es lo de menos. Han sido muchas las mujeres que a lo largo de la historia, se han ganado el reconocimiento de todos los que estamos a su alrededor. Bien por unas cosas u otras. La vida ha cambiado tanto para bien, que historias como la de esta mujer o parecidas a ella, parecen muy lejanas en el tiempo.
Seguramente que ellas crean que no merecen que nadie les piropee, ni les diga lo valientes que fueron, ni que su lucha constante hizo a su familia feliz. Pero a uno cuando le llegan estas historias, le tocan la fibra y la máquina de escribir se pone en marcha. No quiero callarme, ni guardarme sus vivencias para mi. En mi blog tienen preferencias esta gente, antes que cualquier tontería de las muchas que escribo y seguiré escribiendo mientras no me falten las ganas de hacerlo. Pero siempre las compartiré con todo el que las quiera leer.
Para recortar la historia no por pesada, si no porque me harían falta cientos de hojas para escribirla. Pongamos que nos situamos en una familia cualquiera de las muchas extremeñas que siempre se han buscado la vida, de una forma u otra. Ella dice que no, que no se puede igualar a cualquier familia, puesto que su padre era pudiente y tenían asistenta en casa. Incluso ella pudo estudiar todo lo que quiso, aunque no acabara ninguna carrera. Me cuenta, mientras nos tomamos un descafeinado, endulzado con sacarina, que ella tuvo suerte, mas que muchas de sus amigas de infancia que muy pronto tuvieron que ponerse a trabajar. "Yo lo tuve que hacer cuando la vida dejó de sonreírme".
Se casó con el único novio que tuvo, como era costumbre por aquellos años. Aunque me dice entre risas, que él tenia otra novia, pero que se fue a vivir a Zorita y a su amigo por entonces, no le hacia mucha gracia el tener que ir todos los días tan lejos, perdiéndose lo que sus amigos hacían en Trujillo. "Venia y me lo contaba todo a mi". "Que estaba cansado de viajar hasta Zorita" , "que la iba a dejar"..etc.
El caso es que sin darnos cuenta no podíamos estar el uno sin el otro. Así surgió nuestro noviazgo. Y no conocí otro hombre, ni tampoco me hizo falta. A los seis años de noviazgo nos casamos. Fuimos muy felices, nos reímos muchísimo y no lo pasábamos muy bien juntos. Como todos los matrimonios tuvimos días buenos y días menos buenos, pero el amor lo podía todo y tirábamos hacia adelante. Tuvimos dos hijas y les dimos todo lo que pudimos darles. Queríamos que estudiaran y nos volcamos en sus estudios. Con el sueldo de mi marido nos llegaba lo justo para ir sobre viviendo, pero una vez que mi marido cayó enfermo, la paga que le daban no llegaba para seguir igual. Yo me opuse a que mis hijas dejaran los estudios, así que un día le comenté a mi marido que iba a buscar trabajo. A él no le hizo mucha gracia en un principio, pero al verme tan decidida no opuso resistencia a mi búsqueda.
Me dice Encarna que ella no había trabajado en la vida, (como si llevar una casa no fuera trabajar, pensaba yo) pero no por eso se amilanó; y una mañana se puso sus mejores ropas y se encaminó al parador de turismo, el cual estaba y está, cerca de su casa. Pidió entrevistarse con el director y este, creyendo que era una clienta que iba a encargar algo, la acogió encantado. Cuando este hombre recibió la noticia de que lo que buscaba aquella señora era trabajo, su cara era todo un poema, (me cuenta Encarna muerta de risa) y no fue capaz de decirme que no, cuando le expuse mi situación. Me despidió igual que me recibió, besándome la mano. Y diciéndome que intentaría hacer algo para darme trabajo. Y si lo hizo, a los pocos días me llamó. Primero para días sueltos y luego me hizo un contrato de seis meses.
El trabajo era extraordinariamente agotador. Trabajar en el lavadero de un lugar tan grande, con tanta ropa que lavar y planchar, a una no la da tiempo ni a rascarse. Llegaba a casa muerta, me tomaba una pastilla y me acostaba. Y así muchos días. Mi marido me miraba con pena al verme tan agotada, pero yo le sonreía y le decía que ya me acostumbraría al trabajo...Pero era imposible acostumbrarse a tanto trabajo. Lo único que me tenia en pie, era el recuerdo de mis hijas estudiando.
Y así fue pasando el tiempo, mis hijas sacaron sus carreras y a mi por entonces despues de muchos años, me quisieron hacer fija en mi puesto de trabajo, pero mi espalda estaba partida y después de tener que darme de baja un tiempo, no quise seguir trabajando y me vine a casa.
Pero la vida me tenia reservado un acontecimiento fatal para mi. El día que enterramos a mi madre, al llegar la noche un infarto se llevó también a mi marido. (Las lágrimas empezaron a brotar de los ojos de Encarna, bueno de Encarna y de los míos al mismo tiempo. A pesar de hacer mas de quince años el recuerdo aun le dolía.)
Hasta hace cuatro días no he empezado a salir de casa. Como si una tuviera la culpa de aquello que pasó, me encerré en casa y fui envejeciendo a marchas forzadas. Y no es porque mis hijas no me animaban a salir veces, pero yo me negaba a hacerlo. Ahora me he echado unas amigas y salimos de vez en cuando a tomarnos algo. Esto me lo cuenta Encarna con una sonrisa en la boca, puesto que dice que se lo pasan bien y se ríen mucho.
Lo que no se perdona, según ella, es no haber llorado a su madre en su muerte. (La muerte de mi marido lo absorbió todo y me dejó tal vacío a mi alrededor, que no me dolía nada mas que eso.)
Yo la consolaba diciendo que era normal su forma de actuar, que tal palo era de los mas dolorosos que a una persona le pueden dar en la vida.
Acabándonos de beber el descafeinado, Encarna me cuenta que su marido fumaba mucho y mira que cada vez que íbamos al medico decía que lo dejaba, incluso mas de una vez tiró el paquete en el primer contenedor de basura que nos encontramos al salir de la consulta. Pero luego pasadas unas horas, compraba otro paquete en el primer estanco que se encontraba.
Sus conversaciones giran todas alrededor de su marido, no puede olvidar tantos años a su lado, a pesar del paso del tiempo. Si viera esto, si viera lo otro y así se van pasando los días y yo que he tenido el gusto de conocer a esta gran mujer, me alegro de trabajar de albañil y emparejar con gente que me logra emocionar y que me encanta conocer.
Por eso mujeres como Encarna y muchas como ellas, siempre serán referentes nuestros en lo bueno y en lo malo y sus historias tendrán un hueco en mi blog y también en mi corazón. Con gente así da gusto levantarse e ir a trabajar, sabiendo que al otro lado de la puerta nos espera, una mujer en toda regla... una mujer de bandera, con la cual me tomaría cualquier día de la semana, un descafeinado con sacarina y charlaríamos de nuestras cosas...
lunes, 2 de noviembre de 2015
Capitulo 691: Nos dejó Tío Ángel, el policía.
Hasta las nubes parecen llorar de forma incontrolada, sumidas en el mismo dolor que muchos de los huerteños tienen hoy en sus corazones. Y es que no nos acostumbramos a esta ley de vida, por muchas veces que nos sacuda la muerte cercana. Te haces a la idea de que tiene que ser así pero no lo aceptas, es imposible aceptar que un familiar nos tiene que dejar. Su pelea por querer vivir parecía tenerla ganada, pero aquí no gana nadie, el final será el mismo para todos, tarde mas o tarde menos.
Por eso ante este dolor, la mejor opción es quedarse con los buenos momentos vividos juntos. Echar de menos duele, pero la vida nos ha hecho ser de piedra y el tiempo suele curar todas las heridas. Mas que nada porque los que nos quedamos debemos de ser fuertes, ayudar a quien peor lleve esta perdida y todos juntos seguir sobreviviendo, recordando, derramando lagrimas, riendo ante algún recuerdo gracioso..
Tío Ángel era de carácter recio como su apellido y a pesar de ser policía y tener ese carácter, no se le recordará por haber sido un mal trabajador en su oficio. Él sabia que lo mejor eran las palabras antes que los hechos. Ese discurso parece haberse perdido entre los nuevos agentes y cada vez cuesta mas acercarse a ellos, aunque sea tan solo para preguntar. Será que la vida va cambiando tan deprisa que hasta un policía de pueblo se cree ya un agente especial de la CIA.
Pero Ángel no era así ni mucho menos. Con sus voz tomada por culpa del dichoso vicio del tabaco, nos solía regañar a todos los amigos de su hijo cuando íbamos a llamarle. Aquella pregunta tan directa de "donde estuvisteis ayer" o "donde vais hoy", venían seguidas de una acusación en toda regla, cuando le llegaban notificaciones de que en tal huerto habían entrado a por membrillos. O en tal corral falta alguna gallina. No le hacia falta ser detective ni jugar a ello, tan solo con su mirada directa nos hacia bajar la cabeza a todos y porque no seguía acusándonos, que si no, uno le decía hasta el ultimo de los membrillos robados.

Por eso cuando él estaba de servicio, tía Juana nos hacia subir a casa. Gran mujer y mejor vecina que con su voz calmada, nos regañaba sin apenas levantar la voz. Haced caso a tu padre, le decía a mi amigo Ángel Luis, que como tenga que venir algún día tu padre en busca vuestra, os mete en la inspección tres días.
Y nosotros al principio nos imaginábamos allí metidos, cagados de miedo, pero cuando se nos iba olvidando aquella amenaza, todos los membrillos y granadas de los huertos de alrededor, eran nuestros.
Las fincas de los alrededores le echaran también de menos. Ha sido mucha la leña que ha cortado y que a su vez, han alimentado a cuantiosas estufas y chimeneas trujillanas y huerteñas. Aquel coche tirando de aquel pequeño carro cargado hasta mas no poder de leña bien cortada y bien colocada, parece que uno se le va a encontrar al doblar cualquier esquina.
Pero sin duda que donde mas famoso se hizo tío Ángel durante su etapa en la policía municipal, fue en la puerta del colegio de "las Escuelinas" regulando el trafico y a la vez, regalando caramelos a los pequeños que allí andaban estudiando. Guiando de la mano a sus madres, padres o abuelos, no se quedaba ninguno de ellos sin pasar delante de aquel policía bonachón, que de su bolsillo sacaba caramelos para todos los niños, a pesar de que eran bastantes los que le solicitaban aquel pequeño premio.
Y ahora será duro pasar por el huerto y no verle siempre haciendo algo. "Entra y toma una cerveza". esa era su frase mas repetida para con cualquiera que por allí pasará. Uno que aspira a una cosa semejante cuando nos llegue la jubilación (si existe por entonces), piensa que la vida no es ni medianamente justa. Tantos años trabajando para ese momento de disfrute y cuando menos miras, uno se tiene que marchar. Estoy seguro que desde donde esté, se sentirá orgulloso al ver a su familia junta, hijos, mujer y nietos haciendo piña todos juntos y despidiéndole como a él y a muchos de nosotros, nos gustaría que lo hicieran, el día que tengamos que abandonar el barco.
Hasta siempre Tío Ángel, que duro es despedir a la gente que uno aprecia y que siempre ha estado alrededor de nuestras vidas. Descansa en Paz que bien merecido lo tienes.
Un abrazo a toda la familia.
martes, 28 de enero de 2014
Capitulo 557: Merezco ser feliz.
...Lo siento pero no te aguanto mas. Después de estar conmigo casi toda mi vida ha llegado el momento de poner punto y final a nuestro idilio.
Si, lo sé, seguramente que no te gustará romper nuestra relación, pero es que no te soporto mas. Todo iba bien hasta hace cosa de seis meses, cuando tu de forma unilateral, empezaste a portarte de forma rara, dolorosa y cuando menos falta hacia, te hacías la fuerte delante de todo el mundo.
Yo intentaba disimular mi mal estar contigo y estoy seguro que mas de dos veces lo he conseguido, aunque también es verdad que algún amigo me ha llegado a preguntar por mi estado de salud al notarme algo raro cuando estaban conmigo.
Por un lado me duele el dejarte así de esta manera. Pero por otro lado me siento satisfecho por haber tomado esta decisión. Créeme que no me ha sido fácil el hacerlo. Unas veces por miedo, otras por no saber el resultado, pero al final lo tengo decidido y quiero romper esta relación, que se ha vuelto insostenible en los últimos meses.
Tu y quien te gobierna seguro que intentareis disuadirme de mi decisión, pero ya es tarde, de verdad, no vale la pena que lo sigáis intentando.
El jueves será el ultimo día que nos veamos y seguro que no sera fácil nuestra despedida. La espero dolorosa, como lo fueron otras despedidas parecidas a la tuya, pero es lo que toca en este momento.
A partir de este día, espero poder descansar por las noches sin tener que comerme la cabeza durante la misma. Dando vueltas de un lado a otro del catre y sin poder descansar como es debido. Creo que ya merezco volver a ser un poco mas feliz, tampoco pido tanto. Pero es que contigo ya es imposible serlo.
Hasta siempre muela del juicio, gracias por tus servicios prestados y búscate otra boca que te quiera....
jueves, 25 de julio de 2013
Capitulo 504: La mano del hombre.
De nuevo la desgracia y el terror se ceba con el país. Unos
se apresuran en buscar culpables para de inmediato, darlos a conocer. El
ciudadano de a pie espera nervioso a que les digan quiénes son esos culpables.
Como si de esa manera el dolor, fuera menos dolor.
Lo que está claro es que la mano del hombre siempre está detrás
de cualquier catástrofe. Es muy raro que sea una cosa fortuita, deben de
compaginar muchas cosas para que el hombre sea declarado inocente ante
cualquier desgracia.
En el caso del accidente del tren, unos echaran la culpa al
conductor, otros al sistema de frenado que por lo visto no entró en
funcionamiento, otros a los que hicieron dicha obra, el caso que sean unos o
sean otros, está claro que la mano del hombre ha tenido algo que ver en dicho
accidente.
A partir de ese momento la mano del hombre sigue en
funcionamiento. Por suerte han sido muchas manos las que han estado ayudando en
todo lo que han podido. Desde los vecinos donde se ha producido la tragedia,
que han sido los primeros en llegar al fatídico lugar, hasta los médicos,
bomberos, guardias civiles, policías, camilleros, enfermeros…etc. Todas esas
manos humanas se han afanado en recuperar el máximo de vidas posibles. Muchos
de esos voluntarios, ni si quiera estaban ejerciendo. Unos por encontrarse de
descanso, otros por estar de vacaciones, los más desgraciados, por haber sido
despedidos víctimas de los malditos recortes. A todos por igual les ha dado lo
mismo en esta situación y gracias a ellos seguramente que más de una vida logrará
salvarse.
También estaban las manos de los periodistas, locutores, cámaras
y todas esas profesiones relacionadas con el mundo de la comunicación. Yo me ponía
en la piel de cualquier periodista enviado al lugar de la noticia, seguramente
que vecino de Santiago y pensaba lo mal que lo debía de estar pasando,
intentando informar sin saber si en ese tren, iría algún conocido suyo. Pero su
profesión incluye estas cosas, porque mucho morboso esperaba al otro lado del
cristal, alguna imagen que contuviera sangre, cuanta más sangre mejor. Así esta
gente disfruta viendo estas cosas. Otros sin embargo, optamos por leer las redes
sociales, de esta manera evitábamos ver el mayor número de escenas posibles. No
tenemos necesidad alguna de sentirnos mal viendo estas escenas… o a lo mejor sí.
La mano del hombre aguanta todo lo que le echen, incluso escenas obscenas y
morbosas.
El negocio viene el día después de un accidente tan terrible
como este. Mientras los familiares se mueren en vida esperando alguna información
sobre el paradero de sus seres queridos, otros venden más periódicos que nunca.
Las televisiones hacen su particular agosto y cualquier contertulio vale para
opinar sobre la catástrofe, aunque no haya visto un tren, ni una vía en toda su
vida.
Qué más da, para
salir y decir que la culpa es del maquinista porque en su facebook le han
encontrado una foto, donde marca un cuenta-kilómetros la velocidad de
doscientos kilómetros por hora es suficiente.
Ahora abrirán una investigación, que seguramente durarà más
de un año, lo justo para que dicho tema se nos haya olvidado a los de a pie.
Para decirnos que no está muy claro exactamente quien tuvo la culpa. Mientras
los políticos de turno además de la casa real, van a hacerse la foto al lado de
los familiares y las victimas, sin tener huevos a reconocer que algo de culpa tendrán
ellos también en dicha tragedia.
Lo peor sin duda serán las familias rotas y destrozadas, que
una víspera de Santiago, se vieron involucradas en esta tragedia, que como
todas, se podía haber evitado y que los que mandan, trataran de engañarnos a
todos diciéndonos que ha sido una fatalidad, como quien desoja una margarita y
en el ultimo pétalo, le sale la frase “no me quiere”.
Descansen en paz, todas y cada una de las víctimas de esta
gran tragedia, que por desgracia, hemos tenido que volver a presenciar en pleno
siglo veintiuno.
lunes, 8 de julio de 2013
Capitulo 500: Cagados de miedo.
Desde hace unos días que es rara la vez, que no emparejas en alguna conversación y sale el tema de la maldita droga. Y es que a pesar de vivir en una ciudad pequeña y con pocos habitantes, de todos es sabido el subidòn que ha pegado el tema este entre muchos de los ciudadanos trujillanos.
Antiguamente todo o casi todo quedaba reducido a unos simples porros o canutos, como queramos llamarlo. Quien no ha visto o ha probado los mismos, poca gente ha podido mantenerse al margen de ellos.
Muchos de aquellos chavales fueron o fuimos mas inteligentes y aquello lo dejamos como una anécdota para contar cuando nos hagamos viejos. Otros sin embargo no fueron capaces de escapar de sus redes y todavía a día de hoy, siguen enganchados a ella. De esos muchos que siguen enganchados, la mitad no tiene un duro para costearse dicho vicio, por eso salta a la vista de todos como pueden funcionar esa gente, mejor que los que estamos trabajando. A pesar de no trabajar, no dejan el vicio y de una manera u otra, logran ir pillando de aquí y de allá para calmar su vicio.
Trujillo es una ciudad infectada de droga y el que no quiera verlo así, allá el. Pero los que nos movemos por todos los sitios donde nos dejan movernos, sabemos de que va el tema este. Duele mucho el tener hijos y saber que tarde o temprano pueden verse involucrados en esta mierda, porque no seria el primero que ha caído. Últimamente se han dado casos de chavales demasiado jóvenes, que escondiéndose de sus familias, se han visto enganchados hasta las cejas. Menos mal que por suerte sus familias han actuado a tiempo para sacarles de ese pozo, del cual cada vez es mas difícil salir.
Y es que de aquellos porros, hemos pasado a drogas de diseño las cuales se pueden pillar en el lugar que menos te esperes, a manos de la persona que menos te esperas. Esto es así y no se si las autoridades de la ciudad estarán al tanto de ello. Por lo que se oye por los mentideros parece ser que no les interesa pescar a peces pequeños, los cuales son los encargados de mover esta mierda por toda la ciudad, mientras los peces gordos se forran sin mover un solo dedo.
A mi como a la mayoría de padres que andamos criando y que sabemos a que nos exponemos, nos gustaría que en lugar de multas por correr, multas por aparcamientos indebidos u otro tipos de multas recaudatorias. Se fijaran un poco mas en este tema y limpiar la ciudad de escoria y de basuras. Porque para ser patrimonio de la humanidad, deberíamos empezar por este tema, el cual cada vez preocupa a mas gente. Se habló mucho del tema de la puerta de los institutos y colegios, pero solo fue aquel empujón que se dio cuando se hablo tanto de aquello, después, han campado a sus anchas por todas las puertas que han querido.
No vendrían mal unas charlas dirigidas a estos chavales a punto de entrar en la pubertad, edad en la que es mas fácil que alguien les lave el cerebro y les ayude a llegar hasta el brocal del pozo, donde sin apenas darte cuenta, se pueden caer.
También vendría bien que los padres que se han visto implicados en este tema, no lo escondieran y lo pregonaran entre los amigos de sus hijos. Los que estén limpios claro està.
Ahora esta de moda el decir que están trabajando en Alemania, cuando donde en realidad están es en "Caceres 2", cumpliendo algunos meses de condena por traficar con esta basura. Pero hay padres que se avergüenzan de sus hijos y creen que mintiendo a vecinos y familiares, ayudan a sus hijos, cuando la realidad es bien distinta.
Por eso nos gustaría saber que pasos se podrían dar, porque con las nuevas tecnologías las autoridades lo tienen a huevo para saber por donde se mueve el tema, (aunque seguramente que lo sepan). Algún correo electrónico, algún "twitter", algún "facebook" donde dirigirte a ellos sin levantar sospechas, que esa es otra. Este articulo seguro que escuece a mas de uno, pero me siento en la obligación de padre y no puedo dejar pasar esta oportunidad de recordar a nuestras autoridades, como el tema de las drogas se les esta escapando de las manos y a lo mejor cuando quieran actuar, es tarde. Y tarde me refiero a que solo un chaval de quince años se enganche para toda su vida y deje marcada a su familia también. Para mi ese solo hecho, ya es un fracaso.
Así que prefiero que en lugar de preocuparse por organizar fiestas trayendo a unos o a otros, estaría mejor unirse todos los partidos, ademas de las autoridades pertinentes y darle un barrido a la ciudad en este tema y así a muchos padres nos dejaría de perseguir el miedo que a día de hoy, tenemos metido en nuestros cuerpos.
!!!Que estaremos criando...!!!!
domingo, 20 de enero de 2013
Capitulo 422: Una gran mujer. (Tia Julia)
Esta mañana después de un largo viaje, llegábamos al Pueblo
de Vegaviana, en el cual despedíamos a una gran mujer.
Julia era prima hermana de mi madre, pero no de las primas
de ahora. De aquellas que eran igual que hermanas y como tal se llevaban.
Corría el año 1956 cuando un puñado de familias, que no tenían
donde caerse muertas recibían la propuesta de ocupar un nuevo pueblo. Un pueblo
de colonización en donde les prometieron mucho más de lo que les dieron al
final. Sin duda aquellas familias viajaron con la expectativa de afincarse allí
y poder hacer una vida digna y mucho más boyante que la que llevaban en sus
diferentes pueblos.
Mal viviendo los primeros años en barracones, hasta que se acabó
de construir el pueblo, fueron pasando los días y los meses. Ellos, mi tía y
sus padres, ya iban ayudando en las parcelas que les habían sido donadas para
su explotación. Un trabajo duro y a veces sin recompensa ninguna, había que
vivir muy pendientes de lo que hiciera el tiempo. Y en una tierra como la
extremeña. Era difícil que un año por otro, no les diera algún disgusto en
forma de sequia o de otras inclemencias meteorológicas. Así a pesar de que
emigraron casi tres mil personas hasta aquel pueblo, con el paso de los años y
ante su baja expectativa de poder vivir un poco mejor, se volvió mucha gente de
nuevo a sus pueblos de origen.
Monumento al colono (Vegaviana)
No fue el caso de mi tía, la cual además de
asentarse firmemente en Vegaviana, formó una gran familia con seis hijos a sus
espaldas, con lo que aquello suponía por aquellos años. No por ser madre de
familia numerosa, se la eximia de trabajar en la parcela. Lejos de eso, la
recuerdo partiéndose los riñones cogiendo pepinillos, guindillas, tabaco,
pimientos, melones, sandias y anteriormente sembrando y recogiendo algodón.
Especie que fue la primera que sembraron todos los colonos que allí acabaron
por establecerse.
Hace un par de años que su marido falleció. Mi tío Andrés
era una persona noble, trabajadora y una persona de las que decían las cosas
claras y no se andaba con rodeos. En definitiva la gente que por lo menos a mí,
me merecen mucho la pena. Nuestra amistad nunca se quedó por el camino y bien, venían
ellos a Huertas o bien, íbamos nosotros a Vegaviana. Me gustaba mucho ir a
visitarles pues lo que tardaba en llegar al pueblo, era uno más de ellos. Y así
pude comprobar de primera mano lo que se trabajaba en dicho oficio, el oficio más
antiguo del mundo que no es otro que labrar la tierra y explotarla para poder
vivir de ella.
Recuerdo muy bien lo duro que era recoger cualquier fruto
sembrado. Daba igual que fueran pimientos o guindillas, mis primos se reían de
mi torpeza y a mí me quedaba asombrado, la rapidez con la que trabajaban todos.
Igualmente mis primas que mis primos. Daba lo mismo que unos tuvieran más de
veinte años y otros no alcanzaran la decena. Allí ayudaban todos en lo que podían
y por supuesto mi tía al mando de todo. Una vez en casa, tocaba el aseo de los más
pequeños y hacer comida para todos. Nunca la oí relatar por nada y me quedaba
perplejo ante su manera de vivir el día a día. Puesto que sabían muy bien que
si un año había sido muy bueno sembrando tabaco y habían reunido algo de
dinero, no se podía despilfarrar por si el siguiente año tenían mala cosecha y había
que vivir de lo conseguido el año anterior.
Además de todo eso, siempre estuvo pendiente de toda la
familia, sobre todo de la nuestra, dado el lazo que le unía siempre con mi
madre, la cual tuvo que vivir en dicho pueblo varios años, junto a mis abuelos
y tíos. Por eso mi madre y mi tía Julia, más que primas eran hermanas. Muchas
llamadas de teléfono de una a otra, en las que se contaban todo lo ocurrido
desde su última conversación. Que si líos de familias, que si nacimientos de
mas miembros, noviazgos de sus respectivos hijos, muertes ocurridas en ambos
pueblos, puesto que las dos conocían a mucha gente.
Hace más de cinco años que a mi tía Julia la detectaron un cáncer.
Lejos de acobardarse y rendirse ante la poca vida que le daban, se agarró a su ilusión
por vivir y fue todo un ejemplo para todos los enfermos que con ella compartían
esa dura enfermedad. Su familia siempre creyó en su fuerza y su vitalidad y así
año a año y sin bajar nunca la guardia, siguió viviendo como buenamente pudo,
con muchos dolores que ella sola se tragó para no desestabilizar jamás a su
familia, la cual tiene repartida por toda la península, incluso alguno de sus
hijos, viviendo fuera de ella.
En una iglesia abarrotada y algo fría, debido a la humedad
que la viste, la hemos despedido. De las pocas veces que frecuento la iglesia,
hoy no sé porque motivo, ha sido una de esas veces y no me arrepiento de haber
presenciado un sermón por parte del cura del pueblo, elevando la figura de mi tía
mucho más de lo que yo pueda escribir en estas líneas. Así he podido comprobar
viendo la gente que ha acudido a despedirla. Mi tía y su familia han dejado una
profunda huella en aquel pueblo, que años atrás era poco más que unos cuantos
de barracones, donde familias de muchos pueblos de Extremadura, se miraban unas
a otras con caras de pena y pensando donde se habían ido a meter.
Hoy cuando dejábamos atrás las ultimas encinas y alcornoques
que adornan sus calles, he escuchado a mi madre suspirar, como queriendo
expulsar de golpe todo los recuerdos que se la venían a su mente. Recuerdos de
una niñez dura y poco recompensada que acababan hoy de golpe y porrazo, una vez
que su “hermana mayor” y ultima habitante en Vegaviana de su familia, había sido
enterrada.
Una vez más he podido comprobar cómo llorar es síntoma de aprecio
y amor, aunque seas gente recia y gente trabajadora como han sido y seguirán siendo
siempre, los habitantes de Vegaviana, los cuales más de uno, abandonaban la
iglesia y después el cementerio con lagrimas en los ojos. Seguramente acordándose
de aquellos primeros años de pobreza y miserias, donde después de haber
trabajado muy duramente todo el año, seguían pasando las mismas calamidades y
penurias que en sus pueblos de procedencia. Aunque a ellos les habían prometido
otra cosa de la que se encontraron en aquellos barracones en donde se quedó buena
parte de su infancia.
Por todo eso siempre estaré orgulloso de pertenecer a esa
gran familia comandada siempre al frente por una gran mujer, como era mi tía
Julia y de la que por desgracia, quedan pocas en el mundo.
Siempre me haré la misma pregunta una y otra vez, ¿Cómo hubieran
sido nuestras vidas si estas mujeres hubieran estado al frente de ella en
cualquier responsabilidad política? Seguramente que otro gallo nos hubiera
cantado a todos.
Hasta siempre Tía Julia, una gran mujer.
lunes, 16 de julio de 2012
Capitulo 315: Un lunes triste.
La muerte de
cualquier persona se puede considerar un acontecimiento triste, eso está claro,
pero si encima esa persona es joven y bastante conocida en el pueblo, el dolor
es mucho mayor.
A pesar de
la tarde calurosa que hemos sufrido, han sido muchas las personas que se han
acercado a dar el último adiós a nuestro buen amigo Leo. Te voy a echar de
menos cuando salga de paseo con mi perro y no me cruce contigo y tu perro,
ahora que parecía que se le iba quitando el miedo al mío al cruzarse con
vosotros, dejamos de emparejar.
Emociona
mucho el ver a sus amigos de toda la vida acompañar a su mujer e hijo y a toda
su familia. Que dura es la vida en momentos así, a pesar de que todos sabemos
el final que nos espera, no logramos acostumbrar a nuestros cuerpos al dolor y
en muertes repentinas y en gente joven, es mucho mayor el malestar que todos y
cada uno que le conocíamos hemos tenido desde que supimos de su pérdida.
El murmullo
de la gente al salir de dar “la cabezada” en el atrio de la iglesia, pasa en un
segundo al más triste y monumental de los silencios que se puedan guardar al
asomar el féretro por la puerta sacra. Hasta las moscas dejan su revoloteo y
parece que en ese momento quedan a posadas en cualquier sitio o encima de
cualquiera, para esperar a que arranque el coche fúnebre camino del cementerio.
Ni el humo de ningún cigarro, ni la más mínima tos del más constipado que allí se
encontraba hoy, ha impedido romper ese silencio. A pesar de ser muchos los
entierros en los que he acudido y he presenciado ese silencio sepulcral, se me
siguen poniendo los pelos de punta y el nudo en la garganta cada vez que lo
presencio y es que pienso que no hay nada mejor para despedir a un ser querido,
que rendirle el más respetuoso silencio en ese momento. Lo siento, no soy
partidario de cambiar ese momento por el de los aplausos, aunque es cierto que
como persona y como buen trabajador, Leo se los hubiera merecido.
Desde aquí,
mi más sincero pésame a la familia y desde donde estés Leo, que nunca pierdas
esa sonrisa ni esas ganas de cachondeo, descansa en paz.
domingo, 24 de junio de 2012
Capitulo 306: Crónica de un fin de semana con anginas
A pesar de
ser propenso a tenerlas bastantes veces, hacía varios años que me había librado
de padecerlas. La última vez fue unas fiestas del Rosario que me tuve que pasar
el último fin de semana metido en la cama, quizás pueda hacer cuatro o cinco
años por lo menos.
Y es que
hasta que uno no está malo, no sabe apreciar la salud por mucho que te cuenten.
Todo empezó el
viernes como el que no quiere la cosa, no me dolía nada, en ningún lugar del
cuerpo, ni garganta, ni músculos, absolutamente nada, era un día cualquiera más.
Después de currar empecé a sentir algo raro en la garganta al tragar, pero yo
lo achaqué al agua fría que habíamos estado bebiendo todo el día para combatir el
calor que hacía, un par de calambucos antes de cenar y para casa. Antes de
acostarme ya me empezó a doler los riñones y me acosté antes de mi hora normal.
El sábado tenía
pensado hacer alguna cosa aquí por casa y me acosté con esa “machaquina” metida
en la cabeza. Creo que eran las tres de la mañana cuando me desperté arrecio de
frio y con un dolor de garganta impresionante, era tal el dolor que no podía tragar
ni agua para tomarme el antibiótico, busque el termómetro para ver la fiebre
que tenia, aunque más o menos sabia que debía de ser bastante, me le puse y así
era, 38 y medio. Que malo se tiene que poner uno pa morirse, es lo único que
pienso cuando estoy jodido. Empezaron las pesadillas de la fiebre, veía fichas
de algún puzle por toda la casa y yo tenía que ir montando dicho puzle, pero no
podía, según me acercaba a por las fichas, desaparecían o se retiraban de mi alcance.
Sudar y sudar, de pronto, frio, mucho frio, tiritar y venga a tiritar, las
cuatro, las cinco, las seis, todas las horas del reloj fueron pasando delante
de mis ojos y cada vez más malo.
Serian las nueve
de la mañana cuando intenté levantarme un rato de la cama, la espalda me dolía
un montón, fui capaz de beberme un café y tomarme más medicina para la fiebre y
todo eso y cuando creía que estaba algo mejor, empezó a subirme la fiebre otra
vez, derecho para la cama otra vez. Dormía un rato, otro rato me despertaba y ponía
la televisión del dormitorio, no me gustaba nada de lo que había, de pronto
frio, al rato sudando pero a la vez muerto de frio, que sensación más rara.
Sin poder
comer nada estuve todo el sábado (menos mal que uno tiene reservas), era
imposible tragar algo que no fuera liquido. Viendo la tele aguanté hasta las
doce o así que me acosté con algo de fiebre todavía, la noche la pase medio
tranquilo y sin apenas fiebre. Hoy domingo cuando creía que estaba mucho mejor
sin fiebre ni nada, acabo de ponerme el termómetro justo cuando estoy
escribiendo esto, y vuelvo a tener 37 y medio, que mal rollo.
En cuanto me
ponga bueno, pienso disfrutar del día a día siempre, porque estas cosas que nos
pasan son para darnos cuenta de lo bonito que es vivir sin ningún dolor ni sin ningún
tipo de malestar.
Por eso
desde aquí quiero invitaros a que hagáis lo mismo, disfrutar de la vida
mientras podáis, que cuando vienen los males se está muy jodido.
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