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martes, 16 de septiembre de 2025

Capitulo 1027 : El año que el charpazo ganó la champions. (Articulo del libro de las fiestas 2025)

 


        

  

  EL  AÑO QUE EL CHARPAZO GANÓ LA CHAMPIONS

Y sé que poniendo un titulo futbolero, me aseguro lectores de varias edades, que la verdad falta hace.

Fue a mediados de los noventa cuando el último sábado de aquellas fiestas del Rosario, era el turno de uno de los concursos con más participantes de todas las fiestas y que hoy en día ha caído a los últimos puestos en participación.

En la peña de El Charpazo este concurso estaba marcado en rojo en el calendario de las fiestas, quizás porque era lo único que se nos daba bien a todos los miembros de la peña, dado que en los deportes hemos puesto siempre mucho empeño pero poca efectividad, que le vamos a hacer, no se puede ser buenos en todo.

El año anterior en el concurso del tirón de soga, logramos llegar a la final y perderla contra los grandes favoritos, que año tras año se hacían con el jamón del premio, además de vacilarnos a los finalistas y decirnos que todavía nos quedaban muchos años para poder ganarlos. Esta peña no era otra que la famosa “Bulla”, que viendo a los miembros de su equipo, era muy normal que se alzaran con la victoria.

Esa mañana en nuestra peña se respiraba aire de concurso y lejos de tomárnoslo a broma como todo, estábamos cada uno concentrados esperando a que terminaran las capeas de por la mañana, para a continuación, dieran paso al famoso concurso.



Durante las capeas nos dedicamos a confeccionar el once, colocar a los participantes en la mejor posición que pudiera ayudar al equipo y lo más doloroso, dejar a alguno de los componentes fuera del equipo, aunque bien es cierto que a quien le tocaba quedarse fuera no le sorprendía en absoluto, puesto que éramos casi siempre los mismos que tirábamos.

En el sorteo nos tocó por la parte contraria a los favoritos, así nos asegurábamos si lográbamos ir pasando de ronda, enfrentarnos a ellos solo en la final.

La primera ronda nos tocó contra “los rebeldes” a los cuales ganamos sin sufrir mucho, hay que decir que son los concursantes más cercanos a nuestra edad y eso significa que las fuerzas podían estar más o menos parejas. En semifinales nos tocó la peña “El taponazo” a los cuales vencimos con algún que otro apuro. La otra semifinal enfrentó a “La Bulla” contra un grupo que se juntaba y que eran de diferentes peñas, con el único requisito de pesar más de cien kilos o estar más fuerte que el vinagre. Esa semifinal estuvo muy reñida y los contrarios de los favoritos, llamados “La comisión”, los pusieron contra las cuerdas. Se tiraron varios minutos con la cuerda más tensa que la de un violín. Nosotros seguíamos con mucha expectación dicha tirada pues de ella saldría nuestro rival. La verdad que nosotros pensábamos que contra más rato estuvieran así era mejor para nuestras posibilidades de ganar. Y casi cinco minutos después “la Bulla” ganaba su semifinal.



Sin tiempo casi para que descansaran, nosotros nos encarrilamos hasta la soga y comenzamos a tomar posición. Ellos protestaron un rato con razón, puesto que el cansancio acumulado jugaba a nuestro favor. Pero había prisa por terminar el concurso y nuestro once estaba ya posicionado en el terreno, con toda la intención del mundo nos colocamos en el que tiene un poco de pendiente a favor, que en tiradas igualadas siempre te da un plus.



Nuestro once estaba compuesto por: Maleta, Fonta, Chicho, Cavila, Pino, Alberto y Vito (Mané), Yupi, Socio, Milindre y Alberto Cartero. En frente teníamos a los famosos: Zarito, Mauro, Javi (DEP) y Miguel Beato, su hermano Elías, Javi Higuera, Vale Porrito, Domingo, Jose Chicho, Isidro y Pepe Canalejas.

Que relatando con la boca pequeña, tomaron posesión de su lado de la soga. La final era a dos tiradas ganadas, por lo que teníamos alguna posibilidad de por lo menos ganarles una de ellas.

Al lado nuestro, haciendo de director, estaba nuestro amigo Kuko que a la voz suya de “ahora” teníamos todos que tirar a la vez. Y eso hicimos, tirar con todas nuestras fuerzas intentando no caernos ninguno al suelo, porque eso sería sinónimo de perder.

Al estar el segundo en la fila podía ver el pañuelo que marcaba el medio de la soga en todo momento y la verdad es que estaba más cerca de nuestra línea del suelo por momentos, pero no éramos capaces de acabarles de ganar, hasta que en otro arreón conseguimos vencerles. El publico nos aplaudía al vernos que habíamos logrado ganar a los favoritos, pero todavía quedaba otra tirada y la verdad que las fuerzas estaban escasas.

Cambiamos de terreno de juego y ahí sabíamos que sería más complicado ganarles, más aun con las pocas fuerzas que nos quedaban. Pero comenzamos a tirar como si no hubiera un mañana todos a una y la verdad que los tuvimos a centímetros de ganarles, pero se rehicieron y al final nos tumbaron.

La final se ponía empatada y quien ganara el último tirón, se haría con el titulo de campeón del tirón de soga.

Hubo que sortear el campo pues los dos equipos sabíamos que el de la izquierda tenía un plus de ventaja, así que se tiró una moneda y ganamos el sorteo. No sé si el triunfo de poder elegir campo nos dio alas o qué, pero el caso es que una vez todos en nuestro lugar correspondiente y a la voz de nuestro amigo Kuko, empezamos a tirar como no habíamos hecho antes. El pañuelo venía demasiado deprisa hasta nuestro campo y no podíamos creer que lo estuviéramos logrando. Ellos al ver que se les iba el triunfo intentaron reaccionar, pero les habíamos ganado demasiado trozo de cuerda para dejarnos ir el triunfo.

Y así fue, aquel año logramos vencer a los campeones y lejos de alegrarnos por ganar el jamón del premio, nuestra mayor victoria fue ganar a nuestros amigos de “la bulla”, a los que nunca antes habíamos logrado vencer.

Felices fiestas.

Fonta.











jueves, 29 de septiembre de 2022

Capitulo 1.000: Treinta años atrás.

 


                                            TREINTA AÑOS ATRÁS

Corría el año mil novecientos noventa y dos cuando en las radios de nuestro país sonaban entre otras canciones, el ritmo del mar de celtas cortos, otro día más de Jon Secada que fueron números unos junto a los Nirvana, Genesis o Paulina Rubio que ya venía deslumbrando.  Eso en las radios, que en los radio casette de nuestros coches o mejor dicho, en el coche de nuestros padres, seguían sonando los chunguitos, los chichos, Bordón Cuatro, Casta, Los Calis, Junco, Tijeritas y si hacía falta, nos cantábamos el torito guapo de el Fary.

Con diecinueve años recién cumplidos, el carnet de conducir recién aprobado, con novia y currando de peón de albañil uno parecía tener el futuro bien encarrilado, aspiraba a seguir currando y poder sacar un préstamo para comprarme mi coche y no tener que andar rogando a mi padre que me dejara el suyo, cosa que por entonces a los padres no los hacía mucha gracia.

Pero el 92 fue el año aparte de las olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla en que sorteé para irme a servir a la patria, como se decía por entonces y a pesar de que ya iban saliendo los primeros objetores de conciencia, a mi me daba un poco de miedo andar moviendo papeles para eso, mas aun cuando era raro el día que no veías en la tele algún objetor juzgado y condenado a trabajos sociales y con alguna multa gorda que pagar. Así que esperé la llamada del ejercito que para últimos de mayo me reclamaba para rendir cuentas con el ejercito los siguiente nueve meses de mi joven vida, lo que me hizo de un plumazo perder mi puesto de trabajo y con ello posponer la ilusión de comprarme el coche que tanto deseaba.

Al ser los primeros que nos aprovechábamos del rebaje del servicio militar en tres meses creíamos que aquello iba a ser la pera, sin saber que al cuartel donde íbamos había remplazos del año anterior que seguían haciendo un año de mili. Eso como podéis imaginar no les hizo mucha gracia y nos tuvieron puteados los tres o cuatro meses que les quedaban para licenciarse, menos mal que a los del último remplazo les quitaron un mes y solo hicieron once meses…

Cuando estos marcharon ya éramos casi los veteranos y con ello uno iba viendo que el permiso de quince días que me pertenecía había que apartarle para octubre, aunque eso me supusiera no pillar ningún día en verano, cosa que tampoco me importaba mucho.

Cuando llegó el mes de septiembre y con el los famosos torneos de peñas, ese fin de semana vine al pueblo con dos colegas del cuartel, uno que jugaba muy bien al futbol para ayudar a mi peña en el campo de las nieves y otro que bebía como nosotros o más, para ayudarnos en Viñeros a ganar cualquier concurso que se organizara de quien aguantaba bebiendo mas y tal.  Fue un fin de semana estupendo, nos lo pasamos genial y mis colegas prometieron volver conmigo al siguiente cuando la tuna anduviera por las calles de Huertas rondando a mis amigas, que por aquel año eran damas y reina de las fiestas.

Todo iba de maravilla en el cuartel durante la semana, hasta que el jueves antes de la tuna me confirmaron que me tocaba guardia de polvorín y un par de imaginarias, sin poder cambiarlo con nadie puesto que las cosas no andaban muy bien entre mandos y soldados, por lo que no me quedaron mas huevos que quedarme allí el primer fin de semana de las fiestas, con unas ganas de llorar bárbaras al ser el primer año que me iba a perder las fiestas de mi pueblo.

En la garita el viernes me canté todas las canciones de la tuna a pesar de que debíamos de estar en silencio según los mandos, pero a mí me importó tres narices y sobre las cinco de la mañana la estudiantina salía de mi garganta a duras penas, mientras tragaba saliva para evitar llorar, cosa que fue imposible al pensar en mi pueblo y mis fiestas…

Quedaba la bala del segundo fin de semana, el cual me estaba saboreando desde el lunes a las siete de la mañana cuando tocaron diana.

En mi cabeza solo estaba el portarme bien, que no me arrestaran y hacer todo lo que me mandaran hasta que llegara el viernes a medio día, cuando me soltaran el fin de semana. Pronto se estropeó el plan puesto que el martes nos formaron a todos para comunicarnos que el viernes marchábamos de maniobras a San Gregorio ( Zaragoza), la noticia me sentó como una patada en el bajo vientre, no podía ser lo que me estaban diciendo y a pesar que me presenté en la oficina del capitán para rogarle que me dejara ir a mi pueblo, me dio igual y el viernes en lugar de ir camino de Huertas, estaba montado en un tren con destino a Zaragoza…

La semana siguiente al terminar las fiestas y nuestras maniobras, nos dieron tres días de permiso y jamás olvidaré lo que es llegar a tu pueblo cuatro días después de terminar las fiestas. Estaba todo cerrado, ese olor a vacas y meados al cruzar la plaza me hizo sumirme en una depresión y si quince días antes estaba llorando en la garita cantando canciones de la tuna, cruzar aquella plaza donde una semana antes había disfrutado todo el pueblo y ahora un militar con su petate al hombro la cruzaba esquivando algún que otro vaso de plástico y bote de cerveza.

 

Aquel día me juré para mis adentros que en la medida en que pudiera, nunca más me perdería las fiestas de mi pueblo y si eso pasara, no volvería a ir al pueblo hasta por lo menos un mes después de que terminaran….

Pero nadie contaba con la maldita pandemia que nos ha sacudido estos dos años y que nos han hecho perdernos las fiestas a todos los huerteños y acompañantes. Muchos nos han abandonado por el camino y solo quedan ya en nuestras memorias, seguro que este año les recordaremos en algún momento durante las fiestas e intentaremos despejar nuestras cabezas de tantas amarguras y disfrutar en la medida que cada uno pueda de nuestras fiestas, esas que todos hemos comprobado en nuestras carnes  lo que duele perdérselas.

Felices Fiestas.

Fonta.

 

viernes, 3 de enero de 2020

Capitulo 962: Nueve años al frente del barco.



NUEVE AÑOS ATRÁS:

Ese estado de nervios, ese mono de tabaco al oler el humo, esas ganas de fumar...
Pues vaya una ley gilipollas que se han inventado como van a prohibir fumar en los bares, lo que hacía falta para que sumado a los precios, no entre nadie en ellos.

Los carritos de los niños ya huelen a "nenuco", los abrigos no hará falta tenderlos al sereno dos días y nuestras ropas valdrán para ponérnoslas un par de veces y ahorraremos agua de no tener que lavar tanto. Los camareros no tendrán que fumar pasivamente y seguramente que haya mucha gente que por no pasar frío, no saldrán a fumar.

Yo soy uno de los muchos que decide dejarlo pa siempre, eso de que te impongan leyes no mola, pero no es por eso, hace algún tiempo que e ronda la idea en la cabeza. Me va a costar un mundo dejarlo pero lo tengo que intentar...
Aquel primer día me siento raro cuando los fumadores abandonan el bar para fumar y los que nos quedamos dentro nos miramos extrañados unos a otros como si fuéramos los elegidos.
Las risas disfrazan el mono que por la noche se vuelve insoportable cuando me voy a casa, Es el momento de sentarme delante del ordenador y sin apenas conocimiento ninguno de informática, voy trasteando hasta que logro crear este blog. A el me agarro para ir contando las penas y las dificultades que voy padeciendo en el intento de dejar el tabaco.

Y día tras día vamos sumando y lo que comenzó como una psicoterapia se vuelve una necesidad diaria de tener algo que contar. Lo demás viene gracias a todos vosotros. los lectores que me vais dando ánimos y jaleando para que no deje de escribir.

Mi blog se convierte en mi confidente, en la manera de poder evadirme de mis preocupaciones, y lo uso para hacer homenajes a las personas que nos abandonan y recordarlas siempre.

Aquel diario de un ex-fumador debe cambiar de nombre cuando logramos olvidarnos del tabaco y pasa a llamarse como actualmente "Se ha escrito en Huertas". Intento usarlo para denunciar todo lo que llega a mis oídos y cuento historias reales y otras inventadas.Todo ello me ayuda para escribir aquel libro "Palacio de Cristal" que logra que yo cumpliera uno de mis sueños.

Y así nueve años después llegamos hasta hoy, donde es verdad que no escribo con la misma frecuencia que cuando empecé pero intento seguir reflejando nuestras rutas senderistas con paisajes espectaculares, sigo homenajeando a nuestros paisanos que nos van dejando y seguiré denunciando todo lo que no me parezca normal y correcto.

Por eso, nueve años después y con 962 entradas, quiero daros las gracias a quienes escriba lo que escriba siempre usáis un rato de vuestro precioso tiempo para leer a este aprendiz de escritor que intentará que el mas de medio millón de visitas, siga sumando lectores aunque muchas veces no les guste lo escrito.

Gracias por estar ahí.








miércoles, 9 de enero de 2019

Capitulo 933: Goro era un visionario. (Poesía)


En el año 1953 el autor de poemas y coplas trujillano, Goro. Ya se hacía eco del robo que nos hacían las compañías eléctricas. Y con esta poesía lo quedó reflejado. Ahora que ando leyendo su libro de recopilación de Mª José Casares García, de 1996, no puedo dejar pasar la ocasión de hacerle un homenaje en mi blog y publicar.
Si no habéis leído su obra no dejéis pasar la ocasión y comprenderéis como en tono de humor siempre, Goro se descojonaba de las penurias que les tocó vivir a nuestros paisanos.

Pues señor: Es un problema
difícil de resolver.
Esto de los contadores
yo no lo puedo entender.

Dirán que soy un zoquete
pero digo la verdad,
para mi esas lecturas
de contadores ni hablar.

Y también se me figura
( de ofender líbreme Dios)
que muchos confesarían
esto que confieso yo.

Lo único que comprendo
es que sin faltar un mes
llega "el tío" del recibo
y amigo, apoquine usted.

No intente usted discutirle
si está bien o si está mal,
termina por demostrarte
que debía pagar más.

Este mes me han presentado
el recibo de la luz
con un salto que al mirarle
me caí de un patatús.

!Señores! ¿ en que consiste
este salto colosal?
El cobrador se hace sordo
y no quiere contestar.

Que si son mas Kilovatios,
que la luz está mejor
y sin duda de alegría
ha bailado el contador.

Total que con los impuestos
los recargos y demás
que importan más que el fluido
se ha duplicado el total.

¿ Y qué me dicen del agua
con la nueva revisión
de contadores, los grifos
piden mas colocación?

Nada, que a los fontaneros
les acaba de caer
un premiecillo de Pascuas
que siempre es de agradecer.

Y usted que quiera o no quiera
a callarse y a pagar
por que si no ya lo sabe,
se la tienen que cortar.

Y es lo que se dice uno:
! No sé qué será mejor!
! Si quedarse sin corriente
o sufrir al contador!.











lunes, 5 de marzo de 2018

Capitulo 898: 22 Héroes Cacereños. (Kobba-Darsa)



Este libro recién salido del horno y escrito por Miguel Ángel Rodríguez Plaza cuenta la historia poco conocida, de como en la guerra de Marruecos un puñado de valientes soldados, todos ellos de remplazo, defendieron la posición a la que habían sido encomendados.

Da la casualidad que 22 de aquellos soldados eran extremeños y entre ellos estuvo mi abuelo Remigio al cual no tuve la oportunidad por desgracia de conocer. Seguramente le hubiera cosido a preguntas acerca de tal hecho aunque me dice mi padre que abuelo Remigio no le gustó nunca hablar de este tema. Lo pasaron tan mal que ese puñado de extremeños quedaron marcados de por vida y a pesar de haber pasado a la historia militar por su valentía, muchas personas ni siquiera conocen tal hecho.

Mientras leí el libro tuve sensaciones contradictorias, por un lado sentí orgullo de ser nieto de este hombre tan valiente y por otro lado sentí mucha pena e impotencia de no haber tenido la suerte de oír de su boca tal historia.

El libro cuenta todos los datos que el autor ha ido recogiendo de periódicos y archivos militares, además de entrevistarse con familiares de los soldados involucrados en la historia.

El caso es que mi abuelo fue uno de ellos.

D. Remigio Suero Solano

Nace en Huertas de Ánimas el 16 de febrero de 1.902. Hijo de Manuel Suero Julián, de Ibahernando, jornalero que vivía en el barrio del obispo y su madre, Elvira Solano, natural de Romangordo.

Por su hoja de servicio conservada en el Archivo Militar de Guadalajara, podemos conocer que su incorporación al regimiento Serrallo n. 69, fue el 8 de febrero de 1924. El día 23 de marzo presta juramento de fidelidad a la bandera en Ceuta y el 28 del mismo mes, marchó a Wad-Lau. Al día siguiente con una sección de su compañía al mando del Teniente Francisco Pueyo, se incorpora a la posición de Kobba-Darsa.

Con fecha 1 de Mayo de 1925, es ascendido a Cabo por elección. ( Este detalle ni padre le supo nunca)
Contrae matrimonio el 17 de junio de 1929 en la iglesia de San José de Huertas de ánimas con Victoria Solís Bravo con la que tuvo tres hijos y dos hijas.

Fallece el 7 de octubre de 1968. Está enterrado en Madrid donde vivía con un hijo.
En un principio trabajó en el campo. Fue después de contraer matrimonio cuando ejerció de Policía Municipal de Trujillo.

En el libro el autor cuenta lo que mi padre le comentó acerca de mi abuelo:
Me cuenta un hijo suyo que era de carácter serio, y que de su gesta africana no contó prácticamente nada. Sin embargo ya de mayor, le hizo alusión a que en la guerra civil española, cuando los nacionales se hicieron fuerte en el Monasterio de Guadalupe hasta su liberación, se ofreció voluntario con otra persona a llevarles munición con un camión a los sitiados.

En mi casa la historia que oí siempre contar es que las pasaron canutas en la guerra y que fueron muchos días racionando el agua, incluso tuvieron que beber sus propios orines para sobre vivir hasta que los liberaron.
Si ya escuchando esta historia siempre tuve a mi abuelo como un hombre valiente y audaz, una vez leído el libro debo de coronarlo en lo mas alto del escalafón que un nieto pueda encumbrar a su abuelo.

A él y a todos sus compañeros extremeños que no dejaré caer en el olvido mientras pueda y que desde este humilde blog quiero hoy ensalzar defendiendo la memoria histórica.

A nuestra familia siempre le quedará el orgullo de conservar la medalla con la que fue distinguido mi abuelo, eso y la satisfacción de que gente como el escritor Miguel Ángel Rodriguez Plaza no deje que estos valientes extremeños, caigan en el olvido.

Muchas gracias.





martes, 6 de junio de 2017

Capitulo 838: Retales del nuevo libro II.



Mientras buscaba en el armario las sabanas y una manta, en lo más hondo de su cabeza comenzó una voz a golpear sus recuerdos. El llanto de su madre mezclados con los insultos de su padre, se sumaban a los gemidos que su progenitora muerta de miedo daba mientras su padre la obligaba a mantener relaciones sexuales con él. Curiosamente siempre pensó hasta muy mayor que ese hecho era normal y que la mala por entonces era su madre, la cual siempre oponía resistencia. Félix reconoció aquellos hechos muchos años después, cuando decidió irse de casa y vivir su vida lejos del lecho que le vio nacer.
Hasta ese mismo instante no fue consciente de que su madre era una mujer maltratada.
 Fue aquella novia que tuvo durante algunos años, quien le puso al corriente de ello. Al principio no la quiso creer y seguía defendiendo a sangre y fuego a su padre ante los motivos y razones que aquella chica le iba dictando y fue una tarde en la que se atrevió a volver a casa de sus padres, para una vez sentado delante de su madre comenzó a preguntarla todas sus dudas y miedos.

Su madre parecía estar esperando en alerta aquel momento. Muy tranquila y sin apenas dudar en las palabras que debía de decir, comenzó a contestar las preguntas de su hijo que poco a poco se fue sintiendo cada vez mucho peor. No podía explicarse cómo demonios había estado tantos años ciego sin imaginar que aquellas situaciones que su padre hacía vivir a su madre, eran objeto de maltrato.
Su mente dejó de recibir más explicaciones de su madre y solo deseaba encontrarse con su padre de frente y contarle todo lo que había averiguado tantos años después. No pediría explicaciones, no le hacían falta. Ansiaba con vengar a su madre y dar un merecido escarmiento al hombre que tantos años le había hecho una desgraciada.

Volvió a preguntar a su madre muy serio si los malos tratos seguían por parte de su padre. La mujer no quiso contestar sabiendo que su respuesta afirmativa provocaría un altercado entre su hijo y marido. Así que Félix alzando la voz volvió a preguntar esta vez con tono más elevado a la desgraciada mujer, de cuyos ojos comenzaban a asomar las primeras lágrimas. Aunque creía que ya no le quedaban ninguna más que derramar de aquellos ojos golpeados tantos y tantos años por el dolor. Asintió con la cabeza casi de mala gana para que su hijo no cometiera ninguna locura, pero este se levantó de la silla como un resorte y se dirigió casi corriendo a la puerta de la calle. No sabía dónde ir en su busca; viendo la hora que era podía estar trabajando o metido en el bar de al lado, donde tantas horas hacía al cabo de la semana. Era allí donde ingería el alcohol que le era necesario para llegar a casa y someter a su mujer. Sereno era una bella persona según su esposa, la cual llevaba tantos años aguantando aquello que se le hacía normal aquel trato de su marido para con ella.


No habían pasado ni cinco minutos cuando sonó la puerta de la calle. Era Alfonso su marido que parecía venir otra vez harto de alcohol. Pronto notó su mujer que aquello era cierto, puesto que el primer empujón se produjo justo al pasar al lado de ella. Casi consigue caerla de la silla donde andaba sentada pelando unas patatas para hacer la cena. Amparo aquella tarde miró a su marido sin el miedo que hasta ese día le había proferido tantos años.
Él, pronto se dio cuenta y quiso pegarla con su mano derecha, mientras se colocaba el cigarro en la boca. Pero Amparo que no había dejado de pensar ni un solo instante en la conversación que minutos antes había tenido con su hijo, decidió por si misma poner fin a aquella historia, esquivando la mano de su marido agachándose ágilmente. A continuación empuñó el cuchillo que tenía en su mano y buscó sin ningún tipo de escrúpulos el pecho de su marido, que jamás hubiera podido imaginar que aquella mujer que tantas veces había tratado a su antojo, podría quitarle la vida.

La sangre se adueñó de toda la cocina y Alfonso yacía en el suelo arrodillado esperando a la muerte. No dijo nada en aquellos instantes y fue Amparo quien llorando le decía que le perdonara, pero que su hijo se había enterado de todo y había salido en su busca. No puedo permitir que sea él quien te haga esto y acabe toda su vida entre rejas. Merece ser feliz, mucho más que yo.

Allí sentada Amparo solo pensaba en acompañar a su marido pero no quiso darle el gusto de verla morir delante de él. Esperó a que su marido dejara de respirar y fue entonces cuando puso fin a su vida clavándose en su corazón el mismo cuchillo que minutos antes había acabado con el hombre que tanto le había hecho sufrir....


domingo, 30 de abril de 2017

Capitulo 828: Proyectos, bocetos, primeros pasos.



                                                                 CAPITULO 1

Sentados a la mesa, la joven pareja firmaba uno de los contratos mas importante de sus vidas, la reforma de su recién comprada casa. Sentado frente a ellos Roman el albañil, les ponía al corriente de la forma de pago. No podía esconder su felicidad ante la falta últimamente de trabajo. Aun resuenan las voces dentro de su cabeza de los políticos diciendo a viva voz, que España empieza a recuperarse de la crisis. La misma, que según Roman, crearon los políticos para acojonar a las personas. Por lo menos a él no le sobra trabajo y a veces no sabe si de un día para otro, tiene alguna obra que realizar.
Firmando esta obra aseguraba por lo menos tres o cuatro meses de trabajo, encima son meses malos para la construcción, en invierno se construye menos.

Mientras terminan de conformar los últimos detalles, Rodrigo el pequeño de la casa, corretea de un lado a otro con miedo de caer, hace pocos días que ha soltado la mano de su madre y como todo niño duda a la hora de dar un paso tras otro. Aitor, su padre no le quita ojo. teme que su hijo tenga algún accidente durante estos primeros días de andar solo; aunque le recuerda Candela, su mujer, que los peores golpes son los que te das cuando coges confianza. La casa donde viven ahora de alquiler no es segura para un niño tan pequeño. Las escaleras tienen a la joven pareja, siempre alerta. A pesar de haber construido una puerta justo antes de llegar al primer peldaño.

Roman mira a los jóvenes y piensa lo bonito que es comenzar una experiencia de ese tipo en pareja. Parece que fue ayer cuando la inició junto a Olga, su mujer. Y pronto celebraran sus bodas de plata, eso si llegan. Sin saber porque de repente le asaltan un montón de dudas y miedos a la vez, es cierto que los últimos meses de matrimonio no están siendo los mejores de su vida, pero confía en que será pasajero y todo volverá a la normalidad.
El llanto de Rodrigo le saca de su letargo, parece que pronto a probado lo duro que está el suelo. Ves, te lo estaba diciendo le decía Aitor a su mujer, mira el porrazo que se ha dado en la frente. Candela se apresura a coger a su hijo en brazos para calmar su llanto. En la frente se le nota un golpe que cada vez se va hinchando mas, a la vez que se va tiñendo de color morado. Roman les informa a los jóvenes que a sus hijos cuando les pasaba eso, les ponía su mujer una moneda justo en el lugar del impacto. Apretando fuerte la hinchazón no va a más. Aitor se busca en los bolsillos y encuentra una moneda de dos euros, que ofrece a su mujer rápidamente para que la coloque en la frente de Rodrigo. Las lágrimas del pequeño le resbalan por sus mejillas y ante la operación de colocar la moneda en su frente, este deja de llorar al momento, extrañado ante tal situación...


Ilusionado. Espero que las musas me acompañen un tiempo.







miércoles, 26 de abril de 2017

Capitulo 826: La ley de los justos.



Y como el que no quiere que las paginas terminen, así estaba yo hace un rato, cuando he dado por concluida la lectura de este gran libro.

De nuevo, después de varios meses, un libro a conseguido engancharme hasta hacerme dormir algo menos, cosa que uno agradece en estos casos, cuando dejas el libro en la mesilla y apagas la luz y vuelves a cogerle al encenderla, como si dentro de tu mente no existieran problemas, tan solo la trama de dicho libro.

Quiero dar las gracias a mi amigo Dartha por aconsejarme su lectura y también a varios amigos mas que después de haberle leído, me decían que me engancharía. Y vaya si ha sido así.

Aquí os dejo de lo que trata por si alguien está interesado en su lectura. A pesar de pasar de las mil páginas, una vez terminado no te enteras de que haya sido tan largo.

Totalmente recomendable.

Barcelona, finales del XIX. En una ciudad dividida entre burgueses y proletarios, agitada por aires de progreso y revolución, una pareja de orígenes sociales opuestos tendrá que luchar contra todo lo establecido para poder vivir su amor.
En la Barcelona modernista germina una historia de amor entre dos jóvenes de clases sociales opuestas. Una gran novela de pasión, ideales y venganza.A finales del siglo XIX, Barcelona vive una época de esplendor. Acaba de celebrarse con gran éxito la Exposición Universal y una burguesía próspera y culta, que busca inspiración en los salones parisinos, exhibe su elegancia en fiestas y veladas musicales. Pero al otro lado de la ciudad, donde las calles se estrechan y huelen a pobreza, el rencor y la injusticia están fraguando una revolución capaz de recurrir a la violencia más descarnada. En este ambiente cargado de desconfianza y temor, Candela y Juan Pedro, procedentes de clases sociales muy distintas, tendrán que enfrentarse a los prejuicios de unos y otros para defender su amor.Con la habilidad de los grandes maestros de la novela histórica, Chufo Lloréns teje un tapiz geográfico y humano apasionante. Su pluma ágil y perspicaz nos conduce desde los lujosos reservados del teatro del Liceo hasta los lóbregos sótanos donde se tramaban las conjuras anarquistas. 





viernes, 16 de diciembre de 2016

Capitulo 790: Un pendiente, una llave y una imagen en la pared.



Sabía que algo querían decir las tres pistas, pero por mas vuelta que daba a la cabeza, no era capaz de relacionarlas.

Las preguntas merodeaban mi cerebro, la dueña del pendiente, la llave de alguna puerta o quizás de algún armario. La imagen reflejada en la pared en ruinas, era de un famoso dibujo animado. ¿Pero las tres cosas juntas? Imposible descifrar.

Ni un solo detalle  por el que empezar a investigar. Aunque ahora que lo pienso, comenzaré por averiguar quien vivió en esa casa a lo largo de su existencia, a lo mejor me aclara algo el tema. Quizás mientras sigo haciendo la obra, encuentro alguna razón o motivo para averiguar este acertijo.

La casa fue construida en mil ochocientos ochenta y cinco y por ella han pasado hasta la fecha tres dueños. La primera familia que moró en dicho lugar y que fue quien mandó construir la casa provenían de gente de bien y además de esta casa, poseían una finca con un buen cortijo dentro de la misma. La razón de mandar construir esta nueva vivienda, no fue otra que poder tener un refugio donde quedarse cada vez que venían al pueblo. No faltaban un domingo a misa de doce y por ese motivo muchos sábados, cuando acababan la faena en la finca, antes de que anocheciera, mandaban a su criado que preparara el carro y una vez dentro del mismo, ponían rumbo hasta el pueblo que distaba de su finca unos treinta kilómetros.
El viaje era incomodo de hacer, pero era tal la fe del matrimonio, que preferían pasar fatigas antes de faltar a su cita dominguera.....


Puede ser el principio de un libro, si fuera capaz de escribirle...

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Capitulo 787: Ripios.


                                       (Extraído del libro de las fiestas 1966)

                                                 GUIA DEL TURISTA

Si viene usted a las Huertas
entrará por la avenida
muy cerca está "Candelo"
que tiene buena lejía.

Un poco mas adelante
está "Marchena" en su cine
enfrente el Señor Baco
y muy buenos vinos tiene.

Siguiendo el itinerario
llegamos donde Caseta
que tiene peces y ranas
y la guitarra dispuesta.

A continuación el Borde
con buena pista de baile
bebidas de todas clases
aunque no las dé de "valde".

Subiendo a los mellizos
tiene el "Jima" su ambigú
con vinos y aperitivos
que a cualquiera dicen tú.

Y llegamos a la plaza
donde tío "Quincena" está
con su vino de postín
y hablándonos de la paz.

Un poquito mas arriba
se encuentra el Lagarto en pie
donde el que lo desea
se toma su tentempié.

Entramos en casa "Juriche"
pues allí también lo venden
y tiene muy buena mano
para servirnos los pinches.

Después a casa "Fernando"
que tiene un gran salón
y en vinos y licores
siempre tiene lo mejor.

Bajando para la iglesia
vemos al "Galvez" pequeño
que tiene muy buenos callos
y algo de belereño.


Y allí muy cerca se encuentra
la tasca del Tío Ramón
que por lo que come y bebe
le llaman el Tío Bidón.

En el llano de la iglesia
está el "Tupi" del Calvo
que a todo al que va a ella
le sirve con mucho agrado.

Y hacemos punto y final
entrando en una taberna
muy cerca de la botica
recogiendo la maleta.


(Desconozco el autor)








lunes, 26 de septiembre de 2016

Capitulo 764: Monumentos del Pueblo. (libro de las fiestas)


Es cierto que en el pueblo de Huertas los monumentos brillan por su ausencia, quitando los más conocidos como pueden ser sus fuentes y el cancho del resbaladero, poco mas podemos destacar como tales.
 Pero yo si creo que existen pequeñas construcciones no muy antiguas que se pueden catalogar como monumentos. No por su belleza, pero si por los cientos y cientos de historias que hay a su alrededor.

Uno de estos monumentos a los que me refiero es una piedra saliente que en muchas de las casas antiguas que hay en Huertas solían colocarse para sentarse la gente. Los llamados poyos servían además de para sentarse, para quedar con los amigos antes de salir a liar alguna. Así nosotros en los barrios de arriba siempre quedábamos en el poyo de Isabel, el cual a día de hoy por suerte sigue existiendo. Este monumento suelo observarle muchas veces desde la puerta de casa de mi madre y no hay un solo día que no me vengan imágenes del pasado.

Puedo ver sentada en el a tía Juliana. Anda moliendo con esa boca sin ningún solo diente, un trozo de pan de hace un par de días. Toda vestida de negro parece que los años no pasan por ella. Seguirá hay sentada hasta que su hijo Antonio venga con la lechera llena y cogido del brazo, se la lleve a su casa.

Tío Juan Cascarilla en tiempo de verano ha regado un poco la puerta y sentado en este poyo, parece estar merendando un trozo de pan con un buen “cacho” de patatera encima del mismo. Con la navaja va partiendo rodajas de este manjar bien curado y a nosotros allí sentados cerca de él, nos entra apetito.
Tía Isabel sale a la puerta y en una silla de juncos toma asiento. Pronto saldrán más vecinas a tomar el fresco.
Quini viene cansado de trabajar y con las botas llenas de estiércol. El pollo le sirve para sentarse y quitarse las botas de trabajar, para no manchar en casa.

Allí esperando a que vengan los amigos me entretengo cogiendo las semillas de los pericos que allí hay sembrados, justo al lado de nuestro monumento. El olor característico de esas flores jamás podré olvidarlo por muchos años que pasen.
Tía Petra viene con una especie de caja cerrada, es la virgen que se va pasando de casa en casa cada semana o quince días. Tía Isabel la dice que a ella no la toca y que se la lleve a Tía Juana, mi abuela, que anda friendo algo en su casa y que el olor nos llega a nosotros hasta el poyo.

Tío Juan Colorín viene con muletas, ha tendido un accidente de coche y anda escayolado. El poyo le viene de lujo para descansar un rato antes de enfilar los pocos metros que le quedan hasta su casa.
A tío Lorenzo se le ha hecho tarde tomándose los vinos y nada mejor que descansar un rato encima de este poyo y esperar a que el mareo se pase un poco, para poder llegar a casa.
Tía Magdalena acude repartiendo la hoja de la iglesia, y el poyo viene de lujo para sentados encima de el, echar un vistazo a las misas que habrá a lo largo del mes.
Tío Luis viene de las gallinas y antes de que yo pueda esconderme, me manda hasta el estanco a por un paquete de celtas largos, es una obligación a la que no podemos negarnos ninguno de los niños que andamos por el barrio. Encima casi nunca nos convida…
Hoy el poyo esta manchado de negro y dicen los mayores del lugar que alguno de los pocos conductores que existen en el barrio, se le han llevado por delante. Como nadie lo ha visto, todos especulan con quien puede haber sido y allí salen los nombres de todos los propietarios de coches que existen en el barrio.

Es tarde y los vecinos se afanan en llegar a sus casas, todos vienen de echar de comer a los guarros y gallinas y pronto estarán cenando, antes de que en la tele empiece el parte. Pero suelen hacer una parada en el poyo y fumarse un cigarro antes de meterse en sus casas.

Se hace de noche y todos los vecinos nos sentamos alrededor de la puerta de Isabel. Los mas pequeños nos dedicamos a jugar con todas las “Mochuelas” que nos hacen ir hasta las traseras del pueblo, allí al lado de la cerca “partija”, donde alguna de ellas anda escondida tapada con una sabana que han sido capaz de quitar a Josefa sin que se de cuenta. Justo donde termina la última bombilla que hay en el barrio el miedo se apodera de nosotros y los gritos de unos y otros nos hacen correr como pollos sin cabezas de aquí para allá. Justo al llegar al poyo el miedo se nos pasa al ver a nuestros padres allí sentados.

Y así vamos pasando los meses de verano, entre juegos y calor, deseando que llegue pronto septiembre, no para ir a la escuela, si no para que llegue octubre y nuestras fiestas, que sin duda es cuando el poyo de Tío Juan y Tía Isabel, estará mas descansado.

Felices fiestas.

Fonta.

martes, 29 de septiembre de 2015

Capitulo 682: Todo un maestro.







Articulo publicado en el libro de las fiestas, para quien no pueda leerlo:

Llevo tanto tiempo queriendo escribir algo sobre el mejor maestro que he tenido en todo mi corto periplo escolar, que siempre me ha dado un poco de miedo no saber describir a este gran hombre. Que como pasa siempre con los mejores, nos dejó demasiado pronto y demasiado joven, víctima de la maldita enfermedad, que todos sabéis como se llama y que por desgracia, todos hemos tenido algún familiar que nos ha dejado también, por causa de esta misma lacra.
Don Félix Delgado Trigoso fue aquel maestro que cualquier niño de aquellos años soñaba tener. Y digo esto porque los compañeros y compañeras que don Félix tenía al lado, no predicaban precisamente con el ejemplo que sin duda este buen hombre siempre llevaba a cabo y que no era otro que no poner la mano encima de ningún alumno, aunque hay que decir que alguna que otra vez le diéramos motivos de sobra para hacerlo. Infinidad de veces tuvo que ir en busca nuestra al resbaladero, adonde nos escapábamos por un agujero que cualquiera de nosotros había hecho en la alambrada que cerraba el recinto. Alguna oreja colorada era el resultado al encuentro con nosotros, y el que lograba correr más que él, (cosa difícil) se iba de rositas.
Eran los años del cambio en el país y un aire de libertad recorría poco a poco las calles de los pueblos pequeños, como era el caso de Huertas de Ánimas. En sus escuelas del resbaladero, hoy en día habilitadas como centro de la tercera edad, (un hombre alto…perdón, ¿alto? a nosotros nos parecía un gigante), se las ingeniaba todos los días para que nosotros, críos de poco más de cinco años con aires de rebeldía y mucho más espabilados que la generación del Whatsap, fuéramos cada día de la semana contentos a la escuela.
Este hombre con grandes manos y buenos dotes de futbolista, deseaba que llegara la hora del recreo para enfrentarse en cualquiera de los dos equipos que le tocara, a los alumnos que él anteriormente en la clase, había estado machacando sus cabezas para que aprendieran las tablas de multiplicar y para que aprendiéramos a escribir de la mejor manera posible. Estudia que te veo con tu padre de albañil. Estudia que te toca ir a encerrar ovejas con tu padre….. Esas eran sus frases favoritas, sin duda un maestro adelantado a los tiempos que le habían tocado vivir y que quería cambiar el destino que muchos de nosotros llevábamos escrito en nuestras frentes.
En aquellos partidos no te creas que él se lo tomaba a broma, siempre quería ganar y se enfadaba mucho cuando no lo hacía, incluso más de una vez no midiendo bien sus fuerzas, algún que otro balonazo nos llevamos más de uno.
Don Félix era ese tipo de maestro que no le hacía falta poner la mano encima de ninguno de sus alumnos, tan solo le bastaba con levantar un poco el tono de esa magnífica voz de tenor que poseía, para que a cualquiera de nosotros se nos cayeran los palos del sombraje y supiéramos con creces que algo malo andábamos haciendo.
Sabía dar el toque a sus clases para que todos atendiéramos y en las clases de historia y naturaleza, siempre sacaba a relucir sus dotes de gran cazador. Como por aquellos años, raro era el padre que no cazaba, los lunes los buenos días iban acompañados de la pregunta: Víctor, ¿que mató ayer tu padre? O Marcos, ayer emparejé con tu padre y “los coloraos” cazando y no ibas con ellos, ¿estabas malo? Nosotros que sabíamos de este vicio suyo, nos enrollábamos preguntándole que había cazado él, o por donde había estado de caza, o si se había llevado a alguno de sus dos hijos varones con él. De ese modo la primera hora de clase se pasaba volando.
Cuando llegábamos a la puerta de las escuelas y no veíamos el 4-L  allí aparcado, nos temblaba todo el cuerpo. Ese día seguro que no venía, y el que le debía de sustituir, aprovechaba para ponernos las pilas y repartir guantazos a diestro y siniestro, como vengándose de nuestra gran suerte que nos acompañaba todo el curso al estar en manos de nuestro redentor.
No me gusta vacilar, pero a mi amigo Vicente Risco y a un servidor, nos adelantó un curso al comprobar que ya sabíamos hacer, todo lo que nos pertenecía en nuestro curso. Por eso creo que siempre fuimos un poco su ojo derecho los dos, y a día de hoy todavía recuerdo su cara, aquella tarde que nos encontramos pasados los años y me preguntó qué carrera andaba estudiando. Su cara se entristeció de manera significativa al escuchar de mis labios que había dejado los estudios y que andaba trabajando de albañil. Creo que solo le faltó llorar y a mí me dio tal bajón emocional, que cuando fui capaz de escribir mi primer libro, del primero que me acordé al tenerle en mis manos, fue de mi maestro Don Félix, al que sin duda me hubiera gustado enseñar y dedicar.
Cuando llegaban las fiestas del Rosario, nos tocaba ir a las novenas de por las mañanas y escoltados por nuestro maestro, desfilábamos hasta la iglesia. No podré jamás olvidar aquella vez que un mal conductor vecino del barrio de la iglesia, en una torpe maniobra, me pasó una rueda por encima del pie. Yo solo pude gritar al notar la rueda y nuestro ángel de la guarda que siempre estaba al tanto de todo lo que nos ocurría a todos, me escuchó desde lo alto del atrio de la iglesia, desde donde pegó tal salto, que en pocos segundos estaba empujando el coche hacia el lado contrario para que yo lograra sacar mi pie. Recuerdo aquel día como si me hubiera pasado ayer. Aquel hombre dando voces al torpe conductor, mientras examinaba mi pie.
En las capeas del pueblo no se perdía ningún solo encierro a pesar de no ser de aquí y le gustaba mucho dar un pase a las vacas que se toreaban por aquellos años. A nosotros no nos gustaba mucho verle torear, puesto que corríamos el peligro de que alguna vaca le cogiera y eso podía  conllevar, a que faltase varios días en la escuela. Por eso creo que sufríamos todos sus alumnos mas viéndole torear a él, que a nuestros propios familiares.
Hoy que está de moda el cambiar los nombres de las calles por temas políticos, no estaría de más recordar a quien verdaderamente merece esos reconocimientos. Y que mejor calle para poner su nombre que la de mi barrio, donde sin duda es el lugar después del parque, donde más niños te puedes encontrar jugando. Esos que a mi mejor maestro y maestro de muchos huerteños, le hacían tanto bien.

Por eso donde quiera que estés Don Félix, sabes que siempre te recordaremos, más aun en las fiestas del Rosario donde siempre nos decías cuando se iban aproximando, que aquí no se vuelven a dar clases hasta que no se cante la Salve a la Virgen. Curioso que muchos de aquellos alumnos sin tantas horas de clase en aquella semana de octubre, hoy puedan presumir de buenas carreras y buenos puestos de trabajo…

Felices fiestas 2.015

Fonta

lunes, 29 de septiembre de 2014

Capitulo 602: La página noventa y nueve.



Me comentaba el otro día un amigo, la poca importancia que yo, le había dado a tener un libro en el mercado, con lo difícil que según él, es hacer esto. Fue una conversación un poco embarazosa para mi, no me gusta que me alaben nunca, ni siquiera cuando lo merezco. El caso que por causas del destino, ese mismo día escuché en un programa  de radio un proverbio, que no recuerdo de donde era, en el cual se decía que todo libro que se haya escrito, si su página noventa y nueva es interesante y no te deja indiferente, ese libro merece la pena de leer.

Como podéis imaginar, ese mismo día cuando llegué a casa, lo primero que hice fue coger mi libro, el cual solo al ver la portada, me hizo recordar muchas cosas. Aquellos días de duro trabajo en lo referente al libro y de trabajo nulo en lo referente a mi verdadero oficio. Días de agobios y de miedos infundados visto lo visto años después.

Me puse mi libro delante y me fui directo a la pagina noventa y nueve, la cual comienza asi:

_ Vale, nosotros vamos a seguir con lo nuestro, si necesitas algo, estamos detrás de aquella casa que se ve al fondo. Le dijo Mario.
_ Ok, si necesito algo os llamaré.

Los dos compañeros se fueron donde tenían el corte abierto, aunque Fran ya no estaba allí Psíquica-mente, físicamente si, pero su cabeza había volado ya de aquel palacio y lo mas seguro es que no volviera nunca más.

_ Se jodió Mario, se jodió el asunto. Se han reído de mí, en mi puta cara y no me he dado cuenta. ¿Como he podido estar tan ciego?, decía Fran con las manos puestas en la cabeza.

_ Tranquilo tío, que lo mismo es una falsa alarma, ¿cómo va a meter aquí a gente que lo mismo no tiene ni papeles?

_ Sí, eso es lo que buscan estos ricos de mierda, explotar a los inmigrantes y jodernos a los autóctonos. Venga, a pasarlas putas ahora para llegar a fin de mes. Y mi parienta con depresión encima. Yo no sé cómo voy a salir de esta, la verdad.

_ No me seas pesimista Fran, que teniendo salud, de todo se sale, veras como encuentras pronto algo.

_ Que no Mario, que la cosa pinta mal por todos lados, que tendremos que volver a coger la maleta como ya hicieron nuestros abuelos y salir zumbando de aquí; a mí eso no me preocupa, lo malo es Rosa, que no está bien, últimamente no tenemos buena relación, se ha juntado todo, su despido, el mío, los pagamentos, mi suegra que también está la mujer mala, todo.
Hay que ser muy fuerte para poder salir de esto y ella, no está preparada para irse fuera de aqui y dejar a la madre sola.
Mañana tenemos tenemos que ir con ella al médico, le han visto una mancha un poco rara en el pulmón, a mi no me gustaron las explicaciones que nos dieron los médicos la última vez que estuvimos en el hospital, hay algo raro en todo. Esperemos que sean...

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No sé, la verdad que no soy capaz de pronunciarme sobre el interés que deja la página noventa y nueve de mi libro, Vosotros sois quien debéis de pronunciaros y decir, si el proverbio es cierto o no. Yo sigo aquí sin darle importancia a mi libro, aunque es verdad que en el fondo, cuando veo la portada, una sonrisa se me dibuja en mi rostro.
!Chacho!, que tengo un libro en el mercado y yo con estos pelos!!












martes, 19 de marzo de 2013

Capitulo 454: Misión olvido


De los últimos libros leídos, este es sin duda uno de los que aparte de haberme gustado mucho, me ha llegado al corazón. Y puedo decir que no es fácil ese hecho, soy muy frio cuando leo y pocas veces suelo caer en los tópicos de la gente.
 No por tener un libro muy buena fama me seduce solo con eso. Es más, el anterior libro de esta gran escritora. “El tiempo entre costuras”, me dejó bastante frio y a pesar de que reconozco que es una gran obra, creo que le sobran paginas contando poca cosa.

 Sin embargo, este libro: “Misión olvido”, me ha cautivado desde el principio. Con una gran historia descrita de una manera mágica y perfecta, su autora nos lleva a lo largo del libro por una serie de lugares muy bien descritos. Hasta el punto de que las cuatrocientas setenta y tantas de páginas que tiene, se te hacen cortas.

De esta escritora me encanta, la cantidad de palabras que escribe poco conocidas. Para cualquier lector humilde y sin muchos estudios es un lujo el poder aprender según vas leyendo muchas de ellas. Es más, muchas de las frases del libro es fácil que las recuerdes una vez acabado de leer el mismo.
En definitiva, un libro que merece mucho la pena y que no te dejara indiferente. Totalmente recomendable.

SIPNOSIS:


Incapaz de recomponer sus propios pedazos, la profesora Blanca Perea acepta a la desesperada lo que anticipa como un tedioso proyecto académico. Su estabilidad personal acaba de desplomarse, su matrimonio ha saltado por los aires. Confusa y devastada, la huida a la insignificante universidad californiana de Santa Cecilia es su única opción.
El campus que la acoge resulta, sin embargo, mucho más seductor de lo previsto, agitado en esos días por un movimiento cívico contrario a la destrucción de un paraje legendario a fin de construir en él un enorme centro comercial. Y la labor que la absorbe —la catalogación del legado de su viejo compatriota Andrés Fontana, fallecido décadas atrás— dista enormemente de ser tan insustancial como prometía.
A medida que se afana en vertebrar la memoria de aquel hispanista olvidado, junto a ella va ganando cercanía Daniel Carter, un colega americano veterano y atractivo que no ocupa el sitio que debería ocupar. Entre ambos hombres, uno a través de sus testimonios póstumos y otro con su complicidad creciente, Blanca se verá arrastrada hacia un entramado de sentimientos encontrados, intrigas soterradas y puertas sin cerrar.
¿Por qué nadie se preocupó nunca de rescatar lo que Andrés Fontana dejó a su muerte? ¿Por qué, después de treinta años, alguien tiene interés en que todo aquello se destape al fin? ¿Qué tiene que ver la labor inconclusa del viejo hispanista con todo lo que está ocurriendo ahora en Santa Cecilia? ¿Qué le movió a desempolvar la historia no contada de las misiones del Camino Real? Antes de encontrar respuestas, Blanca aún tiene mucho que entender.
Amores cruzados, certezas a medias e intereses silenciados que acabarán por salir a la luz. Viajes de ida y vuelta entre España y Estados Unidos, entre el presente y el pasado de dos lenguas y dos mundos en permanente reencuentro. Entre el hoy y el ayer de aquellos trasterrados que, saltando fronteras y obstáculos, vivieron a caballo entre ambos empujados por la necesidad, el deber o la pasión.
Desde los viejos franciscanos que a lomos de mulas fundaron las míticas misiones californianas a los hispanistas y escritores exiliados que a pesar de la nostalgia nunca lograron regresar. De los militares norteamericanos que llenaron la España agridulce de los años cincuenta de bases, dólares y cigarrillos rubios a un impetuoso estudiante dispuesto a cualquier cosa por una mujer. Con todos ellos entreverados en la propia historia de Blanca, Misión Olvido compone una narración emotiva e intensamente humana.

Una novela luminosa, un tributo a las segundas oportunidades,
la reconciliación y la reconstrucción.

El reencuentro con la autora que nos cautivó entre costuras y
nos volverá a seducir con una misión inolvidable.

lunes, 22 de octubre de 2012

Capitulo 374: Otro "cacho" del libro.





Pues para seguir poniendo los dientes largos al personal (es lo que aprende uno de marketing y tal) pongo otra de las historias que podréis encontrar dentro del libro que muy pronto y si todo va como hasta ahora, vera la luz ya mismo. Espero que os guste:



....Una curiosidad del pueblo de Huertas en sus fiestas es que como un año se haga algo y guste, se queda como una tradición y si no veréis este ejemplo.
Había una vez tres albañiles trabajando en cuadrilla en una empresa de Trujillo. Empezaron a decir que el viernes de la tuna tenían que cenar algo juntos y así decidieron comprar tres kilos de chuletas, uno para cada uno. Llegó la hora de dar de mano y antes de irse a casa a duchar y arreglarse un poco para la cena, fueron al bar donde habían quedado en comerse las chuletas. Allí cerveza tras cerveza fueron calentando las bocas y cuando se quisieron dar cuenta de la hora, ya no quisieron ir a casa a cambiarse, no quisieron o no pudieron, no se sabe.
 El caso que los tres decidieron sentarse en una mesa delante de los tres kilos de chuletas. La mitad las habían hecho rebozadas y la otra mitad a la plancha. Cuando el camarero, (que ya les había avisado anteriormente de que eran muchas chuletas para tres personas) empezó a sacar bandejas de chuletas, aquellos albañiles las miraban acojonados. Ellos que no eran de mucho comer y la tupa de cervezas que llevaban encima, era imposible que acabaran con todas ellas.
Así que empezaron a buscar voluntarios que quisieran cenar allí sentados con ellos y empezaron preguntando a los clientes que allí había en aquel bar. Unos ya habían cenado, otros habían quedado para cenar, el caso que alguno que otro si aceptó la invitación y se sentó allí con ellos a cenar.
Al final en la mesa se juntaron ocho o diez personas, las mismas que doce años después cada viernes de la tuna, se siguen juntando para cenar tres kilos de chuletas, veis a lo que me refiero con las tradiciones…
Últimamente y como se les hace poco lo de cenar juntos, compran alguna mas para que sobre y así tener una escusa para salir un rato antes de que salgan los cabezudos y comérselas en la cochera de uno de ellos.....

viernes, 19 de octubre de 2012

Capitulo 372: Un "cacho" de mi nuevo libro..




Que ando escribiendo sobre las fiestas, el cual estoy muy ilusionado en poder acabar y por supuesto publicar. El trozo que pongo es del capítulo tercero que escribo sobre la tuna de Huertas y lo que significa para el pueblo:

...Aunque las comparaciones son odiosas, a mi por lo menos se me parece mucho al día de los “Empalados” en Valverde de la Vera, antiguamente los turistas que íbamos a disfrutar de aquella maravilla, nos colocábamos en un sitio toda la noche y con un poco de suerte veías pasar por el a más de uno.
Hoy en día la gente va tras de ellos por todo el pueblo, haciéndoles correr más de la cuenta y en definitiva estorbándoles y rompiendo la magia que aquello debiera de ser. Así que han tenido que optar por ir acompañados de vecinos y amigos que espanten a dichas personas, es la solución más sensata para que una tradición con cientos de años a la espalda, no la rompa la curiosidad y el afán de protagonismo que posee últimamente el ser humano.
Espero que en Huertas no tenga que suceder algo parecido para que la noche mágica de la tuna siga siendo eso, una noche mágica, única y especial.
Como ya he dicho antes, los sitios bonitos y emocionantes para ver a la tuna son a su salida, rondando a la Virgen del Rosario en el atrio de la iglesia y por último en el escenario de la plaza. No sé como lo hice, pero este año sin planearlo, los vi en los tres sitios y puedo decir que confirmo lo que ya antes había escuchado de otras bocas, que sin duda en el atrio delante de la patrona, es donde esas voces de los tunos suenan mejor......

jueves, 20 de septiembre de 2012

Capitulo 359: Cuando leas esta carta.




Este es el titulo del último libro que me he leído y que como casi todos los últimos que he leído, me ha tenido muy enganchado.

Aquí va el argumento del libro:
En el corazón del Rif los veranos son áridos y desapacibles. Pero Víctor Monteoscuro, médico en excedencia, no busca un destino vistoso para sus viajes. Tras la muerte de su esposa ha perdido el tacto para ejercer la medicina y también el hilo de su vida. Para no hundirse recorre el norte de África siguiendo las rutas de antiguos viajeros y los surcos de historias olvidadas: pocos recuerdan que en estas tierras el ejército español perdió una guerra feroz.
Víctor ha colgado el estetoscopio y la bata y, al menos por un año, ha dicho adiós a su consulta. Necesita asumir la reciente muerte de su esposa pero, también, recuperar su fe en la medicina y la confianza en sí mismo, de modo que ha partido en busca de toda la soledad que un viaje por el norte de Marruecos pueda darle. Mientras recorre la región del Rif asiste a un curioso hallazgo: en una obra en construcción, una excavadora da con una antigua fosa común. Todos los lugareños conocen el origen de esos huesos: son los restos de soldados españoles masacrados en 1921 en el Desastre de Annual. Pero Víctor encuentra algo más, algo que se lleva consigo como inofensivo recuerdo. Es una botella lacrada en cuyo interior hay una carta, acaso las últimas palabras que un tal capitán Gimeno, ante la certeza de su muerte, escribió a su amada. Y sin siquiera haberla leído, Víctor siente que debe hacer todo lo que está en sus manos para entregar esa carta. Aquí comienza su aventura a través de la historia reciente de España, siguiendo el rastro de vidas desconocidas con la ayuda de sus amigos, de un curioso detective privado y principalmente de Claudia, capitana del Ejército destinada en Melilla y, tal vez, la mujer que pueda enseñarle el camino de regreso desde el dolor.


Es la primera novela de este escritor y me ha encantado. Esta magníficamente argumentada y te hace volar hacia esos territorios en los que se basa la novela, el final muy bonito e impactante.
 Aquí su biografía:
Vicente R. Gramaje Trilla nació en Valencia el 8 de marzo de 1961. Casado y padre de dos adolescentes, ejerce como médico generalista (médico rural, prefiere llamarse) en Godelleta, «un pueblecito de dos mil habitantes rodeado de un mar de viñedos y naranjos, cercano a la ciudad de Valencia», tal como él lo describe. En Cuando leas esta carta, su primera novela, pueden encontrarse las huellas de sus dos grandes aficiones: los viajes y la lectura, especialmente novelas históricas y relatos de viajes «con los que visita todos aquellos lugares que sueña algún día verá con sus propios ojos». Una de dichas lecturas, la de los hechos acontecidos durante el verano de 1921 en lo que entonces era el Protectorado de Marruecos, fue el detonante de la historia a la que dio forma en esta novela.

                        pues lo dicho, el que quiera leerla ya sabe donde está, eso si, haciendo buen uso de ella y devolviéndola, claro esta.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...