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miércoles, 7 de febrero de 2018
Capitulo 891: Ruta por el Cíjara.
Había muchas ganas de volver a caminar por nuestra Extremadura volviendo a conocer lugares nuevos. El sitio elegido era los alrededores del pantano del Cíjara, donde existen varias rutas muy bonitas que todavía no habíamos tenido oportunidad de realizar. Pero como nunca es tarde, el domingo pasado se presentó la oportunidad de acercarnos hasta este lugar.
La ruta.
A las siete de la mañana nos poníamos en ruta, haciendo el ritual de siempre, pasar por la panadería a por el pan del muerdino, saludar a nuestro amigo Jose Luis que siempre anda por los alrededores de la misma dando "algo" de conversación a los panaderos que no se aburren con él. Arrancar el coche y buscar la carretera que nos debe llevar hasta Cañamero. Durante el viaje nos gusta contarnos que tal nos ha ido la semana y las novedades que no sabemos unos de otros,de este modo el viaje se hace mas ameno.
Debemos coger dirección Valdecaballeros y seguir la marcha hasta que en un momento dado, en la carretera vemos el cartel que nos dice que estamos en la provincia de Badajoz y un poco mas adelante volvemos a estar en la de Caceres. Esto nos provoca la risa y nos hace pensar un rato hasta que llegamos al lugar donde debemos dejar el coche, aunque nosotros decidimos dejarle en la pedanía de Guadisa y de este modo hacer algún kilómetro más de los planeados en la ruta. También aprovechamos para cruzar el pueblo y conocer las pocas casas que hay en el mismo, aunque una tirolina nos hace reírnos un rato al probarla alguno de los que vamos.
Atravesamos una alambrada la cual tiene el hueco hecho para atajar por una senda hasta llegar al muro de la presa. Esta impresionante construcción pertenece al pantano del Cíjara, el cual vamos a observar durante la ruta desde varios sitios.
Teníamos descargada la ruta que llaman del Pinar del Cíjara y que tiene alrededor de unos veinte kilómetros. Dicha ruta es circular y la puedes hacer en el sentido que quieras. Nosotros la hicimos al revés de lo que teníamos en los móviles y creo que una vez hecha, acertamos. Puesto que el principio es mas suave por este lado.
La sequía que sufrimos se nota en la capacidad del pantano, el cual deja ver las señales de tiempos mejores. La hierba quiere salir pero la hace falta mas agua y los hielos hacen que el color verde se vaya viendo mas oscuro. Con todo eso esta ruta deja ver el bosque mediterráneo lleno de encinas centenarias y de alcornoques inmensos en algunos casos. Para mas adelante enseñarnos un espectacular bosque de pinos piñoneros, a los cuales pudimos presenciar como los despojaban de sus piñas unos valientes subidos a las copas de los mismos, jugandose el pellejo. La verdad que el día les estaba siendo productivo puesto que tenían un montón de sacos por todo el camino llenos de piñas.
El muerdino fue en un sitio espectacular, el mirador del búho es un lugar que no te puede dejar indiferente y es obligatorio estar un momento allí de pie mirando para todos los sitios que dicho lugar te ofrece. Si encima te sale el sol como nos ocurrió a nosotros, pues no se puede pedir mas en esta ruta.
Hay que seguir caminando descontando los kilómetros y adentrándonos en el bosque de pinos que nos sorprende para bien, al ver lo limpio que está, para que en caso de incendio no pueda arder nada. Da gusto caminar por el y hacer fotografías, que fácil es hacer las cosas bien.
Y cuando nos quedaban por hacer unos cincos kilómetros, quedaba presenciar lo mejor del día que no fue el ver ciervos, sino presenciar en primera fila la granizada que nos cayó durante un rato y que cubrió el verde del suelo de un manto blanco, igual que si hubiera nevado. Fue una experiencia nueva el caminar pisando granizos.
De nuevo el pantano delante nuestra y la posibilidad de subir a otro mirador que en una zona estratégica nos deja ver otra zona preciosa la cual disfrutamos mucho a pesar del aire que azota en el mirador.
Las ultimas fotos y toca volver al coche, y dentro de el comentar el día que hemos pasado y lo que nos ha parecido la ruta, la cual la damos el calificativo de gratificante y recomendable.
Nos vemos por las callejas.
La granizada.
lunes, 31 de julio de 2017
Capitulo 849: Otro reto conseguido.
Y a pesar de haberlo tenido varias veces a huevo, nunca me lo propuse en serio. Pero el sábado pasado gracias a las actividades que se están celebrando por el décimo aniversario de Monfrague como parque nacional, tuvimos la oportunidad de apuntarnos para montar en piragua en el pantano de Mirabel.
Quedamos a las siete y media en la plaza los tres colegas que nos apuntamos a todo y pusimos rumbo a Torrejón, Serradilla y por ultimo Mirabel. Hay que decir que no estaba muy bien indicado donde era la actividad y nos costó bastante dar con ello, pero justo a las nueve de la mañana estábamos aparcando en el pantano que da de beber al pueblo.
Nos habíamos apuntado en el primer turno huyendo de las posibles temperaturas altas que puede haber en este mes, y visto lo visto hicimos bien, puesto que tuvimos una mañana preciosa y espectacular para realizar este deporte tan completo como es el remo.
Un monitor andaba descargando las piraguas y algún pescador que no había sido advertido del evento por parte de la organización, echaba pestes por su boca al ver que tendría que abandonar el lugar por culpa nuestra. No es lógico que un evento organizado con tanto tiempo de antelación no tuviera previsto que en este lugar pudiera haber pescadores.
Después de charlar un buen rato con nuestro amigo pescador mientras se preparaban los trastes de recreo fueron llegando todos los apuntados en nuestro turno, los cuales llegaron diciendo lo mismo que todos, mal anunciado el lugar.
Nos dieron un chaleco salvavidas con el cachondeo de las tallas como siempre y procedimos a colocarnosle, mientras nuestro monitor nos daba una breve clase teórica de como debíamos de montar,bajar, remar, girar y no se que mas.
Estábamos nerviosos ya por empezar y pronto nos metimos dentro del agua, hasta la rodilla mas o menos para poder montarnos y comenzar a remar. Todas las canoas eran dobles menos la del monitor y otra mas que cogió nuestro amigo Dartha y con la cual disfrutó mucho mas que nosotros dos, puesto que nos dimos una paliza de remar para poder mantener la canoa recta que cuando llevábamos un cuarto de hora estábamos muertos.
Entre las risas y el cansancio decidimos disfrutar el momento dejando de vez en cuando la canoa a su aire y remando un rato cada uno, puesto que los dos a la vez era imposible. El monitor solo estaba pendiente nuestra y se descojonaba igual que nosotros de la situación. Y aunque parece poco una hora de actividad cuando llegamos de nuevo a la orilla estábamos muertos. Las agujetas pronto aparecieron y es que es impresionante la cantidad de músculos que mueves para poder remar.
Lo mejor estaba por llegar puesto que después de las fotografías de rigor ( Jose Manuel Lopez), nos comimos el muerdino allí en el lugar, dando envidia a nuestros compañeros de grupo que no iban preparados como nosotros para estos menesteres. A la sombra de un gran alcornoque estuvimos un buen rato, sin prisas y viendo como disfrutaban los del segundo grupo, a los cuales les pasaba lo mismo que a nosotros.
Nos vemos por las callejas y pantanos, montados en piraguas.
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