jueves, 16 de mayo de 2013

Capitulo 483: Comunidad segura...




Estos días atrás, salía en todos los medios informativos de nuestra comunidad, el último estudio que se había hecho en cuestión de comunidades seguras, donde menos delitos de cualquier tipo se cometían. Todos nuestros mandatarios se felicitaban por ser la comunidad número uno, (por lo menos en eso) por segundo año consecutivo, en donde se habían producido menos denuncias delictivas.

Sabiendo el número de habitantes que hay en Extremadura, pues no es tan raro obtener dicho título honorífico. Pero lo que no recoge dicho estudio, son los delitos menores que se producen y no se denuncian. Quizás porque lo substraído no merezca la pena si quiera el denunciarlo. Menos aun, sabiendo cómo se han puesto los costes en temas judiciales, que como todas las cosas que hace este gobierno, poco a poco lo van haciendo para que solo puedan hacer uso de ellas, quien maneja dinero.

Así en temas de robos de poca monta, nadie denuncia y esos robos no son contados en dicho título. Por ejemplo el que tiene un huerto y le roban tres cebollas y cuatro lechugas, no se molesta en denunciarlo. Lo único que puede hacer es acordarse de los muertos de quien le ha robado. Otros dueños de cercas y corrales en las afueras de los pueblos, sufren numerosos robos pequeños entre comillas, puesto que a nadie le gusta que le quiten nada. Puedo poner numerosos ejemplos y todos seguramente que conoceréis a alguien que le haya pasado esto que hablo. Desde quitarles cualquier hierro que pueda valer para chatarra, hasta cualquier herramienta que tuvieran en dicho corral. Estos días atrás me comentaba un vecino que le habían quitado de un corral que posee dentro del pueblo, al lado de su casa, todo lo que tenia relacionado con el preciado metal, es decir, el hierro. La venta de chatarra se ha convertido en una fuente de numerosos delitos, sobre todo estos de poco eco. Es mucha la gente que se dedica a ello y no voy a culpar a todos, pero muchos de los que venden la chatarra en los desguaces, se puede decir que ha sido substraída.

La ultima que puedo contar en mis carnes, ha sido la substracción de la rueda de una carretilla que teníamos en el curro. De un día para otro, han llegado con una llave y han aflojado el tornillo para llevarse la rueda, así, sin más. Te quedas sin rueda y con una cara de gilipollas que no puedes con ella. Pero te acuerdas de que vives en la comunidad más segura de toda España y de pronto vuelve la felicidad a ti, aunque eso sí, la rueda de momento, no ha vuelto.

Manda huevos la cosa, comunidad más segura, los cojones!!!

martes, 14 de mayo de 2013

Capitulo 482: Ogros al volante.





Y una semana más, Trujillo vuelve a salir en prensa por hechos inauditos y que no caben en cabezas humanas. Cuando creíamos que lo habíamos escrito todo, unos jóvenes “valientes” vuelven a hacer que nos pongamos todos, las manos en la cabeza y nos restreguemos los ojos, para creer lo que nos han contado los propios involucrados en la historia.

Ellos, el matrimonio, todavía cinco días después, se siguen preguntando el porqué de esa acción hacia sus personas y piensan que están vivos de puro milagro, gracias sin duda a la actuación de algunos peatones que en ese momento pasaban por allí. Toni, el marido implicado en el asunto, comentaba que hubo un momento en que temió por su vida, lógico y normal, si ves como cuatro o cinco jóvenes, se ensañan contigo a puñetazos y patadas, a pesar de estar en el suelo. Lo más triste fue el saber que les dio igual la edad y el sexo, puesto que a su mujer, también la tupieron de golpes. Este matrimonio de setenta y tres años de edad, es muy conocido en Trujillo y por suerte, son buenos amigos míos también.

Las secuelas que les quedan de la paliza al matrimonio además de dolores físicos, son también dolores psíquicos, y es que es normal que estén acojonados después de lo que les han hecho.
Al hilo del tema y después de hablar con uno de sus hijos el día después de los hechos, me dio por pensar en que dichos hechos son una verdadera temeridad, pero que le pueden pasar a cualquiera, visto que los recortes en educación empiezan a hacer efecto en la sociedad.

Y me explico. Estos días atrás, después de incumplir una señal de tráfico por mí parte, señal que no vi por ningún lado. El conductor del coche contrario se puso conmigo en cinco uñas. Yo acobardado todavía por lo cerca que habíamos andado de tener un accidente, no fui capaz de reaccionar al pronto. Tuvo que pasar más de un minuto para que volviera en sí y me diera cuenta de la cantidad de insultos que estaba recibiendo del conductor. Lejos de venirse a razones y ante mis palabras excusándome y pidiéndole perdón, el siguió a lo suyo. Parecía como si le hubieran quitado un inexistente bozal que llevara y toda la bilis que tenía en su cuerpo, debía de sacarla en dos minutos.

Creo que mi falta de atención hacia dichos insultos, fue lo que me salvó de no verme implicado en algún altercado más grave. Esos insultos en cualquiera otra situación, sin duda que hubieran bastado para que dicha infracción, la hubiéramos arreglado a guantazos limpios los dos allí mismo. Sin duda que, una vez que continuamos nuestros caminos, fui pensando en lo que me había ocurrido y en cómo había actuado. Al principio creo que me sentía orgulloso de mi actuación, pero según fueron pasando las horas y fui contando mi peripecia a familiares y amigos, me fui dando cuenta de que había estado demasiado permisivo con aquel señor. Que dicho por otra parte, no sé qué coño se creía que era, puesto que a simple vista, no tenía más de dos guantazos seguramente, pero el ladraba como si supiera artes marciales (que no me extrañaría tampoco).

Y es que lo que está claro es que al volante, todos o por lo menos una gran mayoría nos volvemos ogros. Personas sin paciencia ninguna y sin ninguna educación, puesto que a la mas mínima, estamos insultando al de delante. Si se cruza un peatón, también le regalamos algún que otro insulto. Si para un coche un momento delante de nosotros y seguramente que sin llevar prisa, nos molesta dicha parada y un: “Que hará el gilipollas este”, sale seguro de nuestra boca. Si el de delante circula a menos velocidad que la nuestra, un: “vaya huevos que usa el tío este” sale de nuestra boca. Si encima es una persona mayor el que va conduciendo, a parte del insulto anterior, le regalamos un: “Como coño no le quitaran el carnet a ese viejo, si no ve tres en un burro” o un: “Como dejaran conducir a gente tan vieja”. Y soltamos dichos insultos como si ese gesto fuera normal o incluso obligatorio a la hora de sacarte el carnet de conducir, cuando lo normal y lógico es que nos enseñaran a comportarnos como verdaderas personas y no como los ogros que somos una amplia mayoría. Porque no me creo que ninguno de los que leáis esto, alguna vez en vuestras vidas, no hayáis dicho por vuestras bocas la tan manida frase de: “Mujer tenía que ser”.

Reconocerlo, delante de un volante no somos personas, somos ogros.

Mucho ánimo al matrimonio Iglesias, desde aquí les deseo una pronta recuperación y que el peso de la ley, caiga sobre los culpables y se haga justicia. Aunque esto será difícil que ocurra, como siempre…

lunes, 13 de mayo de 2013

Capitulo 481: Ruta en Arroyomolinos de Montanchez, II




Como bien recordareis algunos de los lectores, esta ruta ya la realizó el grupo el día 21 de enero. Día en el que por desgracia no pude estar, por tener que acudir al entierro de una tia mía.

Aquel día decidieron por mayoría en el grupo que dicha ruta había que volver hacerla y eso fue lo que hicimos ayer.

A las siete y media salíamos de la plaza de Huertas, lugar fijo de quedada. Por ser día de Comuniones en el pueblo, varios integrantes del grupo no pudieron acompañarnos, así que siete miembros partíamos rumbo a Arroyomolinos. Allí nos esperaba nuestra amiga Karin, la cual tenía menos kilómetros de camino que nosotros.

Una vez colgadas las mochilas en las espaldas, iniciábamos la marcha. Los que tuvieron la oportunidad de hacer dicha ruta anteriormente, nos recordaban el frio que pasaron aquel día. Ayer sin embargo la temperatura era otra, a pesar de que por lo menos variaban tres o cuatro grados más de diferencia, de Huertas a Arroyomolinos. Bajo un ambiente fresquito empezamos a caminar. Justo al principio de la ruta, mis compañeros recordaban como la anterior vez no fueron capaces de encontrar la famosa piedra que existe en la ruta, que con un peso de cuatro toneladas, se la puede mover con un solo dedo. Un hombre que bajaba por el camino con un “zacho” al hombro, nos ha dado la oportunidad de conocer dicha piedra, puesto que muy amablemente, nos ha acompañado hasta el lugar. Sin duda alguna está claro que por muchas tecnologías que existan, donde este el preguntar de toda la vida que se quite todo.


La anterior vez mis compañeros anduvieron cerca de encontrarla, solo les separo una pared que hay que cruzar para dar con ella. La piedra es impresionante y es cierto que misteriosamente, se mueve al tocarla. Bien es cierto que hay que saber justamente en qué lugar de la piedra hay que empujar. Como nuestro amigo Antonio nos lo ha dicho, hemos disfrutado como niños moviendo dicha piedra.

Una vez que nos hemos despedido de Antonio, hemos seguido la ruta por una calzada romana, que sorprendentemente, está en muy buen estado a día de hoy. La ruta se la conoce como la ruta de los molinos, puesto que en su recorrido es fácil que puedas ver más de treinta, todos ellos colocados estratégicamente para aprovechar al máximo el agua del rio que baja por el valle. Muchos molinos están restaurados, uno de ellos es propiedad de nuestro amigo Antonio, que nos comentaba apenado, que cuando se restauraron todos los molinos, por culpa de la política, muchos acabaron desbalijados. Si mandaban los del PP, la oposición mandaba a gente para que los destrozaran y cuando era al revés lo mismo. Una pena que siga existiendo esta cultura en pueblos extremeños, que me consta que no es el único en el que sucede esto.






Por el valle íbamos ascendiendo una subida bastante cómoda, interrumpida una y otra vez por molinos inmensos, construidos con piedras de canterías, muchas conservadas intactas a pesar de los años que deben de llevar en dicho lugar. Soñábamos mientras andábamos, con dicho lugar si cayera en otra ciudad o en otro país, seguramente que estaría todo preparado y explotado para el turismo. Es un lugar único que merece mucho la pena visitar. Además que la ruta no es muy larga y se hace bastante bien.
Una vez coronado el último molino, una bonita cascada de agua nos recibía para que nos refrescáramos un poco. Un agua bastante fría y muy rica.





Desde allí nos dirigíamos al pueblo de Montánchez para visitar su castillo, el cual da verdadera pena de comprobar su estado. Más aun si eres de Trujillo y conoces el castillo de la ciudad. Comparas uno con otro y se te cae el alma. Seguramente que cuando esté todo en el suelo, nuestros políticos se echaran las culpas unos a otros y quien lo pagará será dicha construcción, que debería de estar arreglada hace muchos años.
Allí en lo alto del castillo, nos hemos comido el bocadillo, un lugar único para dicha maniobra. También hemos aprovechado para contemplar las maravillosas vistas que desde allí se pueden ver. Una vez visitada la capilla que existe en dicho castillo, nos hemos dispuesto a continuar el regreso, que es todo cuesta abajo y con bastantes sombras, lo cual se agradecía con el paso de las horas.

La ruta consta de varias fuentes en las cuales a día de ayer todavía se podía beber, mas adelante no sé, si seguirán corriendo o por el contrario se secaran.



Unos doce kilómetros después volvíamos a la plaza de Arroyomolinos, lugar en donde teníamos aparcados los coches.

Vuelvo a decir que la ruta me sorprendió mucho. El valle es precioso y en esta época es la estación más bonita para hacerla. Merece mucho la pena, esperemos que en un futuro no muy lejano, los molinos vuelvan a estar restaurados y la gente pueda hacer noche en ellos, siempre y cuando sepan cuidar la naturaleza.

jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo 480: El hombre que susurraba a los tomates.


La vida no fue justa con él, aunque quien es el guapo a decidir lo que es justo y lo que no. El siempre agachó la cabeza y aguantó lo que se le vino encima. Algunas veces con más dolor que otras. Estaba claro que el recibir golpe tras golpe, le había hecho un hombre de hierro, lo más parecido a un boxeador, que lejos de rendirse y dejar su profesión, necesitaba de aquellos golpes.

Recuperándose de uno de esos golpes estaba, cuando alguien cercano a él le ofreció aquel terreno, donde si él quería, podía dedicarse a pasar el rato. Disponía de una gran tierra donde poder sembrar y dedicarse a la horticultura, aunque bien es cierto que jamás antes, había hecho nada de aquello. Nunca le dio por fijarse en la gente que tenia huertos, ni tampoco preguntar cómo se sembraba esto y aquello, quizás porque hasta la fecha, nunca le había llamado la atención.

Le pidió unos días de reflexión a quien le ofreció aquel huerto, antes de tomar una decisión. Aunque fuera una tontería, las tres siguientes noches no durmió bien. Cada dos por tres le venían las imágenes de aquel huerto junto a las lechugas, tomates y alguna hortaliza más que no lograba adivinar lo que era. Así al cuarto día, decidió decirle que si y quedarse con aquellas tierras, donde poco a poco, lograría pasar los días sin pensar en nada que le hiciera daño.

Los primeros días fueron duros, tuvo que “zachar” todo el huerto, que mostraba los años que llevaba sin que nadie le hubiera trabajado. Llegaba todos los días a casa cansado como nunca hasta la fecha, pero lejos de amilanarse, aquello le daba más fuerzas para levantarse al día siguiente con las mismas ganas de trabajar que el día anterior. Así poco a poco, en pocos días, lo tuvo todo cavado. Lo siguiente seria el decidir que sembrar y lo que es peor, como hacerlo, puesto que no tenía ni idea.

Un amigo de la infancia se ofreció un día que paso por allí, a enseñarle cuando tuviera toda la tierra movida y así lo hizo cuando Tomas, se lo pidió. Los dos juntos una mañana, se dedicaron a sembrar cebollas. Al día siguiente sembraron patatas y días más tardes, unos ajos. En apenas dos meses Tomas tenía aquel huerto que no se le conocía. Todo estaba verde y pronto empezó a recoger los frutos sembrados. Fue un orgullo para él, coger las primeras cebollas, que junto con alguna lechuga, le sirvieron para cenar varias noches. Todo le iba bordado, se le notaba feliz y apenas tenía tiempo para pensar en sus desgracias.

Cuando se dio cuenta de que no era capaz de comerse todo lo sembrado, empezó a regalar de todo. Alguna que otra vez, si quien le pedía algo era gente de bien, en lugar de regalarlo, se lo vendía. No le hacía falta el dinero, pero sus principios y sus recuerdos, le impedían regalar por igual a unos que a otros.
No todo era sembrar y recoger, había épocas en las que el trabajo era más duro y tenía que esforzarse un poco más. Pero le daba igual, era feliz en su huerto. Preparó una especie de chabola para los días de lluvia poder refugiarse y de esa manera pasaba los días de invierno en los que siempre había algo que hacer también en el huerto.

Había pasado más de un año desde que sembrara aquellas primeras cebollas, cuando el que le había prestado el huerto fue a verle a su casa. Con gesto serio le dijo que había vendido el huerto, puesto que le había salido una buena oferta y no había podido resistirse. Aquella noticia le sentó como un golpe bajo, un dolor de estomago le entró de repente y por arte de magia, le vinieron ganas de vomitar. ¿Cómo podían hacerle eso? ¿Por qué ahora cuando mejor le iba en la vida?

Le dieron dos meses de plazo para que recogiera todo lo sembrado, antes de que las maquinas comenzaran a construir una gran casa que el nuevo dueño, quería prepararse.

Sin ganas de vivir, Tomas iba al huerto todos los días, pero aquello ya no era felicidad. Parecía más un funeral que cualquier otra cosa. Y es que la verdad que lo era. Las patatas dejaron de existir, al igual que las cebollas, los ajos y las lechugas. Tampoco quedó ningún haba, ni ninguna fresa. Todo lo fue arrancando poco a poco. Así el día que cumplía el plazo que le habían dado, aquel huerto se parecía más a un desierto.

El día que vio las maquinas allí trabajando no pudo aguantar aquello y decidió ir a su casa, hacer una maleta con algo de ropa y se dirigió a la residencia que existía en su pueblo. Después de hablar con el encargado, le dieron una habitación en la cual alojarse, y allí se dispuso a esperar paciente a que llegara su día.

Todavía años después, se sueña con aquel huerto lleno de tomates, lechugas y las mismas hortalizas que años atrás, nunca supo lo que fueron, y que ahora, no se siente con fuerzas para adivinarlo.

martes, 7 de mayo de 2013

Capitulo 479: Vergüenza ajena.


Después de analizar fríamente uno de los actos más vergonzosos que han ocurrido durante la feria del queso, no puedo dejar de escribir algo sobre ello.

Desearía de todo corazón que todo lo ocurrido hubiera sido un mal entendido, pero después de leer a los padres de la criatura, veo que no. Que el agente de la ley y el orden, no fue con buenas intenciones y buenas maneras. Porque así debería de haber actuado, más aun, sabiendo que los implicados en el tema, eran extranjeros, y quizás, no estén tan puestos en nuestra particular “cultura”, que si es esta la que ha mostrado este agente, prefiero decir que soy de Holanda también.

Han sido muchos los comentarios al respecto de la noticia que me han llegado. Mucha gente de toda España compartiendo el artículo que aparece en el periódico la opinión, diciendo la mayoría, que es vergonzoso lo ocurrido y preguntándome si así actúa normalmente la policía en nuestra ciudad.

Uno que presume de tener amigos en toda la península y por suerte, también algunos repartidos por toda Europa, se niega a decir que este agente es paisano mío. Que no, que yo me niego a compartir ciudad con gente así.

Primero fueron a por los chavales que jugaban al balón en la plaza mayor trujillana. Mandados sin duda alguna por nuestros gobernantes, que parecen anclados en aquellos años de los que nadie se quiere acordar o quizás ellos sí. Ahora por lo visto molesta un niño tocando un violín en la calle tiendas, que tiene abierta la funda del mismo para que los viandantes que quieran, depositen unas monedas. Parece ser que eso es explotación infantil según este agente, que no sabemos de qué academia habrá salido, pero lo que sí sabemos es que ve mucha televisión.

Que digo yo que viendo al padre allí con el chiquillo se puede uno hacer una idea de lo que aquello significaba. Porque en Trujillo nos conocemos todos, para lo bueno y para lo malo. No me vale la excusa de que no era conocido para el agente el padre, ni  tampoco el niño. Si es así, primero uno se informa antes de acusar de algo tan grave a nadie y luego con buenas palabras, le explicas al señor, lo que según tú, está prohibido.

Estoy harto de que Trujillo salga a la palestra por cosas que solo pasan aquí. Cosas que parecen tercermundistas y de las que cualquier ciudadano trujillano, se avergüenza. Me encantaría ver a Trujillo en noticias de otro tipo, como por ejemplo la feria del queso, que este año ha sido un éxito. Pero no, siempre tiene que haber algo que lo estropee todo y nos haga sentirnos mal.

Me dan ganas de juntar a todos los niños de la ciudad y hacer una quedada en la plaza mayor. Cada uno con un balón de futbol y ponernos todos a jugar allí. A continuación, irnos a la calle tiendas con todos los instrumentos que posean y ponernos a tocar allí. Además de poner una manta para recaudar alguna monedilla. Con ese dinero, comprarnos más balones o mejor aún, guardarlo para pagar dicha multa, que seguramente nos pondrían los rancios.

Me viene a la memoria una despedida de soltero en la que ya de mañana, nos quedamos sin dinero para seguir de fiesta. El caso es que se nos ocurrió hacer de mendigos y ponernos a pedir en la misma calle que ocurrieron los hechos. Recuerdo que en poco más de una hora sacamos casi dos mil pesetas, lo justo para pagar la roncha que teníamos en el bar de al lado, que pacientemente el camarero, esperaba a que juntáramos el dinero.

Aquel día si nos hubieran visto los policías, nos hubieran denunciado seguramente. Y aquella denuncia si hubiera estado bien puesta. Pero lo de este hombre y su niño es para clamar al cielo.
Solo espero que quien tenga que hacerlo, pida perdón a dicho ciudadano. Y que por supuesto no vuelva a ocurrir nunca más.

A Herman (padre de la criatura) decirle que recapacite y no se vaya de la ciudad, que tenga claro que este altercado que ha tenido es totalmente contrario al sentir de la mayoría de la ciudad. Que sin duda todos le apoyamos o por lo menos la mayoría. Siempre habrá el típico rancio que esté de acuerdo con la acusación que contra él, han vertido. Pero por suerte son los mínimos.

Solo espero volver a ver tocar a este niño cualquier domingo mañanero en cualquier calle de la ciudad y si no puede recaudar nada para comprar las cuerdas a su violín, que no se desanime, siempre existe la posibilidad de “convidarle” (como decía mi abuela), sin que ningún policía salido de la serie los “Hombres de Paco”, nos vea.

http://www.laopiniondetrujillo.com/opinion/director/bochorno-policial/20130506190804001050.html#.UYfmFOAaEjM.facebook

domingo, 5 de mayo de 2013

Capitulo 478: Ruta en Benquerencia.



Seguramente que hace un año y poco atrás en el tiempo nos hubieran dicho que un domingo cualquiera, íbamos a pasar un día estupendo en el pueblo de Benquerencia, al que nos lo hubiera dicho, le hubiéramos llamado loco. Más aun si encima nos hubiera dicho, que íbamos a tener una guía alemana y encima dueña de un precioso camping, en el cual nos ha hecho sentirnos como verdaderos huéspedes, por su caluroso recibimiento, además de su riquísima comida.

Así esta mañana a eso de las ocho, nos volvíamos a juntar un domingo más en la plaza de Huertas, para disponernos a realizar una nueva ruta senderista. La cual iba a transcurrir por tierras del municipio de Benquerencia, localidad que debe de ser de las más pequeñas en densidad de habitantes de toda Extremadura, puesto que solo cuenta con ochenta vecinos censados. Allí nos esperaba nuestra amiga Karin, la cual muy gustosamente, había preparado la ruta a conciencia, sabiendo muy bien los caminos que debíamos de coger, además de aconsejarnos que ropa llevar.

Algo resfriado por estos cambios de temperatura y alguna senderista también algo lesionada, nos disponíamos a emprender la marcha por las primeras callejas, las cuales estaban abarrotadas de gran cantidad de hierba, quizás más alta de lo habitual, seguramente por culpa de no haber ganado que se la coma por la zona. Un peligro para este verano que sin duda alguna va a ser de alto riesgo en incendios. Esperemos que entre todos sepamos minimizar los riesgos.

Entre la hierba alta y el aguazo caído la noche anterior, las zapatillas rápidamente se calaban y era incomodo andar con ellas mojadas, pero no nos ha quedado otra, que seguir la ruta. Los ocho senderistas que la hemos realizado, nos quedamos admirados con los colores que nos ofrecía nuestro campo. Si en unas cercas era el color amarillo el que predominaba, en otras, era el color violeta y más adelante el color blanco. Una preciosidad de la naturaleza.

Siguiendo el arroyo Santa María alcanzábamos una presa antigua, la cual perdía bastante agua por su desembocadura. Además que había síntomas de que dicha charca, recibía vertidos ganaderos, por lo que el agua estaba bastante turbia y olía más de la cuenta. Debajo de la misma, un molino antiguo bastante bien conservado, servía a un puñado de murciélagos de dormitorio. Una vez pasada dicha charca en la que también hemos podido ver tres garzas, nos hemos encaminado por unas callejas bastante bien señaladas, aunque a nosotros en esta ruta, no nos hacía falta GPS ninguno, gracias a nuestra guía alemana.
A eso de las diez y media buscábamos un lugar bueno para degustar nuestro bocadillo habitual, el cual por ser vísperas de feria quesera, abundaba dicho manjar más de la cuenta.

Una vez repuestos los estómagos y dispuestos a emprender la marcha, la guía se daba cuenta de que había perdido sus gafas de sol. Así no nos ha quedado otra que volver en su busca, aunque hemos de decir que no ha habido suerte ninguna y no hemos logrado recuperarlas.

De vuelta sobre nuestros pasos nos topábamos con gente conocida de Huertas, que en todos lados existe, así nos hemos alegrado de poder saludarle y echar un rato con él.
Más adelante, Karin nos guiaba por un amplio cordel por el que podíamos alcanzar algún kilometro después, la presa del Prado, de donde el pueblo de Valdefuentes se abastece de agua para su consumo. Es un pantano bastante grande en el que hemos podido apreciar los patos con sus crías, además de ver desovar alguna que otra inmensa carpa en la orilla del mismo, todo un espectáculo digno de ver.

Rodeando el pantano hemos alcanzado de nuevo nuestro punto de partida, que no era otro que el camping de nuestra amiga. En el que hemos podido degustar unas riquísimas cervezas frescas, que con el calor que hacía, apetecían doblemente. Así mismo, hemos sido agraciados con unas pizzas caseras, cocinadas en horno de leña, las cuales estaban para chuparse los dedos, como más de uno ha hecho. Después de probar algún licor alemán, el final le hemos rematado con dos tartas riquísimas, cocinadas también por nuestra amiga, la cual se ha portado con nosotros como si nos conociéramos de toda la vida.

Dando una vuelta por su camping, el cual tiene el doble de valor al saber que ella con sus propias manos ha decorado entero. Además de haberle construido a medias con otra persona en su totalidad, toda una verdadera obra de arte, la cual merece la pena de visitar. Y si te gusta la naturaleza, no puedo nada más que recomendarte que le visites un fin de semana. En el te perderás en mitad de un bosque de encinas en el que el único animal raro que vive es el hombre.




Gracias Karin y espero que esta amistad que tenemos, no se pierda nunca.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capitulo 477: Paciencia.




Esta es la nueva palabra que todos los días nos da en los morros al levantarnos. Ahora los que nos mal gobiernan, se empeñan en que les hagamos caso, después de que ellos mismos, se han dado cuenta de su fracaso.

Ya me dirán ustedes como se puede pedir paciencia a los españolitos que por desgracia, lo están pasando tan mal. Seguramente que ellos de paciencia estén sobrados, si no fuera así, otro gallo les hubiera cantado a nuestros políticos. Que a la más mínima que han sentido miedo con la historia de los escraches, se inventaron rápidamente una ley para actuar contra ellos. Es curioso pero para esa ley, no ha hecho falta burocracia ninguna. Rápidamente se han puesto de acuerdo todos los partidos políticos, independientemente de las siglas de cada uno.

Está claro que si quieres conseguir algo tiene que ser por el método baturro, que no es otro que el acojonamiento total a la clase política. De ese modo sus neuronas dormidas anteriormente, de la noche a la mañana despiertan y empiezan a actuar medianamente bien, o quizás no, pero por lo menos actúan.
Hoy cuando me han llamado los del banco diciéndome no sé qué de un recibo, les he dicho la palabra mágica: _Paciencia_. El trabajador del banco no se lo ha tomado muy bien por lo visto, a lo mejor no ha escuchado a nuestro presidente pidiéndonos a TODOS dicha palabra. Yo le he refrescado la memoria y seguía tomándoselo mal. Tanto que sin tener excusas que darme, pasan rápidamente a las amenazas. _Así mal vamos, les he contestado_ con lo bonito que es tener paciencia y saber emplearla.

Pacientemente me he encaminado hasta el súper para hacer mi compra semanal. Justo antes de que me tocara pagar en la caja, le he comentado a la empleada si ella conocía la palabra mágica que andaba en boca de todos últimamente, a lo que ella un poco agobiada por toda la gente que andaba esperando para pagar me ha contestado que no, que no estaba ella para magia y que hiciera el favor de abonar la cuenta. Por lo visto tampoco ha funcionado dicha palabra con ella.

Como me pillaba cerca de allí, me he pasado por el ayuntamiento para comentarles lo del “rodaje” del coche. Les he dicho que debían de tener un poco de paciencia a la hora de cobrarlo. La misma que tenemos todos los ciudadanos con el estado de nuestras calles.

Qué casualidad que volviendo para mi casa, me han parado los guardias civiles. Casi sin paciencia ninguna me han pedido todos los papeles del coche. La ITV, el seguro y el “rodaje”. Gentilmente les he pedido un poco de paciencia a la hora de enseñárselo. Por lo visto ellos tampoco habían escuchado la palabra mágica. Ante la falta de tenerlos al día, me han comentado que me tenían que denunciar, a lo que yo me he opuesto totalmente, diciéndoles, que debían de tener paciencia y dejarme preparar los papeles tranquilamente. Tampoco ha funcionado con ellos, al contrario, me han hecho soplar y todo. Como si el pronunciar la palabra mágica: PACIENCIA, a todos se les apagaran las neuronas.

Al final he llegado a casa andando, el coche me le han inmovilizado. La mitad de la compra estropeada por la tardanza y justo al entrar por la puerta me topo con mi mujer que histérica me monta el pollo preguntándome que donde ando. Yo, lo primero que le he replicado es que no tiene paciencia ninguna, así no se puede vivir, tienes que usar más a menudo la palabra mágica.

Cuando nos hemos sentado a la mesa a comer, hemos puesto la televisión y lo primero que ha salido ha sido un tal Mariano, con gesto serio diciendo la palabra mágica. Por lo visto a él, es al único que le funciona. Yo asintiendo con la cabeza le hablaba al televisor: Si, si muy bonita la palabra mágica, pero hay que explicársela a todo el mundo, que algunos no saben lo que significa.

Por suerte soy de los pocos que entiende su significado.....

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...