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Sufridores del blog.

jueves, 9 de junio de 2011

Capitulo 144: Los pastores en los campos.





He tenido la suerte, tal como está el país, de poder estar trabajando esta semana en un campo; en el, hay un pastor y su mujer y luego otro hombre que se dedica al tractor y a mas cosas, pero en definitiva es tractorista.

Hoy hablando con él , charlábamos de lo mal que están las cosas en el trabajo y del mucho paro que hay; me contaba que solo libra los domingos, los demás días entra sobre las ocho de la mañana y no tiene hora para salir, unos días a las siete y media, otros a las ocho y pico, etc.
Yo al escuchar eso, me decía para mi, estos trabajos quien los puede querer?? Qué joven es capaz de renunciar a su juventud, a sus amigos, a su familia solo por un puesto de trabajo en mitad de un campo??
Pocos se atreverían a esto, todavía hoy quedan algunos por que se van a dormir a casa, pero en los campos queda muy poca gente que duerma en ellos; el pastor que hay en el campo donde trabajo no es de por aquí, tiene acento Gallego, aunque dice que es de la zona de León y el y su mujer si viven allí, ahora con las placas solares son muchos los campos que disponen de luz, aunque no sea para tirar cohetes, por lo menos tienen una televisión con la cual entretenerse.

Lo que me llama mucho la atención de la gente que vive en los campos, es lo que aprecian cualquier detalle que a nosotros por tenerlo de sobras quizás, no le damos tanta importancia; el otro día llenando el bidón que tenemos para el agua, se nos vertió una poca, allí tienen pozo de sondeo y no creo que tengan problema de agua, pero el pastor según vio el agua vertida se fue hacia mi compañero y le echó una bronca impresionante !Como no estáis pendiente del agua ?? El agua no se puede tirar así como quiera, hay que saber donde se gasta y hacerlo con cabeza, quizás mañana no tengamos, le dijo.
Al oír esas palabras me di cuenta de cuanta razón tenia en lo que decía, pensé que cuanto bien haría a nuestros pequeños, el llevarlos una semanita a cualquier campo y dejarlos allí viviendo con los pastores, sin padres, ni madres, al cabo de una semana ir a por ellos y comprobar si les ha servido de algo, os puedo asegurar que más de uno cambiaba su mentalidad a la hora de exigir y de derrochar como lo hacen ahora en nuestras casas.
Aprenderían juegos nuevos, porque allí que se olvidaran de ordenadores, consolas y televisiones en los cuartos, allí la tele se ve el rato de comer y el rato de cenar, luego se apaga para no gastar la poca luz que tienen.

Los enseñarían el trabajo tan penoso que es el andar con ovejas, allí dicen que tienen sobre unas mil, mil doscientas, casi na !! en época de "Pariera" iban a trabajar de cojones, o en época de la "pela", los enseñarían a "legarlas" y también a amamantar a los borregos que son despreciados por las madres.
También tendrían que estar atentos a las gallinas que hay, echarlas de comer, recoger los huevos y tener cuidado con los "pollinos" para que no se los lleven los "Milanos", que en pleno campo es fácil que se tiren a por ellos.

A las diez de la mañana, podían parar a comer "un muerdino de pan", que así lo llaman ellos, el vino todavía es pronto para que ellos lo prueben, pero pueden beber agua de pozo que está bien fresquita.
Sin atontarse mucho en el sillón, hay que volver a salir al campo, esta vez hay que "sanear" las ovejas que viene el veterinario y tiene prisa, hay que hacerlo rápido.

La verdad que la palabra rápido en el campo no existe, tienen todo el día para hacer las cosas y saben mantenerse al margen del estrés de la ciudad, me sorprende con que parsimonia se toman las cosas, quizás por que nosotros siempre vamos corriendo a todos los sitios y no reparamos en la gente que sabe ser más tranquila y seguro que a la vez mucho más feliz.
Se lo dices y lo primero que te comentan !tranquilo, ya lo haremos!!! No corras, que te va a dar igual!!!, frases de esas son típicas de escuchar en los campos y la verdad que me gusta escucharlas, cuando te las dice alguien que lleva allí mas de veinte años un día sí y otro también, sin saber cuándo es sábado o domingo, da igual, las ovejas no entienden de días de la semana.

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