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Sufridores del blog.

martes, 29 de septiembre de 2015

Capitulo 682: Todo un maestro.







Articulo publicado en el libro de las fiestas, para quien no pueda leerlo:

Llevo tanto tiempo queriendo escribir algo sobre el mejor maestro que he tenido en todo mi corto periplo escolar, que siempre me ha dado un poco de miedo no saber describir a este gran hombre. Que como pasa siempre con los mejores, nos dejó demasiado pronto y demasiado joven, víctima de la maldita enfermedad, que todos sabéis como se llama y que por desgracia, todos hemos tenido algún familiar que nos ha dejado también, por causa de esta misma lacra.
Don Félix Delgado Trigoso fue aquel maestro que cualquier niño de aquellos años soñaba tener. Y digo esto porque los compañeros y compañeras que don Félix tenía al lado, no predicaban precisamente con el ejemplo que sin duda este buen hombre siempre llevaba a cabo y que no era otro que no poner la mano encima de ningún alumno, aunque hay que decir que alguna que otra vez le diéramos motivos de sobra para hacerlo. Infinidad de veces tuvo que ir en busca nuestra al resbaladero, adonde nos escapábamos por un agujero que cualquiera de nosotros había hecho en la alambrada que cerraba el recinto. Alguna oreja colorada era el resultado al encuentro con nosotros, y el que lograba correr más que él, (cosa difícil) se iba de rositas.
Eran los años del cambio en el país y un aire de libertad recorría poco a poco las calles de los pueblos pequeños, como era el caso de Huertas de Ánimas. En sus escuelas del resbaladero, hoy en día habilitadas como centro de la tercera edad, (un hombre alto…perdón, ¿alto? a nosotros nos parecía un gigante), se las ingeniaba todos los días para que nosotros, críos de poco más de cinco años con aires de rebeldía y mucho más espabilados que la generación del Whatsap, fuéramos cada día de la semana contentos a la escuela.
Este hombre con grandes manos y buenos dotes de futbolista, deseaba que llegara la hora del recreo para enfrentarse en cualquiera de los dos equipos que le tocara, a los alumnos que él anteriormente en la clase, había estado machacando sus cabezas para que aprendieran las tablas de multiplicar y para que aprendiéramos a escribir de la mejor manera posible. Estudia que te veo con tu padre de albañil. Estudia que te toca ir a encerrar ovejas con tu padre….. Esas eran sus frases favoritas, sin duda un maestro adelantado a los tiempos que le habían tocado vivir y que quería cambiar el destino que muchos de nosotros llevábamos escrito en nuestras frentes.
En aquellos partidos no te creas que él se lo tomaba a broma, siempre quería ganar y se enfadaba mucho cuando no lo hacía, incluso más de una vez no midiendo bien sus fuerzas, algún que otro balonazo nos llevamos más de uno.
Don Félix era ese tipo de maestro que no le hacía falta poner la mano encima de ninguno de sus alumnos, tan solo le bastaba con levantar un poco el tono de esa magnífica voz de tenor que poseía, para que a cualquiera de nosotros se nos cayeran los palos del sombraje y supiéramos con creces que algo malo andábamos haciendo.
Sabía dar el toque a sus clases para que todos atendiéramos y en las clases de historia y naturaleza, siempre sacaba a relucir sus dotes de gran cazador. Como por aquellos años, raro era el padre que no cazaba, los lunes los buenos días iban acompañados de la pregunta: Víctor, ¿que mató ayer tu padre? O Marcos, ayer emparejé con tu padre y “los coloraos” cazando y no ibas con ellos, ¿estabas malo? Nosotros que sabíamos de este vicio suyo, nos enrollábamos preguntándole que había cazado él, o por donde había estado de caza, o si se había llevado a alguno de sus dos hijos varones con él. De ese modo la primera hora de clase se pasaba volando.
Cuando llegábamos a la puerta de las escuelas y no veíamos el 4-L  allí aparcado, nos temblaba todo el cuerpo. Ese día seguro que no venía, y el que le debía de sustituir, aprovechaba para ponernos las pilas y repartir guantazos a diestro y siniestro, como vengándose de nuestra gran suerte que nos acompañaba todo el curso al estar en manos de nuestro redentor.
No me gusta vacilar, pero a mi amigo Vicente Risco y a un servidor, nos adelantó un curso al comprobar que ya sabíamos hacer, todo lo que nos pertenecía en nuestro curso. Por eso creo que siempre fuimos un poco su ojo derecho los dos, y a día de hoy todavía recuerdo su cara, aquella tarde que nos encontramos pasados los años y me preguntó qué carrera andaba estudiando. Su cara se entristeció de manera significativa al escuchar de mis labios que había dejado los estudios y que andaba trabajando de albañil. Creo que solo le faltó llorar y a mí me dio tal bajón emocional, que cuando fui capaz de escribir mi primer libro, del primero que me acordé al tenerle en mis manos, fue de mi maestro Don Félix, al que sin duda me hubiera gustado enseñar y dedicar.
Cuando llegaban las fiestas del Rosario, nos tocaba ir a las novenas de por las mañanas y escoltados por nuestro maestro, desfilábamos hasta la iglesia. No podré jamás olvidar aquella vez que un mal conductor vecino del barrio de la iglesia, en una torpe maniobra, me pasó una rueda por encima del pie. Yo solo pude gritar al notar la rueda y nuestro ángel de la guarda que siempre estaba al tanto de todo lo que nos ocurría a todos, me escuchó desde lo alto del atrio de la iglesia, desde donde pegó tal salto, que en pocos segundos estaba empujando el coche hacia el lado contrario para que yo lograra sacar mi pie. Recuerdo aquel día como si me hubiera pasado ayer. Aquel hombre dando voces al torpe conductor, mientras examinaba mi pie.
En las capeas del pueblo no se perdía ningún solo encierro a pesar de no ser de aquí y le gustaba mucho dar un pase a las vacas que se toreaban por aquellos años. A nosotros no nos gustaba mucho verle torear, puesto que corríamos el peligro de que alguna vaca le cogiera y eso podía  conllevar, a que faltase varios días en la escuela. Por eso creo que sufríamos todos sus alumnos mas viéndole torear a él, que a nuestros propios familiares.
Hoy que está de moda el cambiar los nombres de las calles por temas políticos, no estaría de más recordar a quien verdaderamente merece esos reconocimientos. Y que mejor calle para poner su nombre que la de mi barrio, donde sin duda es el lugar después del parque, donde más niños te puedes encontrar jugando. Esos que a mi mejor maestro y maestro de muchos huerteños, le hacían tanto bien.

Por eso donde quiera que estés Don Félix, sabes que siempre te recordaremos, más aun en las fiestas del Rosario donde siempre nos decías cuando se iban aproximando, que aquí no se vuelven a dar clases hasta que no se cante la Salve a la Virgen. Curioso que muchos de aquellos alumnos sin tantas horas de clase en aquella semana de octubre, hoy puedan presumir de buenas carreras y buenos puestos de trabajo…

Felices fiestas 2.015

Fonta

jueves, 24 de septiembre de 2015

Capitulo 681: Paciencia y tradición.



O tradición y paciencia, no se cual de las dos palabras va delante. El caso es que Tío Marciano y Tía Mari se echan a temblar el día que ven venir los hierros de la carpa. Y aunque Marciano dice que le viene cojonudo el oír poco, posee este matrimonio uno de los mejores estómagos del pueblo, para aguantar las verbenas y demás actos que se celebran en la carpa.
Que le vamos a hacer, te responden, las fiestas son fiestas para todos, aunque a unos nos molesten mas que a otros.

Y Juli y Tedo ya están de los nervios, otra vez la plaza montada y pronto las capeas. Su casa es la casa de todo el pueblo, incluso habiendo sufrido varios robos de macetas algún que otro año. La gente con tal de joder la manta, hace cualquier cosa. Pero ellos no les niegan la entrada a ninguna comisión. Y el olor durante los días de fiestas? y el olor quince días después de las fiestas?? otra familia con el estomago inmenso. Las fiestas son de todos y para todos...

Tere la carnicera ya tiene su casa engalanada para recibir a las reinas y damas, ademas de sus familiares, fotógrafos, televisiones y algún que otro "mezucòn" (cariñosamente), que desea ver como van las niñas vestidas. Los mas pequeños corren y saltan por los pasillos de la casa. Como si estuvieran en la suya y Tere la carnicera, sigue teniendo, no se cuantos años después, un estomago inmenso. Las fiestas son de todos y para todos.

Maria Luisa y Antonio ya están sin luz solar en su casa, tienen la plaza portátil montada delante de su puerta. La gente en las capeas se mea en cualquier lado y el olor se mete de ventanas hacia adentro. Es difícil hasta "airear la casa". Su terraza es la terraza de todo el pueblo y siempre están dispuestos y abiertos para quien les haga falta su propiedad. Incluso se tiran cohetes desde ella. Peligroso, si claro, pero las fiestas son de todos y para todos.

La gente que vive en el recorrido del encierro, (seria imposible nombrarles a todos) intentan hacer vida normal estos días aunque a veces les sea prácticamente imposible. Viven pendientes del reloj para no tener algún susto de alguna vaca descarriada e intentan hacer todos sus recados antes de dichos encierros. Pero todos ellos saben que las fiestas son de todos y para todos.

Los vecinos que aguantan los botellones rebotados de otros sitios, rezan para que los cristales de las ventanas aguanten un año mas sin romperse por las vibraciones de la música y aunque muchos bailen en la cama mas que en las verbenas, intentan dormir un "ratino" para poder rendir al día siguiente. Saben perfectamente que las fiestas son de todos y para todos.

Y así podía nombrar a la mitad del pueblo y como no, premiarles merecidamente. Pero los "Huerteños" no creímos nunca en premios, ni medallas, siempre fue mas reconfortante sentirse bien consigo mismo trabajando sin recompensa individual. Es mas bonita la recompensa colectiva cuando un año más ves a la gente que nos visita, disfrutar con nuestras fiestas. Incluidos nuestros amigos catalanes que en Huertas siempre seréis bien recibidos, a pesar de la que os está cayendo encima sin comerlo ni beberlo...

Salud!!!










sábado, 19 de septiembre de 2015

Capitulo 680: !Que ya están aquí!



Ese olor a pólvora justo después del ruido del cohete. Ese pequeño dolor de estomago justo antes de escuchar el mismo. Saludos a los participantes. Abrazos a los habituales. Y empiezas a correr como si te fuera la vida en ello. Empujones, codazos, "agarrones" por coger buen sitio. Entrar por el callejón a la plaza, pisar su arena, escuchar algún que otro chillido. Alguna caída, algún resbalón, Escuchar el ya tan famoso "que están aquí" y acelerar lo máximo posible y por fin llegas a los barrotes para buscar tu refugio....
Con el corazón en la boca buscas a tu familia para que te den la entrada que poco después debes de enseñar en la puerta. Poco a poco vamos abandonando la plaza, comentando la carrera y sus consecuencias, empujones, cachondeo, cánticos y otra vez "pa dentro", donde nos esperan los calambucos a unos y a otros las vacas para darlas un pase o dos. O quizás lo uno lleva a lo otro y las dos cosas juntas suelen hacer una mezcla explosiva.

Aquí se mima el ganado. Quizás por que siempre el que se ha toreado era propiedad de los ganaderos del pueblo, cuyas vacas eran cuidadas por muchos vecinos del mismo.
Hoy las da Torremocha, mañana Luis Ricardo, cuidado con la de los Pañeros que son bravas, y así iban pasando los días y nadie se cansaba de capeas y acudía a la plaza para seguir con la tradición.

Hoy en día las capeas gustan a poca gente y se nota la plaza mas vacía año tras año. Si continuamos así cualquier año tendremos una verbena y poco mas. Un buen amigo me decía días atrás: A mi las capeas no me gustan, pero voy a la plaza. Dentro de los barrotes con las tonterías que dicen unos y otros me lo paso bien. Hay días que no veo ni una sola vaca y otros días solo me asomo cuando escucho chillar, para ver a quien ha pillado. Reconozco que si a la gente que no le gustan las capeas dejáramos de entrar en la plaza, las fiestas decaerían en su totalidad y eso no me gustaría que ocurriera, por eso voy todas las tardes a la plaza.

De nosotros dependen nuestras fiestas, aquí nadie te da las cosas hechas y todo tiene su precio, por eso llevan tantos años en el "podium" de las mejores de la comarca. Debemos seguir haciendo hincapié en ello y animar a que la gente participe en los festejos. Reír, cantar y compartir, antes de que llegue a nuestras vidas el triste y largo invierno. Pero de esto último ya sabéis los Huerteños, no hace falta que nadie os lo diga.

Vamos gente, que ya están aquí!!

jueves, 17 de septiembre de 2015

Capitulo 679: Visita a mis abuelos.



Según me iba acercando hacia donde ellos estaban, sabia que la bronca de mi abuela iba a ser "romocotuda", como solía decir ella. Sin embargo mi abuelo, andaba por allí entretenido en no se que cosa, la verdad que le hacia falta cualquier excusa para estar siempre activo. Me recibió con una sonrisa en sus labios. Me preguntó que tal todo, antes de que mi abuela tomara la palabra; normal que me hiciera tantas preguntas, no voy nunca a verlos. Ya no vienes a por los dos duros, que juntabas con las quince pesetas de tu madre para tener una moneda de veinticinco, me decía entre alguna que otra muestra de cariño.
Ya veo que estáis todos bien, cuanto nos alegramos. Los niños creciendo muy deprisa, ya os hacen viejos. Se les ve buenos estudiantes, trabajadores y muy aplicados. Esperemos que no se tuerzan y sigan igual que hasta ahora.

 Sabes abuela, el nieto mayor que anda por tierras gaditanas va a ser padre. Si, lo sabemos, que ganas tenemos de ver la cara a la criatura, será niña y tendrá el mismo arte y salero que su tía Lucia, la cual anda dejándose el alma trabajando a destajo. Se nota que es de la familia, aplicada, trabajadora y buena gente. Ya nos enteramos de la operación de su padre, se quedó tan solo en un susto, ya ha vuelto a hacer vida normal, no hay nada mas que verle como se bebe las rubias...

El biznieto si que ha demostrado valentía yéndose tan lejos, la verdad es que no le ha quedado mas remedio que hacerlo, pero seguro que cuando pase el tiempo, se alegrará de hacer lo que ha hecho. Me gusta que vayáis a verle de vez en cuando, esas visitas siempre son necesarias para el que está fuera de su casa, es muy duro levantarse todos los días y añorar a tu gente.

Nosotros andamos un poco nerviosos ya. No queda nada para sacar a la Virgen en procesión y ya se nota por aquí el ambiente festivo. Tu abuelo Matias sigue con sus chatos de vino y con los nervios previos a las fiestas, se bebe siempre alguno mas de la cuenta. Con el tabaco sigue igual, fumando a escondidas y negando que lo hace, se cree que soy tonta o algo por el estilo, tiene los dedos mas amarillos que los limones y sigue diciendo que lo ha dejado, no puedo con él.

Da recuerdos a tus padres, aunque tu madre junto a tu hermana, son las que mas a menudo me visitan, ya se que a ti estos lugares no te van mucho, aunque alguna que otra vez por el trabajo, no te queda mas remedio que venir. Ojala y vengas mas, eso será señal de que no te falta, que ya veo que la cosa está "flojilla" y no acabáis de salir del bache. No desesperes Marcos, eres buen profesional y la gente lo sabe, ya veras como no te falta trabajo.

Bueno, se que te tienes que ir, yo voy a preparar la cena para cuando venga tu abuelo de los guarros, que allí es donde aprovecha para fumar el "joio". Aunque hoy la cena está lista, pondremos "el plato"en el medio y daremos cuenta de la cecina de la matanza, que por aquí todavía seguimos haciendo.

Da un beso a todos y no tardes tanto en volver, que te echamos de menos.

Cuando me iba caminando hacia la puerta, sentí un silbido. Al mirar hacia atrás vi que era mi abuelo el cual con una sonrisa pícara me ha preguntado, ¿Como hiciste para dejar de fumar? yo no soy capaz...

Siempre y para siempre en mi memoria, abuelos.




lunes, 14 de septiembre de 2015

Capitulo 678: Chulos de nacimiento.



Hoy me apetece cantar y aunque no me podáis oír( gracias a Dios), escribiré la letra que estoy tarareando todo el día y que muchos de vosotros, en especial mis paisanos los huerteños, mas de una vez habéis cantado. Dice algo así: Somos los de las Huertas chulos de nacimiento, rumba la, rumba la, run, bebemos mucho vino, gastamos mucho cuento, rumba la , rumba la....(es mas larga).

Y aun llegando septiembre, mes que muchos tachan en el calendario como maldito, en mi pueblo este mes es preludio de últimos detalles antes de las deseadas fiestas. Por eso los niños de las Huertas son los mas chulos el primer día de colegio, porque les da igual que empiecen las clases, saben que quince días después estarán corriendo despavoridos delante de los cabezudos por todas las calles y callejones del pueblo. Saltando alguna que otra cerca e incluso metiéndose en alguna casa privada, cosa que se puede perdonar viendo la cara de terror de dichos niños. Así es que estos días la sonrisa no les abandona ni siquiera en el colegio. Si encima pasan por la plaza y empiezan a ver hierros, vallas o incluso este año antes de lo normal, la carpa montada, en los recreos ya no juegan a otra cosa que no sea los cabezudos, los encierros o incluso son capaces de imitar a la tan famosa tuna de Huertas, la cual abre todos los años oficialmente las fiestas.

Pero antes de ese día y como he comentado antes, los últimos preparativos se suelen hacer reuniéndose las peñas en alguna que otra cena, donde se acuerda quienes serán los encargados de las compras y donde se comerá los días de capeas. Es difícil centrarse estos días en el trabajo, cuando el habitual cosquilleo de todos los años, empieza a aparecer en tu estomago. A pesar de haber pasado por ello bastantes años, uno no pierde nunca esa sensación y como un niño con zapatos nuevos,, nos paseamos los vecinos de Huertas. Lo bueno es que está todo el pueblo igual, así que el mes de septiembre en lugar de ser un trauma para la gente, aquí sirve de bálsamo para cualquier rencilla que uno haya tenido durante el año. Te hablas con gente que a lo mejor no vuelves a ver, pero eso estos días importa poco.

Somos expertos en recibir gente y eso no lo digo yo, basta con preguntar a quien haya visitado algún año el pueblo y sus fiestas y seguro que pocos te dirán lo contrario. Esta claro que a esto ayudan sobre todo las peñas, porque cualquier fiesta si no hay peñas que las acompañen, morirán en alguna verbena y una procesión del santo correspondiente. Aquí de momento sigue habiendo vida, gente implicada y sobre todo ganas. Y todo estoy seguro, gracias a que como dice la canción, somos los de las Huertas, chulos de nacimiento. Que le vamos a hacer.



Tranquilos, nos acordaremos de los que este año no podáis venir y brindaremos por vosotros. Otro año será.


















miércoles, 9 de septiembre de 2015

Capitulo 677: Hay que decirlo mas veces.



Tranquilidad, paz, armonía, buen ambiente, prácticamente solos. Olor a mar. Conchas y piedras en la arena. Arena blanca y limpia. Pescadores a la luz del alba pasando el rato. Pasear dejando la mente a su libre albedrío. Curar el estrés, volver a ver familiares algún tiempo después. Reír y volver a reír. Tomar el sol sin estar trabajando. Recordar tiempos pasados. Volver por un momento a mi niñez al cerrar por un momento los ojos. Disfrutar de mis hijos y estar con ellos mas tiempo de lo que uno le gustaría estar a diario. Escucharlos, reír con ellos. Dejar el reloj en casa, intentar hacer lo mismo con el móvil (que difícil).

Observar a la gente, (vale, observar el cuerpo de la gente, según estudios alarga la vida, entre otras cosas), escuchar conversaciones de la gente pero muy de lejos y sin opinar.
Beberse una cerveza sin prisa pero sin pausa. Ir por otra que la anterior ha sabido a poco. Contestar algún "Washat" de vez en cuando, pero sin interrumpir lo que uno esta haciendo, es decir, absolutamente nada.

Desperezarse según te levantas del taburete. Decidir entre todos la hora de comer. Baño tras baño las manos se encallan. Reñir a los niños para que se salgan del agua. Dejarles darse otro baño, por no tener, no tengo ni ganas de discutir.



Pasear de nuevo y volver a dejar la mente en blanco. Ahora lo veo todo mejor. Las dudas que tenia las he esclarecido y no volverán mas, al menos de momento. Mirar las olas romper en la orilla. Borrar de mi mente de inmediato la estampa de días atrás al ver aquel niño ahogado flotando en la orilla. Mirar rápidamente a los míos y verles reír y disfrutar en el agua. Suspirar y pensar en la suerte que tenemos. Ir en su busca y jugar con ellos. Abrazarlos y hacerlos de rabiar. Buscar a mi mujer y abrazarla mientras la susurras a la oreja lo mucho que la quieres. Seguir disfrutando mientras podemos hacerlo.


Volver a nuestra casa con las pilas cargadas, con la sonrisa nueva y con aire reciclado en los pulmones.


Claro que hay que decirlo mas veces, cada vez que te pregunten como andas, hay que contestar sin ningún tapujo y visto lo visto. DE PUTA MADRE....

Gracias tíos y primos por hacernos disfrutar este puente, os queremos. Un beso para todos.