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domingo, 30 de marzo de 2014

Capitulo 575: Ruta del garbanzo 2.014.(Almoharin)




Por segundo año consecutivo volvimos a desplazarnos hasta la localidad de Almoharin, donde el grupo senderista de dicha ciudad, volvía a organizar la ruta del Garbanzo la cual el año pasado nos encantó hacer a todos los que fuimos y teníamos dicho día señalado en rojo en el calendario, para volver a realizarla.

Así a las ocho de la mañana quedábamos en la plaza de Huertas para desde aquí montarnos en nuestros coches y desplazarnos hasta Almoharin. Hoy quizás por el cambio de hora han faltado varios senderistas habituales, por eso tan solo hemos acudido a la ruta nueve senderistas.


A las nueve estaba prevista la salida en la plaza de Almoharin. Allí nos han recibido de la misma forma que el año pasado. Con licores caseros y con mucha simpatía por parte de los miembros del grupo, en el cual, ya conocemos a varios integrantes del mismo que nos atienden perfectamente cada vez que nos encontramos por las callejas.
Después de entrar en calor con algún que otro licor y de explicarnos en lo que consistía la ruta, nos hemos puesto en marcha. Era muy bonito poder ver a tanta gente en dicha plaza. Muchos grupos numerosos de senderistas de localidades cercanas. Otros menos numerosos como nosotros, alguna que otra pareja que aprovechaba el domingo de la misma manera que la nuestra y por su puesto los senderistas locales los cuales te iban dando conversación por el camino.


Sobre las nueve y media comenzábamos a andar. Con mas de seiscientos senderistas apuntados para la ruta los primeros metros se hacían difícil de andar sin pisar a nadie. Por eso hemos decidido tomarnos el principio de la ruta con calma para que fueran pasando los que mas prisa llevaban y hacer hueco suficiente para andar mas a gusto.

Los primeros kilómetros el cielo amenazaba lluvia, pero la temperatura era estupenda para andar. Las risas y los saludos a los conocidos se iban mezclando por las callejas. Aunque sabíamos de que en la ruta habría varios avituallamientos, a las diez y media decidíamos hacer una parada para comernos nuestras habituales viandas, las cuales nos acompañan siempre a cualquier ruta que vamos.


En un lugar precioso nos hemos arreglado un poco el estómago, y casi los últimos de la ruta, nos hemos vuelto a incorporar a la misma. Unos kilómetros mas adelante nos esperaban el primer avituallamiento donde repartían una limonada riquísima y algún bombón de higo, típico de la localidad. Allí hemos adelantado a varios senderistas que aprovechaban el lugar para reponer fuerzas. Otros muchos se cogían a la posibilidad de acortar la ruta y ponían rumbo al pueblo. Nosotros hemos preferido hacer la ruta entera que bien es verdad que es bonita a la vez que un poco rompe piernas.


Unos cuatro kilómetros antes de llegar al pueblo, nos volvíamos a encontrar con el ultimo avituallamiento, donde de nuevo una rica limonada, nos refrescaba a todos los senderistas.

Dieciocho kilómetros después, alcanzábamos el pueblo y llegábamos hasta una nave donde estaba todo preparado para dar de comer a todos los senderistas que habíamos hecho la ruta. La organización exquisita como siempre, nos repartían el cocido acompañado de un rico gazpacho y limonada el que quería beber. Todo esto con una animada música de fondo hacia que el rato de la comida estuviera bien entretenido.



Una vez que hemos recogido todo y hemos echado algún baile que otro, nos hemos despedido de todos nuestros amigos y conocidos, dándoles las gracias por el trato recibido. Seguramente que volveremos donde somos bien recibidos y se nos quiere.

Gracias a todos y nos vemos por las callejas.


la ruta







viernes, 28 de marzo de 2014

Capitulo 574: Aquel Jueves Santo.




Nervios, ilusión, acojono, intranquilidad, ganas de que pase todo y si puede ser rápido, mucho mejor.
El desconocimiento de primerizos llega hasta tal punto que la rotura de aguas nos pone en evidencia. Que haríamos sin las madres o suegras, siempre están ahí, en su sitio. Sabiendo que en esos momentos son mas necesarias que nunca. Teléfono en mano no tardamos en hacer la llamada. Torpemente intento marcar sin conseguirlo, estos nervios traicioneros cada vez van a mas. Parece mentira que lo tengas todo preparado y estudiado y cuando llega el momento, se te olvida prácticamente todo, de nuevas a primeras.

Montados todos en el coche ponemos rumbo a la capital, intentando que los nervios no te estorben para conducir. Lo mejor sin duda es pensar en lo que se te viene encima. El cambio de vida será a partir de este día brutal. Por mucho que te cuenten no se acerca nada a vivir lo en tus propias carnes.

Sala de espera fría y desamparada. Pocos compañeros de espera y miedo a salir a fumar y perderte el momento. Como si eso fuera llegar y besar el santo.
Entras a acompañar en lo posible en el sufrimiento. Ese maldito pitido se mete en los oídos y duele. Aunque mas duele ver sufrir a tu pareja y no tener el remedio para combatir dicho dolor. La comadrona me vuelve a invitar a que me salga y la verdad es que en cierta medida lo agradezco. No tardo en fumarme un cigarro desesperadamente, como si en una de esas caladas me fueran a venir a buscar.
Pasan las horas y el ritual es el mismo. Pitido tras pitido las fuerzas de mi mujer empiezan a flaquear y la maldita maquina no se calla. Las enfermeras para no perder la costumbre tienen poco agrado. La experiencia de mi madre y suegra es una buena ayuda e intentan animarte y relajarte en la espera. Difícil papeleta según se van sumando horas a la tensa espera.

A punto de producirse el cambio de guardia nos animan diciéndonos que la espera toca a su fin y que en breves momentos la practicaran la cesárea. Lo que sea con tal de acabar con este sufrimiento que seguramente no es nada comparable con el dolor maternal.

En la sala de espera no podemos mas. La veteranía en ese momento se iguala a la novatada. Todos a una y en el fondo de la sala de espera el llanto de un bebé hace que casi sin quererlo, nos abracemos como si estuviéramos celebrando un gol de nuestro equipo.
Tiene que ser ella, tiene que ser ella, repetimos cada vez mas alto. ¿Que cara tendrá?. ¿Estarán bien las dos? ¿Cuando me dejaran verlas?
La tensa espera casi hace que mis nervios se conviertan en lágrimas. Sin saber porque me niego a llorar y me aguanto tontamente las lagrimas, como si estuviera mal visto que un padre novato pudiera llorar.

Un poco mas relajado nos invitan a esperar en la habitación. Muy tarde los abuelos deciden regresar a casa y allí solo en la habitación, me entregan a mi hija. La miro y la vuelvo a mirar. Respira, si respira. La vuelvo a mirar y la madre sumida en la anestesia, intenta descansar después del sufrimiento. Siento un poco de miedo al pensar que estoy yo solo al cargo de la criatura. La vuelvo a mirar e intento memorizar su cara. No soy capaz. Cierro los ojos y no me quedo con su cara. Repito el ritual varias veces y nada. No hay manera. Desisto en el intento y trato de descansar pero no puedo. No me atrevo a cerrar los ojos mas de un minuto.

Doce años después escribo esto como si estuviera en aquella habitación donde aquel día un veintiocho de marzo, cambió nuestra vida para siempre.

 Feliz cumpleaños Andrea, no cambies nunca.









jueves, 27 de marzo de 2014

Capitulo 573: Cuatro pesetas.






Aguardando a que nuestras madres acabaran de recoger toda la cocina y se sentaran delante del televisor y al poco rato cerraran el ojo, esperábamos pacientemente como si de leones cazando se trataran. No hacerlo sigilosamente podía estropearte el salir en plena siesta con tus amigos, en busca del refrescante baño que por aquellos días nos solíamos pegar en uno de los sitios mas bonitos y a la vez lejanos, que en estas fechas conservaban algo de agua.

Para ello debíamos cruzar toda la dehesilla, poner rumbo hacia la finca de Don Diego, cruzarla entera y bajar por aquel ribero hasta el río Merlinejo, donde escondido entre multitud de encinas, se encontraba la pesquera que en años de bastantes lluvias, conservaba un bonito charco de agua donde nosotros íbamos a refrescarnos.

Todo esto debíamos hacerlo en tiempo récord, puesto que las siestas de nuestras madres no eran demasiado largas. Así ellas, lo primero que solían hacer al levantarse del sillón, era asomarse a la puerta y poner el oído tieso para ver si se nos escuchaba cerca. Si no escuchaban nada, rápidamente sospechaban que muy cerca no andábamos y los nervios aparecían en sus rostros.

Mientras nosotros, levantábamos con nuestros pasos a los langostos, que por aquellos años plagaban nuestros campos. Por eso creo que había más cantidad de todo, empezando por las aves y acabando por los lagartos.
Si nos daba la tontería, solíamos parar en el palacio de Don Diego el cual a día de hoy, da mucha pena de verle en el suelo. En sus hornillas anidaban los cernícalos (micales  para nosotros), los cuales más de alguna vez, osamos de criar en nuestras casas a base de recortes de las carnicerías, además de buenas tupas de langostos, que podías coger nada más salir del pueblo.
Siguiendo en busca del río y con un sol sofocante que nos acompañaba todo el camino, seguíamos a paso ligero para llegar cuanto antes a nuestro objetivo, aunque bien es verdad que en épocas de nidos solíamos entretenernos más de la cuenta.

Casi llegando a nuestro objetivo los nervios iban apareciendo, seguramente por culpa del miedo que en definitiva todos o casi todos teníamos al agua. No comprendo ese vicio de ir a bañarnos tan lejos, para una vez llegar delante del charco, no ser capaz de meternos.

Pero aquel día allí estaba mi amigo Ángel Luis, el cual he de reconocer que siempre fue más valiente que la mayoría de nosotros en los temas relacionados con los baños. Despojados de las camisetas y los pantalones cortos que todos llevábamos, no nos atrevíamos a bañarnos sin nada de ropa. Las historias que todos habíamos oído alguna vez con respecto al tema de las sanguijuelas, hacia que nos diera miedo quitarnos los gayumbos. Eso y la vergüenza de ver que tu amigo la tenía un poco más grande o al menos, ya se le notaban los pelos, los cuales a algunos todavía no le habían hecho acto de presencia.


Muy astuto mi amigo Ángel, aquel día hizo un buen negocio a costa de los otros cuatro amigos que allí estábamos sentados, delante de la tabla de agua que nos invitaba a bañarnos. Empezó su negocio diciendo que el se metía el primero, pero a cambio quería que cada uno de nosotros le diera una peseta por ese acto. He de decir que al principio fuimos un poco reticentes, las pagas de aquellos años no alcanzaban mas allá del duro, y tener que quitarte de la misma una peseta, era un gran dilema. Pero bien es verdad que pensando lo lejos que estábamos y el charco tan bonito que teníamos delante, accedimos al soborno y dando nuestra palabra de “hombres”, le prometimos las pesetas el domingo siguiente al baño.


Todavía, un puñado de años después, allí sentado delante de aquel charco, recuerdo perfectamente aquel día de baño, en el que mi amigo recaudó cuatro pesetas, las cuales no tengo muy claro que llegáramos a pagar. Porque aquella palabra de “hombre” que dimos aquel día, nos quedaba todavía muy lejos a chavales de poco más de once años.
Si es verdad que aquel día nos bañamos por cuatro pesetas.
 Como pasan los años…

jueves, 20 de marzo de 2014

Capitulo 572: Paso a paso. (segundo aniversario)




Como el que no quiere la cosa, esta semana cumplía su segundo aniversario el grupo de senderismo que existe en Huertas y al que tengo la suerte de pertenecer. En una de nuestras ultimas rutas, uno de los componentes de dicho grupo me preguntaba, si recordaba como surgió la idea de inventar dicha formación. Haciendo un poco de memoria la contesté, que dicho grupo se formó en parte gracias a la maldita crisis. El estar en el paro tanta gente hacia coincidir paseando por los alrededores del pueblo a varias personas. Estas un día tras otro hablaban de ver la posibilidad de salir juntos a caminar. De esa forma los paseos no serian tan aburridos. Así un dieciocho de marzo optaron por convocar en las redes sociales a todo el que quisiera ir a caminar junto a ellos. La primera ruta la harían cerca del pueblo, mas en concreto a la cercana charca de la finca de Casillas, donde les separaba mas o menos una distancia de unos catorce o quince kilómetros.

Esa primera ruta convocó a dieciocho senderistas que la verdad, quedaron encantados con aquella idea. Por eso al fin de semana siguiente volvieron a convocar una nueva ruta y así, un domingo tras otro. Pocos han sido los domingos que se han quedado sin salir, incluso en verano organizaron una excursión a la localidad de Acebo para realizar una preciosa ruta y pasar el día todos juntos, acompañados de los familiares que quisieron acompañarles.

Muchos han sido los kilómetros recorridos y muchos los pueblos visitados. Pueblos que muchos de nosotros no sabíamos de su existencia y que si no es por esta actividad, jamas hubiéramos pisado.
Si me dijeran que ruta me ha gustado mas de las que hemos hecho hasta la fecha, seria difícil quedarme con solo una. Pero hay un pueblo al que tengo especial cariño y del que estoy enamorado. Campillo de Deleitosa nos enseñó una de las rutas mas bonitas y especiales que puede haber, ademas de una magnifica cueva con muchos años de historia. Por eso creo que es el pueblo en el que me gustaría vivir, si no existieran las Huertas.

En nuestras rutas ademas de diversión se ha demostrado un especial compañerismo, cosa que sin duda se da en mayor cantidad, cuantos mas kilómetros llevas andados. Otra de las cosas especiales son los bocadillos que nos comemos todos los domingos. Esas mesas redondas dejan paso a la de gustación de cantidad de productos de la tierra, los cuales saboreamos todos como buenos compañeros. Algún trago que otro de vino casero también se suele dar en dichos bocadillos.
Ademas de todo eso, aprendemos la fauna y la flora de nuestro alrededor. Y es que siempre hay alguien que conoce alguna yerba rara, otro se le dan mejor los pájaros, el caso es que los domingos se nos pasan muy deprisa en nuestras rutas y todos deseamos que llegue pronto el siguiente.

Las rutas las decidimos entre todos, jamas se deja de escuchar a ningún miembro y si se puede, hacemos caso a todas las peticiones. Otra curiosidad es que no figuramos en ningún sitio y no por eso somos menos organizados que los grupos federados. En los viajes largos cada semana pone alguno el coche propio. El que no lo posee no duda en pagar la gasolina a los conductores y nunca hasta la fecha ha existido ninguna discusión al respecto.
Por suerte tampoco tenemos que lamentar ningún accidente grave de ningún miembro, tan solo los típicos resbalones que mas de una vez han dado con los huesos en el suelo de mas de un senderista.

El sábado pasaremos el día juntos, celebrando una comida de hermandad a la cual asistiremos cerca de treinta personas, que somos las que componemos el grupo mas o menos, aunque bien es verdad que nunca hemos emparejado tantos en una misma ruta para estas fiestas nos apuntamos todos.

Espero que no se rompa la magia en dicho colectivo y sigamos muchos domingos mas saliendo a conocer nuestra tierra y dándola al mismo tiempo a conocer, porque no tenemos ni idea de lo preciosa que es nuestra provincia y lo poco que la conocemos.
Ya lo sabes, si te gusta andar y conocer mundo, no dudes en ponerte en contacto con alguno de los senderistas de Huertas, sin duda que seras bien recibido o recibida y no te arrepentirás de unirte al grupo.

Como solemos decir siempre, !nos vemos por las callejas!








domingo, 16 de marzo de 2014

Capitulo 571: Ruta a la Villeta del Azuquen.



En la mañana de hoy nos volvíamos a poner en ruta y la elegida para hoy se encontraba a poco mas de veinte kilómetros de nuestro pueblo.
A las ocho de la mañana nos dábamos cita en la plaza de Huertas, donde quince senderistas del grupo, nos animábamos a realizar esta preciosa ruta. Una vez montados en los coches, poníamos rumbo por la carretera de Plasencia hasta la popularmente conocida "Cuerda de Jarrin", donde después de unos trece larguísimos kilómetros por un camino de tierra, llegábamos justo delante de la puerta del "Azuquen", donde teníamos pensado dejar los coches.


En dicha puerta de la finca nos hemos encontrado un coche que por lo visto sus ocupantes estaban esperando al dueño de la finca, para que les abriera la puerta, la cual tenia varios carteles en los que avisaba que dicho lugar era privado. Una vez entrevistados con el dueño, nos decía que por su finca estaba prohibido pasar, por lo que los preparativos de dicha ruta se nos hacían añicos.
Este señor nos aconsejaba  que cogiéramos por la finca de al lado, donde una vez que hemos entrado, nos hemos topado con el dueño de la misma, el cual al igual que al anterior, no le hacia gracia que entráramos por su finca. Este hombre nos decía que el camino de la finca del Azuquen, era un camino de herradura por el cual si se podía caminar.




El caso es que por unos y otros, hemos optado por caminar por la finca colindante la cual no tenia síntomas de que hubiera ningún dueño en ella.Con los planes totalmente desechos, hemos puesto rumbo hasta el río Almonte por dicha finca. Un gran descenso hasta dicho río nos dejaba unas vistas espectaculares. Grandes riberos y el ruido del agua del  río encajonado, nos dejaba buenas sensaciones. La ruta era dura, había que subir y bajar constantemente y las piernas se iban resintiendo. La temperatura comenzaba a subir y el calor hacia acto de presencia.


El momento de alcanzar el río Almonte es impresionante, el corte que existe en el terreno es muy pronunciado y da vértigo el asomarse a el. Desde ese momento hemos optado por girar a la izquierda y seguir río abajo, hasta encontrar nuestro objetivo que era el poblado celta de la Villeta. Sabíamos que por el camino de la finca la distancia era de cuatro kilómetros, pero al cambiar la ruta dichos kilómetros se ampliaban y cuando alcanzábamos los seis, lográbamos ver en la lejanía el poblado amurallado.



El lugar es impresionante. La junta del río Almonte con el río Tozo es una explosión de vegetación totalmente virgen. Una vez disfrutado de dicho lugar, hemos subido hasta el poblado donde hemos aprovechado para comernos el bocadillo, el cual hoy apetecía mas que ningún día, dada la calor que hacia ya a esas horas. Entre risas y buen ambiente hemos pasado un buen rato, hasta que hemos decidido levantar el campamento y visitar los "Alquerques" (juegos prehistóricos) que existen tallados en los canchos que existen fuera del recinto amurallado. El tronco seco de una encina nos llamaba la atención, por lo visto un rayo se apoderó de ella y la retorció de forma espectacular.




El dilema llegaba a la hora de regresar en busca de los coches, donde hemos optado a pesar de los consejos del dueño de la finca, por coger el camino que lleva hasta el cortijo de la misma. Allí dicho dueño salia a nuestro encuentro para volvernos a decir que no podíamos ir andando por allí y que era privado. Nosotros de forma amable y muy educados, hemos seguido caminando por el camino hasta el final de la finca, donde el dueño se ha acercado a abrirnos la puerta. Allí hemos charlado de forma cívica con el, para pedirle explicaciones de porque unos dicen que el camino es publico y el se empeña en que es privado. Después de no ponernos de acuerdo nos hemos despedido amablemente de él, dándole las gracias por abrirnos la puerta y felicitarle por lo limpia y cuidada que tiene la finca. Queda pendiente hacer averiguaciones sobre el conflicto que existe con el camino, puesto que la ruta es totalmente aconsejable, pero si no puedes pasar por dicho lugar, la ruta pasa de ser fácil a ser moderada.




En definitiva una ruta bonita en un lugar privilegiado que muchos de nosotros a pesar se estar cerca, no conocíamos.

La ruta


sábado, 15 de marzo de 2014

Capitulo 570: Ahora que vamos despacio.



Aprovechando la celebración de mi décimo cuarto cumpleaños, me empeñé en juntar a todos mis amigos de las redes sociales. No fue fácil dicho empeño puesto que por suerte o por desgracia, tengo amigos por todo el mundo.

Como no sabía donde recibirlos a todos me dispuse a hablar con el alcalde de la ciudad, para pedirle prestado el gran auditorio que existe en Trujillo y donde más  o menos hay capacidad para unas dos mil personas.

Después de tener el sitio concretado lo siguiente era ir a recibir a los amigos internacionales, los cuales aterrizaban en el aeropuerto de Cáceres y desde allí, ponían rumbo a Trujillo en uno de los multitudinarios autobuses que salen cada cinco minutos.

Lo más difícil sin duda que fue juntar a mis amigos de toda la vida, los cuales estaban todos trabajando y sus horarios eran difíciles de compatibilizar para poder estar este día a mí alrededor.
El programa de actos comenzaba en la plaza mayor Trujillana, donde un entretenido mercadillo de segunda mano, daba la bienvenida a los asistentes. Todos coincidieron en que era todo un acierto realizar este mercado en dicho marco incomparable como es la plaza mayor.
Una vez que el que más y el que menos compró o cambió lo que quiso, nos dirigimos hasta la piscina climatizada, donde todos aprovecharon para relajarse y disfrutar de sus aguas, antes de que pusiéramos rumbo al auditorio, donde nos recibiría el concejal de cultura, dado que el señor alcalde se encontraba indispuesto por culpa de la última encuesta de población activa, la cual había deparado que en Trujillo había un parado.

Entre mis amigos de las redes sociales, se encontraban seguidores de varios equipos de fútbol. Los que más abundaban eran los seguidores blancos, los cuales se portaron muy bien con los cuatro amigos que se acercaron desde Bilbao y sus alrededores, los cuales conocí en uno de los partidos que el Madrid jugó en Bilbao y al cual asistimos varios amigos madridistas.

Algún seguidor del Barcelona también estaba presente, con la curiosidad de que todos hablaban español, ninguno sabía catalán. Todos juntos departían de futbol y amablemente y sin ninguna discusión, pasaban las horas previas.
Amigos con gustos musicales parecidos a los míos, es decir, el “regeton”, se mezclaban con otros amigos que les gustaban mas “los chichos y los chunguitos”. Todos estaban felices se les notaba en sus caras sin lugar a dudas.

Antes de llegar al auditorio, estábamos todos invitados a conocer la ciudad amurallada, donde se podía observar que la declaración de ciudad patrimonial, había surtido efecto y lo que antes era una ciudad abandonada a su suerte, hoy se la ve limpia y en pleno estado. Ningún tejado esta en el suelo y las calles se ven a cualquier hora llenas de gente.

Los que ya conocían la ciudad, prefirieron esperar tomando algo en la plaza mayor. Sentados en las terrazas todos consumían con alegría, sin duda alguna animados por los agradables precios que existían en la multitud de bares y cafeterías, los cuales no se daban abasto a despachar a sus clientes.

El arrabal de Huertas no le pudimos visitar, sus vecinos hartos del trato que durante años habían recibido por parte de la ciudad, habían optado por hacerse independientes y lo primero que habían hecho era comenzar una faraónica obra que comenzaba en la avenida que separaba ambas localidades y que terminaba justo alrededor de la autovía que unía Trujillo con Cáceres. Con esta obra se aseguraban el bienestar de todo el pueblo y sin duda que ganarían en visitas.

Cuando alcanzamos el auditorio, un enorme catering nos esperaba. No me había costado nada caro organizarle y sin duda que con la subvención recibida por parte del consistorio para este fin, la fiesta me saldría por cuatro “duros”.

Una vez que el concejal tomó la palabra y disculpó al alcalde, todos comprendieron el motivo de su ausencia, incluso mis amigos de la oposición los cuales también habían venido a mi fiesta.
Para rematar dicha fiesta, nos desplazamos al polígono donde un concierto acústico de la banda extremeña y amiga Extremoduro, había preparado solo para nosotros.

A mí me hubiera gustado algo de “regetón”, pero fue mucho más fácil traer a estos roqueros que estaban poco solicitados hasta la fecha.
El lugar del concierto un sito espectacular que habían preparado entre dos fabricas que existían en dicho polígono y donde trabajaban cientos de obreros.
Después del concierto cada uno de mis amigos forasteros se fueron a sus hoteles y los amigos del pueblo, cada uno a sus casas.


Una vez que soplé las velas cerré los ojos y pedí un deseo, ahora que vamos despacio…

jueves, 13 de marzo de 2014

Capitulo 569: Entre el cielo y el suelo.



Agua y mas agua que no deja de caer. Trabajo, poco y a la intemperie. Angustia, pagamentos, días que pasan volados. Vueltas y mas vueltas a la cabeza. Nada parece convencerme ni entretenerme, ni si quiera  las redes sociales que cada vez son mas monótonas.
Te asomas a la puerta y ves el agua abundante que viene calle abajo buscando algún sumidero limpio, que quiera engullirla. Parece ser que de momento no encuentra ninguno que lo esté. Casi nunca lo están, y no solo los de mi calle.

Decido en un abrir y cerrar de ojos que tengo que salir urgentemente de casa, es como si te faltara el aire dentro de ella. No aguanto ni un segundo mas en su interior.
Botas y chubasquero puestos y salimos a la lluvia. No muerde, ni tampoco hace daño ninguno. Respiro hondo y comienzo a caminar. De pronto la mente se empieza a despejar, lo que antes era de color negro, se vuelve de color gris. Las ideas, brillantes o no, vuelven a tu cabeza. Con el paso de los metros andados una sonrisa aparece en tu cara. Te mojas, si, pero eso no es excusa para que tu cuerpo lo esté pasando bien.
Los primeros regatos desbordados comienzan a verse. Muchos de ellos hacia años que no corrían y menos, con la intensidad que hoy lo hacen.
Las vacas que veo según voy andando, tienen puesto el culo en dirección a donde viene el agua. Según los antiguos es síntoma de que seguirá lloviendo. Tres o cuatro pájaros chapotean en un charco de agua, se bañan y se les ve felices. A mi al ver esta escena, me vienen a la cabeza las palabras de mi abuela. Cuando veas bañarse a los pájaros, es que va a llover mucho.

Sigo caminando sin dirección alguna definida, la verdad que me da igual ir a un lado o al otro, todo está lleno de agua y no tiene pinta de que vaya a dejar de llover. A mi paso saltan algunos sapos por la carretera, otro síntoma de lluvia. Ya lo único que me queda por ver es el castillo con la capa puesta y alguna babosa, arrastrándose por el suelo. 

Casi sin darme cuenta me veo delante de una gran charca de agua, a la cual ceba un regato que a simple vista se puede observar como viene fuera de su cauce, normal si piensas en todo lo que ha llovido.
La lluvia me da una tregua y me deja fotografiar el momento que estoy viviendo, solo, en mitad de un campo y rodeado de agua por todos lados. Es impresionante el quedarte allí delante de aquello en silencio y tan solo escuchar el ruido del agua golpear a los canchos que se encuentra en su camino.
Me recuesto a una encina y pienso en lo afortunado que soy de poder estar allí viviendo aquel momento. Sin pensar en nada, sin tener ni una sola preocupación, esas cosas las dejo para luego. De momento sigo haciendo fotos y disfrutando el momento. La rama seca de una encina que viene regato abajo, me despierta de mi letargo, eso y el agua que empieza de nuevo a caer.
Es hora de regresar, me da pereza moverme de aquel lugar, estoy seguro que aguantaría allí quieto un buen rato mas. No me canso de mirar ni tampoco me cansa el tener la mente perdida en aquel paraje.

De regreso, según me voy acercando al pueblo, me vuelven a venir pensamientos inquietos y algún escalofrío me recorre el cuerpo. Lo dejo correr, tengo mas energía positiva encima en ese instante, que puede con todo lo negativo tranquilamente.

Y ahora ya te pueden echar encima todo lo que quieran, las pilas y baterías están cargadas y seguro que duran un par de días por lo menos y si no, es muy fácil y barato el ir a cargarlas de nuevo.
Y es que está claro que entre el cielo y el suelo hay algo, que merece mucho la pena.







domingo, 9 de marzo de 2014

Capitulo 568: Ruta por el río Magasca (segunda etapa).




En la mañana de hoy después del paréntesis carnavalesco, nos volvíamos a poner en ruta el grupo de senderismo de Huertas de Ánimas. Quizás con alguna baja mas que de costumbre por culpa de numerosos quehaceres que todos tenemos en esta época El caso es que a las ocho de la mañana nos dábamos cita en la plaza de Huertas donde siempre solemos quedar.

Trece senderistas nos montábamos en los coches para llegar hasta la finca de "Rongilejo", donde hace algunos días atrás, dejábamos a medias la ruta del río Magasca, la cual optamos por hacer en varias etapas.
Hoy desde dicha finca, nos poníamos en marcha para alcanzar el río de nuevo y seguirlo corriente abajo, hasta que las fuerzas nos acompañaran y decidiéramos darnos la vuelta o si era posible, intentar cruzar al otro lado.

Con las mochilas colgadas nos poníamos en marcha y la primera conversación que todos llevábamos era acerca del tiempo y de lo poco que había acertado en sus predicciones la televisión, puesto que para hoy daba una temperatura mucho mas elevada de la que hemos tenido. Con bastante viento se presentaba la mañana y mas de uno ha echado de menos el llevar otra manga mas puesta encima. Así y todo apetecía mas empezar a caminar.


Con el cortijo de la "covacha" de frente, alcanzábamos el río Magasca y comenzábamos a seguirlo. El agua abundaba por toda su extensión y la verdad que es un gozo poder ver así a nuestros ríos. El canto de numerosas ranas nos iba acompañando. Algunos "colmoranes" emprendían el vuelo a nuestro paso. Numerosas cigüeñas se afanaban en intentar pescar algo del río. Un puñado de garzas reales nos sorprendían a todos. El ruido del agua correr interrumpía la monotonía que el silencio guardaba en esa zona. Algunas ovejas corrían de aquí para allá inquietas ante nuestros pasos.


Cuando las diez de la mañana se acercaron al reloj, hemos buscado un lugar para comernos el habitual bocadillo. Unos arboles en la lejanía en plena floración era el punto fijado para dicho fin, aunque una vez alcanzados los mismos, hemos decidido refugiarnos mas abajo pegados al río, del intenso viento que soplaba. Las flores de estos arboles olían bien, todos hemos coincidido en que dichos arboles eran tilos.
Durante este descanso ya habitual y entre muerdo de pan y chorizo, la conversación de hoy eran los remedios caseros para cualquier tipo de enfermedad. Así hemos pasado desde curar las hemorroides con la raíz de la "ardolla", hasta los dolores de muelas, constipados, circulación sanguínea y no se cuantas cosas mas. Seguramente que daba para escribir un buen libro el recoger todas estas recetas caseras.


Una vez levantado el campamento hemos seguido río abajo hasta encontrar un lugar por donde cruzarle, cosa que ha resultado imposible si no era quitándote el calzado y remangan dote la ropa para no mojarte.
As solo hemos decidido hacerlo dos miembros del grupo, un servidor entre ellos y haciendo de tripas corazón, hemos cruzado por las frías aguas del río.


Cuando mi perro se ha quedado al otro lado del mismo con los otros compañeros, no me esperaba yo que el animal se atreviera a cruzar. Mas que nada porque es familia de los galgos y el agua y el no se llevan nada bien. Entre alguna que otra risa ante su indecisión, hemos podido comprobar todos que la amistad en el mundo animal es mucho mas fuerte que la que nosotros podamos tener hacia ellos.
Entre aplausos ha sido capaz de cruzar y venir hasta nuestro lado, demostrando ante todo lealtad.



De regreso al lugar de partida hemos seguido cogiendo junquillos que huelen muy bien, había muchos y todos hemos podido traernos alguno a casa, donde ahora mismo desprenden un olor magnifico.



Con algo mas de quince kilómetros en nuestras piernas, volvíamos hasta donde habíamos dejado los coches, con las mismas sensaciones de siempre, habiendo pasado otro domingo espectacular en buena compañía y con muy buen ambiente.

ruta