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Sufridores del blog.

jueves, 23 de abril de 2015

Capitulo 647: Tu, te bajas aquí.



..Y por mucho que insista, tu, no me haces caso. Te miro y espero tu reacción, alguna palabra mal sonante, algún insulto y después de esperar un breve espacio de tiempo, no oigo nada. No te reconozco, ¿Que te pasa? Te noto cansado, te ha cambiado hasta el carácter, ¿va todo bien?
Hace unos meses que no charlamos, acuérdate que tenemos pendiente tus memorias, aquellas que según tu, iban a ser mas largas que la telenovela aquella famosa de "Los ricos también lloran..."

El Womand está a las puertas y sabes que tenemos que ir. Conoces a demasiado gente como para dejarlas colgadas, si me has dicho que tienes hasta alguna que otra pulsera preparada para su venta, de algún lado hay que sacar para subsistir todo el fin de semana. Venga, prepara la mochila, pon dentro algún que otro litro de kalimotxo y pon rumbo a la avenida, seguro que pasa alguien y nos monta. Se hace tarde y el autobús que sale para Caceres no anda esperando.

Este invierno te ha atacado mucho el frío, en cuanto llegue julio, ponemos rumbo a Pamplona, a día de hoy, puedes presumir bien alto de ser de los primeros "Huerteños" en ir a los San Fermines, lo de correrlos... esas batallitas es mejor que las cuentes tu. Alguno ni se creen a día de hoy tus andanzas por aquellas tierras, que envidiosos hay por todos los sitios de la tierra.

Va siendo hora de dejarte ayudar, no puedes seguir así. Deberías de cuidarte algo, ya vale siempre de ayudar a todo "quisqui" y no mirar nada por ti. ¿Te crees que se van a acordar de ti?


....Pues si, la verdad es que hoy algunos andábamos esperando que te levantaras, y allí, delante de todos los que te hemos ido a despedir, te pusieras en pie y empezaras a escupir por tu boca, sapos y culebras. No puede ser que sigas tan callado ante la homilía de Pepe. El pobre cura te ha aguantado tantas alar dinas, que seguro que va a ser el primero en echarte de menos.
Y predicando dice en voz alta que cada uno vive a su manera, en Dios, pero a su manera y en ese momento no puedo estar mas de acuerdo con el párroco. Tu fuiste el primer hippy del pueblo, ese galardón no te le puede quitar nadie y como buen hippy así estuviste actuando gran parte de tu vida.

Pero el que te conocía bien, sabia que un rincón de ese tísico cuerpo, un pedazo de corazón emergía alguna que otra vez al cabo del día. No existe ningún ser humano que sea capaz de ser mal hombre las veinticuatro horas del día, es imposible. Por eso en el momento en que te sentías lucido, aprovechabas para ser buena gente, lo siguiente todos lo sabemos. Enfermedades que no reconocemos y que nos obcecamos en esconder, Como si fuera de cobardes el pedir ayuda.
La misma culpa tiene quien necesitando ayuda no la pide, como el que, sabiendo que alguien necesita ayuda, no la da. Y así, unos por otros la casa sin barrer y tus días acortándose a pasos agigantados. Y a pesar de dejarnos muy joven, esquivaste tantas veces la muerte, que nadie se podía esperar que esta vez fuera definitiva.
Mi foto en tu pared, junto a la de Goyi, pegando a la de Emilio Curiel. Tu sangre huerteña te empujaba a no renegar de tus paisanos, aunque estoy seguro que si hoy hubieras podido asomar la cabeza en la homilía, mas de algún vecino o vecina, se hubiera ido calentito para su casa. Así eras tu Diego y así te conocíamos todos.

Y esto se acaba aquí, y el próximo octubre mi padre no te encontrara para felicitarte. No puede olvidar aquellas fiestas del Rosario, donde un padre inmensamente contento como el tuyo, donaba las mejores vacas al pueblo, para que aquel día celebraran sus capeas.

Que deprisa viviste todo lo que te pertenecía, sin apreciar lo hermoso de la vida, de la familia y todo lo que nos rodea. Esa fue tu voluntad y así la has cumplido hasta el ultimo día.

Y si, ya has visto como he tenido los huevos de entrar en Misa a despedirte, tal y como te prometí. Y escribiendo estas lineas me doy cuenta del enorme vacío que un huerteño delgaducho y con mucha nariz, va a dejar en su pueblo.

Hasta siempre amigo Torremocha, aunque tu no lo creas, te voy a echar de menos, granuja. Esto no se le hace a los amigos.

Descanse en Paz.












lunes, 20 de abril de 2015

Capitulo 646: Y volver, volver, vooolver...



Algo más de seiscientos setenta kilómetros separan nuestras casas, es cierto. También es cierto que el clima no es ni siquiera parecido. No es menos cierto que nuestras costumbres tampoco suelen ser las mismas. Pero amigos, cuando se trata de amistad, todo lo demás sobra. Incluso la distancia por muy larga que sea, pasa a un segundo plano.


Y la verdad que estas cosas son difíciles para mi de describir, puesto que siempre me quedaré corto en la narrativa y todo lo que aquí refleje, no será suficiente para que, por lo menos yo, quede satisfecho con la redacción.
Planear algo hoy en día con mucha antelación no suele gustarme. Si es difícil ponerse en camino una sola persona, contra más cuatro. Y no solo eso, si le añades que dos de los viajeros son todavía niños, pues te arriesgas a enfrentarte a mas inconvenientes de los que personas adultas acarrean.

Por eso la planificación del viaje fue cogida entre alfileres por mi mujer y por mi. Queríamos ir, sin duda. Pero hasta ultima hora no podíamos lanzar las campanas al vuelo. Seguramente que penséis todos el motivo por el cual, siempre uno está a expensas de todo y en este caso no iba a ser menos. Pero hace tiempo que decidimos de vivir todo lo al día que la vida nos dejara, apretandonos en unas cosas el cinturón, para en otras, salir victoriosos y disfrutar toda la familia de fines de semana que se quedaran grabados para siempre en nuestras memorias. Y es aquí cuando entra en la historia mi amigo Jesús. Creo que en este blog he reflejado varias veces la amistad que nos une, gracias sobre todo a nuestro equipo de fútbol, el Athletic Club. Hace ya algunos años que nos conocimos por medio de las redes sociales y de una pagina en internet, donde un servidor vivía de manera virtual todos los días de la semana. A raíz de aquello surgió entre nosotros una amistad verdadera, de las que se nota a la legua, que perduraran en el tiempo. Y lo que comenzó con el fútbol, se fue trasladando a lo personal y hoy en día casi que de lo que menos hablamos es del deporte rey.


Con la ayuda de mi buen amigo Jesús, los planes de viaje han sido mucho mas fáciles en todos los aspectos. La verdad que con él,lo único que hay que poner son ganas de ir a los sitios, lo demás... Quien le conoce bien sabe de lo que escribo en este momento. Tiene amigos en el infierno como dice su aita, para si por algún casual le toca ir allí, no le pinchen ninguno.



Y el viernes nos pusimos en camino y tranquilamente y disfrutando del viaje, el cual siempre debe de formar parte de las vacaciones, fuimos acercándonos a la comunidad Cántabra, donde tantos amigos tengo. La cara de los pequeños era de ansiedad. Aunque bien es cierto que no eran ellos solos los únicos ansiosos en esta excursión. Un servidor ansiaba el conocer el nuevo San Mames, el cual todavía no había tenido la suerte de visitar.

Llegar al municipio de Castro Urdiales es bastante sencillo, no obstante hoy en día hay múltiples maneras de conseguir ayuda para no perderte. Allí nos esperaba el anfitrión, el cual una vez nos alojó, puso todo el empeño posible en estirar el fin de semana todo lo que pudiéramos y mas.
Por eso pronto estábamos degustando algo fresco en el bar donde trabaja mi sobrino, el cual ha sido otro de los culpables de nuestra visita a estas tierras. Comprobar como le va la vida y ver como le han acogido en aquel lugar me dejó tremendamente tranquilo. He de decir que le ha echado mucho coraje y merece solo ese hecho, que le vaya todo lo mejor que le pueda ir. Sin duda que Jesús, mas su familia y amigos, han puesto mucho de su parte para que su estancia allí sea todo lo amena y agradable posible, dentro de la añoranza que el chaval pueda tener hacia su tierra.

Después de seguir visitando a buenos amigos y buenos lugares para "potear", ademas de cenar algo a la vez que íbamos consumiendo algún que otro trago, tocaba irse a la cama. El sábado estaba marcado en la agenda como uno de los días mas importantes que nos tocaba vivir. Por eso y por culpa de los nervios, mas de uno durmió poco y mal ese día, pero era lógico y normal que eso ocurriera, habían sido muchos días esperando este momento.

Desayunados y duchados el anfitrión nos llevó a conocer la nueva ubicación del arco que antiguamente presidia el antiguo San Mames. La verdad que han acertado de lleno en su ubicación y ahora preside colosalmente, las instalaciones deportivas de Lezama, donde tuvimos la suerte de charlar con algún que otro jugador del primer equipo, el cual estaba sancionado o lesionado para el partido que mas tarde disputarían el Athletic Club y el Getafe y que nosotros, tendríamos la gran suerte de presenciar en directo. Si por algo estoy orgulloso de pertenecer a los seguidores de este gran Club, es sin duda por la normalidad, sinceridad y amabilidad que tienen los jugadores para con nosotros. Nada que ver con otros "grandes" clubes, con cuyos jugadores los aficionados tienen casi imposible ni siquiera el charlar un rato de fútbol. Me da pena ver como aficionados de esos equipos deben conformarse con hacerse fotos con replicas de fotografías gigantes, para poder decir que "casi" se hacen una foto con "Fulanito o Menganito".
Nosotros incluso ademas de charlar de fútbol con los jugadores, nos tomamos las molestias de invitarles al pueblo o a nuestra comunidad, por si algún día quieren venir a conocerla. !Que diferencia!



Llegar a Bilbao y ver el nuevo campo en la lejanía hace que los nervios vuelvan a aparecer. Ahora los peques pasan de hablar calmados y sosegados, ha hacerlo a gritos y muy deprisa. Es lógico esa emoción, el campo es una autentica pasada por fuera y ya nos vamos imaginando lo que nos va a gustar cuando estemos dentro.
Las primeras fotos van recogiendo el momento y el teléfono no deja de sonar una y otra vez, puedo decir tan alto que tengo tantos amigos en Euskadi, que nunca me sentiría solo si me quedara a vivir por allí.



Las primeras cervezas refrescan nuestras secas gargantas y los primeros abrazos los vamos dando en varios bares, (cualquiera se acuerda del nombre de todos). Casi tres años sin ir y a uno le echan de menos, debe ser porque ocupo mucho espacio o porque doy unos pisotones de puta madre. Otros dicen que es mi forma de hablar, lógico que les chirríen la cantidad de "s" y de "r", que poseo en mi vocabulario... El caso es que una y otra vez va llegando gente que me conoce, unos carnalmente y otros de forma virtual, aunque pocas veces uno se confunde a la hora de catalogar a las personas que tantas y tantas veces, he tenido el gusto de leer. Recuerdo de anteriores batallas, anteriores partidos y muchas risas al recordar aquellos momentos vividos en aquel magnifico foro donde tantos amigos nos dimos a conocer,
Encontrarme con algún extremeño mas por la zona de Pozas me alegra mucho, mas aun cuando son miembros de una peña amiga de la provincia de Badajoz y a cuyo presidente tengo el gusto de conocer. Risas, tragos y mucha conversación nos empujan hasta un sitio idóneo para comer.

Luego, la visita obligada es hasta Deusto, donde el siempre dispuesto de Alfon, junto a su mujer Paqui, nos hacen sentirnos a mi familia y a mi, como si estuviéramos en nuestra casa.
La foto junto al cuadro de mi amigo eterno Guille es de cumplida obligación y estoy seguro de que no existirá viaje por mi parte a Bilbao, en donde un servidor vaya siempre a rendir mi pequeño homenaje a nuestro amigo.

Y el reloj parece que no quiere correr y los peques y su padre no dejan de mirar las agujas del mismo, son muchas las ganas de irnos acercándonos hasta el campo para en el momento de decidir entrar, no nos pille muy lejos. La tienda nos anima a gastar y aunque para mi los precios son abusivos, uno aprovecha alguna que otra oferta para llevarse algún pequeño recuerdo, ademas de agenciar varios pedidos de los amigos athletizales del pueblo, los cuales siempre aprovechan estas visitas que uno hace, para poder optar a cosas que por estas tierras, es imposible de comprar.

Un último trago en Pozas, los últimos abrazos con los amigos y rumbo al campo. Los nervios cada vez son mayores y mentiría si dijera que con el paso de los años a uno esto no le sucede. Todo lo contrario, parece como si aquella primera vez hace un montón de años ya, no hubiera ocurrido nunca y da igual las veces que vuelva a entrar en La Catedral, los nervios siempre vendrán conmigo.
Me consuelo y a la vez me emociono al ver la cara de mis hijos, sin duda que soy un privilegiado en ese momento. Compartir dicha experiencia con toda la familia no la cambiaría por ninguna final. De hecho gracias a la elección de sede tan lejana, decidimos posponer esa visita mía a Barcelona. Y cambiarla por la múltiple visita a San Mames de toda la familia. Pase lo que pase, seguro que he acertado en dicha elección.

El campo....madre mia!! que cosa mas impresionante, bonita y emocionante a la vez. Por mucho que hubiera intentado imaginarle, nunca me esperaba una cosa tan descomunal. La cara de los cuatro era un poema y ni siquiera eramos capaces de hacer fotos. Mirar a un lado, arriba, abajo, atrás, adelante. El palco, Los servicios, el bar, los pasillos, los asientos...Que campo mas bonito, macho!!. No discrepo con los nostálgicos que a día de hoy, todavía echan de menos el antiguo San Mames, yo sin duda no le cambio por este. He de decir que lo único que eché de menos el sábado con respecto a la vieja Catedral, fue ese peculiar olor a fútbol y a historia, que este nuevo estadio todavía no posee, pero que sin duda con el paso de los años se contagiará de ello.


Y para redondear el día el equipo quiso sumarse a la fiesta y dejarnos un bonito y entretenido partido, con goleada incluida, con lo que mis peques y yo, pudimos abrazarnos, gritar, cantar y volver a emocionarnos durante los noventa minutos que siempre se pasan volando cuando se trata de este tipo de visitas. Y con mas pena que otra cosa, los encargados del campo nos iban echando del mismo, casi sin dejarnos tiempo para hacer todas las fotos que de todos los lugares queríamos llevarnos para el recuerdo. Y es que como dice mi parienta, !cuando volveremos!
Las ultimas despedidas fuera del campo nos volvieron a emocionar y solo nos quedaba montarnos en el coche y poner rumbo a Castro, donde después de una cena rápida y muy cansados, decidimos irnos a la cama.

El domingo había que rematarle por la zona castreña y la comida en casa de mis "aitas"del norte, debía de ser una ceremonia por parte de todos.
Después de potear y hacer un recorrido por todas las marcas de cerveza que uno se pueda encontrar por la zona, llegamos a casa de Javiera y Jesús, donde ya nos estaban esperando con la mesa puesta. Si conocéis a Jesús y no tenéis la suerte de conocer a sus padres, os puedo decir que el dicho ese tan famoso del palo y de la astilla, aquí se cumple a la perfección. Todos los calificativos que les quieras poner son pocos para poder describirlos. Amables, sencillos, serviciales, bromistas, amigos... y así podía tirarme escribiendo hasta pasado mañana y seguro que me dejaba mas de algún que otro sinónimo atrás.

La sobremesa fue muy emocionante. A mi me encanta conocer a nuestros mayores y sus historias. Oírlas en sus bocas, ayuda a no tomarte la vida con ese miedo con el que mas de uno nos la tomamos. Simples quejas son una ridiculez al lado de todo lo que ellos han sufrido y to tenemos derecho a comparar nuestros lujos con sus penurias. Que gente mas noble y buenas personas hay en todas partes y que suerte haberme cruzado con ellas y a la vez conseguir que mi familia también entre en el trato.
Sin duda que les estaré eternamente agradecidos por lo que están haciendo con mi sobrino y con lo que este fin de semana han hecho con nosotros.

Y emocionado acabo el relato del fin de semana el cual me ha vuelto a demostrar que la vida es hermosa y que disfrutar de ella cuesta lo que nosotros queramos.
Gracias a mi hermano Jesús, sin el cual este fin de semana no hubiera sido posible. A mis "Aitas" del norte los cuales me dejan sin palabras siempre.
A los amigos de Castro: Juanjo, Natalia, Manu y esposa (que malo soy para los nombres, me cago en to.) A Quique y sus pinchos, a Juancar y su acogedor garito y seguro que me quedo mucha gente atrás, no me lo toméis en cuenta y pagarme algo la próxima vez y así, no me olvido de vuestras caras.

Sobrino, cuídate y deja el apellido en buen lugar. Se, que con tu forma de ser y con la sangre que riega tus venas, no sera difícil camelar a la gente de Castro. Abrazos.

A los amigos del Botxo, en especial a Javi, el cual siempre es acogedor con los peñistas que caen en sus manos.

Alfon y Paqui un placer como siempre y que bien os conserváis, jodios!!
Koldo, Koldo mayor, Zulu, Kimba, Andreitxu (siempre tiene un rato para venir a saludarnos, gracias y come.!!) y otros tantos que me quedarè atras y que seguro que encima se cabrearan conmigo. Si tenéis huevos me lo decís aquí a la cara..!!

Gracias a todos por el fin de semana que a mi familia y a mi, nos habéis hecho pasar. Ahh y que no se me olvide: !Aúpa Athletic!



















lunes, 13 de abril de 2015

Capitulo 645: Ruta Navaconcejo-Piornal-Navaconcejo.



Sin apenas digerido lo vivido en el día de ayer y con alguna que otra agujeta de color fucsia, me dispongo a resumir de forma concisa y clara, todo lo que pudimos vivir en el día de ayer, los cinco amigos senderistas que nos acercamos de nuevo al valle del Jerte, para hacer una de las rutas mas difíciles que existen por la zona.







La salida la volvimos a programar para las siete de la mañana y he de decir que en esta ocasión, la noche anterior dormí un poco menos de lo habitual y ese hecho, me pasó factura en los primeros kilómetros de ruta, los cuales son los mas duros de la misma.
Como ya hablamos dentro del grupo, la ruta era algo mas larga de lo habitual, con lo que decidimos hacerla a dos paradas y de ese modo tomárnosla con un poco mas de calma. Cosa que por otra parte, no conseguimos hacer.




Después de acarrear el pan del pueblo, pusimos rumbo a Navaconcejo, localidad en donde empieza la ruta escogida. La temperatura era muy agradable y apetecía llevar una manga larga puesta, sobre las ocho y media de la mañana, hora en la que comenzamos a caminar.

El pueblo despertaba a la vez que nosotros lo atravesábamos buscando el lugar de inicio y varios coches y furgonetas, ponían rumbo hasta los bancales llenos de cerezos, donde la hoja de los mismos recién caída, empieza a dar paso a las diminutas cerezas, cuestión que aprovechan los dueños para curarlos, Fueron varios los vecinos con los que nos cruzamos y pudimos hablar con varios de ellos. La conversación que mas me llenó fue la que tuve con un señor de mas de sesenta años, el cual se quejaba a viva voz, de las tropelías que los afanados turistas, provocan en dichos bancales, por el ansia de hacerse la foto contra mas cerca de los cerezos mejor, arrancando algunas veces de forma involuntaria y otras veces no tanto, alguna que otra rama con el daño que ello conlleva a los cerezos.
La forma de fumigar los arboles ha cambiado mucho y en lugar de las habituales mochilas que se llevaban colgadas en las espaldas con el liquido curativo, ahora poseen la mayoría unos compresores que enganchados a los coches de forma de remolque, llegan hasta los mismos bancales con ellos. Con lo que el trabajo hoy en día, se hace mucho mas rápido y por lo que nos contaban los lugareños, mucho mas efectivo que antiguamente.



Las primeras rampas de la ruta son brutales, si te parece que una es empinada, la siguiente lo es algo mas y solo la manera de subirla en forma de zigzag, hace que parezca que la ascensión no es tan brusca.
El calor que nos producía la ascensión hacía mella en nuestros cuerpos, pero ninguno de los cinco decidimos quitarnos nada de ropa. Una calzada romana nos hizo animarnos un poco en las ultimas rampas antes de llegar a Piornal, donde el paisaje cambió de forma brusca y en lugar de ver los cerezos que mas abajo poblaban el paisaje, ahora eran castaños y robles los que dominaban la zona. Una cascada muy bonita nos hizo detenernos un rato para disfrutar de sus vistas y un atrevido ciclista, nos sorprendió con su bicicleta al verle ascender aquellas duras rampas, las cuales eran difícil de ascender andando, contra mas en bicicleta.

El aire era cada vez mas intenso, el pueblo mas alto de Extremadura nos recibía lleno de turistas, los cuales visitaban las zonas mas famosas del lugar. Nosotros aprovechamos para hacer la primera parada técnica en un parque merendero, el cual aun no está terminado del todo, al igual que varias calles del pueblo, las cuales como en casi toda la comunidad, se nota demasiado la futura fecha electoral.

El frío se apoderaba por momento de nuestros cuerpos y la parada la tuvimos que acortar, puesto que el aire nos daba de lleno en dicho banco, el cual nos pareció a todos el mejor lugar para el muerdino.


La ruta continuaba en dirección a peñas blancas, lugar que se encuentra a mas de mil cuatrocientos metros. Continuamos nuestro camino no sin antes visitar la nueva estatua de Jarramplas, la cual es preciosa, ademas de recordar aquella visita que dos de los senderistas hicimos hace un par de años a dicha fiesta, la cual nos encantó.


El aire dejó de ser tan intenso a medida que abandonábamos el pueblo y caminando un buen rato por una carretera asfaltada, llegábamos al pantano de la localidad, el cual a todos nos pareció muy pequeño, aunque es cierto que todavía tiraba el agua por el rebosadero.
Al lado del mismo se encuentra Peña Negra, lugar que nos recomendaron de subir para disfrutar las vistas que hay desde dicho lugar, el cual tiene la curiosidad de dejar ver a un lado la comarca del Jerte y al otro, la comarca de la Vera. Sin duda es imposible describir las vistas que pudimos disfrutar, a pesar de que el aire era muy fuerte en la cima.



Nos quedaba por hacer lo mas difícil de la ruta, cosa con la que no contábamos, puesto que todos creíamos que el descenso seria duro pero no tanto. Y monte abajo, sin senderos ni casi veredas, tuvimos que buscarnos la vida unos por un lado y otros por otro y juntarnos los cinco justo al finalizar el monte, donde volvíamos a toparnos con cientos de cerezos, los cuales nos avisaban que el pueblo no estaba muy lejos.

 Allí mismo optamos por hacer la segunda parada. En los relojes marcaban las cuatro de la tarde y aunque era tarde, el fuerte descenso por el monte nos había quitado el hambre a todos, por lo que dicha parada no fue muy larga y un poco cansados después de llevar mas de veinte kilómetros en las piernas, nos pusimos de nuevo en camino buscando el pueblo de Navaconcejo, el cual le empezamos a divisar mucho antes de lo que nos hubiera gustado, puesto que el verle tanto rato parece que queda menos por andar de lo que en realidad nos quedaba aun.
A punto de llegar a los treinta kilómetros y ocho horas después de haber comenzado la ruta, alcanzábamos de nuevo el coche, donde apurábamos el poco agua que nos quedaba a tos, por lo que decidimos entrar a tomar algo fresco en un bar de la localidad, antes de ponernos de regreso a Huertas. Cansados pero contentos de haber logrado realizar esta dura ruta, la cual había permanecido muchos meses en nuestras cabezas, hasta que por fin el día de ayer, logramos terminarla.

Nos vemos por las callejas.

La ruta.





















lunes, 6 de abril de 2015

Capitulo 644: Cerezos en flor.















Lo que para los vecinos de la zona era una cosa normal, producto de la naturaleza, para los visitantes que se acercaban por la zona y los que pasaban de largo y se quedaban estupefactos ante tal explosión de color. Muy avispados los moradores del Valle del Jerte, comenzaron a vender tal evento a los turistas y visitantes que pronto corrieron las voces por toda la península, incluso, fuera de ella, para que este momento no pasara desapercibido para todos nosotros.




A pesar de que esta fiesta, uno la tiene mas que vista, es imposible negarte a volver a contemplar tal maravilla. Si encima eres capaz de arrastrar a nuevos visitantes a la misma, creo que uno ya se da por satisfecho, solo con observar las caras de los que por vez primera ven en directo tal espectáculo.




Pero nosotros tenemos todavía mucha mas suerte si cabe, puesto que, ademas de tener el Valle a poco mas de una hora de camino, nos separa de el, un parque nacional. Me refiero al parque nacional de Monfrague, el cual luce espectacular en cualquier época del año, pero es en primavera, cuando su abundante jara se adorna con sus espectaculares flores, cuando de verdad que merece la pena pasar por el.

Una vez cruzado dicho parque llegamos al Valle, donde los primeros cerezos pronto nos deslumbran con sus blancas flores. Decidimos pasar por Valdastilla, puesto que al estar mas bajo la floración estará mas desarrollada. Así mismo, aprovechamos para volver a contemplar su hermosa cascada, la cual a diferencia de mi anterior visita, la cual aprovechamos nosotros solos del lugar, era imposible no cruzarte con personas, tanto en la subida, como en la bajada. Turistas madrileños, andaluces, valencianos, incluso muchos extranjeros, intentaban con sus cámaras recoger el momento.


Después de la visita a Valdastilla, decidimos subir al pueblo del Torno, al cual nos une un fuerte vinculo, por culpa de nuestro párroco, el cual es nativo de dicho pueblo. Una de las cosas que mas me gustan del Valle del Jerte y que a lo mejor a muchos les pasa desapercibida, son sin duda sus gentes.

El pararte en cualquier pueblo a preguntar por cualquier sitio es adquirir cultura, puesto que todavía a día de hoy me falta encontrarme con alguien del lugar, que ademas de darte una buena explicación, no te aconseja el visitar algo mas de lo que tu lleves previsto hacer, ademas de aconsejarte donde comer o en que bar entrar a tomarte algo.
 En el Torno aparte de eso, una buena mujer nos acompaño a visitar la casa donde nació nuestro párroco, ademas de explicarnos como había evolucionado dicha construcción.





Un buen rato después estábamos sentados a la mesa, justo en un restaurante a orillas del río Jerte, un lugar muy acogedor y muy tranquilo, donde la comida es exquisita así como el trato y rapidez en el servicio.

Para seguir con nuestro domingo turístico, decidimos llegarnos hasta la ciudad de Plasencia, la cual era una gran desconocida para mi familia y para mi. A pesar de estar demasiado cerca de nosotros.
 Pasear por su casco histórico es un placer. Ver su plaza abarrotada de gente y ver su catedral, es otro de los placeres que uno puede saborear en la ciudad placentina.





La calor reinaba y nada mejor que refrescarnos con un helado, el cual compramos en la plaza mayor. Seguir caminando por la ciudad contemplando palacios, puertas y murallas bajo un sol de justicia hizo que dicho domingo nos recordara mas al verano, que a la estación en la cual nos encontramos.
Volviendo al coche, el cual dejamos aparcado junto a la "Isla", es un buen invento las escaleras mecánicas situadas en dicho lugar, desde donde se accede a la zona monumental en apenas dos minutos.




No queríamos dejar pasar la oportunidad al estar tan cerca, de volvernos al pueblo no sin antes visitar el reciente mente inaugurado, monumento a las victimas de la catástrofe del pantano de Torrejòn. Donde mi abuelo fue uno de los supervivientes de aquel desastre, el cual cincuenta años después, sigue sin aclararse. Ni siquiera se sabe a ciencia cierta, cuantas victimas hubo en tan terrible "accidente", ni quien fue el culpable de aquello.
La verdad que el monumento que yo me esperaba era otra cosa. Hay cientos de rotondas por los alrededores de la presa donde hacerles de verdad dicho monumento y no esta diminuta estatua que si no es por los vecinos del pueblo a los cuales tuvimos que preguntar, nos hubiera sido imposible encontrarla. Aunque el mejor monumento para las victimas y sus familiares seguramente que seria el esclarecer culpas y pedir perdón por parte de los verdaderos culpables, los cuales cincuenta años después, con muchos de ellos ya fallecidos, siguen sin salir a la luz.


Poniendo fin a nuestro viaje turístico, nos topamos de frente con la otra cara de las vacaciones, que no es otra que los accidentes de trafico, los cuales cuando hay victimas, te dejan un mal sabor de boca. Y lo malo es que según van pasando los años, uno se va a costumbrando a estas cosas y aunque me duela escribirlo, cada día nos importa menos el dolor ajeno.

Un domingo especial, familiar y con un tiempo excelente, aprovechando uno de los entornos que mas me gusta de nuestra comunidad extremeña. ¿Que mas puedo pedir?