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Sufridores del blog.

sábado, 21 de abril de 2018

Capitulo 908: Elvira, mi tía, mi madrina y una gran mujer.



Y a pesar de ser ley de vida, uno no llega acostumbrarse a ello. Noticias tristes que uno se va preparando para asumirlas pero que los recuerdos hacen difícil tal ofrenda.
Como si de telepatía se tratara llevo una semana acosado por las malditas migrañas que cada vez me dan mas fuertes y me quedan mas secuelas; aparte del dolor de cabeza últimamente me queda mal estar general, como si mi cuerpo supiera que un ser querido fuera abandonarnos.

Fue recibir la noticia de su muerte y mi mente empezar a trabajar a marchas forzadas, recopilando un montón de vivencias a su lado pero sin ser capaz de ordenarlas. Una sensación que no recuerdo haberla sufrido antes. Y mira que llevo rato delante del ordenador sin saber por donde empezar.
En el silencio de mi estancia un pajarillo quiere ser participe de este recuerdo y con su cante me anima y a la vez empuja a comenzar a escribir.

Que dolor saber que no nos volveremos a ver, pero por otro lado uno se siente orgulloso de haber formado parte de tu familia, a la cual siempre tuviste en un pedestal. Siempre pendiente de cualquier detalle por mínimo que fuera, felicitando cumpleaños de todos y preocupándose siempre por como nos iba la vida a los demás. La suya no fue fácil ni mucho menos, solo hace falta escuchar a mi padre contar el hambre que sus cinco hermanos pasaron de pequeños. Y aunque ahora cuando se lo cuenta a sus nietos estos parecen creer que están oyendo historias de siglos pasados.

Como tantos huerteños por aquellos años no tuvieron mas remedio que emigrar para no morir entre la miseria y se de su boca que le dolió mucho dejar su pueblo, puesto que a su Virgen del Rosario siempre la llevaba consigo.
Y era precisamente el día del Rosario cuando venían al pueblo, junto a mi abuela Vitoria eran incondicionales de su rosario, procesión y por supuesto la puja, la cual no solían perderse.
Como buena madrina con su ahijado no tenía reparo y yo siempre vacilaba de ello delante de mis amigos del pueblo. !Mira lo que me ha traído mi madrina! y ellos se morían de envidia.

Hoy como homenaje fui a coger unos cardillos porque se que a ti te encantaba cogerlos. A la mas mínima que podías solías escaparte en las pascuas junto a tu marido Alfredo, que hace algunos años decidió subir solo a la luna sin esperarnos. Malditas enfermedades que roban la mente a nuestros seres queridos. Me vinieron a la mente tus sonoras carcajadas que siempre repartías con la gente que tenías a tu lado; muchas veces pienso que tu sonrisa la ha heredado mi hijo Daniel, puesto que sigue tus pasos repartiendo alegría con quienes tiene a su lado.

Cuando sin duda ejerciste de madre para conmigo fue en mi época militar, donde fui llamado allá por el año 92 cuando media España se repartía el ir de vacaciones a Barcelona o hacerlo a Sevilla, me tocaba quedarme en el maldito cuartel del Goloso, sabiendo que Tía Elvira estaba pendiente de mi en todo momento. Me trató como un hijo mas, lavando ropa y sobre todo dándome los consejos que por aquellos años yo necesitaba lejos de mis padres. Aquella frase de "se lo que te duele estar lejos del pueblo" me retumba todavía en la cabeza. Tú que pasaste por lo mismo en peores condiciones sabías siempre dar el ánimo justo para estar toda la semana contento. Con el dinero siempre me hacías mentirte y decirte que tenía suficiente, porque así y todo siempre me dabas más preguntando si tendría bastante con ello.

La vida te arrebató a una hija dándote una puñalada donde más duele y ejerciendo de matriarca te recuperaste sabiendo siempre mostrar tu mejor cara dejando el dolor por dentro, dolor del que ninguna madre se recupera jamás. La enfermedad de tu marido fue otra prueba de esta caprichosa vida que no es justa con la gente buena y de la mejor manera lo fuiste asumiendo.

Te vas dejando un vacío muy grande en la familia la cual te despedirá unida como a ti te hubiera gustado ver. Siempre decías que a pesar de ser cada uno de una manera, a la hora de recibir las penas y celebrar las alegrías, esta familia siempre fue un referente.

Me duele tanto escribir esto que siento haberme quedado corto al describirte. Tía Elvira allá donde estés siempre te llevaré presente en mi corazón, que la tierra te sea leve.
Te quiero.






martes, 17 de abril de 2018

Capitulo 907: Peraleda de San Román.



No fue fácil la ruta que hicimos este ultimo fin de semana, a pesar de que cuando la estudiamos para realizarla sabíamos que iba a ser una ruta algo mas larga de lo habitual, pero no contábamos con el terreno tan rompe piernas que nos íbamos a encontrar.


El caso es que a las siete de la mañana nos dábamos cita en el lugar de siempre, esta vez con la novedad de que era sábado, es un lujo el poder contar con amigos que les venga bien ir cualquiera de los dos días del fin de semana.
Comprar el pan y poner rumbo de nuevo a los Ibores, donde estuvimos la semana anterior haciendo otra ruta. Son tan grandes que podrías estar caminando por ellos un año entero y no repetirías ninguna ruta.


La ruta elegida partía desde el pueblo de Peraleda de San Roman, la cual consta de poco mas de 270 vecinos, a pesar de que a simple vista el pueblo parece mucho mas grande. Allí sobre las ocho estábamos aparcando el coche. Los vecinos Peraleos también iban amaneciendo y al vernos con las mochilas colgadas nos miraban algo extrañados. Como la ruta que teníamos pensada no era circular, debíamos hacerla nosotros para poder acabar de caminar de nuevo junto a nuestro coche. Para ello a los 19 kilómetros de los que constaba esta ruta, había que sumar otros cuatro que anduvimos por asfalto para llegar al circulo. Estos kilómetros fueron los primeros que hicimos a primera hora, dado que no nos gusta mucho andar por asfalto y cuanto antes te lo quites de encima mejor. Y la verdad que una vez terminada la ruta, nos alegramos de haberla hecho así, puesto que si lo hubiéramos dejado para el final, nos hubiera costado un mundo andarlos.


Con las piernas a punto después de esto, comenzamos a caminar pegados a un regato que iba hasta arriba de agua, ademas de que la hierba mojada nos iba cambiando el color de nuestras botas. Da gusto caminar ahora por el campo.

El primer lugar que nos encontraríamos sería el puente del Búho, que está situado justo al lado de un molino antiguo en un lugar estratégico y que seguramente que dio trabajo a varias familias. El lugar es precioso y dan ganas de quedarse allí varios minutos escuchando el atronador sonido del agua al chocar contra los restos de la antigua presa.



El regato que comenzamos a recorrer se había convertido en un río hasta arriba de agua y nos da ha entender que el embalse de Valdecañas no debe andar lejos visto el caudal que al pasar el puente, tiene el río.


Y así fue, justo girar a la derecha y de golpe nos dimos con un pantano rebosando agua y que seguro que tendría sus compuertas abiertas visto la cantidad de regatos y arroyos que vamos saltando durante los seis kilómetros que andamos al borde de la orilla. El agua es vida y nada mejor para comprobarlo que pasear un rato por la orilla de un pantano. Varias decenas de especies de pájaros distintas revolotean alegremente por las inmediaciones y la temperatura va ganando grados, aunque todavía no estorba la manga larga que llevamos.

Cuando llevamos poco mas de 8 kilómetros decidimos parar a comernos el famoso muerdino, puesto que un tronco seco de encina nos invita a sentarnos encima suya. El lugar es espectacular para este fin y todos coincidimos en que últimamente somos unos privilegiados cuando paramos a comer.


Sabiendo que nos quedan dos tercios de la ruta decidimos apretar el ritmo pero nos es imposible hacerlo al transcurrir la misma campo a través. Por lo que entre y subir y bajar, cruzar regatos y saltar alguna que otra pared las piernas van acusando el esfuerzo y llega un momento en que nos sentimos agobiados al comprobar que la ruta no discurre por ningún camino.



La experiencia nos ha enseñado a controlar nuestras mentes y cuando peor lo veas lo mejor es pararte, coger aire y mirar a tu alrededor, disfrutar de las vistas y estudiar la situación, con calma siempre las decisiones son las acertadas.
Fue entonces cuando dimos con un camino un poco mas marcado y a pesar de que el gps no nos mandaba por el, decidimos caminar por su senda durante un par de kilómetros, sabiendo que la linea a elegir no estaba muy lejos de nuestros pasos.


Sería el kilómetro 16 o 17 cuando llegamos al cancho castillo, un lugar espectacular y que merece mucho la pena de visitar. No todos los días uno puede contemplar una mole de piedra tan enorme y con tantos vestigios de nuestros antepasados.


La ruta hasta este lugar estaba bien marcada en un pasado, pero lo que es hoy en día deja mucho que desear. No veo que sea tan difícil repasar carteles y colocar los que se hayan caído o algún vándalo haya quitado; es obligatorio que las cosas que quieras enseñar de tu pueblo sea lo mas fácil posible de llegar y hoy en día y con el agua caída hasta la fecha es difícil llegar hasta este magnifico lugar.


Los últimos siete kilómetros hasta llegar al coche fueron donde mas charcos pisamos. La dehesa estaba hasta arriba de agua y tuvimos que abandonar varias veces el camino para no terminar con el agua dentro de nuestras botas.



23 kilómetros después y cansados como si hubiéramos andado el doble, llegamos al coche. Allí echamos un ultimo trago de agua y estiramos un poco para las posteriores agujetas. La ruta había sido dura y habíamos logrado terminarla. Todo un logro que de nuevo los tres mosqueteros, nos apuntamos en nuestras mochilas.




Nos vemos por las callejas.

La ruta







domingo, 15 de abril de 2018

Capitulo 906: Trujillo- Don Benito.



Volvía el futbol a la ciudad de Trujillo y el rival que tocaba recibir era el Don Benito, equipo que está inmerso en los puestos de cabeza luchando por la liguilla. No solo eso, sino que si el equipo calabazón se imponía hoy, se colocaba líder provisional.
Así que se esperaba una buena entrada de público a pesar de que los socios también pasaban por taquilla. Han sido muchos los aficionados que han venido desde Don Benito para animar a su equipo, siendo ejemplar su comportamiento.

Después de la derrota trujillana en Arroyo de la Luz, el equipo se había conjurado para sacar algún punto en el partido de hoy, sabiendo ante todo que el equipo de enfrente es de las mejores plantillas que hay en la tercera extremeña con jugadores de un nivel excelente. Ante un equipo con mayor calidad en el mundo del futbol solo existe el trabajo, y esto es lo mas bonito de este deporte que se puede contrarrestar una cosa con la otra.
Y hoy el equipo trujillano se puso el mono de trabajo para intentar hacer frente al equipo calabazón y una vez concluido el partido la afición local  se fue a casa con el mal sabor de boca por un lado de la derrota y por otro orgullosa de que sus jugadores lo han intentado hasta el final, creyendo que de nuevo el futbol le vuelve a dar la espalda a este equipo.

Centrándonos en el partido los de Liberal saltaban al campo con un once casi habitual en los últimos partidos, dado que hay poco fondo de armario para elegir.
En portería Jorge tenía la misión de no encajar gol con el peligro del estado del campo, el cual con el agua caída estaba muy rápido en algunas zonas y en otras el balón se frenaba en seco.

En defensa formaban Doncel por una banda, Bussy en la otra y en el centro Pacorro y Manu, los cuales en lineas generales han estado muy bien. Han tenido mucho trabajo y en velocidad siempre se han impuesto al equipo calabazón.

En el centro del campo Mario, Beato y Manolo que volvía al once, se las tenían que ver con uno de los mejores centros del campo de la categoría.
Arriba el bueno de Jaime parecía un enano al lado del central dombenitense, y por una banda lo intentaban Selu y Kike por la contraria.

El partido comenzó como nos tiene acostumbrados el equipo trujillano, queriendo el balón y presionando al equipo rival después de perdida. El campo no estaba para muchas florituras y muchas veces la única solución era darle un boleón a la pelota en lugar de jugarla en corto. Aunque el bueno de Beato pedía el balón con insistencia y Manolo siempre buscaba el pase para los tres de arriba. Kike se dejaba el alma en cada balón y Selu lo intentaba por su banda la mayoría de las veces sin éxito. Jaime se desmarcaba una y otra vez y los balones por alto siempre eran de la zaga calabazona, muy segura todo el partido con su portero Sebas en modo estrella.

Entre el publico habitual sabíamos de lo complicado que era el partido de hoy y todas nuestras opciones pasaban por ser fuertes atrás y mantener la puerta a cero todo el tiempo que se pudiera, porque delante alguna ocasión seguro que tendríamos.

El peligro del Don Benito tenía un nombre, Abrahan Pozo es un jugador de otra categoría y hoy lo ha demostrado. Cuando peor lo pasa su equipo siempre intenta ser el protagonista y junto a un buen Amorín comenzaron a crear peligro en área trujillana. Aunque el gol vino de falta directa que lanzó Pavón y que Jorge por culpa del césped no pudo atajar.

El guión cambiaba mucho con este gol y todo lo trabajado durante la semana explotaba demasiado pronto. Era el minuto 15. Poco después una jugada en el área trujillana la culmina el arbitro con falta al borde de la misma y amarilla para el capitán Pacorro, metiendo el susto en el cuerpo al respetable que pensaba que había pitado penalti. La falta la lanza Pozo y Jorge hace la parada de la mañana sacando una mano prodigiosa.
Parecía vencido el equipo trujillano pero la casta de estos jugadores salió a relucir y Beato junto a Mario se hicieron dueños de la medular, robando y dando un paso al frente. Un tiro de Beato desde la frontal que todos vimos dentro hace lucirse a Sebas y poco después Kike la pone pegada al palo sin la fortuna de haber conseguido el gol. No se amilanó el equipo trujillano que buscaba el empate con mucha cabeza sin perder la posición y estando atentos a las contras del equipo rival.

Llegamos al descanso contentos por el futbol mostrado por parte de los dos equipos y después de algún refrigerio y con el olor a cordero asado de fondo, tomamos asiento para presenciar la segunda parte.
No era fácil la misión pero a este equipo no se le puede echar en cara que no se parte el pecho en su estadio y el publico que lo sabe ayuda para achuchar todos juntos. La afición visitante lo sabe y también anima a los suyos. Han sido muchos los desplazados hasta el estadio trujillano que de forma civilizada se han mezclado con la afición local demostrando que el futbol puede ser ese deporte que muchos deseamos que sea. En el partido de ida tuve la suerte de ser recibido en el campo calabazón de la misma manera y eso me enorgullece poder devolver el mismo trato que uno recibe.

La segunda parte el físico sería importante ante el estado del campo por lo que había que regular bien las fuerzas. El cambio de Willy por Kike cambiaba un poco el dibujo táctico de Liberal y Jaime tenía un compañero un poco mas cerca, aunque también le iba a hacer defender un poco más. Las ocasiones se iban sucediendo en ambas porterías y Pozo estuvo apunto de sentenciar la contienda después de otra nueva intervención del meta visitante Sebas, que sacó otra mano para mandar a corner otro disparo por parte local.

El tiempo se acababa y el equipo local seguía apretando. Los aficionados confiaban en el golpe de suerte necesaria para conseguir el empate y apunto estuvo de llegar en tiempo de descuento en una jugada embarullada que terminó en corner y que el colegiado no dejó sacar pitando el final.

Otro partido que se escapa del Julian García aunque con muy buenas sensaciones por parte del equipo que hoy se enfrentó al que puede ser campeón del grupo.

Suerte al Don Benito y ojala que nos volvamos a ver al año que viene.

Puntuación:

3 puntos: Beato.

2 Puntos: Manolo.

1 Punto: Kike.

















miércoles, 11 de abril de 2018

Capitulo 905: Fresnedoso de Ibor- Canal de las Herrerías.



Si pregunto a los seguidores de mi blog por la ruta extremeña que mas piropos he dedicado dentro del mismo, seguro que mas de uno contestaría que una que hemos realizado unas cuantas veces por Campillo de Deleitosa, la cual sin duda consideramos una ruta especial. Si digo que tenía que ser obligatorio que todo senderista de la comunidad hiciera esta ruta no exageraría, puesto que es una ruta espectacular además de bastante fácil de realizar. Son tantas las posibilidades que desprende esta ruta que cada vez que la hacemos tenemos planes de lo que haríamos nosotros si este terreno fuera nuestro. Y es que estamos seguros que si esta ruta cae en otra comunidad seguramente que estaría mucho mas preparada incluso empleando a varios trabajadores en la misma y resucitando el pueblo de Campillo de Deleitosa que le quedan poco mas de 80 habitantes. El cambio que pegaría la zona sería brutal, pero esto por desgracia solo son ilusiones nuestras.



El caso es que hace tiempo decidimos buscar alguna posibilidad de hacer esta ruta por el lado contrario al que estamos acostumbrados a hacer. Cuando el amigo Carlos encontró la posibilidad de ir hasta Fresnedoso de Ibor y desde allí venir andando hasta el Canal y poder volver por otro lado de nuevo hasta Fresnedoso la apuntamos en nuestra agenda para en el momento que nos cuadrara ir a realizarla. Y este momento fue el domingo pasado, cuando a las siete de la mañana quedábamos en la plaza de Huertas para montarnos en el coche y desplazarnos hasta la panadería para comprar pan que luego daríamos cuenta en el posterior muerdino.

Lo mejor que tiene el viajar por los Ibores son sin duda los paisajes que te vas encontrando a lo largo del camino. Una vez que pasas Deleitosa es todo un espectáculo las cadenas montañosas parecidas a los Apalaches que te van saliendo a ambos lados de la carretera, por lo que las rutas por aquella zona, comienzan mientras vas viajando.

El día no pintaba muy bien, la lluvia fina nos acompañó por algunas fases del viaje y dentro del automóvil íbamos deseando que el agua nos diera una tregua para hacer la ruta, dado que la última vez que vinimos nos llovió desde que comenzamos a caminar hasta que volvimos al coche, fue una ruta completa de agua.

Al llegar a Fresnedoso, pueblo que habitan unos 272 habitantes según el ultimo censo, buscamos en el móvil el comienzo de la ruta puesto que la entrada del pueblo nos pareció un poco rara a los tres compañeros. Al llegar a una especie de plaza con un gran pilón en el centro de la misma, el cual estaba pintorreado con nombres y con el lema de "quintos 2.018", fiesta que se celebra en el pueblo a mediados de enero, allá por San Antón. Los vecinos del pueblo son conocidos  por el gentilicio de Usías, el cual no se a que es debido.

La ruta planeada constaba de unos veinte kilómetros, algo mas larga que los catorce de los que consta la ruta de Campillo de Deleitosa. Yo la verdad que no había mirado nada de la misma, lo único que sabia era que compartía con la de Campillo todo el canal de las Herrerías, la joya de esta zona. Por lo que la ruta no podía estar mal si no todo lo contrario, seguro que sería una pasada.



Cuando nos colgamos las mochilas para caminar un vecino del pueblo al vernos pensó que nos habíamos perdido y gentilmente se ofreció a sacarnos del pueblo. Es curioso siendo de tan cerca la pinta de guiris que debemos de llevar cuando vamos de senderismo, que en mas de un pueblo nos han confundido con ellos.
Nos costó un rato dar con el comienzo de la ruta, puesto que la cobertura es mala y las calles no señalaban apenas nada, menos mal que el bueno de Carlos se arma siempre de paciencia y acaba dando con la linea a seguir, aunque bien es cierto que a Javi y a mi nos divierte las veces que debemos de volver por nuestros pasos cuando el móvil hace un típico ruido que ya tenemos memorizado los tres.

La ruta comienza animada, una calleja por la que hay restos de haber bajado agua a tutiplen nos hace poner las orejas tiesas y andar con cuidado de no tener algún accidente que nos condicione toda la ruta. Hace frío y el aire sopla con fuerza, las manos se quedan frías y apetece abrocharte hasta arriba. Pero pronto una buena cuesta nos hace entrar en calor y durante un par de kilómetros o tres no dejamos de subir.

Las vistas de Fresnedoso desde el alto son preciosas y el amanecer acompaña para que podamos fotografiar el momento.
Según caminamos nos vamos haciendo a la idea por donde irá transcurriendo la ruta y por que lado entraremos al canal, las dudas nos abordan y nos hacen opinar de distinta manera, aunque no puedo dejar de reflejar en el blog, que fue lo que yo decía lo que al final sucedió.


El agua sonaba correr bastante cerca y nos imaginamos que la garganta Descuernacabras estaría cerca y pronto nos toparíamos de frente con ella. Pensando que existiría algún puente para cruzar como existe en la otra parte de la ruta, nos llevamos la sorpresa de que dicho arroyo habría que cruzarle a "la pata la llana". No es que apetezca mucho probar el agua fría de la garganta, pero no queda otra que quitarnos las botas y remangarnos los pantalones. Si está fría el agua, y tenemos que tener cuidado puesto que resbalan mucho las piedras que vamos pisando y corremos el peligro de caer y al final mojar las botas. Cuando sales del charco es cuando de verdad duelen los pies



Sin duda que el lugar donde nos calzamos de nuevo las botas es uno de los mas bonitos que nos encontramos en la ruta, una especie de molinos abandonados con unos cuantos de enormes chopos nos hacen pensar que en verano debe de ser un lugar estupendo para pasar el día. Pronto subimos otra cuesta que nos lleva a zona conocida por nosotros, cuando en verano subimos a la cueva de Juan Caldilla y acabamos dándonos un baño en este lugar. De ahí hacia delante ya conocemos todo el terreno hasta que alcanzamos el canal, al cual bajamos por un lugar distinto y algo señalado a simple vista mejor que la ultima que vinimos.


Y comenzar a caminar por el canal es una sensación que a pesar de haberlo hecho tantas veces, no deja de relajarme y enamorarme. Las vistas son siempre espectaculares vayas en la época que vayas aunque creo que sin duda el domingo fue de los mejores días para ir y fotografiar el lugar. El color verde se mezcla con el color piedra del canal y con las nubes que tapaban a trozos el cielo azul.

El muerdino toca justo una vez que pasamos el acueducto, que es sin duda la zona mas espectacular de todo el recorrido. La ultima vez tuvimos que meternos debajo de sus arcos para comer sin mojarnos, pero el domingo tuvimos a esa hora un clima estupendo y nos sentamos donde casi siempre que el tiempo nos deja. Merece la pena echar un rato mas de lo normal, las vistas son tan maravillosas que junto al ruido de la garganta uno se quedaría allí el tiempo que hiciera falta.



Toca seguir canal adelante hasta llegar al final del mismo. Bajar buscando la vereda correcta siempre cuesta, entre que la ruta está poco señalizada, las cabras que por alli acampan y la cantidad de gente que vamos a realizar esta ruta las veredas se multiplican en algunos lados, aunque nosotros pillamos la buena que nos deja justo al lado del puente ganadero que nos cruza hasta la zona de Fresnedoso. Una vez allí todo es nuevo para nosotros, nunca antes habíamos cruzado el puente y solo habíamos visto la zona justo desde en frente.




Subimos una dura rampa hasta que el móvil nos avisa que nos hemos pasado de la ruta diseñada, nos extraña un poco puesto que el camino que llevamos a simple vista parece el correcto, pero la ruta que nos hemos bajado la diseñó un francés residente en la zona y él sabrá mejor que nosotros por donde ir. Este trozo nos agobia un poco a los tres aunque bien es cierto que poco a poco nos estamos acostumbrando a perdernos unos metros y hacer las rutas por donde nos parece, aunque pronto encontramos el lugar por donde debemos de seguir caminando.




Y hace calor a esa hora y los kilómetros van haciendo mella en los pies los cuales notaron para bien el baño que se dieron a primera hora. Callejeamos por la zona hasta llegar a la carretera, aunque pronto debemos de abandonarla para seguir caminando por callejas, las cuales mas de una han sido absorbidas por los dueños de cercas linderas, que como en casi todos los pueblos que visitamos pasa. Una pena que estas cosas no estén mas perseguidas por las autoridades y la gente pueda mangar de esta manera terreno publico sin darse importancia ninguna.





Cuando el móvil marca los veintiún kilómetros hacemos entrada por una calleja al pueblo, el cual solo nos recuerda por donde debemos de ir un arco que han construido nuevo y que da nombre a la calle. Allí en la plaza de la fuente pintorreada echamos un trago de agua mientras estiramos un poco en posiciones de yoga, las cuales nos enseña nuestro amigo Javi que es asiduo a este arte. La verdad que lo hacemos porque en la plaza no hay nadie, si no la verdad que un poco de vergüenza si que me da por lo menos a mi...



Una vez en el coche toca valorar lo vivido y llegamos a la conclusión que no será la ultima vez que haremos esta ruta, la cual nos ha gustado mucho a los tres de siempre, los cuales todos los domingos compartimos coche, muerdino y gastos varios, unas veces uno y otras veces otro, como debe de ser para llegar a ser cómplices de este vicio que tenemos en común.

Nos vemos por las callejas y si no, pues conformaros con leer el blog.

La ruta