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Sufridores del blog.

martes, 15 de agosto de 2017

Capitulo 852: Y tú, ¿aceptas el reto?


Sintiendo vergüenza de pertenecer a la misma especie que los cerdos que van dejando toda la porquería que pueden y mas por el campo. Lanzo el reto de recoger una bolsa entera de suciedad que no hará falta que te vayas muy lejos para llenarla, aunque yo aproveché el día mejor y caminé por nuestra dehesilla para de paso hacer unas cuantas de fotografías para mis seguidores, que hará mucho que no pisan por estos contornos.


Latas, paquetes de tabaco, plásticos, cartuchos viejos etc. De todo un poco hasta juntar un kilo dentro de la bolsa que ya no permitía mas contenido e su interior.
Dame amaneceres en mitad del campo, huyendo del mundanal ruido.


En las tierras donde nací, donde di mis primeros pasos y donde espero dar los últimos.



Siempre con mi compañero fiel dispuesto a acompañarme a cualquier hora, a cualquier lugar y en cualquier momento.





miércoles, 9 de agosto de 2017

Capitulo 851: La vida sigue igual, vamos a cambiarla!!!!



No fue fácil explicárselo a mis amigos de siempre, ellos nunca pensaron que mi decisión fuera seria. A mis padres no tanto, mi madre solo me dijo que hiciera lo que yo creyera conveniente, mi padre sin embargo estuvo mas reacio ante mi comunicación. Lógico y normal cuando él siempre fue rival de los vecinos de arriba. Pero yo seguía empeñado en jugar con los mejores jugadores de los alrededores. Nunca triunfé ni mucho menos destaqué entre todos ellos, pero de aquella experiencia me quedé sin duda con lo mejor que puedes tener y es la amistad.
Todavía la conservo con muchos de aquellos compañeros de equipo que sin duda siempre fueron mucho mejor que un servidor.

Con el paso de los años practiqué otros deportes como el fútbol sala o el fútbol siete y siempre me interesé por los deportistas de cualquier tipo de deporte que había en la ciudad. Daba igual el balonmano, fútbol femenino, baloncesto, incluso el tiro con arco y el atletismo me hacían preguntar a sus practicantes por sus resultados.
Cuando eres padre siempre deseas que tus hijos disfruten con los deportes que ellos quieran y mi hija mayor eligió el fútbol sala y el fútbol siete para practicar. Siempre que pude la acompañé a todos los campos donde iba hasta que presencié el primer y vergonzoso enfrentamiento entre padres, aun siendo sus hijos del mismo equipo. Fue tal la vergüenza ajena que dejé de volver a ir con ella. La dejaba en el campo y cuando empezaba el partido me iba a caminar hasta que terminaban que iba a recogerla. Cuando me preguntaba si había visto el partido siempre la mentía diciéndola que había visto un rato y que ella por supuesto había sido la mejor de su equipo. Pronto se dio cuanta de que la estaba engañando y el fervor por el balón se le fue pasando al igual que a mi.

De la noche a la mañana nos comunicó en casa que se iba a apuntar al ciclismo y que con sus ahorros se iba a comprar una bicicleta. Me gustó tanto la idea que fui el primero en animarla a ello. Una vez dentro te das cuenta del trabajo que tiene organizar un club como este, donde por aquellos años eran pocos los niños que cambiaban el balón por la bicicleta. El dinero para este deporte escaseaba mucho mas que para cualquier otro y sin embargo los implicados nunca cejaron en su empeño de llevar el nombre de Trujillo por toda Extremadura y fuera de ella.
Por números de socios debían de haber sido los mejores y mas subvencionados, pero ya sabemos que el ciclismo vende poco y las empresas locales siempre se hacían las remolonas para arrimar el hombro.

Tuvieron un golpe de suerte a mi entender cuando el fútbol en Trujillo se dividió, creándose dos equipos donde en uno solo jugaban jugadores locales, a los cuales se les engañó por parte de la directiva que por aquellos años mandaba. Hicieron elegir a los aficionados decantarse por un equipo u otro, como si siendo de los dos hicieras algún mal. Aquellos dos equipos eran auténticos equipazos y si no hubiera pasado nada de esto se hubiera subido a tercera y no hubiera habido problemas para mantenerse, puesto que el equipo juvenil también estaba por entonces bien consolidado. Las empresas locales dejaron de ayudar al fútbol puesto que no sabían por cual de los dos equipos decantarse. Los aficionados que íbamos a ver a los dos equipos alguna que otra vez fuimos increpados por los radicales que solo se hicieron de uno de los dos y no me atrevo a decir quien de las dos aficiones fue peor, lo único que pensaba era la oportunidad que la ciudad estaba dejando pasar.

Cuando el equipo mas nuevo se aburrió y el animo de venganza fue desapareciendo poco a poco se echaron a un lado, justo cuando al campo de fútbol menos gente iba. De aquellas doscientas o trescientas personas que nos juntamos algunos domingos se pasó a cincuenta el día que mas había y un servidor también se empezó a aburrir y tan solo aquel programa de televisión que hacíamos un grupo de amantes de los deportes en general, fue capaz de devolverme las ganas de acudir al campo, para poder hablar los lunes del partido.

Los ciclistas seguían siendo el deporte mayoritario en la ciudad con el numero mas alto de socios. El balonmano parecía que tenía futuro y los primeros atletas comenzaban a correr por las calles de la ciudad. El fútbol seguía enterrando muertos y tan solo el equipo femenino de la mano de Gocho nos hacía disfrutar de este deporte. Los equipos bases no tenían espejo al que mirarse y los propios padres se encargaron en algunos casos de quitarles las ganas de defender al equipo donde ellos mismos habían disfrutado, que contradicción.

Desde hace tres años cuando el equipo se salvó en la ultima jornada de bajar a primera regional, vi en los implicados un punto de devoción y pronto me di cuenta que con un poco de suerte y mas socios, el fútbol volvería a resucitar en Trujillo. Durante ese tiempo uno preguntaba a los padres de los jugadores por donde andaban jugando sus hijos, como si yéndote a jugar al pueblo de al lado o a cincuenta kilómetros de tu ciudad, les hiciera mejores jugadores. Yo, junto a mi amigo Jose Búrdalo siempre nos lamentábamos en el programa anteriormente nombrado, del potencial que la ciudad estaba perdiendo. Siempre creímos en que, cuando el equipo volviera a levantar el vuelo, todos estos paisanos volverían a su nido a disfrutar de sus amigos y familiares viéndoles jugar al fútbol.

A costado mucho como en cualquier deporte que se practica en ciudades pequeñas, donde sus ayuntamientos gastan mas en ferias y fiestas que en escuelas deportivas. Y es que no hace falta invertir tanto dinero en TODOS los deportes que se practican e la ciudad, tan solo hay que tener un baremo socios-subvenciones y todos ellos estará mas o menos de acuerdo. Lo que no viene ni vendrá nunca nada bien a la ciudad es la guerra que cada uno hace por su cuenta. Ahora que el equipo de fútbol funciona y los chavales tienen espejos donde mirarse, leáse: Jorge Caceres, Pacorro, Willy, Búrdalo, Juanlu, Quique Cancho...etc. Las escuelas vuelven a caminar separadas del equipo sin opción de reencuentro dejando a un lado rencillas que hubo años atrás con otras directivas u otros directivos. No se de quien es la culpa ni quiero saberlo, para mi el espejo donde deben de mirarse otros deportes es sin duda en la escuela de ciclismo, los cuales sin apenas dinero siempre se han mantenido por encima de sus expectativas siendo lo primero una escuela y luego lo demás ha venido solo. Porque sus alumnos se han podido fijar en grandes corredores como Juan Andres o Cristina a los cuales siempre querrán emular por encima de cualquier rencilla que sus padres hayan tenido con alguien, que en este caso puedo decir que jamás vi ningún roce.

Por eso desde este humilde blog de un aficionado al deporte, me gustaría ver de una vez a los ciudadanos trujillanos caminar juntos por un deporte mejor, por el disfrute de nuestros hijos y nietos y por llevar el nombre de la ciudad lo mas lejos posible, olvidando y posponiendo el y tu mas que reina en esta ciudad desde tiempos inmemoriales y que tanto daño han hecho a cientos y cientos de chavales, que por no tener maestros competentes, cambiaron los balones por las litronas.

Suerte a todos los deportistas y sus asociaciones.

domingo, 6 de agosto de 2017

Capitulo 850: Mi primer "Calvitero"



Uno de los lugares que a cualquier senderista le gustaría alguna vez conocer siendo extremeño, es el conocido pico del Calvitero, la cima mas alta de la comunidad extremeña, con una altitud de 2.401 metros. Para ello hay que imaginarse que la ruta fácil no puede ser, aunque una vez realizada tampoco es una ruta imposible ni hay que estar sumamente preparado para realizarla. Sin duda que para mi el detalle mas importante que existe para poder coronar la cima, es rodearte de gente buena y competente, que juntos formando un equipo nos podamos ayudar a lo largo del recorrido.








Para poder comenzar la ruta temprano no quedaba otra que madrugar y así a las cinco de la mañana nos reuníamos en la plaza de toros de Trujillo, con nuestros amigos del grupo la "Trocha" de Belén, quienes eran los organizadores de esta ruta. De nuestro grupo de Huertas solo fuimos dos, pero nos vale para quedar constancia que un trozo de Huertas estuvo ayer en la cima mas alta extremeña.





Así los diez valientes pusimos rumbo a Caceres-Plasencia-Bejar y por ultimo Candelario, donde se asciende hasta la plataforma que hay al terminar la carretera. A las cinco de la mañana en Trujillo teníamos ya una temperatura de 27 grados y esta señal nos asustaba un poco al pensar que el día le tendríamos demasiado caluroso para practicar nuestro deporte favorito.
El viaje le hicimos muy tranquilo con buen ambiente y debatiendo de temas que nos inquietan a todos y que ayudan a saber que prácticamente todos pensamos igual.



Al llegar a Bejar paramos a comprar pan que el día merecía un buen y recurrente muerdino en la cima. Nos sorprendió la temperatura fresca que había en la localidad y apenas superaban los 17 grados. Que sensación produce el cambiar en pocos kilómetros tantos grados de diferencia.






Con mas risas debido al coche nuevo de nuestro amigo Carlos, el cual nos fue enseñado a lo largo del viaje las nuevas tecnologías que los mas torpes no teníamos ni idea de que existieran. Eso de hablar con tu coche y que te responda no entra todavía en algunas cabezas como la mía...


A las ocho menos veinte de la mañana y con 19 grados de temperatura comenzábamos la ascensión, la cual te pone pronto con las orejas tiesas y de vez en cuando uno  tiene que parar a coger aire. Si vas con alguien que ya la ha realizado sus ánimos son vitales para seguir caminando. El aire soplaba con alguna intensidad por momento y varios integrantes de la expedición llevaban manga larga.
Las vistas son espectaculares y el terreno hace que tengas que ir muy pendiente de las piedras sueltas que existen durante todo el recorrido. Cuando llevas un par de kilómetros de ascensión las piernas están ya calientes y un poco después llegamos al puto geodésico perteneciente al Calvitero de la zona abulense. La temperatura sigue espectacular y las vistas nos hacen elegir cantidad de fotografías.




Entre esta cima y la conocida como el Torreón que es la cima extremeña, decidimos de comernos el muerdino. Una buena ruta merece un buen vino y buenas viandas y eso fue lo que hicimos. Sin prisas y disfrutando el momento compartimos muerdo y una vez recogido todo seguimos caminando.
El terreno es un poco rompe piernas con varias subidas y bajadas hasta que llegamos al conocido "paso del diablo" donde ayudados a unas cadenas tienes que descender unos tres metros de desnivel. Otras cuantas de risas y de nuevo nos volvimos a ayudar unos a otros para que todos pudiéramos lograr llegar al Torreón.





Una vez en la cumbre tocaba hacerse fotos de recuerdo y andando un poco mas nos encaramamos en otra cima desde donde se podía ver perfectamente todo el valle del Jerte, dese el pantano de Plasencia hasta Tornavacas. Unas vistas espectaculares que daba pena dejar de mirar.




Y la vuelta la hicimos bien acortando un poco el descenso para no volver por el mismo lugar. La temperatura había subido un poco pero no llegó a pasar de los 25 grados. Tranquilos evitando alguna que otra caída y bebiendo el agua que nos encontrábamos en el camino fuimos recortando los metros que nos faltaban hasta llegar a los coches.





Justo antes y aprovechando el ultimo arroyo aprovechamos para mojarnos los pies y relajarnos con este agua fría y si se nota y mucho este gesto.
Poco después de las tres de la tarde estábamos en los coches, picar un poco quien tenía hambre y poner rumbo a casa, o sin antes parar por el camino para refrescarnos y comprobar que la temperatura por nuestro municipio era de 40 grados.








Nos vemos por las callejas.