Páginas vistas en total

Sufridores del blog.

domingo, 13 de abril de 2014

Capitulo 577: Ruta en Santa Marta de Magasca.







Uno de los pueblos que nos quedaba por andar en el grupo sin duda que era Santa Marta de Magasca, que no estando muy retirado de nuestra zona, nunca nos había dado por andar por el.
Así, a pesar de ser el día festivo que era hoy, senderistas empedernidos como nosotros dejamos todas las fiestas a nuestro alrededor y salimos al encuentro de nuestras callejas. Y es que muchos de vosotros no lo entenderéis, pero la fiebre de un senderista solo se cura andando y da igual el lugar donde lo hagas y con quien realices la ruta, el caso es salir, conocer nuevos sitios y respirar el aire de libertad que desprenden nuestros campos en primavera.


Hoy volvíamos a quedar en la plaza de Huertas a las ocho de la mañana. La verdad es que últimamente somos menos senderistas los que acudimos a las rutas, pero sabiendo que la mayoría de ellos no vienen porque han encontrado trabajo, uno se queda tranquilo al respecto. Ojala y de los mas de cuarenta miembros del grupo, nos viéramos negros para juntarnos mas de diez por culpa del trabajo, que viendo como esta la cosa, eso seria sin duda una gran noticia.
Con todo eso, nueve miembros del grupo nos montábamos en los coches y poníamos rumbo a Santa Marta, donde habíamos quedado con otros dos componentes que nos esperaban allí, al venir directos de Cáceres.


Santa Marta de Magasca sin duda que forma parte de mi vida, puesto que en dicho pueblo me tiré trabajando mas de tres años seguidos hace mas de veinte. Por eso solo con pisar sus alrededores, los recuerdos llegaban a mi mente.
La ruta descargada de internet, comenzaba en la plaza mayor de dicho pueblo, donde nos encontrábamos con la sorpresa de que dicho lugar, estaba cortado para los vehículos. Sin duda una idea acertada que muchos reclamamos para nuestros pueblos desde hace muchos años y que sin ser una cosa difícil, sigue cayendo en saco roto, como casi todo lo que pides al excelentísimo.


Con las mochilas al hombro, algunos sin parte del contenido que en ellas había por culpa de algún perro hambriento, nos poníamos en camino haciendo caso al GPS que nos indicaba por donde había que comenzar la ruta. La verdad que las nuevas tecnologías son una pasada, aunque bien es verdad que quien tiene el marrón de hacerlas caso, tiene el inconveniente y la responsabilidad de guiar al grupo para que no pierdan.
Con ese marrón a mis espaldas comenzábamos dicha ruta buscando la primera calleja que nos alejara del asfalto, que hoy nos ha acompañado mas rato del que todos queremos.
Sin duda alguna que la ruta me ha sorprendido por su belleza. No esperaba ver estos riberos tan pronunciados en el río Magasca,, ni mucho menos ver la cantidad de agua que corría por su cauce.



Una vez visto de primeras el río, nos desviábamos por un cordel el cual nos alejaba un poco mas del pueblo, sabiendo que un poco mas adelante, volveríamos a ver de nuevo dicho río. Entre encinas enormes y varios acebuches y olivos, continuábamos buscando un lugar adecuado para comernos el "muerdino" de pan. Una vez encontrado dicho lugar, nos hemos repuesto con nuestro ligero almuerzo y así, hemos seguido caminando buscando de nuevo el río. Este tramo sin duda que es el de mayor belleza, puesto que la bajada hasta dicho lugar, discurre por un arruinado camino antiguo empedrado del cual, queda muy poco ya.
La llegada al puente moreno es bonita y mas en este tiempo en el que el río corre con bastante caudal.

Una vez que hemos repuesto líquidos y hemos hecho varias fotos, nos hemos acercado hasta el pantano que da de beber a dicha localidad, pudiendo observar que estaba casi lleno, con la alegría que da ver nuestros embalses casi llenos del liquido elemento.



Desde allí hasta el pueblo quedaba un paseo y así le hemos realizado, tomándonos con calma las ultimas cuestas que nos devolvían justo delante de la piscina del pueblo, donde dicho bar posee unas cervezas fresquitas que hemos optado por degustar con gran alegría de saber que un domingo mas y después de quince kilómetros en nuestras piernas, volvíamos a completar una ruta mas y conocer otra zona que muchos de los que hoy han acudido a la ruta, jamas habían pisado.

Nos vemos por las callejas!!!.


la ruta






domingo, 6 de abril de 2014

Capitulo 576: Ruta al pico de Santa Cruz.


En la mañana de hoy nos volviamos a poner en ruta y esta vez el lugar elegido era el pico con mas altura que tenemos alrededor nuestra. El pico de San Gregorio, mas conocido por todos como el pico de Santa Cruz dista de nuestra localidad en poco mas de 14 kilometros.   A pesar de haber realizado varias veces dicha ruta, nos gusta todos los años subir a la cumbre de dicho pico. Dicho lugar tiene la peculiaridad de poder acceder al mismo por dos sitios, es decir, existe una ruta por la localidad de Santa Cruz de la Sierra, y otra opción es subir por la localidad vecina del Puerto de Santa Cruz. Por esta ultima localidad hemos optado por subir hoy.

Asi a las ocho de la mañana quedábamos en el lugar de costumbre para montarnos en los coches y llegar hasta el Puerto. Catorce senderistas nos atreviamos a realizar dicha ruta, entre ellos habia varios que era la primera vez que la hacian,  por eso a pesar de que les habiamos puesto en alerta sobre lo duro de dicha ruta, hasta que no lo compruebas con tus propias piernas, no sabes en realidad lo dura que es.
Sobre las ocho y media nos colgabamos las mochilas y comenzabamos la subida. Una espesa niebla nos acompañaba en los primeros metros de dicha ruta y esto nos ponia un poco tristes, puesto que con niebla las magnificas vistas que se pueden apreciar en dicho lugar, pasan a segundo plano. Segun íbamos ascendiendo el camino se ponia mas peligroso, la espesa niebla mojaba todos los canchos y , los resbalones entre los senderistas iban siendo cada vez mas frecuentes. Cada uno iba subiendo a la velocidad que iba pudiendo, otros aprovechaban para fotografiar la niebla que iba quedando debajo nuestra y nos regalaba un paisaje espectacular. Cuando llevas la mitad de la ascensión el terreno se vuelve mas cómodo y el mismo te deja respirar con algun que otro falso llano. Contra mas alto vas subiendo el aire es mas intenso y la verdad que hoy se apetecía,  puesto que la subida nos ha hecho sudar de lo lindo. Unos dos kilometros y medio despues, lograbamos coronar la cima y  como por arte de magia, la niebla comenzaba a desaparecer y tan solo quedaba algo debajo, alrededor de los dos pueblos.

El bocata nos le comiamos hoy donde solemos hacerlo siempre, en el poblado del saliente donde hoy se estaba estupendamente puesto que el aire no nos sacudia por ningun lado.

La niebla levantaba muy deprisa y las vistas en el descenso eran espectaculares, aunque es verdad que la bajada se volvía mas peligrosa que la subida, puesto que los canchos mojados y llenos de musgo se volvian pistas de aterrizaje y mas de un senderista lo ha comprobado con sus propias carnes. Aprovechando las numerosas fuentes que te encuentras en el descenso, nos refrescabamos con un agua riquisima y fresca.
Alcanzando la localidad de Santa Cruz preguntábamos a sus habitantes por alguna calleja que nos llevara hasta la localidad del Puerto. Amablemente nos indicaban como llegar hasta ella y de ese modo la ruta la haciamos algo mas corta que en anteriores ocasiones, en las que optamos por llegar por la carretera.
Unos ocho kilometros y medio despues, llegabamos a nuestros coches los cuales los habiamos dejado aparcados junto a la iglesia del pueblo, por lo que al llegar a ellos emparejabamos con los feligreses abandonando la misma. Apurando los ultimos tragos de nuestras cantimploras nos sentabamos un rato a la sombra antes xe montarnos en los coches y volver al pueblo, con los pies doloridos y las piernas cansadas, pero contentos por haber vuelto a subir a uno de los lugares mas bonitos que existen en nuestro alrededor.
Nos vemos por las callejas.

POr problemas técnicos,  no tengo fotos de hoy.

domingo, 30 de marzo de 2014

Capitulo 575: Ruta del garbanzo 2.014.(Almoharin)




Por segundo año consecutivo volvimos a desplazarnos hasta la localidad de Almoharin, donde el grupo senderista de dicha ciudad, volvía a organizar la ruta del Garbanzo la cual el año pasado nos encantó hacer a todos los que fuimos y teníamos dicho día señalado en rojo en el calendario, para volver a realizarla.

Así a las ocho de la mañana quedábamos en la plaza de Huertas para desde aquí montarnos en nuestros coches y desplazarnos hasta Almoharin. Hoy quizás por el cambio de hora han faltado varios senderistas habituales, por eso tan solo hemos acudido a la ruta nueve senderistas.


A las nueve estaba prevista la salida en la plaza de Almoharin. Allí nos han recibido de la misma forma que el año pasado. Con licores caseros y con mucha simpatía por parte de los miembros del grupo, en el cual, ya conocemos a varios integrantes del mismo que nos atienden perfectamente cada vez que nos encontramos por las callejas.
Después de entrar en calor con algún que otro licor y de explicarnos en lo que consistía la ruta, nos hemos puesto en marcha. Era muy bonito poder ver a tanta gente en dicha plaza. Muchos grupos numerosos de senderistas de localidades cercanas. Otros menos numerosos como nosotros, alguna que otra pareja que aprovechaba el domingo de la misma manera que la nuestra y por su puesto los senderistas locales los cuales te iban dando conversación por el camino.


Sobre las nueve y media comenzábamos a andar. Con mas de seiscientos senderistas apuntados para la ruta los primeros metros se hacían difícil de andar sin pisar a nadie. Por eso hemos decidido tomarnos el principio de la ruta con calma para que fueran pasando los que mas prisa llevaban y hacer hueco suficiente para andar mas a gusto.

Los primeros kilómetros el cielo amenazaba lluvia, pero la temperatura era estupenda para andar. Las risas y los saludos a los conocidos se iban mezclando por las callejas. Aunque sabíamos de que en la ruta habría varios avituallamientos, a las diez y media decidíamos hacer una parada para comernos nuestras habituales viandas, las cuales nos acompañan siempre a cualquier ruta que vamos.


En un lugar precioso nos hemos arreglado un poco el estómago, y casi los últimos de la ruta, nos hemos vuelto a incorporar a la misma. Unos kilómetros mas adelante nos esperaban el primer avituallamiento donde repartían una limonada riquísima y algún bombón de higo, típico de la localidad. Allí hemos adelantado a varios senderistas que aprovechaban el lugar para reponer fuerzas. Otros muchos se cogían a la posibilidad de acortar la ruta y ponían rumbo al pueblo. Nosotros hemos preferido hacer la ruta entera que bien es verdad que es bonita a la vez que un poco rompe piernas.


Unos cuatro kilómetros antes de llegar al pueblo, nos volvíamos a encontrar con el ultimo avituallamiento, donde de nuevo una rica limonada, nos refrescaba a todos los senderistas.

Dieciocho kilómetros después, alcanzábamos el pueblo y llegábamos hasta una nave donde estaba todo preparado para dar de comer a todos los senderistas que habíamos hecho la ruta. La organización exquisita como siempre, nos repartían el cocido acompañado de un rico gazpacho y limonada el que quería beber. Todo esto con una animada música de fondo hacia que el rato de la comida estuviera bien entretenido.



Una vez que hemos recogido todo y hemos echado algún baile que otro, nos hemos despedido de todos nuestros amigos y conocidos, dándoles las gracias por el trato recibido. Seguramente que volveremos donde somos bien recibidos y se nos quiere.

Gracias a todos y nos vemos por las callejas.


la ruta







viernes, 28 de marzo de 2014

Capitulo 574: Aquel Jueves Santo.




Nervios, ilusión, acojono, intranquilidad, ganas de que pase todo y si puede ser rápido, mucho mejor.
El desconocimiento de primerizos llega hasta tal punto que la rotura de aguas nos pone en evidencia. Que haríamos sin las madres o suegras, siempre están ahí, en su sitio. Sabiendo que en esos momentos son mas necesarias que nunca. Teléfono en mano no tardamos en hacer la llamada. Torpemente intento marcar sin conseguirlo, estos nervios traicioneros cada vez van a mas. Parece mentira que lo tengas todo preparado y estudiado y cuando llega el momento, se te olvida prácticamente todo, de nuevas a primeras.

Montados todos en el coche ponemos rumbo a la capital, intentando que los nervios no te estorben para conducir. Lo mejor sin duda es pensar en lo que se te viene encima. El cambio de vida será a partir de este día brutal. Por mucho que te cuenten no se acerca nada a vivir lo en tus propias carnes.

Sala de espera fría y desamparada. Pocos compañeros de espera y miedo a salir a fumar y perderte el momento. Como si eso fuera llegar y besar el santo.
Entras a acompañar en lo posible en el sufrimiento. Ese maldito pitido se mete en los oídos y duele. Aunque mas duele ver sufrir a tu pareja y no tener el remedio para combatir dicho dolor. La comadrona me vuelve a invitar a que me salga y la verdad es que en cierta medida lo agradezco. No tardo en fumarme un cigarro desesperadamente, como si en una de esas caladas me fueran a venir a buscar.
Pasan las horas y el ritual es el mismo. Pitido tras pitido las fuerzas de mi mujer empiezan a flaquear y la maldita maquina no se calla. Las enfermeras para no perder la costumbre tienen poco agrado. La experiencia de mi madre y suegra es una buena ayuda e intentan animarte y relajarte en la espera. Difícil papeleta según se van sumando horas a la tensa espera.

A punto de producirse el cambio de guardia nos animan diciéndonos que la espera toca a su fin y que en breves momentos la practicaran la cesárea. Lo que sea con tal de acabar con este sufrimiento que seguramente no es nada comparable con el dolor maternal.

En la sala de espera no podemos mas. La veteranía en ese momento se iguala a la novatada. Todos a una y en el fondo de la sala de espera el llanto de un bebé hace que casi sin quererlo, nos abracemos como si estuviéramos celebrando un gol de nuestro equipo.
Tiene que ser ella, tiene que ser ella, repetimos cada vez mas alto. ¿Que cara tendrá?. ¿Estarán bien las dos? ¿Cuando me dejaran verlas?
La tensa espera casi hace que mis nervios se conviertan en lágrimas. Sin saber porque me niego a llorar y me aguanto tontamente las lagrimas, como si estuviera mal visto que un padre novato pudiera llorar.

Un poco mas relajado nos invitan a esperar en la habitación. Muy tarde los abuelos deciden regresar a casa y allí solo en la habitación, me entregan a mi hija. La miro y la vuelvo a mirar. Respira, si respira. La vuelvo a mirar y la madre sumida en la anestesia, intenta descansar después del sufrimiento. Siento un poco de miedo al pensar que estoy yo solo al cargo de la criatura. La vuelvo a mirar e intento memorizar su cara. No soy capaz. Cierro los ojos y no me quedo con su cara. Repito el ritual varias veces y nada. No hay manera. Desisto en el intento y trato de descansar pero no puedo. No me atrevo a cerrar los ojos mas de un minuto.

Doce años después escribo esto como si estuviera en aquella habitación donde aquel día un veintiocho de marzo, cambió nuestra vida para siempre.

 Feliz cumpleaños Andrea, no cambies nunca.









jueves, 27 de marzo de 2014

Capitulo 573: Cuatro pesetas.






Aguardando a que nuestras madres acabaran de recoger toda la cocina y se sentaran delante del televisor y al poco rato cerraran el ojo, esperábamos pacientemente como si de leones cazando se trataran. No hacerlo sigilosamente podía estropearte el salir en plena siesta con tus amigos, en busca el refrescante baño que por aquellos días nos solíamos pegar en uno de los sitios mas bonitos y a la vez lejanos, que en estas fechas conservaban algo de agua.

Para ello debíamos cruzar toda la dehesilla, poner rumbo hacia la finca de Don Diego, cruzarla entera y bajar por aquel ribero hasta el rio Merlinejo, donde escondido entre multitud de encinas, se encontraba la pesquera que en años de bastantes lluvias, conservaba un bonito charco de agua donde nosotros íbamos a refrescarnos.

Todo esto debíamos hacerlo en tiempo record, puesto que las siestas de nuestras madres no eran demasiado largas. Así ellas, lo primero que solían hacer al levantarse del sillón, era asomarse a la puerta y poner el oído tieso para ver si se nos escuchaba cerca. Si no escuchaban nada, rápidamente sospechaban que muy cerca no andábamos y los nervios aparecían en sus rostros.

Mientras nosotros, levantábamos con nuestros pasos a los langostos, que por aquellos años plagaban nuestros campos. Por eso creo que había más cantidad de todo, empezando por las aves y acabando por los lagartos.
Si nos daba la tontería, solíamos parar en el palacio de Don Diego el cual a día de hoy, da mucha pena de verle en el suelo. En sus hornillas anidaban los cernícalos (micales  para nosotros), los cuales más de alguna vez, osamos de criar en nuestras casas a base de recortes de las carnicerías, además de buenas tupas de langostos, que podías coger nada más salir del pueblo.
Siguiendo en busca del rio y con un sol sofocante que nos acompañaba todo el camino, seguíamos a paso ligero para llegar cuanto antes a nuestro objetivo, aunque bien es verdad que en épocas de nidos solíamos entretenernos más de la cuenta.

Casi llegando a nuestro objetivo los nervios iban apareciendo, seguramente por culpa del miedo que en definitiva todos o casi todos teníamos al agua. No comprendo ese vicio de ir a bañarnos tan lejos, para una vez llegar delante del charco, no ser capaz de meternos.

Pero aquel día allí estaba mi amigo Ángel Luis, el cual he de reconocer que siempre fue más valiente que la mayoría de nosotros en los temas relacionados con los baños. Despojados de las camisetas y los pantalones cortos que todos llevábamos, no nos atrevíamos a bañarnos sin nada de ropa. Las historias que todos habíamos oído alguna vez con respecto al tema de las sanguijuelas, hacia que nos diera miedo quitarnos los gayumbos. Eso y la vergüenza de ver que tu amigo la tenía un poco más grande o al menos, ya se le notaban los pelos, los cuales a algunos todavía no le habían hecho acto de presencia.


Muy astuto mi amigo Ángel, aquel día hizo un buen negocio a costa de los otros cuatro amigos que allí estábamos sentados, delante de la tabla de agua que nos invitaba a bañarnos. Empezó su negocio diciendo que el se metía el primero, pero a cambio quería que cada uno de nosotros le diera una peseta por ese acto. He de decir que al principio fuimos un poco reticentes, las pagas de aquellos años no alcanzaban mas allá del duro, y tener que quitarte de la misma una peseta, era un gran dilema. Pero bien es verdad que pensando lo lejos que estábamos y el charco tan bonito que teníamos delante, accedimos al soborno y dando nuestra palabra de “hombres”, le prometimos las pesetas el domingo siguiente al baño.


Todavía, un puñado de años después, allí sentado delante de aquel charco, recuerdo perfectamente aquel día de baño, en el que mi amigo recaudó cuatro pesetas, las cuales no tengo muy claro que llegáramos a pagar. Porque aquella palabra de “hombre” que dimos aquel dia, nos quedaba todavía muy lejos a chavales de poco más de once años.
Si es verdad que aquel día nos bañamos por cuatro pesetas. Como pasan los años…

jueves, 20 de marzo de 2014

Capitulo 572: Paso a paso. (segundo aniversario)




Como el que no quiere la cosa, esta semana cumplía su segundo aniversario el grupo de senderismo que existe en Huertas y al que tengo la suerte de pertenecer. En una de nuestras ultimas rutas, uno de los componentes de dicho grupo me preguntaba, si recordaba como surgió la idea de inventar dicha formación. Haciendo un poco de memoria la contesté, que dicho grupo se formó en parte gracias a la maldita crisis. El estar en el paro tanta gente hacia coincidir paseando por los alrededores del pueblo a varias personas. Estas un día tras otro hablaban de ver la posibilidad de salir juntos a caminar. De esa forma los paseos no serian tan aburridos. Así un dieciocho de marzo optaron por convocar en las redes sociales a todo el que quisiera ir a caminar junto a ellos. La primera ruta la harían cerca del pueblo, mas en concreto a la cercana charca de la finca de Casillas, donde les separaba mas o menos una distancia de unos catorce o quince kilómetros.

Esa primera ruta convocó a dieciocho senderistas que la verdad, quedaron encantados con aquella idea. Por eso al fin de semana siguiente volvieron a convocar una nueva ruta y así, un domingo tras otro. Pocos han sido los domingos que se han quedado sin salir, incluso en verano organizaron una excursión a la localidad de Acebo para realizar una preciosa ruta y pasar el día todos juntos, acompañados de los familiares que quisieron acompañarles.

Muchos han sido los kilómetros recorridos y muchos los pueblos visitados. Pueblos que muchos de nosotros no sabíamos de su existencia y que si no es por esta actividad, jamas hubiéramos pisado.
Si me dijeran que ruta me ha gustado mas de las que hemos hecho hasta la fecha, seria difícil quedarme con solo una. Pero hay un pueblo al que tengo especial cariño y del que estoy enamorado. Campillo de Deleitosa nos enseñó una de las rutas mas bonitas y especiales que puede haber, ademas de una magnifica cueva con muchos años de historia. Por eso creo que es el pueblo en el que me gustaría vivir, si no existieran las Huertas.

En nuestras rutas ademas de diversión se ha demostrado un especial compañerismo, cosa que sin duda se da en mayor cantidad, cuantos mas kilómetros llevas andados. Otra de las cosas especiales son los bocadillos que nos comemos todos los domingos. Esas mesas redondas dejan paso a la de gustación de cantidad de productos de la tierra, los cuales saboreamos todos como buenos compañeros. Algún trago que otro de vino casero también se suele dar en dichos bocadillos.
Ademas de todo eso, aprendemos la fauna y la flora de nuestro alrededor. Y es que siempre hay alguien que conoce alguna yerba rara, otro se le dan mejor los pájaros, el caso es que los domingos se nos pasan muy deprisa en nuestras rutas y todos deseamos que llegue pronto el siguiente.

Las rutas las decidimos entre todos, jamas se deja de escuchar a ningún miembro y si se puede, hacemos caso a todas las peticiones. Otra curiosidad es que no figuramos en ningún sitio y no por eso somos menos organizados que los grupos federados. En los viajes largos cada semana pone alguno el coche propio. El que no lo posee no duda en pagar la gasolina a los conductores y nunca hasta la fecha ha existido ninguna discusión al respecto.
Por suerte tampoco tenemos que lamentar ningún accidente grave de ningún miembro, tan solo los típicos resbalones que mas de una vez han dado con los huesos en el suelo de mas de un senderista.

El sábado pasaremos el día juntos, celebrando una comida de hermandad a la cual asistiremos cerca de treinta personas, que somos las que componemos el grupo mas o menos, aunque bien es verdad que nunca hemos emparejado tantos en una misma ruta para estas fiestas nos apuntamos todos.

Espero que no se rompa la magia en dicho colectivo y sigamos muchos domingos mas saliendo a conocer nuestra tierra y dándola al mismo tiempo a conocer, porque no tenemos ni idea de lo preciosa que es nuestra provincia y lo poco que la conocemos.
Ya lo sabes, si te gusta andar y conocer mundo, no dudes en ponerte en contacto con alguno de los senderistas de Huertas, sin duda que seras bien recibido o recibida y no te arrepentirás de unirte al grupo.

Como solemos decir siempre, !nos vemos por las callejas!








domingo, 16 de marzo de 2014

Capitulo 571: Ruta a la Villeta del Azuquen.



En la mañana de hoy nos volvíamos a poner en ruta y la elegida para hoy se encontraba a poco mas de veinte kilómetros de nuestro pueblo.
A las ocho de la mañana nos dábamos cita en la plaza de Huertas, donde quince senderistas del grupo, nos animábamos a realizar esta preciosa ruta. Una vez montados en los coches, poníamos rumbo por la carretera de Plasencia hasta la popularmente conocida "Cuerda de Jarrin", donde después de unos trece larguísimos kilómetros por un camino de tierra, llegábamos justo delante de la puerta del "Azuquen", donde teníamos pensado dejar los coches.


En dicha puerta de la finca nos hemos encontrado un coche que por lo visto sus ocupantes estaban esperando al dueño de la finca, para que les abriera la puerta, la cual tenia varios carteles en los que avisaba que dicho lugar era privado. Una vez entrevistados con el dueño, nos decía que por su finca estaba prohibido pasar, por lo que los preparativos de dicha ruta se nos hacían añicos.
Este señor nos aconsejaba  que cogiéramos por la finca de al lado, donde una vez que hemos entrado, nos hemos topado con el dueño de la misma, el cual al igual que al anterior, no le hacia gracia que entráramos por su finca. Este hombre nos decía que el camino de la finca del Azuquen, era un camino de herradura por el cual si se podía caminar.




El caso es que por unos y otros, hemos optado por caminar por la finca colindante la cual no tenia síntomas de que hubiera ningún dueño en ella.Con los planes totalmente desechos, hemos puesto rumbo hasta el río Almonte por dicha finca. Un gran descenso hasta dicho río nos dejaba unas vistas espectaculares. Grandes riberos y el ruido del agua del  río encajonado, nos dejaba buenas sensaciones. La ruta era dura, había que subir y bajar constantemente y las piernas se iban resintiendo. La temperatura comenzaba a subir y el calor hacia acto de presencia.


El momento de alcanzar el río Almonte es impresionante, el corte que existe en el terreno es muy pronunciado y da vértigo el asomarse a el. Desde ese momento hemos optado por girar a la izquierda y seguir río abajo, hasta encontrar nuestro objetivo que era el poblado celta de la Villeta. Sabíamos que por el camino de la finca la distancia era de cuatro kilómetros, pero al cambiar la ruta dichos kilómetros se ampliaban y cuando alcanzábamos los seis, lográbamos ver en la lejanía el poblado amurallado.



El lugar es impresionante. La junta del río Almonte con el río Tozo es una explosión de vegetación totalmente virgen. Una vez disfrutado de dicho lugar, hemos subido hasta el poblado donde hemos aprovechado para comernos el bocadillo, el cual hoy apetecía mas que ningún día, dada la calor que hacia ya a esas horas. Entre risas y buen ambiente hemos pasado un buen rato, hasta que hemos decidido levantar el campamento y visitar los "Alquerques" (juegos prehistóricos) que existen tallados en los canchos que existen fuera del recinto amurallado. El tronco seco de una encina nos llamaba la atención, por lo visto un rayo se apoderó de ella y la retorció de forma espectacular.




El dilema llegaba a la hora de regresar en busca de los coches, donde hemos optado a pesar de los consejos del dueño de la finca, por coger el camino que lleva hasta el cortijo de la misma. Allí dicho dueño salia a nuestro encuentro para volvernos a decir que no podíamos ir andando por allí y que era privado. Nosotros de forma amable y muy educados, hemos seguido caminando por el camino hasta el final de la finca, donde el dueño se ha acercado a abrirnos la puerta. Allí hemos charlado de forma cívica con el, para pedirle explicaciones de porque unos dicen que el camino es publico y el se empeña en que es privado. Después de no ponernos de acuerdo nos hemos despedido amablemente de él, dándole las gracias por abrirnos la puerta y felicitarle por lo limpia y cuidada que tiene la finca. Queda pendiente hacer averiguaciones sobre el conflicto que existe con el camino, puesto que la ruta es totalmente aconsejable, pero si no puedes pasar por dicho lugar, la ruta pasa de ser fácil a ser moderada.




En definitiva una ruta bonita en un lugar privilegiado que muchos de nosotros a pesar se estar cerca, no conocíamos.

La ruta