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domingo, 30 de noviembre de 2014

Capitulo 615: Ruta en Serradilla 2.014.


Y volvió a llegar el domingo y con el, las ganas de volver a ponernos en ruta. Sin duda que lo que empezó hace muy pronto casi tres años como un hobby por parte de gente que le gustaba andar, se ha convertido con el paso de los meses en algo necesario para todos los componentes del grupo. No hay nada mas que ver el interés que le ponemos todos a la hora de elegir rutas, la cantidad de fotos que hacemos y el intentar entre todos, que el que se una al grupo, se sienta como uno mas de nosotros.



Por eso un día mas, nos dábamos cita  en el lugar de siempre, la plaza de Huertas. Allí diez senderistas partíamos dirección a Torrejón el Rubio, para girar bruscamente a la izquierda y llegar hasta la localidad de Serradilla, donde teníamos previsto hacer la ruta de hoy.
Aunque es cierto que era la tercera que vez que realizamos esta ruta, cada año nos parece distinta y siempre vemos algo nuevo que los años anteriores no pudimos observar.




Con una temperatura excelente para andar, nos colgábamos nuestras mochilas en los hombros y poníamos rumbo hasta la garganta del fraile, donde siempre aprovechamos su bonito y coqueto merendero, para comernos el famoso muerdino de pan. Pan que como siempre nos llevamos de nuestra famosa panadería del "motor", puesto que después de probar un montón de panes de todos los pueblos recorridos, no hemos encontrado un pan mejor elaborado que este. Incluso en muchas rutas, senderistas que nos acompañan de otras localidades, nos felicitaban al probar dicho pan.




La ruta de hoy no es muy larga, unos doce kilómetros mas o menos. Tampoco la podemos de catalogar como difícil, aunque hay un tramo de subida que puede parecernos algo duro. Pero como dice nuestro amigo y compañero de ruta del País Vasco, "el camino es duro si el senderista quiere". Con lo que quiere decir que con paciencia todo se anda, sin tener que sufrir por ello.




La garganta del Fraile como siempre luce espectacular, aunque bien es cierto que este año parece llevar menos agua que años anteriores, no por ello es menos espectacular dicho salto de agua.

Lo mas bonito de la ruta comienza justo después de comernos el tente en pie. El giro hacia la derecha que hacemos en el camino que llevamos andado, nos conduce justo encima de dicho salto de agua, lugar donde podemos observar unas vistas espectaculares, creo que sin duda de las mas bonitas que puede haber alrededor del parque nacional de Monfrague.




En dicho lugar acampan una buena colonia de buitres los cuales hoy parecía que se habían tomado el día libre y nos observaban mientras nos comíamos el muerdino. Unos pocos posados en las piedras del lugar. Otros cuantos haciendo su peculiar vuelo y otros cuantos parecía que querían emprender vuelo en busca de buenos alimentos. Así hemos ido andando poco a poco hasta coronar el cerro, desde donde emprendemos el camino que nos lleva de nuevo al pueblo de Serradilla. Dicha localidad es un pueblo coqueto y bastante limpio. Se nota que es un pueblo turístico gracias a su cristo de la Victoria, el cual es bastante visitado sobre todo los domingos.



Después de visitarle  los mas creyentes, y pedirle por todos, hemos llegado hasta los coches para poner camino de regreso a nuestro pueblo. Ya montados en los coches comentábamos con los menos habituales la ruta realizada y sus impresiones. Creo que hemos vuelto a pasar una buena mañana de domingo y las fotos lo dicen todo.
Que bonita es nuestra tierra y como la queremos.
Nos vemos por las callejas.







La ruta.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Capitulo 614:! A todo Gas.!



Y la verdad que hoy me he tenido que restregar los ojos varias veces, tantas como tres. No me lo podía creer y no sabía si era un espejismo o un regalo de los reyes magos. El caso es que en un intervalo de tiempo de unos quince minutos, tres camiones de reparto de butano han pasado por la misma calle de Huertas. Tanto era mi asombro que al último de los repartidores (mi amigo Pablo) le he preguntado si había una quedada de esas modernas que se organizan últimamente de camiones de reparto de gas. Con una sonrisa me contestaba que no y que ahora por lo visto había competencia y mas camiones dedicados a este servicio, el cual hay que decir por otra parte, que en Trujillo y sus arrabales, ha sido penoso toda la vida.

Aun recuerdo los sábados de aquellos años el pueblo de Huertas era naranja. No había una sola calle que no tuviera una bombona en alguna de las puertas.
Aunque si empezaban el reparto por la parte de arriba del pueblo, los barrios de abajo se quedaban mas de una vez sin bombona y si empezaban por los de abajo, los barrios de arriba les pasaba lo mismo. Así que las madres aprovechaban el día sin colegio de los mas pequeños para ponerlos de guardianes.
Niño, ponte en la ventana y mira a ver si pasa el camión de las bombonas!!!
Y los niños intentaban hacer bien su trabajo por la cuenta que les traía.

Si no te tocaba el reparto ese sábado, tenias dos opciones. Una, esperarte al siguiente sábado si te quedaba suficiente gas o la otra solución era ir con tu coche a Trujillo al almacén del gas. Donde con "buen agrado" te recibían los dueños de dicho lugar, protestando siempre si llevabas algún billete "gordo". La pregunta de ¿No lo tienes suelto? aun la tengo metida en la cabeza, ademas del gesto del dueño de abrir el cajón y en una caja de lata, rebuscar duros y pesetas para darte el cambio. Todo esto con el correspondiente cabreo que yo creo que era crónico, el del dueño del almacén.
Por eso para evitar ese trauma, intentabas asegurarte bien de que el gas no te llegaba hasta el siguiente sábado, solamente por no ver dichas caras. Que por otro lado jamas comprendí, como cuesta lo mismo la bombona en la puerta de tu casa que en el almacén. Dado que dicho servicio no le consumes. Ahora es igual. Diecisiete euros con cincuenta céntimos en la puerta de tu casa o en el almacén.
Pensaba yo, iluso de mí, que al haber mas competencia los precios serian opcionales y una compañía pondría un precio y la otra el que ella quisiera, para que de ese modo los ciudadanos nos beneficiáramos...

Ahora el pueblo ha cambiado el color naranja por el color aluminio, y aquellos camiones que pasaban muchas veces de largo por la puerta de tu casa, ahora se tiran los propios repartidores a por las bombonas vacías, incluso si mucho me apuras, te la entran hasta donde la tengas que poner.
Esto del progreso tarda en los pueblos mas que en las ciudades, estamos de acuerdo, pero coño, que va para mas de cuarenta años que hemos vivido con un solo camión haciendo el servicio un día a la semana. Si, un día nada mas. Por fin hemos progresado adecuadamente, aunque hayamos tardado unos añitos.

Y aquí ando yo con la incertidumbre y con la duda de que bombona coger. Si la naranja "retro" de toda la vida o la de color aluminio con el nombre de "cepsa" u otra de color aluminio y bastante mas ligera que la naranja con el nombre de "repsol".

Yo creo que voy a vengarme de años pasados y voy a enseñar un trozo de bombona cada vez que pase el camión y cuando pare para reponermela, me vuelvo a meter en casa y cierro la puerta. Desde luego es de lo que dan ganas hoy en día viendo el desfile de camiones de reparto de gas, los cuales antiguamente solo veíamos en la televisión, cuando las bombonas no eran ni siquiera de color.

Que corra el gas por el pueblo al módico precio de diecisiete modorros y medio. Que dicho en pesetas son... Paso de cabrearos mas, porque la culpa es vuestra que habéis vivido por encima de vuestras posibilidades; comprando la bombona a menos de mil pesetas. Pos no te jode...











domingo, 23 de noviembre de 2014

Capitulo 613: Ruta en Valdastillas.



Y llegó el domingo y con el, la ilusión de realizar una de las rutas que mas ganas había de hacer dentro del grupo. Nombrar el Valle del Jerte es nombrar una de las zonas mas bonitas, cuidadas y bastante bien anunciadas de nuestra Extremadura. La verdad que da igual ir a una población u otra, sus habitantes se sienten orgullosos de pertenecer a sus pueblos y siempre muestran un especial agrado con los forasteros que visitamos dichos lugares. Es difícil no entablar conversaciones en estos pueblos, bien con las mujeres o con los hombres, los cuales siempre nos comentan las rutas que vamos a realizar y por supuesto nos aconsejan lo que no podemos dejar de ver y visitar.



Así a las siete y media de esta mañana, quedábamos en el lugar de siempre para montarnos en nuestros coches, comprar pan y poner rumbo a la ciudad de Plasencia, la cual siempre luce espectacular con su catedral de fondo cuando coronamos el cerro una vez cruzado el parque Nacional de Monfrague. Es verdad que el camino puede parecernos un poco pesado, dado que la distancia es un poco mas larga de lo que habitualmente solemos recorrer los domingos, pero la ruta de hoy lo merecía. Ver las caras de los que hemos tenido la oportunidad de desplazarnos al lugar, no tiene precio. Y es que no es para menos, todo lo que yo pueda escribir aquí en este articulo se quedará corto para describir lo vivido hoy.




Al poco de montarnos en los coches y con pocos kilómetros recorridos, el agua hacia acto de presencia y aunque en poca cantidad, no nos ha vuelto a abandonar hasta llegar al lugar de destino, la localidad de Valdastillas, la cual cuenta en la actualidad con poco mas de trescientos sesenta habitantes. Sus casas no pierden las construcciones típicas del Jerte y podemos observar la madera mezclada con el adobe y los ladrillos en muchas de sus fachadas.




Una vez aparcados los coches y puestos los trajes de agua, buscábamos el lugar del comienzo de la ruta, la cual está muy bien señalizada y es imposible perderse en ella. Es una alegría para los senderistas que se cuiden estos detalles, porque aunque hay varias formas de poder seguir los senderos, no hay nada mejor que observar en vivo las señales.




El agua que nos caía no era abundante, pero lo justo para tener que ponernos los gorros de los chubasqueros. Los colores otoñales nos salían al paso y las cámaras de fotos empezaban a trabajar hoy a diestro y siniestro. Rutas como las de hoy hacen que cada pocos pasos te apetezcan inmortalizar el momento y el lugar. Pocos metros llevábamos andados cuando el agua dejaba de caer, lo justo para poder quitarnos los trajes y andar un poco mas cómodamente.
El otoño ya en si es espectacular en colores, pero mentiría si no dijera que en el Valle del Jerte es mucho mas espectacular. Cerezos, castaños, higueras, membrillares, robles, madroños, naranjos y algún que otro árbol mas, hacen todos juntos una explosión de colores que son dignos de ver.




Si a todo eso le añades el liquido elemento que es el agua, creo que ya no se puede pedir mas. Y la ruta de hoy lo tenia todo, colores, agua, buena temperatura y buena compañía. Los nueve que hemos ido al pueblo de Valdastillas hemos sido sin duda unos verdaderos privilegiados. Poder observar en vivo la garganta del Caozo es casi indescriptible, por muchas fotos que veas hasta que no pisas el lugar y sientes el agua de la cascada mojarte la cara, no te das cuenta de lo impresionante del lugar.



La ruta es corta y la pueden hacer cualquier persona, desde gente mayor a niños pequeños. Es un lugar perfecto para pasar un día cualquiera, pero si eliges esta estación del año, sin duda que no te va a defraudar.
La vuelta es por otro lugar distinto que la ida, lo que sin duda la hace mas amena, porque hay que decir que la ruta discurre bastante trozo por una carretera asfaltada lo que no nos suele gustar mucho, pero hoy ese aspecto no nos ha importado nada.




Llegando de nuevo al pueblo, nos topamos con una coqueta piscina natural la cual aprovechan en verano los lugareños para refrescarse. Los "Cuqueños y los visitantes disfrutan por igual de dicho lugar y sin duda que te queda el regusto de volver a visitar la localidad en época estival y refrescarnos en el agua que hoy nos ha impresionado tanto.




Un lugar muy recomendable y una ruta perfecta para hacer, no dudéis ningún momento en ir si tenéis la oportunidad y luego me comentáis si estoy en lo cierto o si exagero en mi articulo, ya veréis como sin duda me he quedado corto.
Un placer volver al Valle del Jerte del cual me siento enamorado.

Nos vemos por las callejas.

La ruta.