lunes, 16 de noviembre de 2020

Capitulo 978: Perderse en la dehesa extremeña.



 A pesar de tener el camino decidido, es una suerte poder coger variantes y cambiar de calleja en el ultimo momento, pero siempre con el destino final en mente.

Hay miedo en el caminar, la rodilla lleva tres meses fuera de juego y es toda una prueba de fuego meterla esta tralla. Aunque según la magnifica fisio Villanovense que la ha tratado, ya va siendo hora de volver a realizar lo que mas le gusta a uno los domingos.



La temperatura es espectacular para caminar y creo que he hecho bien en salir en manga corta, puesto que muy pronto después de tanto tiempo, arranco a sudar. Caminar siempre me hizo falta puesto que es la mejor manera que tengo de ordenar mis ideas y organizar mi trabajo y está claro que lo necesitaba como el comer, puesto que últimamente la rodilla me ha robado el pensar en otras cosas. Ahora que es tiempo de bohemios y ermitaños por culpa del virus, cada vez es mas difícil encontrar alguien que quiera acompañarte.

Pero es lo que toca ahora y debemos asumirlo de la mejor manera que podamos. Las encinas que en otro tiempo gritaron lucha ahora transmiten una paz difícil de describir y el canto de los pájaros autóctonos del lugar suena más claro que nunca. Las grullas han vuelto a poblar las dehesas extremeñas y este año van a tener mas suerte que el anterior, las bellotas abundan por las zonas y es todo un espectáculo el ver las encinas repletas de ellas.



Los encargados de echar de comer al ganado van en sus coches con la mente puesta en lo mal pagado que están las canales por culpa de lo que ahora colma todo y solo piensan en que esto acabe pronto y los precios vuelvan a ser los de antes de la pandemia o incluso algo mas caros, aunque esto ultimo no lo ven muy viable a corto plazo.

Me saludan y yo les respondo levantando la mano, antes, cuando se podía, me gustaba hablar con ellos y preguntarles por el estado de las fincas y sobre todo les preguntaba por cordeles y caminos que nunca aprendí a pesar de haber andado por alguno de ellos. 



Me apetece debajo de una enorme encima, sentarme y sacar de la mochila algo de picar. Mi perro y fiel escudero se pone mas contento que yo y se sienta a mi vera esperando que le caiga algo mientras descansa un rato. La edad le va haciendo andar mas rato a mi lado y aquellas rutas largas hoy se le van atragantando, por eso a la mas mínima, busca una sombra y no duda en tumbarse a descansar.



Poco mas de media hora después volvemos a seguir andando y vuelvo a meterme por mitad de las encinas puesto que el cordel es demasiado aburrido. Voy mirando el tamaño de estas y algunas me hacen detenerme delante de ellas y mirar hacia su copa para ver el tamaño y contemplar que está cargada de bellotas y recuerdo de pronto a dos hermanos que conocí hace años en una finca donde trabajaban vareando encinas para una piara de guarros que llevaban siempre detrás de ellos, daba gusto verlos manejar aquellas varas largas a las cuales tenían atadas cuerdas para que el lance llegara mas lejos. Cuando caían las bellotas al suelo, los cerdos montaban toda una guerra para ver quien comía mas bellotas y parecía imposible que no acabaran tirando al suelo a los dos hermanos, que como podían se iban escabullendo a la siguiente encina para hacer el mismo ritual. Así se pasaban el tiempo de montanera desde las ocho de la mañana, hasta que anochecía y volvían con la piara tras ellos hasta la nave donde dormían los cochinos.



Sigo caminando debajo de las encinas y no pienso por donde voy ni lo que me queda, solo camino y camino respirando de vez en cuando mas hondo al apreciar algún aroma nuevo. Soy feliz allí en mitad de la dehesa y es un momento tan difícil de describir que solo me apetece estar allí y no pensar en nada más. Solo otro grupo de grullas me sacan de mi letargo y me quedo prendado mirándolas como se atiborran de bellotas. Una alambrada me hace desviarme de la línea recta que llevo y vuelvo al cordel que en pocos minutos después me devuelve a la civilización donde los primeros humanos van a sus cercas a echar de comer al poco ganado que tienen y a recoger los huevos de las gallinas, que ahora parece que vuelven a poner en condiciones.



Antes de montarme en el coche me digo a mi mismo que esto lo tengo que hacer mas a menudo, el poder perderte por mitad del campo y caminar sin rumbo fijo. Es bueno para la mente y sano para las piernas, si podéis hacerlo no lo dudéis.









lunes, 5 de octubre de 2020

Capitulo 977: Queridos biznietos y tataranietos.



 Con la presente paso a explicaros lo que fue la pandemia que nos tocó vivir en nuestras carnes, allá por el año dos mil veinte, del que he de decir por otra parte, que estamos hasta los cojones.

Como las demás pandemias de siglos atrás, esta tampoco la vimos venir, ni nosotros ni los que nos gobiernan, aunque hay quien duda de esto ultimo como podéis imaginaros. Estoy seguro que en el año que vosotros vivís, también existirán negacionistas o mas bien gilipollas como aquí se les llama que van en contra de todo, sea lo que sea. Incluso seguro que también saldrán famosos a apoyar a estos para hacerse mas notar y no sabemos el motivo, quizás para tirar al traste sus carreras poniéndose al frente de un grupo que se niega a creer en la pandemia.

Quiero avisaros de lo que os va a pasar a vosotros cuando os llegue la pandemia que os tocará vivir y que ojalá y no sea tan cruel como esta y sepáis defenderos de ella mejor, que lo que hemos hecho los de nuestra generación.

Primero os descojonaréis de risa cuando os digan que hay una pandemia en la otra punta del planeta que se está cebando con los chinos, la veréis tan lejos que no os preocuparéis nada.

Cuando os queráis dar cuenta en los hospitales de las grandes ciudades, ya dirán que hay dos o tres fallecidos y que nadie se explica por donde ha entrado el puto virus. En lugar de cerrar fronteras para no perjudicar a la economía, seguirán viendo morir a las personas, sobre todo a nuestros mayores que sin duda han sido los mas castigados por este virus.

Lejos de contratar mas personal médico seguirán con las mismas plantillas que con los pasos de los días y a falta de material, se irán contagiando poco a poco y alguno incluso morirá en acto de servicio. Será entonces cuando empezarán a buscar mascarillas y Epis por todo el mundo, pero como todo el mundo está combatiendo al bicho, el material médico será casi imposible conseguirlo. Los estafarán con varios cargamentos de mascarillas y las comunidades en lugar de aliarse con el gobierno para comprar todas al por mayor, comenzarán cada una su guerra para hacerse con mascarillas al precio que fuere necesario.

Los muertos queridos biznietos, pasaran a ser simples números y muchos de los fallecidos se tirarán en los depósitos semanas o incluso meses sin que nadie los reclame En las grandes ciudades tendrá que instalar el ejercito a marchas forzadas, hospitales de campañas y los pabellones de hielos harán las veces de depósitos, será muy duro ver tanto ataúd junto sin que sus familiares si quiera hayan podido despedirse de ellos. 



El personal sanitario trabaja a destajo y nos dicen que algunos están haciendo mas de doce horas seguidas, aislados de sus familias y mal viviendo en zonas que les han preparado.

Cuando peor se ponga la cosa os obligarán a quedaros metidos en vuestras casas, bueno, a todos no, hay trabajos indispensables que deberán salir a jugarse la vida para llevar el pan a sus casas. Los colegios cerrarán y aunque os parezca mentira, se dejaran de ver aviones por el cielo a todas horas. La hierba crecerá en todas las callejas y el que tenga un perro será un afortunado puesto que te dejarán salir a pasearle y los habrá que se escondan de sus dueños para no salir más. Habrá gente que adoptará perros tan solo para el confinamiento con tal de salir de su casa.

Al final la solución a la falta de material estará en nuestras casas y en casi todos los pueblos las amas de casa se organizarán para hacer epis y mascarillas a diestro y siniestro, mientras de china vienen de vez en cuando algún que otro cargamento. Las mascarillas pasarán de opcionales a obligatorias cuando haya mas mascarillas en el mercado que gente por las calles y entrar en los bares será como descifrar un jeroglífico de lo complicado que han puesto el ir a beberte una cerveza. Después de varios meses cerrados algunos no han podido volver a abrir. Las fiestas como comprenderéis serán todas suspendidas y los días festivos pasarán a convertirse en un día cualquiera mas para todos los confinados en sus casas. Los rollos de papel se terminarán en los supermercados y os pondrán pegas a los que solo salís a comprar el pan.

A las ocho de la tarde seguramente que os tocará salir a aplaudir no sabemos muy bien a que, pero seguramente que cogeréis asco a alguna canción que pondrán de moda y que os tocará escuchar hasta la saciedad. Los vecinos jugaran a ver quien tiene el altavoz mas potente y en redes sociales se compartirá todo, desde como hacer pasteles, hasta como hacer gimnasia sin levantarte del sillón.

Seguramente que el día que os levanten el arresto y os dejen salir con vuestros hijos, ese día no le olvidaréis en la vida y os tocará limpiaros las lagrimas que derramaréis al pasear junto a los pequeños. Cuando podáis acercaros a ver a vuestros padres y abuelos será otro momento emocionante que no olvidaréis jamás. 


Y cuando os digan que la pandemia está controlada y llegue el verano, ellos, los que os gobiernen dejarán todo y se irán de vacaciones para según ellos reactivar la economía y también según se ha visto, para volver a repartir el virus por todos los rincones del país.

Volverán cuando termine agosto a subir las cifras tanto de muertos como de infectados y será un caos el controlar el numero de contagiados por cada comunidad. Los políticos seguirán sin ponerse de acuerdo para nada y siempre su defensa será echar la culpa a nosotros los ciudadanos, unas veces a los jóvenes por hacer su vida y otras veces a los demás por no guardar distancias de seguridad cuando los vagones de metro van petados como latas de sardinas.



Y así queridos biznietos hemos pasado la pandemia, la cual ha día de hoy no ha acabado ni mucho menos. La lucha por encontrar la vacuna que nos cure es una carrera continua que por el camino y entre tanta prueba se llevará a otros pocos de humanos. Los lideres de países enormes también caerán contagiados y hasta el que menos se lo esperé le tocará hacer cuarentena en su casa por haber estado en contacto con algún contagiado.


Me despido de vosotros esperando que seáis capaces de hacerlo infinitamente mejor que nosotros y exijáis a quienes os gobiernen por entonces, que se pongan de acuerdo y vayan todos a una contra el puto virus que desgraciadamente va a acabar con la vida de miles de personas.
















lunes, 7 de septiembre de 2020

Capitulo 976: Las grandes olvidadas.



 Con la espalda dolorida de soportar el peso de su familia además de su trabajo recibe a un nuevo día. Sentada en la cama pone en movimiento el ordenador de abordo y pronto pasan por su mente cientos de cosas que hay que hacer en casa. El maldito virus ha cambiado su forma de actuar y sin duda que la ha hecho mucho mas desconfiada. Los besos y abrazos los ha ido cambiado por saludos secos de los que ya existían en su lugar de trabajo, donde como en otros sitios, a las limpiadoras se las trata como despojos y muchos creen tener potestad para mandar en ellas como si estuvieran a su cargo.


Si ya era difícil antes la convivencia con los compañeros que ayudaban poco a que el trabajo fuera mas ameno, con la nueva normalidad se vuelve insoportable. Recuerda aún los primeros días del confinamiento donde con mas miedo que vergüenza debía de salir a trabajar sin saber lo que podía encontrarse fuera de casa y con el miedo de traerlo encima. Las medidas de seguridad debía costearlas ella misma ante la pasividad de su empresa que como muchas otras, dejaron a sus empleados a su libre albedrío.



Desayuno relajado donde se planifica el día, si hoy toca lavadora mañana plancho y pasado me pongo con los dormitorios, aunque los baños no los puedo descuidar. En casa abundan hoy las mascarillas, aquellas que por el mes de marzo fueron imposible de conseguir, ni siquiera quienes las fabricaban en el pueblo le brindaron alguna, pero ella supo arreglárselas para tener de quita y pon, cosa que con los guantes fue mucho mas difícil.


Si antes los trabajadores de la empresa exigían, con el miedo al contagio lo hacen el doble y quieren que por el mismo sueldo, nuestras limpiadoras dupliquen sus trabajos como si hasta la fecha se estuvieran tocando el moño. Y cualquiera se cree en su derecho de exigirlas como si ellas tuvieran que acatar cualquier orden desde el primer empleado hasta el ultimo, que si viene con ganas de jugar al baloncesto, deja la mitad de los días las hojas arrugadas alrededor de la papelera, sin duda no me extraña que no se haya dedicado profesionalmente a este deporte, le deberían de dejar el cepillo, la escoba y la fregona un par de meses para ver si le volvían a entrar ganas de jugar en la oficina a encestar en la papelera. 


Y en televisión ni siquiera una mención para ellas, muchos trabajos esenciales pero ellas siguen ninguneadas como si estuvieran ahí para pasar el rato y su trabajo fuera totalmente prescindible, que ojalá y lo hubiera sido en época de confinamiento donde se las podía ver trabajando angustiadas y con ganas de llorar por no saber a lo que se estaban enfrentando, con el acojono y responsabilidad de que el bicho no entrara en su empresa, puesto que seguro que las primeras acusadas serían ellas, como ha pasado en mas de algún lugar de trabajo.


Por eso desde aquí, quiero daros las gracias a las-os que os dedicáis a la limpieza, porque sin vosotros esto hubiera sido mucho peor, y aunque la subida de sueldo ni siquiera la han contemplado en ninguna empresa, os merecéis mas que nadie ese aumento que en lugar de llevároslo en los bolsillos os lo lleváis en las espaldas, esas que cualquier día dirán basta mientras el que juega a encestar folios arrugados, seguirá creyendo que vosotras estáis a su merced.


Me quito el sombrero por vosotras-os, gracias.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Capítulo 975: De donde venimos. (Fiestas del Rosario de 1973)




Corría el año 1973 cuando en Huertas de Ánimas se preparaban las fiestas del Rosario de ese año, que habían estado precedidas de unas fiestas improvisadas el año anterior, en la que la comisión de por entonces apenas tuvo tiempo y formas de programar nada, al hacerse cargo de las fiestas un par de semanas antes de dicha cita. Con previsión de que no les pasara igual, el pueblo se movilizó y en la directiva de ese año lograron juntar a 17 personas. La comisión saliente se despidió con este articulo el cual me emociona leer:

DICEN que las fiestas de nuestra patrona terminarán por acabarse. Nosotros no opinamos así.

Si, es verdad que cuando llegan las vísperas nadie quiere hacerse responsable para que estas fiestas continúen con más fervor y entusiasmo. Pero al fin siempre hay un grupo de señores que con ingenio y ayuda de todo el pueblo y fuera de el, hacen lo imposible para que todos quedemos contentos.

Sabemos por experiencia lo que han pasado las comisiones anteriores. Nosotros, gracias a sus consejos y un poco de buena voluntad hemos hecho lo que hemos podido.

Ayudemos todos a esta nueva comisión que ya con un poco más de experiencia, nos brinda unas divertidas fiestas a todos nuestros vecinos y forasteros, para que no se haga realidad eso que DICEN.



Dentro del libro publicado ese año por la comisión, se refleja en él un estudio muy curioso donde se pregunta un grupo de jóvenes del recién estrenado "Centro Juvenil", cuanto sabemos de nuestro pueblo.

En un trabajo realizado por las siguientes personas que a continuación nombro, nos hacen un estudio de varias cosas que existían en Huertas en el año 1973.



Maribel Corrales, Petri, Rafa, Candela, Demetrio, Carmen, Momi, Atilano, Mari Mateos, Santi, Petrita, Mercedes, Juanito, Chon, Pepi, Manolo, Luisa, Fausti, Antonio y Maria Luisa, Anita, Antonio Donaire, Agustina, Pepe Blanco y Tomás. (Siento no poder poner los apellidos de todos pues en el libro viene así la publicación, vosotros sabréis quienes sois.)

En este estudio Nos decían que en Huertas de Ánimas había ese año 2,040 habitantes. También reflejaron en el que en Huertas existían 15 tractores. 108 coches; 249 televisiones, 214 frigoríficos, ( Curioso este dato, había gente que tenía televisor y no tenía frigorífico.)

122 lavadoras. Sin embargo el numero de teléfonos no viene en el estudio y lo reflejan con números suspensivos.

412 familias disponían de agua corriente, 493 disponían de casa propia y existían 433 con "tarjea"...

No podía dejar de reflejar en este articulo, una poesía que el gran Alonso Simón escribió en este libro:

Como yo no soy poeta

porque nunca lo estudié

lanzo mis versos al aire

como Dios me da a entender.

Y les pido me disculpen

lo haga bien o lo haga mal,

quiero ocupar un espacio

en este humilde ejemplar.

Ya que dan ocasión

de poder colaborar

en las fiestas patronales

que celebra este Arrabal,

en honor de su Patrona

con toda solemnidad.

La comisión se encarga

de la fiesta popular,

y de los demás festejos

se encarga la autoridad

que cada cual en su puesto

ha de saber superar.

Y es de esperar que entre todos,

llenos de fé y voluntad,

pongamos a nuestras fiestas en un pedestal.

Ante la Virgen Bendita

digamos un año más

"Viva el pueblo de las Huertas

que es un jardín sin igual"

Aquel que pueda dudar

la belleza de sus calles

que venga y lo comprobará.

Sus mujeres en porfía,

se discutan sin hablar

a ver la calle mas bella

que resulta al comprobar,

Pues la que tenga mas puntos

mayor premio ganará.

La mía es la del Almendro

y creo que no ha de ganar

porque no sube el agua

a la hora de regar.

Les pido perdón señores

si no digo la verdad.

_ALONSO SIMÓN_









lunes, 3 de agosto de 2020

Capitulo 974: Nosotros también tuvimos dieciocho años.



Llevo varios días intentando ponerme en el pellejo de ellos, los que ahora están señalados por todos los que, aunque no cumplan las medidas de seguridad, se atreven a ir diciendo por la calle que es la juventud la que anda propagando el virus sin apenas miramiento ninguno, incluso algunos y algunas los afirman sin ni tan siquiera tener puestas sus mascarillas o lo que es peor, dándote golpes con la parte de arriba de su mano en tu brazo, aun sabiendo que no puedes ni debes tocar a nadie.

Pero se hacen los prudentes poniendo por delante de todo y acusando a toda la juventud. Ni tan siquiera son capaces de recordar sus dieciocho años y lo que hacían ellos y ellas por entonces. La palabra empatía ni la conocen, tan solo se quedan con el dedo acusador levantado ante cualquier chaval que se cruce delante de ellos.

Si se juntan unos cuantos de amigos en alguna cochera tardan cero coma en llamar a la autoridad, porque ellos y ellas en su juventud estuvieron recluidos en conventos de monjas y frailes, y jamas hicieron ruido ni se saltaron ninguna prohibición que les pusieron sus padres. "Ni se te ocurra irte a lo oscuro con ningún muchacho", tranquila madre, que yo se bien lo que hago....
Estas, eran las primeras que nos buscaban a nosotros, los chavales que con esa edad no hacíamos caso a Dios bendito, porque con dieciocho años lo único que estaba de moda era incumplir la ley. Que estaba prohibido entrar en una propiedad, allí estábamos todos y todas metidos. Que fulanito tenía membrillos en su huerto, podía despedirse de unos cuantos. Que las bombillas alumbraban demasiado, pues afinar la puntería con las piedras.....

Y aquellos sinvergüenzas de aquellos años no conocieron con aquella edad una pandemia de esta, donde a todos los jóvenes los han tenido en sus casas tres meses metidos, sin poder salir a liar ninguna de aquellas trastadas que los que ahora acusan, hacían día si y día también.

No se trata de defender a toda la juventud, puesto que los hay como los hubo siempre, que pasan de todo. Pero me molesta demasiado que siempre se apunte al mismo bando desde la acera de enfrente sin cumplir las mismas normas que están impuestas para todos.
Vuelvo a recordar mis dieciocho y me pongo en el pellejo de los de ahora y estoy seguro que ya me había caído alguna que otra multa, puesto que la sangre con esa edad, le hierve a uno.

Así que antes de acusar a los jóvenes primero nos miramos el ombligo y repasamos las leyes que hay impuestas para todos y nos fijamos en si las cumplimos a rajatabla o si por el contrario tan solo cuando nos ven.

Esta pandemia será larga y las acusaciones irán de acera en acera, de casa en casa y se llevará por delante muchas amistades de toda la vida, ojala y sepamos comportarnos todos de la manera mas adecuada para ponérselo difícil al cabrón del virus este, que vino un día a jodernos la vida y poco a poco, lo está consiguiendo.

Juventud, divino tesoro.











martes, 28 de julio de 2020

Capitulo 973: Subida a la cueva de Juan Caldilla 2.020.



No fue un domingo cualquiera el que dejamos atrás el pasado fin de semana. Por que cuando vuelves a reunirte con amigos para practicar una de las cosas que a uno mas le gustan, eso es ya una novedad en los tiempos que vivimos.

Igual que peregrinos acuden a sus lugares de cultos, nosotros llevamos cinco años peregrinando cada verano hasta la cueva sita en la localidad de Campillo de Deleitosa, a la que tenemos un especial cariño.

Y es que por mucho que pasen los años cada visita es una experiencia nueva y eso a un senderista le satisface. Jamas en los años que hemos ido lo hemos hecho por la misma senda, ni hemos vuelto por el mismo lugar, cada año es una aventura y si encima llevas a conocerla a alguien nuevo, el resultado es inmejorable.

A pesar de la calor que predecían los hombres del tiempo a las siete de la mañana estábamos en la plaza de Huertas, allí lo siguiente hubiera sido pasar por el motor a por el pan para el muerdino, pero tristemente cerraron la mejor panadería que había en muchos pueblos a la redonda y ahora toca buscarse la vida comprando otro tipo de pan.

La ruta comienza cuando te montas en el coche y la novedad como todos sabéis son las mascarillas. Lo primero mirar si la llevamos todos o como pasa últimamente, siempre hay alguien que la olvida.
Es un engorro para poder hacer vida normal, pero es lo que toca en estos momentos y hay que acatar las leyes siempre que sea por el bien de todos.

Los siete que nos dimos cita nos bajábamos de los coches tres cuartos de hora después, colgándonos las mochilas y preparados para la aventura. Contra antes nos pongamos en camino antes alcanzaremos la cueva y menos tiempo de calor tendremos que soportar.
El olor a jara lo cubre todo aunque el tomillo lucha con su espectacular olor por hacerse un hueco en nuestras narices.

Con un ritmo espectacular a pesar del terreno, tardamos una hora y cuarto en alcanzar nuestro objetivo, aunque la aventura como siempre es subir a la cueva. A pesar de hacerlo cada año uno no acaba de coger el golpe a la subida y ese rato de acojono me perseguirá toda la vida. Es momento de risas para unos y de acojono para otros, pero entre todos nos organizamos para subir todos y hasta las mochilas que van repletas, nos acompañan a la cueva. El muerdino de esta ruta debe ser siempre ahí arriba, contemplando a las decenas de buitres que viven en la zona y que cada vez son mas y también a los vencejos reales que anidan en la cueva. Este año también hemos tenido la suerte de ver alimoches y eso me ha puesto contento.

Comer allí no tiene precio y las fotografías se hacen solas ante tal paisaje. Con el cachondeo de recordar que nos queda la bajada comemos y probamos varios vinos de la zona, que nos alegran el rato.

Como siempre da pena abandonar el lugar, pero la calor nos encuentra a la bajada y nos queda el regreso hasta los coches, aunque es cierto que nos queda luego lo mejor de la ruta, que es el baño que nos pegamos en la garganta de Descuernacabras que este año está espectacular.

Con los coches nos acercamos hasta el lugar y allí nos ponemos el bañador para bajar hasta el agua. Un sendero lo justo de peligroso para que apenas vaya nadie y que queréis que os diga, nos alegramos de ello por que si no dicho lugar, no tendría la magia que tiene ahora.

Si de la cueva da pena bajarse, no te quiero contar la pereza que da abandonar el charco, a pesar del agua fresca una vez dentro uno no quiere volver a la realidad del día, pero toca regresar a comentar la ruta ya en el pueblo con alguna cerveza en la mano, donde siempre nos prometemos todos que al año que viene volveremos.

Nos vemos por las callejas.











  

domingo, 12 de julio de 2020

Capitulo 972: El Carro de la vida.


Yo me subo al carro de la vida por que es lo único que tenemos y siempre debemos de saber que esta será la nuestra, y que no tendremos más.

Uno intenta disfrutar todo lo posible de lo que nos rodea, de cualquier pequeño detalle que cualquier día concreto no te llama la atención y que de repente una vez te fijas y eres una persona feliz.
Me gusta hablar con nuestros mayores porque aunque muchas veces no lo parezca, siempre están faltos de conversación y algunos hasta de cariño. Las charlas son amenas y casi siempre empiezan con el tema del tiempo, que si hoy hace mas fresco, que tenga cuidado que hoy va a calentar y también uno se interesa por su salud, aunque todos sabemos que llegando a una edad lo único que le pides a la vida es que no se junten dos dolores a la vez. 
Hay que intentar rematar la conversación preguntando por su familia porque es en ese momento cuando a nuestros mayores se les encienden las pupilas de los ojos al recordar que por culpa de lo que nos rodea en estos momentos, hace demasiado tiempo que no ve a sus nietos y la pena se apodera de su corazón. Yo intento animarle diciendo que ya queda menos para verlos y en mi interior pienso en lo que llevamos vivido desde aquel catorce de marzo y todavía no me creo a donde hemos llegado.

Con nuestras mascarillas puestas nos despedimos y ahora mas que nunca te fijas en sus ojos porque entre otras cosas es lo único que nos podemos ver y de ellos está a punto de caer alguna lágrima. No me gusta abandonar una conversación de esta manera y pienso rápidamente en algo gracioso para que mi paisano siga por la calle hasta su casa con la sonrisa detrás de la mascarilla, como siempre me salva el tema del tiempo y le digo en tono jocoso, "hoy no hace falta que hagas lumbre" y mi vecino a pesar de no poder adivinarlo, me despide con una sonrisa que delatan las comisuras de sus cansados ojos.

Sigo hasta mi lugar de trabajo y el calor nos atormenta pero sabemos como combatirlo, muchos años de experiencia a nuestras espaldas y varios veranos con temperaturas extremas que nos enseñan lo que debemos y tenemos que hacer en esos casos, aunque haya gente que se asombre y se quede perpleja al verte encima de un tejado a las cuatro de la tarde, que yo siempre digo y diré, que encima de un tejado siempre se mueve el aire.

Y sabiendo lo que es la vida, si tengo la oportunidad de alternar con algún amigo unas cervezas en cualquier bar lo hago. Porque ese momento me vuelve a dar la razón en el tema de aprovechar cada minuto y cada conversación que suelen estar llenas de recuerdos de tiempos atrás, que aunque siempre decimos que fueron mejores, yo creo que no es que fueran ni mejores ni peores, si no simplemente, otros tiempos.

El teléfono no deja de sonar y eso es bueno a nivel empresarial, aunque es cierto que habiendo pasado por épocas donde nos comíamos los mocos, esto asusta un poco y me creo que no estoy preparado para atender a tantos clientes, aunque poco a poco vamos sacando adelante todo, seguramente que no lo deprisa que quien encarga una obra le gustaría que fuera, pero en estos momentos de la vida es lo que toca. Espero que sean muchos los paisanos que hayan recargado sus niveles de paciencia, puesto que este confinamiento nos ha enseñado que no merece la pena vivir la vida ha este ritmo tan vertiginoso donde casi ni nos parábamos a ver a nuestra propia familia, por el simplemente hecho de saber que están ahí, hemos desaprovechado infinidad de momentos, de conversaciones personales e intimas tan solo por no parar cualquier día y a cualquier hora, haciendo un alto en el camino que nos hubiera fortalecido anímicamente y los hemos dejado pasar.

Yo no estoy dispuesto a seguir ese ritmo de vida donde la estupidez se iba apoderando de nosotros y de nuestras vidas, haciéndonos personas menos sociables y mas independientes sin saber que el ser humano necesita el contacto con los de su propia raza, sin tener que ser iguales en el pensamiento y obra, pero un simple hola o un simple adiós jamás hay que negarlo a nadie, aunque con su pensamiento esté en el polo opuesto al nuestro y por supuesto que seguiremos parándonos a conversar con nuestros mayores que sin duda son los que mas lo necesitan, a pesar de llevar un montón de años subidos en el carro de la vida donde casi siempre nos acordamos de las personas cuando estas se bajan del mismo, siempre demasiado tarde.

Y como dice el grupo extremeño Sinkope en su canción:

Y subo al carro de la vida, con lo bueno y lo malo que tienen los palos que nos endiñan,
Y subo al carro de la vida, del que empujan los años y tiran los días...







Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...