viernes, 12 de abril de 2013

Capitulo 467: Escrache.





Hoy vamos a explicar lo que significa esta palabra y pondremos un buen artículo que me mandó mi buen amigo Ángel. Fiel seguidor de este blog.
Espero que os guste y entendáis lo que significa esto y sepamos todos, las prisas que se han dado en tomar medidas contra ello. ¿Tienen miedo?

El ‘escrache’ surge en Argentina durante los años más duros de la dictadura, aunque cobra carta de naturaleza a mediados de la década de los 90. Consistía en la protesta pacífica frente a las casas de exaltos cargos del régimen militar a los que el pueblo consideraba responsables de los abusos y las desapariciones de miles de ciudadanos y que habían sido indultados a partir de 1995 por el gobierno de Carlos Menem. Fue muy frecuente en la capital, Buenos Aires. Pero su eclosión, y su degeneración, se produjo en los tiempos del célebre ‘corralito’  en 2001. Las juventudes peronistas, la temida ‘ Campora’,  lo utilizó contra el presidente Fernando de la Rúa  -al que llamaban "Fernando de la duda"-  y contra miembros de su Gobierno, a quienes se consideraba responsables de la ruinosa situación económica del país. Pasó en aquellos días de ser una protesta pacífica, e incluso festiva, a convertirse en acoso e intimidación. Hoy, por cierto, algunos de los líderes de aquellas temidas juventudes, de corte filofascista, como el viceministro de Economía del país, Axel Kicillof o el hijo de la presidenta, Máximo Kirchner, lo han sufrido en sus carnes. La historia una vez más repetida, años después, como farsa. Kicillof era abucheado hace algunos meses mientras regresaba en barco a su país acompañado por su mujer y sus hijos. La propia presidenta, Cristina Fernández de Kirchner sufre cada vez más frecuentes caceroladas en las calles de Buenos Aires por una población harta ya de sus políticas. Aquí en España, más de una década después, la autodenominada Plataforma de Afectados por la Hipoteca ( PAH ) la ha importado directamente de Argentina a nuestras calles.




ESCRACHE

Javier Gallego - Eldiario.es


Nos habéis perseguido a todos. Primero fuisteis a por los jubilados

pero como vosotros tenéis la jubilación asegurada, no os importo

hacerles daño. Después fuisteis a por los enfermos, los

discapacitados, los dependientes y como vosotros no tenéis problemas

de dinero, no os importo cargar a las familias con un peso que no

pueden soportar. Entonces fuisteis a por los funcionarios, los

médicos, los profesores. Fuisteis a por nuestra sanidad y a por

nuestros colegios porque vosotros tenéis los vuestros asegurados.

Protestamos y no os importó enviarnos a los antidisturbios a que nos

hicieran daño.



No os importó que hubiera millones de parados y fuisteis también a por

ellos. Les quitasteis un pedazo de lo poco que les queda y les

gritasteis que se jodan en mitad del Parlamento. Y empezasteis a

jodernos a todos los demás, a la cultura, a los mineros, a todos los

contribuyentes. Fuisteis a por todos nosotros y no os importó hacernos

daño para no hacérselo a los vuestros. Los bancos vinieron a por

nosotros y vosotros nos quitasteis los cuatro cuartos que nos habían

dejado en los bolsillos. Ellos nos robaban, vosotros hacíais negocio

con nuestro dinero. Volvimos a protestar y nos disteis la espalda de

nuevo.



No queríais ver cómo la gente saltaba por las ventanas o se colgaba

del cuello. Los bancos que nos habían puesto la soga iban a por los

que menos tenían y les dejasteis hacer. Dejasteis que se aprovecharan

con las preferentes de los más indefensos y vulnerables y jamás

perseguisteis a los timadores. Dejasteis que algunos se quitaran la

vida angustiados por su desahucio. Les empujasteis al vacío sin mover

un solo dedo y permitisteis que pelotones de policía siguieran sacando

a la gente de sus casas a empujones. Podríais haberlo evitado pero

seguíais mirando para otro lado.



Los jueces españoles y el tribunal europeo han decretado que las

hipotecas españolas son ilegales y abusivas y a ninguno de los dos les

habéis hecho caso. Miles de personas en la calle y un millón y medio

con su firma, os han pedido parar esta sangría y habéis tratado de

escaparos de ellos. Nos disteis unas medidas insuficientes que no

sirvieron para nada y ahora nos volvéis a ofrecer un simulacro de

solución en diferido. Os pedimos pan y nos dais migajas. Os pedimos

ayuda y nos dais antidisturbios. Os pedimos que nos echéis una mano y

nos la echáis al cuello.



Ahora van a por vosotros y reclamáis que os amparemos pero ya no queda

casi nadie de nosotros que lamente lo que os está pasando. Os toca

sentir lo que sienten los perseguidos. Ahora nos pedís la justicia que

vosotros nos habéis negado. Invocáis la democracia que habéis

destruido y el respeto que no nos tenéis. Exigís que se respeten los

derechos que no habéis respetado. Llamáis terroristas a los que os

persiguen como si no supiéramos que sois vosotros los que los habéis

aterrorizado. Nos llamáis golpistas mientras nos moléis a golpes. Hay

que ser muy miserable para llamar acosador al acosado.



Seguid así. Seguid dando la espalda a la realidad, seguid llamándonos

criminales en lugar de ciudadanos. Seguid aumentando la pobreza, la

desigualdad y el paro. Seguid dejando que a la gente la estafen, la

echen a la calle y los ladrones anden sueltos. Seguid haciendo un

escrache masivo a la población y acabaréis sufriendo un escrache

masivo y violento. No es una amenaza, es una advertencia de lo que,

desgraciadamente, podría pasar.



Ahora solo van a por vosotros pero mañana irán a por vuestra

seguridad, la seguridad que les habéis negado, y a por vuestros

privilegios, a por el dinero que les habéis quitado, los coches en los

que huis de nosotros, las casas que tenéis y que ellos han perdido, el

bienestar que les habéis arrebatado. Querrán infligiros el mismo dolor

que le habéis causado. Y a nadie le importará si os hacen daño porque

el daño que habréis hecho nos habrá anestesiado a todos. Serán tan

violentos como lo habéis sido vosotros. Se saltarán tantas leyes como

vosotros habéis violado. Serán peligrosos porque están desesperados. Y

serán incontrolables porque no tendrán nada que perder.



Vosotros se lo estáis quitando todo. Vosotros sois los responsables de

lo que os pase. Os lo merecéis. Vosotros no sois las víctimas, sois

los culpables, sois la causa de los escraches que estáis padeciendo.

Vosotros sois el escrache de este país. Le habéis hecho un escrache a

esta democracia hasta obligarla a huir por patas. Nos habéis hecho

escraches cada vez que nos reuníamos en las plazas y en las calles. Le

habéis hecho decenas, cientos de  escraches a los ciudadanos a golpe

de porra, recorte, insulto y decretazo.



Sois vosotros los que permitís el acoso a los ciudadanos de una banca

miserable que impone una ley injusta. Sois vosotros los que dejáis que

miles de familias sean humilladas delante de sus vecinos, que sus

casas sean señaladas con una cruz de "desahuciado" en la puerta, que

queden marcados como parias y excluidos, que ancianos, niños, enfermos

y gente sin recursos estén sufriendo la derrota, la violencia policial

y la vergüenza pública. Sois vosotros los que lleváis más de cuatro

años haciéndonos un escrache tras otro, los que lleváis años huyendo

de los que ahora os persiguen, los que estáis empujando a miles de

personas por un barranco por el que os acabarán arrastrando, los que

estáis provocando una pobreza, un odio y una desesperación que pueden

acabar estallando.

Si dejáis que eso ocurra, recordaréis el último verso del poema de

Niemöller: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera

protestar”. Nadie protestará porque os estaremos persiguiendo todos.

jueves, 11 de abril de 2013

Capitulo 466: Hacia Carlos Cano.




El sábado pasado gracias al programa de canal Extremadura radio, “El sol sale por el oeste”, del cual soy asiduo oyente, pude asistir mediante una invitación, al espectáculo homenaje, al tristemente desaparecido “Carlos Cano”. Para qué voy a negar que sin duda, fue uno de los artistas que más me gustaron siempre y por esa razón, no podía perderme dicho homenaje.

El concierto daba comienzo a las ocho y media de la tarde y la verdad, anduvimos un poco entallados de tiempo por culpa de la celebración del cumpleaños de mi hija mayor, cosa que no podíamos posponer. Así y todo como pudimos, a las ocho pusimos rumbo a Cáceres, con la esperanza de que no nos costara mucho tiempo el atravesar la capital, hasta llegar al gran teatro, lugar donde se celebraba el evento. Y así fue, pillamos todos los semáforos en verde y a las ocho y media, estábamos aparcando algo retirados del lugar, lo que nos supuso a mi mujer y a mí, acelerar hasta el teatro.

Llegamos justo cuando la primera canción empezaba a sonar. En un teatro casi repleto en su parte baja. En las tribunas no podía ver desde mi lugar, si estaba lleno o no.
Haciendo memoria y mirando el teatro por sus lugares más recónditos, creo que era la primera vez, en el que yo pisaba dicho lugar. No recuerdo haber estado antes allí y si lo estuve, no me acuerdo de aquello. El teatro es realmente asombroso y precioso. Muy cómodo y reconfortante. Para los que somos más bien altos, en otros teatros la verdad que lo pasamos mal, pero en este de Cáceres, yo estuve en la gloria allí sentado.

Mientras sonaban los aplausos al terminar la primera canción, la cual fue “la proclamación de la copla”, aprovechamos para quitarnos los abrigos, que con las prisas no lo habíamos hecho antes de sentarnos. Con “el romance de Ocaña”, Pilar Boyero nos daba las gracias a todos los asistentes. Ella y Aurelio Gallardo, fueron los encargados de cantar en dicho homenaje, bajo la increíble interpretación al piano, del gran Benjamín Torrijo, el cual estuvo con el gran Carlos durante muchos años tocando en multitud de lugares. Demostró al piano todo su buen hacer y la verdad que dejó impresionado a todo el público.
Las canciones se iban cantando, desde “me llaman sudaca”, pasando por Antonio Vargas Heredia, la bien pagà, que desespero, Rocío, Luna de abril…etc.

El escenario estaba decorado muy humildemente, con una mesa y un espejo. Una silla a la cual estaba recostada una guitarra, simulando al gran Carlos y poco más. Poca luz lo que hacía un lugar muy reconfortante. Entre canción y canción, pudimos escuchar alguna que otra vez su voz, sacadas de varias entrevistas. Además de escuchar lo que pensaban muchos artistas del gran maestro.

Pilar Boyero estuvo esplendida. Su voz es impresionante y da gusto escucharla cantar todo tipo de música. Aurelio sorprendió al público con su gran voz, aunque he de decir que en muchas de las canciones donde se cantaba bajito, le faltaba voz. Creo que a él le vienen mejor las canciones donde la voz sea alta y no canciones bajas. Con todo eso, hubo detalles en algunas de las canciones cantadas que dejo entre ver, que le queda mucho recorrido y seguro que crecerá más aun como cantante. También nos mostró su simpatía cada vez que hablaba algo, es muy bromista y siempre que puede lo demuestra, a pesar de que el día no invitaba a ello. Más aun cuando vimos cantar a Pilar junto a la voz de Carlos Cano, María la Portuguesa. Esta no se pudo contener y acabó cantando emocionada, incluso llorando. El final del espectáculo le puso la guinda la viuda de Carlos, que junto a sus dos hijas, estuvieron presentes en el homenaje.

Alicia subió al escenario a recoger un gran ramo de flores con el cual la agasajaron. Una vez en el escenario tuvo agradecimientos para todos y a pesar de los años que hace que nos dejó su marido, se la notó emocionada aun.

El final estuvo entretenido, dado que todo el público tuvimos la oportunidad de cantar juntos la “Murga de los currelantes”, gracias a la octavilla que nos dieron al entrar y en la que en su parte trasera, estaba escrita la letra de dicha canción.

Ya de pie todo los presentes, se pidió con insistencia otra canción, que los artistas no dudaron en cantar.
En definitiva, un espectáculo novedoso y bonito al cual tuvimos la oportunidad de asistir. Mereció la pena llamar al programa y optar a las entradas para volver a recordar al maestro, que sin duda nunca olvidaremos.

miércoles, 10 de abril de 2013

Capitulo 465: Mereció la pena esperar.



Fueron muchos los días en que después de dar un buen paseo, acababan los dos sentados en aquel banco, el cual fue víctima con el paso de los años de los vándalos. Ya no queda de aquel banco, pero a ella no se le olvida jamás donde estuvo siempre.

Allí sentados, ambos se prometían la luna. Eran años muy felices, años de amor sincero que ellos pensaban que nada ni nadie, podría destruirlo. Después de planear su futuro en varios paseos, a él, le toco ir a servir a la patria. Habían hablado de que a su regreso se unirían en matrimonio para siempre y entonces serian todo lo felices que tenían pensado ser.

 Pero una vez que el mozo ocupó su destino, todo fueron despropósitos. Tuvo mala suerte en su cuartel, muchas guardias, mucho puteo entre compañeros y él no fue capaz de llevar aquello muy bien.
Así lo único que se le pasó por la cabeza fue pedir un cambio de destino. Y en lugar de estar a poco más de cuatro horas de su amada, le mandaron a la otra punta de la península, con lo que sabía que hasta que no lograra licenciarse, no volvería a estar al lado de su amor.

Los meses fueron pasando poco a poco. Las cartas se cruzaban en el camino casi todas las semanas y así fueron llevando aquel alejamiento lo mejor que pudieron. Al cabo de dos años le tocó licenciarse, pero por entonces él había conseguido un buen trabajo en la zona donde había hecho el servicio militar. Se lo comunicó a ella antes de la licenciatura y como no podía ser de otra manera, no se lo tomó muy bien. Esperar dos años para volver a reunirse con su amor y que aquello no se produjera, fue un golpe muy duro para ella.

Los años fueron pasando y las cartas dejaron de cruzarse por el camino. Ella, aunque nunca se lo dijo a él, le siguió esperando toda su vida y a pesar de tener múltiples pretendientes, jamás quiso unirse a ningún hombre que no fuera su querido y amado novio de toda la vida.
El, también tuvo alguna aventurilla, pero nada en serio. Nunca compartió lecho ni casa con ninguna mujer y muchas veces se preguntaba que habría sido de aquella muchacha que le cautivó el corazón cuando solo tenía dieciocho años.

A los sesenta años le llegó la jubilación y pensó que era buen momento para volver a su pueblo y asentarse en el. Vendió todo lo que tenía en la capital y compró una casita pequeña en aquel pueblo. Los primeros días casi nadie le conocía o pocos se acordaban de él. Luego, con el paso de los meses, volvió a reencontrarse con los amigos de juventud y poco a poco fue integrándose en un pueblo, que no se distinguía por ser muy abierto con sus nuevos visitantes.

Un día tomando un café en el único bar que existía, salió la conversación de aquellos noviazgos de juventud. El no tardó en preguntar por el paradero de aquella novia suya, con la que fue tan feliz aquellos años. Su sorpresa fue mayúscula al saber que seguía en el pueblo. Soltera y sin nadie que la cortejase. Se armó de valor y se propuso aquella tarde hacerle una visita. Ella no le reconoció al pronto, pero una vez que le escuchó hablar, un cosquilleo le recorrió todo su cuerpo. El mismo cosquilleo que cuarenta años antes, le recorría a diario su cuerpo cuando estaba con él.

Ahora es raro el día en el que no se les ve pasear juntos de nuevo. Tienen tantas cosas que contarse, que se les hacen pequeños los días y piensan que deberían de tener más de cincuenta horas cada uno.
Hoy han quedado en un banco próximo al que existía por aquellos años. Los dos traen las cartas que por entonces se escribieron y hoy piensan leer de nuevo juntos los dos. Ya nada les volverá a separar y aunque no tienen pensado unirse en matrimonio por ahora, nadie del pueblo lo descarta en futuro próximo.

Hoy la vi barriendo su puerta y al verme, me dijo muy bajito: la verdad que mereció la pena esperar tantos años… Se la ve tan feliz que siento una envidia sana por sus sentimientos, que a pesar de los años, siguen intactos hacia su amor de toda la vida.

martes, 9 de abril de 2013

Capitulo 464: Olores inconfundibles.




Al abrir la puerta de aquella cocina, me topé con un olor familiar. Al momento no supe asociarlo a nada en concreto, pero una vez que pasaron unos dos minutos, empezaron a venir a mi memoria aquellos días en que nuestras madres, nos mandaban cargados con aquellas inconfundibles lecheras de cinc, en busca de la leche fresca.

Solíamos quedar los amigos, puesto que algunos de nosotros íbamos al mismo lugar a por la leche. Otros, sin embargo, iban a otras lecherías, peo luego casi siempre nos juntábamos a la vuelta.

Al entrar en aquella cocina, lo primero que veías eran dos lecheras grandes, en las cuales el marido de la lechera, había echado la leche conseguida en el último ordeño vespertino. El ordeño de por la mañana, algunas veces era repartido por las calles del pueblo, mediante un coche de los primeros que hubo en el pueblo, donde la mujer del ganadero, sentada en una silla en la parte trasera de aquella furgoneta, iba llenando aquellas lecheras que las vecinas arrimaban a dicho coche. Unas pedían medio litro. Otras, cuarto y mitad. Algunas lecheras, sobre todo las de casas de familias numerosas, eran más grandes que las normales y tenían capacidad para albergar un par de litros, que luego por la tarde-noche, había que volver a llenar de nuevo. Al entrar nosotros la lechera nos daba las buenas tardes y nos preguntaba la cantidad de leche que íbamos a querer. Nosotros contestábamos casi siempre que la lechera llena, por lo que más o menos un litro de leche había que llevar a casa. La manera de medir la cantidad siempre me quedaba alucinado, al ver como tenía varios envases de plástico de varias medidas. Cogía uno un poco más pequeño para sacar la leche de las lecheras grandes y lo vaciaba en otro un poco más grande. Luego de este otro, lo echaba en uno un poco mayor, así hasta que la leche llegaba a nuestras lecheras. Todo esto sin verter ni una sola gota de aquel liquido tan preciado.

A la hora de cobrar la leche, aquella mujer poseía un cajón de madera con varios compartimentos, donde apartaba las monedas de duro, las de cinco duros, la de diez duros y las de cien pesetas o veinte duros, como prefieran ustedes llamarlas. No me acuerdo del precio del litro de leche, lo que si tengo en la memoria fresco, es que siempre nos daban el dinero justo y rara vez llevábamos nada de vuelta a casa. Antes de marcharnos de aquella cocina, volvíamos a respirar aquel olor a leche fresca antes de salir y alguna que otra vez la lechera nos mandaba recado a nuestras madres, diciendo que al día siguiente dispondría de “calostros”, por si alguna los quería. Nosotros casi nunca dábamos aquel recado, unas veces porque no nos acordábamos y otras veces, porque a más de uno no le gustaban, así de esa manera, evitaban el tener que consumirlos al día siguiente. Luego, si algún día se encontraba la lechera con nuestras madres y le consultaba lo de los “calostros”, la bronca estaba asegurada, aunque nosotros la evitábamos diciendo aquello tan socorrido como era el “sema olvidao”.

Lo mejor venia una vez en la calle, cuando nos encontrábamos los que habían ido a una lechería y los que veníamos de la otra. Entonces empezaba aquel concurso que se trataba de dar la vuelta a la lechera sin verter ni una sola gota. Cosa que algunos (yo no), eran verdaderos artistas y jamás los vi derramar ni una sola gota de aquel liquido. Desde la puerta de la casa de la mujer que nos vendía la leche, hasta nuestras casas, daba tiempo para intentar dar el mayor numero de vueltas a aquellas viejas lecheras, las cuales más de una, habían visitado ya la mano de Felipe “Colina”, seguramente fruto de algún accidente, producido un día de concurso.

Todavía recuerdo la cara que se le quedó a uno de mis amigos, cuando en plena demostración de equilibrio y destreza, aquella lechera salió por los aires, sin el asa que se quedó viudo en la mano de mi colega. ¿Y ahora qué? Presentarse en casa con la lechera rota y vacía era un asunto difícil de explicar. Lo más seguro era que alguna hostia cayera, por muchas excusas que pusieras a tu madre, todas ellas inventadas por supuesto. Después de cobrar lo tuyo, te tocaba volver rápidamente en busca de más leche. Con una lechera prestada por alguna vecina para la ocasión, salías a doscientos por hora por aquellas calles de rollos, donde caerse era asegurarse el tener rodilleras. Cuando llegabas otra vez a casa de la lechera, está, muy sabia se imaginaba lo que había pasado y para hacerte de rabiar te decía que no la quedaba más leche. Así a ti, te saltaban todas las alarmas y rezabas de nuevo antes de llegar a casa y recibir otra tunda, por dejar a toda la familia sin leche. Cuando ibas a salir por la puerta en busca de todo lo anteriormente pensado, la lechera te decía que era broma y con lágrimas de la risa que la había entrado al ver tu cara, te llenaba de nuevo la lechera, diciéndote que era el último litro que la quedaba.

Una vez en la calle, ibas “procesionando” con aquella lechera camino de tu casa. Ni una sola carrera. Ni un solo movimiento extraño a dicha lechera. Normalmente, aparecía el amigo cachondo que te había espiado para ver como ibas de nuevo en busca de leche y te decía que si jugabas a dar vueltas a la lechera. Tu, con cara de pocos amigos, le mandabas directamente a la mierda y continuabas con tu procesión hasta tu casa, un camino que normalmente era corto y que en esas circunstancias, se te hacia eterno.

Una vez en casa tenías que soportar la bronca de tu padre, enterado por medio de tu madre de tu estropicio…

Hoy, al tener que tumbar aquella cocina donde tantas veces fuimos en busca de la leche. Parece que estoy tumbando una parte de mi niñez y siento un dolor en el pecho al pensar en aquellos años maravillosos que vivimos.

Me voy, que tengo que ir a por leche semidesnatada, con calcio y no sé qué pollas en vinagre mas. Tanta historia nueva en un litro de leche y cada día estamos más “cascados”. Con la salud que teníamos cuando mas de una vez nos bebíamos aquella leche sin cocer, incluso directamente de la teta de la vaca, cuando íbamos a ayudar a los ganaderos del pueblo que tenían vacas lecheras.

Qué pena da hacerse mayor y darte cuenta de ello.

domingo, 7 de abril de 2013

Capitulo 463: Ruta Garganta del fraile, (Serradilla)




La ruta de hoy por su belleza, era otra de las que más ganas había de realizar dentro del grupo. Se había hablado mucho entre todos los componentes de la belleza que encerraba dicha ruta, dado que había sido multitud de fotos vistas en montones de páginas, en las cuales daban a conocer la hermosura de dicho lugar.

Por eso a las siete y media de la mañana, quedábamos para salir de la plaza de Huertas, lugar acostumbrado de salida. Hoy la verdad que hemos sido muchos en ir a la ruta y eso, la verdad que alegra a los que habitualmente hacemos todas las rutas. Ver como antiguos componentes del grupo vuelven a venir con nosotros, nos anima a seguir con este proyecto y a seguir buscando lugares de nuestra provincia para visitar y andar.



Hoy el grupo se hacía internacional, dado que nos acompañaba nuestra amiga alemana, Karin, la cual se ha pegado un buen madrugón, solo para acompañarnos. La debemos una visita a su lugar de morada, y probablemente sea una de las próximas rutas que hagamos, en la localidad de Ben querencia.

Después de esperar a algún rezagado que la noche anterior se había estado pegando con el despertador, hemos partido hasta la localidad de Serradilla, donde comenzaba la ruta que teníamos hoy como objetivo de andar.

Guiados por varios GPS nos poníamos en camino, a pesar de que seguimos teniendo costumbre dentro del grupo, de preguntar a los habitantes de la zona con los cuales nos encontramos, por donde quedan los lugares por donde comienzan las rutas.






Después de aclararnos por donde debíamos de empezar, nos hemos adentrado en el pleno corazón del parque de Monfrague. Los primeros kilómetros de la ruta la verdad que son un poco monótonos, dado que transcurren por caminos muy anchos por donde pasan coches muy a menudo. Lo mejor era mirar al frente y ver las vistas que nos deparaban las rocas desgastadas por el paso del tiempo, lugar donde se encuentra la Garganta.

Antes de eso, hemos podido aprovecharnos de un bonito mirador, desde donde se podían apreciar los primeros buitres que se empezaban a desperezar. Más adelante, nos topamos con un puente muy bonito, con un nombre un poco peculiar, dado que es femenino. Así un cartel anuncia el nombre de “La puente”, no se a que será debido eso. Después de hacer multitud de fotos, hemos continuado por una cuesta hasta la famosa Garganta, lugar en donde daban ganas de quedarse a vivir para siempre. Un ruido ensordecedor nos daba la bienvenida a unos cuantos componentes del grupo, otros, optaron por coger una trocha y les ha costado por lo menos al secretario, mojarse los pies. Mira que le habíamos avisado de los peligros que corría al dejar nuestra compañía, pero no sirve querer…. Jejeje


Allí en la garganta hemos aprovechado para comernos nuestro famoso tente en pie. En un merendero justo adosado a la garganta, era el lugar idóneo para dicho cometido. Pocas veces tienes la oportunidad de estar comiendo un muerdo de pan, con un paisaje de esta hermosura.






Una vez recogido todos los “pingos” nuestros y alguna basura más que yacía con anterioridad en dicho lugar, nos hemos puesto de nuevo en marcha. Gracias a nuestra amiga Karin, hemos cambiado la ruta que teníamos pensado hacer, y girando bruscamente a la derecha, hemos subido por un sendero espectacular hasta la cima, justo encima de la famosa garganta. Desde allí las vistas eran espectaculares y los afortunados propietarios de cámaras buenas, han disfrutado como niños con zapatos nuevos haciendo cientos de fotos.



Una vez degustada las ya famosas latas de bebida energética, hemos continuado dirección Serradilla. Un sendero precioso que transcurre, por entre rocas de todo tipo de tamaño. Los buitres nos acompañaban, incluso hemos podido divisar una pareja de alimoches, aunque algunos integrantes del grupo, les sonaban a chino dichos pájaros.



Después de subir una pequeña cuesta, llegábamos a una encrucijada de caminos. Desde donde arrancan varias rutas más, que por cierto están bien señalizadas y se pueden hacer en fechas posteriores. Apuntadas quedan.




Una vez alcanzado el pueblo, era de obligado cumplimiento el visitar la iglesia donde se encuentra el Cristo de la Victoria. Una talla espectacular encuadrado en un retablo impresionante. Una de las joyas de la vieja Extremadura que el día de hoy, el grupo de amigos de Huertas anda ya, ha realizado.

Muy contentos volvíamos por la carretera, rumbo a Huertas de Animas, los diecisiete componentes de la ruta de hoy. Con la sensación de ser unos privilegiados al haber podido ver en directo, uno de los lugares más hermosos de nuestra tierra, la cual sigo pensando que no tenemos ni idea de lo que encierra entre sus antiguos pueblos y que gracias a esta iniciativa, vamos poco a poco conociendo y divulgando a los cuatro vientos.



Hasta el domingo en Almoharin.

sábado, 6 de abril de 2013

Capitulo 462: La mejor defensa es un buen ataque.





Y les pisotearon día si, día también, pero nunca agacharon la cabeza. Los mismos que ellos un día criaron. Muchos no podían creerlo, les costó mucho hacerlo. La verdad que les dieron motivos para creerles, motivos y ejemplos de cobardía. Nunca vinieron de frente, quizás porque nunca les enseñaron a hacerlo. Los que muchos días habían comido en sus mismos platos, de la noche a la mañana dejaron de hacerlo, y salieron corriendo detrás de unas promesas imposibles de cumplir.

Ellos no pensaron lo mismo y les creyeron a pies juntillas. Con el paso de los años, muchos volvieron en busca de aquellos platos donde años antes habían comido muchas veces. Creyeron que esos platos volverían a estar llenos para que ellos comieran, pero los que debían de llenar dichos platos no estaban dispuestos a hacerlo. Con el paso de los años habían ido perdiendo el poco miedo que les quedaba en sus cuerpos. A pesar de que a base de palizas y de muertes, se habían empeñado en no dejarles olvidar aquello. Pero lo hicieron, desafiando a todos sus opresores a los cuales les empezó a entrar el miedo que sus oprimidos fueron soltando.

Hoy en día quedan algunos de aquellos que se fueron y que años más tarde han venido en busca de aquellos platos que dejaron llenos de alimentos. Su sorpresa ha sido que dichos platos no existen y si los quieren ver llenos, tendrán que buscar ellos dichos alimentos. Porque los descendientes que quedamos de aquellas buenas personas que nunca negaron a nadie comer de aquellos platos, hemos despertado. Si, hemos perdido el miedo y nadie nos tapará nuestras bocas ni nos dirán lo que debemos de hacer y qué decir.

Claro, eso duele. Por eso aquellos traidores que salieron corriendo y que ahora vuelven con el rabo entre las patas están molestos. Se creen que pueden volver a llevarnos a su terreno. Explotarnos como a nuestros antepasados. Oprimirnos todo lo que puedan y más, y hacer con nosotros todo lo que se les antoje.
Lo sentimos pero ya es tarde, lo mejor para vosotros es salir corriendo de nuevo como ya hicisteis por aquellos años, donde la miseria casi acabó con nuestros abuelos. Pero lejos de eso, les hizo más fuertes y esa fortaleza la hemos heredado los nietos, que no estamos dispuestos a volver a pasar por lo mismo.
No pasaran.

viernes, 5 de abril de 2013

Capitulo 461: Un año sin ti. (Iñigo Cabacas)


….Y todo sigue igual. Muchas promesas, demasiadas diría yo, pero pocos resultados. ¿No interesa aclarar lo sucedido? ¿De qué tienen miedo los culpables? ¿Puede dormir por las noches tu asesino? Y peor aún, los compañeros de quien realizó el disparo y lo vieron ¿tendrán su conciencia tranquila?

Iñigo somos todos, porque a cualquiera de nosotros esa fatídica noche le pudo pasar. Porque más de una vez estuvimos en dicho lugar, incluso con nuestros pequeños que nos acompañaron alguna vez al futbol. Ese lugar, el de su muerte, le frecuentamos bastante. No sé porque algunos se empeñan en echar la culpa a quien no está. Iñigo ese día no hizo nada malo, su único crimen fue ir a animar a su equipo del alma, equipo que compartimos en sentimientos. Aquello no fue un accidente como los culpables se empeñan en hacernos creer. Había muchos testigos que vieron y comprobaron como los agentes del orden, en lugar de cumplir su trabajo, hicieron todo lo contrario y en lugar de orden, impusieron desorden sin que los hechos que se estaban produciendo, fueran tan graves para actuar de dicha manera, escopetas en mano y pelotas de goma en los bolsillos. ¡Qué valientes hombres de la ley!

Me pongo en el pellejo de los padres de Iñigo y me sumo a su impotencia de saber que la justicia no está con ellos. Esa misma justicia que los jefes de los culpables, piden para sí y que por otro lado, su deber es cumplirla puesto que para eso les pagan.

Todos sabemos que si los hechos acaecidos hubieran sido al revés y en lugar de un joven inocente, el fallecido hubiera sido un agente. El culpable o los culpables, seguramente estarían desde hace muchos días metidos entre rejas. Nadie hubiera dicho jamás que había sido un accidente, aunque hubiera sido en realidad. Esta es la justicia que todos conocemos y que todos sabemos su función. Los actos de unos son accidentes y los de otros, violencia callejera.

 Pero a nosotros no nos la dais. Y por eso seguiremos empeñados en que se haga justicia. Porque no descansaremos hasta ese día y a pesar de la distancia, siempre estaremos presentes aunque sea de forma virtual. Porque la distancia no será impedimento para saber la injusticia que se está cometiendo en este asesinato, porque Iñigo somos todos y siempre estará en nuestros corazones, aunque algunos se sigan empeñando en hacernos comulgar con ruedas de molinos.

Iñigo Cabacas justicia.
Todo nuestro apoyo desde la vieja Extremadura.




Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...