jueves, 2 de julio de 2020

Capitulo 971: Lloré todo un río.


Con la cabeza agachada camina buscando la sombra que un verano extremeño te obliga hacer. No hace mucho que amaneció y no deja de mirar el reloj no vaya a ser que se le pase la hora de visitar al médico. Un día más piensa que será hoy cuando le digan que ya pasó todo. Aunque por dentro sabe que no queda mucho de aquel hombre que andaba todavía recuperándose de la muerte de su mujer y que sin saber cómo ni porqué, se vio envuelto en la última pandemia que ha sacudido y dejado temblando a todo el planeta.

Una vez más piensa en que lugar ha podido ser el contagio y sigue sin ser capaz de saber poco más de lo que su médico de cabecera le cuenta cada semana. Si no me he movido del pueblo y en mi familia gracias a Dios, nadie lo ha cogido.
Nadie sabe el suplicio que ha tenido que pasar ni la cantidad de lágrimas que ha ido derramando por el camino. Vuelve a repetir para sus adentros que este calvario no se le desea ni al peor de sus enemigos, que pensándolo fríamente, sabe que no tiene.

Dónde, cómo y cuándo, estas preguntas le taladran la cabeza justo antes de encontrarse con el primer vecino que le vuelve a preguntar como se encuentra desde la distancia. Su contestación suena poco creíble cuando le dice que bien, puesto que el vecino le conoce de toda la vida y ha visto como los kilos los iba perdiendo por el camino a la vez, que su agilidad.

No he fumado en mi vida y apenas puedo coger aire y expulsarlo sin que me entre un golpe de tos. De las comidas mejor no te cuento nada, me da igual comer arroz que garbanzos o incluso lentejas, esas que a mi me salían tan buenas. No gasto sal en las comidas, ni tampoco azúcar en el café. Añoro el sabor de las especias en el gazpacho e incluso estoy echando pepino en el, a pesar de que siempre me sentaba como un tiro cuando después de comer tocaba volver a la obra. 

El miedo a contagiar a los míos era contrarrestado por sus visitas a través de las ventanas y hubo días que para que no vieran mis lágrimas, no llegué a subir si quiera la persiana.

He acabado hablando solo por cualquier rincón de mi casa y le comentaba a mi difunta señora cada día que abría los ojos, que ojalá y ese fuera el día que me reuniera con ella, aunque sé que si he salido de esta ha sido por su ayuda desde el cielo, cuando por las noches apagaba la luz y al cerrar los ojos ella aparecía en mis sueños. ! Lucha, tú eres fuerte y haces falta a tus hijos y nietos ahí abajo, no te rindas!!! 

Y así, con la sonrisa en la boca lograba conciliar el sueño, aunque es verdad que nunca han sido mas de tres horas las que he podido dormir. La televisión me daba mas miedo del que yo tenía y cada día que decían un síntoma nuevo, yo también le cogía o por lo menos ese día, también le padecía.

Si una cosa tiene dolorosa esta puta enfermedad ademas de los síntomas, es el desprecio que te hacen tus propios vecinos al saber que estas contagiado y a pesar de que seguramente a lo largo del día no cumplan las normas de higiene, cuando me cruzaba con ellos multiplicaban la distancia por tres, para de esa manera estar tranquilos de no contagiarse ante mi presencia.

Y vuelvo a visitar a mi médico el cual está contento con mi evolución y no deja de repetirme que soy un campeón por haber superado todo esto, aunque yo lo que verdad deseo es que esto hubiera sido un mal sueño del cual me hubiera despertado buscando las mejillas de mis nietos para comérmelos a besos.

Tened mucho cuidado y no os toméis esto a broma, que el siguiente puedes ser tú o cualquiera de tus familiares o conocidos y entonces os daréis cuenta de lo solos que tendréis que pasar esos días y jamás olvidaréis las miradas de vuestros vecinos y paisanos que seguirán dando vueltas igual que yo, de dónde, cómo y porqué, me ha tenido que tocar a mi precisamente, sin salir de mi pueblo....















domingo, 21 de junio de 2020

Capítulo 970: Cuando alguien muere, una biblioteca se cierra.



Era el día de mi cumpleaños, el catorce de marzo que para una vez que caía en sábado, la celebración iba a ser por todo lo alto. Por la calle aparte de extrañeza había miedo entre los vecinos de Huertas. Unos sonrientes e incrédulos, otros mas serios y cagados de miedo por todo lo que según todos los medios, se nos venía encima.

Nosotros por suerte el fin de semana anterior, habíamos podido disfrutar de Portugal, en una de nuestras rutas organizadas que tantos nos gustan.

Los bares se cerraban a toda prisa ante el asombro de los ultimos clientes que se tomaban a cachondeo tal decisión, hubo ciertas personas que aprovecharon hasta el domingo para despedirse de estos, incluso estando ya prohibida su apertura.

Pero, ¿quien se iba a esperar esto? a pesar de que a toro pasado todos somos expertos en todas las materias y las redes sociales se volvían insoportables de leer a tanto enterado que si hubiera sido por ellos y ellas, nos hubiéramos metidos todos en casa en el mes de enero. Aquí hago un paréntesis para acordarme de la panadera de Belén, que fue la única que se atrevió a predecir que no tendríamos en Trujillo Semana Santa ni feria del queso. Podéis imaginar como la pusieron o mejor dicho, pusimos todos, allá por el mes de febrero cuando escribió esto.

Yo ese mismo día escribía en mi blog una entrada que no me atreví a publicar pero que guardé para llegado el día del fin del confinamiento, poder leer.

Dia 1, catorce de marzo: Comenzamos la cuarentena de quedarnos en casa, todavía bromeamos con esta situación, !que queréis si no nos ha pasado jamás en la vida!. Salgo un rato al cordel para pasear al perro y me encuentro con dos vecinas que ríen y bromean sobre esta situación. Se cabrean porque muchos madrileños han retornado a sus pueblos a pesar de la prohibición de moverse y repartir el virus por toda España, incluso en Belén, dicen que han echado del pueblo a un matrimonio llegado de Madrid, el caos reina entre la población. Nada parece estar fuera de lo normal, aunque poco puedo opinar de esto, puesto que me vuelvo a encerrar en casa. Internet es nuestra salvación y el wasap está que echa humo. Hoy cumplo años y para mi es la primera vez que un día tan señalado se convierte en un día de incertidumbre. No quieres ser parte de los alarmados y acojonados, pero cada noticia que te llega te hace alarmarte más que la anterior. El trabajo no sabemos si seguirá como hasta ahora, aunque lo mas seguro es que a la parienta la manden para casa. Los peques se entretienen con la play o dando vueltas por casa, no los veo yo catorce días con este plan y seguro que mas pronto que tarde comenzaran las voces y discusiones por esto y por aquello.
Podíamos aprovechar estos días para hacer piña dentro de la familia pero no creo que seamos capaces. Mi padre me llama para decirme que bien me lo he montado para no pagarme nada, todos los bares cerrados y  nadie por la calle. Al pensarlo me río mucho pero en el fondo me da mucha pena, no lo quiero mostrar pero hay ratos que tengo ganas de llorar. Con las ganas que tenía de que mi cumpleaños cayera en sábado y cuando llega fíjate la que hay montada.

Esta noche pediremos algo de comida a domicilio para poder cambiar un poco la monotonía y celebrar aquí los cuatro, mi cumpleaños.
Es cuando me ha venido la inspiración para poder escribir paso a paso como van a ser estos días. Donde el exceso de información creo que nos ha colapsado y donde hay muchas personas todavía que se pasan por el forro todo esto. Seguro que iremos a peor y cuando lea esto veremos por donde han ido los tiros....

Parece increíble poder leer esta entrada después de todo lo que hemos vivido, o mejor dicho, sobre vivido.
Pero lo mas triste sin duda han sido los paisanos y paisanas que se han quedado por el camino y no hemos podido despedir como hubieran merecido. Días muy tristes entre familiares y amigos que no podían imaginar que a la hora de enterrar a los suyos, solo pudieran estar como mucho cinco personas. Si ya es triste de por si un entierro, no quiero imaginar como lo han debido de pasar los que han tenido la desgracia de despedir a familiares durante la pandemia. No me olvido tampoco de los enterradores, en especial de mi amigo "Andrade" que gracias a él voy a poder hacer un homenaje a todos los fallecidos, con sus nombres y apellidos.

Como decía el titulo del capitulo, cuando muere una persona mayor se cierra una biblioteca. Mucha pena no poder seguir escuchando atentamente sus relatos pero la vida tiene un final y ellos y ellas no han tenido el final que se merecían.

18-3- 2.020: Juana Broncano López
24-3- 2.020: Faustina López Ortega
27-3- 2.020: Pedro Hueso Vigara
29-3- 2.020: Purificación Bravo Pablos
30-3- 2.020: Higinia Fernandez Rebollo
30-3- 2020: Justo Cruz Galindo
6-4- 2.020: Antonia Bravo Rodriguez
8-4- 2.020: Jesus Manuel Benito Pino
8-4- 2.020: Rosa Cano Risco
13-4- 2.020: Valentin Bravo Martín
14-4- 2.020: Angel Jimenez Palacios
15-4- 2.020: Pedro Ortega Fernandez
24-4- 2.020: Mari Luz Fernandez Fernandez
5-6- 2.020: Jose Luis Donaire Pablos
8-6- 2.020: Consuelo Alvarado Moreno

Vaya desde mi blog el homenaje a todos y todas, que tengan descanso eterno y nunca olvidemos que no pudimos despedirlos como merecían.
No me puedo olvidar tampoco de Javiera, una mujer como la copa de un pino. a la que no pude acercarme a despedir como ella hubiera merecido.
Cuando alguien muere, una biblioteca se cierra.













miércoles, 10 de junio de 2020

Capitulo 969: Iba a publicar algo, pero....



Iba a publicar algo, pero seguro que molestará a los de izquierda o quizás a los de derecha.
Iba a publicar algo, pero creo que los taurinos se pueden molestar o quizás se molesten los anti-taurinos.
Iba a publicar algo, pero creo que los cazadores se ofenderán, o quizás se molesten los ecologistas.
Iba a publicar algo, pero los alcohólicos si son capaz de leerlo, se sentirán ofendidos o quizás los abstemios, quien sabe.
Iba a publicar algo, pero a los católicos no les parecerá bien, o quizás se molesten mas los ateos.
Iba a publicar algo, pero los seguidores del Madrid se pondrán de uñas, o quizás sean los seguidores del Barsa.
Iba a publicar algo, pero los gordos serán ofendidos, o quizás se ofendan los delgados.
Iba a publicar algo, pero las rubias dirán que las ofendo, o quizás sean las morenas quienes se ofendan.
Iba a publicar algo, pero los casados se ofenderán, o quizás sean los solteros los ofendidos.
Iba a publicar algo, pero los que están currando se sentirán ofendidos, o quizás sean los parados a quienes les sienta peor.
Iba a publicar algo, pero los del pelo largo no lo verán bien, o quizás sean peor los del pelo corto.
Iba a publicar algo, pero los que tienen los pies grandes se sentirán ofendidos, o quizás los de los pies planos.
Iba a publicar algo, pero a los que toman drogas no les iba a gustar, o quizás se cabreen mas los que no las toman.
Iba a publicar algo, pero a lo mejor se ofenden los daltónicos, o quizás se cabreen mas los defensores de los colores rojo y verde.
Iba a publicar algo, pero a lo mejor se cabrean los peatones, o quizás les siente peor a los conductores.
Iba a publicar algo, pero a los motoristas no les iba a gustar, o quizás no les guste a los ciclistas.
Iba a publicar algo, pero a los que toman café no les gustará, o quizás se enfaden más los defensores de las infusiones.
Iba a publicar algo, pero a lo mejor se ofenden los defensores de lo público, o a lo mejor se ofenden los defensores de lo privado.
Iba a publicar algo, pero a los defensores del reguetón les sentará mal, o quizás a quienes les gusta el rock.
Iba a publicar algo, pero seguro que los defensores de los militares se enojarán, o quizás se cabreen los objetores de conciencia.
Iba a publicar algo, pero a quienes les gusta el cola-cao les disgustará o quizás a los que toman nesquik.
Iba a publicar algo, pero a los seguidores de la coca-cola les gustará menos que a los de la pepsi-cola.


Así que pensándolo mejor y con la buena intención de no molestar a nadie, iba a publicar algo pero no lo haré.










martes, 2 de junio de 2020

Capitulo 968: A propósito de "las paguitas"



Corría el año dos mil diez en plena crisis del ladrillo, cuando mi jefe de por entonces no le quedó más remedio que despedir a casi toda la empresa. Se perfectamente que le dolió mas que a nadie aquel gesto pero ante la falta de trabajo no pudo soportar mas tener a tanto obrero y poco a poco nos fue dando largas a todos. Solo se quedo un par de ellos para terminar las obras que quedaban por entregar y a los demás nos prometió que en cuanto volviera a tener curro, nos iría de nuevo llamando uno a uno.

Con tantos años currados a las espaldas quedarme en el paro al principio me resultó hasta gratificante, un descanso no viene mal pensaba yo por entonces a sabiendas que en el paro cobraría una mierda al lado de la pasta que por entonces currando a destajo, nos metíamos en el bolsillo y al lado de casa.

Estando en el paro los meses vuelan y pronto, cuando menos miras, pasas a cobrar un setenta por ciento de lo que cobrabas al principio y la sonrisa de los primeros meses desaparece de tu boca al ver que no te cuadran los pagos para llegar a fin de mes. Por entonces te empiezas a considerar como un ser inútil en la sociedad, te dedicas a repartir curriculums donde no sabes que mas poner para que algún alma cándida te llame y te de la alegría de tu vida. Un día a esta empresa, otro día a esta otra y sabes de sobra que el cajón donde va a dormir tu papel esta lleno de otros tantos como el tuyo, con la misma urgencia que la tuya y seguro que con el mismo sofoco.

La construcción estaba muerta y nadie te iba a llamar, fué entonces cuando abres tus alas y te da igual currar en un sitio o en otro. La fruta recuerdo que ademas del dolor de riñones que te traías pa casa, cuando echabas cuentas, casi que perdías dinero, por eso ahora es gracioso cuando la gente comparte en redes sociales, que los dueños de fincas no encuentran a nadie para recoger la fruta. Encima se atreven a decir a quienes no tienen trabajo "que poca falta te hace el dinero cuando no vas a recogerla". La mayoría de quien comparte esto, no ha visto en su vida un melocotón en el árbol.

Ante la desilusión que me produjo aquella experiencia me fui a coger aceitunas donde no saqué ni para la gasolina de los días que estuve cogiéndolas de sol a sol, que por entonces oscurecía bastante pronto y los últimos olivos los vareabas con la luz de la linterna y ni así cubría gastos.

Los meses siguieron pasando y tuve que solicitar la ayuda de los por entonces 426 euros famosos, que daba igual que tuvieras hijos a tu cargo como que no, no te pertenecía ni un euro más. Cuando pagábamos la hipoteca nos quedaba dinero para pagar la luz y el agua.
 Para comer, tuvimos la suerte de tener a mis padres y a mis suegros, que sin ellos seguro que hubiera tenido que recurrir a cáritas para poder comer y en definitiva sobrevivir.

No salía de casa nada mas que para recoger a mi hijo pequeño del colegio y para que no me viera nadie, me iba por el cordel. Me daba vergüenza encontrarme con cualquiera que te preguntara si no estaba trabajando. Me consideraba cada día que pasaba un puto inútil que no servía para nada. Me pregunté cuarenta mil veces si tan malo era en mi oficio que nadie me llamaba y recorría los tablones de anuncios de bares y ayuntamiento para ver si algún anuncio me servía para traer dinero a casa.
Recuerdo no poder salir con los amigos a ningún sitio por tener un euro para gastar, a pesar de que es cierto que alguno de ellos me decían que no me preocupara del dinero, pero te puedes imaginar como me sentía y las ganas de salir a ningún sitio que teníamos mi mujer y yo. Ella también se quedó las manos fregando donde la llamaban y había meses que comíamos con el dinero que ella traía a casa.

Un día mi padre me llamó para hablar conmigo cara a cara, puesto que estaba muy preocupado por mi estado de ánimo. Nada mas llegar a su casa me dijo que le pidiera todo el dinero que me hiciera falta para vivir como lo hacía antes de quedarme en el paro y que no me preocupara por devolvérselo.
Pero nosotros nos habíamos empezado a acostumbrar a vivir con lo mínimo posible y a pesar de ser mi padre, no me atreví a pedirle ni un euro que no fuera para pagar alguno de los recibos que seguían viniendo todos los meses. Beberme una cerveza en un bar se convirtió en un lujo que de vez en cuando, hacía algún sábado. Pero cuando me bebía la segunda ya estaba a disgusto por haberme gastado dos euros que seguro nos harían falta para cualquier lápiz que a mis niños les hiciera falta.
Me convertí en un obseso de apagar luces por toda la casa, incluso en invierno cuando me quedaba solo, no encendía ni el brasero por no gastar mas luz de la cuenta.

Hubo algún mal llamado amigo que encima se aprovechó de mis ganas de trabajar y me hizo creer que con él saldría del pozo en el que estaba. El primer mes fue volver al cielo, currando en lo mio y al llegar final de mes cobrar tu salario. Volví a sonreír y en casa a todos nos cambió el carácter de nuevo. Pero la realidad fue que al segundo mes el pago ya no fue completo y comenzó la penuria de cobrar cuando a él le parecía y lo malo era que si me iba no vería ni un solo euro.
Si la situación de antes era mala la de por entonces no os quiero contar como fue. Levantarte a trabajar sabiendo que ese día tampoco cobrarías y fue por entonces donde no me quedó mas remedio que pedir dinero a mis padres para poder comer.
Es cierto que aquello me sirvió para saber de verdad a quien le podía decir la palabra amigo y ha quien no. Cada vez que recuerdo aquellos años me duele el estomago de saber lo inútil que te sientes y lo poco que te importa la vida. Si no hubiera sido por nuestras familias no se que hubiera sido de nosotros, incluso estuve a punto de vender el coche porque se me metió en la cabeza que no me volvería a hacer falta para trabajar nunca más.....
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Ahora cuando lees y escuchas que se ha aprobado el ingreso mínimo vital me llena de alegría saber que si hay alguien que le toque pasar por lo que nosotros tuvimos que pasar aquellos años, estará mucho más protegido de lo que estuvimos mi familia y yo.

Y a los que pregonáis falsos testimonios de que son ayudas para hacer a la gente mas gandula, para traer a mas inmigrantes os deseo pasar el año y medio que tuve que pasar y luego ya volvemos a hablar si queréis para ver si seguís pensando y compartiendo las mismas mierdas que compartís ahora.

Ojalá que cada uno de los que estáis en contra de esta ley, pasarais por lo mismo que todos los que no les va a quedar mas remedio que tramitarla.

Mucho animo a todas las familias que lo estáis pasando mal, que sepáis que de esto se sale y que siempre llevéis la cabeza alta, que nadie es un inútil en esta sociedad, aunque alguno y alguna se empeñe en haceros creerlo.

Bienvenido el ingreso mínimo vital, aunque algunos y algunas os escueza.




















domingo, 24 de mayo de 2020

Capitulo 967: Santa Rita, treinta años después.



Quedé con él para irnos temprano, las temperaturas estaban subiendo como si el verano se quisiera quitar de encima a la primavera de un plumazo. A las cinco es buena hora, aunque se que para él, puede ser demasiado temprano.

Pongo mi reloj a las cinco menos cuarto, aunque siempre me pasa que cuando quedo para ir algún sitio, no pego ojo. Vuelta para un lado y vuelta para otro y cuando parece que vas a coger el sueño, suena el desgraciado del despertador, haciendo polvo un bonito sueño donde todo era color de rosas...

Desde la ventana del salón puedo escuchar la música de la discoteca Terpsicore, no creo que tarden mucho en cerrar puesto que Suero, el pincha discos, a las cinco corta la función. Escucho de fondo la canción de los "The Runners" y no sé si será la ultima o terminará como suele hacer todos los sábados con Gwendal, con la canción Irish Jig para que todos acaben empujándose como bestias y terminen por los suelos.

Preparo la mochila y en ella abunda sobre todo el agua, hoy hará mas falta que otros años donde el frío nos suele acompañar. Cuando estoy cerrando la puerta de casa le veo venir por el fondo de la calle con ropa de fiesta y el vaso en la mano.
_ ¿No tendrás pensado venirte de esa guisa a caminar?
- Pues que le pasa a mi ropa, ¿no vale para ir a ver a Santa Rita?
_ Con la calor que dan para hoy las vas a pasar un poco putas y con los zapatos esos los kilometros se te harán eternos, pero tú mismo.
- Venga, nos vamos ya que se hace de día y nos pilla toda la calor.
_¿El vaso le dejas aquí o te le llevas?
- Espérate que apure el ultimo trago de mi ciento tres con coca-cola, que me le ha invitado Pablo antes de que Suero cortara la música. Pepe Tejero y Ballena ni me han visto salir con el vaso, si no, me hacen dejarle en la puerta.

_ Pues vamos, veremos a ver si no te quedas por el camino y tiene que ir tu padre Antonio a por ti con su renault seis rojo que está ya pa pocas.
- No, a mi padre no le molesto a estas horas, que quieres, ¿que me de una ostia? Yo soy muy cabezón y tengo en mente llegar a nuestro destino.

La noche está preciosa y un manto de estrellas lo cubre todo. Saco mi linterna de minero y me la coloco en la cabeza, menuda diferencia para poder caminar sin peligro de aterrizar, aunque mi compañero que no lleva nada, tan solo el resplandor de mi luz, no hace nada mas que tropezarse. En cualquier momento se da de bruces en el suelo y le tengo que llevar a casa.

-Cuanto invento, me dice refiriéndose a la linterna. Toda la vida hemos ido a oscuras y no nos hemos matado, aunque es cierto que algún porrazo que otro si hemos pegado.

Pues verás cuando saque el móvil y le vea, se quedará flipado, pienso mientras una brisa de aire nos da en la cara. Que a gusto!!

_ Y la novia, no ha querido venir?
- No, ella se fue para casa cuando cerraron Viñeros, vino una vez con las amigas y dijo que no volvía, no la gusta andar mucho.
_ Cuídala mucho que es muy buena muchacha y hacéis muy buena pareja. ¿ La quieres?
- Como no la voy a querer, por supuesto que si.
_ A lo mejor acabáis un día casados y formando un hogar.
- Ehhh, tranquilo que tengo diecisiete años nada más, no corras tanto.
_Solo digo que la cuides mucho y la hagas mas caso.

En media hora estábamos en la plaza de toros trujillana, vamos a buen ritmo a pesar de los tropezones que viene pegando mi compañero de ruta.
Saco el móvil para ver la hora y los kilómetros que llevamos y es entonces cuando Marcos se queda con la boca abierta.
- ¿ Y eso que cojones es? ¿ Para que sirve ese aparato?
_ Un móvil y sirve para todo. Para llamar, para saber por donde vas, cuenta los kilómetros, tiene luz, e incluso puedes hacer videollamadas para ver con quien hablas.
- ¿Como? tú te quieres quedar conmigo o que, venga llama a alguien que yo lo vea.
_ Son las cinco y media de la madrugada, a quien quieres que llame a estas horas. Luego te lo demuestro mas tarde.

Una hora después seguimos caminando a buen ritmo y en un bache que no logro ver meto el pie y tropiezo. La linterna por un lado, las pilas por otro y este cabrón descojonado de risa. Me miro la rodilla y veo sangre aunque lo que mas me duele es la cadera donde me he dado un buen golpe.
Me ayuda a levantarme y entre los dos buscamos las pilas.
- ¿ Que pilas son estas tan pequeñas? no las he visto nunca.
_ Bueno si, ya llevan tiempo en el mercado, aunque a ti te quedan algunos años para conocerlas.
- Estas bien o nos damos la vuelta, me pregunta con la sonrisa en la boca.
_ Estoy bien, solo me duele un poco la cadera pero ya se pasará. Venga seguimos.

Las primeras claras del día nos alcanzan llegando al río Magasca donde mi compañero dice que se va a refrescar, la resaca empieza a asomar y yo no sé las veces que me ha pedido agua, me temo que se nos terminará antes de llegar al destino final.
_ ¿ Que haces quitándote la ropa, te vas a bañar ahora?
- Ahora mismo, que llevo los pies cocidos de los putos zapatos.
_ Venga, date prisa que ya está aquí Lorenzo y no veas como viene de cabreado.

Un cuarto de hora  después estábamos caminando de nuevo y seguimos a buen ritmo, lo suyo es llegar a las ocho mas o menos al pueblo.

- Voy nuevo, menudo baño me he pegado y no se si por lo de noche que es todavía, pero me parecía que el agua estaba hasta limpia y todo para ser el Magasca.
_ Si, ya hay mas depuradoras que hacen ese trabajo.
- Depura que?
_ Nada, déjalo, no tengo ganas de darte mas explicaciones... Y cuéntame, ¿donde estas currando ahora?
- De albañil llevo un par de años, me gusta más que la fontanería aunque mi padre se haya cabreado por ello.
_ Bueno, la construcción también tiene mucho curro, lo suyo es aprender bien el oficio y luego en cualquier empresa podrás trabajar.
- Si, pero no veas para aguantar a los oficiales, hay días que llego mas quemado a casa que la moto de un hippy. Con unas ganas de dejarlo todo que pa que, aunque en casa no me puedo quejar, porque si he dejado de estudiar es por que yo quise, no porque mis padres me obligaran a dejarlo.
_ Pues si, ya tendrás tiempo de arrepentirte en los próximos años y de decirlo mas de dos veces al día cuando estés hasta los cojones de agua o te esté dando el sol en la cresta desde que sale hasta que se pone.

Bueno ya podemos guardar la linterna mientras seguimos a buen ritmo, los llanos de la dehesa se hacen largos y monótonos y mi compañero no habla nada, parece que vaya dormido andando, pero no tropieza desde hace mucho rato.

- ¿Cuanto dice el cacharro ese que nos queda?
_ Una hora mas o menos si seguimos a este ritmo.
- Vaya invento macho y ?queda mucho para poder tenerlos nosotros?
_ Si, algunos años todavía.
- ¿Luego todo se hará con ese trasto? No creo que se puedan hacer todos los trabajos con eso.
_ La mayoría si. Desaparecerán muchos oficios, como el sillero, el afilador, el holatero y otros cuantos mas.
- Pues vaya mierda de invento, si solo quita puestos de trabajo pa que coño lo inventan.
_ También hay nuevos trabajos, como informáticos, diseñadores gráficos, y muchos mas.

Ya se ve el pueblo a lo lejos, los tres últimos kilómetros son por asfalto y suelen ser los mas duros para los pies, aunque a mi compañero le da igual el terreno, los tiene que llevar llenos de bojas pero no dice ni pío.

_ Lo justo, las ocho y cinco y estamos. Nos comemos algo de lo que llevo aquí o vamos a la churrería?
- Que pregunta mas tonta, vamos a por un café y una copichuela.
_ Si, tú no dejes que se te baje el nivel de alcohol en sangre.
Yo me voy a comer un plátano y te espero aquí sentado.
- Como quieras, ahora vengo y llamas con ese trasto a quien sea para que vengan por nosotros.

Mi idea es volver andando, hace tanto tiempo que no hago una ruta larga que los pies me lo piden aunque no esté en mi mejor momento de forma. Pero este que se vuelva en coche, cualquiera le lleva otra vez andando de vuelta.

He tenido que ir a buscarle a la churrería para que se viniera.
- Chacho, que coño pasará en este pueblo que todos tienen una mascarilla en la boca? me ha dado un mal rollo que he estado a punto de irme sin pedir nada. Encima me dice una mujer que si yo no tengo que no entre. Me cago en to, aquí están todos zumbados.
_ Es obligatoria en sitios públicos, se me ha olvidado decírtelo.
- ¿Que coño habéis hecho para llegar a estas cosas? que miedo da seguir cumpliendo años...

_ Estoy pensando volver caminando, ahora si quieres llamo a tu casa para que vengan a por ti.
-No, yo me vuelvo contigo. ¿ Que te crees que no me atrevo?
_ Es mucha tela para no haber dormido, pero tu mismo. Lo peor es que es difícil que venga nadie a por ti una vez nos metamos en el berrocal.
- Venga, voy a por un par de cervezas para el camino y nos vamos.
_ Espera, toma la mascarilla que te denuncian como te vean sin ella.
- Cuanta puta tontería y esto como coño se pone, si parecemos médicos.

Pues arrancamos de vuelta y se que al compañero se le hará duro el camino, aunque confío que las cervezas le lleven un rato entretenido.

- Bueno y cuéntame, ¿mis amigos siguen siendo los mismos?
_ Si, incluso tienes algunos mas repartidos por toda España.
- Juer, eso quiere decir que he viajado algo, me gusta ese futuro. ¿Se han casado todos?
_ Si, la mayoría están casados y con familia. Bueno, Isidro sigue mozo.
- Que cabrón y seguro que sigue en el ejercito.
_ No, aquello ya terminó. Ahora anda por el pueblo pero ha currado por todos lados, ya sabes que no le teme a nada.
- ¿ Y quien es el primero que se casa de todos?
_ Alberto.
- Que? no me jodas, con Tere?
_ Si y de penalti.
- Jejejej, que cabrito. Y su hermano Vito sigue por el pueblo?
_ No, vive en Robledillo y tambien se casó.
- Y Angel Luis?
_ Casado con Puri y con una niña, bueno una mujer ya. Bien guapa.
- Que bien, sigue en Huertas?
_ Si, anduvo unos años por Badajoz pero ya hace bastante que se vinieron.
- Bueno y yo entonces me caso o no? tendré hijos o no?
_ Solo te puedo decir que si te casarás, pero nada mas, ni con quien ni cuando.
- Pues vaya putada, saber de todos menos de mi.
_ Así es, que le vamos a hacer.

Bueno, ya llevamos un tercio de la vuelta y el sol empieza a calentar. Las cervezas se han terminado y ya empieza a pedir agua el compañero que lleva una manera de andar un poco graciosa, será que no sabe ya como poner los pies para que no le molesten los zapatos de los domingos.

- Cuando lleguemos al Magasca me baño otra vez, vaya puta calor que hace con los pantalones estos.
_ No será que no te lo he dicho.
- Aquello que está allí sembrado que es?
_ Una bodega, el "habla".
- Que hacen vino aqui?
_ Si y muy bueno por cierto.
-Curra mucha gente del pueblo?
_ Algunos hay si.

A punto de llegar al Magasca le veo que se queda mirando las alpacas que hay amontonadas y ya sabía la pregunta al verlas tan grandes.

- Y esas alpacas como se cargan? cuanta gente hace falta para levantar una de esas?
_ No hombre, eso se hace ya con tractores, otro oficio que se está perdiendo.
- Pues de ese no me da pena, que los dos veranos que me ha tocado ir con Tino Y Saturio quedé de paja hasta los huevos...

No le ha faltado nada mas que salir corriendo al ver el agua, el baño le ha venido que ni pintado. Yo también he aprovechado para refrescar los pies que vienen algo tocados.

_ Vámonos que nos queda mas de una hora y no veas como calienta ya.
- Voy, que prisas tienes. Seguro que mañana paso mas calor haciendo hormigón en la obra.
_ Pues mira, creo que mañana tenemos los dos el mismo oficio...

Que ganas de ver la ermita de Santa Ana para saber que nos queda muy poco. El compañero viene reventado y creo que lo mejor es que vengan por el.

_ Quieres que llamemos a tu padre?
- No creo, lo que queda lo hago andando si o si.
_ Tu veras pero no te veo andar muy bien.
- Ahora nos metemos en una iglesia y recuperamos líquidos.
_ Que va, si están todas cerradas.
- ¿Como? que no hay bares? pues vaya mierda de vida tenéis, sin bares, con mascarillas puestas y sin nadie por las calles, que cojones habéis hecho?
_ Es difícil de explicar...

_Bueno pues llegamos, ahora llegas y te acuestas que mañana hay que madrugar.
- No creo que me levante en toda la tarde.
_ Seguro. Venga campeón que eres un valiente. 34 kilómetros con la ropa de los domingos, si señor....


Hoy treinta años después, he podido recordar aquella primera vez que he vuelto a realizar con treinta años mas en las costillas.

















jueves, 21 de mayo de 2020

Capitulo 966: La leyenda del cancho con patas.


Cuenta la leyenda que hubo una vez donde una joven trujillana de la alta alcurnia se enamoró de un jovenzuelo pastor, que vivía en la dehesa de Huertas de Ánimas.
Esta moza puso sus ojos en el zagal un jueves, cuando acompañada por su ama de llaves y por su chófer, se dispuso a acudir al mercado, que dicho día de la semana, se celebraba en la plaza mayor trujillana.

El pastorzuelo acudía cada jueves junto a su padre, a lomos de la burra Leonarda que cada jueves que pasaba parecía que no llegaría viva al siguiente. Los primeros tropezones siempre eran justo al llegar al "Charco de Tía Rentera", donde varias veces emparejaban al pasar, con alguna que otra moza a las que sus madres, habían mandado a lavar. Anselmo, nuestro pastor, no quitaba ojo a la Juani, hija de tía Juana, la mujer del sastre de Huertas. El padre de Anselmo, tío Lucas, siempre aceleraba el paso de la burra Leonarda al pasar por aquel lugar, temía que cualquier día de aquellos, serían el hazme reír de aquel nutrido grupo de jovenzuelas que parecían que aguardaban el momento del accidente cada jueves, con mas ilusión.
!La puta burra! gritaba tío Lucas mientras la daba con la vara de olivo que llevaba en las alforjas junto a una buena colección de quesos, que habían estado preparando toda la semana en el chozo.

Al pasar por el pueblo siempre tocaba hacer parada para reponer líquidos y vender algún que otro queso en la taberna de tío "Juriche", donde los hombres mas madrugadores ya andaban con las copas de anís y coñac para entrar en calor, antes de salir cada uno hasta su puesto de trabajo, acompañando la mayoría algún rebaño de cabras u ovejas, incluso varios andaban con piaras de guarros de montanera.

!Déjame un par de ellos y el jueves que viene te los pago!
Le gritaba Isidro, el pastor del Barranco, que como cada jueves había venido al pueblo con la buena intención de reunirse con su mujer, a la cual según las malas lenguas, cada vez que veía, la preparaba otro zagal. Cinco tenía con él trabajando en el campo y por el pueblo andaban otros tres, más el que venía de camino. Felipa la "coneja" tenía bien puesto el mote en el pueblo. Ella solo sabía reírse y dar de mamar a los cachorros, se la podía ver en cualquier lugar del pueblo con las dos tetas fuera y los dos hijos mas pequeños, enganchadas a ella y algunos de los mas mayores, esperando a que estos terminarán para poder merendar ellos el mismo manjar.

-Aquí te los dejo Isidro, que sepas que me debes los dos de la semana pasada, que yo no estoy para ir regalando nada.
_ Tranquilo, que lo que tardemos en cosechar, tengo reales de sobra para pagarte toda la producción que has hecho este mes.
- Eso espero. !Con Dios!
_ Tómate otro vaso que invito yo, le decía Isidro, el marido de la coneja, a la vez que apuraba el ultimo trago del suyo.
-Gracias pero tengo prisa, me esperan en el mercado mis clientes habituales, otro día.

Fuera esperaba Anselmo junto a la burra, que era la que menos ganas tenía de ponerse en marcha. Solo de pensar la cuesta que  esperaba al animal hasta llegar a la plaza mayor, intuía que cualquier jueves les tocaría a él y a su padre subir los quesos a cuesta.

El puesto del mercado le montaban rápido, un par de mantas que bien dobladas venían en el fondo de las alforjas, las tiraban en el suelo extendidas y los quesos encima. El tiempo les había ido creando buena fama y eran muchos los habitantes de la ciudad que acudían a comprar sus quesos. Felipa, la mujer de Lucas era quien preparaba la mayoría de quesos, tenía el don de "las manos calientes", que según los entendidos era la mejor cualidad para fabricar quesos.

Pronto el puesto se llenaba de gente y aunque muchos y muchas regateaban hasta el ultimo real, era rara la vez que no les pagaban el precio que ellos llevaban en mente. Alguna vez le tocaba al bueno de Anselmo, acercar la compra a la casa de mujeres mayores que venían cargadas con mas compras y que el peso de un par de quesos podía desestabilizar. Casi siempre le caía algo de propina a pesar de que su padre se lo tenía prohibido. !Toma hijo, pa que te compres algo ! y Anselmo miraba a su alrededor diciendo con la boca chica que no hacía falta que le convidaran, a la vez que extendía la mano para recoger la perra chica.

De vuelta al puesto vio a lo lejos junto a su padre, una señorita bien vestida y elegante, la cual no hacía nada mas que porfiar y reírse de Lucas, que andaba pesando cada queso que la joven le iba diciendo, para una vez que este le comunicaba el peso, le decía que ese no era, que era el de al lado.
Lucas era un hombre con infinita paciencia y estaba mas que acostumbrado a lidiar con la gente pudiente que moraba en la ciudad trujillana, pero esta niña se le escapaba de las manos y la verdad es que no le sonaba de ser clienta habitual.
Al llegar Anselmo junto a su padre, la joven cambió la manera de actuar y en lugar de pedir que le pesaran mas quesos para no elegir ninguno, esta comenzó a juguetear con el zagal. 
_Quiero aquel.
- ¿Este? preguntaba Anselmo levantando el queso sugerido por la dama.
_ No, ese no, el de al lado.
Y cuando el pastor levantaba el queso seleccionado la chica volvía a repetir su jugada.
 Tío Lucas harto de la niñata, apartó a su hijo de los quesos y con la voz levantada dijo: !No le muestres mas quesos, no va a comprar ninguno.! Que se vaya a reír de su familia.
La joven que parecía acostumbrada a liarla muy a menudo, entró en cólera y no se le ocurrió otra cosa que liarse a patadas con todos los quesos que los pastores tenían encima de las mantas. Fue el ama de llaves que andaba comprando naranjas en el puesto de al lado, quien al verla, corrió despavorida para quitarla de allí. Junto a la ayuda del chófer que rápidamente acudió al lugar al ver el revuelo.
Anselmo también ayudó a calmar a la joven aunque es cierto que se llevó de regalo varios arañazos y una patada en la espinilla que le dejó un buen rato cojo.

Cuando se llevaron a la dama, tío Lucas maldiciendo para sus adentros, intentó sin mucha suerte recuperar alguno de los quesos que había sido fruto de las patadas, estaban destrozados y no servirían para la venta. 
-Vámonos Anselmo, no tenemos nada que vender en esta plaza. Tráete a la burra que carguemos todos estos resquicios y nos vamos para el chozo.
Fue uno de los policías que vigilaban el mercado el que los dijo que dejaran limpio todo aquello, por si no tenían bastante con la putada que les había preparado la damisela.
- Que lo limpie la señorita y sus criadas, que nosotros no hemos hecho nada. Contestó tío Lucas bastante cabreado.
_ No me haga usted sacar la porra y liarme a porrazos con usted y su hijo, recojan todo eso y se vayan por donde han venido.


Diez minutos después, la burra, tío Lucas y Anselmo pasaban delante de la iglesia de Santo Domingo buscando la calleja del pozo nuevo que les devolviera justo al cruce del Regajo, por donde subirían camino de Huertas.
En el trayecto no se escuchó nada mas que algún que otro tropezón de la burra Leonarda, que sabía de sobra que el horno no estaba para bollos y ante cualquier desmán suyo, la vara de olivo saldría pronto a pasear sobre sus costillas.

_ No paramos en el pueblo a vender las sobras, preguntó Anselmo a su padre.
- Qué sobras vas a vender si la puta niñata ha zaleado todos los quesos, quien coño va a querer comprar esto.
_ Padre, se los podemos dejar a tío "Resti" en el comercio, que él haga lo que crea conveniente con ellos, seguro que los saca provecho.
- Mira, parece que vas aprendiendo pronto lo que es el negocio. Tienes razón, vamos al comercio y que nos de lo que quiera por ellos. Incluso los podemos cambiar por alguna tira de bacalao que tu madre lo prepara con arroz y patatas como no lo hace nadie en toda la dehesilla.

Justo al pasar de vuelta por el charco de tía Rentera tío Lucas le dijo a su zagal que si se había fijado como le miraba la Juani cada vez que se cruzaba con ella, a lo que Anselmo muerto de vergüenza dijo rápidamente que no.
- Qué cosas dice padre, ¿quien se va a fijar en un triste pastor?

En las postrimerías del chozo blanco ya olía al guiso que tía Felipa andaba preparando con leña de encina y taramas secas de escobas, que tenía al lado de la puerta de casa.

Nada mas ver la cara de su marido se dio cuenta de que algo no iba bien, no se atrevió a preguntar que tal había ido la venta de los quesos, puesto que aquella cara le contestaba a su pregunta.

_ Ahí fuera tenéis el barreño con agua templada para lavaros un poco, voy a dar de beber y comer a Leonarda que se lo tendrá ganado la pobre mía.

- No hemos sacado ni para el heno de la burra, contestó Lucas con voz seca. Cada jueves da más pereza subir a la ciudad y encontrarte con alguna señora o señorita que le apetezca divertirse a costa nuestra. Creo que  de aquí en adelante venderemos solo en Huertas y los campos de alrededor, no merece la pena ir a la ciudad.

_ Vamos a comernos las lentejas con orejas que tengo preparadas y seguro que después lo vemos todo de otra manera, dijo Felipa mientras retiraba la cazuela de la lumbre.....

Mientras tanto en casa del Marqués de Buenavista, el ama de llaves informaba a la marquesa del incidente que había provocado la niña en el mercado. Ahora quedaba lo mas difícil, informar al marqués de lo sucedido sin que le diera ningún trombo.
_ Yo se lo digo, dijo la marquesa sentada en el jardín, saboreando una copa de vino del lagar que poseían en el arrabal del Pago de San Clemente. Este año ha salido una cosecha soberbia, decía para sus adentros mientras escurría lo que quedaba en la botella. La marquesa tenía solo dos vicios declarados, el vino que fabricaban ellos y el jardinero que atendía la casa, del cual estaba enamorada perdida

Cuando llegó la noticia a oídos del marqués, este, lejos de sobresaltarse, de manera muy pausada llamó a careo al chófer y el ama de llaves y los ordenó que de inmediato, preparan el carruaje para ir hasta el chozo blanco, para pedir perdón a los pastores, además de pagarles todos los destrozos causados por su hija, a la cual también había ordenado vestirse para acompañarles en el viaje.
_ Esto lo has hecho tú y serás tú quien lo arregle. Así para la próxima andarás con mas cuidado. No consentiré que manches el nombre de los Buenavista jamás.

Andaba Anselmo con las cabras por los almendros, cuando vio a lo lejos por el camino que pasaba por bajo de la casa de los vaqueros, un carruaje que venía dejando un rastro de polvo en señal de lo rápido que venía. No le quitó el ojo hasta ver que se dirigía justo hasta el chozo, donde sus padres andaban preparando mas quesos con la leche recién ordeñada de las cabras.
Pegó un silbido a los perros y pronto tenía a todas las cabras a su alrededor. Las guió hasta las cancillas y las dejó allí para poner rumbo a toda velocidad hasta el chozo, no quería perderse a los visitantes.
Cuando llegó ya habían bajado del carruaje todos los inquilinos y allí delante del chozo, el marqués comenzaba el discurso para pedir perdón a tío Lucas y tía Felipa, que andaban asombrados ante tal hecho. Jamás nadie de la alta alcurnia les había visitado nunca y mucho menos, para pedirles perdón.

_ Siento mucho lo sucedido esta mañana, mi hija anda un poco como todos los chavales de su edad y no sabe para donde está canteada. Les pido la perdonen y acepten de nosotros estos caldos y estos reales para pagar todo lo que ella ha destrozado en el mercado. Así mismo les quiero comprar todos los quesos que tengan pensado llevar el jueves que viene a la ciudad, de este modo creo que pagamos con creces el daño que ha hecho mi hija.

Tío Lucas que otra cosa no, pero orgullo, le sobraba por todos los poros de su cuerpo, le contestó con voz ronca: No tiene que traer nada, con nosotros no tiene ninguna deuda que saldar. Ahora recoja todo lo que ha traído y le diga a su chófer que le lleve por donde ha venido.
Tía Felipa que sabía del orgullo de su marido, no se atrevía a decir nada, pero le daba pena que aquella visita no sirviera para hacer las paces o por lo menos, para no sembrar mas odio. Sólo se atrevió a susurrar una vez todo dentro del carruaje, buen viaje.

El marqués con la rabia que llevaba encima al ver quebrantado su orgullo, ordenó al chófer que cambiara el camino de regreso y lo hiciera por el Charco de Tía Rentera, para justo antes de llegar a él, sacar el mechero y prender toda la cosecha de heno que tío Lucas tenía sembrada y que estaba a punto de recoger.

Así fue, soplando la mecha hasta que vio las chispas, arrimó el mechero a un matojo de escobas secas que había cerca del camino y consiguió que estas prendieran y una vez las llamas eran menudas, las arrimó al sembrado y ordenó al conductor de la carroza que pusiera pies en polvorosa mientras dejaban el sembrado ardiendo.

Fue Anselmo quien dio la voz de alarma dentro del chozo, cuando salió de nuevo a ver como andaban las cabras.
_ !Fuego, fuego,! padre, se quema el sembrado.
- Me cago en el hijo puta del Marques y todos sus muertos, seguro que ha sido él.
Pusieron rumbo lo mas deprisa que pudieron correr hasta el inicio de la finca, que lindaba con el charco de Tía Rentera. Con ellos llevaban escobas y un cubo de lata que tenían para coger agua de la Fuente de los Borrachos y que les haría falta para apagar el intenso fuego que se había preparado.

Las llamas eran tan altas que era imposible arrimarse a ellas para apagarlas. El humo hizo mella en los pulmones de tío Lucas que pronto se tuvo que retirar y arrodillarse mientras maldecía al marqués. Anselmo sin embargo con una escoba verde fue capaz de apagar bastante tramo del incendio, pero era tan difil hacerse con él que en su interior sabía que pronto estaría totalmente descontrolado.

Fue entonces cuando entre el humo y las llamas vio correr de un lado a otro un cancho que según pasaba por encima de las llamas, las iba apagando. Anselmo al ver tal hecho, creyó estar en el otro barrio. No puede ser real esto que estoy viendo, es el famoso cancho con patas donde varios días acampo con las cabras. Pero ¿como va a moverse el cancho y mucho menos apagar el fuego?

En media hora no quedaba ni rastro de lumbre por toda la dehesilla. Tío Lucas no se lo creía y cuando llegó delante de su hijo, se abrazó a él dándole las gracias por la buena labor de apagar el fuego, que hubiera acabado con toda la cosecha y a la vez, con todo el futuro de la familia.

_ Verás padre, no te lo vas a creer, pero no he sido yo el que ha apagado el fuego, ha sido el cancho con patas que está justo al lado de la Fuente de los Borrachos.

Tío Lucas le tendió su brazo al zagal por encima de los hombros y se le llevó para el chozo. Vámonos hijo que has tragado mucho humo, que te prepare tu madre el baño y te lavas bien, que parece que has venido del Senegal.

Cada vez que Anselmo pasa por delante del cancho con patas, le guiña un ojo, no deja de acordarse del día que este, ayudó en la extinción del incendio, que hubiera acabado con toda la cosecha y piensa que la Juani, será su compañera mas pronto que tarde... Del marqués solo espera que la vida le de la oportunidad, de devolverle el daño que les hizo aquel día.

Y colorín colorete se explotó un cohete.




Queda totalmente prohibido usar este cuento sin mi permiso.

















domingo, 26 de abril de 2020

Capitulo 965: Cuarenta y cuatro días después.


Cuarenta y cuatro días han tenido que pasar para que los peques hayan podido volver a salir a la calle. Y los que tenemos alguno a nuestro alrededor  ha sido una buena noticia para ellos y para sus familias.

Como si de la noche de reyes se tratara así se han levantado esta mañana. En sus rostros la ilusión y el nerviosismo convivían juntos; después de tanto tiempo sin tener prisas para hacer prácticamente nada, hoy si la había y el desayuno ha sido devorado en un tris, para seguidamente vestirse sin saber muy bien que ropa ponerse. Parece mentira que una vez que se rompe la rutina diaria, los cuerpos salen de su monotonía y olvidan pronto sus quehaceres.

La ruta elegida la tenía clara, subir a por el pan y pasar por las casas de sus abuelos. Es muy duro saber que los tienes prácticamente al lado tuya y no puedes abrazarlos. Esta pandemia es dura en todos los aspectos y no entiende ni de parentescos ni de cariños. A pesar de ello Daniel quería verlos fuera de las benditas tecnologías, que por lo menos, nos mantienen a todos en contacto.
No tiene nada que ver, me dice, ver a la gente cara a cara es mucho mejor que verlos por una pantalla.
Comprendo que no se pueda pero son cuarenta y cuatro días sin poder dar un beso y un abrazo a mis abuelos y abuelas, que por suerte puedo presumir de tener a mi lado y en mi pueblo, y eso duele mucho. Ya sabemos que hay niños mas cariñosos en su forma de ser que otros y este sin duda, siempre ha sido de los que le sobran besos y abrazos para dar a diario.

El aire apenas se mueve, con su mascarilla puesta y sus guantes pronto le nota en su rostro . Va caminando nervioso y pronto se da cuenta que por las calles apenas hay nadie. Ni un coche ha pasado, tenemos toda la calle para ir caminado tranquilamente y me dice en tono jocoso que no voy a tener que reñirle para que se arrime a la pared.

El color de su cara es pálido y con su mascarilla de color verde resalta mas sin duda. Con el primer paisano que nos cruzamos tiene palabras para él. !Que bien que os dejen salir ya!, le dice. Una sonrisa es la respuesta, aunque con la mascarilla, el paisano se queda sin verla.
Andamos ligero como si su tiempo tuviera fecha de caducidad en plena calle y suspira por llegar pronto a la puerta de sus primeros abuelos, los cuales ya están avisados de que su nieto les hará hoy una visita, corta, pero menos es nada.

No para de hablar, de preguntar y sigue flipando de la soledad que reina por todas las calles del pueblo. Llegamos y su abuelo le recibe tras el cristal, se le nota también nervioso y lucha contra sus ganas de salir y abrazarle hasta que este le diga que le está haciendo daño.

Su abuela le piropea y ambos coincide en que tiene un color de cara que parece mas de los Países Bajos que de Extremadura. Yo sigo todo los acontecimientos sin pestañear sin perder detalle de este emocionante encuentro. Cuando apenas llevamos cinco minutos de conversación es Él mismo el que dice que tenemos que irnos. Lleva en su cabeza el cronometro y sabe que quiere repartir su tiempo por partes iguales con sus abuelos.

Con sus otros abuelos la conversación es la misma, el color de cara, que le ven mas alto y que si se pudiera estos también se le comerían a besos y abrazos. Es emocionante pensar donde hemos llegado por culpa del bicho y lo bien que los mas pequeños saben como tratar. Sin duda que gracias a ellos saldremos antes de esto porque ponen mucho mas interés que los adultos a la hora de cumplir ordenes y recomendaciones.

Media hora mas tarde andábamos por el resbaladero, donde tenía puesta su hoja de ruta y era allí donde había que hacerse la primera foto. Si nos dejaran jugar, esto estaría lleno y sería peligroso para todos, me dice. Se que tardaremos muchos días en poder disfrutar de ello, pero ahora lo importante es que esto pase y que se cure toda la gente.

Al llegar a casa su cara era otra, tenía tantas ganas de contar a su madre todo lo acaecido, que los nervios apenas le dejaban hablar.

Cuarenta y cuatro días en casa, seguro que jamás olvidará el día de hoy.

Todos juntos saldremos de esto y un día lo recordaremos como una anécdota mas.

Respetad las leyes por favor, es la única manera de acabar con el bicho.


























Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...