viernes, 19 de octubre de 2012

Capitulo 372: Un "cacho" de mi nuevo libro..




Que ando escribiendo sobre las fiestas, el cual estoy muy ilusionado en poder acabar y por supuesto publicar. El trozo que pongo es del capítulo tercero que escribo sobre la tuna de Huertas y lo que significa para el pueblo:

...Aunque las comparaciones son odiosas, a mi por lo menos se me parece mucho al día de los “Empalados” en Valverde de la Vera, antiguamente los turistas que íbamos a disfrutar de aquella maravilla, nos colocábamos en un sitio toda la noche y con un poco de suerte veías pasar por el a más de uno.
Hoy en día la gente va tras de ellos por todo el pueblo, haciéndoles correr más de la cuenta y en definitiva estorbándoles y rompiendo la magia que aquello debiera de ser. Así que han tenido que optar por ir acompañados de vecinos y amigos que espanten a dichas personas, es la solución más sensata para que una tradición con cientos de años a la espalda, no la rompa la curiosidad y el afán de protagonismo que posee últimamente el ser humano.
Espero que en Huertas no tenga que suceder algo parecido para que la noche mágica de la tuna siga siendo eso, una noche mágica, única y especial.
Como ya he dicho antes, los sitios bonitos y emocionantes para ver a la tuna son a su salida, rondando a la Virgen del Rosario en el atrio de la iglesia y por último en el escenario de la plaza. No sé como lo hice, pero este año sin planearlo, los vi en los tres sitios y puedo decir que confirmo lo que ya antes había escuchado de otras bocas, que sin duda en el atrio delante de la patrona, es donde esas voces de los tunos suenan mejor......

jueves, 18 de octubre de 2012

Capitulo 371: Con una canción.



Con una canción te lo digo todo,

   que mas quieres saber?

 Si me salieran las palabras del alma

 seguro que te componía algo parecido.

 Pero no, tengo tanto dolor dentro de mi

 que solo me salen quejidos y lamentos.

 Ansioso espero el día que me visite el duende aquel,

 que un día gris se fue debajo de un paraguas

 saltando de charco en charco sin importarle mojarse los pies......

miércoles, 17 de octubre de 2012

Capitulo 370: La bien pagá.





Como ya prometí hace tiempo, aquí dejo lo escrito en el libro de las fiestas, gracias a mi amigo Alberto por poder recuperarlo.




Posiblemente desde que empecé a escribir hace ya algunos años, este artículo es con diferencia, el más difícil que he tenido que escribir. Sí, porque describir a personas indescriptibles es sin duda una tarea difícil y a la que solo llegan los buenos y grandes escritores, pero a mí eso no me preocupa, no sé si llegaré al final de este articulo habiendo descrito como se merece esta persona, pero yo, lo voy a intentar.

Al conocer el reciente premio instaurado en Huertas he de reconocer que me vinieron muchas cosas a la cabeza, muchas cosas y mucha gente que para mi serian dignas merecedoras de dicho premio. No por eso voy a menospreciar al que crean oportuno de premiar.

Mi candidato es del pueblo, no tiene más de cincuenta años y todos, absolutamente todos ellos los ha pasado en Huertas y en sus fiestas. Ha colaborado en todo lo que tú puedas imaginarte y algo más. Desde ser “cabezudo”, cuando era más pequeño, a portar con las gigantas algo mas mayor. Desde ir a cargar las vacas hasta descargarlas a altas horas de la noche después de que todo el mundo se lo estaba pasando bien. Desde montar las sillas para las actuaciones, hasta recogerlas por la mañana temprano sin acostarse y algo perjudicado de salud alguna que otra vez.
Desde sacar a la Virgen a primera hora cuando ni los más beatos y fieles que presumen de ello, habían aparecido por la iglesia todavía, hasta recogerla cuando más de uno se hartaba de vinos presumiendo de fe.

Cuando de verdad se curraba en las fiestas que no había máquina ninguna para aliviar los trabajos, allí estaba él, abriendo los agujeros para las vallas, descargando las cancillas y guarda raíles con los cuales se hacía aquella manga tan larguísima y peligrosa, que más de un año las vacas y toros se encargaban de enseñarnos por donde estaba mal montada y se escapaban.
Cuando había que ir a por aquella vetusta plaza que alquilábamos a los de Serradilla, menudas palizas de trabajar y sin cobrar ni un duro, solo para disfrute de sus paisanos, jamás le oí quejarse de que éramos pocos los que trabajábamos, agachaba la cabeza y entre broma y broma, íbamos haciendo la faena.

Esos nervios previos a los días de fiestas solo los tiene él, que a pesar de los años le siguen entrando. Esa sonrisa en su boca se queda fija durante los quince primeros días de octubre a pesar del paso de los años. Antes disfrutaba de ellas bebiendo, muchas veces quizás demás de la cuenta, pero la grandeza de una persona está en disfrutar del mismo modo, bebiendo que sin beber y tu lo conseguiste hace varios años y no por ello te escondiste y pasaste de tus fiestas. Como una gran persona te rehiciste y continuaste en la buena senda de la vida, con tu familia y amigos. Ahora sigues dentro de ellas, los cohetes es tu misión antes de los encierros, sigues siendo el primero en agarrarte al primer hierro que se saque, a la primera silla que se ponga en la plaza y a la última que quede por recoger. Ese eres tú y ese es tu amor por Huertas de Ánimas y por tus fiestas. Seguramente no quede nadie en el pueblo como tú con ese espíritu y lo vamos notando. La juventud lo quiere todo hecho y aunque todavía por suerte queda alguno que quiere seguir tu senda, jamás te llegaran a la suelas de tus zapatos.

Todavía a pesar de que debe de hacer más de veinte años, recuerdo aquel sábado de madrugada después de la verbena, en la que nos quedamos los elegidos en la plaza. Tú querías ofrecer un concierto y todos tomamos asiento. El silencio era sepulcral y del fondo de tu garganta se empezó a escuchar esa canción que todavía a día de hoy te sigue poniendo los pelos de punta cuando la escuchas y que yo te recuerdo el estribillo que decía así:
Bien pagá,
Si tú eres la bien pagá
porque tus besos compré
y a mí te supiste dar
por un puñao de parné.
Bien pagá, bien pagá,
bien pagá fuiste, mujer……

No siempre los reconocimientos se los deben de llevar gente importante por cosas insignificantes, a veces en la vida son más importantes las pequeñas cosas de gente menos importante, eso sí que tiene valor….

martes, 16 de octubre de 2012

Capitulo 369: Los arboles también hablan.




La ultima discusión con su mujer, fue la gota que colmo el vaso. Llevaban demasiados días discutiendo por nada y todo parecía venirse abajo. Ya no había solución ninguna que él pudiera buscar, o por lo menos no la veía por ningún sitio. Buscó la puerta de la calle y dando un portazo salió de casa. No sabía muy bien adónde iba, en su mente solo había una idea y aunque ya se le había pasado por la cabeza más de una vez en los últimos meses, siempre había acabado por desecharla. Pero ese día todo parecía distinto, nada le quitaba de la cabeza aquel pensamiento. Siguió andando sin rumbo hasta que al pasar por delante de aquel pozo una cuerda con la cual sacaban agua de él, le llamó la atención.

Paró delante de él y cogió la cuerda entre sus manos, la empezó a recoger haciendo un circulo y se la guardó debajo del brazo, era demasiado cante el andar por aquel monte con una cuerda de aquel grosor en las manos, si le viera alguien, seguro que le preguntaría y no tenía ganas ninguna de dar ninguna explicación  más que nada porque no tenía ninguna que dar.

Siguió andando entre encinas y olivos, ninguno de estos árboles le convencía demasiado. No sabía el porqué pero iba buscando un alcornoque majestuoso que le había parecido ver alguna vez por aquella zona, cuando tiempos atrás había ido a coger espárragos. Cuando ya casi había desistido de su búsqueda apareció delante de sus ojos. Ahora le parecía mas grande de lo que le había imaginado, estaba sin su corcha y eso le daba un aire más grande aun de grandeza y majestuosidad. Se colocó debajo de él y miro hacia su rama más grande. Al volver la vista al suelo, notó como una lágrima le caía por su mejilla, se la limpió con su manga de la chaqueta que llevaba puesta y cogió la cuerda con la mano derecha. Volvió a mirar hacia la rama y después hacia su mano, intentó medir la distancia que le separaba para saber exactamente la fuerza que debía imprimir a su brazo para llegar con la cuerda a su objetivo. Como si lo hubiera realizado más veces solo necesitó un intento para conseguirlo, agarro las dos puntas de la cuerda y las puso al mismo nivel.
El siguiente paso sin duda era el más difícil de todos, nunca se le dieron bien los nudos y no sabía cómo iba a hacer aquel para que fuera eficiente. Intentó hacer uno corredizo pero al tensar la cuerda el nudo se deshizo, esto le desilusiono un poco, aunque no le quito ni un ápice de empeño. Volvió a intentarlo esta vez con otra clase de nudo y volvió a hacer la misma operación. Tensó de nuevo la cuerda y esta vez el nudo lejos de deshacerse como el anterior, se apretó mucho más. Ya solo quedaba lo último que hacer, buscar un sitio por donde subir al árbol y ponerse la cuerda alrededor del cuello. Las lágrimas cada vez le caían más deprisa por las mejillas, las manos le tiritaban cada vez más y un sudor frío le recorría el cuerpo.
Al comenzar a subir al árbol se quedó fijo en una de sus ramas, le parecía ver reflejada en ella la cara de alguien, pero ¿qué alucinaciones estaba viendo? ¿Cómo iba a ver allí la cara de alguien? La volvió a mirar y vio de nuevo lo mismo, esta vez le pareció que la rama le empezaba a hablar y alucinando de nuevo entabló con ella una conversación que a cualquiera le hubiera parecido una tontería menos a él, que secándose las lágrimas le empezó a contestar a las preguntas que aquel alcornoque le hacía.

_ ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? ¿Tan poco aprecias tu vida?

_ No puedo más, ya no tengo ganas de vivir.

_ Y ¿Cómo crees que se lo tomaran tus hijos? ¿No crees que le tacharan a su padre de cobarde por hacer esto?

_ No lo sé, seguro que sí, pero no metas a ellos en esto, no hago esto por ellos, lo hago por mi mujer y por mi situación laboral, es insostenible.

_ Eso es lo que haría cualquier cobarde, pero tú no eres uno de ellos, tú siempre has demostrado ser valiente y afrontar las situaciones firme, viniera lo que viniera siempre.

_ Eso era antes, ya no soy el mismo.

_ Sabes, en mis ciento cincuenta años de vida, jamás antes ha venido nadie a hacer lo que vas a hacer tu, tan solo una vez un cazador vino a colgar a uno de sus perros, que valiente fue también… menos mal que fui capaz de convencerlo antes de cometer tal atropello, y sabes, al final aquel perro fue el mejor que tuvo en varios años. Al que mas caza le mató y el mejor amigo suyo en mucho tiempo, y todo gracias a que mis palabras le ayudaron a pensar en lo que hacía. Por eso tú debes de pensar muy bien lo que estás haciendo, irte ahora y dejar así a tu familia es cosa de cobardes y tú lo sabes bien. Anda, coge esa cuerda y vuélvela a poner en aquel pozo para que su dueño pueda seguir sacando agua de él. Luego vuelves a casa y hablas con tu mujer, la pides perdón y no vuelvas a darle ni una sola voz. Después vete a por tus hijos al colegio y los das muchos besos, tantos que ellos mismos te digan que si hay algo nuevo que celebrar.
Ya verás como desde hoy empiezas a ser un hombre nuevo. Alguien a quien le encanta vivir sea de la manera que sea…


Aquel hombre hizo caso al árbol  siguió sus ordenes al pie de la letra. Hoy, dos meses después  vive con su mujer y sus hijos más felices que nunca, ha vuelto a encontrar trabajo y colabora en una asociación de ayuda a los más necesitados.

Todos los domingos que hace buen tiempo, coge a sus hijos y dando un paseo los lleva hasta donde se encuentra aquel alcornoque, se pone debajo de él y mirando a la rama con cara de alguien, le guiña un ojo y en silencio para que no le oigan sus hijos, le da las gracias por haberle ayudado a seguir viviendo….


lunes, 15 de octubre de 2012

Capitulo 368: Lo peor del día después.





Lo peor del día después es convencer a tu estomago a las diez y media de la mañana, que de carne asada nada, le das una fruta. A las doce cuando te pide una "litrona", se la das de agua y a las cuatro en vez de un cochinillo asado, le metes medio kilo de espinacas. Después de todo eso cuando tu estomago te esta llamando de todo en voz alta, a eso de las seis cuando un calambuco le haría el estomago mas feliz del mundo, le metes un café "pelao". 

Ya no me habla, tan solo manda de vez en cuando al que tiene por bajo, algo para que yo tenga que salir corriendo a ver a "Roca". Ya solo le queda la cena,veras cuando vea venir el verde otra vez que mala hostia le entra de nuevo. Y es que pensándolo bien es normal que se cabree, después de diez días a tope de todo meterle esto pa dentro es para insultar a cualquiera. Pues nada tío, ya queda menos para Navidad, donde si por bien es, te volverás a pegar algún que otro homenaje y si no, tampoco pasa nada puedes ir tirando del fondo reservado que es bastante amplio.
Lo que si te pido es que no me maltrates mandándome tanto a ver a "Roca", no se vayan a despertar las amigas tuyas esas que tan calladas han estado estas fiestas sin decir ni pío (ya era hora). De todas formas las seguiré sufriendo en silencio, es lo mas sincero después de tanto homenaje. Cualquiera se queja por lo menos hasta los Santos, donde este año no podremos si quiera probar ni una sola castaña...... De esas no, mal pensados!! que mente mas sucia tenéis todos después de tanta cerveza, tanta ración, tanto baile y en definitiva tanto estar fuera de casa.

 Que pereza de tiempo nos viene ahora, el peor para tener tranquilo al estomago. Con lo bueno que están los membrillos que todavía quedan, las aceitunas recién rajadas ya van cogiendo sabor en la tinaja donde el orégano y algún condimento mas, las van haciendo agradables al gusto. Los madroños les queda poquito también, las bellotas pintan algunas en las encinas y alcornoques, las castañas lo mismo y como somos tan solidarios con todos los frutos secos, nos gustan todos.
Mala época para la operación bikini, aunque en este tiempo la podíamos llamar operación Papa Noel, mejor dicho, operación Reyes Magos, que el gordinflón no es de aquí...

Mientras escribo esto mi estomago vuelve a insultarme, seguramente que echa de menos también el medio kilo de pipas saladas que todos los días le dábamos en las capeas entre calambuco y calambuco, mas de uno sin operarse los labios, lograba  ponérselos como la Carmen Lomana. La lengua lo agradece sin embargo, aunque ahora mismo esta "zopa", demasiado trabajo en tan pocos días para descansar de golpe y porrazo.
Me voy de nuevo a ver a ese gran amigo de las dos nalgas, que estos días ha sido visitado con mas frecuencia y es que ya lo dice el refrán  " Como come el mulo, caga el culo".

miércoles, 3 de octubre de 2012

Capitulo 367: Los hombres también lloran.




Llevaban trabajando más de  tres años juntos y jamás hasta ese día le había visto llorar. Ese hombre alto, fuerte y robusto siempre se había reído de los hombres que lloraban por nada, era de la escuela antigua la cual siempre había dicho “los hombres no lloran”. La verdad que él siempre había seguido ese consejo, el cual no le había ayudado mucho. Tragarse las penas y dolores sin darlos una salida por medio de lágrimas, es mas doloroso que cualquier enfermedad.

El día que aprendió a llorar fue quizás la ocasión que menos se merecían aquellas lágrimas. Todo comenzó una tarde escuchando la radio. En una emisora que el frecuentaba mucho, una vez a la semana solían hacer un programa de solidaridad. Ese programa consistía en llamar a la emisora y ofrecer o pedir lo que te sobrara o hiciera falta y la verdad que era asombroso la cantidad de gente que llamaba necesitando algo. Unos, cosas insignificantes, otros por desgracia cosas que sin duda es difícil de vivir sin ellas.

Esa tarde llamó una mujer que había sido victima de malos tratos, por culpa de ello había perdido la casa y el trabajo y estaba sumida en una tremenda depresión (¿quien no?) estaba cobrando una ayuda de cuatrocientos veintiséis euros gracias a las dos hijas que tenia y hacia poco que había conseguido una vivienda de no sé que caja de ahorros pone al servicio de mujeres maltratadas. La vivienda estaba muy bien, era nueva pero la cocina estaba totalmente desamueblada, no tenia absolutamente nada. La mujer quería por lo menos una lavadora, lo demás decía que la daba igual, que se apañaba con lo que tenía. Cocinaba con una bombona de campin gas…

Ese hombre fuerte y robusto se estremeció al escuchar aquella mujer relatar sus miserias y su mala suerte. Sacó el móvil del bolsillo y marcó el número del programa, el cual tenía guardado de alguna otra vez que llamó para otras cosas. Después de pasar por una serie de preguntas antes de entrar en antena, le dieron paso.
_Si, yo llamaba para ayudar a la señora que ha llamado antes que no tenia ningún mueble en su cocina.

_ Si, dígame le dijo el presentador del programa, ¿en que puede ayudarla?

_ Bien, yo tengo una lavadora de sobra, una cocina de gas de tres placas y un microondas que no uso.

_ Y usted quiere dárselo a María, la señora que ha llamado antes.

_ Si, por supuesto, todo para ella.

_ Lo que pasa que tenemos un problema, usted vive en Huelva y María es de Madrid, tenemos el problema del traslado hasta aquí.

_ No se preocupe, yo tengo una furgoneta y me puedo desplazar el fin de semana hasta Madrid para llevárselo.

En esos momentos telefonearon a María, la cual sin dejar de llorar no paraba de darle las gracias al hombretón.
_ No me de las gracias, no se merecen. A mi me sobra todo lo que a usted le hace falta. Dígame las señas de donde tengo que llevarlo y el sábado estoy allí.

María con la voz entrecortada seguía dando gracias a todos, al presentador del programa, al director y a nuestro hombretón.

_ Muchas gracias de verdad,, muchas gracias a todos, dijo antes de colgar.

A nuestro hombretón le dieron las señas para que el sábado pudiera hacer de rey mago y llevar los electrodomésticos a casa de María. Según colgó el teléfono sintió un dolor en el pecho muy fuerte y se sintió un poco agobiado. Los ojos se le empezaron a poner brillantes y no dejaba de pensar en María y en su mala suerte. En ese momento una lágrima cayó sobre los papeles que tenia encima de su mesa de trabajo, se tocó con sus dedos los ojos y notó que estaban mojados. El agobio empezó a desaparecer según seguían cayendo lágrimas y el dolor del pecho desapareció fulminantemente. Siguió llorando un buen rato pensando en lo afortunado que era y nunca se había dado cuenta de ello.

Desde aquel día cada vez que se siente un poco agobiado o nota que le duele el pecho, no duda ni un momento en llorar, hasta ahora jamás le había visto nadie, pero ahora que ha sido descubierto, le sigue dando igual, para él es necesario llorar y nunca dejará de hacerlo...

lunes, 1 de octubre de 2012

Capitulo 366: Peinando canas.





Hacia algunos años que se peleaba con ellas, entre tintes y tintes las lograba camuflar como buena mente podía, para ella no había llegado el momento de enseñarlas todavía. Tras una vida dedicada por completo a su familia había llegado la hora de poder descansar como se merecía. A su marido le había llegado la hora de la ansiada jubilación. Una vida dedicada enteramente a su trabajo para que a su familia no le faltara el pan. Muchas veces había renegado de su mala suerte al comprobar que muchos quintos suyos, hacia años que se habían jubilado. Su situación laboral no le había permitido hacerlo antes. Con todo eso, la pensión que le quedaba era ridícula, pero con los sesenta y cinco años recién cumplidos, mas dos meses que el estado le había mandado hacer mas, (como si fueran pocos los años que llevaba trabajando) ya le parecían suficientes como para tomarse la jubilación.

Habían sido tan felices en su pueblo junto a sus hijos y ahora nietos, que jamás se habían planteado el viajar fuera de él. Sus hijos les animaban a que lo hicieran, pero ellos preferían quedarse al cargo de sus nietos para que sus hijos no perdieran su trabajo.

Ernesto, que así se llamaba el hombre, tenia bien planeado lo que iba a hacer a partir de ese día. Lo primero una comida para toda la familia, no tenían muchos ahorros pero lo quería invertir en algo que a él le enorgullecía. Después de eso había visto una cerca que arrendaban donde tenia previsto echar unas gallinas y quizás con el tiempo, alguna oveja o cabra, ya vería lo que le rendiría mas. Tenia previsto disfrutar todo lo que pudiera de su tiempo libre, para eso había estado trabajando desde los diez años hasta ahora. Siempre pensó en tomarse los vinos antes de comer con sus amigos de toda la vida, en el club del pensionista de donde ahora era socio. La verdad que con poca cosa era feliz.

Mirian su mujer, miraba a su marido con ojos de felicidad, sabia que su vida había estado dedicada siempre a trabajar, jamás le oyó quejarse nunca de que era mucho trabajo el que tenia siempre y pocos días de descanso, aquel trabajo de pastor en aquel campo no le había dejado tiempo para mucho mas. Ahora disfrutaba al ver a su marido emplear su tiempo libre en cosas que a él le gustaba hacer.
Aquel día de aquella rutinaria revisión con sus correspondientes análisis puso cerco al disfrute que tenían planeado, a Mirian le habían diagnosticado un tumor en un pecho, cosa que lejos de amilanarla, la hizo ser más fuerte de lo que ya era. Ernesto sin embargo se agobió mucho, a pesar de ser un hombre grande y corpulento, era muy cobarde ante este tipo de situaciones, su mujer para él era algo más que su mano derecha, era su vida, su camino, sus piernas, lo era todo. Desde los trece años que empezaron a “tontear” habían estado siempre juntos y no imaginaba una vida sin Mirian a su lado.
Lentamente entre toda la familia lograron ayudarla a salir de aquel aviso que la vida le había dado, durante aquellos meses todos estuvieron muy unidos, aunque siempre podían presumir de haber sido una familia muy unida.

Ernesto tenía por entonces mucho tiempo para pensar, fueron muchas noches en vela las cuales la cabeza iba haciendo un recorrido por todo lo que había sido su vida. El nacimiento de sus hijos, el nacimiento de sus nietos, las bodas, bautizos, alguna que otra enfermedad de algún familiar, lo normal en cualquier familia. Lo que le enseñó aquella situación fue a plantearse lo que cualquier día podía pasar, lo que siempre había dicho, que si tenia que irse alguien antes, que fuera el, no imaginaba una vida sin su mujer.

Después de casi cinco años de enfermedad, su mujer esta totalmente curada y él ha aprendido una lección muy importante en esta vida, a partir de x años, no se pueden hacer planes en la  vida, mejor es ir sobre la marcha y aprovechar cada momento de vida, cada pequeña alegría que te lleves hacerla grande y cada momento familiar aprovecharle a tope.

Mirian hoy presume de canas, prefiere eso que no tener nada, por desgracia lo pudo comprobar varias veces……

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...