viernes, 21 de diciembre de 2012

Capitulo 409: Un cuento de Navidad.......



… O, de cualquier otra fecha.




La sembró su abuelo hacia ya casi sesenta años. Había resistido a los temporales de aire, a las bocas hambrientas de muchos animales y lo más difícil aun, a la mano del hombre.
Su abuelo la tuvo como una fiel compañera. El pastoreo día a día alrededor de ella, le había hecho sin duda cogerle un cariño muy especial. La protegió de pequeña con una especie de cercado a su alrededor, de esa manera, además de protegerla de las bocas de sus ovejas y cabras, la iba guiando todo lo derecha que se podía.

Al quinto año ya levantaba casi setenta centímetros del suelo. Aquel pastor sabía perfectamente que no iba a llegar a conocer a dicho árbol en su plenitud, por eso era necesario implicar en su cuidado a más personas de su familia. Lo tenía claro, su hijo debía de ser el primero en implicarse, puesto que era fácil que acabara ejerciendo el mismo oficio que su padre, por lo que pasaría muchas horas y muchos días, alrededor de dicho árbol.

Para convencerle de que había que cuidar aquella encina, las primeras navidades en las que el árbol iba cogiendo altura, le adornaron con cintas y bolas de navidad, de ese modo aquel niño empezaba a querer a aquel árbol, que poco a poco iba destacando en aquel llano, en el que la única sombra que se podía tomar en pleno verano, era la de nuestra encina.

En el lecho de muerte aquel hombre no se olvidó de nuestro árbol y sabiendo que su vida se agotaba, se dirigió a su hijo diciéndole que cuidara de la encina. Que implicara también a su nieto en su cuidado y que por nada del mundo se la dejaran morir. Su hijo con lágrimas en los ojos, le prometió que nada ni nadie destruirían aquella encina.

Con treinta años encima aquel árbol empezaba a dar sus frutos, bellotas. Que cabras y ovejas devoraban cada día al pasar por él. Un día aquel pastor se dio cuenta de que debían de podar aquella encina para que siguiera creciendo como era debido, así que cogió a su hijo una mañana y se lo llevó con él al campo. El hijo extrañado con el comportamiento de su padre, le dijo: 

_Padre tengo que ir al colegio, no puedo ir con usted al campo.

_ Es igual hijo, hoy no hace falta que vayas al colegio, la lección de hoy te la doy yo en el campo.
El hijo haciendo caso a su padre, salió detrás de él con aquel rebaño de cabras y ovejas, que todas las mañanas a la misma hora partían dirección norte, en busca de los pastos y hierbas que había por los cordeles y cañadas.

Al llegar delante de aquella encina, el padre sacó de su zurrón un hacha, con la que después de subirse en la encina, comenzó a cortar algunas de sus ramas.

_ Padre, gritó el hijo, ¿para qué me ha traído usted aquí?

El padre le ignoró y siguió con su faena. Unos minutos después la encina no parecía la misma. Había perdido frondosidad y ahora parecía más joven que antes de la poda. Por su puesto que su sombra era ridícula y apenas cobijaba en ella a un par de personas.

_ ¿Te has fijado en lo que acabo de hacer?, preguntó el padre al hijo.

_ Si padre, ha cortado usted las ramas de esa encina y las ha dejado en el suelo.

_ Esta encina _ siguió el padre hablando_  la sembró tu abuelo hace ya bastantes años. El me encomendó su cuidado y su preparación. Por eso acabo de podarla, para que siga creciendo. Como puedes ver es la única encina que hay en el entorno y por eso la queremos como si fuera familia nuestra. Algún día no muy lejano, tú serás el encargado de su cuidado. Tendrás que podarla cuando sea necesario e interesarte por su salud. En verano tendrás que limpiar los alrededores para que cualquier posible incendio, no acabe con su vida. Si esto ocurriera, sería como si muriera algún familiar cercano nuestro. ¿Sabes ya lo que te quiero decir?

_ Si padre, pero si algún día acabo mis estudios y me voy fuera del pueblo a trabajar, no podré cuidar a nuestra encina.

_ Eso está en tu conciencia, por muy lejos que te encuentres, siempre podrás encontrar un hueco para venir en época de poda a hacérsela y de vez en cuando, pasarte para ver que nadie ha maltratado a nuestro árbol.

Así fue como lo hizo durante varios años, una vez que su padre se fue de este mundo, víctima de una enfermedad que no dudó en quitarle del medio, quizás demasiado joven. La encina era ya un árbol impresionante, tanto que cuando tocaba podarla, aquel hombre tenía que pedir una escalera en el pueblo y hacer equilibrismo por sus ramas para no caer, mientras realizaba la poda. Allí, en el pueblo, decían que estaba loco, puesto que solo cogía las vacaciones en su trabajo, en la época de poda y al principio del verano, antes de todo el mundo. Él, lo sacrificaba todo tan solo por venir ante su “hermana”. La podaba y más adelante en el tiempo, limpiaba su alrededor de pastos, para que si por alguna casualidad se declaraba un fuego, no le hiciera ningún daño a su encina.

Un día recibió una llamada del dueño del bar del pueblo, advirtiéndole de que los políticos de su pueblo, habían decidido trazar una carretera paralela a la que ya existía y la encina estaba justo en las lindes de aquel trazado. Alarmado por aquella llamada de teléfono, habló con su jefe y le pidió unos días libres. Tuvo que mentirle diciendo que un familiar cercano estaba enfermo y peligraba su vida. No se atrevió a decirle que aquel familiar era la encina, temía que le negara aquellas mini vacaciones forzosas.

Esa noche partió hacia el pueblo, no quería perder ni un solo instante, asustado por las consecuencias que podía tener aquella dichosa carretera. Al llegar, ya había amanecido y lo primero que hizo fue acercarse hasta la encina. Las obras ya habían comenzado y tan solo el perímetro de la encina, se había salvado de las maquinas excavadoras. Se conoce que estaban intentando buscar una solución para aquel enorme árbol.

Nada más bajarse del coche, las lágrimas empezaron a desfilar por sus mejillas. Corrió hasta la encina y se abrazo a ella. Como si de un familiar se tratara empezó a hablar con ella. ¿Qué te han hecho? ¿Cómo se han atrevido a tocarte?

Volvió al coche y sacó del maletero unas cadenas y un macuto donde traía comida para varios días, fue lo único que le dio tiempo a coger antes de partir. Se puso las cadenas alrededor de su cuerpo y se ató al árbol con ellas.

Al poco rato de estar allí sentado, empezaron a acudir los obreros de dicha carretera, los cuales extrañados por su presencia, hablaban entre ellos.

_ Tendremos que avisar al encargado, decía uno de ellos. Hay un loco atado a la encina y no tiene pinta de querer irse de ella.

_ Si, decía otro de los obreros. O le avisamos o le damos un susto con la máquina, veras como sale corriendo de ahí.

Pero ellos no sabían la historia que unía a aquel hombre con aquella encina. El jamás la dejaría sola y mucho menos permitiría que la hicieran ningún daño.

Los obreros intentaron asustarle, pero él ni se inmutó. Siguió en la misma postura que tenía ante la mirada del maquinista y sus compañeros, que no tuvieron más remedio que avisar al encargado. Horas después allí estaban todos los jefes de la obra, explicándole a nuestro hombre que habían decidido trasplantar el ejemplar de encina, como si eso no supusiera la muerte de la encina.

_ No, yo de aquí no me muevo, esta encina es mi vida y la de mis antepasados y de aquí no se mueve. Les dijo.

Los obreros empezaron a contar en el pueblo que un loco se había atado a una encina para que ellos no la trasplantaran. Al correrse las voces por el pueblo la gente se acercaba hasta donde nuestro hombre seguía atado para ver con sus propios ojos que aquella noticia era cierta. El tabernero que fue quien le avisó, decidió unirse a él y por la tarde llego al lugar con más comida y unas cadenas, las cuales unió  a las de nuestro hombre. Al día siguiente eran ya más de diez personas las que se habían atado a nuestra encina. Por la tarde llegaron los medios de comunicación y los periodistas, que rápidamente comenzaron a difundir aquella noticia. Los encargados de realizar aquella obra no daban crédito a aquello y maldecían a aquel hombre por haber iniciado aquella revuelta, que les iba a suponer un enorme retraso en las obras, con la consiguiente pérdida de dinero.

Las dos primeras noches hacia tiempo bueno, pero la tercera comenzaron a bajar las temperaturas y la gente empezó a notarlo. Muchos de los que allí estaban atados prefirieron irse a sus casas y para la cuarta noche que llegó la nieve, tan solo quedaban el tabernero y otros dos hombres, los cuales habían conocido al padre de nuestro hombre y sentían de verdad aquel mismo cariño por su entorno y por la naturaleza.
Los encargados ordenaron a sus obreros que montaran guardias alrededor de la encina, así, nada más que abandonara el último de los allí atados, empezarían con el trasplante de la misma.

Por suerte la historia llegó a todas las televisiones nacionales y aquel cuadro de aquellos hombres allí atados con la nieve a su alrededor, dio la vuelta al mundo. Empezaron a llegar gentes de toda España, desde ecologistas a gente que estaba en el paro y quería ayudar a la supervivencia de aquella encina. Que por otra parte, ya la habían bautizado en las televisiones como la “encina nevada”. Los políticos de alto nivel se hicieron eco de la noticia y para no quedar peor de lo que ya estaban quedando, decidieron personarse en el lugar y entre todos meditar la mejor solución.

Casi un mes después de estar allí atados, obtuvieron una respuesta por parte de la empresa. Con su aptitud habían logrado modificar los planos de dicha carretera y se había optado por hacer una rotonda justo alrededor de nuestra encina. De ese modo todo seguiría igual, la carretera continuaría y la encina seguiría en su sitio.

Cuando recibieron la noticia los allí atados lo celebraron por todo lo alto, corrió el champán y los abrazos entre todos fueron múltiples. Nuestro hombre duramente atacado por su estancia en aquel lugar, lo celebró como buenamente pudo y ante la visita de su familia, se derrumbó entre lágrimas y suspiros. Los acompañantes decidieron llamar a la ambulancia y esta, se le llevó al hospital, donde casi un mes después, salía totalmente curado y repuesto.

Su primera visita estaba clara cuál iba a ser, la encina. Allí se presentó con su mujer y sus tres hijas, las cuales estaban orgullosas de cómo su padre habían actuado. Agarrados todos de las manos, abrazaron a la encina, en memoria de todos sus familiares que tanto habían peleado por que ella existiera. Pero seguro que ninguno peleó tanto como nuestro hombre, que cada año por la fecha de la poda, sigue acudiendo junto a su encina para pasar con ella una semana. Está enorme y junto a ella hay un cartel en donde puede leerse: “Encina de las nieves”

Moraleja: No tienes por qué dar tu amor tan solo a personas, existen más elementos en la naturaleza que poder amar, los arboles entre otros muchos. El cariño y amor no se da solo en Navidad, debiéramos de mostrarle siempre y así todos juntos, salvaríamos millones de árboles o lo que es lo mismo, millones de vidas.


Feliz Navidad y Feliz año. O como lo prefieran ustedes.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Capitulo 408: Gala del deporte 2.012.



                                        
Un año más se entregaron los premios a los deportistas trujillanos. En esta ocasión dicha ceremonia estuvo presentada por Don Javier Catalán y el actor extremeño Samuel Señas. Tengo que decir que ha estado muy entretenido el formato y nos hemos reído bastante, que para los tiempos que corren ya es un logro el hacer reír a todo el mundo.

Con el teatro casi lleno, (aunque no hace falta mucho público para ello) daba comienzo la gala. Con un video de presentación para cada premiado, ha estado mucho más entretenido que otros años el evento, porque así hacían constancia de los logros de cada premiado.

El reconocimiento al mejor evento de este año ha recaído en la bajada que organizó el club ciclista Francisco Pizarro, fue todo un éxito el día que se hizo y la verdad, que ya hay ganas de volver a ver su segunda edición.

Mas premios se han llevado por ejemplo el equipo infantil del Club futbol Trujillo, los cuales consiguieron el ascenso, además de hacer ir al señor alcalde a ver el último y definitivo partido, que dicho por él, ya es un logro.
El premio a la mejor deportista ha sido para la ciclista Neus Peña. Al mejor deportista para un Karateca, Santiago Avis.

La escuela ciclista también se ha llevado otro de los premios, como cosa natural. Es muy buena su labor al frente del numeroso grupo de niños que la componen, además de personas mayores. En el momento de entregar el premio, se ha vuelto a recordar a los dos niños que fueron atropellados años atrás, los cuales fueron los culpables de que esta escuela se formara. Y aquí me paro a pensar que en Trujillo, no debemos de ser muy malos conductores o creo que somos de los que más respetamos a los ciclistas, puesto que no recuerdo que hayamos tenido que lamentar ningún suceso, salvo el ya indicado, aunque bien es verdad que aquel triste atropello, no fue en la ciudad y si en una carretera cercana. Está claro que el tener a tantos hijos, nietos y vecinos en dicha escuela, hace recapacitar a todos y cada uno de los conductores de la ciudad. Espero que no bajemos nunca la guardia y sigamos respetándonos mutuamente.

Raúl Belmonte se ha llevado otro de los premios. Con más de seiscientos caballos montados y no menos caídas, este jinete lleva más de veinte años cosechando premios y distinciones en todos los concursos donde se presenta. Está bien que se acuerden de gente que no esté ligada solo a deportes conocidos, la hípica es un deporte bonito y aunque con pocos adeptos, en Trujillo si hay buenos jinetes y amazonas.

Sin duda alguna y permitirme por ser quien era, que lo resalte más que los demás premiados, el momento más emocionante ha sido cuando mi padre ha recibido su premio. Después de ver el montaje que le habíamos preparado con absoluta discreción y secretismo, y viendo sus muestras de emoción al ver a algunos de sus familiares hablar de él en dicho video, ha subido junto con su nieto a recoger el premio. 

Como ya dije en el montaje, se que a él desde su humildad, este premio no le correspondía. Siempre ha creído que hay gente más importante que él en este mundo del deporte, que merecía más el premio. Pero gracias a varias asociaciones y club deportivos, han creído que era merecedor de dicho premio.

Demostrando emoción en sus palabras de agradecimiento, le ha dedicado el premio a su mujer, bueno, y a todas las mujeres de todos los deportistas, porque como bien ha dicho mi padre, si no fuera por ellas y por su aguante, ningún hombre hubiera podido hacer ningún deporte en esta vida. Domingos enteros perdidos por pueblos lejanos, sin cobrar nada, al contrario, gastándote el dinero para el disfrute de todos. Lavar ropa que daba verdadero asco de ver una vez acabado los partidos y un montón de cosas más que como bien decía Antonio, las mujeres y madres siempre aguantaban con mucha paciencia y cariño.

Pues después de unas palabras del alcalde, homenajeando a los premiados, ha dado por finalizado el evento. Para mí ha estado entretenido y me ha resultado ameno. Por poner un pero, debería de ir más gente a estas cosas. Creo que los chavales premiados se merecen solo por su esfuerzo constante, que su pueblo se lo reconozca tan solo con su presencia, no quieren nada mas, solo apoyo moral para seguir luchando por conseguir sus metas. Que tengamos claro todos, que mientras hacen deporte no hacen otras cosas menos saludables. Y también que quede claro, que la juventud no solo sabe hacer botellones, también son buenos deportistas comprometidos con sus clubes.

Desde aquí, dar las gracias a todos y cada uno de los culpables de que el evento de hoy haya resultado tan grato. Y a los premiados, seguir luchando y que no decaiga, y esto va por todos….

lunes, 17 de diciembre de 2012

Capitulo 407: Hasta siempre, Quini.








No es de buen gusto el ir al entierro de nadie y mucho menos un lunes. Pero hoy tuvimos que despedir a nuestro vecino y amigo Quini, el cual nos abandonaba en el día de ayer, después de complicársele la operación a la cual había sido sometido.

Quini fue siempre uno de los tíos más currantes que he llegado a conocer. Sobre todo alrededor del mundo del ganado. Daba igual que fueran vacas, ovejas o cabras. Cuando le llamaban allí estaba Quini el primero, casi siempre abusando de el en el aspecto económico. Nunca le oí protestar ante tal hecho y si, me contaba con gran expectación, lo que había hecho cada vez que le habían llamado de cualquier finca para apartar vacas, para herrarlas, para cambiarlas de finca, incluso para subirlas a la sierra. Viendo su rostro cuando te contaba esas peripecias, podías comprobar como disfrutaba.

En nuestra niñez Quini tuvo mucho que ver, dado que estaba trabajando en el cebadero que existe al lado del campo de las nieves. Allí después de salir de clase, teníamos costumbre de visitarle y más de un día y de dos, nos dejaba montar al primero de los caballos que allí tuviera. Jamás nos llegó a decir que no, al contrario, se ponía muy contento al escuchar nuestras voces llamándole. Nada más vernos, nos decía con la boca chica que no tenía ningún caballo allí y que su jefe iba a venir, de ese modo, se ahorraba el ensillar a la bestia. Al ver nuestras caras tristes por tales palabras, se apenaba de sus palabras y acto seguido nos conducía por aquellos pasillos hasta el lugar donde guardaban las sillas de montar.

Aun recuerdo su figura montado en aquellos caballos, como corría a las vacas para juntarlas o para recogerlas. Nosotros nos quedábamos asombrados ante tales demostraciones, puesto que el jamás se las había dado nunca de ser un buen jinete, pero quien le ha conocido siempre sabe que eso no es verdad y tíos valientes como Quini en el mundo de las vacas, había pocos.
Nunca tuvo problemas con nadie y si en esta vida fue malo con alguien, fue con el mismo al no cuidar su salud.

Como vecino siempre tuvo buenos gestos para con mi familia, aquellas amistades que se tenían antiguamente con los vecinos y que hoy en día van desapareciendo. Las llamadas por teléfono eran siempre a mi casa, al no poseer teléfono ellos, daba igual, han sido muchos los días en que me tocaba ir a su casa y llamar a él, o a su padre, Juan.

Ya estará con los dos, Juan e Isabel, grandes personas que dejaron huella en el corazón de su familia y en el de muchos Huerteños y más personas de toda la comarca.
Es bonito el saber que cuando te mueras, vas a tener a toda tu familia alrededor, la cual en ningún momento le abandonó y siempre estuvo a su lado. Sobrinos, hermanos, tíos y primos, además de cuñados. Todos juntos dándole el último adiós y llorando su pérdida. Cincuenta y cinco años son muy pocos para irse de este mundo casi sin despedirse de nadie.

Yo desde aquí, quiero dar mi pésame a toda su familia que siempre me han demostrado cariño y amistad. A sus hermanas, compañeras de grupo de andar sobre todo, porque sé que lo están pasando mal, mucho ánimo y quedaros con lo bueno de él, que era mucho. Ver la cantidad de gente que hoy le hemos despedido quiere decir algo. Siempre estará en nuestro recuerdo que, a día de hoy, es lo mas bonito que te puede pasar cuando te mueras, que siempre te recuerden tus familiares y amigos.

Hasta siempre Quini, descansa en paz.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Capitulo 406: Ruta Río Magasca.





Un domingo mas, bajo un manto de nubes las cuales amenazaban seriamente con descargar agua. Un grupo reducido de los que habitualmente vamos a caminar, nos juntábamos en la plaza de Huertas, fieles a nuestro lugar de salida. Es cierto que hasta última hora contemplábamos la posibilidad de anular el paseo, puesto que la amenaza de lluvia era bastante seria. Pero confiando en la suerte que nos acompaña domingo a domingo con respecto al tiempo, dejamos atrás las dudas y nos pusimos en marcha.

Seis mozos y una valiente y buena moza acompañado de tres perros que forman  ya parte del grupo y remarco que ninguno de los tres perros son cazadores, ni mucho menos. No quiero que se olvide esta parte del escrito para más adelante hablar más del asunto.

Dirigiéndonos hacia la calleja del “Torruco” o también llamada, calleja de la “Breñilla”, nos poníamos en marcha sorteando todos los regatos y charcos que debido a las ultimas lluvias, se habían vuelto a formar. Este año debido a la cantidad de agua llovida, somos verdaderos privilegiados a la hora de contemplar el paisaje que nos rodea, aunque ello nos suponga mojarnos los pies en casi todas las rutas, incluso sufrir algún percance en algún cancho que rebosa musgo por toda su estructura. Pero contando con esos peligros e intentando esquivarlos, salimos a disfrutar del campo, nuestro campo.

La ruta de hoy es fácil que tardemos en volver a disfrutarla muchos años, debido a que el nivel de agua que lleva el rio Magasca, pocos años es como el actual. Pero antes de alcanzar el rio he de decir que hemos pasado por dos de los canchos míticos del pueblo y que no son otros que el cancho del rayo, el cual como su nombre indica, le partió un rayo en un corte que parece hecho con un cuchillo jamonero, por lo limpio que es. Un poco mas adelante y en la misma calleja del Torruco, te topas con el cancho de la niña, el cual tiene una leyenda que no me se muy bien y que me gustaría conocer de primera mano. Pero que más o menos tiene algo que ver con la aparición de una niña a alguien o algo así. Durante el recorrido de esa calleja hemos esquivado numerosos regatos que iban rebosando agua y que mas adelante hemos podido comprobar como vertían su agua en el rio Magasca.

 Llegados al final de la calleja te topas con la finca de la Aldehuela. Allí hemos bebido de una fuente que me imagino que se llamará como la propia finca y que tenia un agua riquísima y sana (de momento). Es costumbre en el grupo el beber de cada una de las fuentes encontradas por nuestras rutas, de esa manera fomentamos el beber agua sana y sin cloro. Aunque siempre se suele quedar alguien sin probarla por lo que pueda pasar, si, vemos muchas películas todos los miembros del grupo.

Una vez saciada la sed, nos encaminamos hasta el cerro en donde se ubica el cortijo de la finca. Desde allí puedes apreciar una de las vistas mas impresionantes que se pueden apreciar por el contorno que nos rodea. Ver el rio Magasca con tal cantidad de agua y apreciar bastantes metros del mismo es simplemente un lujo para nuestros ojos, los cuales estaban deseosos de seguir viendo el agua pero más cerca.

Así, para llegar a la caja del rio, hemos bajado desde el cortijo de la Aldehuela hasta el mismo rio, no nos quedaba más remedio que atravesar ese tramo de finca en el cual, no hemos apreciado ninguna pieza de caza, dado que nuestros perros, los cuales nos acompañan siempre, no son cazadores ni pierden el tiempo con la misma.

Una vez llegados al rio, nos hemos hartados de hacer fotos, dado que el paisaje invitaba a ello. Las corrientes de agua eran dignas de fotografiar. El molino antiguo, la cerca donde muchos años he ido con mi familia a coger espárragos y cardillos y todo eso te hacia volver a tu niñez y me hacia recordar aquellos años con una sonrisa en mi rostro.

Pues rio arriba hemos seguido andando y haciendo fotos, cientos de fotos que han dado como resultado el quedarnos sin batería antes de tiempo. Casi siempre que el terreno es digno de fotografiar, algún percance de esos suele ocurrir. Es una ley que esta escrita en algún lugar invisible.

Antes de saltar de la finca de la Aldehuela, a la finca colindante llamada “Cañada”, hemos optado por comernos el bocata famoso que todos los domingos hacemos como una ceremonia imposible de perdonar. Allí hemos degustados las viandas correspondientes y el bochinche de vino que bebemos para no añusgarnos.

Después de recoger todo lo correspondiente a la merendola y dejando que los perros se comieran los restos, hemos optado por seguir rio arriba, siempre rio arriba, repito. Un domingo así no se merecía que tuviera el percance que hemos tenido, aunque es cierto que solo ha sido verbal.

Pero antes de esto y por primera vez en nuestras rutas, hemos presenciado como cuatro jabalíes bebían en el rio y buscaban refugio al vernos. Uno de ellos he de decir que era un buen macho, el cual en su huida, abría manada y atropellaba con la alambrada que separaba las fincas. Ha sido tan espectacular, que nos ha dado tiempo hasta de hacer fotos y de alucinar ante tal aparición.

Los jabalíes arrancaron a correr desde el rio, que era por donde nosotros íbamos andando durante toda la ruta, en ningún momento nuestros perros han llegado a ver a tales animales, ni mucho menos, levantarlos de donde estaban. Un cazador que andaba por allí con sus tres perros cazando, se ha dirigido a nosotros unos metros mas adelante con una falta de educación total, a pesar de que dicho individuo, había sido concejal de la muy noble y leal ciudad de Trujillo, además de ser profesor de la universidad. Se conoce que en ambos cargos no ha sido capaz de aprender las maneras de dirigirse a cualquier persona y así nos lo ha demostrado con sus palabras.

Este señor nos ha echado la bronca por ir andando por “su” finca, la cual paga por cazar en ella, cosa que me parece muy bien, o no, pero eso es otra cosa. Lejos de tener razón puesto que no hemos abandonado la caja del rio en ningún momento y nuestros perros no son cazadores, este señor con la escopeta cargada y en el hombro, cosa que también es de tener poca educación o mucha cobardía, o las dos cosas. Nos ha dicho que los perros debían de ir atados, todo esto sin, en primer lugar, haber dado los buenos días si quiera. Pero sabiendo quien es este individuo, no me sorprende nada. Desde la otra orilla del río se ha puesto muy flamenco ante nuestras protestas, seguramente que sin escopeta y cara a cara, no hubiera sido esta su actitud.

Estoy seguro que si por nuestra presencia, los jabalíes arrancan a correr hacia donde este individuo se encontraba y hubiera sido capaz de alcanzar a alguno de los mismos, nos hubiera adorado la píldora. Pero como los animales han tirado para otro lado, el cabreo lo ha pagado con nosotros.

Pues mire usted señor Eloy, en ningún momento hemos pretendido joderle su día de caza ni mucho menos. Nosotros nos dedicamos a disfrutar de la naturaleza y de nuestro entorno, a pesar de que sabemos el peligro que corremos con cazadores amargados, que se gastan quizás mas del dinero que poseen y que ante la falta de piezas abatidas, pagan su cabreo con sus propios perros (espero que este no sea el caso) o con los paisanos que se encuentran por el campo. Repase usted las leyes y vea que por la caja del rio podemos ir andando. Que para dirigirse a cualquier persona con un arma de fuego, es necesario descargarla y dejarla en el suelo, cosa que usted no ha hecho. Que dar los buenos días a la gente antes de entablar conversación alguna con ellas, no es obligatorio, pero en personas con tanta cultura como usted posee, si debería de serlo y por ultimo y aunque sé que a usted le joderá, me alegro muchísimo de haber presenciado la carrera de los cuatro jabalíes y sobre todo me alegro de que nadie les haya disparado.

Una vez dejado atrás a dicho individuo, hemos proseguido nuestro camino sin dejar de acordarnos del percance. Es la primera vez que nos pasa con nadie y mira que llevamos kilómetros andados y cazadores encontrados por montones de fincas, alguna vez tenia que ser la primera.

Por las callejas de las Huertas de la Magdalena, hemos alcanzado nuestro pueblo. Con unos veinte kilómetros en los pies y con la sensación extraña de no haber disfrutado lo suficiente de dicho paisaje, por culpa de señores que siguen viviendo de cerca la película de Los Santos Inocentes, quizás sin acordarse del final de dicha película el cual, sigo disfrutando cada vez que le veo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Capítulo 405: Odiar o ser odiado.







Estos días atrás escuchaba una conversación de varias personas, las cuales por causa del destino, lo estaban pasando mal. Es mas, algunas de esas mismas personas, estaban siendo ayudadas por alguna organización que les había entregado ya varios paquetes de comida y lo próximo que recibirían seria algo de ropa.

Esas mismas personas que allí hablaban, hacia como cosa de un año que estaban así, en aquella situación. Antes, eran personas normales, currantes de cobrar y pagar religiosamente y ahorrar poco o nada. Que iban a ahorrar si con los sueldos que tenían llegaban de milagro al fin de mes.
 De la noche a la mañana se habían visto sin trabajo. Primero un miembro de la familia. Más adelante, el otro miembro y el dinero con el que vivan dejó de entrar en las mismas cantidades con las que ellos se habían acostumbrado a vivir.

¿Por encima de mis posibilidades? Le decía uno a otro de los contertulios. Trabajar mas horas de las que por contrato me pagaban. Coger ni la mitad de días de vacaciones que me pertenecían, y tener que sacar un préstamo para poder optar a una casa de 90 metros cuadrados, la cual acabaré de pagar cuando cumpla sesenta y cinco años, si antes no se la queda el banco. Eso es lo que he vivido por encima de mis posibilidades, acababa diciendo aquel contertulio. Los demás asentían todos con la cabeza, dándole la razón a sus palabras.

Otra de aquellas personas allí reunidas comenzaba a hablar tomando la palabra. Solo deseo que esto se de la vuelta como una tortilla que se cocina a fuego lento en una sartén. Ante esas palabras, lejos de haber disconformidad en aquella reunión. Todos los allí presentes asombrosamente asintieron con sus cabezas como lo habían hecho antes con las palabras del anterior contertulio. Era curioso como aquel grupo, lejos de sentir pena por ellos mismos, deseaban ver a más gente en su misma situación, como si eso les aliviara a ellos su mal.

 Otra de aquellas personas pedía la palabra sin levantar la mano, solo le bastó decir la palabra mágica “ojala” antes de que el anterior contertulio acabara de hablar.
Me encantaría poder ver a todos los que ahora se las dan de ricos, pasándolas igual de putas que nosotros. Arrastrándose hasta las puertas de los bancos a decirles que este mes no les puedo pagar. Llegar a la puerta de Cáritas y suplicar que les den algo de comida para sus hijos, que tienen la despensa con más telarañas que la casa de Drácula, incluso tener que pedir algo de ropa para pasar el duro invierno que nos espera. Salir al campo a buscar comida, evitando por supuesto a los temibles inspectores, que ayudados por los típicos alcahuetes (los mismos que se hicieron de oro defraudando todo lo que pudieron y mas), buscan a personas nobles que lejos de engañar a nadie, y ni mucho menos defraudar, intentan que a sus familias no les falte de comer. Arrodillarse ante los políticos de la ciudad para pedirles trabajo de lo que sea y cobrando lo que ellos quieran. Como les ocurría a nuestros abuelos por aquellos años. Verse totalmente excluidos de esta sociedad capitalista, en la que si no posees dinero para por lo menos estar al corriente de pago, eres escoria, que de buen gusto, ellos, harían desaparecer.

El ultimo de los allí presentes, en el cual he de decir que tenia mis esperanzas puestas en que rebatiera a sus compañeros de tertulia, tomó la palabra. Para mi desesperación y lejos de hacerme feliz, siguió pensando como todos los allí presentes.

A mi me encantaría además de verles así como estamos nosotros, verles arrodillarse delante de mi y pedirme perdón, por todo lo que se han alegrado de verme caer, hasta donde esta sociedad me ha empujado. Luego quiero que me pidan algún favor y mientras se secan las lagrimas allí arrodillados, contestarles igual que ellos a mi: “Lo siento mucho, no puedo hacer nada por ti”. Y a continuación, pasar por encima de ellos mientras me retiro de su vista.

He de confesar que según acabó este contertulio me sentí mal, muy mal. Sobre todo al pensar que con alguna de aquellas frases, estaba de acuerdo. Yo no quería antes de escuchar aquella conversación, pensar como aquellos señores. Pero una vez escuchado todos los argumentos y ver con la cara que lo decían, no podía dejar de sentirme identificado.
Cuando me retiraba de aquel lugar, pensando todavía en aquella conversación presenciada por mí, renegaba de mi raza y de mi razón de ser y me preguntaba: ¿Somos felices odiando a los demás o por el contrario somos participes de los buenos resultados de los que nos rodean?
Antes de escuchar aquello lo tenia claro, ahora, déjenme dudar de mis sentimientos….
Y todo por este mundo que hemos creado entre todos y no, búsquense otra frase, porque la de vivir por encima de nuestras posibilidades, esta muy manida ya.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Capítulo 404: Una mañana cogiendo espárragos.





Como por causas del destino, no nos ha quedado otra que intentar quedarnos con los momentos buenos y sobre todo, disfrutar de ellos todo lo que podamos. Hoy puedo decir que ha sido uno de esos días, en los que a pesar de estar todo planeado, cosa que dicen que no es bueno, porque los momentos buenos se presentan siempre sin ser planeados. En el caso de hoy no ha sido asi y como por arte de magia el destino caprichoso, nos ha dejado pasar una gran mañana. Tres amigos de la infancia quedaban para ir a coger unos espárragos, cosa que hacia bastantes años que no podían realizar juntos. (Algo bueno tiene que tener la puta crisis)

El lugar escogido, un sitio cualquiera algo retirado de nuestro lugar de residencia. Decirlo seria traicionar a nuestro subconsciente y sobre todo dar demasiadas pistas a los esparragueros que lean esto. Este lugar hacia años que no le visitaban estos amigos, en el mismo, hace ya muchos años, uno de ellos se aburría de coger espárragos, dado que los había por todo el lugar.
Mucha culpa de ello tuvo que los dueños de dicha finca, prohibieran entrar a ella a coger espárragos. Sin saberlo los primeros días, seguíamos entrando a cogerlos y así era la mejor forma de saber que te aburrirías de cogerlos. Luego, con el paso del tiempo, nos enteramos por medio de la dueña de la finca, que el paso a la misma estaba totalmente prohibido, salvo invitaciones especiales que su marido, repartía por los pueblos de alrededor.

A día de hoy, no saben estos amigos si el paso a la misma sigue estando restringido. El caso que haciendo caso omiso a dicha advertencia, varios años después han vuelto al lugar donde los espárragos nacían igual que si estuviesen sembrados.
Coger espárragos no es ir por el campo pisando esparragueras, cortando alambradas o haciendo portillos por todas las paredes que te encuentras. Para mí, coger espárragos es un deporte, un arte en el cual el hombre y la esparraguera se pelean. El primero para tratar de arrancar a la segunda su fruto. Esta en una dura lucha con la mano del ladrón, le trata de pinchar con sus pinchos, antes de que logre arrancar su fruto.
Agacharte, levantarte, andar, ponerte de rodillas, ponerte en cuclillas. Volver a levantarte, volver a agacharte, andar. Andar mucho casi sin darte cuenta. ¿Existe un deporte más completo que coger espárragos? Creo que no sinceramente.

Hoy no se ha dado mal del todo. A pesar de que antiguamente ir un día de diario te aseguraba el poder coger mas espárragos, que no el ir un día de fiesta. Hoy en día no es así. Hay tanta gente sin trabajar, que cualquier día de diario parece un día de fiesta de aquellos años atrás.

A pesar de llevar guantes, las manos siempre traen restos de dicha guerra y es muy raro que días después de la pelea, no te estés quitando alguna espina infectada que aquella esparraguera te dejó de recuerdo.
Escuchar a los pájaros cantar mientras estas metido en el lio no tiene precio. Algún conejo asustado confundiéndote con un cazador, arranca a correr delante de ti esperando que suene el tiro que le quite del medio. Dichoso el, cuando metros mas adelante comprueba que el tiro no ha sonado. Otro día más que salva la vida y puede disfrutar de la comida que estos días tiene el campo. Hacia años que no disfrutaban tanto de él.

Y tu mientras sigues en la pelea, de la cual de vez en cuando reniegas al ser pinchado por alguna de las esparragueras o sobre todo cuando consigues coger un espárrago y en el intento de sacarle, rompes la cabeza y por consiguiente el espárrago. También te enfadas mucho cuando ves alguno “cucado” y piensas, si llego a venir una semana antes, hubiera estado en su punto para cogerle.
El caso que días así se presentan pocos en la vida y por ese motivo es bonito poder aprovecharlos en buena compañía, como la de hoy.

Gracias amigos por vuestra compañía, y sobre todo, por hacerme feliz aunque en tiempos así, sea difícil de serlo. Nos quitaran algunas cosas, pero nunca nos quitaran nuestra amistad y nuestras ganas de vivir.

Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

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