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Sufridores del blog.

sábado, 28 de mayo de 2011

Capitulo 134 : Las sanas costumbres se van perdiendo.






Pues sí, esta mañana al ver barrer a una señora su puerta, me acorde de cuando eso  era una obligación en todos los sitios. Bueno, más que una obligación era la única manera de que tu puerta estuviera limpia; la verdad que en Huertas todavía se sigue bastante con esa costumbre, aunque es verdad que según van desapareciendo las personas mayores, la sana costumbre esa se va perdiendo.
Quizás sea porque hoy en día, trabajan fuera hombre y mujer, también el ritmo de vida que llevamos es frenético y a  nadie le da tiempo a pasar su cepillo por su puerta, siempre vamos corriendo a todos sitios y de paciencia andamos jodidos en todos los aspectos.

Por aquellos años lo primero que se hacía en cada casa según se iban los muchachos al colegio, era barrer y regar las puertas, ese era el primer contacto al cabo del día con los vecinos, era un deporte el estar dándole al cepillo  y estar hablando del hijo de "Antonia" que se había ido a trabajar fuera porque aquí no tenía trabajo, otras conversaciones eran los "amoríos " de los jóvenes del pueblo; Manuel esta "hablando" con la hija de "Juana", ahhh no me digas, pues esa no andaba detrás del hijo de "Paco", el que está estudiando esa carrera tan larga que nunca acaba....... !!!!!.

Entre conversación y conversación de estas, se llenaba un cubo de agua, aquellos cubos de lata que tenían un ruido especial al caer el agua en ellos; el agua se cogía de la fuente que había en casi todos los barrios, y que casi siempre había cola para llenar los cubos y "cacharros" para beber y para fregar, casi nadie disponía de agua en las casas y su únicas fuentes eran esas.

Aquellos veranos de sequia tan largos, se recurría al inútil método de cortar el agua, digo inútil por que se gastaba el doble de agua que si no la cortaran; la gente llenaba todos los "Calambucos" que tuviera por casa, aunque luego no gastara ni una cuarta parte de todos ellos, las bañeras se llenaban hasta arriba y de ahí, se iban cogiendo los cubos para lavarse el personal, aunque es verdad que antiguamente éramos mas alérgicos al agua que los gatos, a los niños pequeños no se los bañaba todos los días ni mucho menos, ahora hay algunos que los bañan dos veces, por si con una no hubiera bastante.

En casa de mis padres había y hay un pozo, el cual era visitado por muchos vecinos al cabo del día, siempre iban a por agua allí, nunca se negaba a nadie coger  el agua que le hiciera falta, eran años que se compartía mucho más que ahora, los vecinos llegaban a ser más que familias, no digo que ahora no lo sean, que seguro que sí, pero era otra clase de trato el que había entre vecinos, cualquiera de ellos te podía dar un guantazo cuando liabas alguna, cualquiera de ellos te podía mandar a recados y no se te ocurriera rechistar, había menos secretos entre ellos y culpa de eso era el salir a barrer y regar las puertas por la mañana temprano, el riego se hacía con un cubo máximo, nadie despilfarraba el agua como hacemos ahora, que enchufamos la manguera y se nos olvida apagar el grifo, yo el primero que lo hago.

También recuerdo el camión del ayuntamiento repartiendo el agua por todo el pueblo, que angustia daba ir al grifo abrirle y no salir ni gota de agua, era una sensación de desilusión y agobio a la vez, era cuando te dabas cuenta de lo importante que era y es el agua para nuestra subsistencia, y que últimamente no prestamos importancia ninguna, debemos de enseñar a nuestro pequeños, lo importante que es el saber consumir agua con prudencia, por que quien sabe si el día de mañana nos toque volver a esos tiempos, en el cual, el agua era un bien escaso.

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