lunes, 28 de marzo de 2022

Capítulo 995: Fin de semana en Cazorla, Baeza y Úbeda.



Un fin de semana más nos pusimos de nuevo en ruta intentando volver a desconectar de la rutina diaria que tanto nos va quemando día tras día en cada una de nuestras vidas. Parece mentira una vez que el cuerpo prueba estas excursiones, como desea que llegue pronto la siguiente para poniendo cada uno de nuestra parte, intentar pasarlo lo mejor posible; y creo que a toro pasado, lo hemos vuelto a conseguir, cuando uno tiene mas agujetas en el estomago que en las piernas, es porque las risas han sido igual que los kilómetros andados.















Este viaje tenía la particularidad de que la ruta era una de las mas largas de las que llevamos en nuestras piernas, lo bueno era que al ser ida y vuelta cada uno podía darse la vuelta donde quisiera y no tenía por que hacerla entera, donde le pareciera se daba la vuelta y para el autobús de nuevo. Eso hizo la mayoría de los senderistas, incluso había la posibilidad de quedarse en la ciudad de Cazorla, donde recogimos a nuestro guía una vez que habíamos desayunado y nos despedimos de quienes se quedaron allí.










Una vez montados en el bus nos separaba hora y media del comienzo de la ruta, por lo que se agradeció mucho la buena profesionalidad de nuestro guía a la hora de ir explicándonos la ruta que nos esperaba y muchas mas anécdotas y vivencias que en aquella famosa sierra de Cazorla, él había vivido.







Con unas cuantas horas de autobús en nuestras posaderas y casi sin pegar ojo dentro del mismo por lo menos los que se sientan en la zona trasera del bus, llegamos al comienzo de la ruta. Calzándonos las botas y mochilas en las espaldas donde no podía faltar los ingredientes del muerdino, comenzamos a caminar río Borosa arriba, sabiendo que la caminata es de unos veintiséis kilómetros hasta llegar al nacimiento del río. Sabemos que disponemos de pocas horas para llegar a la cima, puesto que queremos llegar con hora de comer a Baeza, donde tenemos contratado el hotel para pasar la noche. Así que quienes queremos intentar hacer la ruta completa, decidimos en consenso con quienes andarán lo que puedan, adelantarnos a buen ritmo para aprovechar los primeros kilómetros que son casi llanos, para ganar tiempo al reloj.












Según vamos recortando la distancia con la cima, nos vamos dando cuenta de que esta ruta es una maravilla y la vamos catalogando en nuestro largo currículo de senderos andados, como una de las mas bonitas. Ya nos había avisado el guía de que era la tercera mas visitada de España, justo detrás del Camino de Santiago y del caminito del Rey, por lo que las expectativas que llevábamos eran altas y creo que una vez terminada la ruta, no nos defraudó.






El día amenazaba lluvia y muchos fueron cargados con paraguas y trajes de agua, otros decidimos desafiar al tiempo y subir con poca ropa puesto que la temperatura era la ideal para andar, ni frío ni calor y eso la verdad que en esta ruta y en cualquiera es una bendición.







El ruido del río es por momentos ensordecedor y el paisaje no deja de sorprendernos. Mis compañeros de ruta Carlos y Javi van a buen ritmo, un poco detrás nuestra viene Jose F que se va descolgando según él, por la falta de entrenamiento. No dejamos de verle pero llega hasta nosotros justo cuando nos queda lo mas complicado de la ruta, cuando el camino se estrecha y comienza la subida, sin duda alguna que nos espera lo mas bonito de la ruta. Allí nos juntamos algún senderista del grupo mas y comenzamos la ascensión Carlos y yo, los demás se van quedando en alguna de las cascadas que nos vamos encontrando en la subida, que va haciendo mella en nuestros cansados cuerpos y a punto estamos de abandonar un poco antes de llegar al nacimiento, si no llega a ser por Kini, otro de los amigos senderistas que llega justo a nuestra altura cuando estamos decidiendo comenzar a descender.

Nos convence de seguir un poco mas arriba y tan solo unos cincuenta metros después llegamos al final de la ruta, donde el ruido de la cascada es ensordecedor y el paisaje es espectacular. En ese momento donde se junta el cansancio con la recompensa uno es feliz. Nos hacemos fotos para inmortalizar el momento y nos da pena abandonar el lugar, parece no pasar el tiempo en aquel momento.





Comenzamos la bajada y nos vamos encontrando compañeros y compañeras cada pocos metros los cuales han ido quedando por el camino aprovechando para comerse el muerdino, en uno de los grupos nos quedamos para hacerles compañía y comernos tan merecido bocado.



El descenso es mucho mas cómodo y lo mejor es tomárselo con calma las primeras cuestas no vaya a ser que aterricemos. Seguimos bajando y recogiendo senderistas por el camino para irnos acercando todos al autobús poco a poco, donde debemos estar antes de la una y media de la tarde para poner rumbo hasta Cazorla, recoger a los compañeros que decidieron quedarse allí y desplazarnos hasta Baeza donde nos alojaremos.



El camino es muy ameno con las historias de Juan, nuestro guía, que nos hace pasar un rato muy ameno con sus historias y su sabiduría. Poco a poco nos acercamos a Baeza no sin antes echar alguna cabezada quienes son capaces de hacerlo, la ruta ha sido dura y el cuerpo lo empieza a notar. Otros seguimos sin pegar ojo pero no importa mucho, el cachondeo del bus camufla el cansancio.



Llegamos a Baeza y nos toca andar con las maletas unos cuantos metros hasta que llegamos al hotel, allí toca dejar la maleta en la habitación y salir a buscar algún sitio donde todavía nos quieran dar de comer. No son horas pero siempre hay entre tanto restaurante alguien que te acoge, aunque algunos tengan mas suerte que otros, a nosotros nos tocó la pedrea y dimos con el peor restaurante por llamarle algo, de toda Baeza. Pero paso de darle bombo a este sinvergüenza en mi blog, tiene que haber de todo en la viña del señor, pero si alguien va a esta Ciudad, estaré encantando de decirle donde no tiene que ir a comer.







Una vez que terminamos de "comer" nos vamos al hotel a darnos una ducha y quedamos pronto para que nos de tiempo a conocer Baeza antes de cenar, aunque no podamos verlo todo hay que intentar conocer el máximo de lugares y monumentos. La ciudad es muy bonita y casi todos los monumentos están cerca unos de otros por lo que antes de la cena recorremos lo mas turístico de la ciudad.



En la cena volvemos a vernos todo el grupo las caras y allí comentamos lo que cada uno ha visitado y nos aconsejamos unos a otros los lugares donde hay que ir si o si. "Las primas" nos comentan un pub donde han estado tomando una copa y decidimos ir antes de irnos a la cama, aunque los cuerpos están muy cansados nos insisten en que debemos de conocerlo. Y allí nos vamos un buen numero de compañeros de excursión y la verdad que mereció la pena dicho bar. Un par de copas, unos bailes quien pudo aun mover los pies y los mas rezagados nos fuimos al hotel con unas ganas inmensas de coger la cama, después de una noche entera de viaje, mas de veinticinco kilómetros en las piernas y agujetas en el estomago de las risas que nos habíamos echado.


A las nueve de la mañana teníamos el desayuno antes de recoger la maleta y poner rumbo hasta Úbeda, otra ciudad patrimonio que merece la pena. Está tan cerca una de otra que casi no nos da tiempo a acoplarnos en los asientos y ya estábamos bajándonos del bus. Antes de que cada uno se vaya a conocer la ciudad, acordamos la hora de regreso, esto es muy importante puesto que cuando se va en grupo siempre debe anticiparse lo colectivo a lo individual, para que todo funcione bien y la verdad que con este grupo de gente esas cuestiones las llevamos a rajatabla.






A mi en particular Úbeda me pareció preciosa, la cantidad de monumentos que existen hacen que te retraigas a otras épocas. No has dejado de contemplar una iglesia y ya tienes otra al lado. La cantidad de monumentos es tal que a los que nos encanta las construcciones y las canterías, flipamos delante de todo esto. Las fotografías son tantas que ahora repasándolas me doy cuenta de que son muchísimas las que hicimos.







De vez en cuando paramos en algún bar a refrescarnos la garganta y aprovechamos para conversar con los autóctonos que nos aconsejan que ver y que no podemos perdernos de esta preciosa ciudad.

Debemos de comer antes de irnos para el bus y elegimos un buen sitio donde nos atendieron muy bien y del cual quedamos muy conforme, casi igual que el del día anterior....



Cuando se arrima la hora de regreso nos acercamos al autobús, la gente llega puntual y ponemos rumbo para nuestras casas. El viaje vuelve a ser muy ameno recordando lo vivido durante el extenso fin de semana, incluida la hora que nos han "limpiado". Una parada a mitad de camino para beber y comer algo y vuelta para nuestros asientos para completar el viaje.



La verdad que es un gusto ir con toda esta gente a cualquier sitio y lugar, con vosotros los fines de semana son espectaculares y a pesar de ser unas palizas de autobús, nos merece mucho la pena conocer tantos lugares nuevos y hacer estas maravillosas rutas caminando a vuestro lado.




Gracias Paqui por organizarnos otro espectacular finde, así da gusto.

Nos vemos por las callejas.














lunes, 7 de febrero de 2022

Capítulo 994: A la sexta fue la vencida.

Día 1.
Uno que creía según iban pasando los meses y las olas, que era inmune al virus. Y no es que me cuidara más o menos que nadie, pero tenía la ventaja de trabajar solo y la verdad que cada vez me rozo menos con la gente, aunque alguna vez hayamos pasado de las medidas de seguridad sobre todo por no olvidarnos de lo que era vivir y vivir bien como lo hacíamos antes.

Casi dos años después de que saltará todo por los aires me uno al club de los positivos, a pesar de mi vacuna de autónomo que siempre creí que fuera infalible al dichoso virus.
Según íbamos sumando olas y perdiendo familiares y conocidos, uno dejó de tener miedo, aunque en el fondo siempre jugaba a imaginar cómo sería mi confinamiento y recuperación.

La sexta ola llamada omicron nos acechaba y cada día era más cercano el o la contagiada nueva que conocíamos y que nos hacía pensar si lo habríamos podido pillar nosotros. Solo me había hecho un test en toda la pandemia y no fue por tener síntomas ninguno, pero por culpa de otra dolencia empezaron por descartar otras dolencias.
Pero esta semana pasada a pesar de ser un portador de mocos todos los inviernos gracias a la oficina donde trabajo, me empezó a mosquear que eran cantidades más industriales de lo normal y las alarmas saltaron en mi cabeza a pesar que siempre soy de los que lucho contra la gente hipocondriaca que no son de mi agrado.
Son imaginaciones tuyas, me repito según lo pienso. Estoy bien y no me duele nada, mocos y alguna que otra tos mezclada con algún estornudo.
Dejo pasar algún día para ver cómo evoluciona la cosa pero cuando pierdo el gusto ya no hay duda y toca palo y blasfemia al mismo tiempo que el algodón atraviesa lugares prohibidos normalmente. Y el líquido mágico rápidamente nos confirma la sospecha. Positivo y encierro en una celda de castigo ( modo ironía). 
Lo demás ya lo sabéis los que lo habéis pasado. Confirmación de positivo, rastreadores, un poco de miedo por mis mayores que ojalá y no les haya pegado nada y conversaciones con amigos y compañeros que se preocupan por mi. De vez en cuando le das vueltas a la cabeza como si fueras a ser capaz de averiguar dónde cojones has pillado al sexto de la tarde, cuando supuestamente la corrida estaba a punto de terminar siempre y cuando no le devuelvan a los corrales y tengamos que torear también al sobrero, esperemos que no.
Cuidarse y cuidad a vuestros mayores.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Capítulo 993: Cuando un vecino nos abandona. ( Tío Mané).

_¿Te vienes a trabajar?
Aquellas palabras que a cualquier chaval de hoy en día le suenan a chino, me cambiaron la cara, ir a trabajar con mis amigos de toda la vida y su padre, para mí fue todo un orgullo.
El trabajo que me tenían guardado no fue muy ameno y tampoco divertido, un montón de arena y delante un somier de los de toda la vida el cual se usaba como criba. El funcionamiento era fácil, meter la pala en el montón de arena y tirarle sobre el artefacto, así una y otra vez hasta que terminara aquel montón que a medida que iba pasando el día se parecía más a una pirámide que a un simple montón. 
De vez en cuando tú salías fuera de la obra a ver como andaba y me animabas diciendo que ya quedaba poca arena que cribar.
Las bojas empezaron a asomarse en mis manos y cuando paramos para comernos el bocadillo, yo las escondia para que no se rieran de mis manos inexpertas llenas de bojas....

La vida en el barrio por aquellos años se puede decir que fue bastante buena dentro de lo que cabe. Teníamos para comer siempre y como ninguno de los amigos podía tener ningun  capricho fuera de lo normal, nunca sentimos envidia unos de otros.
Pero la casa de Tío Mané y Tía Juana era otra cosa, siete hijos con sus correspondientes amigos daban para que siempre hubiera alguien dentro de esa casa. Siempre admiré la facilidad de Juana haciendo cuentas, para sostener a la familia con el sueldo de tío Mané. Y no solo eso, que si ibas a llamar a cualquiera de sus hijos y andaban merendando, también había algo para ti.

Sin duda alguna los mejores ratos eran en las navidades, cuando después de cenar cada uno en casa de su familia, quedábamos en ca tío Mané para bebernos una copa y cantarnos algún que otro villacinco que cualquiera de sus hijos empezaba y que los demás allí presentes, acompañabamos como buenamente podíamos, la mitad de los años algo perjudicados.
De niños cuando liabamos alguna trastada, recuerdo que el recibimiento en la puerta era con el trozo de manguera que se guardaba dentro de la puerta del contador de agua y que ha Tío Mané le servía para ponernos el culo caliente antes de que cada uno entrara en su casa. Daba igual si fuera tu padre o no, allí se repartía leña a partes iguales y nadie protestaba nunca, porque seguramente el castigo fuera peor.

Con el paso de los años el destino caprichoso quiso que emparejaramos en la misma empresa, la última antes de tú merecida jubilación, y en aquella cena de empresa logramos emocionarte al despedirte todos tus compañeros. 
Siempre has sido un currante y  así te recordaremos en el barrio que últimamente va perdiendo vecinos demasiado deprisa.
Hoy puedes estar orgulloso de haber visto a toda tu familia junta y a las decenas de amigos que cada uno de tus hijos tiene y que les han devuelto el cariño que ellos desprenden.
Sin duda alguna que hoy será fiesta por ahí arriba, tus amigos que andan por allí han decidido hacer un arroz con liebre en ca Gálvez para recibirte, antes de ponerte corte, que allí por desgracia hay demasiados albañiles ya y aquí abajo cada vez somos menos. 
Teniente, Parriqui, El "handalo", Casimiro, Felix, Milindre, Kiko Pino y los Coloraos andan contentos porque otro de los amigos se une al grupo.
Hasta siempre Tío Mané, gracias por ponerme en el camino de la albañilería.

Que la tierra te sea leve, descanse en paz.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Capítulo 992: Hasta siempre Negu.

Antes de llegar al Charco de Tía Rentera te veo venir a lo lejos. Acompañado de tus fieles amigos vas caminando al paso del más mayor al cual los años le van pesando.
Nuestro saludo tan peculiar al vernos le hace gracia a mí chaval, el cual se descojona cuando nos oye llamarnos: Neguuu, Neguuuu. A lo que tú respondes: Marcussss, Marcus.

_¿Dónde vas con Toquero?
- Vamos a dar el paseo de todos los días, aunque hoy hace calor de cojones a pesar de lo tarde que es ya.
_ Sí, como no llueva pronto este año las vamos a pasar putas, da pena ver el campo en este estado y a los perros les cuesta un mundo andar....
La verdad que da gusto hablar con gente como Él, nunca una mala palabra para nadie y en su rostro solo existe la humildad y el amor a sus perros.

Justo antes de despedirnos el Toquero y el " Confite" se enzarzan como todas las tardes, que mal se llevan estos dos, decimos mientras ato a mi perro....

Si los perros pudieran hablar el tuyo sin duda diría que está triste, porque desde que te ingresaron la tristeza se apoderó de su rostro y aunque salía con tu hermana, siempre miraba a su alrededor para ver si por alguna de las callejas, se encontraba contigo...

La vida hoy es un poco peor sin gente como tú,  que lo único que han querido siempre es divertirse con sus amigos y disfrutar del campo y sus mascotas, pero la vida tan caprichosa como cruel, ha querido separarnos demasiado pronto y en el llano de Porras la tristeza invade a todos los vecinos.
Ahora te vuelves a encontrar con tus padres y con alguno de tus amigos a los cuales el destino llamó  también antes de tiempo....

Hasta siempre amigo Negu, un verdadero placer haberte conocido y haber podido compartir tantas vivencias contigo. Que tengas descanso eterno y manda fuerzas a tú familia para que puedan soportar tú ausencia. 

viernes, 29 de octubre de 2021

Capitulo 991: Fin de semana en Teruel y Albarracín.

 


Y como la distancia nos dejó de asustar hace muchos años, nos atrevemos a seguir conociendo aunque sea en fines de semana, lugares que antiguamente asustaban su lejanía tan solo con mirar los mapas.












Hoy en día puedes salir a conocer cualquier rincón de España un viernes y el domingo estar en tu cama recordando lo bien que lo has pasado. Y digo esto porque algunos todavía nos tachan de locos cuando les exponemos el siguiente viaje y las horas que tenemos por delante.



Este viaje era un poco especial puesto que volvíamos a vernos dentro del bus gente que por culpa de la pandemia, no había vuelto a viajar con nosotros y que por fin han decidido seguir haciendo vida normal, dentro de toda la prevención que debemos tener todavía con el puto virus.







Pues el viaje elegido era Albarracín, uno de los pueblos mas bonitos de España y doy fe de ello, y Teruel, ciudad que me sorprendió para bien cuando fuimos conociéndola poco a poco. 

El pueblo de Albarracín te transporta a otros tiempos tan solo cuando empiezas a caminar por sus calles. Es una verdadera pasada ir mirando cada una de sus construcciones y recrearte con el color de la piedra que por allí existe, una preciosidad sin duda alguna.

Encima tuvimos suerte de poder hacer una pequeña ruta los que quisimos por los alrededores del pueblo, por donde el otoño se dejaba ver y el pueblo nos ofrecía unas vistas espectaculares. El lugar del famoso muerdino puede ser sin duda uno de los sitios donde mas he disfrutado de nuestras viandas y de las vistas que allí teníamos delante de nuestros ojos. El tiempo también acompañó y aunque hacía fresco, andando se soportaba bien y la verdad que después de aguantar un verano tan largo en nuestra tierra, apetecía un poco pasar algo de frio.





Y después de volver a montarnos en el bus y llegar hasta Teruel, toca dejar las maletas en el hotel y salir a comer, con el regusto todavía en la cabeza de haber conocido un pueblo tan bonito aunque esté un poco lejos de nosotros.




Con la famosa frase en la cabeza de "Teruel existe", comenzamos a recorrer sus calles y la verdad es que ciudades tan limpias ves pocas en toda España. En mi lista pasa a ser la tercera de las que he conocido, detrás de Oviedo y Zaragoza no he conocido hasta la fecha ciudad alguna.

Sus gentes son abiertas y simpáticas y da gusto preguntar cualquier duda que uno tenga que te responderán con gusto. La comida buena y a buen precio y la bebida poco mas o menos que por aquí. Sus torres son bonitas y se dejan ver desde cualquier lugar de la pequeña y coqueta ciudad. 



Despertar en Teruel y asomarte a un balcón es una obra de valentía puesto que el frio te cortaba la cara a eso de las ocho de la mañana, lo bueno es que según iba avanzando el día las temperaturas iban subiendo y así, después de caminar por sus calles un buen rato decidimos bebernos un trago en una terraza que diera un poco el sol, aunque luego nosotros arrepentimos de ello, puesto que hacía calor.





Y las cuatro de la tarde dan enseguida y hay que volver a montarnos en el bus, eso sí, no sin antes haber degustado una buena comida cerquita del hotel, para no andar descalentados de aquí para allá corriendo en busca de las maletas.


Aunque nos queda un rato de viaje la vuelta se hace bien, nos queda contarnos todas las anécdotas e historias que nos han ocurrido por tierras aragonesas donde hemos podido disfrutar de nuevo, de la mano de nuestra jefa Paqui, otro viaje para enmarcar.

Siguiente parada, marzo, Sierra de Cazorla, deseando que llegue pronto y disfrutar de la compañía de amigos viajeros que no temen a los kilómetros.

Nos vemos en el bus.

Fotografías: Jose Fernando, Dartha y un servidor.









domingo, 3 de octubre de 2021

Capitulo 990: Sí, pero no.



 Luchando contra el insomnio que desde hace un tiempo me acompaña como a tanta gente, me dispongo a expresar en voz alta mis sentimientos, que en mi cabeza incluso, son contradictorios.

Fuera se escuchan las ultimas voces de los mas rezagados que buscan los coches unos y otros, caminan tambaleantes hasta sus casas para intentar dormir la juerga de la noche anterior. No hace tanto tiempo que yo era uno de esos, de los que deseaba ver la hoja del mes de octubre en el calendario y olvidarme de todo para en esos diez días, reponer fuerzas, acaparar besos y abrazos de amigos y paisanos que solo por entonces podíamos darnos. Son tan necesarias en esta vida las relaciones humanas que ha tenido que venir una pandemia para que nos diéramos cuenta de la falta que nos hace para seguir viviendo.



La verdad que el mes de octubre en Huertas de Ánimas es el culmen a todo un año de preparos. Siempre se ha presumido en el pueblo de que las fiestas, para ser mas nuestras, debe de estar la mayoría de vecinos implicados en ellas. Unos colocando hierros, otros decorando escenarios, los que cobran los bonos mes a mes para saber del dinero que disponemos y un largo etcétera que no tendría papel para escribir. A la cabeza los cuatro o cinco cabezas visibles que sobre sus espaldas se cargan de una responsabilidad que si no has mamado en Huertas, no sabrás de lo que te hablo. 

Y el año pasado fue el primero que todo se fue al traste por el famoso virus que nos metió a todos en casa, como aquella madre que ante el peligro cogía a sus crías y las ponía a buen recaudo. Tiene que ser así pensaban todos los habitantes del pueblo y poníamos los ojos ante la imposibilidad de celebrarlo en el dos mil veinte, en el siguiente año donde hasta los mas negativos decían que ya todo habría pasado.

La gente intentaba quedarse con la parte positiva de no haber tenido fiestas, eso si, siempre con la boca chica. Podías escuchar a la gente decir que habíamos ahorrado dinero, que los cuerpos estaban bien descansados sin tener que haber soportado varios días de atracones de comida y bebida que hasta el mas cuidadoso alguno de los días descuidaba.

Para el huerteño trabajador sabe que como mínimo un fin de semana hay que guardar de vacaciones para visitar el pueblo en sus fiestas y a pesar de no haber fiestas, se pudo ver varios forasteros que habían guardado esos días por el pueblo deambular por sus calles como extraños que no conocían el pueblo sin sus fiestas.

Había cambiado tanto la película que incluso muchos autóctonos para el veintiuno dejaron de subrayar octubre en sus vacaciones y cambiaron esa semana por otra del verano, no se confiaba viendo los datos y el devenir de la pandemia, que se pudieran celebrar las fiestas y por lo menos en verano las playas estarían deseando de recibir a todos los huerteños que en época normal, sacrifican la arena de la playa, por la arena de la plaza, que por segundo año consecutivo, no cubre el suelo.



Pero este virus es tan hijo puta que cuando te crees que lo tienes controlado te vuelve a sacudir y a llevarse con el a personas conocidas, familiares y amigos que no pudieron defenderse de sus garras. Y eso ha puesto en alerta a mucha gente, a las cuales ha conseguido hacer desconfiadas, poco sociables e incluso solitarias, puesto que es la manera de intentar saber si lo has pillado tú o te lo han pegado, esa puta y asquerosa duda que nos acompaña este año y medio largo, eterno diría yo.


Y después de meses en los que unas veces te permiten hacer de todo y al siguiente te lo vuelven a prohibir, se levantan todas las restricciones y nos abren las puertas por donde todos deberíamos de haber salido tapándonos los ojos, como quien sale de una cueva después de haber estado año y pico metido en ella...

No, hay gente que ante el temor prefiere quedarse en la cueva porque ahí se ve protegida, porque fuera teme que cuando mejor esté y mas cerca vea lo que fue su anterior vida, vuelvan a venir los de siempre a empujarnos de nuevo hacia la cueva.

 Desde ella, se asoman para ver que tal les va a los de fuera, con el temor en sus rostros y con la angustia que está presente a diario y le oprime su pecho, ojala y no vuelvan a venir todos hacía nosotros piensan, mientras ni siquiera se han planteado ellos, el ir saliendo poco a poco de su escondite.


Se va a tardar en recuperar la normalidad, unas lo harán antes y otros les costará un mundo hacerlo. Debemos de ser pacientes con estos últimos e intentar ayudar yendo hasta cada una de esas cuevas y tender nuestras manos para que los mas desconfiados se agarren a ellas y vuelvan a caminar a nuestro lado, pero sin prisa, cada uno tomándose el tiempo que haga falta.





Por eso veo bien por un lado, que ante el levantamiento de restricciones la gente quiera volver a recuperar el tiempo perdido. Pero por otro lado, mis pies caminan derechos a la cueva desde donde estoy mucho mas cómodo a día de hoy. Quien sabe, quizás mañana sea el día en que me agarre a una mano amiga y decida salir de ella. Mientras tanto, vamos a respetarnos los de dentro y los de fuera, que esto sirva de aprendizaje y sin atreverme a poner fecha, podamos volver a disfrutar nuestras fiestas como eran siempre, sin experimentos ni prohibiciones, donde algunos cargábamos las pilas para todo el largo año que teníamos por delante.


Un saludo a todos y feliz vida, tanto dentro como fuera de las cuevas.



















Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...