lunes, 22 de junio de 2015

Capitulo 660: 50 Sombras de un albañil: Aquella luminosa mañana.



Al despertar sentí tu presencia de manera distinta a cualquier otro día.
No se a que era debido, pero tus ojos se negaban a abandonar aquel sueño.

Empecé a imaginarme que yo era el protagonista del mismo y tuve miedo al pensar que mi sitio lo estaba ocupando alguien ajeno a nosotros dos. Clavé mis ojos ya despiertos en los tuyos aun dormidos y desee con toda mi fuerza que aquella persona que te estaba haciendo en ese momento feliz, saliera de tu sueño y de nuestra cama.

Volviste a sonreír y tuve ganas de moverte un brazo para que despertaras, pero estabas tan bonita dormida, que pudo mas tu belleza que mis ansias de estropear tu divertido sueño.
De pronto tu sonrisa desapareció y tus pestañas se apretaron con fuerza, lo que era diversión, pasó a ser dolor en décimas de segundo. Gemiste, te estaban haciendo daño y tu dolor fue mi dolor y pensé de nuevo en despertarte. No podía seguir viéndote sufrir. Y en el momento que me dispuse a ello, tu sonrisa volvió aparecer, ahora mas hermosa que nunca. Incluso dejaste escapar media carcajada que casi logró despertarte y yo rezaba para que ese hecho no se produjera. Me sentía bien, que digo bien, me sentía en el paraíso contemplando tu rostro, sentí ganas de pasarte mis temblorosos dedos por tus mejillas, pero no me atreví. ¿Y si despiertas y rompo el hechizo? mejor me quedo quieto, sin hacer nada, respirando casi sin hacer ruido y me fijo ahora en tus labios carnosos, los cuales me hacen sentir un placer indescriptible, cuando los junto con los míos.

Me inclino en busca de ellos de manera torpe, y casi te doy antes con la frente que con ellos. Te mueves ligeramente y temo despertarte. me reclino hacia atrás alejándome del campo de batalla y volviendo a mi trinchera. Quieto, muy quieto vuelvo a suplicar al Dios de los sueños bonitos que te vuelva a mecer en sus brazos y sigas otra primavera dormida.

Aquella luminosa mañana cuando la claridad comenzó a entrar por la ventana, me di cuenta de que te quería y que te necesitaba mas que nunca. Lástima que tu te dejaras guiar por tus sueños y en un ataque de sinceridad por tu parte, te atreviste a contarme aquel maldito sueño, en el que yo creí ser protagonista y después de escuchar de tus labios aquella historia, me sentí como un verdadero intruso, que solo tenia ganas de llorar.

Me salvó de ello el desgraciado despertador, que me recordaba que había que levantarse para ir a currar.
Estiré mi brazo para buscar a mi compañera y lo único que encontré fue las sabanas revueltas. Sobresaltado me incorporé y busqué torpemente el maldito despertador que no desistía en su trabajo.
Antes de lograr pararle, di con mi torpe mano a una lata vacía de cerveza, que había pasado la noche junto a mi en la mesilla. Ese hecho me devolvió a mi cruel realidad y lo siguiente que hice fue ponerme en pie, rascarme la entre pierna y desfilar hasta el cuarto de baño, donde mirándome al espejo pude ver de nuevo la cara de mi compañera de aquella noche, que de forma fugaz, volvió a desaparecer para nunca volver...

Vaya puta sombra...



domingo, 21 de junio de 2015

Capitulo 659: Ruta en Guijo de Santa Bàrbara.



Hay veces en esta vida en la que el ser humano se supera así mismo y a la vez, enseña a los que tiene alrededor la manera de afrontar en algunas ocasiones la vida y hoy me iré a la cama con una nueva lección aprendida y esta me la ha dado hoy mi amigo Javi, el cual seguramente que sea el tío mas valiente de los que yo pueda llegar a conocer por los senderos de nuestra Extremadura.

Por eso esta mañana a las siete de la mañana, hora habitual de empezar las rutas domingueras, nos montábamos en el coche Javi, mi perro y yo, y poníamos rumbo hasta la localidad Verata de Guijo de Santa Barbara, donde estaba planeada hacer la ruta de hoy.
Esta localidad cuenta con una población no muy superior a cuatrocientos habitantes, aunque seguramente en esta época estival, triplique su población.
Con los restos aun de pancartas y señales de la prueba celebrada ayer en el municipio conocida como los "catorce dos miles", lográbamos aparcar en la misma plaza mayor. Colgadas las mochilas poníamos rumbo hasta el inicio de la ruta del Trabuquete, aunque teníamos planeado realizarla al revés y así acabar en este charco para poder refrescarnos.

Con alguna que otra duda al respecto entablábamos conversación con algún que otro habitante del pueblo los cuales nos ponían en conocimiento por donde ir. Poco después de las ocho y media estábamos caminando. La mañana se presentaba calurosa y confiábamos en hacer la ascensión hasta el refugio de las nieves pronto, para no pasar mucha calor.
Aunque dicen que la ruta esta bien señalizada no es del todo cierto y a poco que te despistes en alguna que otra señal, ya estas fuera de la ruta y eso nos ha pasado un par de veces en la ascensión. Menos mal que no dejábamos de encontrarnos con gente y lugareños los cuales amablemente, nos volvían a poner en el camino.


Andando llegábamos a una gran explanada donde había varios coches aparcados, en ese momento llegaba otro vehículo con una madre y un hijo los cuales también iban a subir al refugio de las nieves. Así que entre los cuatros, hemos dado con el camino que transcurría por una cerca privada, donde sus dueños se afanaban en amontonar varios paquetes de heno el cual andaban segando. Una pequeña conversación con ellos y las ultimas explicaciones precisas para llegar al camino que poco después de una hora, nos dejaba en aquel espectacular sitio que todavía recuerdo en mi memoria de manera especial por las vistas que desde allí, hemos podido disfrutar.

Mejor sitio que este para el muerdino no había, así que en un cómodo merendero, hemos aprovechado para degustar nuestras viandas, donde nuestros compañeros de ruta no han querido sentarse con nosotros al tener algo de prisa y querían volver sobre sus pasos contra antes mejor.
Nosotros el momento este no lo tomamos con tranquilidad, sabiendo que nos quedaba la mitad de la ruta y que la calor empezaba a ser importante, aunque a esa altura, el aire era algo fresco. Una espectacular fuente nos dejaba llenar las cantimploras de un agua helada y riquísima.

Recogiendo el campamento poníamos rumbo hasta el Trabuquete, sabiendo que el descenso desde el refugio era bastante empinado y sinuoso.
Si la subida estaba poco marcada, el descenso ha sido muy complicado y entre veredas de cabras montesas las cuales hemos podido ver, hemos alcanzado el primer pontón y un poco mas adelante, el segundo que posee varias chozas antiguas de pastoreo las cuales estaban ocupadas por un puñado de jóvenes que habían hecho noche allí.


Allí ha empezado nuestro particular calvario al encontrarnos la vereda marcada llena de escobas y ramas de robles y chaparros de encina los cuales hacían imposible el paso por allí. Desviándonos por un lado unas veces y otras veces por otro, hemos hecho lo justo para perdernos y pasar un mal rato allí entre medias de aquella selva. En ese momento mi amigo Javi el cual sufre un problema de visibilidad bastante agudo se ha empezado ha agobiar y con un principio de ataque de ansiedad ha pasado un mal momento.
Lejos de no saber controlar la situación ha optado porque nos sentáramos un rato, respirar varias veces de forma seguida y beber algo de agua. Refrescarse la nuca y pensar en la manera de salir de aquel lugar, de forma indemne.

Gateando un poco hacia arriba, hemos dado con una vereda algo mas marcada por donde hemos coronado el cerro. En frente podíamos ver la vereda que nos llevaría hasta el Trabuquete. En ese momento mi amigo ha empezado a volver a ser persona y ante la gran noticia de que estábamos de nuevo en ruta, hemos vuelto a parar otro rato para acabar de recuperar el aliento y poder afrontar el duro descenso que nos quedaba hasta la garganta.


Beber agua pura y fresca, mojarnos la cara, la cabeza y reírnos del mal rato pasado con anterioridad. Camino abajo nos quedaba la recompensa del baño en el famoso charco el cual estaba algo concurrido de gente que aprovecha la jornada dominical para disfrutar del lugar. Otros senderistas como nosotros aprovechaban la gran recompensa que te da sus aguas "termales"y calmar nuestras altas temperaturas corporales. Y media hora después con mas pena que gloria poníamos rumbo hasta el pueblo del Guijo, donde antes de montarnos en el coche no hemos podido resistir la tentación de bebernos una cerveza bien fría y entablar alguna que otra conversación con los habitantes del pueblo que había en ese momento en el bar.


De vuelta a casa venia pensando en mi amigo y en su valor, y este capitulo y la ruta de hoy va dedicada tan solo a él y a los huevos que tiene. Muy grande Javi, muy grande.

Nos vemos por las callejas.


La ruta









lunes, 15 de junio de 2015

Capitulo 658: Atletic-o Manzanilla.



Corrían los años sesenta en Huertas de Ánimas en plena dictadura cuando el fútbol era una de las pocas diversiones que les quedaba a la población de jóvenes, los cuales, la mayoria de ellos estaban ya trabajando. Equipos de barrios, selecciones e incluso muchos de ellos apostaban por unirse al equipo de la Ciudad de Trujillo, donde había mas posibilidades de que te vieran mas personas jugar y de ese modo seguir ascendiendo de categoría, cosa que pocas veces ocurría.
Así entre compañeros de colegio e instituto se solían organizar torneos una vez acabadas las clases, entre otras cosas, para no perder contacto con los amigos durante los meses estivales.

El torneo del que quiero hablaros hoy se celebró en el campo del Trujillo e imagino que seria a base de eliminatorias como se decidió el ganador del mismo.
Dicen algunos de los que disputaron aquel torneo que no tenia nombre y que ellos cariñosamente y ante el premio que se le daba al ganador, le recuerdan como el torneo de la arroba de vino.
Este trofeo por lo visto estaba de moda y eran varios los partidos y torneos que se disputaban en la ciudad con el mismo trofeo por premio. Parece ser que a los mozos les motivaba mas la arroba que una simple copa que seguramente pasaría a coger polvo en alguna de las tabernas frecuentadas por ellos durante la semana.

El caso es que los que posan en la foto de portada fueron los ganadores de dicho trofeo. Poco recuerdan los futbolistas de aquello, tan solo que la arroba cayó en sus manos y que como era habitual, esta fue compartida con los jugadores de otros equipos, también participantes el aquel torneo.
El nombre de aquel equipo es toda una incógnita, puesto que no se sabe bien si se pusieron ese nombre haciendo mención alguna de las calles del pueblo o a la taberna que pudiera haber en esa misma calle. El caso es que el Atlético Manzanilla fue campeón y que sus jugadores si no estoy mal informado, viven todos aun.
En realidad me cuentan alguno de aquellos jugadores que el nombre real del equipo era Atletic Manzanilla pero solo en la intimidad, porque aquella cruel dictadura prohibía aquella palabra y obligaba a poner la vocal al final de la misma.

A continuación paso a describir los integrantes de aquel equipo con sus motes correspondientes por aquellos años. Espero que no se moleste nadie.

De pie:

1: Manolo "Pirolo"                                        
2: Tomas "el calvo"
3; Felix "Pirri"
4: Antonio "El negro Zumbón"
5; Angel "Caseta"
6; Juan Antonio "Parejo"

Agachados:

7: Antonio "Pandereta"
8: Tito "Borrino"
9: Ñoño "Tarzan"
10: Benito
11: Juan "Caseta, el barba".

Me cuentan que lo que no se les puede olvidar de aquel día es que después de dar buena cuenta del trofeo logrado, optaron por ir al cine. Claro, estando un poco mas alegre de lo habitual y ante aquella dictadura de bocas cerradas, parece ser que por lo menos siete acabaron en la inspección de policía, donde siempre recluían a quien "armaba" escándalo.

Un honor para mi que caigan estas fotos en mis manos porque en mi blog siempre tendrán espacio. Así que si algún lector posee alguna y quiere contar algo de ella, aquí tendrá un lugar donde hacerlo.

Gracias a mi padre por la información.













domingo, 14 de junio de 2015

Capitulo 657: Andar por andar.





En esta vida se dice que cuando un plan no funciona, se debe de tener un plan "b" para poder salir del paso. Esta mañana tuve que hacer frente al día inmerso de lleno en mi segunda opción.

Despertarte con las primeras claras del día entrando por la ventana era un poco mosqueante, puesto que la hora de levantarme los domingos es noche cerrada en la calle. El despertador hizo huelga y se tomó el domingo libre y entre eso y que la marea que existe por estas lluvias y tormentas se aliaron para hacer que hoy no acudiera a la hora pactada con mis compañeros de ruta.

Lejos de amilanarme mi cuerpo pedía senderismo y caminos por andar, por eso con algo de prisa, he logrado preparar algo para el muerdino y me he vestido rápido, un café para despejarme y salir al patio en busca de mi fiel escudero, el cual siempre está preparado para acompañarme. Que suerte tengo de poder tener mascota, la compañía que me hace a lo largo de los kilometros que andamos juntos no lo sabe nadie.


Sin saber muy bien por donde hacer la ruta, he dejado a mi subconsciente que eligiera camino y así he comenzado a caminar cuando en el reloj las agujas pasaban unos minutos de las ocho.
Resbaladero arriba he llegado hasta la casa de los vaqueros y desde allí hasta el caño. Todavía corre un poco la fuente por lo que he optado por hacer el ritual de siempre que paso por allí y beber.
Seguir caminando hasta el pozo de San Anton era la siguiente meta y allí he emparejado con los primeros humanos que he visto hoy. Chema con sus galgos me daba los buenos días y los dos comentábamos que las nubes que venían, podían mojarnos hoy.

Un poco mas adelante me encontraba con Alejandro y Maribel, que aprovechaban la buena temperatura para salir a caminar por los alrededores de su cerca. Alguna que otra gota suelta comenzaba a caer cuando he llegado al puente del Merlinejo. La sorpresa ha sido mayúscula al comprobar que ha sido recientemente restaurado. Parece ser que la insistencia y el empeño que hemos puesto muchos ciudadanos en ello ha tenido su fruto. Me alegro enormemente de este hecho y orgulloso de ello he permanecido en el lugar haciendo un puñado de fotos para enseñarlas en el pueblo.


Río abajo he llegado hasta la finca de Torre aguda donde los nublados se apoderaban totalmente del cielo. Un mastín bastante grande me daba la bienvenida y a paso ligero he cruzado por delante del cortijo justo cuando comenzaba a llover. Menos mal que uno es previsor y llevaba el traje de agua conmigo. Así he aprovechado una gran encina para debajo de sus ramas parar y vestirme para la ocasión. Un trago de agua y continuo andando.

El gps marcaba algo mas de once kilometros cuando he acabado de cruzar la finca. Ahora tenia el dilema de no saber donde continuar andando. Dudaba entre cruzar la costera y llegarme hasta Casillas o seguir un rato por la carretera hasta la calleja que llega al cordel de la Aldea del Obispo. Lo malo de esta opción era que la ruta podía ser algo larga.
En ese momento y gracias a las nuevas tecnologías he contactado con mis dos compañeros de otras rutas que hoy hartos de esperarme han optado por ir al parque de Monfrague.
Les comento mi situación y les digo que sigo caminando hasta la Aldea del Obispo, para desde allí seguir hasta el puente de las Lavanderas y luego caminar río Tozo arriba hasta la carretera de Plasencia, la cual cogen ellos para venir del parque.

En eso quedamos y sigo la ruta andando por el asfalto casi un kilómetro y la lluvia desaparece poco a poco. Una vez dentro de la calleja y viendo la hora que era, me he quitado la mochila y he buscado en ella el muerdino y un trago de buen vino.
La temperatura era fresca y el olor a pasto mojado era intenso. Estaba a gusto con el traje de agua puesto y he decidido seguir otro rato con el, aunque ya no lloviese. Un cuarto de hora después y con casi trece kilometros en las piernas he levantado el campamento. Cuando uno camina solo lo hace mas ligero y hoy la media era de casi seis kilometros a la hora, por lo que una vez que me he puesto de nuevo en marcha, los primeros dolores en las piernas empezaban a asomar.

Con el buen ritmo que llevaba y sabiendo que la ruta de mis compañeros era mas corta, imaginaba que nos encontraríamos en el punto pactado casi a la vez, eso si, yo no podía descuidar ni bajar el ritmo para no hacerles esperar mucho.
Cruzar por delante de la Aldea del Obispo y ver que también había obras en el cordel, el cual le andan allanando y haciendo cunetas para la conducción de las aguas caídas. Por allí se andaba bien, aunque algún que otro montón de zahorra cortaba el trafico de vehículos.



Miro el gps y marca dieciocho kilometros y un pequeño dolor me acompaña justo a la altura de la cadera. Sin prestarle mucha atención sigo andando pero bajo un poco el ritmo. Un trago de agua y me quito el traje. El siguiente escollo a salvar son las vacas que hay justo en la finca que hay delante del puente de las Lavanderas, se por experiencia de otras veces que si llevo suelto el perro este las atraerá hacia mi y me harán correr. Por eso le ato y cruzamos tranquilamente la fina hasta toparme con un pastor y un atajo de ovejas. Mi sorpresa ha sido al acercarme a èl y conocerle, por lo que he aprovechado los últimos metros de la ruta por acompañarle hasta el puente, donde tenia mas ovejas.


Ese rato hemos hablado de todo, desde el gobierno hasta nuestros campos y nos alegra a los dos ver como el puente de las lavanderas fue restaurado en su momento y ahora el del Merlinejo ha corrido la misma suerte. Me comenta el pastor que ellos han hecho mucho hincapié en este tema cuando se juntan el día que se celebra la Trashumancia. No todo es cruzar Madrid con las ovejas, hay que estar encima de nuestros cordeles y cañadas reales para que no caigan en saco roto.

Despidiéndome de él he continuado río arriba hasta el puente de la carretera donde me esperaban mis dos amigos que acababan de llegar. Allí hemos echado un trago comentando el día que hemos pasado justo antes de que de nuevo comenzara a llover.
Montarnos en el coche y volver al pueblo con mas de veintidós kilómetros en mis piernas y con el sabor agridulce de haber pasado un domingo anormal.

La ruta


Nos vemos por las callejas si los despertadores no siguen en huelga...





domingo, 7 de junio de 2015

Capitulo 656: Oro rojo.



Cuando en el calendario el mes de junio toma protagonismo, en el Valle del Jerte y en toda su extensión, el color rojo empieza a brillar por encima del verde. Este cambio de color le hacen posible las ricas cerezas que año tras año recogen los propietarios de los miles y miles de cerezos que hay por la zona.
En nuestro particular calendario de rutas senderistas, hay varias que no pasamos nunca por alto y es de obligado cumplimiento el hacerlas. Sin duda, la de ir al Jerte a por cerezas, no la dejamos atrás.

Por eso hoy a las siete de la mañana, volvíamos a quedar en la plaza de Huertas de Ánimas, para desde allí poner rumbo a tierras Placentinas, no sin antes pasar por la panadería del pueblo y llevarnos el pan para después saborear el habitual "muerdino".
Últimamente la verdad que no somos muchos los que salimos a caminar. Unos porque han encontrado trabajo y les es imposible venir y otros porque la calor no les va bien o no quieren, el caso que cada vez salimos menos gente a las rutas y eso entristece a los que nos gusta ir bien acompañados.

El caso es que hoy nos poníamos en marcha cuatro componentes dirección Parque de Monfrague y desde allí hemos continuado hasta Plasencia. La temperatura matinal después de una noche bastante calurosa era agradable. Un ligero viento nos ayudaba a realizar bien el camino de ida, hasta llegar a la localidad de Navaconcejo, el cual es para nosotros como nuestro segundo pueblo, dada las veces que hemos visitado dicho lugar.
Lejos de parecernos aburrida esta ruta, cada vez que la hacemos descubrimos cosas nuevas, rincones distintos a los ya conocidos y siempre emparejamos con senderistas con los cuales podemos compartir alguna que otra charla y hay veces como en el día de hoy, que incluso nos comemos el muerdino juntos.



Aprovechando que la mañana estaba algo nublada y el sol no hacia acto de presencia, hemos comenzado la ruta a buen ritmo, fotografiando casi que los mismos lugares de siempre. No perdiendo detalle de toda la ruta. Un senderista conocido de la ciudad de Trujillo al cual nos hemos encontrado en las primeras rampas de subida, nos ha acompañado hasta la mitad de la ruta. Ver la cara de alguien que realiza por vez primera esta ruta, nos hace retraernos en el tiempo y recordar la primera vez que la hicimos nosotros.

Justo en la mitad de la ruta hemos coincidido con dos turistas chinas, las cuales por lo poco que las podíamos entender, estaban maravilladas viendo el espectáculo del agua caer por esos canchos. Después de ayudarlas a fotografiar el lugar, han decidido acompañarnos hasta la ultima cascada de la ruta, donde es de obligado cumplimiento, comernos el muerdino.
A pesar de que ambas turistas iban equipadas con sus correspondientes sándwich, ante nuestra insistencia y la buena pinta de nuestras viandas, dichas turistas no han dudado ni un solo instante en probarlo todo, al igual que ellas en compartir con nosotros, varias golosinas de su país, las cuales nos han gustado bastante. Y entre risas y poco entendimiento, hemos pasado ese rato hasta que hemos seguido camino.

De vez en cuando nos encontramos con gente cogiendo cerezas y nos gusta preguntarles por la cosecha y este año es verdad que se quejan un poco de que hay menos cantidad en los arboles, pero la calidad sigue siendo de diez y el tamaño de las mismas es impresionante.

Finalizando la ruta junto al río Jerte, no podemos irnos sin refrescarnos en sus aguas y comprar unas cerezas para degustarlas en nuestras casas. Al mismo tiempo otra excursión con ciudadanos orientales llegaban al lugar de partida de dicha ruta, por lo que intuíamos que también la harían. Es impresionante el trabajo que está realizando la oficina de turismo del Valle del Jerte, y los resultados se van viendo año tras año. Un verdadero éxito recibir a turistas que eligen a mas de ocho mil kilometros de aquí, venir a descubrir estas tierras.

El oro rojo atrae a la gente de cualquier lugar del mundo y hoy lo hemos podido comprobar.

Volveremos, claro que volveremos.

Nos vemos por las callejas.









miércoles, 3 de junio de 2015

Capitulo 655: Alguien debería...



Alguien debería explicar que politizar el deporte no es pitar el himno, si no ponerlo en un partido de fútbol. 

Alguien debería explicar que cuando se pone una canción-o un himno. Si se le puede aplaudir, se le debe poder silbar también. Que si eres libre de aplaudir la entrada del Rey o de quien sea a un estadio, debes ser libre de mostrar tu rechazo o enfado también. Que a eso se le llama libertad de expresión y Democracia. 

Alguien debería explicar que el torneo de Copa en realidad ni es del Rey ni es de España ni es de nada... Que en todas las federaciones internacionales hay dos tipos de competición: Liga (trofeo regular) y Copa (trofeo por eliminatorias) y que eso de "del Rey" es una patraña. Que a lo largo de la historia ha sido del Rey, de la Coronación, de la República, del Generalísimo y eso es solo una forma de llamarle y que jugar a fútbol no te hace partícipe ni afín a la coletilla del nombre del trofeo según el momento histórico o la moda del momento.

Alguien debería explicar Que por jugar a fútbol no tienes porque tragar con ideologías ajenas, que a eso se le llama politizar el deporte. Es como llamarle Copa Coca Cola y decir que si no te gusta la Coca Cola no la puedes jugar.   (Montse)
Alguien debería decir a Petra, Manuela, Antonia o como quiera que se llame, que para opinar de un tema así, deberían de saber primero lo que es un balón y luego pueden seguir viendo salir de la cárcel a una tal Pantoja.

Alguien debería decirle a Manolo, Jose, Pedro y Luis, que para pedir respeto por un himno, primero deberían de respetar otros. Póngase de ejemplo, partido de España-Francia o España-Turquía. (Hay vídeos por si apetece)

Alguien debería  preguntar si es igual de legal, silbar el himno de tu país, como desear a quien lo haga, que le caigan siete bombas encima.

Alguien debería preguntar a la famosa comisión anti-violencia, como en lugar de investigar unos simples silbidos, podían investigar si hubo algún incidente entre dos aficiones distintas, desplazadas en bastantes miles de personas.

Alguien debería aprender a no tachar a todos los seguidores de cualquier equipo, de ser iguales en sus pensamientos.



Alguien debería comentarle al que habla en nombre de la peña madridista de Trujillo, que estas palabras pueden fomentar el odio y la violencia y que dudo de que todos los socios de dicha peña, piensen igual. Por lo que seria mas sensato y menos "TONTO", que quien escribe esto dijera su nombre:
 ( Podré entender aunque no les guste, que tanto el Barcelona y el Bilbao, jueguen la final de la Copa del Rey, por la sencilla razón de que se ven obligado a ello por la sanción de conlleva el no disputarla, pero lo que no entiendo que se desplacen de forma voluntaria miles de vascos y catalanes a ver una final de la Copa de España. Si se fuera coherente con la forma de pensar lo lógico es no ir a esa final de un país que no tiene nada que ver conmigo. Se necesita ser tonto, pero que lo vamos hacer.

Alguien debería decirle a todos los jueces de todos los campos donde van a jugar estos dos equipos, que insultar con cánticos tan asiduos como Puto vasco el que no vote, o catalan el que no vote, no tiene nada que ver con la sonora pitada. Donde va a parar, comparar una cosa con otra.


Alguien debería leer todo esto, pero comprendo que mucha gente está hasta las pelotas del tema y que seguro que nada mas comenzar su lectura, me tacharan de republicano, ( a mucha honra), de Vasco de mierda, (Extremeño hasta el "corbejòn") y no se cuantas lindezas mas y pasaran del articulo. Otros con ver la foto tendrán bastante para opinar, total, si somos una comunidad llena de incultos, los cuales con ver los "santos" ya opinamos de cualquier cosa.

Alguien debería hacer algo y no lo hace...

Capitulo 654: Ya no se canta en el "Calvario".


A pesar de que es ley de vida e intentamos estar preparados para cuando llega, el momento de perder seres queridos es tan fuerte que uno nunca está dispuesto para ello.

Repasando las ultimas perdidas de personas en el pueblo, me paro en uno de los barrios mas famosos que existen dentro de el  mismo y vuelvo la vista atrás en el tiempo cuando dicho lugar, estaba poblado de vecinos y todos hacían piña para la mejor convivencia posible de todos ellos.

Hoy en día nos faltan muchos de aquellos moradores y el mejor homenaje que podemos hacerles a todos ellos, es tenerlos presentes en nuestros recuerdos y que estos jamas caigan en el olvido.
Antonio "Figura" "el enterrador", ha sido el ultimo en dejarnos después de una larga enfermedad.
Es curioso como una persona de oficio enterrador, viviera en el barrio del Calvario. Este hecho sin duda le marcó para siempre entre sus vecinos, los cuales siempre hablaban de esta casualidad de forma jocosa y divertida.

Un servidor que tuvo la suerte de trabajar varias veces a su lado, le recuerda como una persona bromista y a la vez seria, en su trabajo. Los chistes dentro del cementerio cuando emparejábamos allí trabajando, no faltaban nunca. Y eso que mas de alguna de aquellas historias lo único que conseguían dentro de mi las primeras veces, era acojonarme un poco mas de lo que yo, por aquellos años, un chaval, estaba dentro de aquel inhóspito lugar.

El barrio del Calvario uno le recuerda en Huertas por ser uno de los mas concurridos siempre, a cualquier hora del día y cualquier día de la semana. Nadie me podrá negar que dentro del mismo el buen humor nunca faltaba e incluso vecinos de barrios anexos al mismo, siempre acababan en el, puesto que era donde se "cocinaba" todo. Las mejores ranas siempre se han comido allí. De lagartos no hace falta que hablemos, las "criaillas", espárragos, cardillos y todo lo relacionado con el campo era allí donde nunca faltaban.

De pequeño cuando jugábamos por las calles de nuestro pueblo, pasar por el barrio del Calvario era una obligación, no se si era para chinchorrear lo que andaban haciendo o para ver si una de esas tardes-noches veraniegas, andaban fabricando algún pisto con los tomates frescos y cebollas de huertos cercanos, y teníamos la suerte de que "Popi" o algunos de sus hermanos, nos invitaran a probar dicho manjar. O con un poco de suerte, también podíamos probar alguno de aquellos chorizos picantes, hechos con carnes, que según los mentideros, no habían sido conseguidas en ningún matadero, pasando los pertinentes certificados que ahora, de forma abusiva, exigen a todos los carniceros.
Aquellas invitaciones tenían luego alguna que otra "consecuencia". Lo mas normal era que "Rubi" o "Lolete" te mandaran a comprar tabaco. Si, aunque hoy nos parezca mentira, no era necesario tener dieciocho años ni mucho menos. Valentin te vendía el tabaco aunque no llegaras al mostrador.

Si de tabaco andaban bien, a lo mejor tocaba ir con el casco de una botella de vino vacía, en busca de que te la llenara Galvez en el bar o si estaba abierta, lo hacia su mujer en la tienda. Si no llevabas el casco vacío, te cobraban veinte pesetas mas el litro de vino, por lo que uno iba con dicha botella entre las manos, con mas miedo que vergüenza, puesto que el dinero para el vino uno lo llevaba siempre justo. Y eso que los habitantes del Calvario eran de los pocos que nos "convidaban" cuando hacíamos los recados, que otros vecinos mas cercanos con darte las gracias (si acaso), iban despachados.

Sin duda que si ibas a buscar a alguien al Calvario y no estaba, podías ir de cabeza a buscarle al bar de Galvez, donde alguna que otra vez desde las escaleras, ya se oía cantar a alguno de los hermanos "colorados", acompañados a las palmas o con el vaso pegando en la mesa, de alguno de los habituales clientes de aquel famoso bar, del cual me gustaría escribir no tardando mucho.
La taberna de Bidón, al lado de la de Galvez también era frecuentada por muchos de los habitantes de este barrio y allí sin duda es donde yo de pequeño, emparejaba mas con ellos, puesto que mi padre era uno de los clientes habituales de dicho bar.

Gracias a la buena relación de mi padre con ellos, de pequeño puede ir mas de dos veces de caza a su lado, cuando abundaban por nuestros campos los conejos, liebres y perdices. Su manera de cazar era sin ningún arma de fuego y con buenos perros y algún que otro garrote, les bastaba para traer algo colgado del cinturón y ademas, ninguno de los acompañantes corríamos peligro.

Los veranos como casi en todo el pueblo, el barrio del Calvario se multiplicaba de gente. Muchos emigrantes volvían con sus hijos pequeños y estos alegraban mas aun dicho lugar. Ellos jugaban a sacar por "las pintas", a los padres de los niños que por allí corríamos jugando al escondite o a "rescate", demostrando a los venidos de la capital, que era imposible que corrieran mas que nosotros. Niños de pueblos acostumbrados a correr sin coches que interrumpieran nuestros juegos. Ellos sin embargo aleccionados en la capital, se frenaban en cualquier cruce de callejas, esperando por si algún vehículo por allí pasara.

Cuando los coches empezaron a ser habituales en el pueblo, los habitantes del Calvario cambiaron los días de campo en la dehesilla, por irse un poco mas lejos. Allí junto a la puerta de "Torregua", al lado del río Merlinejo, montábamos el campamento. Y digo montábamos porque mis padres también solían ir y a la vez nos llevaban con ellos a pasar los domingos al lado de todas estas buenas personas, que siempre presumieron de compartir lo poco o lo mucho que poseían, sin importarles quien estuviera comiendo del plato suyo. Entre trago y cucharada pasábamos los días festivos en aquel lugar. Los pequeños disfrutábamos del río y los mayores después de coger los primeros lagartos de la temporada, acababan contando chistes, hablando de sus largas peonadas de trabajo y como no, cantando. Al lado de la lumbre de encina aquellas peculiares voces que alguna vez todos los huerteños hemos intentado imitar, (alguno de ellos con bastante éxito), sonaban mejor y para que no salieran aquellos inoportunos "gallos", la bota de vino iba de mano en mano, sin que nadie se preocupara de guardias ni globo luego en la vuelta, cuando la noche se empezaba a comer el día.

Y así se fue pasando la vida y hoy muchos de aquellos hombres nos han abandonado, pero nos han dejado su esencia y sus recuerdos. Porque las personas buenas nunca mueren y siempre perviven en el recuerdo de los que se quedan. Por eso hoy, a pesar de que no oigo cantar en el Calvario, cada vez que pase por el, mi recuerdo será para todos ellos.

Y si sus progenitores quieren, dicho barrio perdurara en el tiempo siendo uno de los lugares mas famosos de Huertas, de donde estoy seguro que se podrían escribir miles de historias allí ocurridas o allí contadas, en aquellas noches calurosas de verano donde sentados al fresco, las mujeres esperaban a que acudieran sus maridos.

P.D: Fotos de la pagina oficial de Huertas de Animas.

















Capítulo 1036: Finde en Peniche y Las Islas Berlengas.

  A pesar de que el calendario marcara el mes de julio, saliéndonos de nuestros meses de viaje, nos animamos a ir a tierras portuguesas dond...