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Sufridores del blog.

lunes, 22 de junio de 2015

Capitulo 660: 50 Sombras de un albañil: Aquella luminosa mañana.



Al despertar sentí tu presencia de manera distinta a cualquier otro día.
No se a que era debido, pero tus ojos se negaban a abandonar aquel sueño.

Empecé a imaginarme que yo era el protagonista del mismo y tuve miedo al pensar que mi sitio lo estaba ocupando alguien ajeno a nosotros dos. Clavé mis ojos ya despiertos en los tuyos aun dormidos y desee con toda mi fuerza que aquella persona que te estaba haciendo en ese momento feliz, saliera de tu sueño y de nuestra cama.

Volviste a sonreír y tuve ganas de moverte un brazo para que despertaras, pero estabas tan bonita dormida, que pudo mas tu belleza que mis ansias de estropear tu divertido sueño.
De pronto tu sonrisa desapareció y tus pestañas se apretaron con fuerza, lo que era diversión, pasó a ser dolor en décimas de segundo. Gemiste, te estaban haciendo daño y tu dolor fue mi dolor y pensé de nuevo en despertarte. No podía seguir viéndote sufrir. Y en el momento que me dispuse a ello, tu sonrisa volvió aparecer, ahora mas hermosa que nunca. Incluso dejaste escapar media carcajada que casi logró despertarte y yo rezaba para que ese hecho no se produjera. Me sentía bien, que digo bien, me sentía en el paraíso contemplando tu rostro, sentí ganas de pasarte mis temblorosos dedos por tus mejillas, pero no me atreví. ¿Y si despiertas y rompo el hechizo? mejor me quedo quieto, sin hacer nada, respirando casi sin hacer ruido y me fijo ahora en tus labios carnosos, los cuales me hacen sentir un placer indescriptible, cuando los junto con los míos.

Me inclino en busca de ellos de manera torpe, y casi te doy antes con la frente que con ellos. Te mueves ligeramente y temo despertarte. me reclino hacia atrás alejándome del campo de batalla y volviendo a mi trinchera. Quieto, muy quieto vuelvo a suplicar al Dios de los sueños bonitos que te vuelva a mecer en sus brazos y sigas otra primavera dormida.

Aquella luminosa mañana cuando la claridad comenzó a entrar por la ventana, me di cuenta de que te quería y que te necesitaba mas que nunca. Lástima que tu te dejaras guiar por tus sueños y en un ataque de sinceridad por tu parte, te atreviste a contarme aquel maldito sueño, en el que yo creí ser protagonista y después de escuchar de tus labios aquella historia, me sentí como un verdadero intruso, que solo tenia ganas de llorar.

Me salvó de ello el desgraciado despertador, que me recordaba que había que levantarse para ir a currar.
Estiré mi brazo para buscar a mi compañera y lo único que encontré fue las sabanas revueltas. Sobresaltado me incorporé y busqué torpemente el maldito despertador que no desistía en su trabajo.
Antes de lograr pararle, di con mi torpe mano a una lata vacía de cerveza, que había pasado la noche junto a mi en la mesilla. Ese hecho me devolvió a mi cruel realidad y lo siguiente que hice fue ponerme en pie, rascarme la entre pierna y desfilar hasta el cuarto de baño, donde mirándome al espejo pude ver de nuevo la cara de mi compañera de aquella noche, que de forma fugaz, volvió a desaparecer para nunca volver...

Vaya puta sombra...



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