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Sufridores del blog.

miércoles, 19 de junio de 2013

Capitulo 495: Ángel vengador.



Aquel verano estaba siendo uno de los más calurosos que se recordaban. Su trabajo no era un lujo, pero a él le reconfortaba el saber que valía para trabajar. Los estudios los abandonó prematuramente sin que nadie le obligara a hacerlo. Sin duda que hasta el momento no se acordaba mucho de ellos.

Encima de aquel tejado, el viernes se le estaba haciendo eterno. No hacía otra cosa que mirar su viejo reloj, arañado por el paso del tiempo y en el que tan mal se veía la hora que era.

Habían quedado todos los amigos esa noche para ir al concierto. Los músicos eran amigos y no podían fallarles, además, ya tarareaban sus canciones a pesar de que solo las habían escuchado tres o cuatro veces. Al concierto también asistirían las amigas y en especial, aquella chica de pelo castaño que tanto cosquilleo le producía solo con verla. Ella era una incondicional de aquel grupo, se sabía todas las canciones y no se perdía ninguno de los conciertos que sus amigos, daban por los bares del pueblo o de los pueblos cercanos al suyo, donde habían empezado a actuar también.

Volvió a mirar su viejo reloj y esta vez el corazón le latió mas deprisa de lo normal, apenas quedaban diez minutos para dejar de trabajar. Su mente ya volaba rumbo al bar donde más tarde, disfrutarían con la música de aquel grupo amigo.

Al llegar a casa le dieron una mala noticia; al día siguiente tenía que echar una mano a su padre en las labores del campo. Con lo que aquello significaba. Madrugar mucho y no poder acostarse muy tarde. Aunque al principio le fastidió aquello, pronto logró olvidarlo y comenzó a ducharse y arreglarse para la gran cita.
El concierto estaba fijado para las diez y media de la noche, pero ellos, optaron por irse antes y beber algo por los bares cercanos. Sin duda que para quitarse la vergüenza de encima, nada mejor que unos litros de cerveza antes del concierto. Las amigas no habían subido con ellos. Por lo visto vendrían mas tarde. Un fastidio para él, puesto que tenía pensado aquella noche declarase ante aquella chica de pelo castaño y ojos verdes.

Los litros se alargaron más tiempo de la cuenta y desde un bar cercano, empezaron a escuchar tocar a sus amigos. Rápidamente salieron corriendo hasta el bar en donde estaba previsto el concierto. Allí pudo ver a la niña de sus ojos en primera fila, rodeada de más chicos, los cuales ninguno de ellos era amigo suyo.
El concierto siguió viento en popa. Ellos desde la parte de atrás, intentaban bailar como mejor sabían. Delante, aquella niña seguía bailando de manera sublime e inigualable. Sin duda que estaba disfrutando mucho de aquel concierto. Sus amigos que sabían de sus intenciones, le empujaban para que se acercara hasta donde ella bailaba. Los nervios empezaron a aparecer y aunque él quería acercarse, las piernas no le dejaban hacerlo. Estaban totalmente bloqueadas.

En ese instante, los músicos comenzaron a tocar aquella canción que tanto le gustaba a él. Casualidades del destino quisieron que sus amigos le dedicaran la canción a la chica que mas estaba disfrutando del concierto, que no era otra que su amor platónico. No sabe cómo se armó de valor y se encaminó hacia donde ella estaba. Entre empujones y algún que otro pisotón que dio y que le dieron, llego a su vera. La Música de aquella canción comenzó a sonar y los dos, cara a cara, comenzaron a cantarla juntos:

Mil recuerdos de tu estampa, piedras en tu corazón, Una triste despedida, Ángel vengador. Malas lenguas a tu espalda, reina de la diversión, solo critican tu sombra, antes de salir el sol….

Ante aquella situación él estuvo hábil y no dudó entre una estrofa y otra en declararle su amor.

Mientras, la canción seguía su curso y la gente presente en el concierto disfrutaba con aquella canción. Unos bailando y otros haciendo con que bailaban, eso sí, con el vaso de cerveza en la mano.

….Un dolor que llevo dentro, no me deja respirar…..

Ángel vengador…. No te escondas en tu sombra, solo espero que no cometas el mismo error…

Aquel instante de la canción, fue el que a día de hoy mas recuerdan los dos. Más de veinte años después no se les ha olvidado aquel primer beso, en aquella terraza de aquel bar y con la banda sonora del grupo de sus amigos.


Hoy ha soñado con ellos y en dicho sueño volvían a bailar juntos aquella bonita canción. Aunque sabe que aquellos años no volverán, no pierde la ilusión de poder ver a sus amigos de nuevo tocando aquella canción. Y por supuesto que él y su mujer estarán en primera fila, justo donde veinte años atrás, se dieron aquel primer beso, beso que jamás olvidaran ninguno de los dos...

1 comentario:

  1. Unz vez más, una bonita historia, .... ¿o no es historia?.

    Saludos para todos los personajes del relato, y si son ficticios, entonces para aquéllos que se vean representados.

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