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Sufridores del blog.

miércoles, 12 de junio de 2013

Capitulo 493: Setecientos treinta y un día después.




Uno tiene que mirar a su alrededor una y otra vez para ver lo que los jóvenes aliados al poder en Trujillo, pregonan por las redes sociales. El pregón no es otro que decir que en Trujillo se ha notado el cambio desde que sus jefes están en el poder. Pero un servidor tiene tortícolis de mirar para un lado y para otro de la ciudad, para ver tan ansiado cambio.

El primer año que han tenido para iniciar el cambio, se le han pasado echando la culpa a la herencia recibida. Uno, que la palabra herencia la tiene en un altar, por lo que dicha palabra lleva tras de sí, casi siempre algo bueno suele ser. Dinero, terrenos, casas. Etc. A estos señores que nos gobiernan parece ser que la herencia recibida no ha sido de su agrado, como si antes de entrar no supieran lo que se iban a encontrar, que visto lo visto dos años después, no debe de haber sido tan malo como ellos se tupieron de ir pregonando por todos los sitios donde iban. No sé cuantos millones de déficit. Ciento cuarenta trabajadores en plantilla, por cierto, los mismos que hay dos años después. Construcciones ilegales por toda la ciudad. Las mismas que siguen existiendo, bueno no, algunas más existen de nueva construcción en estos dos años.

En el tema del paro sí que se ha notado el cambio, puesto que de los mil y pocos que había hace dos años, hemos pasado a los mil y muchos. Este tema que por lo visto es el que quita el sueño a nuestro señor alcalde, (según él) sigue siendo penosa la gestión realizada para apaliar dicho cáncer. La única solución que este equipo de gobierno ha puesto en marcha, es la que ya existía en Trujillo. Es decir, que o trabajas contratado por el ayuntamiento, o no trabajas. Esa historia, lleva demasiados años implantada en nuestra ciudad y la gente a su vez, lleva acomodada demasiado tiempo también a esa gestión. Es penoso observar lo que siempre hemos visto todos. Es un chollo currar en el ayuntamiento puesto que no existe nadie que tenga las suficientes agallas a día de hoy, que sepa mandar al personal contratado. Que a los vecinos les sigue doliendo ver como se amontonan trabajadores en el mismo corte, y que ninguno de ellos suda lo que cobra, (quizás pueda salvar alguno, pero no me atrevo). También se ha notado algo en los sueldos de los obreros, puesto que con la manía de coger tijeras como sus jefazos de Madrid, no les ha temblado el pulso para hacer lo mismo. Y claro, si un obrero antes trabajaba poco, hoy tiene la excusa de decir que cobra poco. Y en esas andamos dos años después, buscando el cambio anunciado y que en este tema, tampoco encuentro por ningún lado.

Otro pequeño cambio que he tenido la oportunidad de presenciar, ha sido el ver cómo hay que ser alguien en esta vida para que te arreglen tu calle, porque si no, es imposible explicar que significa el dinero invertido en arreglar una calle de Huertas por la cual pasan al día dos personas como mucho y cero coches. Una calle muy importante sin duda y que la hacía mucha falta. Mucho más que a las calles principales, con las que siguen jugando al gato y al ratón con el asfalto y los baches. Pero sin duda que esto no les aprieta mucho. En Huertas han dado con una asociación de vecinos acomodada y con pocas ganas de enfrentarse al poder. Casi igual que cuando gobernó nuestra paisana, a la cual no les faltó nada más que hacerla exiliarse.

Y es que no veo diferencia alguna entre uno y otro mandato, por mucho que comparo. En lugar de cabrear a unos, han logrado cabrear a todos por igual y vaya como ejemplo lo vivido la otra tarde en la plaza mayor trujillana, en la cual, quise parar como siempre ha echar la primitiva. Cuál fue mi sorpresa al bajarme del coche y ser abordado por un policía que me invitó a quitar el coche de allí y ponerle justo al entrar a la plaza. En el lugar que sin duda más podía llegar a estorbar a autobuses o vehículos ligeros. La verdad que me quedé un poco aturdido ante dicha invitación y no pude dejar de preguntar el porqué de aquella orden. A la cual el policía enfadado me contestaba que eran ordenes de los políticos que nos gobiernan, que se empeñan en que ellos queden mal con toda la población. Y si, la verdad que lo está consiguiendo puesto que al entrar en la administración de lotería, la dependienta echaba pestes por su boca. Se quejaba de esta nueva orden que por lo visto solo tiene efecto en horario comercial,” lo justo para acabar con nuestros negocios” decía la señora muy enojada. Y para los colegios dejan aparcar y después del horario comercial, la plaza llena de coches, me acababa diciendo. Y todo esto es lo que precede a la zona azul prevista, cuando desde hace muchos años la plaza mayor debía de ser un lugar en el que jamás pisara un coche. Otro cambio que veremos de nuevo, ver la plaza de coches llena en cuadrados azules.

Y la oposición mientras tanto, ¿Qué? Apoyados en la frase que el gobierno tiene mayoría absoluta dejan pasar los días. No plantean alternativas para nada, ni dejan ver a los ciudadanos que ellos son lo que Trujillo merece. Así que no nos quedan más cascaras que seguir otros setecientos treinta días más, buscando el tan ansiado cambio.


Que Dios nos pille confesados y si puede ser, sin su banda sonora habitual. Que ya nos conocemos…

1 comentario:

  1. En todos los ámbitos y en cualquier circunstancia, Dios nos libre hasta de los buenos políticos -si es que hay alguno-, porque de los malos, nos vamos a tener que librar nosotros algún día a no mucho tardar.
    Odio eterno para tantos HDLGP, que como todos ya sabemos, viene a significar Herederos De Los Grandiosos Patriotas.
    Mejor dejarlo así, porque si sigo, me veo hasta excomulgado.

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