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domingo, 8 de noviembre de 2015

Capitulo 693: Ruta de los malos pasos, (Castañar de Ibor).




Y llegó el domingo y volvimos a quedar para salir de ruta, no encontramos otra manera mejor a día de hoy de pasar la jornada dominical.
Por eso esta mañana a las siete, (muy temprano para algunos), nos dábamos cita en la plaza de Huertas, seis amigos que queríamos pasar un buen día. Y una vez en casa, creo que lo hemos vuelto a conseguir. Desconectar, hablar, andar, respirar, vivir.... en definitiva, disfrutar.


Para llegar al día completo, primero debemos de pasar por el motor, donde nos espera el pan de leña que todos los domingos, nos comemos a la hora del ya famoso muerdino.
Una vez que tenemos el pan comprado, el coche se llena de ese olor tan intenso, que nos acompaña todo el viaje.



El lugar elegido hoy para caminar era el pueblo de Castañar de Ibor, el cual desde las alturas luce precioso. Con muchas de sus fachadas pintadas de color blanco, se asemeja a cualquiera de los pueblos andaluces de cualquiera de sus provincias. Muy coqueto y sus casas bastante juntas, alrededor del centro del pueblo. Parece mas pequeño de lo que en realidad es, y lo pueblan mas de mil cien vecinos, los cuales viven como casi todos los extremeños, del campo. En esta época y como su nombre indica, las castañas lo visten todo de marrón. Y otro de sus ingresos viene de la caza. Son muchas las monterías que se dan alrededor de todas las fincas que por allí existen. Por eso cuando se va a realizar esta ruta, lo mejor es contactar con el ayuntamiento del pueblo y preguntar si se realiza alguna el día que vamos a ir. Así evitaremos algún susto y echar el viaje en balde.




Hoy hemos estado solos, todo el lugar para el disfrute nuestro. Los colores del otoño se van apoderando de los arboles y las castañas abundan por todo el recorrido. Unas pequeñas y delgadas y otras bien gordas y grandes, que nos llama la atención y nos agachamos para probar su sabor.

Las primeras rampas de la ruta nos hacen entrar en calor pronto. La temperatura ambiental es la idónea para salir al campo y las gorras y gafas de sol las usamos rápidos. Cientos de castaños se mezclan con otros tantos robles.Algunos alcornoques, muchos olivos con las aceitunas como las de por nuestras tierras, es decir, pequeñas y delgadas y el olor a jara en la lejanía, nos llama la atención.



Andamos y charlamos. Hablamos y caminamos, reímos y seguimos andando. El recuerdo de la ultima vez que hicimos esta misma ruta nos llega a la mente, puesto que fue de las ultimas en las que nos juntamos bastantes senderistas.

Los castaños centenarios llamados de calabaza nos salen al paso y el lugar está precioso. Un lugar único y que tenemos todos a nuestro alcance.
La ruta desde ese lugar empieza a ponerse preciosa y el camino empieza a estrecharse y las piedras sueltas por la senda, hacen peligrar nuestro equilibrio.


Un poco mas abajo es donde siempre aprovechamos para el muerdino. El lugar nos encanta y todos hacemos planes imaginarios, si aquella propiedad fuera nuestra. Una mesa nos sirve de merendero y el lugar es espectacular. Si encima riegas el momento con buen vino y con las viandas y los quesos de nuestra tierra, uno reza para que el reloj del tiempo se pare en ese instante.


Una vez fotografiado el lugar nos cuesta un poco volver a arrancar. La calor parece mas intensa y una gran cuesta de un cortafuego, nos vuelve a hacer sudar. Pronto un inmenso pinar nos saluda y la sombra se apodera de todo. Que olor mas intenso, que paz en el lugar. Da pena hablar para no romper la tranquilidad.


Y así vamos recortando los kilometros que nos separan del pueblo. Parando de vez en cuando para refrescarnos y comer algo de fruta.
Cuando coronamos la parte mas alta de la ruta las vistas son preciosas y el pueblo nos da la bienvenida. Charlando con algún vecino del lugar, nos comenta que vende castañas y que las cobra a dos euros el kilo. Bien baratas y de muy buen tamaño, aunque ninguno aceptamos la oferta. Nos conformamos con coger las pocas que quedan por el suelo.



Y casi cinco horas después, llegamos a los coches. Algo cansados unos y otros temiendo las agujetas del día siguiente.

Buen día y una ruta muy bonita y recomendable. No olvidéis llamar antes de hacerla para evitar sustos innecesarios.

Nos vemos por las callejas.

La ruta.













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