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lunes, 2 de noviembre de 2015

Capitulo 691: Nos dejó Tío Ángel, el policía.




Hasta las nubes parecen llorar de forma incontrolada, sumidas en el mismo dolor que muchos de los huerteños tienen hoy en sus corazones. Y es que no nos acostumbramos a esta ley de vida, por muchas veces que nos sacuda la muerte cercana. Te haces a la idea de que tiene que ser así pero no lo aceptas, es imposible aceptar que un familiar nos tiene que dejar. Su pelea por querer vivir parecía tenerla ganada, pero aquí no gana nadie, el final será el mismo para todos, tarde mas o tarde menos.

Por eso ante este dolor, la mejor opción es quedarse con los buenos momentos vividos juntos. Echar de menos duele, pero la vida nos ha hecho ser de piedra y el tiempo suele curar todas las heridas. Mas que nada porque los que nos quedamos debemos de ser fuertes, ayudar a quien peor lleve esta perdida y todos juntos seguir sobreviviendo, recordando, derramando lagrimas, riendo ante algún recuerdo gracioso..

Tío Ángel era de carácter recio como su apellido y a pesar de ser policía y tener ese carácter, no se le recordará por haber sido un mal trabajador en su oficio. Él sabia que lo mejor eran las palabras antes que los hechos. Ese discurso parece haberse perdido entre los nuevos agentes y cada vez cuesta mas acercarse a ellos, aunque sea tan solo para preguntar. Será que la vida va cambiando tan deprisa que hasta un policía de pueblo se cree ya un agente especial de la CIA.

Pero Ángel no era así ni mucho menos. Con sus voz tomada por culpa del dichoso vicio del tabaco, nos solía regañar a todos los amigos de su hijo cuando íbamos a llamarle. Aquella pregunta tan directa de "donde estuvisteis ayer" o "donde vais hoy", venían seguidas de una acusación en toda regla, cuando le llegaban notificaciones de que en tal huerto habían entrado a por membrillos. O en tal corral falta alguna gallina. No le hacia falta ser detective ni jugar a ello, tan solo con su mirada directa nos hacia bajar la cabeza a todos y porque no seguía acusándonos, que si no, uno le decía hasta el ultimo de los membrillos robados.

Por eso cuando él estaba de servicio, tía Juana nos hacia subir a casa. Gran mujer y mejor vecina que con su voz calmada, nos regañaba sin apenas levantar la voz. Haced caso a tu padre, le decía a mi amigo Ángel Luis, que como tenga que venir algún día tu padre en busca vuestra, os mete en la inspección tres días.
Y nosotros al principio nos imaginábamos allí metidos, cagados de miedo, pero cuando se nos iba olvidando aquella amenaza, todos los membrillos y granadas de los huertos de alrededor, eran nuestros.

Las fincas de los alrededores le echaran también de menos. Ha sido mucha la leña que ha cortado y que a su vez, han alimentado a cuantiosas estufas y chimeneas trujillanas y huerteñas. Aquel coche tirando de aquel pequeño carro cargado hasta mas no poder de leña bien cortada y bien colocada, parece que uno se le va a encontrar al doblar cualquier esquina.

Pero sin duda que donde mas famoso se hizo tío Ángel durante su etapa en la policía municipal, fue en la puerta del colegio de "las Escuelinas" regulando el trafico y a la vez, regalando caramelos a los pequeños que allí andaban estudiando. Guiando de la mano a sus madres, padres o abuelos, no se quedaba ninguno de ellos sin pasar delante de aquel policía bonachón, que de su bolsillo sacaba caramelos para todos los niños, a pesar de que eran bastantes los que le solicitaban aquel pequeño premio.

Y ahora será duro pasar por el huerto y no verle siempre haciendo algo. "Entra y toma una cerveza". esa era su frase mas repetida para con cualquiera que por allí pasará. Uno que aspira a una cosa semejante cuando nos llegue la jubilación (si existe por entonces), piensa que la vida no es ni medianamente justa. Tantos años trabajando para ese momento de disfrute y cuando menos miras, uno se tiene que marchar. Estoy seguro que desde donde esté, se sentirá orgulloso al ver a su familia junta, hijos, mujer y nietos haciendo piña todos juntos y despidiéndole como a él y a muchos de nosotros, nos gustaría que lo hicieran, el día que tengamos que abandonar el barco.

Hasta siempre Tío Ángel, que duro es despedir a la gente que uno aprecia y que siempre ha estado alrededor de nuestras vidas. Descansa en Paz que bien merecido lo tienes.
Un abrazo a toda la familia.



























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