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Sufridores del blog.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capitulo 477: Paciencia.




Esta es la nueva palabra que todos los días nos da en los morros al levantarnos. Ahora los que nos mal gobiernan, se empeñan en que les hagamos caso, después de que ellos mismos, se han dado cuenta de su fracaso.

Ya me dirán ustedes como se puede pedir paciencia a los españolitos que por desgracia, lo están pasando tan mal. Seguramente que ellos de paciencia estén sobrados, si no fuera así, otro gallo les hubiera cantado a nuestros políticos. Que a la más mínima que han sentido miedo con la historia de los escraches, se inventaron rápidamente una ley para actuar contra ellos. Es curioso pero para esa ley, no ha hecho falta burocracia ninguna. Rápidamente se han puesto de acuerdo todos los partidos políticos, independientemente de las siglas de cada uno.

Está claro que si quieres conseguir algo tiene que ser por el método baturro, que no es otro que el acojonamiento total a la clase política. De ese modo sus neuronas dormidas anteriormente, de la noche a la mañana despiertan y empiezan a actuar medianamente bien, o quizás no, pero por lo menos actúan.
Hoy cuando me han llamado los del banco diciéndome no sé qué de un recibo, les he dicho la palabra mágica: _Paciencia_. El trabajador del banco no se lo ha tomado muy bien por lo visto, a lo mejor no ha escuchado a nuestro presidente pidiéndonos a TODOS dicha palabra. Yo le he refrescado la memoria y seguía tomándoselo mal. Tanto que sin tener excusas que darme, pasan rápidamente a las amenazas. _Así mal vamos, les he contestado_ con lo bonito que es tener paciencia y saber emplearla.

Pacientemente me he encaminado hasta el súper para hacer mi compra semanal. Justo antes de que me tocara pagar en la caja, le he comentado a la empleada si ella conocía la palabra mágica que andaba en boca de todos últimamente, a lo que ella un poco agobiada por toda la gente que andaba esperando para pagar me ha contestado que no, que no estaba ella para magia y que hiciera el favor de abonar la cuenta. Por lo visto tampoco ha funcionado dicha palabra con ella.

Como me pillaba cerca de allí, me he pasado por el ayuntamiento para comentarles lo del “rodaje” del coche. Les he dicho que debían de tener un poco de paciencia a la hora de cobrarlo. La misma que tenemos todos los ciudadanos con el estado de nuestras calles.

Qué casualidad que volviendo para mi casa, me han parado los guardias civiles. Casi sin paciencia ninguna me han pedido todos los papeles del coche. La ITV, el seguro y el “rodaje”. Gentilmente les he pedido un poco de paciencia a la hora de enseñárselo. Por lo visto ellos tampoco habían escuchado la palabra mágica. Ante la falta de tenerlos al día, me han comentado que me tenían que denunciar, a lo que yo me he opuesto totalmente, diciéndoles, que debían de tener paciencia y dejarme preparar los papeles tranquilamente. Tampoco ha funcionado con ellos, al contrario, me han hecho soplar y todo. Como si el pronunciar la palabra mágica: PACIENCIA, a todos se les apagaran las neuronas.

Al final he llegado a casa andando, el coche me le han inmovilizado. La mitad de la compra estropeada por la tardanza y justo al entrar por la puerta me topo con mi mujer que histérica me monta el pollo preguntándome que donde ando. Yo, lo primero que le he replicado es que no tiene paciencia ninguna, así no se puede vivir, tienes que usar más a menudo la palabra mágica.

Cuando nos hemos sentado a la mesa a comer, hemos puesto la televisión y lo primero que ha salido ha sido un tal Mariano, con gesto serio diciendo la palabra mágica. Por lo visto a él, es al único que le funciona. Yo asintiendo con la cabeza le hablaba al televisor: Si, si muy bonita la palabra mágica, pero hay que explicársela a todo el mundo, que algunos no saben lo que significa.

Por suerte soy de los pocos que entiende su significado.....

1 comentario:

  1. Te habríamos entendido igual sin necesidad de insertar sendas fotografías de ese "despojo fascista".
    Poco más que comentar, salvo lamentarme como otros muchos por haber tenido la mala suerte de caer en un país con tal cantidad de irresponsables, que con su voto han conseguido ponernos en el umbral de la miseria.

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