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domingo, 17 de marzo de 2013

Capitulo 452: Ruta en Campillo de Deleitosa.






Probablemente en todo lo que llevamos andado por nuestras tierras, la ruta de hoy es sin duda con diferencia una de las más difíciles de describir. Por mucho que yo quiera explicar lo vivido en nuestras carnes, es imposible que ni siquiera os podáis hacer una idea de los parajes que encierra dicha ruta, por muchas fotos que se muestren del lugar.

A las siete y media de esta mañana, nos poníamos rumbo al pueblo de Campillo de Deleitosa, del que separan siete leguas de Trujillo y nueve de Cáceres. El día no pintaba muy bien, aunque es cierto que en Huertas no llovía, pero según nos íbamos acercando a dicho pueblo, el agua iba haciendo acto de presencia. Lejos de amilanarnos, nos gusta hacer frente a las dificultades meteorológicas, y la mayoría íbamos provistos de trajes de agua, que visto lo visto, prácticamente no nos han hecho falta.
En la plaza del pueblo aparcábamos nuestros coches y nos colgábamos las mochilas de los hombros. En ese momento una vecina de Campillo, se acercaba a su iglesia la cual con mucho gusto, nos ha enseñado. Es un edificio del siglo XVII con signos de varias restauraciones posteriores. Nos contaba dicha vecina que lo último que habían arreglado había sido el tejado, que visto a posteriori el interior del templo, hacia mucha falta.

En su interior, habita San Sebastián, uno de los días de fiesta del pueblo y el que da nombre a dicha iglesia. Nos contaba también que en la actualidad viven en el pueblo unas sesenta personas, pero que en épocas de fiestas y vacaciones, se triplica dicha población. Apenada protestaba por la falta de ayudas por parte de todos los estamentos regionales, decía que se tenían que buscar la vida para todo y eso por otro lado, les ha hecho gente recia, sana y noble.

Después de salir de dicha iglesia, dicha vecina nos indicaba el camino por donde empezaba la ruta que nosotros llevábamos grabada en nuestros móviles, pero que por falta de cobertura en el lugar, no hemos podido consultar. Así hemos empezado a subir por unos parajes preciosos, llenos de alcornoques, escobas en flor, jaras apunto de enseñarnos sus flores y mucho síntoma de naturaleza en su pleno esplendor; y es que el agua es vida y así se nota este año por todos los lugares donde vamos. Mientras seguíamos subiendo por un camino con buen firme, algunos buitres se nos cruzaban con su vuelo tranquilo. En ese momento el camino por el que habíamos ido andando se nos acababa. No nos ha quedado más remedio que desviarnos un poco de la ruta y sin duda ha sido lo mejor del día, puesto que trepar entre jarales impresionantes ha sido duro a la vez que gratificante. Hemos tenido la oportunidad de apreciar unas vistas únicas e irrepetibles. Es de las rutas en las que las cámaras de foto, echan humo del uso excesivo que las damos, pero es que queríamos fotografiar todo el paisaje que ante nosotros se aparecía. Todo esto sin una gota de agua que nos mojara, una temperatura única para andar y buena compañía de los que hemos ido andando, ¿Qué más se puede pedir?



Lo más peligroso de la ruta sin duda ha sido el descenso hasta el canal, el cual hemos realizado campo a través por una cuesta que una vez acabada, daba miedo de mirar. Algunos resbalones nos ha costado a la mayoría del grupo, pero sin tener que resaltar nada importante. Las risas hacían acto de presencia y todos hemos llegado al canal, igual que si viniéramos de pegarnos con una manada de jabalíes.
Una vez alcanzado el canal, las vistas eran impresionantes. El ruido ensordecedor del rio nos acompañaba en nuestro descenso y pensando en el magnífico lugar que teníamos ante nuestros ojos, nos daba pena seguir andando y abandonar aquel paraíso.




En uno de los pocos lugares en los que el canal hacia de parapeto, hemos aprovechado para comernos nuestro bocata, el cual no sé si por culpa del paraje, nos ha sabido de forma diferente a cualquier otra ruta.
Una vez acabado de comer, hemos continuado por el canal hasta su finalización. Cinco kilómetros de construcción los cuales se conservan bastante bien y que sin duda sería bueno, que nuestras autoridades no echaran en el olvido. Mejor gastarte algo todos los años en su manutención, que no una vez que esté todo en el suelo, cosa que por desgracia venimos comprobando por muchos de nuestros parajes.
Una vez finalizado dicho canal, nos hemos topado con la antigua herrería, que por desgracia esta toda en ruinas. Allí un puente antiguo nos indicaba que debíamos de seguir por otro lugar para alcanzar de nuevo el pueblo. Una fuerte pendiente se despedía de nosotros y nos hacia sudar en su ascensión. Alcanzábamos el pueblo justo por su cementerio y de allí siguiendo por una fuerte pendiente, hemos vuelto hasta el lugar de partida. Justo en ese momento la lluvia hacia su aparición. Como si capricho de ella hubiera sido el no mojarnos hoy.




En definitiva una ruta que merece muchísimo la pena. Que no sé si es mejor que sea tan poco conocida para la mano atroz del hombre. Que si alguien va a realizarla que no lo haga en época de caza y si es así, que pregunte primero por si alguna cacería se realiza ese día. Que si vais intentéis respetar la naturaleza y sus seres que en ella habitan y por ultimo. Que disfrutéis como lo hemos hecho los nueve valientes, que hoy, nos hemos dejado engatusar por dicha ruta la cual sin duda alguna que volveremos a realizar no tardando mucho.

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