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miércoles, 26 de octubre de 2016

Capitulo 773: Fin de semana en Asturias, (Ruta del Cares)



Una vez recapitulados todos y cada uno de los momentos vividos durante el último fin de semana, voy a intentar describir nuestras vivencias por tierras asturianas, donde sin duda merece mucho la pena ir.







Gracias a nuestra agencia de viajes favorita, con nuestra amiga Paqui al frente, decidimos organizar con bastante tiempo de antelación, una excursión para realizar la famosa ruta del Cares. Con mucho éxito de acogida fuimos rellenando las plazas del autobús y como suele pasar siempre, hubo gente que se quedó sin ir por esperar hasta última hora. No es nada fácil conseguir que cincuenta y cinco personas cada uno de su padre y de su madre, con sus manías y con sus defectos, logren estar tantas horas juntos en un espacio tan pequeño. Pero una vez acabada la excursión, podemos decir bien alto que lo logramos y que hemos pasado un fin de semana espectacular.










A las doce de la noche del viernes, una fina lluvia nos despedía en la avenida. Parecía un síntoma premonitorio de lo que nos podía pasar en tierras asturianas, pero nada mas lejos de la realidad y como si el tiempo quisiera estar cambiado, no volvimos a ver llover apenas nada, hasta que no estábamos de vuelta.








Los viajes largos hay que tomárselos con mucha filosofía, intentando lograr que no se te hagan demasiado duros y matando el tiempo de cualquier forma posible. La realidad es que quien logre dormirse en el bus, será el que mejor viaje haga, pero somos muchos los que el sueño nos abandona una vez estamos sentados en nuestro asiento. Hablar, reír, compartir, callar, cerrar los ojos, leer carteles. Un bache, un frenazo, adelantamientos, algún ronquido (que envidia). Y tres horas después, primera parada. ¿Que tomar a esas horas?. Café te espabila. Cerveza, te espabila las ganas de mear y ante la duda cada uno se toma lo que le apetece. Algunos ni siquiera se bajan del bus, que suerte viajar así....




Una vez en nuestros asientos una triste película nos adormece un poco, pero sigo sin conciliar ni un minuto de sueño.
Y cuando parece que voy a ser capaz de dormir algo, los que llevan bastante tiempo conciliando el sueño, comienzan a despertarse, logrando que los demás los acompañemos en su desvelo.
Pronto toca hacer otra parada y ya vamos viendo carteles que nos anuncian que vamos avanzando en nuestro camino. Las primeras luces del alba nos llegan estando en el bonito y limpio pueblo de Riaño, donde paramos a desayunar.
Aunque no vamos cumpliendo con los horarios establecidos, el desayuno le hacemos tranquilamente, no es cuestión de que las prisas nos agobien y a la vez, nos fastidien el fin de semana que tenemos por delante.

A eso de las nueve y media estábamos en el pueblo de Posadas de Valdeón, el cual pertenece a la comunidad de Castilla y León, encuadrado dentro de los picos de Europa. Desde allí los mas valientes comenzábamos la ruta. Casi todo el autobús lo hicimos. Fueron pocos los que se desplazaron en furgonetas hasta Caín, para esperar nuestra llegada y comenzar todos la famosa ruta del Cares.







Desde Posadas a Caín ruta ,pudimos disfrutar de una ruta cómoda y bonita, llena de unas vistas espectaculares, donde el color verde predominaba por encima del resto. Con una temperatura excelente, nos fuimos quitando ropa del cuerpo y unos nueve kilómetros después, estábamos llegando al pequeño pueblo de Caín, donde nos esperaban los demás compañeros de viaje.
Charlando con nuestro guía, decidimos de comernos el muerdino justo allí, para no perder la costumbre, aunque la verdad que era un poco tarde.



De este rato la fotografía lo dice todo, viandas de nuestra tierra que están igual de ricas en cualquier sitio que te las comas.












Y una vez recogido el campamento, comenzamos la impresionante y famosa ruta del Cares, donde el terreno que nos va saliendo al paso nos va quedando mas de una vez con la boca abierta. Y es que si una zona te impresiona, la siguiente que vas andando te impresiona aun mas y la cantidad de gente que te vas encontrando por el camino nos indica que debe de ser la ruta mas transitada de todas las que existen en España.
En ambos sentidos la gente de aquí para allá. Unos hacen ida y vuelta, otros por el contrario negocian con otros senderistas y optan por intercambiarse las llaves de los coches, para de esta forma ahorrarte unos cuantos de euros o unos cuantos de kilómetros. Me pareció una idea estupenda aunque muchos no se fíen a la hora de realizarla.


















Alguna cuesta que otra nos va haciendo entrar en calor y aunque a veces algún nublado nos acojone un poco, no nos llega a llover apenas nada, por lo que en manga corta hacemos todo el trayecto.
Unos mas deprisa, otros no tanto y los mas rezagados van llegando poco a poco a Poncebos, donde en una cafetería, nos refrescamos las gargantas esperando a todo el grupo.
Sin duda que podía describir mucho mas la ruta en cuestión, pero me resulta mas impactante poner todas las fotos del lugar. Y no están todas, puesto que al regreso pude comprobar como la cámara echaba humo y unas cuatrocientas fotografías andan pululando por mi ordenador. Una verdadera pasada el lugar. Por mucho que te cuenten jamás te puedes imaginar lo que uno siente caminando por los picos de Europa.























Una vez todos en el autobús vamos comentando nuestra experiencia y es verdad que para algunos la ruta se hace un poco dura. puesto que a todos los kilómetros andados, debes de añadir la paliza de viaje y las horas sin dormir. Pero eso no es impedimento para una vez en el hotel, situado en el bonito pueblo de Cangas de Onis, las penas nos las quitemos con unas deliciosas "fabes" que nos saben a gloria. Una ducha y algo de descanso, aunque algunos prefieren salir a conocer el turístico pueblo y degustar lo típico del lugar, la sidra que no podemos dejarla atrás.
Y a las diez menos cuarto estábamos cenando. Después algunos optan por irse a dormir, cansados de la ruta y otros salen a conocer la noche de Cangas....


































El domingo por la mañana una vez desayunados, nos vamos a conocer el santuario de Covadonga, un lugar precioso y muy turístico. Con otro día espectacular que nos ha salido la gente va de aquí para allá y algunos se acercan a conocer los famosos lagos. Con mucha suerte logran verlos a la perfección.

Llegada al hotel para retirar las maletas y de nuevo nos pateamos Cangas, con la suerte de que se celebra un curioso mercadillo que logra entretener a muchos, otros matan el tiempo despidiéndose de la sidra, hasta que nos da la hora de comer, lo cual hay que hacer rápidos que a las tres de la tarde hay que volver a montarse en el autobús, para retornar a nuestra tierra.

El viaje de vuelta es mucho mas entretenido. Ya hemos cogido todos confianza y nos reímos de esto y aquello, de aquel resbalón en la ruta o de aquel muñeco que escancia la sidra como nadie. Y vamos recortando kilómetros a nuestro viaje y parando un par de veces, llegamos antes de la media noche al pueblo, donde de nuevo y aunque no se lo crean ustedes, nos recibe la lluvia...

Cansados pero contentos, con sueño y agujetas pero encantados con lo vivido y deseando de preparar pronto otra ruta, para de esta manera conocer otro lugar, otras gentes y otros compañeros de viaje y senderismo, puesto que es lo que nos gusta y hay que luchar por ello.














Nos vemos por las callejas, aunque sean asturianas también.
Gracias a todos los que os montasteis en ese autobús.















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