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lunes, 24 de abril de 2017

Capitulo 825: Un domingo por Gredos.



Si te gusta la naturaleza como me gusta a mi, seguro que uno de los lugares donde mas puedes disfrutar, es en la sierra de Gredos, donde a decir verdad, hacia tiempo que no iba. Por eso había que organizar una ruta por estas tierras, antes del mes tan ajetreado que nos espera.




Si te gusta el senderismo da igual el lugar que escojas para hacerlo, lo que por lo menos para mi es mas importante, es rodearte de gente que tenga las mismas inquietudes que tu y el mismo cariño a la naturaleza. He salido a caminar con muchas personas a lo largo de estos años que llevo haciéndolo y he de decir que me adapto a cualquier grupo rápido, sobre todo cuando ves que cada ruta que haces con ellos, me lo paso mejor que la anterior.




Desde hace bastante tiempo el grupo tan numeroso que fuimos aquí en Huertas se ha ido diluyendo poco a poco. Unos por temas de trabajo ( los menos por desgracia), otros porque no les apetece y algunos mas porque la naturaleza no les atraía tanto como parecía los primeros años.





El caso es que de los ocho o nueve habituales los últimos domingos hemos pasado a ir muchas rutas dos o tres miembros nada mas. Ante esta situación decidimos "abrir fronteras" y buscar nuevos compañeros de ruta, con la intención de salir mas gente junta y de esta manera, abaratar los viajes.
La verdad que hemos tenido suerte, porque desde que salimos con el grupo senderista de Belén "La trocha", nuestras rutas han vuelto a ser mucho mas divertidas.





Ayer no iba a ser menos y a pesar del madrugón que tocó pegarnos a eso de las cinco de la mañana, cuando otros muchos iban a acostarse, nosotros nos montábamos en los coches y poníamos rumbo al Pueblo de Ramacastaña, donde se uniría a nosotros una valiente compañera que venía desde Madrid.
Allí después de tomar café, continuamos viaje y un poco antes de las ocho de la mañana, estábamos aparcando los coches en la plataforma, la cual a esas horas  ya soportaba varios coches de senderistas que habrían hecho noche en los refugios de la montaña.




Nuestra intención era subir hasta la famosa cumbre de la "mina", donde hay unas vistas espectaculares. Siempre y cuando la nieve nos dejara realizar dicha ruta, cosa que una vez cerca de la cima, comprobamos que nos iba a ser muy complicado seguir adelante. Y como en la montaña ates de valientes hay que ser precavidos, decidimos no continuar puesto que la nieve estaba congelada y no llevábamos herramientas imprescindibles para caminar por ella. Ante un par de resbalones lo mejor fue cambiar el recorrido.

El muerdino nos le comimos a una altura considerable, donde las vistas no dejaban de ser preciosas y junto a nosotros las cabras montesas que nos alegraban la jornada. Daba pereza bajar de aquel sitio puesto que la temperatura también acompañaba y muchos de nosotros nos sobró ropa durante la ruta.

Como al bajar íbamos bien de tiempo, decidimos ir hasta la laguna, la cual hay que decir que parecía una procesión de gentes yendo y viniendo. Muchos amantes del senderismo con sus ropas correspondientes,, pero también mucho dominguero que seguramente no tenían ni idea a donde venían, no tenias nada mas que comparar las ropas de unos y otros para darte cuenta de ello.
Incluso algunos padres con niños demasiado pequeños para llevarlos tan lejos. Ellos sabrán lo que hacen...





El tramo mas cercano al mirador estaba cuajado de nieve pero ya era blanda y no resbalaba tanto, por lo que fue si duda donde mejor lo pasamos. No pudimos dejar de hacer alguna que otro bola e intercambiar tiros con ellas.
Numerosas fotografías y el sol que apretaba un poco, por lo que los que no nos dimos crema en la cara sufrimos alguna que otra leve quemadura. Mas o menos igual que las que sufre un albañil trabajando encima de un tejado...




Tocaba bajar hasta los coches, sin duda que es lo mas aburrido y a la vez peligroso, puesto que tienes que ir con las orejas tiesas para no pegarte algún susto. Y poco a poco fuimos descontando pasos hasta llegar de nuevo a la plataforma, donde la mayoría optó por meter un rato los pies en agua "fresca" para aliviarlos.



Volvimos a parar en Ramacastaña para refrescarnos y despedir a nuestra amiga Xandra, la cual volvía para Madrid.
Nosotros la vuelta la hicimos recordando lo bien que lo habíamos pasado y a la vez nos vinimos con la pena de no haber hecho cima en La Mina, pero esto nos hará volver mas pronto que tarde para conquistarla. Aunque ayer no nos hizo falta para pasar una impresionante jornada dominical, donde los ocho amigos lo pasamos en grande. Así da gusto madrugar los domingos.

Nos vemos por las callejas, aunque estén cubiertas de nieve.






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