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Sufridores del blog.

lunes, 6 de febrero de 2017

Capitulo 808: Un paseo hasta Burdallos.



Desafiando a las inclemencias del tiempo, (a estas alturas no me asusta ya nada) decidimos el día de ayer realizar una ruta por nuestro entorno, el cual le teníamos algo descuidado últimamente. La verdad que somos unos privilegiados por vivir donde lo hacemos y disponer de lugares hermosos para la práctica del senderismo. Arranques hacia un lado o hacia otro, siempre te encontraras algún lugar nuevo por descubrir.



Ayer nos inventamos una ruta nueva para nosotros, la cual consistía en atravesar nuestra dehesilla, hasta llegar al Puente "Mocho", el cual atraviesa el río Merlinejo, aunque en Huertas es mas conocido como el río "Marrinejo". Una vez allí la ruta consistía en seguir el río por la margen izquierda, hasta donde nuestras fuerzas nos dejaran llegar. Seguir la estela de un río es complicado, aunque este en particular es de los mas llanos que existen, por lo que el terreno no es un inconveniente a la hora de practicar el senderismo. Lo que es peor es encontrarte con decenas de alambradas que no respetan para nada la caja del río, la cual debe ser respetada tres metros a cada lado de cada orilla. Este río en el tramo que recorrimos ayer, no tiene ni un solo espacio por el que puedas andar sin tener que saltar alambradas en los limites de cada finca con la siguiente. Las alambradas llegan justo o incluso entran dentro del cauce del río, por lo que tienes que saltar si o si para seguir caminando.



A las ocho de la mañana nos citábamos tres amigos en la plaza de Huertas, donde la lluvia nos acompañaba por momentos. Casi amaneciendo nos pusimos en camino dirección resbaladero y luego entrar en la dehesilla por la fuentecilla, El pan le había comprado el senderista que mas cerca vivía de la panadería, de ese modo no tuvimos que perder tiempo en ir a por el.



Al pasar por el puente de la autovía que une Trujillo con Caceres, la lluvia nos dio un respiro y pronto pudimos observar como el fuerte aire que soplaba, alejaba las nubes de nuestro camino. Mejor para caminar, aunque el aire era algo molesto también.
Un trago de agua al pasar por la fuente del Caño y muy pronto estábamos justo encima del puente Mocho, para poner dirección el Barranco río abajo. Que pena da encontrarte estos cortijos que poblaron vecinos nuestros del pueblo, todos en el suelo ya. Con la de historias que se tienen que haber vivido dentro de ellos. Una pena...



Una vez que cambiamos de finca mis compañeros de ruta ya no conocían mas de esta zona. Un servidor si, puesto que de niños era nuestra zona de baño y recreo, a pesar de estar tan lejos del pueblo. Allí delante del charco de la pesquera, les comenté a mis compañeros de ruta la historia que vivimos de pequeños y que ya conté en este anterior capitulo:  Cuatro pesetas..


Un poco mas adelante justo al pasar el molino que existía en esta zona, decidimos que era buen lugar para el famoso muerdino, que ya íbamos teniendo hambre. Resguardados del viento estuvimos este rato de lujo, con pan y vino se anda el camino...que gran verdad.

Al volver a campo abierto tuvimos que volver a abrigarnos, puesto que el aire nos daba de cara y nos dificultaba el caminar. Fue poco rato, justo hasta que de nuevo saltamos otra alambrada para cambiar de finca. Esta zona era desconocida ya para los tres y fue donde mas disfrutamos del paisaje y de la cantidad de agua que llevaba este río, gracias a la lluvia caída la noche anterior.




El paisaje era precioso y pronto estábamos cruzando la carretera que une el cruce de la Aldea con el cruce de Torrecillas. Los kilómetros iban pesando en las piernas y de nuevo la lluvia nos acompañó otro rato, justo en el momento de ver cruzarse delante nuestra, un puñado de ciervas, las cuales se asustaron mas que nosotros al encuentro.




Ya se veía de lejos la cola del pantano de Burdallos, donde decidimos terminar la ruta,puesto que ya acumulábamos los veinte kilómetros.
Allí nos recogió nuestro amigo Dartha para devolvernos al pueblo, no sin antes comentar con él como nos había ido la ruta.



En definitiva, una ruta que merece mucho la pena de hacer sobre todo en días como el de ayer,que el río va pletórico de agua y uno puede apreciar lo bonito de la zona, ademas de ver diversos tipos de pájaros.
Nos vemos por las callejas.
La ruta






1 comentario:

  1. Eres todo un maestro Marcos , gente como tú debería haber mucha más, capaz de ver , respetar, comprender y disfrutar nuestro patrimonio cultural extremeño, espero conocerte un día y compartir contigo una seguro que enriquecedora charla

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