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domingo, 3 de julio de 2016

Capitulo 745: Ruta en el Caminito del Rey, Málaga.



Como si todo lo vivido en el día de ayer hubiera sido un sueño, así se sentía mucha gente esta mañana una vez que nos íbamos despertando y levantando de nuestras camas. Y es que ha pasado todo tan deprisa, que si no fuera por las miles de fotos que hicimos ayer, muchos de los momentos vividos hubieran pasado desapercibidos.


Cuando uno se fija un objetivo y una meta, lo mejor que te puede pasar es que dicha meta quiera ser alcanzada por mas personas como tu, de ese modo el reto pasa a ser común y las ganas de lograr el mismo, son contagiadas entre todos. Si a todo esto añades ademas a una trabajadora autónoma con ganas de ayudar a cumplir los sueños a las personas, pues la mezcla de todos los factores fue lo que vivimos ayer, los sesenta afortunados que pudimos asistir a la excursión de Málaga, para realizar el famoso y renombrado "Caminito del Rey".





Después de ir juntando gente dos meses antes, quedamos fijado para dicha ruta el dos de julio. Es cierto que el tiempo para realizarla quizás no sea el mejor, pero ante la demanda de entradas y las ganas nuestras, no pusimos mucho condicionante para realizarla aun siendo un mes estival.
Han sido muchas las personas que se quedaron en puertas de venir, sabíamos que la ruta despertaría expectación aunque no imaginábamos que iba a ser tanta. Por eso los primeros interesados de mi grupo de andar no tardaron en apuntarse, y es que por cuarenta euros, viaje y entrada al lugar incluidas, no podías dudar mucho para no quedarte sin plaza.
Muchas reuniones con Paqui, la dueña de la agencia, correos, wasat y el feibul han sido testigo de nuestros caldeos hasta rellenar las plazas del bus.





Y como el que no quería la cosa, estaban dando las dos de la mañana en la rotonda pequeña de la avenida, allí unas treinta personas esperábamos como niños con zapatos nuevos, entre risas y chistes que el autobús nos recogiera, aunque antes debía de pasar a por los compañeros y amigos del grupo de senderismo Trujillo en Marcha y algunas personas mas que se montaban en la plaza de Emilio Martinez, en la ciudad de Trujillo.





Una vez saludados todos y acoplados en nuestros asientos, nos quedaban por delante varias horas de autobús, por lo que los mas afortunados que pueden dormir en el, se les hace el viaje mucho mas corto. Otros, la mayoría diría yo, vamos haciendo camino entre las burradas y tonterías que vamos diciendo los mas graciosos del viaje. Quizás hubo personas que se molestaran porque no les dejaran dormir, pero estos viajes comienzan en el momento que te montas en el autobús, y lo mejor que puedes hacer, es disfrutar con todos tus acompañantes y luego descansar una vez estés en casa, sin duda es la mejor opción para que dicho viaje te resulte lo mas ameno posible.




Unas dos horas después estábamos haciendo nuestra primera parada en la localidad de Monasterio, Allí el descontrol por parte de los viajeros era total y casi nadie sabia que beber a esas horas. El café te podía quitar el sueño, aunque para lo que íbamos a dormir, fue la mejor opción por parte de algunos que allí sentados en mesas redondas, nos íbamos preguntando por nuestras vidas y por lo que nos quedaba por hacer.




De vuelta al autocar las ganas de cachondeo eran las mismas y algo mas cansados según íbamos haciendo kilómetros, se nos podía ver a todos.
Una ultima parada según amanecía, antes de llegar a nuestro destino nos mostró las caras de todos los viajeros. Se podía ver en los rostros ilusión, ganas de conocer el lugar y porque no decirlo, algunos llevaban cara de nervios y un poco de angustia, puesto que a dicho lugar le rodean muchos mitos, falsos casi todos.




Llegar al lugar de salida antes de las nueve nos dejó la oportunidad de comernos el famoso muerdino en dicho lugar. Fue curioso ver allí a los integrantes de nuestro grupo vaciar mochilas de chorizos de nuestra tierra y todo tipo de embutido que podáis imaginar. La cara de los que por allí andaban esperando para entrar a realizar la ruta era todo un poema, aunque bien es cierto que a nosotros ya no nos asusta ver y esperar que alguien se nos una en nuestra mesa.


Con el estómago lleno y con los pocos nervios que nos quedaban ahogados en vino, fuimos llamados por nuestro guía que se hacia cargo de nosotros. Os aconsejo que contratéis su servicio, es la mejor manera de no quedarte una sola duda en tu cabeza, puesto que esta persona ayer nos trató de manera exquisita y ante nuestra curiosidad por todos los datos que queríamos saber, no dudo ni un solo momento en explicar las cosas las veces que fueron necesarias.




Empezamos justo la ruta a las diez y media. Iba haciendo calor y con el obligatorio casco puesto, aun hacia mas si cabe. Las risas de vernos unos a otros con ellos puestos fue lo que dio paso a caminar como un kilómetro antes de llegar a las primeras pasarelas, donde ya la cara de admiración y devoción por el lugar, no nos cambio nada en todo el recorrido.
Las aguas del río Guadalhorce que bañan todos los rincones de este lugar, da al mismo un color azul muy especial, todo debido a la arena arcillosa que existe en el fondo del mismo.





Y así para mejor trato a nuestro grupo nos separan en dos, para de este modo nos lleguen mejor todas las explicaciones que del lugar absorbemos muy interesadamente.


La calor se va haciendo cada vez mas insoportable y en un par de lugares de la ruta, nos dejan refrescarnos con el agua fresca de este río. La gente va perdiendo el escaso miedo que les pueda quedar y es que es mucho peor como te lo pintan que lo que uno se encuentra allí. Vértigos pocos y unas pasarelas muy seguras hacen que este lugar sea una maravilla de la naturaleza. Las cámaras echan humo y es mucha la gente que esta realizando la ruta. Unos con guías y otros a su aire, sin apenas respetar a las personas que tienen por delante. Y digo esto porque existen sitios donde solo se pueden pasar de cuatro en cuatro o en el puente colgado donde un trabajador del lugar vela porque no se masifique la gente. El guía apenado nos cuenta que no hay un control serio para la venta de entradas y que cualquiera que vaya a cargo de un grupo, puede hacer de guía del mismo sin saber nada apenas del lugar. Este hecho me asusta pues puede pasar que dicho lugar muera de éxito. Por eso estaría bien regular la gente que pueda entrar al cabo del día, distribuyendola por horas y de ese modo no pisarnos unos a otros. Es imposible hacer una fotografía del lugar que no salga una sola persona.





La ruta la tenemos medio acabada cuando cruzamos el famoso puente que quizás sea la zona donde a la gente le pueda dar algo mas de respeto, pero no os asustéis, es lo mas seguro que uno pueda imaginar. Son mas peligrosas las escaleras que hay después de este lugar, ahí debéis de tener cuidado de no tropezar y haceros daño.




























Y sobre la una del medio día estábamos todos fuera de la ruta con mucha calor, es cierto, pero ensimismados todavía ante la experiencia que acabábamos de vivir.
El autobús nos esperaba allí para devolvernos al principio de la ruta, donde el pantano que allí existe tuvimos la suerte de poder refrescar nuestros cuerpos y en el bar nuestras gargantas.
Si concertáis la comida en dicho lugar tendréis la mesa puesta a la hora que digáis y como eso hicimos algunos, pues nos dio justo el tiempo de refrescarnos y reírnos un rato en la zona de baños.

Luego, después de comer, a pesar de tener planeada la visita a un pueblo cercano, ate el calor que llevábamos pasado, decidimos suspender los planes y tranquilamente y con el aire fresco del bus, emprender regreso a casa.
Cansados si, pero con la mochila llena de sensaciones indescriptibles que si no conoces este lugar, jamas te podrás hacer una idea del mismo, por muchas fotografías, vídeos y demás historias que uno vea.





Si tenéis la oportunidad de ir y queréis hacerlo, el día 24 de septiembre nuestra amiga Paqui vuelve a ofertar otra excursión a este magnifico lugar. No os cortéis por vértigos y miedo. Ayer hubo gente que jamas pensó que podría realizar esta ruta y una vez terminada pudo comprobar como no es oro todo lo  que reluce y es mas la fábula que rodea al lugar, que el miedo que puedas pasar en el. No dejéis de ir y no os arrepentiréis, os lo puedo asegurar.







Gracias a todos los que ayer os montasteis en ese autobús, por compartir esta vivencia y pasarlo todo lo bien que pudimos. Por conseguir tener agujetas en el estomago de las carcajadas que ayer soltamos y a Paqui solamente decirla que, que suerte de que Trujillo y sus alrededores, pueda contar con una trabajadora de su talla. Así da gusto de viajar a donde haga falta.

Nos vemos por las callejas, incluso en caminos reales.
















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