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domingo, 9 de febrero de 2014

Capitulo 562: Ruta en Botija.



En la mañana de hoy domingo, desafiando al mal tiempo y a todos los que decían que hoy nos íbamos a mojar, quedábamos de nuevo en la plaza de Huertas a las ocho de la mañana, para montarnos en los coches y poner rumbo hasta la localidad de Botija, donde daba comienzo la ruta de hoy.


Once senderistas nos dábamos cita para la aventura de hoy, y ya en el pueblo de Botija se nos sumaba nuestra amiga Karin.
A primera hora de la mañana el día amenazaba agua, pero la verdad es que no nos caía nada encima. Con las mochilas colgadas de los hombros y algunos previsores que se enfundaban sus trajes de agua, dábamos comienzo a la ruta de hoy, la cual hicimos por primera vez justo un año antes. Si ya el año pasado dicha ruta nos enamoró por sus paisajes y su río, hoy que el río iba con el doble de agua que hace un año os podéis imaginar el gusto que daba hacer dicha ruta.



Hace un año la hicimos justo al revés que hoy, comenzando la ruta por donde hoy la hemos terminado y la verdad que da igual, puesto que es preciosa la hagas por donde la hagas. Aunque bien es cierto que el agua caída hasta la fecha, ha sido mas que la del año pasado, por eso es mas espectacular hacer la ruta ahora.

Una vez en la senda poníamos rumbo hasta unas minas antiguas, las cuales no visitamos el año pasado. Las vistas son pocas, puesto que unas alambradas las rodean por completo y dejan poco que ver.
Siguiendo un camino por medio de una gran dehesa llena de encinas enormes continuábamos hasta la joya de la ruta, la cual es un antiguo molino restaurado, donde una gran cascada de agua, nos saludaba a todos.
Como eran las diez de la mañana al alcanzar dicho lugar, hemos optado por comernos allí el bocata. Un lugar inmejorable para dicha tarea, con una mesa adecuada para la ocasión.
En ese momento parecía que el día se empeñaba en cambiar y las primeras gotas de agua hacían acto de aparición. Así que una vez recogido el campamento los que no llevaban el traje de agua puesto, han aprovechado para hacerlo.



Muchos era la primera vez que estrenaban el traje, así que las risas han estado aseguradas al vernos todos tan cambiados en tan poco rato. Algún senderista es verdad que ha tenido mal estreno de traje y casi sin salir a la lluvia veía como el traje se le rompía. Así que ha tenido que aguantar las risas de todo el grupo ademas de las bromas que todos le hemos gastado.



La próxima parada era el poblado Castro Vetton, que se encuentra justo al otro lado del río. Dada la gran cantidad de agua que el río llevaba, nos era imposible cruzar por donde lo hicimos el año pasado, así que no nos ha quedado mas remedio que ir hasta el puente que cruzábamos a primera hora de la mañana, para poder acceder a la otra orilla del río.
El agua seguía cayendo aunque no demasiado fuerte. Al otro lado del río nos cruzábamos con otro grupo senderista los cuales venían de Mérida y que intentaban al igual que nosotros, buscar un lugar para cruzar el río.



Una vez en el poblado, el agua apretaba mas y el aire incomodo nos soplaba de cara, con lo que el andar se hacia mas difícil.
Unos catorce kilómetros después, volvíamos hasta los coches para volver a nuestro pueblo. Sin duda alguna que con la sensación de haber pasado una gran mañana a pesar de la lluvia.


Nos vemos por las callejas.


La ruta.





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