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Sufridores del blog.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Capitulo 782: Del cachete al psicologo.



Y uno no sabe donde se han quedado aquellos valores y respeto que a todos nos enseñaron nuestros padres, ayudados por los maestros. Es raro el día que no conocemos alguna historia nueva en cualquier colegio del país. Antes lo veíamos en televisión, pero ahora las historias están pasando en los colegios de nuestros propios niños. Y me refiero a los cientos de encontronazos entre padres y maestros, los que hace años eran aliados para enseñarnos a todos los niños, hoy se enfrentan entre si, la mayoría de la veces por verdaderas tonterías. Tengo amigos maestros que cada día que pasa van mas acojonados a ejercer su profesión. Saben que una simple voz mas alta que otra a uno de los niños que se vea apoyado por sus padres, será objeto de un nuevo enfrentamiento. Y en lugar de aprender las miles de cosas que hay que aprender en un colegio, están aprendiendo la manera mas fácil de ser protagonista de una discusión.

Antes la razón la tenia siempre el maestro, aunque es verdad que algunos no estaban a la altura de otros, y muchas veces se pasaban a la hora de tomarse a pecho la famosa frase de que "con sangre entra", y aunque no había sangre, muchos de aquellos maestros usaban desde el típico "capón" que rara vez nuestro gran maestro Don Felix usaba con alguno de nosotros. Otros maestros que han pasado por mi curriculum estudiantil en lugar de capones, usaban la mano abierta. Y así recuerdo algún guantazo de Don Luis, Don Manuel, Doña Paquita, Doña Paula y alguno mas que se queda atrás. Pero la verdadera maestra que usaba sus manos además de para explicar la lección, para entrárnosla en nuestras cabezas, era Doña Cati.

Pues si, Doña Cati era nuestra maestra de matemáticas y a la vez, maestra de música. Las matemáticas solía meterlas en nuestras cabezas con sangre y alguna que otra lágrima. Ahora, la música, a ningún chaval que había en su clase le hacía falta darle ninguna voz mas alta que otra para que se aprendieran las canciones. Y mira que esta mujer cantaba mal, pero su afán por enseñarnos canciones tradicionales de nuestra tierra, hizo que a día de hoy muchos de sus alumnos que aprendieron aquello, sigan cantando alguna que otra de vez en cuando y acordándose de aquella maestra de baja estatura, pelos largos y mal peinados y uñas largas, las que mas de una vez clavó en nuestros brazos a la hora de agarrarnos para que bajáramos la cabeza y poder alcanzar a nuestros rostros.

Ninguno de aquellos alumnos necesitó ir a ningún psicólogo a causa de esta conducta por parte de nuestra maestra. Tampoco íbamos con el cuento a casa, de que Doña Cati o cualquier otro profesor, nos había dado un cachete, porque el resultado mas seguro podia ser otro cachete de tus padres antes de preguntar el porque. Así que lo mejor era estarse callado y rezar para que el maestro no convocara a tus padres a alguna reunión.

Hoy me cuentan que hay padres de alumnos controlando a los profesores en los colegios desde fuera de ellos. Padres con ganas de tener algún encontronazo con alguno de los que debían de ser sus aliados y que sin venir a cuento, se han vuelto sus enemigos.
Y digo yo que puedes estar mas o menos de acuerdo con las tareas que nuestros hijos traigan a casa, o con la manera de puntuar algún que otro examen. Pero en lo que debemos de estar unidos a los profesores es a la hora de educar a nuestros hijos, enseñándoles en primer lugar la palabra respeto. Que no hay ningún profesor tonto, ni ningún profesor te tiene mania y te suspende por ello. Si suspenden tus hijos es porque no han estudiado lo suficiente. Ahi es donde entramos los padres y no puestos de aguardo en las vallas de los colegios, esperando la oportunidad de atacar a los profesores.

Me da mucha pena ver hacia donde vamos, sabiendo que mas pronto que tarde, las aulas serán jaulas, donde los alumnos no podrán acercarse a los maestros ni viceversa. Los padres pondrán las notas a sus hijos desde sus casas sin hacer falta que se examinen, ni tampoco estudien. Que tendrán todas las tardes libres para liar alguna por ahi, porque los padres hemos decidido que ninguno de nuestros hijos tenga que resolver ni un simple problema de matemáticas. Y a la primera voz mas alta que nos digan nuestros hijos que les han dado los profesores, iremos con los antidisturbios, el juez y el notario para que levante acta, antes de agarrar al profesor del pescuezo. !A mi hijo no le da voces ni Dios!
Si levantara la cabeza Doña Cati no sabría donde meterse. Aquellos alumnos suyos que aguantaron carros y carretas, hoy no soportan que a sus hijos les den una voz y mucho menos que les suspendan.

!Que vergüenza! que a tu hijo le queden cuatro asignaturas. Es mejor no airearlo y decir por la calle que nuestros hijos lo aprueban todo y con unas notas espectaculares y a la vez, vivir en Extremadura, la cuna del suspenso.
Si nos hubieran llevado a aquellos niños al psicólogo, a lo mejor hoy no llevábamos a los nuestros al mismo. Inventando enfermedades que simplemente se curan con un capón a tiempo... Aunque de lo que están faltos los niños de hoy, es de los cachetes que sus padres se llevaron por docenas y de los que hoy parece ser que nos avergonzamos.

Y me despido con aquel proverbio africano que me encanta y que dice: "Para educar a un niño, hace falta toda la tribu".

Tomemos nota.







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