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lunes, 23 de mayo de 2016

Capitulo 737: Ruta por el Almonte, V etapa. Roturas-Navezuelas.

Siguiendo con nuestro afán por recorrer la orilla de nuestro querido río Almonte, ayer domingo nos volvimos a poner en camino para realizar la quinta etapa que teníamos diseñada recorriendo las orillas del Almonte, desde las famosas cataratas, hasta su nacimiento. Allá por el pueblo de Navezuelas, el cual visitamos ayer.



La anterior etapa la habíamos finalizado en la vecina localidad de Roturas, hasta donde ayer nos desplazamos con el coche, para iniciar en ese mismo punto, la nueva ruta.



El día pintaba nublado y algo fresco, lo cual por lo menos a mi me sorprendió y acudí a la cita en mangas de camisa, por lo que a primera hora estaba deseando de comenzar a caminar para de esta forma entrar pronto en calor.


A las siete de la mañana nos juntamos los tres magníficos que andamos realizando esta hazaña. Pasando por la panadería compramos el chusco para el muerdino, que tanto agradecemos los domingos.
Una vez los cinturones abrochados, pusimos rumbo hasta la localidad de Deleitosa, para desde allí buscar el cruce en donde debemos de desviarnos hasta la carretera de Roturas.



Según nos bajamos del coche una especie de niebla espesa comenzó a caernos encima. Pensábamos que seria pasajero y que pronto el sol se apoderaría de las nubes, pero nada mas lejos de la realidad, el agua a lo largo de la mañana nos acompañó durante bastante rato, haciendo la ruta mas impactante si cabe de lo que ya era.


Aunque al principio nos costó decidir porque lado del río comenzábamos a caminar, pronto un hombre mayor que andaba ordeñando unas cabras, nos puso al corriente de cual era la mejor opción.
Nosotros habíamos pensado que la mayor parte de la ruta tendríamos que hacerla casi que por la carretera,al contemplar los bosques cerrados que existen por esta zona, pero haciendo un homenaje al desaparecido Miguel de la Quadra-Salcedo, optamos por realizar una especie de ruta Quetzal pero mucho mas cerca, justo desde Roturas a Navezuelas, y por cierto, menuda ruta...


Esquivando grandes helechos que parecían estar sembrados, nos dábamos de frente con un campo lleno de jara, mucha de ella quemada hace algún tiempo, por lo que se juntaba lo pringoso de su resina, con el color negro, así que os podéis imaginar como acabamos ayer dicha ruta. Si a este brebaje le sumas el agua que por momentos parecía engordar, la pócima era catastrófica para nuestras ropas.


En uno de los pocos claros de la ruta a las diez y media de la mañana, nos comimos el famoso muerdino por si las cosas venían mal dadas. El agua se hizo constante y optamos por recoger las cámaras de fotos, puesto que seria imposible captar alguna imagen que mereciera la pena.
El agua nos salia por todos sitios y la hierba tan alta que existe esta primavera, nos ayudaba a mojarnos por arriba y por abajo, por lo que pronto notamos que el agua andaba dentro de nuestras botas.

Y así un kilómetro tras otro buscando el final de la ruta, pero las fuerzas se nos iban terminando y la meta estaba muy lejos. Nuestro ángel de la guarda y amigo Darta andaba ya hacia rato por Navezuelas, por lo que optamos por ponernos en contacto con él y quedar en uno de los bares del pueblo para coger fuerzas y refrescarnos un poco, antes de volver a casa. Con el deber no cumplido de terminar nuestra experiencia. Pero no nos importa, esto hará que volvamos de nuevo no tardando mucho a coronar el nacimiento y entonces podremos decir los tres aventureros, que logramos nuestro objetivo, a pesar de que en días como los de ayer, nos hacen ser mucho mas fuertes a todos si logras no arrojar la toalla, cosa que hubo momentos en los que estuvimos a punto.



Que hubiera dicho el gran Miguel de nosotros si lo hubiéramos hecho. Él no se merecía tal menosprecio por lo que aguantamos como jabatos en tu honor.




La ruta

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