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lunes, 22 de febrero de 2016

Capitulo 720: Ruta en Campillo de Deleitosa, 2.016.



Volver a Campillo de Deleitosa para mi tiene algo de especial. No se si es porque allí discurre una de las rutas que mas me impactò la primera vez que la hicimos, o quizás también me emocione el saber que dicho pueblo se esta quedando sin habitantes a marchas forzadas. Y es que según el padrón del año pasado son cincuenta y dos los habitantes que quedan y la mayoria de ellos son gente mayor, por lo que este pueblo si nadie lo remedia será otro pueblo fantasma que solo cobrarà vida en época estival cuando vuelvan a el los emigrantes.



El caso es que a las siete de la mañana hora de todos los domingos, volvíamos a darnos cita en la plaza de Huertas, donde seis senderistas un poco abrigados, nos montábamos en los coches para una vez comprado el pan, poner rumbo hasta Deleitosa y un par de kilometros mas adelante, girar a la izquierda y coger la carretera de Campillo, que no se nos olvidara nunca las curvas que tiene y que alguna que otra vez, nos han dado algún susto.
No se si sera la quinta vez que hago esta ruta, lo que si puedo decir es que cada vez que voy la disfruto como la primera vez y cada día descubro paisajes nuevos y construcciones derruidas por el paso del tiempo.


Un poco antes de las ocho nos estábamos colgando las mochilas al lado de la iglesia de Campillo, El aire que nos despedía en nuestro pueblo había desaparecido y todos creíamos que lo que había en el ambiente era un poco de niebla, que según fue pasando el día vimos que no era niebla y si la famosa calima del desierto que nos sorprendía a todos verla en el mes de febrero. Es cierto que las fotos del amanecer nos las perdimos ayer, pero contra el tiempo no podemos hacer nada, solamente aceptarle como venga y disfrutar de la ruta.

Buscando el camino que lleva hasta el cementerio comenzamos a descender hasta el bonito puente que cruza la garganta de Descuernacabras, para desde allí continuar al lado de dicha garganta y llegar hasta la minicentral que según los antiguos escritos fue de las primeras que genero luz en Extremadura y que hoy ha quedado tan solo para que senderistas la puedan recorrer a pie.
Delante de esta construcción abandonada a uno le vienen a la cabeza la cantidad de mano de obra que tuvo que suponer construir este edificio y a su vez los cuatro kilometros de canal que servia para llevar el agua hasta la fabrica de luz. Me imagino la alegría que debía de haber en dicha obra y por supuesto en el pueblo, que seguro que contaba con varios cientos de personas mas de las que hoy viven allí.



Una vez que acedemos al canal, la ruta pasa a ser la mas cómoda que se pueda hacer en toda la comunidad extremeña, dado que la anchura y altura de esta construcción, parece proteger a los senderistas que por ella van. Ademas las vistas son impresionantes y el agua de la garganta nos acompaña con su ruido ensordecedor.
La llegada al famoso acueducto nos emociona y contemplar tal obra de ingeniería nos deja ensimismados durante un buen rato, dado que la ruta no llega a los once kilometros y se tarda poco rato en hacer.



Antes de que terminara el canal y viendo la hora que era, decidimos dar buena cuenta de nuestras famosas viandas en nuestro habitual muerdino que tanto nos ayuda a realizar las rutas. Allí, sentados y escuchando el agua del riachuelo el tiempo deja de correr y tan solo algún pájaro te puede distraer y sacarte de la bella estampa que entre muerdo y trago celebramos.

Una vez recogido el campamento seguimos caminando y a lo lejos y en lo mas alto que podemos ver, el hueco de la cueva de Juan Candilla nos recuerda a todos los días que fuimos a ella y que tanto nos emocionò a todos. Seguro que volveremos pronto, es un lugar que tenemos marcado en rojo todos los años.




Una vez alcanzada la pista nos queda lo mas duro y monótono  de la ruta y es que aun recordamos esta pista empinada y subirla con días de calor es realmente duro, no fue el caso de ayer que parando un par de veces a beber, la subimos bien.
Cuando coronas lo primero que se ve es el pueblo y ya solo queda volver hasta el aunque siempre nos pasa lo mismo y las veredas que otros años cogemos ayer pasamos de ella y anduvimos un rato como nos gusta a todos.



De nuevo en el camino correcto llegamos a la plaza de Campillo donde en época estival nos refrescamos con el agua de su abrevadero y observamos los bonitos peces que hay en su fuente.



Llegando a los coches nos despedimos del bonito pueblo de Campillo el cual siempre tendrá un espacio en nuestro corazón y seguiremos año tras año acudiendo a el, para de esta forma dar a conocer a todos que dicho lugar merece la pena de visitar.

Nos vemos por las callejas.

La ruta





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